sábado, 21 de abril de 2018

The Seen and Unseen (Sekala Niskala)


Tantri es una niña muy unida a su hermano gemelo, Tantra, quien enferma y toda su familia se prepara para lo inminente. Es el sufrimiento y como enfrentan la situación la que plasma con originalidad la directora indonesia Kamila Andini. El filme recurre a la filosofía y espiritualidad de Bali, de manos de Tantri, una niña de 10 años. En el filme hay momentos que pueden leerse como sueños pero se entienden coherentes dentro de la realidad, a pesar de que tiene un toque visual creativo. Hay mucha simbología también, como el sentir de colectividad en el dolor con unos niños siguiendo la meditación de Tantri, con coreografías de identificación y repetición. El filme tiene muchas puestas en escena bastante elogiables, desde unas sencillas con esperar afuera de la habitación del hermano enfermo o bañarse junto a su madre hasta aquellas caminatas nocturnas por la hierba o esas miradas melancólicas a través de la ventana.

Hay una fuerte vigía en la niña. La enfermedad y la sombra de la muerte está por todas partes, aunque también hay momentos de luz donde Tantra participa, no solo es un eje de observación, como cuando el niño hace uso del Wayang kulit, el teatro tradicional nacional de sombras de marionetas, en el cuarto de hospital. Hay mucho folclore en el filme, expuesto con suma naturalidad. En un momento la enfermedad se siente ser la luna llena que es cubierta por las nubes, más tarde Tantri le baila a la luna. En los mejores momentos del filme vemos a Tantri hallar inspiración en su entorno, como cuando aprecia una pelea de gallos o pasea por la playa entre los monos. Surgen disfraces artesanales sencillos, pero distintivos e ingeniosos, y unas danzas que tienen una suave mística, una belleza creativa de ver y una pizca inasible.

El filme recurre a una originalidad que le funciona, aunque se siente algo distante con la trascendencia que pudiera invocar. Pero el filme luce muy imaginativo en la habilidad para retratar el dolor y la preocupación de poder perder a alguien tan importante en nuestras vidas. Recurre también a lo directo, como el llanto, pero es cuando lo vemos a través de distintos ritos que entusiasma. Romper un huevo en la mano toma un sentir de sufrimiento, como simplemente comerlo o abandonar el plato, es curioso ver los cambios que atraviesa uno por el comer. El filme está organizado alrededor de su propia identidad, como de la música, el canto reflexivo, los instrumentos (y el no poder tocarlos), comer con la mano o el arroz en hojas, o los distintos rezos e invocaciones. El filme no tiene muchos diálogos, son más composiciones que actuaciones dramáticas. Trasmite desde lo esencial, a pesar de su curiosidad, y aunque le da al mismo tema una y otra vez jamás llega a agotar.

Mochila de plomo


Un niño recibe un arma de un amigo de su edad que le dice que la guarde, pero está pronto a salir de la cárcel el asesino de su padre. Hay una influencia social criminal que pasa de entre hermanos a entre los niños y mejores amigos. Tenemos una situación de cierta precariedad económica. El corte de pelo como identidad popular, los niños jugando en grupo, las bicicletas y el fútbol, el fervor deportivo, la reunión tras la parrilla y el alcohol en la comunidad. Tomás (Facundo Underwood) es indisciplinado, pero no es un mal niño, trasmite sensibilidad aunque se comporta rebelde -rayando el carro, escupiendo del puente, fumando-, yace descuidado por su madre y tiene un abuelo mecánico distante. Tomás tiene como eje el arma que carga a todas partes en su pesada mochila, va mientras tanto preguntando cómo lo veían a su padre, cómo era, cómo fueron sus últimos días. Tiene una presión, cree entender que el mundo parece empujarlo a vengar a su padre, pero él tiene sus dudas y miedos, no quiere hacerlo, aunque algo también en su interior se lo exige. En el filme del cordobés Darío Mascambroni existe poca información alrededor de la muerte del padre. Los adultos rehúyen explicar que sucedió. El filme mantiene el arma palpitando. Se mueve en base al suspenso y la intriga, ¿qué va a suceder?, Tomás es sólo un niño de 12 años y tiene un gran peso encima, aunque es un niño que está muy libre en la vida. El filme tiene su emotividad, sobre todo porque el centro de la propuesta yace en el amor familiar, hacia los padres, hacia las ausencias. En un momento Tomás utiliza un golpe que recibió en la cara para generar la atención de su madre, es un niño en busca de afectos. El padre es un elemento de admiración, también de oscuridad, no lo conoce exactamente, de ahí tantas preguntas. La situación crece en alcance por pequeños indicios y sugerencias. Es un discurrir hacia una hora señalada. Éste filme argentino apenas dura una hora y unos minutos, pero tiene tiempo suficiente para producir un panorama completo, el niño y sus andanzas, hacia el colegio, amigos, conocidos y familiares, su barrio, momentos en que departe con todos ellos bajo la sombra del padre, al que imaginamos en diferentes personalidades o en un mix, bajo distintos recuerdos. Un gran movimiento de lo mínimo.

Persepolis y Virus Tropical


La madre de Paola se ha ligado las trompas, todos los doctores están sorprendidos porque parece estar embarazada y tiene ésta operación, le dicen que seguramente sufre de un virus tropical, pero no, está embarazada de su tercera hija. Paola es ésta hija. La película del  animador colombiano Santiago Caicedo se basa en la novela gráfica de la ilustradora e historietista también colombiana Paola Gaviria, la que se hace llamar Power Paola. La película de Caicedo se basa en una novela gráfica autobiográfica. Paola Gaviria también fue la directora de arte de la película, hizo dibujos -brindando la estructura- especialmente para el filme.

Se nota que Virus tropical (2017) se inspira en Persepolis (2007), de la franco –iraní Marjane Satrapi quien logró convertir sus novelas gráficas autobiográficas en bestsellers en Francia. Sus novelas gráficas se convirtieron en Persepolis que codirige con el galo Vincent Paronnaud y trata de la infancia de una niña hasta la adultez joven frente al cambio político en Irán, a lo que es el extremismo islámico. Virus tropical habla de cómo Paola nace hasta se hace joven adulta, de su vida diaria y común con su familia, su madre que lee la suerte y su padre que quiere seguir siendo sacerdote y deja la familia por un buen tiempo, junto a sus 2 hermanas, la del medio es su ejemplo y una segunda madre para Paola, lo mismo que vemos en Persepolis donde la abuela de Marjane, así también se llama su protagonista, le enseña mucho de la vida, forma su personalidad, como también un tío –hermano de su papá-  le trasmite su idealismo como un revolucionario socialista totalmente integro. En persepolis hay un mejor trabajo al respecto, hay mayor profundidad, pero Virus tropical mantiene una gran simpatía y empatía básica. 

La memoria de la familia es importante dice el tío revolucionario a Marjane pequeña. En Persepolis esto trasciende porque vemos los cambios políticos y la guerra en Irán, mientras que en Virus tropical es algo más propio de la individualidad. No obstante lo que nos muestra se asemeja a muchos como problemas familiares, una familia disfuncional, sobrevivencia económica, drogas, novios, inmigración, adaptación social, hallar el amor, vivir en una sociedad peligrosa, pequeños placeres y dolores de cabeza, un sinfín de momentos sencillos. Persepolis es una propuesta muy política, pero apunta a la identidad y al amor a la patria a pesar de todo -del maltrato a la libertad de uno-, al mismo tiempo es una película feminista como Virus Tropical, también ambas son historias coming of age y ahí, sin haber demasiado como en Virus tropical que se centra en la vida común de Paola y su crecimiento, Persepolis es más potente, entretenida y simpática, con una Marjane amante del punk que igualmente busca el amor con pretendientes que luego la desilusionan. Pero como es un filme político incluye el divorcio que está mal visto en su sociedad, pero a la vez se adscribe a la mirada común hacia la mujer en general, de cómo son vistas tras saber que ya han tenido sexo.

La abuela de Marjane impone feminismo y eso lo recoge la protagonista. Paola es mucho más simple, una chica muy común, que pasa de vivir en Quito, Ecuador, a ser una adolescente en Cali, Colombia. Trata de independizarse, algo –muy pequeño- influye la disfuncionalidad familiar, pero en Persepolis la situación política empuja a esta independización haciéndola madurar más rápido a Marjane que además es muy graciosa y cool. La lucha entre propia personalidad, política y realidad nacional afloran todo el tiempo, se combinan, formando un quehacer más definido y argumentado que en las raíces ecuatorianas de Paola viviendo en Colombia. Marjane con cada cosa que hace más que un acto de rebeldía juvenil es un acto de libertad, de derecho y esto hace grande al producto, de forma natural, con la misma espontaneidad que es la base y el mayor logro de Virus tropical.

La rebeldía juvenil está en Virus tropical, aunque Paola es una chica más centrada que el resto y se maneja bien en sus experiencias de crecimiento –novios, poder adquisitivo, drogas, integración social- pero es algo muy común, en sí Virus tropical es un recuento por la vida general de todas las personas con algunas diferencias como el apego religioso del padre que genera cierta ambigüedad pero que no trasciende. Esto tiene originalidad, pero en Persepolis lo religioso es histórico y cargado de tremendo conflicto por lo que la comparación es abismal. Marjane de chica habla con Dios, hasta termina peleando con él y más tarde reconciliándose, la adolescencia la pasa en represión por dogmas extremos. Persepolis habla de temas que hoy conocemos bien, pero su trato es muy creativo e imprime originalidad. Virus tropical también tiene su parte de creatividad, pero se siente mucho menos. Persepolis proclama la libertad, el feminismo, la independencia, la individualidad, occidente –reflejo de nuestro derecho al hedonismo- vive en nuestra libertad pero se ama -se mantiene en el corazón- al propio país, Virus tropical es también reflejo de su realidad –centrada en la familia-, de nuestra idiosincrasia, cotidianidad, de cómo piensa y actúa un latino sencillo y promedio.


