martes, 21 de junio de 2022

La tarea


La tarea (1991) es una comedia erótica del mexicano Jaime Humberto Hermosillo. Es una película curiosa, tiene varias cosas que la hacen particular. Una mujer casi en sus 50 decide hacer un video pornográfico como trabajo universitario. Virginia (María Rojo) pone a los 4 minutos de empezada la película que veremos una enorme cámara propia de la época debajo de una silla, la pone como que el cuarto está desordenado (y ella estudia cine), por lo que puede pasar semejante objeto desapercibido. Desde ese momento la cámara quedará fija, la toma fija, en un punto estratégico, y así será todo lo que observaremos, hasta por el final hacer 2 o 3 cambios breves más de lugar, de la cámara y toma. Ésta cámara y nuestra mirada voyerista enfocará un pasillo que da por un lado a un cuarto del fondo, al lado está la puerta de entrada, y en primera instancia tenemos frontalmente otro pequeño cuarto de recreo o descanso donde ocurrirá toda la acción. Virginia ha invitado a un ex de hace 4 años, a Marcelo (José Alonso), con el plan de seducirlo y tener sexo y grabarlo sin que lo sepa. El filme pasa por varias novedades; sólo ésta pareja es todo el reparto de actores en realidad. La película será toda grabada en una sola toma, salvando un par de defectillos que se pasan por alto. Marcelo, por Marcello Matroianni (en evocación del sueño húmedo de la protagonista), llega a los 6 minutos de comenzada La tarea. Estos dos darán mucho juego. Inicialmente tiraran y aflojaran para tener sexo, todo será muy cuidado, puro juego. Luego en un momento Hermosillo pone las cosas en claro, se habla de buen gusto y erotismo como que no compaginan y se ponen de lleno entonces a ser sexuales, vemos las partes íntimas de ambos y los presenciamos tener finalmente sexo, aunque sobre una hamaca -que es donde lo hacen- en el centro de la panorámica parece un poco cómico tanto desajuste y movimiento torpe de su coito. La propuesta se transforma un poco; pierde, como anuncia, cierto refinamiento, pero tampoco engaña, se nota un filme de muy bajo presupuesto con ganas de ser algo trasgresor y lo consigue, aunque tampoco es una obra demasiado importante. Hermosillo se las arregla para ser siempre novedoso -con una toma estática poniendo la visibilidad en estado de creatividad constante-  y a través de lo simple; se comenta hasta del SIDA, propio de la época también, y de como es vista la liberalidad de la mujer, se habla de la imperfección del cuerpo femenino y de no juzgar tanto la sexualidad y la búsqueda del placer puro y duro. Finalmente el filme se volcará más tradicional como cierre, más literalmente familiar, pero las intenciones ya quedaron claras, ya no se puede obviar el marcado vuelco erótico que ha tomado la obra, una que honra muy bien al teatro. El filme aunque algo infaltablemente vulgar -en su erotismo claro- nunca pierde su condición de comedia, de cine amable, aunque para adultos. Inicialmente luce mejor que lo que viene en su digamos segunda mitad o última media hora. El punto de no retorno es el anuncio y alarde Almodovariano del mal gusto. En la primera parte se maneja muy bien la sensualidad y el fetichismo -con los tacos altos de ella en particular, y con sus piernas, hasta en primer plano-, con una mujer no una beldad pero que aun así puede ser seductora y, segura de sí, apetecible sexualmente; esto también se defiende en el filme, la imperfección, la aceptación y la naturalidad de lo común. Es un filme que puede verse un poco cinéfilo además, con la visibilidad notoria de algunos posters de películas y actores mexicanos, también brilla el nacionalismo en los boleros que oímos. Se trata de una pareja en la mitad de la vida, lo cual luce especialmente atractivo de ver. Ambos actores son muy carismáticos y simpáticos y el encuentro no se percibe insípido, sin tampoco crear un ambiente muy sofisticado, siempre hay cercanía y empatía.

