sábado, 21 de mayo de 2022

No hay regreso a casa


No hay regreso a casa (2021) es la ópera prima de Yaela Gottlieb. Yaela es peruana pero vive en Argentina; éste, su filme, es una coproducción peruano argentina. El presente trabajo es el abordaje de Yaela de quien es su padre, Robert Gottlieb. Robert es hijo de madre judía y emigró joven de Rumania a Israel, cree en el sionismo. El documental de Yaela está muy cuidado, tiene muchos pequeños accesorios a la vista, hay buen trabajo artístico, hay buen uso del detalle, del adorno, sin exagerar. Todo esto da nivel visual al filme. La historia que aborda Yaela es simple, es el retrato de un hombre común, su padre. Lo más resaltante que ha hecho Robert en su vida es pelear en la guerra de los seis días. Robert es un hombre inteligente y al mismo tiempo muy conversador. Puede que como en gran parte el filme de Yaela se sostiene de la personalidad de Robert éste caiga en algunos defectos, caiga en cierto efectismo verbal, pero no deja de ser un señor interesante. Tiene habilidad para conversar, para narrar cosas sencillas. En un momento Robert confiesa haber tenido una vida mediocre, pero esto es una sobredimensión de cierta melancolía general y suya porque la mayoría de la población si oímos a Robert tendría que catalogarse de mediocre, y no es así. El mundo es un cúmulo de pequeños grandes retos, retos como haber podido sobrevivir económicamente durante tiempos de depresión, que incluso Yaela juega a fantasear con el espionaje y lo paramilitar. Robert tiene mucho carisma, no solo personalidad, es un buen tema de indagación, sobre todo porque hoy en día todo puede ser interesante, todo depende del arte y Yalea la tiene y también afecto por su padre, aun cuando ella ha aprendido a cuestionarlo y a ponerlo en cierto paredón, finalmente entregándose a esa ambición propia del artista, que se entrega "ciego" y "total" a su trabajo, pero olvida que todo acarrea subjetividad y la creatividad pesa más que entregarse ciegamente a desnudar a su personaje, a ese objeto que yace entre la admiración, pues es quien nos ha formado, y el destripamiento, ese querer ser libre de ataduras, ser uno mismo. Robert es inteligente y suelta una perla del trabajo general de su hija, de manera medio inocente y entre despierto, éste trabajo con el tiempo nos va a venir a juzgar a nosotros, tanto como ahora lo hace con el padre. 

viernes, 13 de mayo de 2022

Herbaria

 


Herbaria (2022), del argentino Leandro Listorti, se parece un poco a su película anterior, La película infinita (2018). Se parece en que trata de juntar dos cosas distintas y tratar de que aparentemente tengan unidad, aunque sus coincidencias sean solo hasta cierto punto, es decir, que se pegan, se acoplan solo en cierta apariencia, pero los vínculos no son tan fuertes, son medio arbitrarios. Hay coincidencias, como que haya un parentesco familiar fundacional entre un instituto donde se estudian las plantas y uno sobre preservación del cine, ambos argentinos. Hay coincidencias entre la desaparición de muchas especies de plantas y la destrucción del material cinematográfico a través del tiempo y su mala conservación. Pero plantas, seres vivos, no son objetos, más allá del simbolismo que uno le quiera dar al séptimo arte. Es entonces que Listorti parece querer desmontar la hipótesis de la construcción sobre lo disímil o pensado originariamente por separado, plasmando decir tener dos ciencias con su propia educación y sistema, dos profesiones diferentes. Humanamente todo puede tener cercanía, pero si profundizamos hallaremos que dos cosas como por ejemplo dos frutas, una naranja y una manzana, no son obviamente lo mismo, más allá de sus coincidencias. El filme deja entrever cierto vacío. Aparece la cineasta argentina Narcisa Hirsch, ella deja ver un poco cierta intensión o lectura de subtexto, habiendo grabado en su carrera fílmica en la Patagonia, menciona las plantas, pero también el desierto como interés intelectual. Listorti prefiere ser esencial, así mismo sus explicaciones en el filme son de ese tipo, sin tampoco tengamos que obligarnos a hacer un filme oscuro. Hay cierto trabajo artístico, con lo que pueden pasar por ocurrencias; su aspiración a plasmar cierto terror luce vacua, superflua. El cine es también un medio para intelectualizar cualquier cosa y las plantas no son la excepción. De ésta manera uno contiene al otro, como con el uso del tiempo. Esto permite tener soporte visual -sobre todo trabajando con especial material, raro de hallar-, en ello se trata de ser interesante, como con las plantas carnívoras acuáticas, pero se perciben muy accesorias. Se muestran ambos trabajos, el de la botánica y el de la restauración cinematográfica, ver un poco de éstos trabajos resulta interesante. Es así que lo sencillo también tiene su gancho natural, aunque Listorti busca hacer un documental actual, con notoria autoría. Su empleo de los temas da para tener valor, pero no para ser demasiado memorable, falta novedad. No obstante sí tiene arte.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Seis días corrientes


