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lunes, 27 de octubre de 2025

Night train (Pociag)


El autómata tiene más suerte que quien busca picos de entusiasmo, porque el autómata mira un millón de películas igualitas y se mantiene contento, sigue en lo mismo, de cierta manera es como si le fuera igual, no se le mueve un pelo. El que busca picos de entusiasmo busca películas que lo muevan, no quiere ripio, no quiere banalidad, es quien quiere ver siempre algo espectacular, algo especial, algo original, novedoso, algo realmente bueno. El autómata acumula millones de lo mismo. El que busca picos de entusiasmo piensa mucho que ver antes. Busca la gloria. Se toma su tiempo, disfruta el momento, le saca el jugo a cada experiencia, el IGB. El autómata es el cinéfilo eterno, el que no pide mucho, el que se conforma. El que busca picos de entusiasmo es el cinéfilo apasionado que un día puede decir adiós. Muchas veces pensar en películas pasadas quita magia a las presentes que estamos viendo, porque parece que todo fuera imitación, y la copia siempre es la copia, tiene siempre mucho menor valor. El filme presente es original, puedes ver a Hitchcock pero aquí como que le saca la vuelta. Es bueno verlo como un thriller porque eso te engancha, pero en realidad son cosas cotidianas la que veremos, es realismo común lo que vemos, desde un cine clásico, elegante, inteligente. Hay es cierto un asesino en el tren (tras un sugerente asesinato matrimonial, que tiene que ver mucho con el drama familiar y la libertad de pareja que presenciamos de manera muy dinámica, relajada y cautivante), lugar donde se contextualiza el filme, pero el tratamiento es totalmente otro al de una película de acción o suspenso. El filme maneja muy astutamente el misterio, sobre dos personas que suben al tren. Un hombre de lentes de sol que busca desesperadamente un compartimento doble en el transporte. No trae documentos. No pudo comprar el boleto afuera. Parece que escapa de algo. No oímos mucho su nombre pero dice llamarse Jerzy (Leon Niemczyk). La otra persona es una rubia muy hermosa. Lleva falda larga y tacos altos. Se llama Marta (Lucyna Winnicka). Ella anda llorando todo el tiempo, pero se nota que tiene carácter aun así. Le cambió el boleto a otro pasajero y no pasó el chequeo. Parece también que se esconde de algo o alguien. Ambos terminan juntos, en el mismo compartimento del tren. El filme tiene un aire fresco, levemente cómico, con la gente que va en el transporte. Son todos como vecinos curiosos. Muchas de las tomas son con gente que está literal muy pegada entre sí, o que van saliendo con el zoom out puesto muy sutil. Hay una sensación de aglomeración, de poco espacio. En el tren va incluso una peregrinación católica. Puede que hasta un sobreviviente judío. El filme es en mucho sobre relaciones afectivas, sobre romance, buscar al verdadero ser amado. Hay una mujer bella, también, que pretende ser infiel (Teresa Szmigielówna), que está buscando amante. Está casada con un abogado robusto que está muy pendiente de su intelecto, de sí mismo, cuando ella pretende más acción, más aventura, menos narcisismo. El filme va de difícil en hallar o sentirse realizado con alguien. No obstante hasta la boletera o la guardiana tiene su momento romántico. El filme tiene una gran escena de persecución, muy dramática, donde se incluye hasta un cementerio popular. Ésta propuesta tiene sus ratos irónicos, es una historia en mucho de derrota. Es también ansiar aventura romántica, que cotidianidad aburrida. De esto que tener un asesino en el tren sea todo un espectáculo, un circo, una aventura que todos quieren tener curiosamente, más que algo que temer o no querer que pase. Es claramente una ironía, como quien apuesta por la/el amante, que por la esposa/o. El filme es sobre lo común y corriente pero está tratado con cierta novedad, como cuando un joven persigue terco a una mujer columpiándose por fuera del tren a riesgo de lanzarse o caer. Hay un flirteo entre Marta y Jerzy que está muy bien. Ambos son muy seguros de sí y eso lo hace interesante. Hay atracción en el ambiente pero el misterio domina, los tiene ensimismados. Marta es coqueta, pero nunca fácil. Jerzy es algo sobrado. La gente está expectante de que algo pase en el tren. El filme cumple, a su manera, se apoya del periódico, como si fuera algo superficial, y así se trata al homicidio, sin grandilocuencia. Más es el deseo de participación del asunto de la gente común y corriente, como si todos quisieran heroísmo en sus vidas, y asome algo más vulgar al intentarlo. Incluso el abogado improvisa un discurso donde discute que matar puede ser menos de lo que en realidad es, como quien hace alusión a esa ironía que tenía también Hitchcock en sus películas. Las tomas del tren en sí mismo también son bastante buenas. Se siente que no sólo el transporte es un mero adorno o un lugar exótico para contar una historia. En sí es una película bastante curiosa, de las que te sorprenden sin alardes, lo que ves es lo que es, dándote sustancia, qué pensar. Te muestra con sutileza, pero sin dificultad, con delicadeza. Maneja la explosividad del hombre ordinario, no del tipo violento por costumbre. Ésta película es hacer de lo común algo extraordinario. La aventura del hombre promedio. No por nada es un tren que va a la playa, es un tren para tomar vacaciones, esperar lo excepcional, salir de la rutina. La lectura es de un universo donde amar es complicado para todos. Todos quieren que los amen (o los idolatren), no se ponen a pensar que (quizá) es otra la idea, según el filme. Es que tú muestres amor, que tú ames, antes que todo. Como quien dice que lo otro vendrá sólo o un causa-efecto fijo, aunque la vida suele ser más perspicaz o más rata que esto, como un guionista que siempre quiere ser más vivo que todos. Como decía el Nicolas Cage de El ladrón de Orquídeas. Yo soy lo que amo, no lo que me ama. Pero el filme se escapa de un lado y de otro. Vemos mucha desilusión, aunque hay también de la justa. Muy bien escenificado cuando el novio ve al hombre salir por la ventana del cuarto de la amada. Escena con mucha arte, cine puro, a la vena, que capta en pleno muchas ideas y emociones. Un poco de comprensión de un panorama, un poco heroico, un poco ruin, distintas perspectivas. Trasgredir está ahí y es cierto, depende de uno. Aquella mirada solitaria y melancólica rumbo a la playa, donde tampoco faltará pretendiente. La habitación que se descubre nido alegre de amor cuando ya todos se fueron. La mujer inquieta de amante soltando un quizá, quizá, quizá..., como el célebre bolero, y así. La mujer que feliz recibe a su marido, quien no sabe y ha podido perderlo. Éste es tremendo filme, del polaco Jerzy Kawalerowicz, porque esperas un thriller, que algo hay, y finalmente es otra cosa, de la que no esperas mucho, y da cátedra. 