Los peces rojos


Éste clásico y noir español lo dirige José Antonio Nieves Conde y es una gran película llena de originalidad y de manera transparente. Es un filme que tiene varios giros, se presenta de una forma y luego cambia a otra y luego hasta otra más. Mezcla el cine negro con la literatura, con el aspecto de la creación y además con tener un estilo artístico frente a uno más popular, es la literatura fantástica por sobre la social, y ahí entra el mismo cine también en esa elección, entre lo ecléctico frente a lo neorrealista digamos, con un noir que tiene de sutilmente social y también de muy creativo y de manera muy fácil de entretener y que entusiasma. El grandioso actor mexicano Arturo de Córdova es Hugo, un escritor menospreciado que no halla editorial que lo cobije, ni dinero ni éxito y depende de la pensión y herencia de su hijo de 19 años que va a recibir una fortuna de su tía a puertas de morir. Ésta millonaria familiar no quiere mucho a Hugo aunque éste hace de protector de los bienes del hijo y de paso recibe una pequeña pensión. El filme se pone perverso y macabro y el hijo -a quien nunca veremos- cae "extrañamente" por un muelle frente a las altas olas del mar. Ésta maldad es manejada con suma creatividad, pues no es tal cual, pero hace ver a Hugo terriblemente desagradable, aunque el filme es medio su cómplice y ésta elección de tono puede extrañar, igual el maltrato notorio del padre y la futura madrastra al hijo (que yace en elipsis), pero todo tiene lógica perfecta y ahí anida una estupenda sorpresa y loa a la originalidad del filme. Hay un plan inicialmente macabro y sucio, pero luego es otra cosa, algo muchísimo más suave, como glorioso cine clásico que es Los peces rojos (1955), capaz de manejar la peor corrupción de manera audaz e inteligente y bastante cuidada y elegante -aun cuando Hugo es muy boca sucia, tiene la lisura en la punta de la lengua-. No obstante los peces rojos o el símbolo de la culpa que trastorna harán presencia como quien como un dios ha hecho con el arte algo demasiado potente y tan real hasta no poder manejarlo. Es también un filme de romance y competencia por una mujer, y entra a tallar Ivón (Emma Penella), quien es una actriz humilde de teatro que no soporta ya no tener dinero y estar siempre a puertas de ir a parar a la calle; ella trata de ser honesta, pero el mundo corrupto y la necesidad y las malas amigas la hacen dudar y tentarse. Hugo alude pobreza y es un soñador -quiere seguir siendo escritor- mientras su hijo implica el ideal del millonario. Hugo curiosamente compite con su hijo -viviendo juntos-, incluso en desventaja, Hugo es el peor partido de los dos. Hugo es alguien de carácter y algo tosco, encima es el típico macho pero ama de verdad a Ivón, quien tiene la decisión en sus manos, quedarse con el hombre mayor sin futuro visible o con el joven prometedor. Es una historia de amor frente a la dura realidad, es cine clásico -fino- en toda la palabra, aunque con un Hugo mucho de hablar pobremente, aun cuando es indudable su genialidad para la escritura, que hace de lectura de la lucha por el éxito, quien lo tiene y quien no, y muchas veces, sin ser romántico o iluso o autocomplaciente, no lo posee quien de verdad lo merece. Y en ese lugar asoma el final, la gran derrota, como con esas sugerentes y representativas enormes olas que chocan contra el muelle como queriendo engullirnos. 

lunes, 20 de junio de 2022

El infierno (L'enfer)