Para hacer ésta película de 90 minutos de duración el austriaco Johann Lurf requirió de más de 500 filmes y los ordenó de manera cronológica. El título es simplemente el símbolo de una estrella, que es de lo que trata, se aboca a poner fragmentos de cielos estrellados sacados de todo tipo de películas, de aventura, terror, suspenso, religiosas, ciencia ficción, románticas, musicales, experimental, hasta de animación -pero no se nota casi la diferencia con las de ficción-. Lo que no incluye es documentales, lo cual hubiera sido más fácil y quizá poco original. Comienza desde el cine silente, lo cual desconcierta un poco por su precariedad. En cambio cuando aparecen las bandas sonoras empieza también un juego y un disfrute, una cierta identificación. Las bandas sonoras, los sonidos, las voces en off en distintos idiomas dan distinción a cada fragmento. También es importante lo visual, como complemento, fusión, destaque. Vemos diferentes explosiones galácticas, viajes a la velocidad de la luz, estrellas fugaces, el espacio, el firmamento, la galaxia, gas y polvo interestelar, nubes, luz. Aunque el eje temático –la ilustración de las estrellas en la historia del cine, que Lurf ha dicho continuará actualizando- pareciera algo pequeño y sencillo hay sorprendentemente una gran variedad. Está desde lo más simple y utilizado, un fondo negro y minúsculos puntos brillantes, a lo más elaborado y bello visualmente. En uno de los mejores momentos del filme, bien avanzado el metraje, surge el silencio total, la pantalla yace en negro y empieza a verse muy lentamente, de a pocos, pequeños brillos, aparecen las estrellas, es algo místico. El filme nos hace experimentar muchas sensaciones, que incluyen el entretenimiento en un filme muy curioso y cinéfilo. Se oyen a los Rolling Stones, sobresale muy claramente el habla en japonés, hay una voz en off en español, la sombra de Star Wars asoma por doquier –tiene sonidos que parecen repetirse-, en el juego difícil de la adivinanza, pero es más el dejarse llevar por la creatividad de la variedad de un tema tan sencillo, el mirar hacia las estrellas.

miércoles, 18 de abril de 2018

Azougue Nazaré


El filme del brasileño Tiago Melo se sitúa en Nazaré da Mata, Pernambuco, una zona rural, donde es muy importante el maracatu, tradición afrobrasileña de baile y música que se celebra como carnaval y es fuente de identidad y hedonismo. El protagonista, un hombre grueso de color, ama ésta tradición, pero su mujer lo restringe, también porque él se convierte en Catita, se traviste y se comporta con desorden. Su mujer, Darlene, es muy religiosa, asiste donde un pastor evangelista que detesta el maracatu, éste lo ve como un lugar de pecado. Pero el filme satiriza el fanatismo religioso, a lo Pasolini, hace que el cura se avispe y trate de cumplir un sueño de Darlene donde ella debe tener un hijo con el pastor. Ésta propuesta tiene esa lucha, entre religión y carnaval, aunque la mayoría de la población participa del maracatu. Mientras todo esto sucede hay una atmósfera de ciertos acontecimientos sobrenaturales, en que gente del campo se viste como salidos de tribus y se dedican a secuestrar gente haciendo ritos populares. El filme es bastante variopinto y algo extravagante. Tiene un sentido del humor que pondrá a prueba nuestro convencionalismo. Hay mucha juerga y cotidianidad, como la introducción de batallas de samba, que imitan las batallas de rap en que uno trata de decir la última palabra audaz frente a algún contrincante, revelando lo que al otro le tortura, y como están en un pueblo chico todo se sabe, pero de todas maneras no faltan las sorpresas como aquella joven mujer morena casada con un cerrajero que tiene un amorío con un músico. El filme muestra el tonteo de los amigos de Catita, todos amantes de la fiesta, del maracatu. La religión y la superstición ponen la nota discordante. El pastor es visto como un extremista. Es un filme loco, como su protagonista, lleno de humor y escenas llamativas, como la de la mulata teniendo sexo en el carro o los secuestradores paganos que parecen extraterrestres corriendo detrás de sus presas como historia de terror por los sembríos de caña.

Teatro de guerra


Es un documental algo especial, plantea hacer performances, poner a actuar a veteranos de la guerra de las Malvinas, o la guerra de las islas Falklands, según como la conocen a cada lado del conflicto. La directora argentina Lola Arias como actriz, performer y directora teatral hace que veteranos argentinos e ingleses actúen para ella haciendo una película a ratos extravagante, pero que ausculta los sentimientos de haber participado en ésta guerra. Los veteranos se manifiestan desde el lado humano, e igualmente exponen sus buenos argumentos y cada lado siente que tenía la razón, se habla de colonialismo británico y de la sucesión del colonialismo español, de la ocupación armada británica de 1833 o del primer ataque –por Argentina- por la recuperación de las islas, también del plebiscito.

Más allá de argumentaciones personales y una fuerte carga emocional unida no sólo a nuestra sensibilidad general, también a su país, se ve camaradería entre ingleses y argentinos, se prestan para el juego que busca la película. Hay muchos ratos graciosos y otros irreverentes, muy propios de la labor artística de las perfomances. Se ve como hay una elección de cierta gente excéntrica o predispuesta a mostrar un lado infantil. Éstas performances llevan una carga de seriedad y otra hasta de la que se le escapa de las manos, chacotera, con adultos envueltos en una temática sí, pero también prestos a cierta espontaneidad desbocada.

Tenemos a un nepalí, un voluntario militar al servicio británico, que enseña un ataque con cuchillos en una puesta en escena con un perro interrumpiendo la demostración. Éste hombre ya mayor muestra un desgaste y sus exhibiciones son muy precarias, pero tiene un espíritu fuerte y empático que se gana al espectador. Un veterano argentino en buen estado físico cuenta su cercanía con la natación en un acto de liberación existencial, lo vemos como señala el título del filme actuar como en un teatro y recrear su momento de epifanía. Un inglés conocido por haber llorado una experiencia de guerra en un popular documental revela una y otra vez que es llevar ese peso encima –el de la muerte- e incluye el de la notoriedad.

El documental se presta a trasmitir un legado, una memoria, le enseña literalmente a los niños lo que fue aquella experiencia como psicología, también le pasa la antorcha a la nueva generación de aspirantes militares. El filme tiene un lado bélico marcado que es mostrado a ratos más como curiosidad que como algo profundo. Son un montón de momentos llamativos, fuera de lo común, pero expuestos con suma sencillez y austeridad. También aparecen en escenarios básicos, como un set de televisión. Se percibe la intención de querer abarcar lo íntimo, hasta lo más mínimo, como cuando se revelan pensamientos personales sobre razones y manejos para hacer éste documental.

Una banda de música de rock formada con todos los veteranos presentes promueve el espectáculo o llámese la unidad; el dolor de la mala vida por trauma asoma a ratos a la vez que el orgullo y la identidad con lo militar per se; un tipo se desnuda como si estuviera en una fiesta alcoholizado; alguien enseña defensa personal. Se intenta dar a entender que somos ante todo seres humanos y no nacionalidades, un cúmulo de emociones y locuras, como lo es la misma guerra. Puede sentirse como que va a saltar la fricción entre argumentos, porque muchos lo tienen muy claro y no parecen querer dar su brazo a torcer, pero prima y brilla cierto primitivismo amical, la simpatía y la ocurrencia. También un legado de humanidad.

domingo, 15 de abril de 2018

Morgiana


El checo Juraj Herz es un director bastante atrayente en el cine de terror, sobresalen en especial tres de sus películas. La mejor de las suyas es El incinerador de cadáveres (1969), una película de horror, pero también cine arte complejo, cargado de estilo y detallismo, sobre un incinerador amante de la muerte que pasa de ser un inofensivo extravagante a un insano partícipe del Holocausto en su país. Otra es La virgen y el monstruo (Panna a netvor, 1978), una adaptación del cuento de la bella y la bestia, bajo una ilustración gótica, pero también algo sucia y violenta, con un monstruo con cuerpo de pájaro que habla consigo mismo como un psicótico en pugna por su humanidad, que por el amor aparentemente imposible de una dama bondadosa e impoluta sufre doblemente su bestialidad, su fealdad física, pero por ella trata de ser diferente a su naturaleza animal y controlar sus trastornos producto de verse rechazado por el mundo. La tercera es Morgiana (1972).

Morgiana nos pone a dos hermanas, interpretadas por la misma actriz, Iva Janzurová, que por el maquillaje y color y forma del cabello increíblemente parece dos personas distintas, uno fácilmente las puede confundir por físicamente individuales. El filme juega con la dualidad, a dos personalidades, psicologías, que escenifican una, aunque en la trama se trata de dos personas, pero una está muy unida a la otra. Viktorie envidia a su hermana Klára, envidia su belleza y sensualidad, sus apasionados encuentros sexuales, su fortuna y propiedad, ya que ella ha recibido la mayor parte de la herencia familiar. Viktorie planea matarla y la envenena lentamente, ocasionándole alucinaciones, distorsiones.

En el trayecto vemos que Viktorie odia prácticamente al mundo, está insatisfecha de todo, la observamos apedrear a una mujer por ser simplemente bella, por yacer libre y desnuda bañándose a la intemperie con otras féminas. Viktorie tiene una cierta locura a cuestas. Klára es libre y superficial, pero una buena persona al final, está feliz con su existencia y vive despreocupada. La hermana en cambio sufre cada minuto. Una representa el placer, la otra el dolor, dos caras capitales de nuestra humanidad.

El filme de Juraj Herz estéticamente es exagerado, es muy abundante en todo sentido, gótico pero con su toque de mal gusto, todo lo que hace del filme un lugar de originalidad visual, más no como se pudiera pensar de daño o asco estético. Como curiosidad está decir que Morgiana es el gato de Viktorie quien observa toda la maldad de su ama, nos ponemos en varias oportunidades aunque de manera sencilla desde la vista del animal que pareciera seguir cada acto cruel de Viktorie. En el filme hay un quehacer de cine B, como que la muerte no es determinante por más que antes, el último suspiro, ha sido muy claro. Se hace un especie de juego de ruleta rusa donde el veneno apunta a matar y se escabullen las predicciones.