lunes, 17 de junio de 2024

I saw the TV Glow


Ésta película es de terror y LGBT. Lo social siempre ha acompañado al cine de terror o al cine de género y aquí lo social trata la identidad sexual homosexual, pero lo hace entre medio sutil o con cuidado -sin perder su modernidad cool o juvenil- y también como con ese grito punk musical de una música diegética, provocando hasta perturbación o cierto histerismo, porque de eso va también con su misterio, de jugar a Videodrome (1983) tanto como al mundo de Terminator (1984) que deviene en Matrix (1999), o parafraseando a la literatura, que la vida es sueño, fantasía, irrealidad y así se mezcla lo que se supone real y lo que proviene de un programa o serie paranormal de tv del que los protagonistas son fanáticos. La historia nos habla de dos personas queer y es una amistad que nace en la niñez. Ellos, un chico y una chica, Owen (Justice Smith) y Maddy (Brigette Lundy-Paine), en la adolescencia se sienten unidos por quienes son en el interior, proyectado desde el entusiasmo que les despierta un programa llamado The pink Opaque que es muy parecido a la serie Supernatural, pero en lugar de dos hermanos como guías son 2 amigas, también jóvenes. The pink opaque representa el mundo que acoge las identidades que consideran les definen a Owen y Maddy, ahí se puede interpretar la transexualidad y el lesbianismo. El programa representa una lucha contra la literal y la simbólica melancolía, como así mismo poder ser libres en su identidad homosexual, frente al mundo que desde el colegio los pone como losers o marginales. De la misma manera Maddy coquetea con lo white trash y con el abandono emocional. Igualmente Maddy es como una pequeña mentora para Owen. Representa la persona en quien confiar nuestro mundo outsider si se quiere ver. Sobre todo cuando están en un especie de pueblito. Al mismo tiempo es un punto de influencia que puede tomarse o tornarse como negativo, porque Maddy, que en el relato es un poco mayor, pasa por un momento difícil de que se acepte su identidad sexual. Lleva un conflicto que hace que no se quiera a sí misma a un punto y su reacción puede ser conducirse dentro de una violenta rebeldía (o en la autodestrucción), rebeldía que es propia de la edad. Maddy incluso, aunque se plantea dentro de la libertad y el entretenimiento de una película de terror, del surrealismo y la imaginación, se encuentra proclive a la locura y hasta el suicidio. Su desaparición, que se asume en paralelo con la paranoia que implica el programa, se mueve a razón del adolescente que se halla solo y golpeado por su sexualidad, por quien es, y puede ser fatal. Vivir sin ayuda, sin apoyo. He ahí su lectura fuertemente social y LGBT. Owen viene detrás y tiene muchos menos problemas familiares, es más inocente, más sano si se quiere. Maddy es un poco su heroína, aunque igualmente una antihéroe. Ella habla de locuras como de libertad. Owen finalmente padece, al no aceptar la complicada paradoja de lo surreal o que el mundo no acepte éste surrealismo y esto significa la identidad queer que la directora Jane Schoenbrun sabe muy bien convertirlo en cine de terror, en amalgamarlo sólidamente, pero proponiendo un cierto misterio e intrincamiento o pensamiento atípico que no es otro que el de la locura de ser marginal. En todo momento The pink Opaque que no esconde descubrirse como algo un poco infantil (o un poco ridículo) hace como que el terror le está pasando revista al mundo LGBT. Los monstruos, que combate el superego, son los homofóbicos y la derrota es la depresión y morir enterrado vivo, sin ser uno mismo. 

