domingo, 31 de diciembre de 2017

Lady Macbeth

Esta película recorre la delgada línea entre el martirio, que otros nos propinen daño y uno lo reciba pasivamente, y convertirse en una despiadada y calculadora asesina en consecuencia. Ésta será la reacción de Katherine (Florence Pugh) cuando conozca a Sebastian (Cosmo Jarvis), cuando se enamore apasionadamente de él. Primero será vendida en matrimonio a un hombre que la rechazará sexualmente a pesar de ser una bella y dócil mujer. Su suegro la maltratará al mismo tiempo que su ausente marido. En ese escenario ella mutará, hasta observar la persona brutal en la que se convertirá.

La historia inicialmente resulta la lucha por la libertad y el feminismo del personaje para después convertirse en un ser repudiable. Es un retrato duro y potente de la mente criminal, que otorga pocas concesiones. Es ver como se pudre la mente, y se convierte la protagonista en alguien que ya no puede contenerse ni justificar su proceder. En esto el filme es valioso, porque no pretende un camino fácil. El filme se basa en la novela Lady Macbeth of Mtsensk, del ruso Nikolai Leskov. Ya el sobrenombre de Lady Macbeth lo dice todo, empieza con ideas que buscan redención y termina en la peor crueldad humana.

Esta propuesta tiene una fuerte carga sexual, escenas sensuales, intensas y muy provocativas, sin llegar a lo explícito. Más tarde llegará la corrupción y el deterioro. Está ubicada la trama en el siglo XIX en la Inglaterra rural. Lady Macbeth (2016), del inglés William Oldroyd, es un clásico pero contundente relato de una figura criminal, ese que trata de justificar su manera de ser aduciendo que es producto de su vida. No se niega que ella empieza sumisa y su esposo y suegro la humillan sin razón, constantemente, la tratan terriblemente. Pero en silencio algo cambia dentro de ella, de forma violenta, donde ella será siempre hermética. Sus acciones son extremas y llegará a perder la consciencia, si su fin así lo requiere.

El filme tiene elegancia, el filme trasuda belleza visual, aun tratándose del campo. También hay una relación con la sirvienta Anna (Naomi Ackie), quien sufre incluso más que la protagonista. Uno puede pensar que es algo racial, pero la película lo termina desmintiendo con otros personajes de color y sus relaciones y lugares sociales. Esto pasa a segundo plano, y más es el abuso hacia la condición de siervo, de empleado. Es el poder de la riqueza y en la posesión material incluye a las personas. Katherine romperá con todo, su libertad será absoluta, sus deseos terminaran equivaliendo y más, sobrepasando, su martirio.

Es un filme pasional en todo sentido, de amor y muerte (desnuda su esencia), pero sin llegar a la telenovela, lo criminal será oscuro y no superficial. El cambio de conducta será muy sutil, en todo esto yace lo mejor de la película. Katherine es un personaje muy rico, una fémina poderosa. Se le ama, se le odia, te conmueve, la repudias. La bella Florence Pugh tiene de vulgar como de refinada. Su mirada estática con su corsé  y vestido en forma de campana de la época victoriana, mirando de frente, lista para una fotografía, marca de la película, es enigmática y perturbadora. El filme es muy cinematográfico en su olor de antaño.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Scary Mother

Ópera prima de Ana Urushadze, hija del director de cine georgiano Zaza Urushadze (Mandarinas, 2013). Ésta película está narrada de forma convencional, pero tiene una historia con varias rarezas, sobre todo en la protagonista, Manana (Nato Murvanidze), aunque, claro, como dice el título, es una madre que intimida y esto se debe a un toque de locura en ella, que implica la libertad intelectual de Manana, ya que quiere ser escritora, pero su familia, especialmente su esposo y su padre, no yacen muy contentos con el manuscrito de su libro ya que tiene mucho de autobiográfico y hasta lo consideran pornográfico.

La película de Ana Urushadze llega a explicar todo, en la voz de los personajes. Se entiende que Manana se está liberando del yugo de ser ama de casa, de un esposo que trata de controlarla siempre y de un padre que estuvo ausente en su vida prefiriendo su profesión. Ella, como dice la película, se ha convertido en un monstruo de libertad e imprevisibilidad, que tiene hasta de demente. Lo que ella quiere es publicar su libro como bandera de esta liberación familiar. 

El filme tiene a Manana haciendo cosas raras, como pretender una aventura con su editor y amigo Nukri, un anciano un poco lento y medio raro, que le ha preparado un cuarto con luz roja para que ahí permanezca hasta terminar el libro que él alaba como obra maestra. El marido, desde luego, está molesto, pero no puede contra la transformación, rebelión, de su mujer. El cuarto rojo simboliza la zona prohibida. Manana atraviesa un puente a cada rato para salir de su casa, éste es otro símbolo, entre ambas vidas, la pasiva (dominada) y la activa (libre), el puente es el tránsito de una vida a otra, el meollo de la narrativa.

Si el filme no se explicase uno pensaría seguramente que Manana es un personaje absurdo, porque tiene mucho de ridícula e infantil en sus acciones, en contraposición de su marido que es pura seguridad y normalidad, y sus tres hijos tranquilos y maduros. Manana es como que quiere ser freak a una edad avanzada, como que quiere ser una Gloria (2013), cuando antes ha sido prácticamente un muerto dentro de su familia, una persona sin identidad ni fuerza. Incluso Manana hace las cosas con cierta timidez, pero sin rendirse a sus nuevos anhelos.

Manana quiere desnudar su alma y en el trayecto señalar los puntos débiles de su familia, una forma de redimir su sojuzgamiento y tomar una pequeña venganza, humillar a su marido y a su padre, las figuras patriarcales, machistas, omnipotentes y dominantes de su existencia. Es una liberación que visualmente no es explosiva ni furiosa, pero busca lo mismo, con la locura y extrañeza de Manana, he ahí su originalidad como película, que finalmente opta por la convencionalidad y amabilidad al explicar punto por punto lo que hemos presenciando.

Three

La nueva película del maestro del cine de acción Johnnie To es una película que demora en proponer acción. Una hora de película tiene que pasar primero para contextualizar la trama, moviéndose alrededor de una neurocirujana, la Dra. Tong Qian (Wei Zhao), proponiendo una crisis profesional y emocional a la Doctora. Algunos pacientes y familiares le reclaman sus pérdidas, aunque ésta mujer hace su trabajo con pasión, bajo una ética irrompible, pero las cosas le salen a veces mal, y debe aceptar que su trabajo es así.

En la otra parte, la parte emocionante  y la que importa mucho más, tenemos a un criminal con una bala en el cerebro que se niega a operarse, mientras sus secuaces andan sueltos y prometen violencia. Más tarde irán en busca de su compañero. El criminal lo interpreta Wallace Chung, y es un criminal con aires de intelectual, suele dar citas célebres, pero esto en realidad más que darle identidad y carisma le hace ver efectista y petulante. Más pesa la audacia y la picardía que maneja como criminal, de estar atento para escapar, y de paso torturar psicológicamente al policía que le disparó, el inspector Ken (Louis Koo), que tiene miedo que lo vayan a delatar, porque disparo sobre el criminal desarmado.

El filme plantea una decisión moral, acabar con esta pandilla de criminales y erradicar la posible acusación o cumplir con su deber, cuidar y salvar la vida del criminal capturado. El filme demora en llegar a la potente balacera que plantea el rescate y el pedido de ajusticiamiento del inspector Ken, en la estela de High Noon (1952) y Rio Bravo (1959). La acción es expuesta en cámara lenta, luego también hay mucha emoción en la definición del filme. Pero antes la propuesta genera abulia, salvo que el espectador sea de los que disfruta de esas series sobre médicos que abundan en USA y le caiga como anillo al dedo todos los dilemas que pasa la doctora Tong en su especialidad profesional.

Los que admiramos a Johnnie To por su poderoso cine de acción sentimos esa primera hora. No obstante se desliga un poco de la espera del rescate o una posible fuga y ésto se presenta de “sorpresa”, aunque si seguimos al pie del cañón es justamente esperando acción. El filme pudo acortar su contextualización –detallada- y hubiera quedado mejor, pero la última media hora finalmente paga un poco la primera hora. Tanto la parte del hospital como la del criminal hablan de lo mismo, de la moral y la ética, pero aunque Johnnie To ha hecho ambos cines en su carrera, el To que uno quiere es el que hace con Koo y Chung, y le falta. 

lunes, 25 de diciembre de 2017

A Christmas Story

Se acerca la navidad y Ralphie (Peter Billingsley), un niño de 9 años, quiere un regalo especial, un rifle de aire comprimido del que se sabe hasta el modelo, pero sus padres dicen que puede herirse con el arma y todo parece que no se la darán. Ralphie de adulto va contando la historia y lo que pensaba por entonces en voz en off. En el filme de Bob Clark vemos como Ralphie trata por varios medios de convencer a sus padres. No es lo único del filme, la trama alberga toda la vida diaria de Ralphie, su hermano menor Randy, su viejo –que es como lo llama en su mente- interpretado por Darren McGavin y su madre (Melinda Dillon).

Ralphie es un niño común, muy astuto y despierto pero bondadoso y buen niño. En el trayecto a su escuela sufre de bullying por dos pequeños matones. El filme está contado con bromas inocentes en general pero potentes, sin medias tintas. Ésta propuesta es familiar, y carga mucha ternura. Es un filme que se mueve en base a la visión infantil del pequeño Ralphie, donde vemos inclusive sus fantasías y sueños. Es un filme carismático y que exuda nobleza.

El padre recibe de premio una lámpara en la forma de una pierna de mujer de cabaret y su esposa la detesta. Él quiere que todos sus vecinos la vean, ella desaparecerla. Es el último bastión de su libertad sexual, versus la vida casera. Pero lo feo que es como decoración es en realidad la lucha de una libertad entregada hasta el mínimo y la inocencia de la nostalgia de la galantería. Esto representa una de las mejores expresiones narrativas del filme.

El mundo infantil de Ralphie también está bien dibujado, pero es algo ñoño. No obstante el niño y su vida resultan dulces por su parte. Es como volver a esa etapa de felicidad, donde algo que anhelamos y parece intrascendente para muchos es el gran conflicto de nuestras vidas. El bullying está tratado con humor aunque se resuelve de forma más seria. El filme da mucho lugar a la vida cotidiana del niño y como filme familiar es lo más suave y clásico.