Dirige la catalana Neus Ballús. Es un filme tal cual implica el título, 6 días ordinarios en la vida de tres plomeros. Por ratos es tan realista que parece la realidad misma, y como dice la directora, se hizo mucho uso de improvisación. Es un filme tan cotidiano que no parece haber nada trascendente en el filme. El filme solamente por ratos habla de la discriminación de los árabes y de paso de los complicados y renegones que pueden ser los catalanes. Uno de los plomeros es de Marruecos y es el que postula al trabajo en el inicio. Su compañero, el ducho Valero, siente cierto fastidio hacia él, no por racista, es porque detesta los físicos esculpidos o digamos que la superficialidad estética, así de curioso es el filme, porque por más insulso que a muchos les pueda parecer es curioso también. Los plomeros son realmente plomeros en la vida real y como que se interpretan a sí mismos, la directora hizo un casting buscando lo más real posible y lo interesante si se quiere. Pep es el viejo fontanero que está por jubilarse y aparece poco, pero tiene su "propio" relato. Se podría decir que son 6 días y 6 relatos, con su oficio como guía, su labor de arreglar y toparse con clientes representativos del oficio en Barcelona. Además, Moha, el marroquí, estudia catalán, es un tipo muy correcto y amable, hasta ya pasa por anodino de lo buen rollo que es. Valero es carismático aunque puede ser políticamente incorrecto. Él pelea con su sobrepeso, que lo tiene fastidiado y frágil emotivamente a veces. Es un filme austero en extremo, con gran realismo y simplicidad. Parece que no hubiera en realidad película, conflicto, sino simple cotidianidad del oficio de plomero, pero así hay mucho cine, parece anti-cine, salir y hacer una ficción con mucho de documental, sobre lo más llano posible. Únicamente una fotógrafa de cierto exotismo rompe el molde, pero también es porque Barcelona es una ciudad llena de harto atractivo y hasta extravagancia y hay gente así. No es un filme malo, pero para amantes del espectáculo y la acción puede ser tremendo somnífero, pero si gustan de las películas de Hong Sang -soo pues ésta es su película, al estilo criollo, bien español, pero sin caer en ninguna vulgaridad, es simple, pero cuidado.  