jueves, 24 de agosto de 2023

El tango del viudo y su espejo deformante

Éste filme le pertenece a Raúl Ruiz, el director chileno más celebrado por la cinefilia hardcore, un director más que popular de culto, como el peruano Armando Robles Godoy en el Perú. Raúl Ruiz filmó esto durante mediados de los 60s, pero es hasta el 2020 que su viuda la también cineasta Valeria Sarmiento lo terminó y exhibió, habiéndole faltado una difícil particularidad para finalizarlo, el audio se perdió y se recurrió a la lectura de labios y al doblaje en el presente para concretarlo, así como armar las piezas de un pequeño rompecabezas, un filme que se percibe que estaba todavía en prueba por el propio Ruiz, que denota ser incompleto y no haber alcanzado todo su verdadero potencial. No obstante es el segundo que presenta su viuda que hace de codirectora póstuma nuevamente. Es una película que todo el material grabado es propio de un cortometraje pero a casi media hora de acabar con todo lo grabado y narrado, el filme va hacia atrás, como si rebobináramos un VHS, pero sin habituales fallas técnicas en el visionado en retro. Es curioso ver que cuando llega al final parece surgir una nueva lectura central, como con aquel final con el rostro demoniaco, ¿hubo un crimen?, queda como noir. Igualmente el filme es un poco de terror o fantástico, cuando un profesor e intelectual conocido como Iriarte (Rubén Sotoconil) suele ver un fantasma. Éste surrealismo viene a molestarlo, a perturbarlo, vemos sus pies desnudos debajo de la cama, también presenciamos pelucas en movimiento, incluso Iriarte pare una peluca como si fuera un bebé. Iriarte dice estar enloqueciendo, pero no quiere ir al doctor. Él parece ser un intelectual burgués de izquierda, o de la clase media, puesto que vive con cierta austeridad, aunque le alcanza para destilar vinos en su hogar, que también se ven como brebajes propios de laboratorio de mad doctor. El sobrino parece medio cómplice de querer inquietarlo o le es a un punto indiferente su estado o sus alucinaciones. En un momento caen cosas del piso de arriba y se dice que es el apocalipsis. Hay un cierto estado de sorpresa constante, como queriendo mantener en vilo al espectador. Se manifiesta que Iriarte tuvo un matrimonio largo y extenuante, así mismo que apellida como el presidente Salvador Allende, de quien parecen ironizar un poco, aun cuando hablan los amigos de Iriarte, la gente más cercana a él, pero como en toda convivencia cercana, incluyendo la ideológica, uno puede no siempre pensar igual, toda demasiada cercanía engendra monstruos, como se puede leer también del matrimonio. Iriarte quizá yace con remordimientos, pero estoico enfrenta el presente, considera que debe hacer algún tipo de ofrenda para subsanar el mal que le gobierna. ¿Algo lo ha poseído?, uno puede hacerse preguntas, el filme es austero, pero denota debajo ingenio solo que en ciernes. 

sábado, 5 de agosto de 2023

El techo de cristal

El techo de cristal (1971) de Eloy de la Iglesia es un buen giallo a la española, con la célebre Carmen Sevilla como Marta, una mujer que se queda sola en una casa alquilada de campo -su marido para de viaje de negocios- y empieza a volar su imaginación. Ella es aficionada a las novelas de suspenso y noir y al oír pasos de hombre arriba donde vive su vecina Julia (Patty Shepard), cuando su marido se supone también está afuera, cree que ella es una asesina junto a algún amante. El filme maneja varios sospechosos, gente que trabaja en la zona o hasta lo es el delivery del supermercado. Así mismo lo tenemos y mucho al casero y galán Ricardo (Dean Selmier), con el gusto por la alfarería y la escultura y andar siempre acalorado descubierto del pecho, cerca a un sugerente horno industrial y unos perros enjaulados satisfechos con el alimento. Marta teje buenas hipótesis. La propuesta juega bien a generar suspenso y muchas ideas de crimen, Marta no parece descabellada en sus elucubraciones, siempre hay pequeños indicios. La bella Carmen Sevilla también maneja cierto sutil erotismo, en sí el filme habla de machistas y seductores -algunos tipos tienen la propensión a sugerir violencia sexual- y mujeres vistas con deseo como Julia y Marta que andan solas con maridos ocupados. Es el deseo o la carne llamando al crimen, y al corrupto a deshacerse de la competencia. Por ratos se percibe que a Marta la vigilan y alguien le toma fotos en lugares muy privados. Todo el filme es la duda de si pasa realmente algo y está muy bien manejado para no agotar recursos y presentar novedad, aun cuando el mecanismo general es simple y la narrativa también, hasta el final donde une mil cabos, con coherencia aun así. Se manipula mucho el deseo. Una joven flaquita que lleva botellas de leche también se presta para los affaires. Un zapato sucio abandonado, una rata muerta, un cubo con soga como ducto de transporte, ruidos nocturnos, posibles envenenamientos, desconfianza constante y potente lascivia hacen del filme uno atractivo. La imaginación vuela ante el aburrimiento y la soledad, como también el pecado. 

