domingo, 4 de marzo de 2018

Loving Vincent


Ésta película tiene la originalidad de que primero se grabó a actores como una película normal y después 125 pintores hicieron 65000 pinturas al óleo de toda la película, que serían 65000 fotogramas, que luego fueron animados por ordenador, donde los artistas imitaron el estilo de pintura de Vincent Van Gogh de lo que se tomó de base directa, total o parcial, más de 100 pinturas suyas. Todo el proyecto requirió de 7 años de trabajo.

Sin duda, está es la parte más grandiosa del filme de Dorota Kobiela y Hugh Welchman, pero ésta propuesta no sólo se queda en eso, la trama es una historia de detectives, donde el hijo del jefe de correos, Armand Roulin (Douglas Booth), es encomendado por su padre -amigo cercano de Van Gogh- a entregar una última carta a Theo. Pero en el camino se va interesando cada vez más por su vida y por resolver como fue su muerte, que según Armand guarda más de las 2 teorías populares que se dicen de él.

La teoría de Armand señala a un grupo de jóvenes marginales con los que en su soledad y proclividad al alcohol Vincent anduvo y uno de ellos tenía un arma, y se dice que fue quien le disparó a van Gogh. Pero Vincent no lo culpó, como señala en su lecho de muerte de no culpar a nadie de su muerte, al igual que cuando se cortó la oreja y pudo también haberse incriminado. Pensemos que se llegó a internar voluntariamente en un sanatorio mental, con lo que parece mostrar una baja autoestima, a pesar de ser un genio de la pintura que en menos de 10 años pintó cerca de 900 pinturas y cimentó tremendo legado.

El filme es un viaje visual y estético hermoso, deslumbrante, y una historia escueta pero interesante, donde escuchamos de las teorías de su muerte. Una de ellas es la de que se enamoró de la hija del doctor Gachet, doctor que lo veía, y éste le prohibió ver a su hija, teniendo una fuerte pelea con él por forzarlo a que se aleje de ella, que luego el mismo doctor explica en su propia versión de haberle movido hacia la otra teoría, la de que era una carga económica para su hermano Theo que tenía deberes para su bebé recién nacido y no podía tener una vida holgada y tranquila por su culpa. En ésta teoría se dice que es una carga para la enfermedad de Theo también, la sífilis, que lo estaba empeorando por tener la presión de que Vincent lograra trascender y subsistir, y que esto movió a Vincent a suicidarse, pero suena un poco improbable, porque más bien la muerte de Vincent terminaría matándolo de la impresión, pero ambas teorías pueden ser complementarias, creando un estado de depresión.  

Loving Vincent (2017), que es como se despedía Vincent en la infinidad de cartas que escribió, empieza a un año de su muerte y sigue los pasos de poder entregar una carta que se va dilatando al no hallar destinatario y se van descubriendo en el camino los pormenores de la vida de Van Gogh, en base a las personas con las que se relacionó que van hablando de su visión personal de cómo fue, que incluye detalles como que llegó a renegar de la religión, entendiendo que la mística la buscaba y la hallaba en la pintura. No obstante en general se señala a un Vincent amable, educado, cariñoso y atento con todos, pero amigo de lo marginal y del alcohol, un solitario capaz de arrancarse una oreja de la furia, aunque esto queda expuesto como secundario que incluso vemos la historia de la amputación de la oreja pasar bastante rápido. El filme prefiere mantener la mirada de admiración a Van Gogh quien recién a los 28 años decidió emprender la pintura tras tantas derrotas existenciales que en vida no terminaron nunca, pero que finalmente la inmortalidad lo esperaría tras su trágica y poética despedida del mundo.

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