domingo, 1 de mayo de 2022

Accident


Accident (1967), de Joseph Losey, tiene de guionista a Harold Pinter y es otra gran película. El filme trata sobre el desmedido deseo sexual, hasta caer en la corrupción moral. Un catedrático universitario, Stephen (Dirk Bogarde), muere de deseo por una nueva estudiante extranjera, austriaca, Anna (Jacqueline Sassard), una mujer de tipo gélida o poco expresiva pero sumamente apetecible físicamente, luce naturalmente sofisticada, aunque puede pasar por mala actriz, como que solo se trata de una mujer hermosa y elegante. Anna se comporta normal, pero despierta deseo por donde pasa. Su presencia parece la de un simple objeto, un elemento de estudio humano. Stephen trata de contenerse, es un tipo educado y culto y hasta amable y aparentemente tranquilo, pero a medida que se siente atraído por Anna al tener cercanía con su alumno y pretendiente de Anna, el joven aristocrático William (Michael York), empieza a ponerse perverso al yacer perturbado por ella, sin que sea culpa directa de la mujer. Es un tratado también sobre la falta de control del hombre y la proclividad al abuso. Stephen tiene un bonito matrimonio, de tipo moderno incluso, relajado, tiene hijos pequeños; su esposa Rosalind (Vivien Merchant) es de su edad, pero no es ninguna vieja, tiene un aire fresco y es educada y agradable, aunque puede caer en la soberbia. Es un filme que versa sobre la deformación moral, sobre el llamado de la tentación que uno se mete en la cabeza y donde empieza a crearse una obsesión, algo que se desea tener a toda costa y ahí yace el peligro, se rompen normas, se le falla a la gente y hasta se cae en el crimen y en la crueldad. El filme de Losey para ello no recurre a lo obvio, es sutil e inteligente, pone más bien algo distinto en el panorama, un accidente de auto, y nos invita a conocer los entretelones de las relaciones y conflictos mediante un largo flashback. Anna se comporta libremente, rompe las reglas, falla, pero el filme lo maneja sin tanto juzgarla a ella -ella finalmente no representa el poder, aun cuando es quien genera "pasivamente" los desequilibrios-, la deja como persona digamos que en segundo plano intelectual o complemento o su llamado es más bien de orden firme, se percibe que es más un estudio de los hombres y sus deseos incontrolables, puesto desde los de mediana edad. Stanley Baker como Charley es otro profesor universitario, más del tipo trasgresor, aunque termina como un sujeto inocente, se desvirtúa un poco su esencia, o es que los tipos por encima del mundo también pueden ser estúpidos -también ésta propuesta podría ser un ataque general a la autosuficiencia-. Anna quiere ejercer su sexualidad libremente, pero maneja muy mal sus decisiones. La vulgaridad tienta nos dice la propuesta, en ello el filme es cuidado y también perverso e inesperado, como si no fueran algunos de ese perfil, pero como se dice, las apariencias pueden engañar. También tratamos con gente educada, pero quienes también pueden ser horribles como personas. Anna, aunque tiene mucho de carne en el asador, lleva una elipsis de su manera de ser, no parece una mujer rústica o bruta, pero es demasiado simple al fin y al cabo en su manera de relacionarse, aunque erupciona volcanes. El filme tiene de centro a Bogarde, con Baker como la ambigüedad en los hombros, y lo hacen bastante bien; los personajes llevan matices, pero muchos caen en lo despreciable. Tratamos con un suceso triste en varios sentidos. En un momento hay un sugerente, poderoso y cruel comentario, el que señala una pisada brutal de Anna, y así es el filme, luce mucho más perverso de lo que parece.

viernes, 29 de abril de 2022

The Batman


La oferta con los superhéroes es bastante grande, hay para todos los gustos y éste Batman es justamente para la cinefilia hardcore. Dirige el americano Matt Reeves. De lo bueno que presenta éste Batman es que más de media película recurre al cine negro, al cine de investigación y tiene suelto a un asesino en serie que es un enemigo clásico de Batman, The Riddler. El Riddler deja mensajes con misterios a resolver y tiene un plan maestro, mostrar que el sistema está corrupto y, copiando a Batman, buscar venganza. Batman, un muy buen actor en Robert Pattinson, golpeado por la muerte de sus padres quiere acabar con el crimen de su ciudad, aunque esto, sabe, es imposible, pero quiere intentarlo. Pattinson hace de un chico melancólico pero que se sostiene con fuerza por fuera, pero es un alma sufrida, un chico dark digámosle. En la película de Matt Reeves se trabaja un poco con el cine social, con cierta lucha de clases, se critica a los ricos, a los coludidos con las mafias y los policías corruptos. Pero también se habla hasta de los privilegiados en un alarde de lenguaje de actualidad. Hay una historia que se inserta en lo clásico y agrega novedades en la concepción del padre de Bruce Wayne (Pattinson), y esto presenta varios giros y vueltas de tuerca interesantes y bien argumentados. Es un filme que cambia  de centro de búsqueda de soluciones hasta en tres oportunidades. El final es un colofón de acción, y lleva una crítica social a esa típica gente desadaptada americana en busca de venganza que realiza tiroteos como francotiradores a victimas inocentes o también están esas bombas que colocan en la ciudad esos otros tipos de gente de cierta locura que intentan desquitarse de su frustraciones pasadas o existenciales generando muerte o destrucción de manera anárquica. Todo el filme, todo lo que veremos, es un estudio y reflexión sobre reemplazar la ira y la venganza por un camino de perdón, sanación y de construcción positiva. Es así que Batman entenderá ésta lección y sembrará en sí una nueva filosofía, como que aprenderá de The Riddler; así toma -en esa sugerente escena de las motos yendo hacia lados contrarios- el camino opuesto del robo a los ricos que escoge Catwoman, la bella y sexy Zoe Kravitz, que tiene una historia bien cimentada e interesante. Ella nada en cierta inclasificación, es una criminal menor con "justificación" y hasta código de humanidad, lo mismo que todos los personajes, vidas pobres, vidas duras y desagradables, querer desquitarse del mundo. Éste Batman yace mucho en la oscuridad, incluso literalmente el filme para siempre en la noche, entre sombras y tinieblas -manejo aparte del miedo-. Tiene un poquito de cine de terror, medido, bien manejado, para no desvirtuar la esencia del cómic. John Turturro hace de un importante mafioso, Carmine Falcone, un personaje usualmente menor, que con Turturro y Reeves crece bastante y es bastante atractivo. Colin Farrell es otro gángster, en la piel del legendario Pingüino, que tira más para el noir y el realismo. Es un filme que hay que prestarle mucha atención, puede ser complejo, pero se entiende todo, pasamos de una rata o soplón con varias facetas y rostros entre anónimos a un ajuste de cuentas también de cambios de historia en medio de la lucha por el poder que incluye lo político y el orden. Ésta propuesta tiene de Nolan y de Fincher. Paul Dano está excelente como un desquiciado con gran intelecto. El filme está lleno de detalles y es muy entretenido siendo inteligente y audaz con muestras cuidadas de crueldad y sufrimiento general. Es una obra notable, y es desde el mundo de los superhéroes, aunque con un código más pegado al cine de autor popular. 