El galán del filme, un militar, juega a las cartas con habilidad y pasea con compañeros alcoholizados y con prostitutas. No obstante el galán enamorado finalmente rechaza acostarse con una puta, que no aguanta la negativa y le arma un espectáculo. El filme tiene un cierto sabor barato, donde abunda el color. En un momento Klára se topa con un vagabundo y éste intenta emborracharla y violarla. Una mujer chantajea a Viktorie, se dan –entre éstas dos brujas ambiciosas y amorales- unos diálogos jugosos, aun cuando huelen a telenovela, a su grandilocuencia expresiva y emotiva. La desesperación toma otro nivel en el filme, en la vida de Viktorie. Es como si Herz se propusiera utilizar todo lo malo y convertirlo en arte, sin perder el sentido popular, por más que estemos viendo gente adinerada.

El comportamiento es medio salvaje en el filme, camuflado en ciertas formas. Esta propuesta recuerda indefectiblemente a What Ever Happened to Baby Jane? (1962). Un poco lo malo del filme es la banda sonora, ayuda en varios momentos, pero su omnipresencia llega a molestar, a hacerse sentir demasiado. Por ratos es hasta incongruente, un rasgo más de esas fusiones “inverosímiles” propias de éste genial director checo.

sábado, 14 de abril de 2018

Súper Cóndor


La película de Alejandro Nieto Polo es muy básica y no presenta mucha originalidad, pero es a la vez la primera película de superhéroes del Perú y tiene su entretenimiento. Pedro (Gerardo Zamora) es un contador y padre soltero que va de visita a su pueblo, a Marcahuasi, y halla un cuarzo mitológico incaico que le señala súper-poderes y su destino trazado, convertirse en Súper Cóndor, con lo cual podrá volar, llevar un especie de boomerang para pelear, ser ágil y más fuerte de lo normal y recuperarse fácilmente de las heridas. La entrada al protagonista es muy rápida, sin prácticamente preámbulo, pero eficaz. En ello hay una línea graciosa. Una voz de leyenda le dice a Pedro: Eres el elegido. Pedro responde: Ya pues, no bromees.

El filme tiene mucha acción, hay una lucha de bandos de narcotraficantes y políticos corruptos, que incluyen al presidente de la república. Hay una balacera en el centro comercial Arenales y una persecución en la carretera panamericana. También hay rostros conocidos del medio aunque en roles muy secundarios como el de Reynaldo Arenas que hace del padre de Pedro y Antonio Arrué como un jefe de la policía, otro corrupto o intimidado por la corrupción. Mayella Lloclla hace de periodista y la parte sentimental de la trama, paseando por restaurantes a manera de comercial publicitario de televisión.

Los narcotraficantes se dejan ver con chicas sexys y oímos salsas de fondo, el lado y sabor criollo está servido. José Luis Ruiz es el Mayor Martínez y aliado de Súper Cóndor. Aunque hay corrupción policial también policías honestos y valientes. Súper Cóndor (2016) tiene balaceras breves, secuestros, torturas, venganzas y un sinfín de actos criminales, que hasta en un momento se baten los delincuentes desde varias posiciones, con Súper Cóndor y el Mayor Martínez fuera del conflicto. El aporte del superhéroe en sí es muy primario, muy convencional, todo muy conocido. Pero está decente visualmente. Willy Méndez como la mano derecha del congresista corrupto (Havier Arboleda) es el malvado con mayor carisma, parece aunque simple parte de un cómic. Zamora recuerda la bondad e inocencia de Superman, es sumamente correcto. El mensaje es claro, luchar contra los corruptos en todas las capas sociales, mejorar la paz de la ciudad y los valores y la identidad del país.

No Me Digas Solterona


Patricia (Patricia Barreto) tiene 35 años y piensa en casarse, tiene cerca de 15 años de pareja y espera le pidan matrimonio, pero su pareja (Diego Carlos Seyfarth) la sorprende pidiéndole un tiempo de separación, y más tarde descubre que es porque sale con una chica de 20 años (Flavia Laos). El filme se enfoca en que a Patricia se le está pasando el tren cuando se ha quedado sola, pero el filme tomará otro giro, será que quererse a uno mismo es que no importa el apelativo de solterona y que no es necesario casarse o tener un hombre en especial.

De esto trata la comedia de Ani Alva Helfer, tras su debut El Beneficio de la Duda (2015), que fue una película de suspenso donde una mujer (Fiorella Rodriguez) anda con un tipo casado y es acosada una noche por un plan siniestro en manos de un hombre que se hace pasar por policía (Ricky Tosso). Éste debut tenía una cierta gracia, aunque era bastante sencillo.

La nueva película de Alva Helfer se hace “graciosa” mostrándonos el cambio en la vida de Patricia y como trata de salir de la depresión de la ruptura, frente a sus jefes y compañeros de trabajo -Marisol Aguirre, Adolfo Aguilar y Maricarmen Marín-, su madre -la mexicana Angélica Aragón- y la ayuda de sus tres mejores amigas -Yiddá Eslava, Natalia Salas y Anahí de Cárdenas-. La interactuación con las amigas brinda algunos buenos momentos de risa.

El filme es muy pegado a la realidad peruana, de cómo solemos pensar y actuar, por ende tiene mucho de lugar común, que se maneja con realismo y cierta creatividad funcional, incluso en las oportunidades donde los grandes amigos del ex -Javier Saavedra y Rodrigo Sánchez Patiño- y Patricia y sus leales amigas se reúnen, ya que pertenecen al mismo grupo de amistad. Con esto queda un vínculo en que hombres y mujeres aman a sus parejas pero ellas se sienten fuertemente identificadas con el abandono de Patricia, mientras hay un respaldo incondicional al amigo por los hombres. De aquí salen algunas otras buenas bromas de alcoba.

Patricia busca nueva pareja, tiene distintos pretendientes -Gino Pesaressi, Claret Quea y Christian Rivero- y nuevamente se dan bromas. Tras dar prioridad a la belleza física se pasa a quitarle peso en el amor o, mejor dicho, a priorizar la compatibilidad, a propósito de engordar. La juventud y la diferencia de edades en una relación es otro tema en discusión aunque se trate de forma superficial en medio del chascarrillo y el lugar común. Natalia Salas hace de una mujer liberal y sexy y juega a andar con un chico menor, pero da apertura a una relación seria, con lo que no siempre se apunta a criticar ésta situación, aunque como Natalia Salas es aun joven y bella todo pasa sin pena ni gloria. Con El Mota y con Belén -la chiquilla de 20-, en cambio sí hay un quiebre e imposibilidad por incompatibilidad generacional.

Uno de los pretendientes es el ideal, el tipo perfecto, y no se maneja con mayor alcance, está para generar una opción, una posibilidad feliz. También hay otro “pretendiente” ideal en José (André Silva), pero éste sí está bastante trabajado. Este personaje tiene mayor naturalidad que los demás, es más parecido a la propia Patricia, hace de consejero de a pie sobre el comportamiento masculino y cómo debe actuar la mujer frente a éste. Es el mejor personaje del filme. Muestra buenos matices. Incluso remonta muy bien la vulgaridad inicial; se llega a señalar en un diálogo un lado tosco en él propio de cómo son los amigos.

La propuesta empieza como una mezcla de comedia y cierto drama que es donde mantiene un mejor nivel, a pesar de que yace en busca de posicionarse, cuajarse, que ciertamente lo logra. Pero por el final la película se vuelve seca, pierde el tono cómico y termina proclamando un discurso, abocada a ser una película de autoayuda, como si el guion no mostrara personas sino que están dispuestos los personajes para hacer oír nuestro pensamiento, nuestro mensaje “revolucionario”, redentor, con lo cual pierde en calidad estructural y narrativa, como cuando Belén se autocritica de una forma totalmente irreal, aun cuando al personaje le han dado algo de humanidad. La última parte es la peor, salvo uno espere hallar una película que le haga sentir bien de manera tan directa. Cero sutilezas. Es hallar una empatía de lo más básica. Por un momento ya no estamos viendo un filme, estamos oyendo un flagrante discurso. El filme pasa por ser una voz muy femenina. Finalmente es una comedia que tiene su encanto nacional, identidad -que nunca pierde de distancia- y no es burda –aunque retrata a la clase media–media alta y muchos se romperán las vestiduras-.  

miércoles, 11 de abril de 2018

Un lugar en silencio (A Quiet Place)


Unos extraterrestres han dominado el planeta y para sobrevivir las personas no deben emitir ningún sonido, por más pequeño que éste sea, los extraterrestres destruyen a los seres humanos en cuanto los perciben, pero son ciegos y se guían por el ruido. En esas circunstancias una familia trata de sobrevivir. El padre (John Krasinski) y la madre (Emily Blunt) plantean la preocupación de cuidar a sus hijos, hiperbolizando la situación normal del amor maternal y paterno. Los padres sufren pensando en el porvenir de sus hijos. El filme arranca aún más grave todavía, cuando el hijo pequeño es asesinado por uno de los monstruos. La sensación de culpa acompaña su recorrido y la atención se duplica.

La primera parte del filme es no emitir sonido, se mantiene el suspenso, la muerte asecha al mínimo error. En la segunda parte empieza la acción, se desencadenan secuencias muy bien preparadas y ejecutadas. Un clavo brilla por su premeditación. En la bañera la madre va a dar a luz y no puede gritar, el escenario es tenso y sublime. Los monstruos están cerca. Así, secuencia tras secuencia abunda la emoción. En la caminoneta los hijos están a la merced de los extraterrestres y surge una acción desesperada, aunque mecánica y predecible para tanto background cinematográfico. Krasinski un actor cómico hace gala de un buen histrionismo, se vuelve un conductor y protector melodramático efectivo. Blunt y la hija que hace Millicent Simmonds sobresalen al respecto, provocando gloriosos momentos emotivos. La familia ama y muere por cada uno de sus integrantes.

