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martes, 19 de mayo de 2020

Van Gogh

La película narra los últimos 2 meses y días de vida del legendario pintor Vincent van Gogh (Jacques Dutronc). Van Gogh es retratado como un tipo coherente en buena parte, no se le ve tan loco, pero sufre de crisis, se siente mal y quiere matarse, se ve en varias oportunidades. Una de ellas es cuando se arroja al fondo del agua, todo repentinamente, mostrando que no era tan cuerdo. Después suele comportarse normal, incluso parece un tipo algo audaz. No un tipo triste, aunque también lo vemos quedar pasmado a ratos, como si un chorro de melancolía lo inundará, igualmente intempestivamente. Así queda lelo, inmóvil, frente a la propuesta de la hija de su doctor, de formalizar como pareja, ante sentir amor por ella que piensa la muchacha no le corresponde del todo. Van Gogh con su extraño silencio da a entender locura y también indecisión y algo de baja autoestima. Con Margarita (Alexandra London) plantea el director, el gran Maurice Pialat, un intercambio e interacción entre la burguesía y el proletariado, bajo la clásica crítica a los ricos. Margarita tiene una educación refinada, pero es una aventurera, una chica osada, y sale con un van Gogh que es un sujeto de cierta vulgaridad, un tipo del pueblo digamos. Van Gogh gusta de las putas, las trata bien dígase de paso, y con una hay un flirteo fuerte que vemos en toda la película. Pialat muestra 2 escenas en especial cargadas de personalidad, riesgo, intensidad, originalidad y mucha fiesta, cuando cenan el doctor Gachet (Gerard Sety), su hija Margarita, Vincent, su hermano Theo (Bernand Le Coq) y la esposa de Theo, y empiezan a hacer representaciones teatrales; el otro es cuando Vincent, Margarita y Theo celebran la vida en un burdel. En el burdel especialmente hay varias buenas bromas light a Toulouse Lautrec, por chiquito, dormilón y putañero. La relación entre Theo y Vincent tampoco es idílica, hay malos tratos y mala voluntad entre ellos, también amor. Vincent también es retratado a ratos como un tipo violento, como con la pelea en casa de Theo y con su esposa, Jo (Corinne Bourdon). Por su parte la relación con Gachet salta del aprecio al odio. Hay resentimiento cuando yace el final de los días de Vincent, que se puede creer que hasta lo dejan morir. Igualmente parece una carga para Theo, que deja ver esto en cierta manera por el mismo tiempo. Parece como que todos se aliviaran de que finalmente vaya a morir. La pintura de Vincent no importaba mucho para su época y eso queda claro cuando todo el mundo se regala los cuadros de Vincent sin sentir nada de ambición. Margarita lo ama, pero ahi la vemos llamándolo loco. Se ve trágica la vida de Vincent van Gogh. No obstante lo vemos reír con las putas y pintar compulsivamente proponiendo el estilo propio y revolucionario. Se permite un affaire con una burguesa bella y joven, ahí se propone algo de ambivalencia. Pialat también plantea la idea del egoísmo como forma de vida, los que viven sin remordimientos y pueden ser crueles sin castigo disfrutando para sí, y los que sufren por los demás y mueren como perros. No obstante siempre hay un poco de humanidad en todos, Gachet parece algo preocupado por su propia actitud y por el deber en su profesión frente al hombre que ha maltratado a su hija doblandole la edad; y Theo siempre ayudó económicamente a su hermano a pesar de que le podía ser insoportable muchas veces y tenía sus personales deberes, con su esposa e hijo recién nacido. Éste van Gogh parece comportarse un poco vil, pero como todo ser humano finalmente, pero como es visto como loco todos abusan de él en cierta forma. Es un retrato muy rico en ideas. Da para pensar muchas cosas a través de un cine muy claro y notable.

domingo, 17 de febrero de 2019

Van Gogh: En la puerta de la eternidad (At Eternity's Gate)


Willem Dafoe es Vincent van Gogh, en ésta película de Julian Schnabel, un van Gogh visto en su última etapa, por lo que lo oímos hablar de su estado de locura, al que se enfrenta siempre. Van Gogh también se oye más sabio, con esa emotividad que plasma el talento de Dafoe, cuando refiere a su arte y el único don que Dios le ha dado. El filme de Schnabel se pone a contestar sobre la vida del famoso pintor, si tiene cierta lógica el estado en que se encuentra, de ser visto como un perdedor, si realmente tiene talento. El filme responde que sí, y que su talento es de otro tiempo, está adelantado en el tiempo y le espera el futuro, la eternidad.