viernes, 22 de abril de 2022

Vida férrea


El director del filme es el peruano Manuel Bauer que radica en España hace 2 décadas y es un reconocido editor. Éste filme es el recorrido de un tren que lleva minerales a través del Ande, desde Cerro de Pasco hasta el Callao donde embarcan los minerales. Es una propuesta donde conocemos gente relacionada o con las ciudades que recorre éste tren o por nexos de trabajo. En Cerro de Pasco y La Oroya vemos pobreza y hay una crítica social contra la extracción minera -mediando trabajo visual como con ese sugerente juego para niños rodeado de gris cemento-, falta progreso y existe deterioro medioambiental. No obstante la minería da trabajo y sustento, como llegamos a oír de la radio. En La Oroya incluso se habla de gente que sufre de tener plomo en el cuerpo por el daño ambiental, pero también se debe a la mala nutrición y bajas defensas del cuerpo, y se da educación al respecto y se buscan tratamientos, todo esto lo dice una de las personas abordadas. Ésta crítica social no yace en todo el documental, éste muestra varias aristas. El viaje en tren es bastante curioso, pintoresco, aun cuando recorre lugares algunos no muy bellos -lo que no es campo-, pero también hay hermosos y asombrosos paisajes de la Sierra. El tren entra a Chosica, a Lima y luego a Callao. Es simpático, sobre todo para gente de afuera, saber de la fama del restaurante Bar El Cordano, asiduo lugar de los presidentes del Perú, y de La Estación de Desamparados y lugar de la cultura, en el Centro de Lima. Es un filme que muestra el país profundo y la humildad de la capital, es una obra que muestra gente humilde, inteligente y trabajadora. El filme desgrana el recorrido del tren, vemos mil quehaceres con éste para que cumpla su fin, ese largo trayecto. Nos subimos al tren y conocemos su impresionante recorrido, con una notable edición, un goce del tiempo. Conocemos a la gente que intelectualizan ese viaje, desde su sencillez argumental, pero sabia conocedora de la realidad. No hay excesos, hay mucha tranquilidad y coherencia para hablar. Vemos la cotidianidad de ésta gente además, la misma que también yace en el tren con sus mil ajustes para que todo funcione dentro de una vida que requiere fuerza, la misma de esa enorme máquina de movimiento lento que atraviesa grandes alturas, deteniéndose frente al pastoreo, lo folclórico, pero también presenciamos lo criollo, y hasta lo chicha. Es un inteligente cine social lleno de peruanismo, inclusive hay espacio para mencionar el afecto al vuelo por Alianza Lima y hacer un llamado a fomentar la industria nacional. 

miércoles, 20 de abril de 2022

Le boucher

 

