miércoles, 2 de enero de 2013

In another country


El director surcoreano Hong Sang-soo es uno de los favoritos de buena parte de la crítica aunque todavía no ha logrado un triunfo importante en ningún gran festival, pasando sin pena ni gloria por el último Cannes. Suele hacer un cine minoritario bastante apegado a lo cotidiano en donde los conflictos son propios de cualquiera, en el trabajo, los afectos familiares, el amor o el entretenimiento, con un cine casi opuesto, y bastante más calmado, que el que se suele hacer por norma en su país y en sí en el séptimo arte asiático. Personal y con un aire de autor, suele versar siempre sobre algún director como protagonista pero desde el ser humano que es más que el propio oficio; recurre al espacio temporal y a diferentes versiones de un mismo cuento como en la pequeña obra que tenemos enfrente, una trama muy en esencia del cine que suele hacer pero más amable aún, más simpático, y más ágil sobre todo, teniendo un aire a comedia ligera, aunque se adscribe al drama que en realidad es muy llevadero.

El relato se nos cuenta desde la memoria de una escritora y arrendataria de un apartamento, sobre la llegada de una francesa a una playa de Corea del Sur, quien es nada más y nada menos que la famosa y experimentada actriz gala Isabel Huppert, un poco mayorcita para el papel de una seductora pero con la enorme y admirable habilidad para hacernos creer una imagen relajada y aventurera suya sin perder la compostura, la buena educación, la autosuficiencia y esa seriedad innata en ella, que logra romperse por momentos con su luminosa sonrisa, con sus diálogos naturales, con una soltura que puede sorprender a quienes la tenemos por mucho más compleja de lo que en esta oportunidad vemos, y aunque no parece su elemento, lo hace más que aprobable, muy bien. 

La trama consta de tres historias con un grupo de personajes de origen coreano que cambian un poco en sí, que van y vienen formando un nuevo contexto general. Se da en el encuentro con el joven salvavidas que habla un inglés muy básico, la pareja de esposos con la dama embarazada o la interrelación con una de las arrendatarias, sea la madre o la hija. Aparecen otros personajes secundarios además, un amante coreano o un monje, éste sutilmente gracioso en el verse más simple y vacío de lo que se suele presentar como estereotipo. De todo el grupo, sobresale por renombre aunque con un papel muy pequeño Yoon Yeo-jeong (The housemaid, 2010) y para mi personal satisfacción la joven que hace de embarazada, que es sumamente divertida de forma muy fresca y espontánea, elogiablemente fácil de reconocer en su postura, la esposa celosa y critica con su pareja pero con un cierto aire de justa razón y otro de típica intolerancia, aparte de Huppert que es el indiscutible plato fuerte, justificadamente llamativo por su talento más que por algún conflicto concreto y elaborado, que no los hay sino son pequeñeces divertidas y variadas, siempre cambiantes proponiendo variantes de algo semejante, pesando el intento o consumación de algún affaire sea en la infidelidad, la atracción física más pedestre e incluso la realización afectiva. Como se ve Hong Sang-soo es un experto creando personajes muy reales, rápidos de identificar sin que sean baratos, sino muy sustanciales en su sencillez. Todo el reparto encaja en la mirada divertida del director, poseen un carisma casi irrefutable, y a su vez universal, por destacar otro representativo está el salvavidas en un personaje de esos entre tonto, bonachón y atractivo pero no desprovisto de humanidad, sino dentro de un aire de respeto hacia ellos aunque sea mínimo. No llega nunca ninguno a ser esquemático o sin ningún valor, logran ser alguien en la trama y esa es una sensación general. Otro elemento es el que se presten a diferentes contextos no tan éticos o astutos pero siempre sobrellevando un cariz de veracidad, bajo un porcentaje de aceptación o hasta de complicidad. Huppert juega tanto a esa imagen que hasta llega a parecer un cierto defecto si no notamos que la trama no quiere complicarse demasiado, no llega a juzgarlos. Estamos con un entretenimiento de autor sin que esto suene incongruente, algo pequeño verdaderamente, pero hecho con bastante maestría.

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