El filme tiene un toque artístico que lo saca de cierta convencionalidad, dibujados en esos momentos de trascendencia que vemos en varios momentos que definen la existencia de van Gogh. No sólo es discutir su estado lamentable, de locura, de derrota, de no saber encajar, de terminar recluido en sanatorios, de ser en parte detestado en los pequeños pueblos franceses -en Arles y en Auvers-sur-Oise- en los que se hospeda. Los momentos artísticos técnicos llegan con desenfoques en los bordes o con los movimientos de la cámara al son de las carreras. La naturaleza toma especial importancia y el filme se vuelve a ratos un poco contemplativo, se desembaraza de diálogos, y lo vuelve todo emotivo, dejando a Dafoe que haga su trabajo, que plasme sentimientos, de éxtasis y apasionamiento, o de congoja y de sufrimiento interno.

Schnabel muestra la convivencia con Paul Gauguin (Oscar Isaac), un tipo práctico que quiere romper con todo lugar común en la pintura, y que al irse genera una crisis en van Gogh. El filme tiene un lado igual de práctico, mostrando todo bastante simplificado. El filme puede resumirse en pocas líneas volviéndose un filme más visual que argumental. No obstante tiene diálogos jugosos también, como los de Shakespeare con  Madame Ginoux (Emmanuelle Seigner) y un cura analítico (Mads Mikkelsen). También hay ratos de ternura, como con el hermano, Theo (Rupert Friend), abrazados ante un primer internamiento de Vincent. Oscar Isaac hace de un Gauguin firme pero no violento, menos intratable a otra figura suya. Lo mismo pasa con Dafoe y su van Gogh, tiene problemas de adaptación pero se muestra más la conclusión, no los ratos de violencia; a van Gogh se le ve débil más que fuera de sí.

Los momentos de interacción son muy buenos, como también lo es con el Dr. Paul Gachet (Mathieu Amalric) y hasta con un loco (Niels Arestrup). No obstante el filme tiene muchos momentos de soledad, donde van Gogh es tan existencial, sufrido, reflexivo, cosa que hace menguar algo al filme, tanto como distinguirlo, incluido lo estético. Es un filme que no profundiza tanto en hechos sino en sentimientos, en dudas, en pensamientos, siendo un filme a un punto intelectual, en tratar de entender a van Gogh, y verlo más que un loco con un don. Es visto como un tipo inteligente, tiene reflexiones sobre sí mismo muy ricas, que se escabullen un poco a cierta realidad, la de la derrota del presente, pero el filme se enfoca en la eternidad, en el futuro que no conocería el autor, y ahí entra a tallar la admiración de los creadores, los guionistas Jean-Claude Carrière, Louise Kugelberg y el propio director.

jueves, 8 de marzo de 2018

Vincent y Theo


Robert Altman es uno de los grandes directores del cine moderno, su cine se remonta a comienzos de los 70s. Vincent & Theo (1990) ostenta una mirada sórdida, pícara, despierta, audaz, sarcástica, intrépida. Tiene una puesta en escena abundante, llena de mezclas, un poco desordenada, pero aun así elegante. En Vincent Van Gogh (Tim Roth) existe una mirada mística -amaba el arte japonés y el misticismo oriental- junto a una mirada vulgar -propia del burdel al que es asiduo y que incluye tener de pareja a una prostituta embarazada-. Vincent repudia a su familia, en especial a su padre, la mirada del filme de Altman es más agresiva, menos lacrimógena, no lo plantea desde el menosprecio del progenitor y el deseo de aceptación familiar. Vincent luce como un obrero, sucio, humilde, tiene los dientes descuidados, una apariencia y comportamiento tosco, algo grosero, apareciendo algunas veces histérico.