Los padres de Ralphie son muy amorosos y próximos a sus hijos, pero para nada se dan empalagosos ni sobreprotectores, también tienen su carácter, pero escuchan, comprenden y tienen de permisivos. Son padres que muestran equilibrio sin ser fantasiosos ni demasiado ideales. Ralphie es un niño sano con ellos, pero no deja de ser muy racional, sabe discernir. La interrelación con los padres es importante en la película, es un trabajo prominente, especial en el séptimo arte. El trato es constante y está lleno de sorpresas.

El carisma e idoneidad y el cariño que se gana el reparto es indiscutible, todos están perfectos y bien adaptados a la historia. A Christmas Story (1983) se contextualiza tiempo atrás, se circunscribe a una época mucho más clásica que los 80s no especificada, y a esto se le suma estar en algún pueblito típico de EE.UU. El filme es muy norteamericano, las figuras se comportan en el término medio y preciso. No hay personajes estrambóticos ni escandalosos ni efectistas, hay más bien gente promedio, es un filme suelto, que no fuerza nada.

La mejor broma que he visto en el filme es cuando vemos desde los ojos –literalmente- de Ralphie como es ir al centro comercial a pedirle el regalo navideño a Papa Noel, y terminar recibiendo una patada de la bota de un hombre harto de su trabajo. La navidad recorre todo el filme, y es poderosa como tema, exhibición y emociones. El filme es un cúmulo de experiencias memorables de orden común, clásicas para muchos, pero no menos cautivantes. Su identificación general, aunque sea de la sociedad americana, es muy notable. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

Logan

La propuesta de James Mangold de Wolverine es una película crepuscular, como aquellos western donde ya el héroe y el oeste están viejos. Logan (Hugh Jackman), Wolverine, es éste héroe apunto de apagarse, pero con mucha pelea por dar como despedida. Logan tiene que salvar a una niña, Laura (Dafne Keen), que tiene sus mismas habilidades y componentes corpóreos de combate, aunque Logan no quiere, quiere simplemente morir. Logan carga un peso existencial, está cansado de producir dolor a otros, aunque sean también asesinos.

Charles (Patrick Stewart), su maestro, también está en su última etapa, pero quiere que Logan se recupere emocionalmente y siga adelante, para ello quiere que cumpla con llevar a la niña a la frontera, que es perseguida por el gobierno –que se mueve por premisas sencillas- y su ejército de mercenarios, a los que Logan hace picadillo en el acto provocando peleas y muertes gore y mucho espectáculo y entretenimiento. Logan (2017) es un filme muy violento y salvajemente explícito. Esto le da un plus. Los X-Men digamos que dejan de ser infantiles, aunque tratar con una bella niña asesina y ladrona tenga de naif.

El filme es muy básico, pero divertido. Logan primero yace como chofer de limusina, adaptado a una vida humilde, que esconde en un hangar a su maestro. A Charles le debe aplicar una medicina para que no genere un sonido caótico, mientras Logan toma drogas para calmar su dolor existencial y su cansancio. La idea del crepúsculo está muy trabajada, hasta lo obvio. Logan muchas veces no tiene fuerza para moverse. La niña lo complementa en las peleas.

Logan despacha con facilidad a los mercenarios, que no representan reto alguno para él, pero siempre busca escapar, ya que siguen llegando más y más soldados. Pero pronto aparece otro Wolverine, X-24, y la pelea se iguala y se pone híper agresiva. Los combates, con cualquiera, son sangrientos. X-24 hasta decapita a una persona y se ve muy real. Los efectos especiales son de un alto nivel. También la velocidad de los combates/muertes resulta virtuosa, se pueden ver los movimientos y ejecuciones sin problemas y mantienen la intensidad.

Logan es una road movie, una persecución, y lo que va pasando, la gente con la que se van encontrando, en realidad es irrelevante, todo apunta a la exhibición violenta, grandilocuente pero fulminante, salvo con X-24 donde las peleas son extensas y más brutales en cuanto a constancia de daño. Logan es un filme de acción, más que uno existencial.

En Logan vemos -literalmente, además- Shane (1953), pero con cierta distancia. Logan es el pistolero harto de matar que huye del pasado, que quiere algún tipo de paz, pero el mal le persigue y debe defender a los indefensos, y de paso enseñarle a un niño el camino. 

It Comes at Night

El director americano Trey Edward Shults empezó bien su carrera con Krisha (2015), su primer largometraje, una película donde una extensa familia se reúne por el día de acción de gracias y la protagonista, Krisha (Krisha Fairchild), asiste a la cena después de mucho tiempo lejos de todos ellos, cuando es vista como una mujer problemática, destructiva de relaciones y con problemas de drogas y alcohol. Pero ya vieja anhela una segunda oportunidad, se esfuerza. No obstante ésta le es esquiva frente al resentimiento y la identificación del estigma de su pasado y sus relaciones. Krisha mantiene el suspenso, entre caer al abismo o seguir estoica, ayudada por la banda sonora de película de terror, mientras se explaya en lo cotidiano, en la conversación y en lo mínimo, en lo sugerente, sacando de a pocos los trapos sucios de la interrelación familiar, para luego padecer lo aparentemente inevitable.

Su segunda película, It Comes at Night (2017), ya entra de lleno en el género, pero es una película que se cocina lento y guarda lo mejor –la explosión de sucesos- para el desenlace. Pero también el filme vale mucho por cómo va desarrollando tensión, desconfianza en el ambiente. El asunto central es el miedo a contagiarse de una enfermedad mortal de transmisión inmediata, por tocar e interactuar con alguien enfermo. En la película no se explican los antecedentes de la enfermedad, pero se siente bastante el caos que propaga en una zona rural americana.

La familia de Paul (Joel Edgerton), su esposa Sarah (Carmen Ejogo) y su hijo Travis (un muy talentoso Kelvin Harrison Jr.), andan con máscara antigás y guantes de hule cuando se topan con alguien. Ésta familia siente mucho temor de enfermar y se defienden con convicción, mantienen una distancia férrea y las armas cargadas frente a cualquiera que se les acerque. La propuesta de Edward Shults recuerda un poco a The Road (2009), aunque aquí el apocalipsis es elíptico y sólo queda imaginar qué está sucediendo. La soledad del campo ayuda en ese aspecto. El filme guarda mucho misterio. También la mayor parte del metraje se desarrolla en la casa rural de la familia de Paul.

Éste filme tiene el mismo estilo de Krisha, tener largos momentos de paz y que todo parece felicidad, pero con la sombra detrás de algún peso enorme y del posible inicio del terror en cualquier momento. La primera parte te tiene atento no sabiendo qué está sucediendo, dura buen tiempo ésta sensación de rareza, mucho cuidado y miedo. Algo asecha a ésta familia y uno no sabe que es, también el título es muy sugestivo. Pero la muerte es más un contagio, botar baba negra y llenarse de ampollas y pus.

El filme se las ingenia para dar una escena de lo más terrible, donde la sobrevivencia desesperada hace entrada imponente. Antes dos familias hacen amistad, habiendo asomos de drama en su interrelación. Paul es una persona muy ruda y sólo cree en la sobrevivencia y confianza de su familia. Pero le convencen en su lado humanitario y por la necesidad de comida y alberga a una familia de desconocidos con ellos. En ese lugar entra a tallar la estrategia de suspenso, expectativa y misterio de éste director. Pero el tiempo se expande y se expande, la falsa tranquilidad asoma y crece.

Pero la expectativa sigue intacta y latente, vamos presenciando pesadillas, las pesadillas de Travis (a su abuelo consumido por la enfermedad), quien es un chico curioso y sensible, que suele caminar –en búsqueda del horror- en la oscuridad con una lámpara a gas mirando qué está sucediendo en su casa, la que parece un fortín. Travis también es misterioso y parece impredecible; qué está pensando el chico, te preguntas a veces. Paul en cambio tiene una fijación, estar alerta siempre y proteger a su familia. Pronto todos serán puestos a prueba. 

sábado, 23 de diciembre de 2017

Raw (Grave)

Justine (Garance Marillier) acaba de ingresar a la Universidad de veterinaria, y está pasando por una novatada. Ella viene de una familia vegetariana, pero cuando pruebe el sabor y apetito por la carne, de la mano de su hermana mayor, Alexia (Ella Rumpf), que también está en la misma Universidad, descubrirá que es una antropófaga.

Este filme debut de la francesa Julia Ducournau tiene la genialidad de la sutileza, de los momentos artísticos y creativos en cada paso que irá dando Justine en su descubrimiento. Justine es virgen y a la vez novata en una Universidad donde es arrastrada en ropa interior a una fiesta y presenciamos toda la liberalidad y locura de la juventud moderna. Justine debe encajar en éste nuevo mundo que se le abre y para más difícil luchar contra su instinto de alimentación que la hace desesperarse. Todos son descubrimientos para ella, cuando su hermana Alexia es más rebelde, libre e inconsciente.

Hay una gran escena cuando se está depilando Justine, un dedo juega como tentación de su antropofagia. En la escena caemos en una especie de inocencia de todo el asunto. Así se maneja Ducournau, con un fuerte feminismo liberador y también con cierta ternura. Justine tiene mucho por controlar, pero igualmente cosas por liberarse y formar su personalidad. Otra escena con ella frente al espejo muestra su poder de sensualidad y su explosividad femenina.

En el filme Justine siente atracción por su compañero de habitación, un chico gay, Adrien (Rabah Nait Oufella), al que no se le esconde su inclinación sexual, se ve en pantalla mucho como la ejerce. No obstante hay espacio para la espontaneidad de la proximidad. Pero ésta relación es otro golpe emocional que llega al ataque físico. Mientras tanto la relación con su hermana tiene vaivenes y choques pero es sólida finalmente. Éste filme está cargado de grandiosas escenas, como de pequeños momentos gloriosos. Cada etapa de sufrimiento y ansiedad de Justine tiene originalidad y sustancia. Justine en un momento de dolor debajo de las sábanas parece un bebé a punto de nacer, cosa con la que jugará mucho el filme.