El filme que dirige John Krasinski tiene cohesión entre la responsabilidad de ser padre y la amenaza sobrenatural de la muerte. En una escena el padre enseña a su hijo (Noah Jupe) a ser valiente a pesar de la adversidad, le trasmite seguridad, con la pequeña caída de agua. Los monstruos están muy bien manejados, recuerdan al uso de la saga de Alien. El final aunque se va preparando no luce excepcional ni especialmente argumentado, tan sólo correcto. Termina con el remate clásico de que ya la humanidad está preparada para hacer frente a los monstruos, tienen el valor correspondiente, ya no se trata de ser sigiloso, que es parte trascendental de la propuesta, que lleva un uso magistral del silencio y la amplificación de sonidos en especial. A quiet place (2018) es memorable en su lenguaje de señas y falta de diálogo, creando mucho suspenso y luego mucha acción, como con la inundación del sótano y el ruido del llanto del bebé que atrae el miedo y la zozobra, la obra del peligro latente.

martes, 3 de abril de 2018

Ready Player One


Steven Spielberg es un gran nombre del entretenimiento y el cine en pantalla grande, así que casi cualquier cosa que se le ocurra hacer por ser él será motivo para que asista a ver lo que ha hecho, y lo que ha hecho es un cine familiar y juvenil. Ha puesto de escenario un mundo virtual llamado el Oasis, creado por un hombre amante de la cultura popular americana, como el mismo Spielberg, llamado James Halliday (Mark Rylance).

El filme es un juego virtual, es estar inmerso en un videojuego lleno de referencias pop, de la música, el cine, la literatura, el cómic, el anime, los mismos videojuegos o la televisión. Hay pasajes muy logrados como el que utiliza de base El Resplandor (1980). El héroe virtual se hace llamar Parzival (Tye Sheridan), tiene una vida conflictiva y humilde en la realidad, y se escapa en el mundo virtual, aunque en él hay una pasión por el mundo de Halliday. Parzival es un personaje propio de su edad, alguien poco meditativo, aunque no sea ningún chico rebelde ni frustrado, es como cualquier muchacho, lleno de alegría y vida, y de superficialidad. A él por el tipo de personalidad y el manejo de su conducta le queda perfecto el mensaje final de Halliday, que busque despegarse del mundo virtual y ame la realidad, a pesar de que suena algo contradictorio, porque la vida de Parzival no es muy amable.

La parte real parece ser un mundo post-apocalíptico, tener el planeta destruido, como si refugiarse en lo virtual fuera una salida necesaria para poder tener una mejor vida. Pero luego esto queda desmentido, y se ve más bien que la gente está ciega por jugar, simplemente buscan el placer virtual, cosa que luego se descubre no hizo feliz al inventor en cuanto a su propia vida, que fue un hombre solitario y fracasado social que finalmente había desperdiciado su vida en lo virtual, y que debió de aprovechar más el mundo tal cual, como salir a bailar y ser menos nerd. Parzival y sus amigos son chiquillos, y se aplican a éste mensaje, de que deberían jugar en el mundo real, que es más valioso que el virtual nos dice el filme.

El filme es puro entretenimiento, a eso se aboca, sólo difiere en donde debemos andar más, es el llamado de lo natural, del pasado, de la tradición. Al final Hallyday agradecerá a quienes jugaron su juego, implicando humildad y melancolía, se irá tipo perro triste, mismo final de Big (1988), dejando entrever que su mundo virtual tampoco es tan malo, pero no representa la verdadera felicidad. Hallyday a pesar de la edad –no luce físicamente natural- es como un muchacho más, un tipo común, y no el semidiós que se ha ganado ser con su creación. Visualmente es un filme impresionante, hay tantas referencias en pantalla que hasta abruma, aunque hay semejante abundancia que pierde cierta estética y toma una presencia kitsch. Además no todos los avatares por computadora lucen cautivantes.

La trama consiste en que una vez muerto Hallyday deja un juego donde los participantes –apunta a toda edad, pero en adultos con pelo en pecho se luce un poco ridículo- deben hallar tres llaves, tras tres acertijos mediante un juego de acción, donde entra a tallar un mundo más que de sci-fi del género de fantasía. El que encuentre las tres llaves ganará el premio mayor que es la fortuna de Hallyday con la que se podrá acceder al control del Oasis, en que los retos implican el significado de la felicidad.

Entra a tallar también que éste lugar virtual que aman todos jugar es una empresa, de lo que queda flotando en el aire que uno debe recurrir a la esencia, a lo básico, en una clara crítica al futuro, a la tecnología y al propio entretenimiento. Como también es una película de aventura no faltan los villanos gestores de acción, guiados por Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn) y su tropa de mercenarios virtuales salidos de lo casual. Sorrento ambiciona el Oasis, pero lo ve sólo como un negocio, no ama ni conoce demasiado lo pop –es un frío y monetario empresario-, por ende se entiende que tampoco ama a la gente. Es gracioso ver que Sorrento era el que servía los cafés como practicante en la empresa de Hallyday.

En un mundo que ama las referencias Ready Player One (2018) tiene las fichas ganadoras, desde una carrera de vehículos que incluye la moto de Tron (1982), el DeLorean de la trilogía de Volver al futuro, el auto de la película de terror Christine (1983), la camioneta de la serie de tv The A-Team, el batimóvil de la serie de los 60s y la moto de Akira (1988) en medio de la persecución de un T. Rex de Jurassic Park (1993) y de King Kong, hasta El gigante de hierro (1999) despidiéndose a lo Terminator 2 (1991) o un Goro (Mortal Kombat) explotándole el pecho por un xenomorfo pequeño, como en Alien (1979).

domingo, 1 de abril de 2018

La hora final


El filme de Eduardo Mendoza se basa en la captura de Abimael Guzmán, líder terrorista de Sendero Luminoso, a manos del GEIN, grupo de inteligencia de la policía peruana. La propuesta mezcla ficción con hechos reales. Pero es más entretenimiento, lo cual está muy bien, es un buen thriller. Los protagonistas son 2 policías, Gabriela Coronado (Nidia Bermejo) y Carlos Zambrano (Pietro Sibille), ambos fingen ser pareja para vigilar casas de posibles terroristas.

El filme tiene mucha acción, muestran al SIN, Servicio de Inteligencia Nacional, como secuestradores y torturadores, que dificultan las labores del GEIN, y desconfían de sus policías. Estos generan mucho juego con Zambrano y Coronado, culpa de que Coronado tiene a un hermano terrorista, pero quiere salvarlo. Zambrano enamorado de ella duda en entregarla. Zambrano también tiene su propia historia en la separación de su hijo adolescente y lo mal que se lleva con su ex mujer (Katerina D'Onofrio).

El filme tiene bien insertada la realidad de los pasos que llevaron a la captura de Abimael Guzmán, mientras va moviéndose a través de los problemas de la pareja de policías que tienen momentos que desaparecen como aparecen, por completo. El guion es potente, intenso, desde aquella explosión del coche bomba, la imagen de la tortura con la mujer colgando del techo y sus senos al aire, y el cuerpo arrojado al mar. Ésta película propone un buen toque de tensión y un desarrollo violento. En los intermedios hay risas y camaradería de los compañeros del GEIN, encabezados por Bernales (Toño Vega).

El filme tiene un manejo visual muy fotogénico aun siendo algunos lugares pobres, hay control en ese aspecto, con la toma de la casa en el cerro o la panorámica del encuentro del ente del gobierno con Bernales. El filme tiene una estructura sencilla al igual como son los diálogos que tampoco exageran con la campechanía ni la jerga. Es un filme muy bien calculado y decentemente estético, pero finalmente austero y práctico en general. Algo que siempre llama la atención en nuestro cine son la recreaciones de personajes famosos, como ver a un Abimael Guzmán propio de ésta película y es notable su parecido, no cae en la mala broma.

No se trata de un filme espectacular, es más medido en cuanto a la realidad, prefiere ser más modesto en su creatividad, recurriendo al thriller, pero con hechos más bien pequeños, resueltos de manera total y marcada, como para que no queden dudas. Tiene un aire bien peruano, como la escena de Coronado y su hermano ideologizado peleados en el puerto con música andina de fondo, dos ayacuchanos sufriendo por el terrorismo. La propuesta de Mendoza sigue una tradición de cómo hacer cine en nuestro país, pero con mayores recursos. Es una historia bien narrada, competente, aunque asumiendo poco atrevimiento.

martes, 27 de marzo de 2018

El cine de terror y las redes sociales


Para el 2010 internet y todas sus herramientas, como las redes sociales, se han incorporado a prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana. Su presencia es enorme.
El 2010 es el comienzo a la par del apogeo de las películas de terror sobre redes sociales.

Una de las películas más revolucionarias, taquilleras y populares del cine de terror último es Ringu (1998), que le abrió la puerta al J-Horror en el mundo. Su director, Hideo Nakata, se basaría en una cinta de vídeo para plantear horror. Se basa en la novela de Koji Suzuki, escrita en 1991. Ésta película sería una clara influencia en su compatriota Kiyoshi Kurosawa, en la película de culto Kairo (2001), donde Kurosawa es también el guionista. Kairo es un filme pionero en hacer de la web un lugar maldito, de terror. Ringu es definitivamente un eslabón trascendental en los sucesos que nos llevan hasta el cine de terror sobre redes sociales. Nakata ve la influencia de su famosa película en Kairo y más tarde vuelve a tomar la posta. Pasarían 9 años para hacerlo. Nakata decide también ser de los primeros en hacer un tipo de cine de terror, ahora el tema es el apogeo de las redes sociales. Decidiría adaptar la obra de teatro de nombre homónimo del irlandés Enda Walsh. Ésta película sería Chatroom (2010).