Parte importante del filme y de la biografía de Vincent Van Gogh es su relación con Paul Gauguin (Wladimir Yordanoff). Vincent sentía gran admiración por Gaughin, le llega a dedicar un cuadro, lo veía como un maestro y amigo, aunque en la propuesta de Altman tenemos a un Vincent que llega a retarlo. El genio de Altman se toma notorias libertades, hace cine de autor en toda la palabra (ya lo dice aquella línea: cocinar es como pintar, hay que usar la imaginación), como cuando el pintor holandés se hace llamar el espíritu santo a través de lo que parece un graffiti en la pared y termina pintándole con óleo el rostro a una cortesana en un bar, con lo que muestra su enojo con Gaughin. Inclusive Altman exagera un poco, cuando Vincent deja caer vino de su boca ante el fastidio con Gaughin. Se muestra a un Vincent abiertamente violento. Gaughin genera una mala influencia en él, por más que el holandés se siente atraído por las similitudes entre ambos, como su rechazo a lo burgués. 

Ya lo anunciaba la llegada de Gaughin, cuando sopla el viento con polvo elevándose del suelo, que significa amenaza, aunque en éste filme vemos a un Gaughin más pasivo que su leyenda, aunque se suelta que es un mentiroso, a pesar de que ha tenido una vida muy dura, sobrelleva una cojera y se recuerda que llegó a limpiar baños públicos. No obstante se propone con fuerza a un Gaughin inocente de culpa. En cambio en Vincent hay hasta una mirada salvaje homoerótica hacia su admirado compañero de vivienda, llegando del apasionamiento a morder un cuchillo. Tim Roth le pone una cierta mirada psicótica a su interpretación, a lo que hará más tarde con Tarantino. Altman plasma una estética oscura, con aquel espejo roto, una navaja y la sangre en la oreja y el cuerpo. La Locura de éste famoso pintor holandés es repentina, no está en toda su vida, y se señala al alcoholismo como posible razón.

Dentro del atractivo del filme está que es un biopic no sólo de Vincent, sino también de su hermano Theo (Paul Rhys), en igualdad de importancia, cuando uno no lo suele ver así. Theo dice: Yo tengo mis propios gustos y debo ser mi propio dueño. Es la declaración de principios del cine de Robert Altman, y esto hace que su atrevimiento y personalidad roce a veces el ridículo, como con el comentario del bigote de Theo, pero nunca cae en éste. Theo no es rico, como muchos pueden haber pensado al sostener el arte de Vincent. Theo es clase media. Theo también discute. No es ningún santo. Sufre de sífilis y tiene problemas por tener ésta enfermedad para hallar pareja seria. En el filme de Altman se difumina un poco el amor entre hermanos, que se da por entendido (como al ponerle Theo el nombre de Vincent a su hijo), para darle al filme mayor realismo. Theo es un buen hermano, pero ésta propuesta propone un retrato general menos simpático que el más propagado, Theo tiene carácter, lo vemos más humano, imperfecto, menos romántico, es una versión menos educada de su figura también.

El filme tiene sus escenas deslumbrantes, como la del Jardín natural de girasoles, una puesta en escena artística, sobresaliente, con el viento, las flores moviéndose, Vincent entre ellas pintando, de pronto surge la irreverencia, violencia, Vincent destruye su cuadro, surge un apasionamiento vistoso, extremo, algo chocante, Altman termina arrebatándole la belleza inicial a la escena, nulifica la poetización, prima el realismo duro. Otra puesta en escena sobresaliente, la pintura de los cuervos (llamada “Trigal con cuervos”), metido Vincent en el paisaje, el sonido alto de los cuervos de fondo mientras pinta. Una tercera gran escena es la de un momento clave en la vida de Vincent, la de la oreja. Vincent yace bañado en sangre en la mitad del cuerpo, la cámara se enfoca, pone el cuadro, en las piernas y en la caída de la sangre, el pantalón está roto y sucio, lo vemos caminar con dificultad.