domingo, 24 de julio de 2022

Jacob's Ladder


El británico Adrian Lyne ha hecho películas que han sido muy populares, como la inquietante Atracción Fatal (1987) o la romántica melancólica Una propuesta indecente (1993) que son películas decentes, aunque no tienen la venia general o el entusiasmo de la crítica, quizá porque a algunos Adrian Lyne les despierta ojeriza, como culparlo de efectista, vacío (videocliptero) y sobredimensionado con su película híper marketera 9 1/2 semanas (1986) que tampoco hallo tan mala o desgraciada como apuntan muchos, sin tampoco tenerla por ninguna obra trascendental del erotismo como quizá se ha pretendido. Lyne también tiene dentro de su filmografía a Flashdance (1983), una película que tiene culto. La escalera de Jacob (1990) apunta a ser su mejor película o la que unánimemente salvan de la quema conjunta, la que suele aparecer muy seguido en las listas de las mejores películas de terror de la historia del cine. Ésta película es bastante interesante y tiene su aporte de distinción, como mezclar religión, sea católica o cristiana, con la lectura de múltiples dimensiones y múltiples vidas interconectadas, cosa que hoy en día es la sensación al ser utilizada por los, tan populares actualmente, superhéroes. En un momento el protagonista, Jacob (Tim Robbins), deja en claro que desconocer que montón de nombres provienen de la biblia es ser ignorante, esto se traduce a la religión en general. Puedes creer o no en la religión cristiana o católica que es a donde apunta el filme, pero no puedes negar su existencia, los lugares que ocupan en el mundo. Sobre todo la católica en América Latina y la cristiana en EE.UU. El filme de Lyne también es frontal al decir que muchas veces estamos destinados a morir en cierto tiempo, pero al querer vivir a toda costa, rompes con algo del universo, y aparecen literalmente los demonios y también esto simboliza la locura, las alucinaciones, las secuelas de guerra que padece Jacob de Vietnam. Jacob sufre de distorsiones macabras, como ver cabezas sin rostro agitándose con frenesí. También sufre de paranoia y se ve perseguido por el servicio secreto americano, literalmente un carro trata de atropellarlo, mientras tanto autos explotan donde dentro hay amigos y ex compañeros veteranos de Vietnam, incluso es raptado en una inmersión y secuencia pesadillesca de lujo llevado Jacob en camilla por pasadizos lúgubres donde hay cadáveres y pedazos de mutilaciones humanas en esquinas, para pasar a un hospital psiquiátrico (sufrir de eletroshock) y cuarto de tortura. Jacob delira y se ve fehacientemente cuando sale de la nada su quiropráctico, a ratos entra en un estado de absurdo y locura, hasta caer en la fiebre. Jacob estudió filosofía, fue catedrático, y ahora trabaja de simple mandadero para el correo. La filosofía la tenemos como símbolo nietzscheano y germen de locura; lo de empleado de correo como precarización existencial. Jacob yace en la confusión. Se confunde su vida sentimental, se mezcla en todo distintas posibilidades/dimensiones. En una está divorciado y vive con una mujer sensual que de verdad lo ama, aunque yace en un estado de existencia semi-destruida y cerca de desbarrancarse al abismo. En otra tiene aun a su mujer y sus tres hijos y habla con ella entre bromas sobre un sueño húmedo, que es la mujer de la otra vida. Pero pronto asoma algo innegable, Jacob ha perdido a uno de sus hijos, a Gabe de 10 años de edad, interpretado por Macaulay Culkin, que ese mismo año saltaría a la fama por su icónica actuación en Mi pobre Angelito (Home Alone, 1990). Gabe es un punto de inflexión en la vida de Jacob, por eso es determinante cuando éste le enseña esa otra escalera como sanación espiritual. Gabe, como explica el filme, es el destino consumado, cómo debió ser, por eso aquí no hay demonios, sino ángeles. Aquella casona de la vida familiar es el punto de fuga astral. Lo del experimento militar y del gobierno versa sobre las clásicas conspiraciones paranoicas, tiene algunas cosas que no suenan tan a gran idea o realista, pero el filme al final explica que las drogas utilizadas como experimentación científica en Vietnam es un hecho real. La escalera de Jacob tiene un marcado lado místico, bello y de muy discreta melancolía, y aunque es siempre claro y busca ser popular no cae en la obviedad, como cuando una negra risueña -que se acerca seductora y ligera- le dice a Jacob que su mano expresa que él en realidad ya está muerto. Durante esa misma fiesta en una gran escena  y poderosa estética se ve un monstruo o demonio erótico al estilo de la mítica Posesión (1981). 