Claude Chabrol ama el thriller y lo hace muy bien, le pone personalidad. No es tan intenso a veces, pero te deja pensando. En ésta oportunidad el filme más que mostrar un misterio o una investigación, aunque la hay, muestra un tipo de personalidad, aun tratando con el lugar común. Ésta propuesta es como participar de un slasher, pero sin tanta sangre ni tan explícito, hecho al estilo del cine arte, y encima es cine popular con autoría, como podemos denominar a éste thriller europeo, al estilo personal de Chabrol. El filme aparte de tener un asesino en serie suelto en un pueblito francés es la historia de un romance, de un enamoramiento, entre Popaul (Jean Yanne) y Helene (Stéphane Audran). Helene ha tenido una experiencia traumática y no quiere ninguna pareja; Popaul, hijo de carnicero y carnicero en sí, ha estado en la guerra y también contiene rezagos traumáticos, pero ambos aun así se muestran amables y simpáticos, sobre todo entre ellos, hay química, siendo gente no tan llamativa, pero con harta personalidad cada uno, son inteligentes y relajados. El filme es sólido con ese enamoramiento, con ese intento terco pero no violento de Popaul de conquistar a Helene. Hay muchos momentos buenos de crear una relación, un vínculo afectivo. La apertura de un matrimonio es un gran inicio, además de gran secuencia visual, y sigue hasta el trabajo de ella, como maestra de niños, donde hay más buenos momentos. Es un filme bastante sencillo, pero muy bien hecho, es bastante entretenido. Existe un juego de sospechas también audaz con poco. Es ingenioso mezclar una relación normal con un asesino acechando. Es como ver una película de Rohmer con Hitchcock; oír a Truffaut y poner nuestro granito de arena de personalidad. 

lunes, 18 de abril de 2022

Ceremonia secreta y The Damned

Éstas 2 películas son curiosas e interesantes dentro de la filmografía de Joseph Losey.


Ceremonia Secreta (1968)

Ésta película es un thriller psicológico, pero puede entenderse de manera lineal y frontal a grosso modo. Losey es bastante sutil por un lado y "práctico" por otro con ella, pero nunca es pesado. No es una maravilla de película, pero es rara en su filmografía y rara en general. Adapta un cuento del argentino Marco Denevi. Digo práctico entre comillas porque en general se pueden coger las ideas, pero hay lugares para interpretarlas, hay cierta ambigüedad, pero no luce una obra demasiado intrincada. No obstante se puede ver esto como el intento de hacer un thriller psicológico más que un drama con esos lugares oscuros. En la trama una chica de 22 años, interpretada por Mia Farrow cuando recién empezaba su carrera, luce infantil, más que loca, aunque le falta algún tornillo por ahí. El filme explica porque es así, y tiene que ver en esto el personaje que hace Robert Mitchum, curiosamente hay mucha similitud con los hechos reales que le señalan de malogrado a Woody Allen, sólo que aquí la hija joven y bella es Mia, incluso hay misterio y dudas de qué realmente ha ocurrido aquí -medio que hay dos posturas enfrentadas-, que tiene que ver con el desequilibrio que tiene Cenci (Mia). Albert (Mitchum) dice que su comportamiento es culpa de esa mamitis que le ha impuesto la madre, esa madre que Cenci cree ver en Leonora (Elizabeth Taylor). Leonora ha perdido una hija pequeña, esto se repite mucho, pero otras cosas apenas se mencionan y en ella carga cierto misterio además. El quehacer del filme es curioso, todo puede ser muy simple, pero la propuesta se hace más grande porque maneja oscuridad y extiende bastante su magma. Es una obra que tiene un pie en el absurdo o ridículo, y otro en el razonamiento comprensible. Digamos que en varias oportunidades en último minuto suele salir de caer en la idiotez. Mia hace un papel llamativo en su carrera, luce por momentos atractiva siendo rara y a ratos se encuentra en el infantilismo idiota. Se puede leer como parte de cierta estulticia, pero también se leen traumas. En un momento parece que Cenci inventara todo, recrea una escena de agresión, pero por otro lado las tías extravagantes le dan indirectamente la razón. Muy bien las tías como complemento, que recuerdan un poco a lo que se verá en Dont Look Now (1973). Luego, desde el balcón del hotel, Leonora parece ver -con alguien en buena parte oculto- o soñar con lo que cuenta Cenci. Es una obra algo extremista, como con el final. El filme sigue cierto surrealismo, todos parecen medio teatrales, más que locos. En otro rato Cenci se pone muy sexual, todo va alimentando distintas posiciones, culpable o inocente, invento o trauma. Hay un acercamiento con la imagen de la madre que también versa en cierto lesbianismo. Cenci es un cúmulo de sorpresas, de extravagancias. El soporte coherente si se quiere lo trata de poner Leonora, aunque también se comporta o a veces vulgar o a veces como ciega ante Cenci, como si pudiera ser una proyección mental, y así el filme almacena muchas sugerencias. Definitivamente es un filme curioso, aunque no perfecto, una rara avis, y por tanto, aunque criticable, interesante. 