La protagonista tiene un lado freak que se amolda perfectamente a su hambre caníbal. Garance Marillier es una actriz maravillosa. Ducournau la llena de momentos expresivos. Todo el filme puede leerse como un canto de femineidad. Siempre es interesante, y el terror se maneja en base al progresivo descubrimiento, a la lucha por calmarse y controlar la situación y al supurar forzado de la antropofagia. Alexia tampoco ayuda mucho, se presta de inmadura. Es como un demonio incitando a su hermana menor a aceptar su lado caníbal. Hay una pelea entre hermanas que es también un momento de soberbia ejecución.

La novatada presiona y abusa de la paciencia de la protagonista, que es atacada por varios frentes quedando muchas veces a merced de tanta presión. El generar intencionalmente desagrado, incomodidad, asco o escozor de la mano de Justine está muy presente en el filme.  Es una gran historia con ratos intensos, donde la juventud es temible cuando se divierte. Justine en ese ambiente es una chica con su personalidad y fuerza pero nueva en el campo de estudio y en estado de crecer y conocerse más enfrentará pruebas enormes. Todo amplificado por la antropofagia, que es una mayor simbolización de su etapa de desarrollo. Ya lo dice el filme al final con un tono algo sarcástico a la par que se muestran heridas de horror y malas experiencias. Vas a tener que idear una forma de superarlo. Es decir, es problema tuyo, crecer y ser uno mismo es un problema personal.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Brawl in Cell Block 99

La segunda película de S. Craig Zahler es pura diversión, su brutalidad es exagerada, en parte irreal y fantástica. Vince Vaughn en la segunda temporada de True Detective (2015) ya había demostrado ser un tipo rudo como el gánster Frank Semyon, pero en Brawl in Cell Block 99 (2017) su inspiración parece ser Charles Bronson, aunque Vince Vaughn como Bradley Thomas no solo pelea a puño limpio sino rompe huesos.

El filme tiene a Bradley tratando de resarcir su matrimonio, buscando tener un hijo, por lo que al querer tener mucho dinero se mete a la venta de drogas. Durante un negocio es atacado por sus indisciplinados compañeros y Bradley simplemente acaba con ellos. Es arrestado y enviado a la cárcel. El mafioso que controlaba a los indisciplinados matones pretende vengarse de Bradley, quien obligado debe cumplir una misión y pasar a la peor cárcel, donde le espera el jefe Warden Tuggs (Don Johnson). Para todo esto Bradley debe ponerse muy violento.

S. Craig Zahler hace una película con mucha acción y peleas imponentes. Bradley es un arma de combate cuerpo a cuerpo implacable. Los efectos especiales de algunas muertes en manos de Bradley lucen a leguas falsos, pero esto más bien genera una gran sensación de entretenimiento y placer. La brutalidad no escatima gore alguno ni tremenda sobredimensión estética. Tiene escenas muy extremas, sobre todo al final.

El halo de fantasía es a todas luces claro, y es una película muy emocionante cargada de adrenalina y potencia visual. Tanto Don Johnson como Vince Vaughn son dignos de antología, de novela gráfica, de cómic, de las mejores películas de medianoche. El final del filme es irreverencia pura, pero justificada, por más impactante que sea. Otro personaje maquiavélico es el de Udo Kier, como el intermediario del mafioso tras Bradley.

Bradley Thomas es un tipo meditativo y hermético, guarda sus sentimientos para sí, suele ser muy neuronal, inclusive para golpear salvajemente o matar a alguien. Lo hace por más paradójico que suene, o difícil de comprender, por fuerzas mayores. Tiene sus razones. Por su familia es capaz de matar a quien sea. Tendrá que lidiar con éstos mafiosos que lo manipulan y quieren castigarlo. Sólo al final vemos a Bradley abrirse al resto.

Lo de tratar con un tipo que entiende perfectamente lo que hace es atractivo, inquietante y también complicado de aceptar, cuando es alguien que ante una necesidad superior le pasará por encima a cualquiera. Lo dice el diálogo con un policía, usted tiene el raciocinio suficiente como para estar del otro lado de la mesa, es decir, defender la ley y a los indefensos. Pero Bradley es también un asesino nato, un tipo que busca el camino fácil del dinero. S. Craig Zahler es tremendo entertainer

jueves, 21 de diciembre de 2017

Good Time

El filme de Benny y Josh Safdie tiene una partida muy sencilla, dos hermanos, Nick (Benny Safdie) y Connie (Robert Pattinson), roban un banco, y en la fuga atrapan a Nick. Connie temiendo por la vida de su hermano que es retrasado debe buscar 10 mil dólares para pagarle a un abogado y lo saque de la cárcel. Pero esto, desde luego, no será cosa fácil. El filme es todas las correrías y desventuras que pasará Connie en busca del dinero.

Los hermanos Safdie tienen habilidad para retratar la calle, a la gente marginal y peligrosa, vagabundos, muchachos perdidos, delincuentes o pequeños comercializadores de droga y sus amigos yonquis. En Heaven Knows What (2014) ya veíamos todo ello, sumándole como eje una relación obsesiva, abusiva y traicionera entre una pareja de muchachos. Pero era principalmente la historia de Harley (Arielle Holmes) y los tumbos que daba en la calle, con gente lumpen como ella, como su amigo drug dealer Mike (Buddy Duress).

Good Time (2017) es ver a Robert Pattinson de uno de estos muchachos solitarios y vagos que se mete a cada rato en problemas. Su Connie a pesar de todo es inteligente, pero para lo corrupto. Sabe tratar con gente peligrosa. Él tiene pinta de tratable –de simpático para la audiencia- pero es también un criminal. Connie ama a su hermano y quiere protegerlo.

El filme es vertiginoso. Tiene también muchas sorpresas. Lo interesante de sus figuras es que tienen un lado sucio y violento y al mismo tiempo uno sensible o con habilidad social. Nunca sabes cómo van a reaccionar, a veces muy suavemente, en otros casos de la peor manera. Hay un buen manejo de la violencia. Connie se aprovecha de la gente, pero lo hace muy sutilmente. Es un embaucador, un seductor. La calle tiene matices en el mundo de los Safdie. No es todo sórdido. Tiene sus luces. Pero es ineludiblemente un mundo duro. La suerte no acompaña a Connie, que por más astuto que es salta de problema en problema. Al final la cosa es muy simple, pero la preocupación y el afecto es lo que moviliza al protagonista.

Los Safdie son buenos para retratar seres humanos, tampoco temen ser políticamente incorrectos e irónicos en el trayecto. El robo de Connie y Nick se hace con máscaras de rostros afroamericanos. Da a pensar que la corrupción y el crimen callejero no es potestad de un color de piel, que están los white trash, quienes en el robo recurren al estereotipo. Robert Pattinson es perfectamente creíble en su papel de chico marginal y delincuencial, y no necesita exagerar, no necesita verse agresivo o vulgar. Good Time es una propuesta que es dulce en el fango e impredecible, ataca cuando menos te lo esperas. 

Las mejores películas del 2017

Son las mejores películas que he podido ver durante el 2017, sólo pongo las mejores a mi criterio. La primera es la mejor película que he visto el 2017, el resto no tiene orden alguno. Agrego algo nuevo, sumo series al grupo.

      1.       Stories Our Cinema Did (Not) Tell (Fernanda Pessoa)
2.       Graduación (Cristian Mungiu)
3.       The Autopsy of Jane Doe (André Øvredal)
4.       The Love Witch (Anna Biller)
5.       The Fixer (Adrian Sitaru)
6.       Niñato (Adrián Orr)
7.       Sieranevada (Cristi Puiu)
8.       Atomic Blonde (David Leitch)
9.       Dunkirk (Christopher Nolan)
10.   Certain Women (Kelly Reichardt)
11.   Estiu 1993 (Carla Simón)
12.   Dragonfly Eyes (Xu Bing)
13.   A Ghost Story (David Lowery)
14.   L'amant d'un jour (Philippe Garrel)
15.   Alanis (Anahí Berneri)
16.   El otro lado de la esperanza (Aki Kaurismaki)
17.   Baronesa (Juliana Antunes)
18.  Raw (Julia Ducournau)
19.   Good Time (hermanos Safdie)
20.   Brawl in Cell Block 99 (S. Craig Zahler)
21.  Logan (James Mangold)
22.  Silencio (Martin Scorsese)
23.  Call me by your name (Luca Guadagnino)
24.   Mindhunter (serie)

domingo, 17 de diciembre de 2017

Blade Runner 2049

Trabajar alrededor de una película tan aplaudida siempre es un riesgo, más allá de la expectativa que genera. La mayoría falla. Pero Blade Runner 2049 (2017) sale victoriosa. No es una película espectacular, pero es una buena secuela. El director Denis Villeneuve junto a los guionistas Hampton Fancher –guionista de la primera Blade Runner- y Michael Green hacen una historia que respeta la original y la complementa muy bien. Incluso Deckard obtiene más respeto que el que tuvo Han Solo en Star Wars: Episodio VII - El despertar de la fuerza (2015), pensando en las actuaciones más populares y admiradas de Harrison Ford.

Ryan Gosling es K, un blade runner que caza replicantes antiguos, pero pronto él renegará de su trabajo cuando se dé cuenta que él también ansía ser muy humano y que los replicantes, seres que ansían la libertad, atrapados bajo el yugo humano, merecen una mejor existencia. El cambio llega cuando los replicantes ya no son construidos, sino pueden reproducirse por ellos mismos, éste cambio hace que se trate de buscar eliminar al primer replicante nacido. K es enviado por su jefe de la policía (Robin Wright, que hace un personaje sólido, que sólo cumple con su trabajo y el que cree su deber) a desaparecer todo rastro del mesiánico replicante.

El filme de Villeneuve tiene una narrativa lenta, vemos como es la vida de K por buen tiempo, K tiene una pareja virtual, un holograma, en la actriz Ana de Armas. Ella trae un sentir de melancolía, aunque ella es una mujer muy sensible, una mujer que solo busca la felicidad de K. La vida de K está dedicada al trabajo, cazar, pelear y matar replicantes viejos, y volver a su casa y tener una vida sin intensidad, apagada. Pero K en silencio guarda un secreto. Quiere ser también humano, aunque siente amor por Joi (Ana de Armas), que es un dispositivo de manufactura, que lo compras. No obstante se alimenta de las experiencias a su alrededor.  