Chatroom es una película británica, dirigida por un japonés. Se presta para la universalidad. Chatroom usa la realidad como reflejo directo de lo virtual. Es decir, el chat se ve en pantalla como un cuarto físico, está materializado pero se asume virtual. Este cuarto/chat se presenta como un grupo de autoayuda. En la película internet es un hotel algo antiguo y los cuartos son los distintos chats. Un Intercomunicador en la puerta es lo que vemos en pantalla a razón de ser la clave para acceder al chat convertido en privado, mientras las luces queriendo apagarse representan un virus en una computadora. Pensemos que ésta es una adaptación de una obra de teatro. Un mala elemento fungiendo de líder y amigo hace de internet y las redes sociales un peligro para jóvenes más tímidos, inseguros y aislados que se refugian en internet. En el filme se empuja a un joven solitario hacia el suicidio. Internet y las redes sociales son representadas como veneno para la juventud producto de ser un azar muchas veces la interrelación con gente desconocida, nueva. El target de advertencia de la película es entre 16 y 20 años. Sala samobójców (2011), una película polaca, parece claramente inspirarse en chatroom. Lo que agrega es la posible homosexualidad del protagonista y por esta inclinación su rechazo y burla a través de las redes sociales.

Otra película del mismo año, Death Tube (2010), de otro japonés, Yohei Fukuda, muestra la corrupción de la gente producto de las redes sociales y el deseo de sobrevivencia. Gente es secuestrada y llevada a unos cuartos pequeños donde deben resolver pruebas, mayormente ridículas, para poder evitar ser asesinados. Mientras esto sucede son observados por un youtube llamado Death Tube. Cada competidor preso tiene una laptop enfrente. La conexión a internet y las redes sociales es constante. Esta dependencia simboliza algo desastroso. Este filme es muy extravagante, tiene a unos tipos disfrazados de osos de peluche como los titiriteros y ejecutores de Death Tube. Esta propuesta pone a prueba de forma macabra los valores y virtudes de las personas. Las personas involucradas cada vez van poniéndose peores, más crueles y traicioneros. Death Tube es como la manipulación genera monstruos. De esta manera los filmes del tema arrancan exhibiendo una cara negativa de las redes sociales, aunque sea propio de esperar lo sanguinario y el suspenso como ofertas de terror. La frialdad y el hedonismo trágico del espectador es otra crítica, la falta de confraternidad de la humanidad. La gente del filme que presencia Death Tube yace sin movérsele un pelo ante lo visto.

Megan Is Missing (2011) sigue el mismo patrón de crítica negativa de Chatroom, un tipo o tipos equis que dañan al resto de internautas o asociados a las redes sociales no tan preparados socialmente. Ésta vez las víctimas son dos adolescentes, dos mejores amigas, pero muy distintas entre ellas. Megan, la protagonista, es presa fácil por falta de comunicación y comprensión con sus padres, por lo que se enfrasca en una liberalidad sexual producto de ésta ausencia y rechazo, en especial de la madre que la maltrata continuamente. El target de advertencia es de 13 a 15 años. El filme hace hincapié en la caída del elemento peligroso producto de tomar riesgos en las redes sociales y por falta de madurez y por la soledad. En cuanto al aporte visual sobre las redes sociales es muy sencillo. El videochat simplemente es la división de la pantalla en dos o hablarle directamente a la cámara. Como curiosidad está que Megan Is Missing tiene una escena escalofriante sobre un entierro en vida en tiempo real.

Para el 2012 se complejiza el tema de las redes sociales, con Smiley (2012), una película de conceptos. Se mantiene el patrón, ente o entes dañinos en las redes, hasta ocasionar muertes.
Estos entes peligrosos se muestran como atractivos para sus víctimas. Un chat anónimo es la entrada para Smiley, una leyenda urbana y asesino en serie. Los jóvenes comunes e inseguros son el blanco fácil, porque anhelan la inclusión social y ser parte de un grupo de chicos cool. Pero hay gente que quiere perturbar a otros, internet es un reflejo de la realidad como pretende la película, de la maldad que se basa de otro elemento más para ejercer su criminalidad. Smiley nos habla del nihilismo juvenil y la autodestrucción humana, por medio de las redes sociales que son parte de otro escalón de evolución pero arrastran la misma destrucción de la humanidad, como en Megan is missing donde vemos que hay jóvenes que son muy crueles y bárbaros. No hay ninguna razón nos dice esta película, lo hacen porque pueden hacerlo, como se juega dicho tres veces para invocar la leyenda urbana de Smiley. En el lenguaje de la película, el de las redes sociales e internet que maneja, los hackers (los privilegiados sociales) dañan a los geeks (los introvertidos y débiles de carácter).

The Den (2013) es más exigente que las películas anteriores en cuanto a lo visual, en representar físicamente las redes sociales. La película muestra en todo su espacio visual una pantalla de computadora usando una red social, íconos, gmail, antivirus, google, una reprogramacion de la computadora tras un virus. Incluso cuando la protagonista visita otras casas o sale a correr, todo el tiempo está conectada, yace entre la computadora y el chat. Esta propuesta se ampara en un videochat llamado The Den. La protagonista hace un proyecto subvencionado por una universidad sobre redes sociales, enfocándose en The Den y la interacción, todos los días, las 24 horas, con desconocidos frente a la propia vida pegada a internet. A través de todo el espacio visual de la película, que es el de una pantalla de computadora, vemos a la protagonista llamar por teléfono, pedir delivery, tener sexo con su novio, hasta llamar y encontrarse con la policía. Pero por culpa de The Den aparece un tipo matando a los conocidos de la protagonista, a quien vigila, tortura psicológicamente y persigue. Esto tiene una sorpresa, no tiene una resolución tan típica, el filme tiene de Hostel (2005) y un sádico vouyerismo, aun peor que Death Tube.

Antisocial (2013) es otra película que rompe un poco el molde, refiriéndome al uso de las redes sociales para hacer terror, aunque tiene la misma premisa que Kairo (2001). La trama trata de un virus biológico salido de un chat llamado “Social Redroom”. El filme juega con la temática de la adicción a las redes sociales. Lo que añade ésta película canadiense en cuanto a terror es que ésta red social hace que cualquiera se convierta en un especie de zombie, que uno enloquezca, se ponga violento, atacando al resto. El chat “Social Redroom” no es un chat ordinario, tiene muchas semejanzas con Facebook. En cuanto a lo visual se ve el constante uso de laptops y apps de teléfono, pero nada extraordinario. Algo llamativo en general como película de terror es que para curarse del virus biológico hay que perforarse sin anestesia con un taladro la frente. El filme termina parecido a un Resident Evil. Además hay un juego de palabras y significados con el nombre de la red social, Redroom, que apunta a provenir de Redrum, de The Shining (1980). Es la red social igual a sangre y muerte, a epidemia.

La película de terror más popular que se ha hecho sobre redes sociales es Eliminar amigo (Unfriended, 2014), de Levan Gabriadze. En esta película se trabaja con el ciberbullying y la venganza. Una jovencita se suicida por haberse sentido terriblemente humillada por sus supuestos mejores amigos –que son cinco- y regresa a hacerlos pagar, a matarlos uno por uno. En la distinción visual, de la nueva temática de las redes sociales, está al nivel de The Den, y seguramente sea hasta mejor, aunque tiene una estética a ratos de cierto bajo presupuesto. Toda la película se ve a través de una pantalla de computadora. El grupo de amigos involucrados todo el tiempo se hallan conectados, pero no es por un tiempo muy largo; esto porque supone que todo es continuado y en tiempo real, aunque no lo es, desde luego, hay mucha edición, efectos especiales, efectos de postproducción. En eliminar amigo no hay sobrenombres, inventos, ni fusiones de redes sociales, son tal cual las conocemos en nuestra contemporaneidad. Tenemos el uso de Skype, youtube, Facebook, gmail, google. Por la pantalla desfilan las principales redes sociales y otras herramientas claves de internet. Eliminar amigo parte de algo muy básico, la muerte de Laura Barns, quien aparece en las redes sociales de sus amigos. Pero aparte de recurrir a la última tecnología y fuerza de comunicación de internet y tener un buen tempo es original en cómo va acometiendo las muertes y en cómo sigue amarrando al resto a no abandonar las redes sociales a pesar de lo que sucede. Eliminar amigo tiene un uso contundente de las redes sociales. De ahí que justifique su popularidad.

Otra película visualmente interesante y muy trabajada en el tema es Open Windows (2014), película americana dirigida por el español Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes, 2007). Por tiempos largos la propuesta se mueve en base a exhibir en toda la pantalla el monitor de una computadora con varias ventanas, ventanas con distintos dispositivos, alta tecnología, en donde se incluyen las cámaras de seguimiento ultrarrápidas usadas para el ping pong, blogs, vídeo-llamadas, varias redes sociales. Nick Chambers (Elijah Wood) gana un concurso online para blogs y el premio es una cena con su artista favorita, interpretada por la ex actriz porno Sasha Grey, pero todo en realidad es un plan siniestro en medio de una lucha entre hackers. Las redes sociales son utilizadas para espiar a la artista, secuestrarla, mediante la manipulación del fan (Wood). Es la lucha por la notoriedad, a la vera de cierto desequilibrio mental.

Dos películas del mismo año muy atractivas en cuanto a la temática abordada son i-Lived (2015) y #Horror (2015), ambas trabajan con las apps del celular inteligente. i-Lived además los blogs. El protagonista tiene un blog de revisión de aplicaciones de teléfono. Cuando Josh descubre la aplicación I –lived su vida llena de carencias emocionales y económicas y sus preocupaciones familiares darán un gran giro, su vida será  la que siempre ha soñado –obtendrá una mujer sensual y bella, un negocio millonario, la salud de una madre en estado terminal-, la del perdedor convertido en el hombre afortunado. Pero pronto esto cambiará cuando vea que no es por sus propios atributos y tenga que firmar un pacto con el delito, la tortura, el asesinato y el terror. I–lived muestra la dependencia de la tecnología vista macabramente, hacia la corrupción. #Horror por su parte se mueve con una app que es mezcla de Candy crush e instagram. Su target son las niñas de 12 años. En ésta película las redes sociales ayudan a la aceptación o también generan el rechazo social, lo virtual hace de soporte de lo real, están muy unidos. En pantalla vemos durante todo el metraje destellos de dibujos como salidos de un tragamonedas con mensajes, fotografías, videos, likes.