lunes, 11 de julio de 2022

Psycho II


Psicosis (Psycho, 1960) es una de las mejores películas del maestro del suspenso, el thriller y el terror Alfred Hitchcock, y top 10 de la historia del cine de terror. Hacer una buena secuela suena complicado, pero al cabo de 23 años aparece Psycho 2 (1983) y es una película con cosas a criticar pero bastante bien para ser la secuela de una obra tan redonda, tan grande. La dirige el australiano Richard Franklin, tótem del exploitation de su país quien a los 12 años de edad vio la emblemática película de Hitch y empezó a soñar con convertirse en cineasta. Franklin vino a estudiar a EEUU y logró un primer sueño, tener de invitado al mismo Hitchcock en una presentación a su cargo. Quien diría que el fan número 1 de Psicosis y de Alfred Hitchcock lograría dirigir al cabo de 3 años de la muerte del maestro la primera secuela de ésta gran película y haría algo bastante interesante, destacable, aunque, lógicamente, mucho menor. El guionista de Psycho 2 tampoco sería cualquiera, fue el talentoso Tom Holland, si bien recién empezaba como guionista y tenía 40 años cuando escribió el guion de la secuela. Estaba a 2 años de debutar como cineasta con una muy buena película del género, la notable Fright night (1985) y a 5 de marcar un hito en el terror como director y guionista con Chucky (1988). El filme tiene ratos que parece cine de bajo presupuesto o telefilme, como en su apertura con el juicio; tiene ratos que parecen cine B, con cierta cotidianidad y americanismos, pero en general tiene muchos momentos buenos y es bastante interesante, tiene una investigación sólida, sobresale en su manejo del misterio aun nadando en aguas tan conocidas y un background a respetar y que hasta homenajea abiertamente. No se guarda de clamar su admiración por Psycho pero tiene la voluntad de la cierta novedad y la propia personalidad. Contiene sus curiosas y decentes vueltas de tuerca. Hasta agrega reinterpretaciones como en esa reconstrucción y enaltecimiento de las bases de qué es Psycho y quien es Norman Bates y su relación enfermiza con su madre que es la apoteosis final, de cierre, con su saborcito a Viernes 13 (1980) y a Mrs Voorhees (Betsy Palmer). Da más vida, contenido, a antiguos personajes como la hermana de Marion Crane, interpretada nuevamente por Vera Miles, quien tiene un poco de mujer histérica, y bastante de vengativamente cruel. Anthony Perkins está perfecto, como siempre, en su papel capital, es un Norman Bates más humano, pero igual de freak, de inestable, luchando contra no perder la razón nuevamente, pero ahí aparecen notitas malsanas y misteriosas llamadas de teléfono, ambiguas, diversas, pero finalmente serán precisadas y con su toque creepy. Psycho 2 juega al asesino secreto, aun cuando todo apunta a Norman Bates y nunca deja de estar en la mira, pero agrega buenas sospechas, aun cuando no hay muchos personajes. A ratos Norman habla de manera ridícula, pero está en su papel; en esto se entiende un porqué y hasta la propuesta agrega su argumentación con cierta irónica escena maestra de cuento de terror bajo la chimenea al final de la jornada, hablando de las jornadas que tapan cadáveres con carbón o sumergen autos y pertenencias en el pantano. Puede que el filme peque un poco de demasiado explicativo, al querer dejar todo siempre muy claro y temer perder el lugar de ser un filme amable y fácil de entender para el público, pero también en sus aportes narrativos e investigación exuda ambición y pudo quedar extraño más que complejo. Psycho 2 tiene una interacción curiosa, pero bastante decente también, entre un Norman Bates cincuentón y que se sabe de él públicamente que es un antiguo asesino en serie absuelto por demencia aunque tiene un trato afable y humilde con los demás, con los pocos que interactúa porque está un poco aislado, y la joven mesera de 23 años, Mary (Meg Tilly). Esa es otra buena ocurrencia, hacer de Norman Bates un cocinero de restaurante de carretera; ésta ocurrencia huele a cine B, pero se maneja con mayor sabiduría. Dicha relación, entre Mary y Norman, es el centro del filme. Cómo se da la conclusión (el culpable en lo oficial) con el disfraz de la madre disecada es un alarde de atrevimiento, tensión e ingenio, donde nunca se pierde la coherencia, si bien toda la secuencia se acerca al despelote y la mala broma. Los asesinatos son secos y rápidos en general, sencillos, pero ese que atraviesa desde la boca el cráneo es de una brutalidad y maravilla macabra. Mención especial de Robert Loggia y Dennis Franz que están como anillo al dedo en sus personajes secundarios. Tilly tiene pinta de chica sencilla, muy poco sensual, pero cuando cerca de la cama se saca las botas de amazona luce apetecible, y entra a tallar que Norman Bates tiene un trauma tan grande con su madre que luce incapaz de cumplir sexualmente con alguna mujer, y ahí hay una lectura, no sólo de impotencia, también del magma que nace de la inspiración real de Robert Bloch, la definición sexual del asesino en serie Ed Gein. No obstante Norman dice que Mary huele bien, ¿y a qué huele?, al recuerdo de la madre posesiva. 

viernes, 15 de abril de 2022

El sirviente y El otro Sr. Klein


Éstas son las 2 mejores películas de la filmografía del americano Joseph Losey. Las hizo durante su exilio en Londres. 