The Damned (1962)

Ésta película es producida por la famosa productora Hammer y aunque puede ser encasillada en el terror es más una película de ciencia ficción. Se puede leer como otra posibilidad de interpretación a The village of the damned (1960), con respecto a los niños extraños y peligrosos, pero aquí son sobrevivientes, incluyendo en esto la proyección del futuro apocalipsis, que por la tensión nuclear de la época ven inminente. Éste filme es bueno, puede verse como un excelente complemento del maravilloso clásico de Wolf Rilla. Inicia con un enamoramiento entre un hombre mayor y una chica joven, entre Simon (Macdonald Carey, maestro actor del cine B) y Joan (la hermosa y por aquí prometedora Shirley Anne Field), a partir de la trampa de una pandilla de motoristas. Joan vive sojuzgada por el líder de la pandilla, su hermano, que interpreta el genial Oliver Reed, que pinta de un poco histriónico, un poquitín exagerado, a ratos demasiado para el tipo de filme, pero sosteniéndose simpáticamente a prueba de balas. Es un filme muy entretenido, incluso cuando aun no hay terror o sci-fi alguno cerca. La pandilla de King (Reed) hacen suya una canción que llegan a cantar completa y silban constantemente, esto le da un plus de cierta personalidad a su participación y a la propuesta en general; hay una especie de pequeña sub-trama con King, como si hubiera podido tener su propia película. Ganas no le faltaban. Joan y Simon lucen como gente de tipo perfil bajo, aunque lo que hacen es más; ellos también otorgan personalidad al filme, hay un tira y afloja bueno ahí; igual con el personaje de la mujer del científico maestro de todo, que le pone cierta extravagancia y aire de cine extranjero la actriz sueca Viveca Lindfors. Es una obra inteligente para ser un filme austero o de pocas pretensiones o de bajo presupuesto. Losey hace algo ingenioso. Todo tiene una explicación bastante audaz y bien argumentada. También hay buenos momentos de acción, hay novedad continua, desde el arranque. Así mismo se sueltan pequeñas ideas y detalles, de manera muy clara, como con el arte de la mujer de la llamada Pajarera. El final es contundente y siniestro. 