Aunque las redes sociales aún son suelo virgen en las películas de terror, por lo menos no hay muchos hits como Eliminar Amigo, ni abundan éstas películas o son muy poco conocidas, y el nivel general no es aun de los más deslumbrantes, viendo la película alemana hablada en inglés Friend Request (2016), que bebe de Eliminar amigo como de muchas películas clásicas del género, podemos constatar que ya hay historia y que empieza a haber menos originalidad en el tema, y mayor cotidianidad, aunque “mejores” formas. En ésta película se enfrenta la marginalidad absoluta contra la popularidad, por medio de las redes sociales. Trata lo sobrenatural, como lo hace Eliminar amigo, pero involucra a la brujería y a ritos paganos para justificarse. Cosa que Eliminar amigo no hacía, iba más al punto. Pero friend request dentro de todo tiene escenas más perturbadoras. Una laptop (trasmitiéndolo por facebook) es usada como un espejo para un rito y puerta a convertirse un ser rechazado, oscuro y solitario en un demonio, y en adelante es tan solo plasmar una venganza, pero buscando hacer del popular un marginal. Darle una lección siniestra. 

Esta temática de las redes sociales, propias de nuestra época, de la actualidad, muestra la riqueza del feedback entre cine y el mundo real, y cómo el cine de terror siempre ha sido, no sólo entretenimiento, sino un auscultador de lo social. Seguirán habiendo películas del tema y nosotros apreciando como los mismo temores y naturalezas humanas siguen cambiando de piel pero mostrando la misma esencia. Un faro de nuestra verdad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Western


El título del filme de la alemana Valeska Grisebach hace pensar inmediatamente en un lugar de tipos rudos peleando por sus vidas, algo así se podría decir que es lo que veremos, en la relación difícil entre búlgaros y alemanes, pero Grisebach es una directora impredecible y muy natural en su puesta en escena, que uno diría que es como la vida misma, aunque sabemos que estamos viendo algo especial también, un cine donde suceden cosas. La amenaza de violencia como en el western está siempre latente, pero Grisebach rehuye una y otra vez lo que parece inminente. Cuando finalmente acaecen momentos de violencia estos están llenos de realidad, la que escapa a la grandilocuencia.

Un grupo de alemanes trabajan una obra en un pueblo búlgaro, el jefe de la obra, Vincent (Reinhardt Wetrek), es un tipo torpe e inmaduro en la comunicación con la gente del pueblo, mientras el héroe del filme, Meinhard (Meinhard Neumann), es un tipo afable y tranquilo, quien pronto se interrelaciona con los búlgaros y se hace de amigos. Meinhard juega póker, toma y cena con ellos, hasta tiene sexo con una lugareña. No obstante el que se mete en problemas no es Vincent, como hubiéramos esperado, o un castigo o lección a lo película tradicional, simplemente obtiene la distancia. Meinhard en cambio tiene muchos problemas, primero lógicamente porque es un extraño en el pueblo y además un alemán, pero más tarde producto de su propio acercamiento. Los problemas surgen de manera natural, son por cosas muy imprevistas, como encontrar un caballo y utilizarlo, ganar en el póker y que el perdedor pase por necesidad económica o por ignorar a la chica con la que se acostó.

Meinhard es un legionario y eso le trae admiración de los búlgaros, también eso incita como en un western a que los vaqueros le salgan enfrente. Muchos búlgaros cargan armas de fuego y el legionario tiene un cuchillo siempre guardado. No hablar el mismo idioma es una dificultad para el protagonista, pero igualmente está siempre rodeado de búlgaros. Meinhard es un tipo que sabe defenderse, pero tampoco es un superhombre, es un tipo común finalmente, en eso se enfoca la película, pero lo reviste de cierta magia, encanto. El filme se centra en la integración entre estos dos países. Meinhard es ese intento, y aunque todo apunta a que él está dispuesto -mediante un gesto llega a decir que tiene a Bulgaria en el corazón- y los búlgaros tienen sus prejuicios pero también quieren acercarse, van surgiendo baches, de lo más sencillos. No obstante ese baile último o ese recuperar de la bandera alemana es finalmente el triunfo de nuestra humanidad y no de nuestras fronteras.

Porto


Se trata de una película romántica, pero de una sola noche, la noche donde pareces haber hallado a tu alma gemela. Ésta película más que ser tierna en su recreación romántica vale más por sus extrañezas o cosas atípicas a la poética del amor. Jake Kleeman (Anton Yelchin) no es el tipo ideal del amor, es un tipo que se acerca borracho a molestar a las mujeres, es un tipo que le pide a los extraños que le regalen un trago, también tiene la imagen de un chico con algún problema mental, quizá porque no encaja en el mundo.

Más tarde veremos que Jake es un ser anhelante de poesía en su vida por más que sea una persona simple. Es de arrebatos, es un tipo muy emocional, que por ello falla o luce mal, transmite mucha imperfección, pero a su vez tiene un mundo interior rico, de esto que tenga un anhelo grande de hallar a su alma gemela, y le broten palabras hermosas en su noche ideal.  

Mati Vargnier (Lucie Lucas) también es extraña, pero de otra manera, aunque parece perfecta y su hermosa sonrisa se devora al mundo. Dice haber estado un tiempo loca, y que se acostumbró a mentir al ver como la veían. Ella fácilmente pasa por ello en la noche ideal de Jake, inclusive se lo dice aludiendo a Proust y disculpando su imperfección. Como se ve ambos tienen semejanzas, pero expresadas en su propia identidad. Mati tiene una relación formal, pero no está enamorada, podría ser una persona superficial, pero también es muy pasional en sus relaciones, como vemos que se comporta con Jake, al que por una noche lo hace el hombre más feliz del mundo como él mismo llega a decir.

El filme tiene un lado cursi, cuando empiezan a decir lo maravilloso que es su encuentro y hasta involucrar al sexo, creando inmediatamente una cierta irrealidad, que se supera con lo particulares que son Jake y Mati, con su toque chocante, como el despertar -la frialdad- de Mati de cara al futuro; y Jake con sus palabras sin filtro, tan abiertas que no tienen noción de vergüenza pasando por extremas, por ser apuradas, por no contrastar del todo con la realidad.

La propuesta del brasileño radicado en EE.UU. Gabe Klinger se ubica en Oporto, Portugal, una ciudad que le pone sus colores y luces al romance. Tiene una estructura no lineal, de tiempos mezclados, algunos muy breves. Las tantas partes de la noche de ensueño  -la excavación, el tren, el café, la calle, el apartamento- se van completando y repitiendo hasta formar toda la imagen de aquel día especial, volviendo una y otra vez al romance y a picos de entusiasmo.

domingo, 25 de marzo de 2018

La Cordillera


Ésta propuesta del argentino Santiago Mitre no tiene nada que envidiar a una película de Hollywood, en la calidad visual y en la ambición recreativa, para el caso una cumbre de presidentes en la cordillera de los Andes. El guion corre a manos de Santiago Mitre y Mariano Llinás y se nota de éste último un cierto espíritu indie, porque a pesar de que es una obra de alta estética su historia tiene una parte de sugerencias y ausencias, ésta es la vida privada de Hernán Blanco (Ricardo Darín), el presidente de Argentina. Blanco como señala su hija que tiene una crisis, Marina (Dolores Fonzi), miente y es un ser corrupto, y posiblemente un asesino que ha cometido un crimen perfecto, tal cual veremos en su lado político, mostrando toda la putrefacción del poder, mediante la intervención del actor americano Christian Slater.

Por la trama circulan actores latinos muy talentosos y reconocidos como los chilenos Paulina García y Alfredo Castro, el mexicano Daniel Giménez Cacho y por Argentina además Erica Rivas. El filme tiene una parte convencional que es la parte política, en sentido de la manera de narrarlo, en decirlo todo y fácil, y mostrar lo que acostumbran hacer los políticos, ser corruptos y ambiciosos. No obstante no es muy común enfocarse en una cumbre de presidentes. También es un filme entretenido, es un thriller al estilo Hitchcock, el que maneja su sabroso suspenso.

La Cordilllera (2017) se mueve en dos líneas narrativas. Una son las negociaciones por una alianza petrolera con personajes de Brasil, México, EE.UU. y Argentina trabajados como fichas claves, que es una exposición correcta y aseada, pero no del todo original en sí, no hay mucho de especial en ello, falta algo que te sorprenda por su atrevimiento o argumentación (que tampoco quiere decir que seas pesado), es más bien lo típico, fuera de que reflejar lo político de manera tan abierta no suele ser asociado con el entretenimiento ni el buen ritmo. El contexto político que diseña Mitre luce perfecto y muy latino para mostrar la otra línea narrativa, el secreto, el misterio, su apuesta por la novedad, sobre algo que está en la psiquis de Marina. Darín suele ser muy carismático, y puede ser algo complicado verlo como un tipo tan malvado, pero encaja preciso en el cinismo.

Otro actor destacado del reparto es Elena Anaya como una entrevistadora, de aquí salen preguntas y respuestas muy bien pensadas y especialmente enriquecidas que dan un toque de profundidad al filme. Lo mismo pasa con el dialogo de Christian Slater y Ricardo Darín, fácilmente pudo ser ridículo, un cliché sobre la política americana, pero lo manejan muy bien, en especial el americano que en el momento es el que más habla. La Cordillera es interesante, por ambiciosa, por querer ser un cine imponente. Es un filme que genera atención, que es placentero de ver, aunque lo que brinda argumentalmente es menos de lo que hubieras querido.