El sirviente (1963) 

Remite a la lucha de clases, pero de manera sutil si se quiere, a manera de juego psicológico, como con ese uso constante de los espejos con forma de pelota que parecen invocar el desequilibrio, al que irá el patrón del filme, interpretado por James Fox como Tony, un muchacho exitoso y millonario que contrata a un sirviente, llamado Barrett (el gran Dirk Bogarde). Barrett se presenta con grandes pergaminos, como capaz de atender a éste joven de clase alta. Al inicio se muestra muy servicial, educado y dócil, pero pronto se sabrá que oculta un plan, es un tipo aprovechado y tramposo. El juego es propio de la inmadurez, el libertinaje, la irresponsabilidad, el abuso bohemio y el hedonismo ramplón. Barrett llevará al infierno a Tony, que por débil caerá en éste juego de lucha fina de clases. El retrato social no es propio de una diferencia abismal de pobreza, es algo más próximo. Barrett es como un punk, un proxeneta, un vividor. Tony débil a la carne, como cualquiera, caerá tras un pequeño error. Su novia, Susan (Wendy Craig), parece mala persona inicialmente, cuando le disgusta Barrett, pero finalmente vemos que más bien era su perspicacia para conocer a la gente. Es un filme muy elegante, clásico, aun hecho después, o, quizá, muy británico. Es una obra maestra. El aire psicológico se trabaja con lo práctico, con mucha delicadeza, tiene mucho de realista, al tiempo de particular, es muy sutil. Hay un juego extraño entre Barrett y Tony, que tiene de atracción sexual, de fantasía erótica o fetichismo, pero que avanzado el metraje se difumina, como que desaparece y entra a tallar la perdición, hasta caer en un especie de trance de locura. Genial la intervención de Sarah Miles. El momento de tentación es glorioso, con las gotas de agua aludiendo suspenso y excitación en proceso, donde busca Tony autocontrol, y cada vez va aumentando la tensión sexual. Mención especial de que el guion estuvo en manos de Harold Pinter, futuro premio Nobel (2005).


El otro Sr. Klein (1976)

Es también una obra maestra, como El sirviente, cinco de cinco estrellas. Ésta película puede leerse como un castigo, realista, pero también movido por cierta ciencia ficción, fantasía o designio divino, hacer que un tipo abusivo, cruel e insensible, ante la época del antisemitismo durante el régimen de Vichy en Francia, 1942, se meta en la piel de un judío. El legendario Alain Delon interpreta a Mr. Klein, un tipo que compra arte -a precios risibles- a los judíos durante la presión antisemitista del gobierno francés colaboracionista de lo nazis; lo hace en un estado como de amo del mundo, de estar por encima de todo. Es educado, pero también muy cínico. Mr. Klein se hace rico con el sufrimiento, pero como quien no se percata de ésta insensibilidad, es como no ver qué está pasando con los judíos en 1942. Un día un simple pequeño hecho lo jala, hasta pasar, convertirse, en un judío y padecer su sufrimiento. Todo esto metido en la mayor sutileza, en lo delicado, cuidado, refinado, clásico. Mr Klein también es atraído hacia la locura, es un juego que plantea el desequilibrio mental, como cuando solo Monsieur Klein ve al otro Mr Klein (el que sí era judío) y se va enterrando sin darse cuenta yendo al tren de los deportados a los campos de concentración. Es un arrastre ciego, en una escena poderosa, perfecta, de aglomeración y dolor, ubicuo dolor. Pero Mr Klein está atontado atraído al abismo, al infierno. El filme es kafkiano, padecemos el libro El Proceso, pero sabiendo que Mr Klein es culpable y qué ha hecho para serlo, a la inversa del Kafka creador de un juicio absurdo o injusto a ¿? (entran muchas cosas, es en cierta manera una mirada abierta, puede ser el juicio paterno o familiar, pero podemos ver la premonición del trato a los judíos por lo nazis). Se mueve en la trama de las pesquisas -del misterio- con el thriller psicológico, todo el tiempo, a un lado y a otro. Bascula entre lo real y el cambio de personalidad fantástico, haciendo la lectura de que los dos Mr Klein se fusionan a ratos, mientras vamos sabiendo cada vez más del que creó éste mundo para el Mr Klein castigado. En la locura, hasta el hogar y las pertenencias del Mr Klein judío pasan a ser del Mr Klein confundido o entrampado. Ahí se ve el juego, como con la adopción del perro. Es un juego fantástico, un tipo malvado se convierte en un judío sufriente, pero todo es tenue, ambiguo y extraño. Conocemos de la relación con una especie de prostituta -la mujer sexual que para encerrada entre sábanas leyendo-, de la suciedad del (mutuo, de ambos Mr Klein) hogar (también del marido de la casera acusado y deportado), de la fuga y ocultamiento con cambio de nombres, de las convergencias y mutaciones -hasta del empobrecimiento físico y existencial- y del perenne discreto desconcierto. Es un filme pesado, duro, inquietante, perturbador, pero también, obviamente, muy inteligente. No es para cualquiera digamos ni para pasar la tarde, pero es notable; constantemente sorprende con ese juego de la superposición. Es un estado latente de locura y al mismo tiempo una manera creativa de contar una historia que puede verse como una trampa y una averiguación de un paradero infructuoso, cuando ya todo llega a ser demasiado tarde. Buen trabajo, dicho de paso, de Michael Lonsdale como el amigo dandy, también una rata, y ese es el circulo en el que se mueve Mr Klein que trata de ser astuto y pícaro a pesar de todo, quien es un hombre con dinero y mujeriego, pero no puede contra la "broma" perversa de alguien quien en el rol de Jeanne Moreau ella le adjudica igualmente picardía (en un empaque de extravagancia; puede verse como la venganza de alguien tampoco tan sano), pero es así mismo un juego de dobles y espejos. 