Esta propuesta no contiene mucha acción, pero es interesante, mantiene la atención por su historia. Todo gira alrededor de un descubrimiento obvio, no del todo corroborado. En esto el filme tiene coherencia, y va alimentando su narrativa. Va otorgando más y más forma, aunque lo conozcamos de manera directa y fácil. Esto no está mal, simplemente es una forma de aparente cine amable, de dar arranque a todo lo que vendrá, que es bastante.

Esta obviedad solo es una parte porque las formas son lentas y la película evita el espectáculo en la mayoría de su metraje, que sólo se presenta por espacios muy cortos y sobre todo al final, con la replicante ultra moderna asesina Luv (Sylvia Hoeks), que aunque es de movimientos veloces y gesticulación normal y muestra una cruel inteligencia en sus diálogos recuerda a la máquina femenina de Terminator 3: Rise of the Machines (2003).

Blade Runner 2049 le da mucha cabida a los personajes femeninos, que están muy bien trabajados y presentan variedad, a un lado sensibilidad y al otro mucha fortaleza, aunque es K el protagonista. Dave Bautista tiene un papel pequeño como el replicante Sapper, pero siempre está en ascenso, mejorando, y no le falta una buena performance y es para tenerlo presente. También nada más memorable que entrar en el pasado de la mano de los hologramas que muestran a Sinatra y a Elvis cantando en un abandonado enorme casino y que en ese mismo lugar el blade runner clásico y el nuevo se tomen unos whiskies al conocerse. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

El ornitólogo (O Ornitólogo)

Muchos pueden pensar que el lugar natural de la homosexualidad frente a la religión o la iglesia sea el de la confrontación ante la no aceptación de su inclinación sexual. Pero el ser humano es un ser complejo y la homosexualidad también puede rendirle devoción a la fe a Dios y para la presente película en especial a los santos.

El portugués Joao Pedro Rodrigues hace uso de San Sebastián, un icono del cristianismo convertido en icono gay por el arte, en la forma de su muerte, amarrado en taparrabos sucumbiendo a las flechas, la que recrea Rodrigues, pone a su protagonista, un ornitólogo, Fernando (Paul Hamy), a puertas de morir, bajo la curiosidad de caer por las manos de 2 jóvenes turistas católicas chinas que dicen estar malditas y el bosque ocultar algo siniestro.

Fernando, un ornitólogo en vigilancia de un tipo especial de cigüeña, sufre un accidente en kayak y es recogido por éstas 2 chinas locas. Fernando escapa y se mete sin mapa en el bosque y en ese lugar empieza su peregrinaje, su trascendencia, su camino místico. Rodrigues hace su propia recreación e inoculación artística –al estilo de San Sebastián- con la figura de San Antonio de Padua, el santo más famoso de Portugal. Pero lo hace de la forma más extravagante. Fernando terminará aceptando que es un San Antonio de Padua moderno, perseguido por el espíritu santo (una paloma) y fusionado con el mismo Joao Pedro Rodrigues.

En el camino tras el erotismo de la forma que es apresado Fernando a un árbol por las chinas pasa a ver como un pastor sordomudo bebe de las ubres de una oveja, esto tiene de homoerotismo, la imagen parece una alegoría visual de un fellatio. Pronto con el pastor llamado Jesús –nombre que en la película es una clara irreverencia- se bañan desnudos en el río y terminan teniendo un encuentro sexual. Pero Rodrigues salvo estos momentos directos y llenos de su propia sexualidad prefiere la aventura y no sólo quedarse con una tendencia sexual, que queda, desde luego, impregnada en toda la historia, pero pretende ir más allá, y entra a tallar lo rocambolesco y el cine arte, buscando concebir una historia y una mítica por medio de lo trasgresor sobre San Antonio de Padua. 

Fernando se topa con una banda de violentos muchachos alcoholizados que visten de carnaval, confundiéndose como si fueran una tribu, jugando, tomando y peleando con cuchillos, que me recuerda a la fantástica Kill List (2011). Esta banda hace ritos paganos. Desligándose de esa figura Rodrigues hace que Fernando se esconda y tema toparse con ellos (hasta ser orinado encima). Más tarde Fernando sanando sus culpas regresará a la vida a uno de estos muchachos carnavalescos, como a quien cura del pecado, y se irán como pareja, en una canción que hace lucha contra la soledad, que llama a la confraternidad. Rodrigues aplica en ello su sentido del humor y su infaltable toque absurdo e irreverente. El filme es entretenimiento. 

Cavalo Dinheiro

El portugués Pedro Costa indaga en la memoria de Ventura, su legendario personaje y también historia real. Costa suele hacer docuficción, y eso es la presente, presenciamos como revisa sus constantes, y en ella entra a tallar el barrio de Fontainhas, en Lisboa, y los inmigrantes caboverdianos que viven ahí, y en especial Ventura.

Ventura se debate entre el presente y el pasado, dice tener 19 años y se retrotrae a la Revolución de los Claveles, acaecida en 1974, y que dio libertad a todas las colonias portuguesas y derrotó a la dictadura en Portugal. Ventura yace medio loco, y parece estar en un hospital psiquiátrico, quizá a ratos una cárcel. Puede ser también  la representación visual de su mente. Ventura tiene un lado oscuro, peleó con un hombre con cuchillos, y pudo haberlo matado, y esto lo persigue. Igualmente lo hace una mujer, Vitalina, que habla por todas las mujeres caboverdianas, las mujeres que han sufrido hombres como Ventura.

El filme de Pedro Costa tiene escenas memorables, de arranque observamos aparecer a Ventura por pasadizos que lo llevan a su pasado. En una escena conversa con Vitalina y los vemos como enmarcados en la noche con tan solo unas luces de fondo, la cámara estática. En el filme podemos oír al grupo caboverdiano Os Tubaroes, suena “Alto Cutelo” con imágenes de caboverdianos instalados en Portugal, dedicado a Fontainhas. Cavalo Dinheiro (2014) es un canto a los inmigrantes en general, aunque se enfoca en los caboverdianos. Fotografías del danés Jacob Riis inmigrado a USA, sobre inmigrantes pobres en New York, abren la película.

Ventura se topa con sus fantasmas, y hasta visita la antigua fábrica ahora abandonada donde fue un obrero constructor. En este lugar Ventura arrastra un teléfono roto y canta muy sencillamente. Ventura es perseguido por los militares de la Revolución de los Claveles, parece que se le culpa de inacción y haber preferido una vida aparte de la revolución, aunque Ventura pertenece al pueblo y a la vida humilde. Hay una larga escena en un ascensor con un soldado haciendo de estatua humana mientras le cuestiona una voz en off. Cavalo Dinheiro es el nombre de su caballo y se puede interpretar como la simbología de algo que se le escurrió entre las manos, una quimera de prosperidad. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

Era uma vez Brasilia

El brasileño Adirley Queirós hace cine social, político, de guerrilla, ubicándose en Ceilandia, ciudad satélite de Brasilia. Tiene 3 protagonistas, la ex presidiaria Andreia (Andreia Vieira); un hombre en silla de ruedas, Marquim (Marquim do tropa); y WA4 (Wellington Abreu), el personaje más curioso del grupo.

WA4 es un guerrero intergaláctico que ha recibido el perdón de una pena carcelaria a cambio de una misión, matar al presidente brasileño Juscelino Kubitschek, pero WA4 se pierde en el espacio, mientras fuma como chino en quiebra y come parrilla en su pequeña nave espacial. WA4 demora poco más de medio siglo viajando para llegar a la tierra.

Como cine de guerrilla el filme de Adirley Queirós luce un presupuesto magro, se nota en los elementos que le dan a su propuesta el carácter de película de ciencia ficción, aunque como se ha visto en otras propuestas para hacer un sci-fi indie interesante –tipo Primer (2004)- tampoco se necesita de una gran cantidad de dinero. La nave espacial de WA4 luce como el recurso de un pedazo de lata, un pedazo de la carrocería de un auto y su viaje intergaláctico el uso de fuegos artificiales y una máquina de humo. La llegada a la tierra es algo graciosa, parece que el artificio se da por medio de una grúa que deja caer la nave/carrocería con fuerza.

Un casco de soldador y una linterna de minero de cabeza dan forma y estilo a la apariencia de los guerreros, porque luego aparecen más o se les mezcla, a la gente del pueblo se les atribuye la denominación de guerreros intergalácticos y aparecen como combatientes marciales a punto de un torneo de mma, pero con un toque fantástico, humilde, campechano y estrafalario, aunque se ve boxeo, capoeira y kendo entre los participantes. En esto presenciamos sentido del humor, juego y entretenimiento.

Lo más simpático del filme es la parte de sci-fi que le ha dado Queirós, a la que le otorga la simbología de la lucha social, la lucha por una vida mejor. El filme también recurre al hip hop que se fusiona muy bien con lo social y lo fantástico; y a distintos tipos de protesta, que tienen de lúdicas y extraordinarias -como estar inmerso en una distopía- como con la explosión de un auto por un disparo de un arma casera de uso futurista. De la misma manera oímos historias de pobreza y crimen de voz directa de sus protagonistas, quejas secas.

Andreia suele aparecer en un puente peatonal, la calle como espacio de confesión, que tiene un aspecto un poco ambiguo. Andreia tras el espeso enrejado observa sutilmente melancólica y misteriosa hacia la noche donde circulan algunos autos. Marquim también mira a los políticos con recelo, mira hacia el paisaje -en una toma estática- que impone oír la votación del Congreso, que se ubica en Brasilia, en una impresionante infraestructura creada por el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

The Deuce (serie)

Creada por David Simon, periodista de policiales durante 20 años, y George Pelecanos, novelista, ambos guionistas famosos por la serie The Wire (2002-2008). Retratan la calle 42 de Times Square cuando era conocida como The Deuce y una de las peores zonas de New York. Retratan el mundo de los chulos/cafichos y las prostitutas hacia el nacimiento comercial y popular del cine pornográfico, a partir de los primeros años de los 70s.

