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sábado, 27 de agosto de 2022

75 Festival de Locarno: Pardi di domani (cortos y mediometrajes)


Soberane

Lo dirige la brasileña que se hace llamar solamente Wara. El corto de 26 minutos se ubica en Cuba. Wara también es la protagonista, es una mujer guerrera, feminista, que tiene luchas contra el racismo o enfrenta la identidad. Ella juega a venir de otro planeta, habla como si estuviera en un sci-fi. Brasil es ese otro planeta, pero también el de la piel que estamos dejando, para formar un mejor ser humano, como con ese cabello que cortamos, como ese oxigenamiento del cabello que dejamos de lado. La carrera termina con el canto de una fiesta, con la apertura del carnaval, del ser que se encuentra, que se revitaliza. En Cuba se siente la necesidad, la carencia, una mejor amiga quiere huir de ahí, pero Wara siente ésta precariedad como mejor que el vivir de su propio origen, pero va a volver, las raíces no se pueden eliminar, uno muta para salir a pelear. Da la sensación que Wara se siente más latina que brasileña, como si Brasil fuera tan distinto. Wara es muy buena actriz. Éste trabajo ganó el premio de mejor corto de todos. Es interesante ver como lo latinoamericano interactúa con lo europeo, como se logra una gran empatía. El título es muy sugerente (soberano/a), gobernador de nosotros mismos. Es decir, que nada nos tire hacia abajo. Hagamos nuestra mejor versión. 


Neighbour Abdi 

Éste corto de 29 minutos del holandés Douwe Dijkstra se ubica en una sala de efectos especiales, de postproducción o hechos con computadoras. Están preparando un filme, vemos como van a contar la historia y de qué se basa. Versa sobre un somalí que a los 11 años de edad vino a vivir a Holanda y estuvo 8 años en la cárcel por una vida de violencia y desenfreno. Éste somalí ya se arregló y va definiéndose, lo tiene claro, intelectualiza su existencia de manera llana. Es algo pretencioso y no muy buen actor, pero es auténtico y tiene personalidad e ideas. Vemos montón de trucos que capturan el pasado del protagonista en ésta sala de efectos especiales, donde conocemos que Somalia es un lugar de guerras y mucha violencia. El protagonista dice no ser victima de su pasado, pero claramente lo es, pero no busca culpar a nadie, ni siquiera a sí mismo, trata de mirar hacia adelante solamente, su pasado se ha convertido en arte, en creatividad, misma la carpintería de la que vive como oficio. Es interesante ver que en poco espacio dicho literalmente se abre algo bastante elaborado (visual y mentalmente) y desde lo entendible sin dificultad. El protagonista es un tipo atractivo de conocer, pero con matices hasta hoy, aun siendo actualmente disciplinado. Su pasado le ha enseñado, aun habiendo sufrido tanto caos. Trata de la destrucción -la anarquía, el nihilismo- y la resurrección -la iluminación-. Es un muy buen corto, ganador del segundo lugar de la sección. 


Mulika

Le pertenece al congoleño Maisha Maene. Dura 14 minutos. Es un filme un poco de ciencia ficción, un afrofuturista, como se hace llamar Maene y quien comparte su filosofía de renovación y progreso, un especie de astronauta intergaláctico desciende en un cráter de volcán e ingresa del campo a la ciudad del Congo, camina por las calles, la gente como si presenciáramos un documental se sorprenden pero lo hallan divertido, curioso. Es una propuesta que intenta mezclar tradición, mística, con la creación de un Congo modernizado. Vemos el contexto congoleño lleno de folclore, de una austeridad que lo envuelve todo, es ahí que éste astronauta y afrofuturista quiere entrar a tallar como pilar del nuevo Congo, como si esparciéramos una nueva política, un nuevo gobierno, es sólo esa premisa. Falta poner en práctica no solo la intencionalidad sino el plan a ejecutar, mientras tanto mismo Mesías nos llenamos del halo de magia y leyenda, en una playa. Éste corto fue premiado en la sección. 


Last Screening

La dirige el kasajo Darezhan Omirbayev, es un filme que se mueve en la cotidianidad de un joven sencillo, pero inteligente, que es como si viéramos a un Omirbayev joven o alguien a quien dejarle un mensaje, como si el futuro hubiera lanzado una botella al mar y los Omirbayev del mundo la vayan a encontrar, esto se asume desde mucha gente que ama el arte pero tienen personalidad, quieren hacer algo auténtico, y la fama muy posiblemente se les escurra, como a todo el que carece de arribismo en una llegada a la cumbre perdonavidas. Es la historia de alguien solitario, el joven protagonista va solo al cine por la tarde. En un día ordinario presenciamos política, identidad, estado social, modernidad, atraso, es un paseo por la vida, esa que golpea y hay que sobrevivir, como el viejo mirando al joven recorrer el mismo camino, es una lección de carácter, de amor y pasión más allá del reconocimiento. Se dice sin melancolía, son hechos, son luchas eternas. Omirbayev muestra mucha destreza formal, aunque hace algo de espíritu llano. Éste mediometraje no obtuvo premio. 