Éste thriller es uno de los mejores filmes del francés Claude Chabrol, y así como Chabrol es un maestro del thriller hecho en Europa, el guion original de éste filme es de otro gran maestro del thriller europeo, de su compatriota Henri Georges Clouzot, que empezó el filme y nunca lo terminó, y luego con el tiempo Chabrol recuperó el proyecto, compró el guion a la viuda de Clouzot y ha hecho está maravilla de película, estrenada en 1994, a 30 años del filme trunco del maestro Clouzot. De paso al abordar Chabrol el guion de Clouzot está saldando una cuenta de La Nouvelle Vague con Clouzot, ya que al querer imponer su mirada La Nouvelle Vague atacó injustamente el cine de Clouzot, aunque fue un ataque estratégico para poder primar por sobre otros cineastas y otra mirada. Chabrol le da el lugar merecido a Clouzot al abordar su obra trunca e ideas y ha conseguido hacer un filme glorioso sumándole su personal dirección. Éste filme tiene a dos actores que son rostros bastante populares en el cine arte en Francia, pero afuera puede costar un poco reconocerlos. Por entonces ya eran reconocibles, pero no eran nombres muy rimbombantes en el cine en general. Francois Cluzet tenía 39 años cuando interpretó a Paul, y Emmanuelle Béart 30, a Nelly. Emmanuelle es una mujer muy hermosa y sensual, naturalmente provocativa, y en el personaje es una mujer amable, simpática y siempre anda alegre y es de conversar, ella llama la atención instantáneamente sin que quiera algo con ello o sea deliberado. Paul tiene un pequeño hotel en el campo, y anda estresado por el trabajo, esto se presta para generar un poco lo que vendrá. Paul sufrirá de problemas mentales, anclados a unos celos enfermizos. La enfermedad mental lo hace ver cosas irreales, sospechar de la nada de cosas insustanciales e incluso comportarse violentamente. Nelly no le da motivos realmente, de verdad está enamorada de él, es una buena esposa y una buena madre. Naturalmente como es una mujer muy hermosa, y viste decente, pero se ve guapa, y es afable y muy tratable con todos casi cualquier hombre que se acerque puede resultar una amenaza a su matrimonio y una posibilidad de infidelidad en la imaginación de Paul, un hombre que hasta oye a su mente hablarle como un monstruo. Paul convierte la relación en el título, la cree lo más promiscua posible y una mentirosa antológica. Éste filme es incómodo, muy duro de ver, llega a ser hasta estresante, de lo intenso que es por largo tiempo, Paul no afloja sino cada vez es más demencial. Chabrol es muy firme en hacer sentir el filme como un verdadero infierno, sin paliativos. Por el final hasta surge lo que parece inevitable. Es un filme para gente fuerte. Es un retrato tan potente y extremo que hasta ahuyenta la pena por Paul, deja mala sensación. Chabrol muestra mucha maestría en generar tanto malestar. Es un filme difícil. En un momento hay una escena grandiosa que deja ver perfectamente qué está pasando. Paul yace parado cerca de un pequeño ecran de fondo donde ven un video casero los visitantes y amigos del hotel, cuando no mira y vemos la pantalla en profundidad vemos que todo es apacible, alegre y simple, pero cuando la imagen es de la cámara subjetiva y estamos en la mente de Paul las imágenes son de la peor promiscuidad de Nelly; así se maneja Paul, con imágenes terribles, no importa ni el físico ni la edad ni las muestras de devoción, tolerancia en la humillación ni saber como ella siempre ha sido, la mente de Paul está envenenada hacia la lujuria y el sexo de su mujer. Inicialmente uno cree reír algo, pero el filme se torna tan constante en éste Paul, que te deja estático, maltrecho. Fluyen muchas emociones, es una obra muy visceral. Por un lado la belleza fabulosa de Béart y luego el golpe del tambor incesante de los celos enfermos. 

Matinée


Matinée (1977), del mexicano Jaime Humberto Hermosillo, es una película que entretiene bastante, que está dispuesta para llegar a mucho público, y al mismo tiempo es inteligente, sin dejar nunca de ser entendible, mostrando gran destreza de la sutileza. En la primera mitad del filme aparte de adaptarnos a la ciudad de Aguascalientes, México, es una película de acción, de atracos, sorpresas y persecuciones. Es un filme que puede ser tenido por cine de género. El escenario es sencillo, pero de suma habilidad, es muy competente. Tenemos como protagonistas a 2 niños mejores amigos, uno que quiere escapar de su hogar, otro que va a realizar un viaje con su padre a ciudad de México, entonces el pequeño Jorge se lleva de polizón al pequeño Aaron. Es un filme que muestra maestría dándole el protagonismo a los dos niños; sabe ubicarlos dentro de un escenario criminal, en un mundo adulto, con coherencia, pero manejando llaneza, no es que se falsee la realidad, lo cual es talento puro del director, que lo hace sin mostrar dificultad, todo luce simple y efectivo. Tenemos a una banda de 5 criminales, que son muy carismáticos y fáciles de recordar. De estos 5 se destacaran 2 en particular con la curiosidad del filme, el manejo notable de la sutileza, pues se trabaja con una pareja homosexual, tendencia sexual confesa del director. No hay nada explícito afuera, a la vista, todo es entender que hay tras bambalinas, y no es arduo de captarlo, pero los más lentos pueden confundirlo con una amistad. Aquiles (Héctor Bonilla) es uno de los 2, quien hasta seduce a una muy guapa mujer. El otro es Francisco (Manuel Ojeda), el temperamental, el ofendido o sensible de la relación. El filme en ésta segunda parte muestra ésta sutileza pero aunque denota una novedad o distinción no abandona nunca su esencia de película de atracos y de acción. Ellos irán por otro botín. Los acompañan siempre los niños, Aaron y Jorge. Jorge despierta de su letargo y planea una venganza, puede que aquí se perciba cierto vacío emocional (frente a algo muy impactante), el niño luce muy frio, pero el filme no falla aun así, se muestra un comportamiento curioso, como si los niños tuvieran mucha calle a cuestas, sobre todo fuera Jorge ese tipo de niño. No obstante Aaron es más inocente, aun cuando exhibe extraña madurez, quiere irse de su casa y no bromea. Con Aaron se vislumbra lo que será la relación niño-protector criminal de la obra maestra Un mundo perfecto (1993). Es un filme con grandes escenas, no tiene pierde en ello, todo luce muy bueno, desde el falso policía hasta el campesino salvador. También la propuesta maneja una edición particular, se salta aperturas y va de lleno a ciertos sucesos, lo hace bastante. Todo esto le da tremenda agilidad al filme, aunque puede fastidiar un poquito tanto salto notorio. En un momento hay una gran ocurrencia, un asaltante (Farnesio de Bernal), dice ser bailarín de profesión y sin rodeos lo demuestra y se pega un baile muy gracioso, bastante simpático, que se ve bien. 