viernes, 15 de abril de 2022

La viuda negra


La viuda negra (1977), de Arturo Ripstein, adapta Debiera haber obispas, del también mexicano Rafael Solana, y es obvio que haya tenido censura, tanto el libro como la película. Es una película blasfema contra la religión católica, de manera exagerada, no tiene el más mínimo pudor de hacerlo ni contención alguna, ni mucho menos tiene matices al respecto, es abiertamente ofensiva y agresiva con la religión. La trama narra el affaire entre un cura de provincia, el Padre Feliciano (Mario Almada), y su ama de llaves, Matea (Isela Vega). El filme abre con Matea de chica haciendo travesuras y siendo sexual desde temprana edad, pero cuando llega al pueblo del Padre Feliciano es otra. El filme es muy erótico, hay escenas sexuales pero cuidadas, no son explícitas, pero se ven bien; es muy guapa y sugerente Isela Vega, además hay que decirlo, actúa muy bien y es justificado que ganara el Ariel de 1984 por actriz. Matea suele colocarse unas medias negras largas arriba poco de la rodilla y usar tacos altos aunque no tanto y cada vez que lo hace se ve excelente en pantalla, muy sensual, con algo sencillo. Un tipo, el médico del pueblo, se queda prendido de su belleza y trata de "enamorarla", pero lo hace de manera tosca, sin romance, como copulan los caballos. Hay una escena muy potente donde éste sujeto forcejea con Matea tratando de tener sexo, y luce como una proyección de violación. Matea grita mucho como loca, es medio histérica, pero desde temprano se ve que ella no es del todo común. El filme pone al propio cura católico a criticar la religión, pero lo hace de manera directa, aquí no vemos ningún estilo a lo Los Comulgantes (1963), aunque hay uno algo decente a pesar de todo hay que acotar. El Padre Feliciano no es ningún filósofo ni pasa por un trance existencial ni nada por el estilo, el tipo es lo más campechano del mundo, y como un hombre del tipo renegón e inconforme con su humilde profesión sólo lanza piedras a diestra y siniestra, es purito enojo, como diría un mexicano, lo hace para botar el fastidio. Es un filme super realista, llano y frontal, demasiado quizá para ser trascendental, pero más que enojo o fastidio por la religión que agrede uno siente que tanto exceso -parece hasta exploitation- pasa a ser inocuo, y brilla un cierto juego romántico y erótico de equis (como no identificable o secundario) prohibición. Matea pretende el amor con sexo, no solo el sexo, aunque ahí hay una tendencia suya al pecado, que vemos al principio. Quien quiera ser audaz dirá que está reprimida, pero lo que busca es la trasgresión, es una mujer de extremos. Es curioso ver que cuando señala la iniquidad del pueblo -la verdad- estos la tachan de loca, se ríen. No existe culpa, solo miedo a ser descubierto. Mientas tanto Matea se cree una romántica, una poeta maldita. Pero en un momento ella quiere plasmar aquello que dijo Jesús, quien esté libre de pecado que lance la piedra (sobre la prostituta), pero suena muy condescendiente y perdona vidas y muy ligero creerlo, o justificar la corrupción con más corrupción. No es un filme tan inteligente, pero puede ser entretenido, si no le mortifica a uno tanta blasfemia. Es solo un contexto curioso, como ese pueblo que parece perdido en el limbo, como el pueblo de Pedro Paramo. El Padre Feliciano se la da de sabio, de a pie, pero es más un "gracioso", un gruñón, aunque tampoco luce estúpido. Matea si es un cúmulo de defectos y una mujer básica y encima en contra de sí misma. No obstante ella tiene derecho a elegir, tiene derecho a no corresponderle a un animal como el médico (muy bien Sergio Jiménez), pero tampoco, obviamente, a elegir y acostarse con el cura. En un momento el cura lleno de ira les manda una maldición a todos, los manda al diablo prácticamente (fuera de ironías), por no ayudar. Hasta ahí llegan las "sutilezas"; así mismo con otra especie de Matea no correspondida y dispuesta a subsanarlo con cualquiera. Bueno, también, es un filme erótico, juega con las fantasías sexuales, y pues no esperen Shakespeare. 

El sirviente y El otro Sr. Klein


Éstas son las 2 mejores películas de la filmografía del americano Joseph Losey. Las hizo durante su exilio en Londres. 


El sirviente (1963) 

Remite a la lucha de clases, pero de manera sutil si se quiere, a manera de juego psicológico, como con ese uso constante de los espejos con forma de pelota que parecen invocar el desequilibrio, al que irá el patrón del filme, interpretado por James Fox como Tony, un muchacho exitoso y millonario que contrata a un sirviente, llamado Barrett (el gran Dirk Bogarde). Barrett se presenta con grandes pergaminos, como capaz de atender a éste joven de clase alta. Al inicio se muestra muy servicial, educado y dócil, pero pronto se sabrá que oculta un plan, es un tipo aprovechado y tramposo. El juego es propio de la inmadurez, el libertinaje, la irresponsabilidad, el abuso bohemio y el hedonismo ramplón. Barrett llevará al infierno a Tony, que por débil caerá en éste juego de lucha fina de clases. El retrato social no es propio de una diferencia abismal de pobreza, es algo más próximo. Barrett es como un punk, un proxeneta, un vividor. Tony débil a la carne, como cualquiera, caerá tras un pequeño error. Su novia, Susan (Wendy Craig), parece mala persona inicialmente, cuando le disgusta Barrett, pero finalmente vemos que más bien era su perspicacia para conocer a la gente. Es un filme muy elegante, clásico, aun hecho después, o, quizá, muy británico. Es una obra maestra. El aire psicológico se trabaja con lo práctico, con mucha delicadeza, tiene mucho de realista, al tiempo de particular, es muy sutil. Hay un juego extraño entre Barrett y Tony, que tiene de atracción sexual, de fantasía erótica o fetichismo, pero que avanzado el metraje se difumina, como que desaparece y entra a tallar la perdición, hasta caer en un especie de trance de locura. Genial la intervención de Sarah Miles. El momento de tentación es glorioso, con las gotas de agua aludiendo suspenso y excitación en proceso, donde busca Tony autocontrol, y cada vez va aumentando la tensión sexual. Mención especial de que el guion estuvo en manos de Harold Pinter, futuro premio Nobel (2005).