James Franco hace de 2 hermanos gemelos, Vincent y Frankie Martino. Frankie es el más pícaro, pero aunque Vincent es el honesto y centrado de los dos muchas veces uno no sabe hallarles diferencia visual, tras cómo hablan, se expresan, y es que todos los personajes son muy avispados y propios de la calle donde se mueven. Maggie Gyllenhaal es la otra principal, como Candy, una prostituta callejera muy independiente y con harto sentido de hacer grandes negocios. Gyllenhaal se entrega a su papel por completo y no escatima límites, la vemos a menudo desnuda y teniendo sexo barato, hasta el punto de presenciar cómo le salpican fluidos en la cara. No obstante, no queda ahí, ella le da más dimensión a su personaje, es una mujer con una personalidad muy rica a pesar de que es de lo más vulgar, realista y barata como puta. Franco y Gyllenhaal hacen un buen trabajo, pero el reparto es también maravilloso, y hasta encanta un poco más, lo cual hacen de The Deuce una fuente de muchos personajes secundarios muy carismáticos y otros repulsivos en su gran efectividad.

Frankie huye de una deuda y ésta le cae encima a Vincent, pero el honesto y directo Vincent queda tan bien con el mafioso cobrador que termina haciendo amistad y trabajando para él.  Vincent no es un superhombre, pero va encajando en el mundo sórdido en el que se halla, en The Deuce, una serie que puede herir sensibilidades con su cierta explicites y vulgaridad, pero que a la misma vez es muy interesante y sumamente entretenida.

Vincent es un barman que crece en un buen administrador a la vera de la mafia, representada por el amable Rudy Pipilo (Michael Rispoli). Pero lo mejor de The Deuce se halla en sus proxenetas y prostitutas, en esa exhibición donde los chulos son tan viles y al mismo tiempo ejercen cierta pequeña fascinación. Simon y Pelecanos han sabido plasmar matices en sus sucios personajes. Las putas son también a veces sensibles o se ven débiles y yacen abusadas por sus chulos y en otros ratos lucen adictas a éste círculo vicioso. Los chulos las enamoran, las dominan, las cuidan y las maltratan. Es toda una subcultura. Lo vemos en aquel encuentro de uno de los proxenetas jóvenes con uno viejo que es su mentor.

Todo el grupo de las prostitutas está muy bien, pero sobresalen en especial en ésta primera temporada Lori (Emily Meade), Ashley (Jamie Neumann) y Darlene (Dominique Fishback). Emily Meade es una mujer muy bella y luce sofisticada, pero pronto no quedan dudas del personaje que ha aceptado interpretar, lo mismo que da a entender su rol cuando la vemos llegar de otra ciudad. En ello The Deuce es muy realista y muy potente, las retrata en toda promiscuidad y facilidad para desnudarse. Darlene tiene un lado tierno y engreído, tiene de niña, mezclado a su frialdad laboral, su performance es genial, como cuando echa a correr sin zapatos sobre charcos al estar tarde para rendirle cuentas a su chulo. Ashley es como la Sharon Stone de Casino (1995), pero metida en ácido, maltratada por la vida.

El grupo de los chulos y su tratamiento es otro gran retrato de la serie. Gary Carr como C.C. y Gbenga Akinnagbe como Larry son en especial los más pintorescos y más trabajados. Con ellos hay otros personajes atractivos y sus consiguientes subtramas. Está Abby (Margarita Levieva), que es de una sexualidad muy libre, es una mujer sensual y culta, ella repudia a los proxenetas y le dan lastimas las putas. Es la parte romántica de la serie además, como pareja de Vincent. También está la relación del policía Alston (Lawrence Gilliard Jr.) y la periodista de investigación Sandra Washington (Natalie Paul). Ambos tienen 2 historias a cuestas, que seguramente se desarrollaran en la segunda temporada. La policía de los 70s es muy corrupta -recordemos solamente Serpico (1973)- y la sociedad aún no está del todo enterada del mundo de los proxenetas de la calle 42, y eso irá a cambiar; lo mismo con el club de putas que regenta Vincent, y el porno apenas está comenzando a desarrollarse.

El sexo se aborda en todas su formas, de ello que el personaje que hace Chris Coy como Paul muestre la movida gay también y su revolución, cuando en los 70s empezaba su aceptación general; la ramificación llega hasta el personaje de Gyllenhaal. Paul es parte del grupo de Vincent, grupo que tiene injerencia en los locales de venta de pornografía.

The Deuce tiene mucho de histórico, de real, pero también mucha ficción, sabe construir personajes y darles historias y acontecimientos entretenidos, algunos momentos se muestran aunque simpáticos típicos del cine y la tv americanos y otros son más interesantes. En la serie a Ralph Macchio lo habían publicitado muy diferente, como si fuera importante y en realidad no tiene trascendencia, al menos todavía no; en cambio, Zoe Kazan tiene un papel muy pequeño, pero lo muestra excelente.

Hay que decir que se alimenta muy bien el background, recién como a media serie empieza a tomar forma y a destacarse la temática central escogida por los guionistas, la pornografía comercial americana, y llega a su clímax –de primera temporada- con la exhibición comercial de la película Garganta Profunda (1972), un hito para ésta industria al pasar de la clandestinidad y lo lumpen a las marquesinas de los cines oficiales. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

The Dreamed Path (Der traumhafte Weg)

La directora alemana Angela Schanelec pone su mirada femenina y autoreferencial en dos historias de ficción intercomunicadas, una sobre el abandono a una mujer y la otra sobre como otra mujer abandona a su marido. La primera abre y cierra con un pequeño acto simbólico. Abre con Theres (Miriam Jakob) ayudada a subir una cuesta por su pareja, Kenneth (Thorbjörn Björnsson). Es la representación del soporte emocional y existencial del amor mutuo en un pequeño acto de caballerosidad. Termina con Theres tirada en la vegetación de otra cima, cogida de la mano por su hijo. Es la pérdida y la depresión. Ambas historias analizan lo mismo desde su propia perspectiva. Luego veremos en la segunda historia a Ariane (Maren Eggert) caer en la depresión, pero anhelar la pérdida de su marido.

La primera historia dura 35 minutos (luego completada la hora volverá). Theres y Kenneth están en Grecia en los 80s, se oye hablar del muro de Berlín y las huidas por Hungría. Ellos cantan y tocan guitarra en la calle por dinero, pero un día la madre de Kenneth enferma muy gravemente y Kenneth se derrumba, tiene que ir a verla y dejar a Theres. El propio Kenneth en otro acto simbólico se enterrará a sí mismo. En esta primera parte la cámara se coloca en la toma de detalle, se enfoca en pedazos del cuerpo o, en especial, en los zapatos gastados de Kenneth. Vemos las manos de Kenneth mientras come un chocolate. El filme también compone momentos estéticos y estilísticos, como algo tan sencillo como servir y tomar agua o mantener una mirada seca y sorprendida en la cara de los protagonistas, como quien está conociendo de qué trata la vida, mucho de dolor, decepción y tensión.

La propuesta también tiene momentos de desahogo o visualmente emotivos, Kenneth llora histriónico mientras come. La infancia está presente de forma importante en la película. Hay varias muestras de ello. Una, cuando el hijo de Theres debe dejar su vida anterior, los compañeritos lo observan irse atentos, impotentes y melancólicos. Dos, cuando la hija de Ariane lame la herida de un niño invalido. También es un crush (enamoramiento platónico) para el niño, un momento decisivo y glorioso en su difícil existencia. Tres y cuatro, la hija de Arianne se rompe el brazo, lo que es el reflejo de la separación de sus padres; luego aparece pateando pelotas de futbol, y representa la superación, enfrentarse al dolor y la pérdida.

La segunda historia confunde un poco, con el disfraz de policía y los sentimientos de Arianne. Pero la mirada femenina de la directora alemana es muy honesta y fresca, igualmente característica, que podemos tomarla como una exposición antropológica de la mujer. Hay otra escena de una dama tumbada en el piso, ésta vez por el alcohol. Arianne ve en el libro de su esposo una igualdad y libertad que añora, aunque es curioso que sea actriz y que su vida no sea tan intensa, quizá porque es una actriz menos pública, europea, y no una de Hollywood. Con éste personaje Schanelec se desliga de cátedras aunque cunde el feminismo. No obstante permite la espontaneidad del caso, habla de una naturaleza en particular (solitaria), no inquiere por culpables, aunque se nota que en la primera historia le sobrevive una mirada negativa muy femenina, y en la segunda una positiva que juzga con complacencia a la mujer. Ese zapato tirado en la calle es algo gracioso –involuntariamente- visto a esta vera. Los paisajes tienen especial importancia en ésta historia, ambientada en el presente.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Graduación (Bacalaureat)

Romeo (Adrian Titieni) es un médico intachable en un mundo corrupto. Pero cuando su hija va a dar un examen para poder acceder a una universidad extranjera de prestigio ella es atacada por un violador que no consume el acto. La hija de Romeo, Eliza (Maria Dragus), queda algo perturbada y no logra concentrarse para el examen. Romeo que tiene una vida decente pero humilde en una pequeña ciudad rumana quiere un mejor futuro para su hija, por lo que al ver peligrar la beca de su hija en el examen hace uso de sus buenas relaciones y moviliza todo en su poder para que su hija pueda aprobarlo. En ese lugar entra a tallar la ética, asunto que hace llorar escondido en los arbustos a Romeo.

El filme se vuelve más complejo con las subtramas. El favor a Romeo trae a colación una investigación policial. Curiosamente (e ingenioso) algo que se podría decir pequeño puede llegar a tener grandes consecuencias. Las ramificaciones del filme de Cristian Mungiu son coherentes, no son exageradas, la negociación por el examen de Eliza se agiganta poniendo la vida de alguien en peligro. Mungiu tiene muchos frentes, los mezcla muy bien, mantiene la cohesión y la atención de cada parte. Hay muchas sorpresas y pequeños misterios (las ventanas rotas o el novio y una llamada). Mención especial del actor Vlad Ivanov que siempre le dan pequeños papeles pero los representa con impresionante soltura y naturalidad. Además, la relación matrimonial de Romeo también tiene injerencia, hay una mujer más joven en la vida de Romeo, interpretada por la novel y sexy Malina Manovici. El hijo pequeño de Sandra –Manovici- aporta incluso a la meditación. ¿Cómo comportarnos frente a la injusticia –humana y existencial-?, ¿Puede el mal empujarnos a hacer algo incorrecto?, nos hace preguntarnos el filme.