viernes, 17 de junio de 2022

X


Ésta película de terror de Ti West me hizo recordar la última película del mexicano Arturo Ripstein, El diablo entre las piernas (2019), aunque la de Ripstein no era de terror, pero manejaba el misma tema, la sexualidad en la vejez. No con la pareja ahora anciana nuestra, nuestra pareja de toda la vida, sino como los jóvenes, con cualquiera. Nuestra protagonista de terror es una anciana que la señalan de desequilibrada, es una mujer que sufre por no tener sexo como antes, con libertad, con hombres, con mujeres, mientras su anciana pareja sabe que ella solía ser así y la acepta de esa manera libertina. El filme de Ti West habla mucho de la sexualidad, la pone en total libertad, así la señala, no libertinaje ni perversión. En la trama es el sexo desde la hechura de un filme porno, el que clama libertad; juega con ello un poco al machismo y a la idea de la mujer fácil. Aquí se entiende que hacer porno no es ser una prostituta, es sólo tener sexo y no es nada del otro mundo. No obstante vemos que se complementa ésta imagen con la vejez, en perder -por como nos vemos- ese libertinaje, y ahí vuelve a aparecer Ripstein, el sexo de los viejos luce desagradable, aquí amplificado con la esencia del terror y la locura, con el crimen y el gore más brutal. Ripstein manipulaba mucho en su filme la imagen de la mujer promiscua señalada de prostituta. Aquí el demonio es la vejez, dentro del canto típico americano a la juventud, la vejez que pierde el privilegio del libertinaje o la libertad (sexual). La anciana sufre y en su locura es perversa. El filme al mostrar a la vejez como un monstruo puede que para los latinos nos parezca políticamente incorrecto, o finalmente no para los americanos porque el dinero en EE.UU. lo compra y suaviza todo, pero esa es otra película, otra historia. El filme también juega con la debutante inocente, ratón de iglesia se le apoda, y vemos llorar a un hombre al ver a su mujer hacer porno, que él y Ti West muy irónico llaman cine independiente y ahí también se hace metacine para tomárselo relax, incluida la frustración natural muy afín a todo practicante o amante del arte y la cultura. Ti puede ser muy inteligente y su cine no solo entretiene sino como notable cine de terror te hace pensar, tiene ideas, y las dice sin disfuerzos ni oscurantismo, todo yace a la luz de la diversión y el ojo atento. Pero el filme es más, es muy buen entretenimiento, las muertes provocan excelentes escenas de terror. También hay arte en las tomas, como con el acercamiento y descubrimiento de los cocodrilos en la zona. Así mismo en un momento la cámara hace espacio suficiente como para hacerle un hueco en el cuerpo a alguien. Hay buen manejo del suspenso. El filme abre con el hallazgo de una casita en lo que parece un pantano del sur americano con cadáveres recientes, un sótano se quedará en nuestra memoria para más adelante completar la figura, manejar nuevamente la expectativa. Es un filme sobre un grupo pequeño de jóvenes que van a hacer una película porno en un lugar aislado del campo, donde destaca la actriz Mia Goth, que hace de una soñadora. Asoma el sueño americano trunco, y también no ver la vulgaridad frente al espejo, quizá porque duele. Además brilla el fanatismo religioso, que hace buen terror con su presencia. La vejez curiosamente representa cierta (anhelada) modernidad, rompe con cierto lugar común. Puede que halla momentos, algunos pocos, ridículos, como un baile al lado de un cadáver, pero en general éste es un buen filme, como por su toque interesante de profundidad diáfana que lo hace más entretenido. 