Extinction


Ésta es una película que nos refiere centralmente a la desintegración de la URSS y cómo países desintegrados tienen una nueva vida en la periferia bajo la gran sombra de la nueva Rusia que intenta dominarles, o destruirles por ser algo más dramático. Transnistria es un territorio que quiere independizarse de Moldavia, pero éste país desde luego no quiere que se separen. El protagonista de la película, si se le puede llamar así, es de éste territorio y muestran su pequeña lucha. La directora portuguesa Salomé Lamas pone los reflectores sobre éste personaje, lo vemos fumar descubierto del tórax echado en una cama en una habitación de aire cristiano, vemos en la apertura su rostro relajado y cómo si no fuera con él mientras se oyen diálogos políticos, luego más tarde la película se anima a interpelarlo sobre sus ideas políticas, pero el hombre rehuye dar respuestas, se enoja, dice que sólo quiere seguir colaborando con filmar la película. A éste sencillo personaje lo enfoca la cámara metido en autos buscando cruzar las fronteras, cuando no son tan accesibles.

Un guardia fronterizo muy conversador pregunta al ver las cámaras de qué película se trata, el guardia piensa en una historia convencional, para nada en el ensayo que hace la directora portuguesa, que su grupo trata de sacárselo de encima con respuestas cortantes, no pretenden explicar su particular película. Una propuesta que muestra imponentes edificios abandonados que parecen propios de una película de ciencia ficción. Por un momento parece remitir a ello cuando un hombre salido de prácticamente la nada da un discurso tipo distopía. La sombra del comunismo es fuerte en el filme, pero hay una ambivalencia hacia ésta tendencia. Por una parte se menciona a un Lenin casi santo y por otra a los gobernantes que lo siguieron que han sido desastrosos para la imagen de ésta ideología. Un tipo de corte medio gracioso y anecdótico menciona una audaz metáfora de la URSS reflejada en hacer avanzar un tren. El filme es la austeridad andando, en varios momentos vemos simplemente la pantalla en azul y oímos conversaciones; también una voz en off explica la historia que han vivido y viven los países alrededor de Rusia y del legado de la URSS en Europa y parte de Asia. Es un filme para analizar ésta situación de zozobra y el latido de la violencia.

lunes, 19 de marzo de 2018

El sacrificio del ciervo sagrado


Un médico cardiólogo (Colin Farrell) se siente inclinado a caerle bien a un muchacho, a Martin, producto de haber tenido de paciente a su padre quien murió en sus manos. Pero pronto el filme del griego Yorgos Lanthimos –coguionista con su habitual Efthymis Filippou- desencadenará en la venganza sobrenatural de éste extraño muchacho, que interpreta a la perfección Barry Keoghan. El filme tiene una narrativa más amable y fácil que otros filmes de Lathimos, salvando que el director griego utiliza la masturbación para generar sordidez.

El filme avanzado el metraje empieza a ponerse raro, que es lo que se espera de un filme de Yorgos Lanthimos. Martin le dice al cardiólogo que tiene que hacer un sacrificio para salvar a su familia de la muerte, tiene que matar a uno de ellos para que sobreviva el resto, para nivelar la pérdida de Martin, y pagar su karma. Éste asunto que no se explica cómo puede suceder es el eje y motor de la propuesta y la mayor rareza e incógnita y también libertad creativa. Cierto, es algo sobrenatural, pero ¿qué o quién es Martin?, supone Dios, pero es sólo un muchacho, se comporta y se ve como tal, aunque sea un freak.

En el filme la familia del cardiólogo tiene una relación amor –odio con el muchacho, inclusive una devoción santificadora o demoniaca por un lado. La película tiene su toque de horror, sobre todo por el final, pero es más un misterio, una pequeña extravagancia y locura. El médico entra en desesperación y debe decidirse. Su decisión alberga un poco de sinrazón, uno no sabe cómo podría resolver semejante asunto, pero suena improbable de la forma particular que lo asume. En un principio el filme juega a refutar lo sobrenatural, e implica coherencia y normalidad, pero pronto el surrealismo toma la posta, está bien, no hay razón para justificarse en adelante si propone un juego vistoso y entretenido. No obstante genera algunos fastidios –que se superan con lo que significa-, uno es ver como Martin se lo toma todo ligeramente, como si todo fuera una simple lección -supongo una propia de los dogmas más calculados- y sea él el encargado en impartirla aunque parece un ser inmaduro y frío.

Esto último es como se representan muchas escenas en el filme, en particular con el sexo que está totalmente ausente de erotismo. Nicole Kidman se echa en la cama para tener sexo como un maniquí y no como la mujer apetecible que es. Esto no tiene gracia, puede pasar por mero estilo, pero también puede creerse que es un lugar común de lo que implica el matrimonio o el reflejo de una monotonía que lleva al caos, como en la inclinación del cardiólogo a la bebida.

El filme usa con regularidad la música y el gran angular para generar un estado de suspenso, extrañeza y misterio. La primera parte del filme no genera demasiada sorpresa, el filme tiene un desconcierto más bien controlado en general, pero es un filme amable, que se cuenta bien y que salvando un par de ocurrencias, como la mordedura con ejemplo naif -aunque la golpiza tiene sentido-, tiene su encanto. Los hijos moviéndose sobre el piso como gusanos de manera normalizada recoge lo mejor de Lanthimos o ver a Martin seducir a la hija del cardiólogo escuchando su bella voz, también el ofrecimiento sexual de la madre de Martin, con una Alicia Silverstone aun sensual, la que hace de primera opción de equilibrar el mundo, que es de lo que va el filme, que tiene su crítica a aquellos que piden por un Dios más activo, juzgar el libre albedrio a través de una justicia divina, una egocéntrica y poco humanitaria, y caer en el mismo infantilismo de Martin, igualmente que en su siniestra y perturbadora violencia pasiva.

domingo, 18 de marzo de 2018

La película infinita


Se le llama la historia infinita por los fragmentos mezclados de películas argentinas y que pueden seguir añadiéndose y dándoles otro significado conjunto, en la forma de un narrador de cuentos encadenado, tal cual el hambre del amante del cine donde su búsqueda hedonista de deslumbramiento es eterno, una continua sorpresa tras otras. Se usan películas que nunca se terminaron de hacer, las que lógicamente nunca se estrenaron, y ha sido como si nunca hubieran existido. El director argentino Leandro Listorti hace una propuesta nueva y autónoma mediante el found footage, reinterpretando todas éstas películas incompletas.

La edición corre a cargo del colombiano Felipe Guerrero. La historia en conjunto se inclina a mostrar dictaduras militares y a insinuar desaparecidos, pero lo hace de manera en parte divertida cuando incluye la desaparición producto de alienígenas en combinación. Pero el filme no tiene una historia completa tampoco, aunque es el juego de la imaginación, libre. Hay cierta ineludible desconexión, y vamos presenciando pedazos de filmes muy atractivos.

Uno de ellos es El adentro, de Hugo Gil, que cuenta como un fugitivo se refugia en una casa abandonada donde se choca con su pasado, en lo que parece una casa embrujada. Esto puede encadenarse con la introspección de la culpa de haber cometido asesinatos, se ve como aún se guarda un hilo general en la obra de Listorti. Recoge fragmentos muy buenos de ésta película, un hombre ve rastros de cuerpos que lo acechan y como en El ángel exterminador (1962) no puede escapar de ellos; el que parece un asesino ve un hueco en el techo y juega a ser el hombre del Vitruvio, de Leonardo da Vinci; un hombre torturado en una bañera muere y empieza a llover picapica y serpentinas de papel. Es una película extravagante, pero comprensible, aun sólo observando fragmentos. La selección ayuda mucho.  

Otra película entendible, que también se le puede ligar al conjunto creado por Listorti y Guerrero, es Emma Zunz, adaptación del cuento de Jorge Luis Borges. Una mujer merodea por los tugurios de un puerto haciéndose pasar por prostituta en busca de información, luego la misma mujer busca en un cajón y halla un revolver, dispara a través de una pecera, toma venganza, hace justicia. El eternauta, de Hugo Gil, una película de dibujos animados, aporta un toque divertido al grupo, la trama se centra en una invasión alienígena a la Tierra, y hay una resistencia de parte de la población de Buenos Aires. Los desaparecidos pueden ser producto de historias, no sólo rumores, sino de leyendas urbanas, como de algo metafórico.

Hay películas de directores argentinos de cine arte minoritario hoy celebrados también, El ocio, de Mariano Llinás (Historias extraordinarias, 2008), quien sintió decepción de hacerla tras aparecer Mundo grúa (1999) cuando recién comenzaba; o Sistema español, de Martín Rejtman (Silvia Prieto, 1999), intentando hacer su primer largo de ficción el año 1988. Una pequeña novedad es ver un fragmento de un intento anterior de llevar Zama, la novela de Antonio Di Benedetto, al cine, en 1984, en manos de Nicolás Sarquís.

Un tipo y su deambular ponen la nota sensible y melancólica, especialmente cuando pasa tocando a unos caballos en un establo. La Imagen de algún sci fi muestra monstruos frente a un gran fuego donde queman cosas, misma Fahrenheit 451. Un cuarto que parece de interrogación tiene una silla vacía mientras una bombilla se balancea. Hay así muchos elementos que apuntan a una construcción narrativa, aunque más es el ensayo de la imaginación, donde todo puede volverse a interpretar, donde la edición cobra tremenda importancia, donde la identificación cinematográfica es también como plastilina. El filme resulta muy coherente si tenemos en cuenta además que Listorti es curador del Museo del Cine de Buenos Aires, un gran cinéfilo, como lo muestran estos 50 minutos de película.

sábado, 17 de marzo de 2018

Scarret Hearts (Inimi cicatrizate)


Es una película autobiográfica basada en la novela y vida del escritor rumano Max Blecher, sobre la existencia de Emanuel (Lucian Teodor Rus) y su enfermedad, la tuberculosis a la columna vertebral, y su estadía en un sanatorio junto a la costa del mar negro. Dirige el rumano Radu Jude. En el filme vemos el pase del dolor a la felicidad -aun en un hospital- hasta el retorno del dolor, es esa forma de vida que nos mantiene en la tensión. Emanuel para echado en camilla, con yeso en su pecho, no puede moverse con libertad, pero tiene amigos -en su misma situación- y hasta una bella y sensual pareja. Emanuel se divierte, bebe, tiene sexo, bromea y celebra la vida aun en su estado.