Romeo ciego por el amor a su única hija debe tomar decisiones, éstas lo persiguen y es que arrastra algunas sin resolver. Un momento crítico desestabiliza todo el largo trabajo a cuestas de su hija. Eliza ha aprendido de sus padres a ser ética y ahora ella también tiene que elegir aunque Romeo –nombre algo irónico cuando pensamos que tiene una amante- es el ente más activo del filme. A Eliza como joven no se le ve tan preocupada por su futuro. No obstante los fracasos de sus padres rondan sobre ella. Como con aquella última foto, como padre Romeo quiere que su hija sea más feliz que él. Pero la chiquilla no sufre de ningún síntoma de pueblo pequeño (vida pequeña). El filme asume los problemas con pasión – a los personajes les duelen sus decisiones, las asumen en todo compromiso- pero sin solemnidad, tiene un toque muy sencillo, clásico del buen cine rumano que es de los más capos tratando temáticas comunes, muy universales, pero sensibles e interesantes. 

Milla

Es la historia de una chica de 17 años, Milla (Severine Jonckeere), que pasará del mundo de la inmadurez y rebeldía típica juvenil, primero vive con su novio Leo (Luc Chessel) ocupando una casa abandonada y cogiendo cosas de la calle, a tratar de mantener a un hijo por nacer, cuando su joven novio embarcado en un barco pesquero decida no regresar. El segundo filme de la francesa de ascendencia armenia Valérie Massadian retratará los pormenores del día común de Milla, ese estar y no estar con el novio, y no hay nada espectacular en su vida, todo es muy cotidiano. Milla quien en un inicio no para de reírse de todo –y es hasta molesta- pasará a verse muy bien retratada en una escena fantástica y potente, con la canción Add it up, de Violent Femmes, de cover, que muestra cómo se siente interiormente. En ésta escena una chica sexy exhibirá toda su furia, frustración e impotencia. La propuesta se pega a las imágenes –imágenes sencillas-, contiene muy poco diálogo, pero el efecto de realismo, de retratar la vida relajada al inicio y la vida pesada después exige paciencia, la intrascendencia puede llegar a ser mayúscula. Quedan claros los dos trayectos existenciales, Massadian lo trabaja bastante, son dos horas de película. La cuestión para cada espectador es meterse en los extensos y humildes momentos. La propia Massadian actúa en el filme como compañera de trabajo de Milla. La primera parte la domina la presencia de Leo, quien hasta declama poemas de amor, y siente que todo es felicidad. Pero pronto las necesidades y la rutina salen a flote y el mar le llama. Milla tiene que tomar la batuta y sin tanta explicación se las arregla, pero carga un peso emocional. Massadian invoca los silencios, interioriza el dolor; luego viene el desfogue con la canción, el glorioso momento punk y feminista del filme. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

El otro lado de la esperanza (Toivon tuolla puolen)

Todo empieza con 2 personas por separado haciendo su propio trámite de vida, se preparan para el cambio. Muy ordenadamente y calculado se mueven hacia sus propias metas con suma seguridad, a pesar de que nunca nada está dicho o prescrito en el mundo.

Uno de ellos es un finlandés, Wikström (Sakari Kuosmanen), quien abandona sus negocios, a sus clientes, y va en busca de una gran suma de dinero. De la forma más inaudita y fantástica pone todo el capital que ha acumulado en un juego de póker, con algún tipo de casa mafiosa, y gana. Ese dinero le sirve para comprar un restaurante y a sus 3 empleados.

El admirado director finlandés Aki Kaurismäki se lo toma todo con su humor raro, ese que hace comedia de situaciones muy dramáticas, aunque en su punto preciso, ese que guarda respeto y afecto por la gente que retrata, a través de casos sociales que refieren pobreza, necesidad y mucho de humanidad. Se habla, de lo más sencillo, de gente buena, gente que ayuda al prójimo desinteresadamente y sin apelar a los reflectores. Pero la vida es mucho más complicada que esto, y la realidad es que abundan los problemas, la soledad, la indiferencia.

El otro protagonista es el sirio Khaled (Sherwan Haji) que rodando por Europa medio por accidente ha terminado en Finlandia. Lo vemos bajar de un barco de la forma más curiosa. Lleno de hollín con su gran bolsa de ropa. Khaled huye de la guerra y de la destrucción en Alepo donde ha muerto su familia y sólo le queda una hermana, que está perdida y Khaled, además, la busca. Khaled no tiene bando ni tampoco le importa mucho la religión; éste hombre sólo quiere una vida decente, como cualquiera, integrarse como inmigrante.

En otra entrada de esas algo absurdas Khaled termina trabajando con Wikström. El filme apela a la nobleza y a la sensibilidad humana por el camino del humor seco. Khaled mantiene siempre la dignidad y la entereza. Wikström es un tipo competente en todo sentido. Son dos caras de la misma moneda. El tipo (finalmente) afortunado y el tipo caído en desgracia; el hombre viejo y el joven en tránsito de querer salir adelante; el europeo y el refugiado; el que necesita de los demás en un mundo (aparentemente) nuevo y el que proviene del “mismo” lugar aunque europeo. Tanto Khaled como Wikström son tipos salidos del pueblo, de la clase trabajadora en un mundo capitalista. Wikström no terminará como un capitalista cualquiera, es un tipo con consciencia social, pero relajado, como el cine de Kaurismaki.

El filme de Kaurismaki en ésta oportunidad tiene menos que antaño de puesta de aire antinatural, mientras tanto muestra la realidad como pocos, toca fibra. El séptimo arte de Kaurismaki tiene mucho corazón, pero es un cine fuerte, y entretenido. El director finlandés tiene una manera de contar historias que salen de lo común, tiene una puesta en escena personal y un estilo patentado. Kaurismaki abre con una escena fría, un hombre abandona a su mujer (a la que no conocemos), el anillo queda aplastado en el cenicero. Y termina con una escena muy bella. El filme de Kaurismaki es hacer también poesía del hombre solitario. 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Baronesa

Un trasero empieza a agitarse en pantalla, en realidad sólo un pedazo de él, está bailando al ritmo de una canción de moda, así abre el documental de la brasileña Juliana Antunes. En éste conoceremos a Negao, Leidiane y Andreia. Andreia es el centro del filme, y comparte con su amiga Leidiane, mujer joven de una gran prole de pequeños, el día a día en la favela Vila Mariquinha, en Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais. Vemos como beben cerveza y fuman, como se entretienen, como lamentan la violencia de la zona, dicen que a cierta hora no se puede andar por las calles. Negao, un muchacho de aspecto bastante relajado, de muy poca meditación, libre y despreocupado, del tipo hip hop o a lo Snoop Dogg, es buen amigo de Andreia, comparten una línea de coca. El documental trata de ser lo más descarnado y real posible, pero sus protagonistas son simpáticos aun así, parecen gente amable a pesar de su precariedad y llaneza, mantienen la alegría, lucen positivos, no se quejan mucho como película socialista, más bien piden lo justo, un lugar tranquilo para poder caminar sin temer morir. Andreia tiene una meta, quiere ir a vivir a una favela más pacífica, se llama Baronesa, y la cosa es bastante clara, ella habla de invadir lo máximo posible, la realidad es dura para ella y la mujer simplemente sobrevive como puede, mientras en el trayecto se relaja, se toma su cerveza en la puerta de su casa, comparte grandes conversaciones con sus 2 mejores amigos.

El filme es en buena parte como “filosofa” ésta gente humilde, Andreia en especial. Es darles voz absoluta y escuchar cómo ven el mundo (a veces sólo a través de acciones, como Negao), sin drama tampoco, no son gente lacrimógena, es gente fuerte. Oímos de su vida personal, los vemos reír y tratar de tener una vida satisfactoria a uno que va hasta un sueño de mejorar, con algo “pequeño”, mudarse, siempre difícil de conseguir. Pero, claro, hablamos también de construir una nueva casa. No es poca cosa.  Es el gran dilema de la vida, tener dinero para vivir decentemente, para ser feliz. Lo interesante del filme es que no trata de maquillarnos gente impoluta; sí, existe simpatía, no vemos un lado violento directo en ellos, pero nos acercamos a la sombra de hacer algo delictivo, tomar drogas, llenarse de hijos que apenas están vestidos. Andreia confiesa sin pelos en la lengua con fuerza que tuvo que defenderse de un familiar abusador sexual y pensó que lo había matado. Es una mujer que a temprana edad debió ingeniarse como subsistir en el mundo. Muy cerca de su casa en una pared brilla la bandera de Brasil, la favela Vila Mariquinha es también Brasil y en ese lugar hay gente que voltear a mirar. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Halloween 2017

Éste es el resultado de la sexta maratón que hago en el blog, que ha dado 11 películas.

Eaten Alive (1976)

La segunda película de terror de Tobe Hooper tras el hit The Texas Chain Saw Massacre (1974) es sobre el dueño de un hotel de mala muerte en Texas, el viejo Judd (Neville Brand), que yace al lado del pantano y tiene de mascota a un cocodrilo que alimenta con los cuerpos de las personas que asesina, una mascota que le ha arrancado una pierna. De Judd se dice que es un viejo loco y retardado, no hay más indicativos de las motivaciones de sus crímenes. El filme se inspira en un asesino en serie real, Joe Ball, llamado El hombre cocodrilo (The Alligator Man). Hooper pone las cosas claras, en un hotel de aspecto sucio y rustico, llegan clientes y Judd los mata sin contemplaciones con herramientas agrícolas, sea una enorme hoz o una gran horca, o los empuja hacia el cocodrilo que embiste. Judd secuestra a una bella mujer interpretada por Marilyn Burns, la famosa scream queen y final girl de The Texas Chain Saw Massacre que se dedica a lo suyo, a desesperarse, asustarse y gritar, aunque hay otra que sale corriendo haciendo lo mismo. Tampoco faltan los desnudos y las clásicas bimbos del terror. Por la pantalla pasan rostros reconocibles, como Robert Englund (Freddy Krugger), quien trabajaría con Hooper en varias oportunidades. Englund hace de chico típico texano, rudo, simple y con la libido alta. Otro rostro reconocible es el de Mel Ferrer quien estuvo casado con Audrey Hepburn por más de una década. También William Finley que trabajó bastante con Brian De Palma y hace de estúpido, como el marido de Marilyn Burns en el filme. Y una irreconocible -por la edad- Carolyn Jones (The Addams Family). El filme es muy básico, pero entretiene, mantiene la tensión y la inquietud todo el tiempo, es intenso y tiene su cuota de histeria, la que está mejor trabajada con la niña que es perseguida hasta por el cocodrilo. Las muertes son fuertes y llevan bastante dramatismo, salen un poco de lo común en cuanto a interpretación. El cocodrilo se deja ver pero el que perpetra todo y domina el escenario es el viejo Judd, que es el extremismo en persona, no disimula en absoluto ni su mal humor.