El otro Sr. Klein (1976)

Es también una obra maestra, como El sirviente, cinco de cinco estrellas. Ésta película puede leerse como un castigo, realista, pero también movido por cierta ciencia ficción, fantasía o designio divino, hacer que un tipo abusivo, cruel e insensible, ante la época del antisemitismo durante el régimen de Vichy en Francia, 1942, se meta en la piel de un judío. El legendario Alain Delon interpreta a Mr. Klein, un tipo que compra arte -a precios risibles- a los judíos durante la presión antisemitista del gobierno francés colaboracionista de lo nazis; lo hace en un estado como de amo del mundo, de estar por encima de todo. Es educado, pero también muy cínico. Mr. Klein se hace rico con el sufrimiento, pero como quien no se percata de ésta insensibilidad, es como no ver que está pasando con los judíos en 1942. Un día un simple pequeño hecho lo jala, hasta pasar, convertirse, en un judío y padecer su sufrimiento. Todo esto metido en la mayor sutileza, en lo delicado, cuidado, refinado, clásico. Mr Klein también es atraído hacia la locura, es un juego que plantea el desequilibrio mental, como cuando solo Monsieur Klein ve al otro Mr Klein (el que sí era judío) y se va enterrando sin darse cuenta yendo al tren de los deportados a los campos de concentración. Es un arrastre ciego, en una escena poderosa, perfecta, de aglomeración y dolor, ubicuo dolor. Pero Mr Klein está atontando atraído al abismo, al infierno. El filme es kafkiano, padecemos el libro El Proceso, pero sabiendo que Mr Klein es culpable y qué ha hecho para serlo, a la inversa del Kafka creador de un juicio absurdo o injusto a ¿? (entran muchas cosas, es en cierta manera una mirada abierta, puede ser el juicio paterno o familiar, pero podemos ver la premonición del trato a los judíos por lo nazis). El filme es un juego de pesquisas -de misterio- con thriller psicológico, todo el tiempo, a un lado y a otro. Bascula entre lo real y el cambio de personalidad fantástico, haciendo la lectura de que los dos Mr Klein se fusionan a ratos, mientras vamos sabiendo cada vez más del que creó éste mundo para el Mr Klein castigado. En la locura, hasta el hogar y las pertenencias del Mr Klein judío pasan a ser del Mr Klein confundido o entrampado, ahí se ve el juego como con la adopción del perro. Es un juego fantástico, un tipo malvado se convierte en un judío sufriente, pero todo es tenue, ambiguo y extraño. Conocemos de la relación con una especie de prostituta -la mujer sexual que para encerrada entre sábanas leyendo-, de la suciedad del (mutuo, de ambos Mr Klein) hogar (también del marido de la casera acusado y deportado), de la fuga y ocultamiento con cambio de nombres, de las convergencias y mutaciones -hasta del empobrecimiento físico y existencial- y del perenne discreto desconcierto. Es un filme pesado, duro, inquietante, perturbador, pero también, obviamente, muy inteligente. No es para cualquiera digamos ni para pasar la tarde, pero es notable; constantemente sorprende con ese juego de la superposición. Es un estado latente de locura y al mismo tiempo una manera creativa de contar una historia que puede verse como una trampa y una averiguación de un paradero infructuoso, cuando ya todo llega a ser demasiado tarde. Buen trabajo, dicho de paso, de Michael Lonsdale como el amigo dandy, también una rata, y ese es el circulo en el que se mueve Mr Klein que trata de ser astuto y pícaro a pesar de todo, quien es un hombre con dinero y mujeriego, pero no puede contra la "broma" perversa de alguien quien en el rol de Jeanne Moreau ella le adjudica igualmente picardía (en un empaque de extravagancia; puede verse como la venganza de alguien tampoco tan sano), pero es también un juego de dobles y espejos, de la misma gente con distinta vida.