viernes, 10 de junio de 2022

Magic


Magic (1978) es una película de terror que dirige el británico Richard Attenborough, con guion del americano William Goldman. Goldman escribió la novela en que se basa éste filme y también es dueño de otra novela que guionizó y es una película muy querida y popular, La princesa Prometida (1987). Goldman ha ganado 2 veces el Oscar por sus guiones, por Butch Cassidy and The Sundance Kid (1969) y Por todos los hombres del presidente (1976). Attenborough es un reconocido actor y el director de las muy celebradas y conocidas Ghandi (1982, que ganó el Oscar por mejor película y director) y Chaplin (1992). La protagoniza Anthony Hopkins, cuando aun no era tan conocido, tenía 41 años por entonces. En éste filme ya se ve toda la capacidad de nervio, tensión y emotividad que podía manejar con tanto talento, y sin buscar estéticas guapas, sino muy naturales. Hopkins es un ventrílocuo que no se despega mucho de su muñeco llamado Fats. Hopkins está magistral y aunque el muñeco medio que maneja terror a lo Chucky, es Hopkins el centro del asunto, alguien que puede estar sufriendo de doble personalidad y estar dominado por la figura de Fats, que hace de mecanismo de la personalidad que le falta, ante su timidez, complejos y espíritu pequeño, aunque yace su personalidad sobredimensionada, hasta lo criminal y perturbador. Hopkins maneja muy bien la ambigüedad. Hay un juego perfecto entre como interactúan Fats y Corky (Hopkins), y toda la película se maneja así, no sé sabe del todo si Fats está realmente vivo y esa es la magia que alude el título, o a Corky le falta un tornillo. Corky arranca como un fracasado y con ayuda de un famoso manager, Ben Greene (Burgess Meredith), está a puertas del éxito, pero Corky se escapa de todo en busca del amor de toda su vida, interpretada por le hermosa Ann-Margret, y es ahí que empieza todo el terror. Hay una escena criminal gloriosa con la laguna. Burguess también está pletórico de talento y genera muy buenas escenas con Hopkins. En una obliga a Corky a no utilizar a Fats por solo 5 minutos y es una bomba de tiempo esperar. Éste filme recuerda en mucho a la obra maestra Psycho (1960), pero agrega otras ideas, como el querer el éxito y tener problemas de sociabilidad. Ésta en cierta manera parece la versión heterosexual de Psycho. Ann-Magret aporta erotismo y un halo de inocencia. Es un filme que no recurre a grandes presupuestos, todo yace en una pequeña casa de madera al lado de un lago y con pocos actores y aun así hay gran manejo de situaciones, nunca se hace en falta nada. A ratos la lente se posa sobre Fats esperando una reacción o da la impresión de que aparece en otras partes, pensando que él se ha movido, pero luego aparece Corky, incluso en el apuñalamiento, manteniendo el misterio tras poderoso suspenso. 