Candyman (1992)

Se basa en el cuento Lo prohibido (The Forbidden), del famoso escritor inglés Clive Barker. Dirige su compatriota Bernard Rose. Es sobre una leyenda urbana de un afroamericano asesinado por enamorarse de una mujer blanca en el siglo XIX y que fue amputado violentamente de una mano por una turba pagada por el padre de su novia y luego llenado todo su cuerpo desnudo de la miel de un apiario matándole al soltarle las abejas, de esto nace el sobrenombre de Candyman, el hombre dulce, como también significa el hombre de los dulces, que es un eufemismo para comerciante de drogas. Esta dualidad está muy presente en el filme, contextualizado en Cabrini-Green, Chicago, donde mataron a Candyman (Tony Todd). Cabrini-Green tiene una zona de pandillaje, peligro y pobreza, de población afroamericana. La protagonista es una estudiante de posgrado, Helen Lyle (Virginia Madsen), que hace una tesis sobre leyendas urbanas y le atrae la de Candyman. La historia es una mezcla de locura, terror psicológico, y algo sobrenatural, paranormal. ¿Quién mata?, esa es la pregunta, y es como una posesión tras el maleficio de repetir el nombre del monstruo 5 veces frente al espejo, pero también vemos a Tony Todd no sólo como el Candyman del garfio, también como un pandillero de la zona, lo que puede dar a entender que todo es parte de la psiquis enferma. Por el final toma la forma de un nuevo cuento urbano. La parte más interesante es el desequilibrio mental que proporciona Candyman, pero el terror también yace importante en el titiritero vengándose directamente de la humanidad, en éste Freddy Krugger afroamericano.

Don't Look Now (1973)

La pequeña hija de John y Laura Baxter (Donald Sutherland y Julie Christie) muere ahogada en un estanque, en un pequeño pantano, en la casa de campo inglesa del matrimonio Baxter. John sangra y su sangre se mezcla con una fotografía que muestra a alguien con un impermeable rojo en el interior de una iglesia, esto es una profecía encubierta que pronto entenderemos con la película. El filme maneja la idea del doble, representando en aquel impermeable rojo con el que muere la hija de los Baxter y que John suele ver al vuelo y anónimo y se siente atraído por las calles, de la que nace la lectura de que el dolor te persigue hasta destruirte cuando no lo logras manejar, para el caso la muerte de un hijo que es la temática central de la propuesta. El filme produce flashforwards (visiones extrasensoriales del futuro) tanto como flashbacks (fijación en el dolor). Laura por su lado cree en una vidente ciega y su hermana que la cuida, pero el filme de Nicolas Roeg que se mueve en el misterio y el suspenso las pone en constante duda, hasta parecer una especie de brujas (se hace énfasis en la risa y se pone a la vidente como destello en la memoria). Puede sonar ridículo pensar que una viejita luzca tan peligrosa, pero terminada la película habrá que creerlo para salir contento. Al mismo tiempo hay un asesino suelto, aunque todo se ve muy leve, accesorio, aunque aquí tenemos un thriller. El filme maneja distintos caminos, llegando a optar por el terror gore. Pero es bastante un drama, el ver como se reconcilian como pareja y con la vida los Baxter, a ese respecto vemos una candente y famosa –por la censura y creerla real- escena de sexo entre Sutherland y Christie. Roeg hace ver a todos raros y sospechosos, desde el policía (Renato Scarpa) al que llaman por un secuestro, al Obispo (Massimo Serato) de muy cambiante mirada, hasta al propio John Baxter (un perfecto Donald Sutherland en quien brilla siempre la extravagancia). El invierno de Venecia y sus solitarias calles tienen un rol trascendental, la mimetización con la trama, los asesinatos, la desconfianza perenne y el duelo.

The Toolbox Murders (1978) y Toolbox Murders (2004)

The Texas Chain Saw Massacre (1974) marcó un hito, impresionó a muchos, no sólo a espectadores, también a la gente que hace cine, ya que con muy poco presupuesto fue un hit, de ingresos en pocas palabras, por lo que muchos querían tener su éxito comercial, de la misma manera. The Toolbox Murders (1978) fue una de ellas, dirigida por Dennis Donnelly quien siempre se dedicó a la televisión y fue ésta su única película de cine. Ésta propuesta se divide en 2 partes. En la primera aparece un hombre con una caja de herramientas y un pasamontañas y empieza a matar mujeres en un edificio. A cada una la mata con una herramienta distinta, con un martillo, un taladro o una pistola de clavos. El asesino es muy tranquilo y muy seguro, apenas se mueve, muestra gran frialdad. En ésta parte abunda el gore. Uno de los homicidios es todo un acontecimiento. Ésta muerte la interpreta Kelly Nichols, actriz novel que solía posar desnuda para revistas y más tarde se convertiría en actriz pornográfica. Nichols yace masturbándose en la bañera cuando aparece el asesino y ella completamente desnuda empieza a correr por el apartamento perseguida por el lento criminal. La primera parte salvo las muertes en sí son momentos muy poco intensos, o es que se deja todo a la fuerza de los sanguinarios efectos especiales. Tras el comienzo de la investigación, que poco importa, pasamos a la segunda parte. Antes termina con el secuestro de una chica de 15 años, que hace Pamelyn Ferdin, la niña que encuentra al soldado del norte en The Beguiled (1971). Ferdin se dedica a hacer lo mismo que hiciera Marilyn Burns, llorar y tener miedo, pero poco después empieza a manipular a sus captores. Esto es otro punto del WTF de la segunda parte, la identidad del asesino de la caja de herramientas se ve llegar de lejos, pero tiene un “compinche” salido de prácticamente la nada. En ésta segunda parte todo es producto de la locura, no hay mucha coherencia que darle al asunto, pero se hace bastante entretenido así el filme, imperfecto, extravagante y algo absurdo. En la película aparece Cameron Mitchell, actor muy popular por la serie El Gran Chaparral quien en sus horas bajas se dedicó a actuar en películas de terror de todo pelaje, con la dignidad del caso, con más de lo que aspiraban los filmes. The Toolbox Murders (1978) dice haber dramatizado hechos reales.

El remake, Toolbox Murders (2004), lo haría Tobe Hooper y sería completamente distinto. Empieza bien con la participación de Sheri Moon Zombie (Baby, de la familia Firefly, The Devil's Rejects, 2005), aunque no llega a la altura de la memorable escena con Kelly Nichols. Lo de la guapa Sheri Moon Zombie es convencional, además de no presentar polémica alguna. Después el filme se presenta como típico contemporáneo con su gente –inquilinos de un edificio de mal aspecto- entre algo trash y cool y pinta feo como producto, manido. Adam Gierasch interpreta al tipo raro y marginal, del cabello largo tapándole la cara, que arregla el edificio, uno donde suelen llegar aspirantes a actores; también es el guionista del filme –junto a Jace Anderson- y más tarde director de películas de terror. La protagonista es Angela Bettis (May, 2002) y simplemente está bien. Una vez avanzado el filme, ver al pandillero maltratador, a la muchacha fácil y sobrada, al chiquillo mañoso con la cámara web y al dueño del edificio fumando marihuana, la trama crea un poco de misterio, más allá de la existencia del asesino de las herramientas. Nell (Bettis) es curiosa y muy tensa, suele llamar a la policía a cada ruido o griterío que oye, luego de varias falsas alarmas nota que el edificio tiene cosas extrañas y se lanza en pos de descubrir que pasa. De aquí en adelante la película toma ritmo y atractivo y terminamos conociendo a Coffin Baby o al hermano de Darkman (1990).

Alone in the Dark (1982)

El filme empieza satirizando la levedad con la que un psiquiatra, Dr. Leo Bain (Donald Pleasence), se refiere y trata a los psicópatas asesinos, esquizofrénicos, con los que se interrelaciona como si todos fueran una comunidad de hippies. Hay un piso especial para estos enfermos y peligrosos asesinos. A la residencia médica del Dr. Bain llega un nuevo doctor sustituyendo a uno muy querido, el Dr. Dan Potter (Dwight Schultz, a un año de convertirse en el loco Murdock de esa genial serie de mi infancia The A-Team), que curiosamente hace de un hombre muy estable, educado y pausado. El problema llega cuando los psicópatas del piso especial creen que el Dr. Potter ha matado en realidad al anterior psiquiatra y quieren vengarlo. Ésta simple idea es el motor para generar toda la película y el terror. Con la ayuda de un apagón general en la ciudad 4 psicópatas escapan de la institución mental y van en busca de la casa del Dr. Potter. Esto sucede a media hora de empezada la película y presenta distintos clímax, intentos, crímenes y apaciguamientos, producto de que el Dr. Potter es algo lento en darse cuenta y reaccionar. Los 4 dementes lo conforman un hombre que se cree predicador pero se toma muchas licencias de interpretación bíblica y es pirómano (Martin Landau, que pone una cara de loco precisa); Ronald Elster, alias Fatty (Erland van Lidth, un ex luchador olímpico de 150 kilos), que es un abusador de niños; un hemofílico que vemos tras una máscara de hockey; y el gran Jack Palance como un veterano de guerra que fue prisionero y es el gestor de la cacería, pero que no vemos nunca matar directamente, sólo sugerirlo llevando él una ballesta. Dirige Jack Sholder y es considerada una película de culto.