Otro momento clave, el suicidio de Vincent Van Gogh, lo define por una parte, aunque de forma pequeña, el Doctor Paul Gachet (Jean-Pierre Cassel), un padre dominante. Vincent escucha del rechazo del doctor para salir con su hija, en una escena discreta, muy sutil. Luego en otra, Vincent oye de forma directa de las necesidades de la familia de Theo, ésta escena es grandilocuente, la mujer de Theo yace llorando y fastidiando. El filme culpa a la mujer, a Jo (Johanna ter Steege), del último acto de Vincent. Jo mantiene un aire rústico en toda la película. Vienen a la mente rápidamente dos frases del filme. La primera: Yo daré de comer al bebé, tú dale de comer a tu hermano. La otra, de los dueños de la galería que administra Theo: no podemos permitirnos un salario extravagante.

domingo, 4 de marzo de 2018

Loving Vincent


Ésta película tiene la originalidad de que primero se grabó a actores como una película normal y después 125 pintores hicieron 65000 pinturas al óleo de toda la película, que serían 65000 fotogramas, que luego fueron animados por ordenador, donde los artistas imitaron el estilo de pintura de Vincent Van Gogh de lo que se tomó de base directa, total o parcial, más de 100 pinturas suyas. Todo el proyecto requirió de 7 años de trabajo.

Sin duda, está es la parte más grandiosa del filme de Dorota Kobiela y Hugh Welchman, pero ésta propuesta no sólo se queda en eso, la trama es una historia de detectives, donde el hijo del jefe de correos, Armand Roulin (Douglas Booth), es encomendado por su padre -amigo cercano de Van Gogh- a entregar una última carta a Theo. Pero en el camino se va interesando cada vez más por su vida y por resolver como fue su muerte, que según Armand guarda más de las 2 teorías populares que se dicen de él.

La teoría de Armand señala a un grupo de jóvenes marginales con los que en su soledad y proclividad al alcohol Vincent anduvo y uno de ellos tenía un arma, y se dice que fue quien le disparó a van Gogh. Pero Vincent no lo culpó, como señala en su lecho de muerte de no culpar a nadie de su muerte, al igual que cuando se cortó la oreja y pudo también haberse incriminado. Pensemos que se llegó a internar voluntariamente en un sanatorio mental, con lo que parece mostrar una baja autoestima, a pesar de ser un genio de la pintura que en menos de 10 años pintó cerca de 900 pinturas y cimentó tremendo legado.

El filme es un viaje visual y estético hermoso, deslumbrante, y una historia escueta pero interesante, donde escuchamos de las teorías de su muerte. Una de ellas es la de que se enamoró de la hija del doctor Gachet, doctor que lo veía, y éste le prohibió ver a su hija, teniendo una fuerte pelea con él por forzarlo a que se aleje de ella, que luego el mismo doctor explica en su propia versión de haberle movido hacia la otra teoría, la de que era una carga económica para su hermano Theo que tenía deberes para su bebé recién nacido y no podía tener una vida holgada y tranquila por su culpa. En ésta teoría se dice que es una carga para la enfermedad de Theo también, la sífilis, que lo estaba empeorando por tener la presión de que Vincent lograra trascender y subsistir, y que esto movió a Vincent a suicidarse, pero suena un poco improbable, porque más bien la muerte de Vincent terminaría matándolo de la impresión, pero ambas teorías pueden ser complementarias, creando un estado de depresión.  

Loving Vincent (2017), que es como se despedía Vincent en la infinidad de cartas que escribió, empieza a un año de su muerte y sigue los pasos de poder entregar una carta que se va dilatando al no hallar destinatario y se van descubriendo en el camino los pormenores de la vida de Van Gogh, en base a las personas con las que se relacionó que van hablando de su visión personal de cómo fue, que incluye detalles como que llegó a renegar de la religión, entendiendo que la mística la buscaba y la hallaba en la pintura. No obstante en general se señala a un Vincent amable, educado, cariñoso y atento con todos, pero amigo de lo marginal y del alcohol, un solitario capaz de arrancarse una oreja de la furia, aunque esto queda expuesto como secundario que incluso vemos la historia de la amputación de la oreja pasar bastante rápido. El filme prefiere mantener la mirada de admiración a Van Gogh quien recién a los 28 años decidió emprender la pintura tras tantas derrotas existenciales que en vida no terminaron nunca, pero que finalmente la inmortalidad lo esperaría tras su trágica y poética despedida del mundo.