jueves, 9 de junio de 2022

The Lightship


The Lightship (1985) es una película americana del polaco Jerzy Skolimowski, sobre como 3 tipos toman un barco faro, un barco que hace de faro y no se mueve de su lugar. Éstos barcos-faro existen ante la dificultad de construir un faro en ciertas zonas claves. Nos ubicamos a 10 años de la II guerra mundial. Skolimowski adapta la novela del alemán Siegfried Lenz. El capitán del barco es el capitán Miller (Klaus Maria Brandauer), un tipo que carga un peso encima de una acción suya durante la guerra y se mueve a razón de éste trauma, frente a estos bandidos que tienen a la tripulación secuestrada. Robert Duvall es Calvin Caspary, quien hace de un gángster barato, del tipo proxeneta de barrio, pero con ratos de andar filosofando existencialmente, incluso juega aunque visualmente sin ademanes a cierto cuidado erotismo gay, el gran aporte raro o seña de identidad en éste filme del siempre particular Skolimowski. El capitán del barco y el gángster (que tiene ratos de achaques de ternura) dialogan mucho, como aparentemente dos seres afines aunque va detrás que en realidad la situación los tiene de enemigos, además de que estos bandidos hacen peligrar la vida de la tripulación, que incluye al hijo joven del capitán, el hijo real del director. Después es un filme muy sencillo. Las acciones versan entre cierta tontería, como con el ave del cocinero, pero también hay ratos novedosos como cuando agreden a Caspar en pleno dominio del barco y lejos del final. Los secuestradores tienen todo el tipo bien americano, aunque criminales. El capitán presenta un cierto aire de sofisticación. Todo éste menjunje hace del filme mayor de lo simple que en realidad es. Es una película entretenida aunque de esas de presupuesto americano en realidad humilde, aunque con cierto corazón de pequeño felino creyéndose un depredador. Skolimowski se las arregla para mantener un cierto aire europeo y un poquito arty. No es un gran filme, pero tampoco uno malo. 

martes, 31 de mayo de 2022

La hora del lobo


La hora del lobo (1968), de Ingmar Bergman, es una película de terror psicológico, y de terror intelectual, como se conocen a algunos filmes del género hoy en día, cuando el terror suele apuntar al entretenimiento y al hedonismo. Es sobre como un hombre cae en una crisis y se instala en la locura hasta perderse en ese abismo. Su esposa, Alma (Liv Ullmann), cuenta que él ha desaparecido y lo que veremos es lo que vivió con él, en una isla, antes de que se esfumara. Johan Borg (Max von Sydow) es un pintor famoso, Bergman hace un poco de autobiografía y nos habla de la angustia del artista. Johan se debate en alucinaciones, hasta lo vemos matar a un menor, la escena más fuerte del filme y la más inexplicable de paso. Johan puede aludir a un tipo de criminal en potencia, lo que lo martiriza lo llama a corromperse, yace en el travestismo, teme la infidelidad, es un cristal a punto de quebrarse, un tipo duro que está sucumbiendo a la muerte. Bergman implica su infancia y hace grandilocuente un momento de castigo paterno, aun cuando puede sonar naif, pero también tiene escenas surrealistas sencillas, pero curiosas, como ver a alguien caminar por la pared. Tiene efectos austeros. El filme es sobre la angustia. El filme juega también con un grupo tenebroso como protagonista, mediante una cena en un castillo, alude vampirismo, monstruos, fantasmas. Aunque su final inspira el trato con el simbolismo, el último golpe de la enfermedad de su cabeza, literalmente es asesinado por el lado oscuro que le persigue. Ésta propuesta también se puede leer como la inestabilidad de un matrimonio, aun cuando Alma parece un pan de Dios y prefiere sufrir que lastimar. El problema es Johan, finalmente es alguien débil, un tipo que parece sentir miedo de la liberalidad, como si  no pudiera controlarla, medio que lo hipnotiza. Hay una mujer que le seduce o le hace temblar y unos tipos que parecen representar la orgía, representan además la opulencia y esa liberalidad y perversión que acompaña a cierta gente con demasiado poder, todo ello huele a representación con acercamiento al mito vampírico. La hora del lobo directamente hace mención de una hora legendaria y folclórica donde es como el infierno en la tierra, como si se abriera éste y entrara aquel mundo fantástico en la tierra, propuesto desde la pesadilla, desde la enajenación. Es a horas de la madrugada, cuando está por amanecer. Noche tras noche en penitencia. 