Alice, Sweet Alice (1976)

El director americano Alfred Sole se inspira en Don't Look Now (1973) para hacer su película. Se ubica en Paterson, New Jersey, pero con tanta presencia del catolicismo/cristianismo uno duda un poco. El filme gira alrededor de una niña de 12 años llamada Alice (Paula E. Sheppard) que tiene acciones crueles y algunos hasta la consideran desequilibrada. Cuando su hermana menor (Brooke Shields) es asesinada en una parroquia a la que asisten a su primera comunión todo el mundo señala a Alice como la culpable, a pesar de que es un niña. En pantalla vemos al asesino con un impermeable amarillo, zapatos y medias blancas, el uniforme del colegio femenino St. Michael, y la máscara con la que suele jugar Alice. Todo apunta hacia ella, el filme trata de como una niña puede ser una posible psicópata homicida. Alice es muy segura de sí y vengativa, además celosa de la bondad y el cariño que genera su hermana pequeña. Sus padres la defienden pero su tía le tiene miedo, encima su tía es atacada por el mismo asesino y entra en crisis gritando que fue Alice. El filme va agregando cada vez más indicios de que Alice es la culpable. Alice lo niega, pero no deja de mostrarse impasible y dura. La película trata a la niña como a una adulta en muchos casos, incluso la hace defenderse de un posible abuso sexual con suma autosuficiencia y sin trauma alguno, aparte de frialdad y hasta maldad. El filme utiliza mucho la religión, está por todas partes, pero Alice como que vive al margen de su profundización. El filme guarda el misterio, siempre cabe el despiste, nunca muere la duda, pero al ver al asesino baja un poco el interés, la originalidad y el encanto descienden aun con la coherencia de su lado, pero queda la curiosidad de ver la resolución de la trama una vez que todo está expuesto. El filme explota harto la figura de Alice, se hace muy rica su participación, la niña mantiene bastante la picardía y astucia. La película es elegante en gran parte, la religión le da un toque y estética muy familiar y se van arrojando destellos de sordidez.

Alligator (1980)

Ésta historia es una leyenda urbana americana convertida en película de terror. Una niña compra un pequeño cocodrilo y lo tiene de mascota, pero un día su padre se molesta con el animal y decide echarlo por el inodoro. El cocodrilo llega hasta las cloacas, crece y de pura casualidad empieza a alimentarse con unos perros muertos que tiran donde se halla, pero está la particularidad de que estos perros son trabajados científicamente, se agigantan, cuando buscan hacer ganado más grande. El cocodrilo por tanto llega a crecer hasta 10 - 12 metros,  y como se alimenta de lo que tiene cerca esto incluye gente que cae en su zona, con lo que partes humanas desmembradas salen a la superficie. Un policía que tiene mala fama, los compañeros que salen con él terminan muertos, lo interpreta Robert Forster, se obsesiona con el caso del cocodrilo, pero nadie le cree, buscan a un asesino en serie. Forster trasmite mucha simpatía y relajo, y así se luce el filme de Lewis Teague, con guion de John Sayles (director independiente; guionista de Piranha, 1978; y sería co-guionista de Aullidos, 1981). Esto genera que se sume al conjunto humor algo tonto y cierto cariz de cine familiar, pero también hay sus momentos prodigiosos de gore y espectáculo, como cuando el cocodrilo sale a plena ciudad y se mete en un matrimonio y se come a casi todo el mundo, incluyendo a los malvados. El cocodrilo está en su propia fiesta masticando a cuanta persona se le cruza. Con esto se podría decir que la propuesta de Teague mezcla distintos espectadores, al hardcore y al naif. El policía que hace Forster logra la ayuda de una herpetóloga (Robin Riker), que aporta muy poco, es una simple compañera. Forster es el único personaje que brilla (Perry Lang como Kelly, un joven e impávido policía, tiene su gracia, además), aunque por algo el filme lleva ese título. El filme es sencillo, práctico y muy entretenido. Al cocodrilo se le ve en toda alevosía, y aparte de verlo tragar personas y luego ver restos de su comida, tiene varias escenas memorables, como cuando lo observamos moverse enorme sobre una gran pista de Chicago.

Let's Scare Jessica to Death (1971)

Éste filme luce bien independiente, de bajo presupuesto, y no tan programado, se ve algo descuidado o dígase de aspecto espontaneo, pero de esta manera es interesante. El director americano John D. Hancock nos presenta a Jessica (Zohra Lampert), a su marido y a un amigo trasladándose a vivir a una casa de campo en una isla en Connecticut. Para raros llegan en una carroza fúnebre. Jessica siempre anda tensa, suele hablar en su mente, solemos escuchar muy seguido sus pensamientos, cómo trata de no parecer una loca, de comportarse lo más normal posible, de disimular (tal cual lo hacía Norman Bates al terminar en una celda), cuando recién acaba de salir de un instituto psiquiátrico, aunque sonríe y se porta amable con todos. Su amabilidad la lleva a invitar a una mujer que estaba viviendo de polizón en su casa de campo a que se quede con ellos. Su nombre es Emily (Mariclare Costello, la que tiene un cierto parecido con Meg Ryan), y aunque tiene de hippie es una mujer educada. Ella generará seducción en el ambiente y aunque pretende siempre irse es retenida por el grupo. En el pueblo hay mucha gente extraña, los ancianos lucen como salidos de un sanatorio mental, tienden a agolparse hacia los recién llegados. El filme siempre maneja una atmosfera enrarecida, es perenne el suspenso de que algo anda mal o va a terminar mal, provocando expectación y vigilancia, mientras Jessica y compañía tratan de adaptarse a su nueva vida y buscan relajarse entre ellos. Jessica desde el arranque de la historia (un flashforward) nos presenta la disyuntiva si lo que vive es su locura o una verdad sobrenatural, duda que jamás se resolverá, y es donde anida el terror, transparente, básico y muy libre, dentro del terror psicológico, pero el que se toma muchas licencias. El filme alude a una tal Abigail que se ahogó en el lago próximo a la casa de campo y que el folclore local la señala como un vampiro que pasea por la zona, pero su presencia llega a tener muchas expresiones, es un fantasma, una asesina en serie propia de un slasher, un monstruo a lo Jason Voorhees que está dentro del lago y un vampiro e historia que recuerda a la Carmilla de Sheridan Le Fanu. Todo se relaciona a un retrato del siglo XIX de los antiguos dueños de la casa de campo, la familia Bishop. El filme se presenta con un espíritu hippie, muy suelto, pero finalmente toma sentido, de lo alejado y despreocupado del terror que está se convierte en una revolución, una avalancha, de elementos del género.

The Legend of Hell House (1973)

Se basa en una novela del famoso novelista americano Richard Matheson, quien se encarga además del guion. Un millonario le paga a 3 estudiosos de lo paranormal por ir a la casa Belasco, alias La casa del infierno (Hell House), a comprobar la veracidad de la vida después de la muerte; al Dr. Lionel Barrett (Clive Revill), a la médium Florence Tanner (Pamela Franklin) y al estudioso del espiritismo y sobreviviente de Hell House Franklin Fischer (Roddy McDowall). Junto a ellos va la guapa esposa de Barrett, Ann (Gayle Hunnicutt). La leyenda habla de un asesino en serie llamado Emeric Belasco que ha dejado embrujada la casa con sus asesinatos. El filme tiene escenas y sustos bastante buenos, como cuando los objetos enloquecen y son lanzados violentamente por algún espíritu contra el Dr. Barrett. Aquí se prueba la potencia y facilidad con la que pueden matar los espíritus. También es interesante la posesión erótica y sexual, los fantasmas llenan de lujuria y liberalidad a las mujeres protagonistas, y hasta intentan tener sexo con ellas. Una de las muertes con una enorme cruz cayendo encima tiene su encanto. El filme verbaliza mucho por su parte la depravación y las posibilidades. El lenguaje y la investigación tienen un toque (pseudo) científico bastante elogiable. Aunque éste filme es más técnico y serio más tarde Los Cazafantasmas (1984) reinventaran sus usos. Movilizaran la idea del ectoplasma que llegamos a ver, de Hell House como una gran batería y de una máquina para jalar dentro a los fantasmas. A Belasco lo llaman el gigante rugiente (Roaring Giant), para cuando llegue la solución esto y el filme sonará ridículo. Pero el filme de John Hough ya habrá cumplido, nos habrá entregado una buena película de terror.

Hellraiser (1987)

Dirigida por el famoso novelista Clive Barker quien Stephen King llamaría el futuro del terror. Hellraiser se convertiría en una franquicia, con 9 secuelas en su haber. Se basa en la novella The Hellbound Heart (que traducida sería El corazón atado al infierno), del mismo Barker. Es una gran película, una gran historia, pero tiene algunos cabos y ratos imperfectos, como aquel dragón salido del fuego, también aquel monstruo del laberinto está intrascendente, y la desaparición de los enemigos parece más de ciencia ficción cutre que de película de terror. Pero el resto es una delicia para el fanático del género. Un hombre totalmente perverso anclado a experimentar con los límites del sexo llamado Frank (Sean Chapman) compra en Marruecos un cubo de rompecabezas, que es una puerta y llave a otra dimensión y al placer y al dolor, un dispositivo mecánico y místico llamado La Caja de Lemarchand, o La Configuración del Lamento. Esto lo relaciona con los cenobitas y su líder, el icónico en el género, Pinhead, que apenas aparece. Los cenobitas son gente desfigurada, mutilada o monstruosa pertenecientes a un culto destinado al sadomasoquismo que es tanto el cielo como el infierno. Los cenobitas parten en pedazos a Frank en una de sus sesiones extremas, pero Frank regresa a la vida con la sangre que gotea sobre su cuerpo por el piso. Frank vuelve como un cadáver de muy poca piel sediento de más sangre, interpretado aquí por Oliver Smith. Larry y Julia Cotton (Andrew Robinson y Clare Higgins) se mudan a la casa donde está Frank, que es el hermano seductor del obediente y dócil Larry. Frank fue el amante de Julia y ésta no deja de sentir placer y devoción con su recuerdo, con sus encuentros sexuales. Julia se encargará de proporcionarle sangre a Frank trayendo tipos excitados a su hogar y matándolos. Los efectos visuales del filme son tremendos, muy terroríficos, no dejan espacio a la imaginación, tiene un buen manejo del gore y lo grotesco y desagradable. La explicites, estética y potencia de Barker es su mejor marca, aparte de la subyugante y entretenida historia que tiene entre manos.