martes, 13 de febrero de 2018

El loco del pelo rojo (Lust for Life)


Película de Vincente Minnelli, sobre la vida de Vincent van Gogh (Kirk Douglas). Douglas le da mucha dignidad a un personaje que aunque fue un genio de la pintura en vida fue más bien un perdedor, además de un tipo considerado desequilibrado. En la película dicen de él los pobladores que es el loco del barrio, pero Minnelli muestra toda la complejidad de van Gogh. Se menciona que sus cartas estaban repletas de pasión, emoción y una sensibilidad muy grande, como también que van Gogh se dedicó a predicar la palabra de Dios en la zona más marginal, y vivía con los mineros más pobres de la misma manera, sin ninguna ventaja o privilegio.

El van Gogh de Minnelli es un genio atormentado, no se percibe que dude de su arte, sino que vive de epifanías y apasionamientos, los cuales lo conducen a una crisis y a un empeoramiento de su salud mental, que tiene como uno de sus puntos picos el famoso cerceno de su oreja, lo cual tiene de discutible y misterioso en la vida real. Aquí en la película se atribuye a la versión más típica, que fue producto de un arrebato del propio van Gogh.

El personaje de Paul Gauguin (Anthony Quinn, que ganó el Oscar) da momentos muy ricos de interacción, no es muy extensa su participación, pero provoca mucha intensidad, se le pinta de un tipo salvaje (lo admite y se vanagloria), solitario, frío, duro, rudo y hasta antisocial y mal padre (de todo esto demás no quiere hablar), lo cual hacen ver a van Gogh más normal de alguna forma. Deja duda de que pudo ocasionarle en una pelea la extirpación de su oreja, por como es el personaje de Gauguin en el filme que por lo que vemos del hecho en sí, que queda precisado en el propio acto loco, desesperado y crítico de van Gogh ante la lejanía del amigo y ser admirado. También la interacción con el temperamento de Gauguin provoca un diálogo analítico sobre la violencia en la existencia de van Gogh, que es un tema interesante, visto que el pintor holandés tendía también a enojarse, a gritar y a discutir. Mucha gente lo marginaba por ello, aunque se ve en gran parte que el van Gogh de Kirk Douglas no deja de tener una clásica empatía y simpatía propia de la mayoría de los protagonistas.

Minnelli aunque le otorga dignidad a van Gogh, y Kirk Douglas lo realza en mucho, tampoco evita mostrar el lado perdedor y derrotado que siempre acompañó a éste genio de la pintura, como cuando van Gogh pretende a su bella y joven prima viuda y ésta lo repudia. Finalmente van Gogh termina teniendo por pareja a una sencilla lavandera madre soltera. El filme muestra la obsesión de van Gogh por la pintura, en esto no caben dudas, van Gogh se esfuerza, vive cada motivo de su obra, se ve como surgen sus epifanías y entusiasmos, se entiende qué lo mueve, y se explica un poco su estilo y búsquedas. El filme propaga y enaltece el lado genio de van Gogh, haciendo un contraste que tiene de real, y que justifica la dignidad que presenta.

El trato con su hermano Theo (James Donald) no puede faltar, queda también muy delineado el amor y la paciencia que le tenía Theo, su ayuda y respeto. En esto Minnelli muestra todo puro e ideal, Theo es un gran hermano, y van Gogh lo ama y muestra agradecimiento. El filme exhibe una relación muy limpia y natural. Pero no se magnifica tampoco la ayuda. Van Gogh demuestra que puede manejarse, aunque su apasionamiento le cobra factura. En todo el filme hay una línea que habla de los tantos defectos del pintor holandés, pero no  se hace escarnio de ello, siempre hay respeto, sensibilidad, tino y humanidad. Minnelli no necesita del golpe bajo ni de la exageración, hay clímax sí, pero efectismos baratos no. Hay delicadeza, pero también franqueza en mostrar a van Gogh, en un tono clásico, inteligente y amable.