El personaje de Emanuel está hecho para trasmitir a flor de piel sus pensamientos y emociones, es un tipo muy expresivo, lo vemos lanzar unos gritos horribles de dolor en su tratamiento, y hacer el tonto de forma descarnada con sus imitaciones. El filme muestra el lado desagradable y molesto de su tratamiento en un sanatorio para gente privilegiada, pero que tiene una infaltable infraestructura de fealdad y tristeza. El movimiento restrictivo de Emanuel hace del filme uno de cierta originalidad, lo vemos comer o fumar estando en forma horizontal, esto habla del seguir adelante a toda costa y tratar de hallar momentos felices. Emanuel brilla por sus pensamientos, lee y discute las ideas de los filósofos rumanos y sobre la Alemania a puertas de la guerra, estamos en 1937.

El filme en una primera parte muestra la monotonía del sufrimiento, luego pasa a la fiesta y al olvido de la enfermedad de cierta manera, pero el dolor va y viene para hacer sentir la debilidad humana, su cariz pasajero y la injusticia del llamado destino, aunque al tener dinero Emanuel tiene facilidades como salir del sanatorio llevado en camilla a visitar a su amada. Emanuel es un tipo muy particular para su tiempo, en cuanto a su relación con Solange (Ivana Mladenovic), le permite la libertad sexual, tiene una relación sin ataduras, pero quiere casarse con ella. Emanuel es judío, pero no uno estricto, permite la introspección de su propio origen. El filme tiene cierto aire intelectual, que se mezcla con la tontería, porque vivir exige eso. Emanuel tiene consciencia de su posición social, mermada por su enfermedad, quizá por ello es más humano que los de su propia clase, pero también se ve relajo en sus semejantes.

Vemos a un ratón trepar sobre el pecho del protagonista señalando la peste y la muerte en la que se vive a pesar de la búsqueda de paliativos y un lugar cuidado, o a una mujer gritar como una loca negándose a continuar con el sexo permitido, es la perenne dificultad de la situación, pero reflejando la rebeldía de algunos aun en las peores circunstancias, el filme tiene éstas pequeñas ocurrencias, acompañadas de humor, pero dentro de cierta significación. No obstante mantiene una línea narrativa en general común. El centro del filme es la parte más digerible y entretenida, que tiene un pequeño toque de ridículo que no le afecta mucho. Pero también es a ratos un filme exigente, por su lobreguez y su más de 2 horas de duración.

Ingrid Goes West


Una chica que no sabe adaptarse socialmente y yace hambrienta de popularidad, suele seguir a gente cool y éstas la terminan marginando, socialmente es una perdedora, llora todo el tiempo su situación, hasta que descubre a una exitosa fotógrafa y social media de instagram, a Taylor Sloane (Elizabeth Olsen), y quiere volver a las andadas, ser su mejor amiga y llenarse de su halo de éxito social, para lo que Ingrid Thorburn (Aubrey Plaza) tendrá la suerte de recibir una herencia y poner en práctica su acercamiento, lo cual suena un poco tonto de arranque, pensando que el dinero solamente ya le podría servir para vivir bien. No obstante ella ansía ser parte del círculo de los más populares.

De aquí se saca la notoria mención de las redes sociales y las nuevas tecnologías como espacio cruel de aceptación o marginación, que no es nada del otro mundo porque es lo que la sociedad y el tiempo viene haciendo, en especial en EE.UU. donde les quita el sueño ser considerados unos losers. También en Taylor asoma la idea de las falsas apariencias y el cambio rotundo producto de la invención, de ciertas mentiras y de la impostura. En ese sentido Ingrid Goes west (2017) no aporta mucha novedad al séptimo arte que ha reflejado mucho lo de la aceptación y los perdedores, aunque toma la tecnología, como estar pegados al smartphone, como pretexto o, siendo indulgentes, actualización.

Sin embargo la película de Matt Spicer tiene otras virtudes, es muy entretenida y tiene ratos graciosos, y Aubrey Plaza es muy buena en el papel de una cierta locura, ella siempre está preocupada por agradar a los demás, especialmente a los más exitosos socialmente y ese cálculo y tensión aportan bastante gracia al producto, que contrasta con el enorme ego y la soltura de Taylor, su pareja, amigos, ese círculo.

El filme también deja ver que la gente cool puede ser insoportable, como el gran papel de Billy Magnussen como Nicky, un tipo guapo y muy expresivo que hace y dice lo que le da la gana, quien de arranque detesta a Ingrid y termina revelándola como la perdedora del inicio. Ella trata de defenderse, pero su falta de autoestima la trae a la misma situación de siempre. Esta propuesta es predecible y cambia rápidamente a ésta situación y termina con un remate también muy obvio, pero el filme ya ha cumplido con brindar entretenimiento.

El mensaje del filme puede ser –que no lo anuncia- que todo lo bueno ya lo tenemos en nuestras vidas, si sabemos ser observadores, porque lo bueno ya está en la vida de Ingrid antes de ganarse a Taylor y forzarse; como hacer que su casero, Dan Pinto (O'Shea Jackson Jr.), se haga su amigo, y luego se fije como pareja en ella, aunque ella lo haga bajo el mismo fin de su locura, que la acepten los populares. Con Dan hay buena química y los momentos que provocan son atractivos. Dan no es el típico afroamericano pendiente de su color, aunque es un tipo cool también –con un lado naif, ama a Batman, y muchos estamos en la misma situación, aunque él lo vive cada minuto-, pero Ingrid está más preocupada en los otros, que en lo que tiene enfrente, igual que con su herencia que aparece fácil para poner en marcha la película y nada más. Esto es bueno en sentido de que el filme fluye, pero en la mayoría de asuntos se extraña mayor introspección. El filme muestra despreocupación, no quiere ser profundo, más es entretenimiento con su mensajillo light. Pero igualmente se deja ver bien.

Soldado


Un chico serio, muy concentrado en lo que hace, de rostro melancólico y sutilmente sorprendido es el protagonista de éste documental, del argentino Manuel Abramovich, que parece un poco docuficción, por recoger ciertos momentos perfectos, tan tranquilos, donde el ejército no es todo lo molesto que uno creería que es para un cadete, pero el muchacho por su sensibilidad dice que no es lo que creía en un inicio. No obstante quiere un trabajo y hacer feliz a su madre con su decisión de ser parte de éste. En el filme vemos constantemente tomas de primer plano, muy próximas al rostro del muchacho, lo demás queda fuera de campo, y para la imaginación, aunque está claro qué hay ahí, marcialidad, ordenes, disciplina. Un discurso enaltece al ejército argentino, dice que son 200 años de éxito. Todo ejército siempre anda preparándose para una hipotética guerra, para un eterno enemigo, pero éste yace antes fantasma, y todo ejercicio militar se enfoca en ello, pensar que es ridículo es subjetivo, pero hay un cierto estado de sobredimensión y cierta paranoia normalizada. El cadete protagonista de ésta película se mete a la banda, toca el tambor, y el filme se vuelca a un lado musical que parece desligarse de lo castrense. Suaviza la realidad militar, y sólo cuando se oyen voces señalando la importancia del ejército -aun para una banda y viceversa- es que regresamos al lugar objetivo. Son nuevos tiempos, el ejército argentino trata de dejar atrás su mala reputación, y enfocarse en un lado más sensible, el protagonista aporta mucho a ello. Abramovich muestra un ejército más humano, ser tambor es light y eso es mucho el filme.

lunes, 12 de marzo de 2018

La vendedora de fósforos


Película del cineasta argentino Alejo Moguillansky, que tiene mucho parecido con el cine de su compatriota Matías Piñeiro, con quien ha trabajado como editor. Se basa en el famoso cuento de Hans Christian Andersen. El músico alemán Helmut Lachenmann se interpreta a sí mismo, cuando presentaba una ópera basada en el mismo cuento del título,  en el teatro Colón de Buenos Aires. En la película el protagonista llamado Walter es organizador de la ópera. La mujer de Walter, interpretada por María Villar, que ha participado en varias películas de Piñeiro, trabaja en casa de una pianista, la argentina Margarita Fernández que se interpreta a si misma también. En el filme casi no hay trama, todo es muy simple y como que nada importante sucede, pero se trata de jugar con las posibilidades imaginativas que le otorga a Moguillansky el cuento de Hans Christian, como ver a la hija pequeña de los protagonistas ser como una sutil doble de la niña del cuento, escuchar que nos leen el cuento casi por entero o ver la audición de niñas complementándose entre sí interpretando el momento intenso y triste de los fósforos apagándose en medio de las alucinaciones y la cercanía de la muerte. También hay un par de  menciones a los guerrilleros del Ejército Rojo del Ruhr de los que se extrae una crítica al arte como expresión burgués, pero que finalmente se entiende que toda arte hasta la más culta le pertenece a toda la humanidad, por destilar belleza, sensibilidad y profundidad. Al filme lo recorre un poco el halo socialista, aunque se sufran las huelgas y los paros.  Au hasard Balthazar (1966) tiene una pequeña injerencia, mostrando afinidad emotiva entre cine y literatura, la hija de los protagonistas ve el filme con ojos atentos y enamorados, es una cinéfila en estado puro, que se deja llevar por la delicadeza y nobleza del arte. Luego veremos una breve recreación de ésta gran obra de Bresson. En el trayecto la ópera muestra alguna estructura, pero prima lo gaseoso, lo evanescente, como el filme, la idea de una construcción, de pensar en cómo expresarnos de manera original, coger la esencia del cuento y hacer un lenguaje personal que ya va creando identidad de un cine arte argentino minoritario.