sábado, 21 de mayo de 2022

No hay regreso a casa


No hay regreso a casa (2021) es la ópera prima de Yaela Gottlieb. Yaela es peruana pero vive en Argentina; éste, su filme, es una coproducción peruano argentina. El presente trabajo es el abordaje de Yaela de quien es su padre, Robert Gottlieb. Robert es hijo de madre judía y emigró joven de Rumania a Israel, cree en el sionismo. El documental de Yaela está muy cuidado, tiene muchos pequeños accesorios a la vista, hay buen trabajo artístico, hay buen uso del detalle, del adorno, sin exagerar. Todo esto da nivel visual al filme. La historia que aborda Yaela es simple, es el retrato de un hombre común, su padre. Lo más resaltante que ha hecho Robert en su vida es pelear en la guerra de los seis días. Robert es un hombre inteligente y al mismo tiempo muy conversador. Puede que como en gran parte el filme de Yaela se sostiene de la personalidad de Robert éste caiga en algunos defectos, caiga en cierto efectismo verbal, pero no deja de ser un señor interesante. Tiene habilidad para conversar, para narrar cosas sencillas. En un momento Robert confiesa haber tenido una vida mediocre, pero esto es una sobredimensión de cierta melancolía general y suya porque la mayoría de la población si oímos a Robert tendría que catalogarse de mediocre, y no es así. El mundo es un cúmulo de pequeños grandes retos, retos como haber podido sobrevivir económicamente durante tiempos de depresión, que incluso Yaela juega a fantasear con el espionaje y lo paramilitar. Robert tiene mucho carisma, no solo personalidad, es un buen tema de indagación, sobre todo porque hoy en día todo puede ser interesante, todo depende del arte y Yalea la tiene y también afecto por su padre, aun cuando ella ha aprendido a cuestionarlo y a ponerlo en cierto paredón, finalmente entregándose a esa ambición propia del artista, que se entrega "ciego" y "total" a su trabajo, pero olvida que todo acarrea subjetividad y la creatividad pesa más que entregarse ciegamente a desnudar a su personaje, a ese objeto que yace entre la admiración, pues es quien nos ha formado, y el destripamiento, ese querer ser libre de ataduras, ser uno mismo. Robert es inteligente y suelta una perla del trabajo general de su hija, de manera medio inocente y entre despierto, éste trabajo con el tiempo nos va a venir a juzgar a nosotros, tanto como ahora lo hace con el padre. 

viernes, 13 de mayo de 2022

Herbaria

 


Herbaria (2022), del argentino Leandro Listorti, se parece un poco a su película anterior, La película infinita (2018). Se parece en que trata de juntar dos cosas distintas y tratar de que aparentemente tengan unidad, aunque sus coincidencias sean solo hasta cierto punto, es decir, que se pegan, se acoplan solo en cierta apariencia, pero los vínculos no son tan fuertes, son medio arbitrarios. Hay coincidencias, como que haya un parentesco familiar fundacional entre un instituto donde se estudian las plantas y uno sobre preservación del cine, ambos argentinos. Hay coincidencias entre la desaparición de muchas especies de plantas y la destrucción del material cinematográfico a través del tiempo y su mala conservación. Pero plantas, seres vivos, no son objetos, más allá del simbolismo que uno le quiera dar al séptimo arte. Es entonces que Listorti parece querer desmontar la hipótesis de la construcción sobre lo disímil o pensado originariamente por separado, plasmando decir tener dos ciencias con su propia educación y sistema, dos profesiones diferentes. Humanamente todo puede tener cercanía, pero si profundizamos hallaremos que dos cosas como por ejemplo dos frutas, una naranja y una manzana, no son obviamente lo mismo, más allá de sus coincidencias. El filme deja entrever cierto vacío. Aparece la cineasta argentina Narcisa Hirsch, ella deja ver un poco cierta intensión o lectura de subtexto, habiendo grabado en su carrera fílmica en la Patagonia, menciona las plantas, pero también el desierto como interés intelectual. Listorti prefiere ser esencial, así mismo sus explicaciones en el filme son de ese tipo, sin tampoco tengamos que obligarnos a hacer un filme oscuro. Hay cierto trabajo artístico, con lo que pueden pasar por ocurrencias; su aspiración a plasmar cierto terror luce vacua, superflua. El cine es también un medio para intelectualizar cualquier cosa y las plantas no son la excepción. De ésta manera uno contiene al otro, como con el uso del tiempo. Esto permite tener soporte visual -sobre todo trabajando con especial material, raro de hallar-, en ello se trata de ser interesante, como con las plantas carnívoras acuáticas, pero se perciben muy accesorias. Se muestran ambos trabajos, el de la botánica y el de la restauración cinematográfica, ver un poco de éstos trabajos resulta interesante. Es así que lo sencillo también tiene su gancho natural, aunque Listorti busca hacer un documental actual, con notoria autoría. Su empleo de los temas da para tener valor, pero no para ser demasiado memorable, falta novedad. No obstante sí tiene arte.