sábado, 9 de abril de 2022

La bestia debe morir


La bestia debe morir (1952), adapta una famosa novela negra de título homónimo, del poeta británico Cecil Day-Lewis, que además de poesía escribía novela negra con el sobrenombre de Nicholas Blake. Cecil es el padre del destacado actor Daniel Day-Lewis. La bestia debe morir la dirige el uruguayo Román Viñoly Barreto quien desarrolló su carrera en Argentina y ésta película es argentina. El guion lo escribió Viñoly y el español nacionalizado argentino Narciso Ibáñez Menta. Ibáñez Menta es el protagonista también del filme, como un escritor de novela negra que carga con un gran dolor y planea vengarse de un tipo que es una rata, dicho incluso directamente, quien no presenta culpa alguna. El filme abre con la muerte de un hombre y en un flaskback hasta dar con el presente y continuar resolveremos el misterio de quien pudo matar a éste despreciable hombre, si bien pareciera más que claro, pero se crean muy buenas dudas. Es un filme bien actuado en general, bien recreado, con su toque clásico. No obstante la apertura es algo agresiva tratando de señalar al malvado del filme y luce algo molesta y caótica. Pero entramos al flashback y como que se recompone el filme, hay menos sobreactuación. Ibáñez Menta luce sensible y pega muy bien en su personaje, otorga personalidad, luce inteligente además. Es un filme decente, pero también un poquito lento. Laura Hidalgo como una actriz y el gancho romántico -entre real y falso- genera muchas excelentes escenas. Es una mujer guapa y hace de una fémina de personalidad llamativa, acorde con ser actriz en la trama. El querer saber del culpable de la muerte de un menor empieza con no tener rastro alguno y de manera sencilla se crea un punto de apoyo fuerte y después el resto es fácil. Puede sentirse un poco como que estamos rellenando espacio con las siguientes interacciones, pero no son malas escenas, también es contar una historia aunque ya se sabe mucho, todo está prácticamente servido, pero de eso trata en buena parte la técnica elegida por Nicholas Blake. Es un filme clásico, simpático y se disfruta. A medio camino se pone la propuesta a cumplir con todo lo que se ha dicho, cada cosa la llegamos a ver, lo rata que es un tipo en todas sus formas, la corrupción del socio y los chismes de una anciana. Ibáñez Menta no tiene pinta de tipo violento, pero su dolor está muy bien plasmado. Tiene un aire poético, y su misión se justifica medio en lo extraordinario, pero creíble, se sostiene. La frase que describe la propuesta, que dice: El hombre debe morir junto a la Bestia, lo deja claro, no son lo mismo, pero la venganza es casi una necesidad -también existencial-, aun cuando al muerto en la mansión lo odian todos, y se suelta que hasta pelean por quien puede ser el primero en matarlo. 