Watch The Fire Or Burn Inside It 

Dura 18 minutos. Es del dúo francés Caroline Poggi y Jonathan Vinel. Es una propuesta que molesta de ver en buena parte, por su ruido estridente, su musicalidad aturde, tensa. En sí es un filme que busca ser impactante, rebelde, polémico si se quiere también. Una pirómana repite como estribillo o te quemas o miras el fuego, lo cual suena muy limitado, como quien quiere ir contra el mundo sin mucho y no se puede salvo seas muy joven y aun inocente en creerlo, pero también es un grito de guerra, de sobrevivencia, y/o de combate, si bien intenso y extremo. La piromanía como vivir en el fuego y no quemarnos, enfrentarnos al mundo. Es un alarde de violencia, de fuerza bruta, de locura, de vivir golpeado y golpeando, esa es la distinción del producto. Vemos efectos especiales de fuego combinados con incendios reales. El fuego suele impactar, pero aquí tiende a lo desagradable más que de cierta manera a lo seductor, como el corto lo es, pero también define personalidad, aunque discutible. La protagonista está llena de fuego, es rehén de su voluptuosidad, de sus pasiones y enemistad. Es la simbolización de un mundo poco bello, problemático. No es un gran corto, tampoco no ganó nada, pero es curioso, aunque molesto. 

jueves, 3 de marzo de 2022

Akyn (Poet)


Estuvo en la Berlinale 2022 en una sección discreta, pero distintiva. El director kasajo Darezhan Omirbayev tiene actualmente 63 años y 7 películas -incluida la presente- en su filmografía. No tiene muchos premios en su haber. Su debut en 1992 le dio un reconocimiento en el festival de Locarno y su tercera película ganó el máximo premio en Un Certain regard, Cannes 1998. No es muy conocido fuera de su país; su alcance como cineasta es muy reducido. Esto lo emparenta con la historia y personajes que ofrece su último filme, que se percibe íntimo, una declaración de personalidad y principios. En éste un poeta (Yerdos Kanaev) lucha por no claudicar ante sus circunstancias, es decir, que no tiene público y no le es fácil sobrevivir de su vocación por la literatura. El filme abre con el trabajo austero en una oficina, con ordenadores personales, donde un grupo de gente mayor -salvo el protagonista que es aun joven- discuten la realidad de ser poeta o artista en su país; mencionan que los poetas están desapareciendo y que cada vez es más difícil serlo. No solo lo harán muchas culturas, y lenguajes, sino el aprecio por la poesía que ellos argumentan y defienden; proclaman su importancia. El filme es una declaración de sobrevivencia y ética para y por el arte (refiriendo al más puro y auténtico), desde la poesía, pero que claramente interviene el cine también y el arte en éste. El filme también es un viaje en el tiempo; pone, a un lado y a otro, el pasado campestre y el presente tecnológico. El viaje al pasado lo hace a la vida de un guerrero kasajo convertido en poeta quien realmente existió, Makhambet Otemisuly. Ese trayecto empieza a inicios del siglo XIX y transcurre hasta hoy en día en como termina finalmente éste poeta tras enfrentar el olvido y la invisibilidad; gracias a su vez a la voz intergeneracional de unos pocos. Ésta invisibilidad es lo mismo que pasa nuestro actual poeta, de manera ruda y notoria, a veces Omirbayev pecando de muy poco sutil, como con las carencias y anhelos económicos, que van en el protagonista desde un auto moderno hasta unos simples zapatos de vestir, pero que luce muy lógico pensarlo. No obstante el filme le ofrece dinero aunque supone vender su arte al poder adquisitivo. Suena un poco romántico en la presencia moderna pensar en el arte verdadero por sobre rechazar el dinero; pero luce noble también aunque quizá inocente, como cuando el protagonista se llega a inspirar en un niño pequeño, pensando en dejar principios y un legado honesto. En Makhamet todo es muy potente, muy claro y no necesita de mucho para contener una figura fuerte (aunque se extraña más info de su vida, bastante simplificada; yace actuada por la misma familia del presente). Éste lucha contra el colonialismo ruso desde el nacionalismo y lo autóctono; se enfrenta a una fuerza y violencia mucho mayor que la que ofrece su pueblo y él (al imperialismo ruso); lo suyo es un acto de valentía kamikaze. También se justifica que la única salida sea convertirse de guerrero nómade en poeta. El nuevo y último poeta busca emular y guarecerse en ésta legendaria existencia y suena justo aunque propio de otro tiempo, ese mismo que yace invadido por la tecnología, que no es mala aunque se le puede percibir algo así, pero en realidad como explica la apertura, la interesante conversación en la oficina, cada nuevo tiempo y cambio exige un nuevo tipo de poeta guerrero. Su lucha es una lucha de siempre. Ser poeta, un poeta auténtico, es una notoria lucha, contra diferentes enemigos. Los de hoy son la invisibilidad y otro hacer valer la ética y esencia contra la necesidad de dinero; también de cierta forma contra el poder. En un momento todos miran extasiados algo, el poeta se acerca a ver que es eso que los tiene atónitos y deslumbrados, y se trata de una despampanante y sexy bella mujer kasaja, desnuda en pose sugerente pero no vulgar y sólo vestida con tacos altos, bien justificada ésta "extravagancia" en la historia, como decir que la vida tiene también ésta clase de felicidad, incluso para un director poco conocido, que dígase de paso es uno de los admiradores literales de esa fémina bella. En otro momento se hace alusión a la debilidad, esa que maneja El poder del perro (2021), de Jane Campion, como ruptura de la imagen del western tradicional; aquí como parte de la esencia poética de nuestro héroe moderno kasajo (pero supone una debilidad en busca de soluciones). El filme tiene una parte muy ingeniosa, con un lugar de venta de celulares o televisores de última tecnología, algo muy identificable en la actualidad; hace sentir en el espacio la obra 1984 de Orwell, algo de sci-fi con ser poeta. Los subsidios también son sugeridos, la ayuda de un mecenas del arte flota como fantasma detrás de la noticia de un televisor. Es un filme bastante austero en todo sentido, pero exuda una honestidad y un discurso sólido; Omirbayev sabe usar el lenguaje audiovisual para trasmitir el propio pensamiento, aunque con pocos recursos. Le falta montón de cosas, pero aun así es indiscutible su valor.