sábado, 26 de febrero de 2022

Soylent Green


Ésta es una de las mejores películas de Richard Fleischer, es ciencia ficción sin efectos especiales. El año en que yace es 2022 y tiene cosas que podemos ver que pueden llegar a pasar, que no suenan para nada extrañas. El filme abre con como la humanidad viene malogrando el medio ambiente y el planeta, nos estamos autodestruyendo, y a esto se agrega la sobrepoblación y la escasez de comida. Las brechas sociales son más notorias, el rico puede tener lo que ya la gente común no, como carne, fresas o un jabón, cosas simples. La gente come de una empresa que fabrica una comida artificial, llamada soylent green, sacada del océano, del fitoplancton. El filme es también un noir, un empresario rico es asesinado, hay una conversación ambigua entre él y su asesino, un tipo simple con un fierro de carnicero. Hay dos asesinos sueltos, el que todos sabemos y uno escondido. Tenemos a un policía muy particular, Thorn (Charlton Heston, que físicamente parece literalmente un Schwarzenegger flaco); es particular porque es bastante conchudo, e hiper machista, pero al mismo tiempo es un policía dedicado y a ratos sensible, como con su trato con el abuelito y ayudante que interpreta el legendario Edward G. Robinson en su último papel en el cine, enfermo terminal en la realidad y quien se despide en pantalla en una escena de eutanasia. Edward G. Robinson trasmite mucho feeling todo el tiempo. Thorn tiene una relación con una prostituta que parece un robot, él incluso la llama mueble; ésta mujer era la pareja (comprada) del millonario que han asesinado, que lo interpreta otro rostro clásico famoso, Joseph Cotten, en un papel cortito. Es una película bastante básica, pero muy entretenida y muy bien desarrollada, con su cuota de novedad aun siendo sencilla, con una -medio clásica en el género- última línea verbal impresionista y de sorpresa (que entusiasmaría a Shyamalan). Heston es el típico policía con cancha, sobrado y efectivo, aunque como su mundo va de solitario, sucio y loco se siente que a ratos pasa miedo. Éste filme tiene sus buenos tiroteos y hasta su notable pelea a puño limpio a lo peleador callejero. Se respira un aire hippie corrupto y perverso. Soylent green (1973) es una película sólida, de principio a fin. No requiere de tecnología, pero tiene mucho ingenio para palear bajos presupuestos. Perpetra una imagen potente con camiones de basura, desde lo minimalista.

sábado, 19 de febrero de 2022

Vértigo

Éste filme es de los más populares y celebrados oficialmente del séptimo arte. Muchos lo consideran, antes más quizá, el filme número 1 de todo el cine. Hitchcock fue un director de muchas obras maestras, pero éste filme suelen destacarlo en particular, adaptación de una novela negra del francés Pierre Boileau. Es una propuesta que puede leerse como relato de terror, pero a media hora de terminar se define como cine negro por la puerta grande o con alevosía, una historia de crimen. Es un thriller psicológico, juega con la locura al tiempo que es una historia de fantasmas, de posesiones e inducción al suicidio. Finalmente todo queda como un plan perfecto, el asesinato perfecto. Es una historia de amor también, muchos la ven como de necrofilia o atraviesa esto sutilmente como perversa fantasía sexual. El protagonista, John Ferguson (el legendario James Stewart), se enamora con pasión, con furia, convencido de haber hallado a su otra mitad. A él no le importa meterse con una mujer casada, ni pareja de alguien de confianza, la necrofilia tampoco parece asustarle, lo suyo es obsesivo. Es un filme que puede leerse un poquitín machista, haciendo de una mujer semejante a otra (copiándola), ideal en la mente de John, pero también es su subconsciente que está buscando respuestas y curas, como a su fobia con la altura que va de la mano con la propia locura tras el sentido de culpa y debilidad de no poder haber salvado al objeto de amor absoluto, se trata entonces de una reconstrucción del alma. Es así que todo conduce a recrear el momento clave de la historia. Puede leerse que esto implica cierta perversidad, pero también es una investigación trunca que un detective por naturaleza -frustrado en ese ámbito también- está administrando cerrar. Todo pasa porque John, alias Scottie, halle la luz, su tranquilidad profesional y su sanación emocional. Aunque se plantea un accidente, y también un final rápido y de efecto a lo Hitch, se entiende tener cerca recurrentemente a una mala mujer, un asunto que va en varias sub-tramas, si bien alguna por meterse con criminales habiendo elipsis al respecto. Así mismo la mujer española parece haber sido infiel, denota otro juego de espejos. Tenemos entre manos una trama que hace uso del doble, del que no puede despegarse de la imagen preconcebida, quiere decir que hay un destino que no suelta a ésta mujer que interpreta Kim Novak, un objeto de adoración, pero también maldito, aun cuando hay belleza y un aura de sofisticación y actos de bondad y sensibilidad de su parte. No obstante no falta cierta vulgaridad, como deja ver el aspecto en cierta manera de Judy, mientras lo español puede que juegue con el cliché de lujuria. Así mismo Scottie es un tipo destinado a sufrir. El crimen parece pagar. Paradójicamente amar se siente como un error que deviene en fatalidad. Es el mal el que hace de las suyas, como buen cuento de terror, aunque no pueden o no suelen faltar las soluciones. La mujer perfecta en el relato es la amiga, Marjorie, pero es Madeleine y la española las escogidas y con ellas la tragedia. Es la eterna elección de las pasiones, por lo que uno cree aburrido o más convencional, también parte clásica del noir y de la novela en general, la atracción por el pecado. Pertenece a la obra romántica, de aire gótico, aunque se ubica en lo urbano, frente al imponente puente Golden Gate. Como crimen perfecto se oye algo fantástico, pero finalmente suena aceptable. Dicho desde una lectura sencilla, hacer películas se puede decir, tomando específicamente de parámetro ésta película, es meterle literalmente rollo, un poquito de poesía -mucha amabilidad- y otro de mítica -trabajar detalles como la forma de llevar el cabello-. Es así que Hitch propone el éxito con un estilo comercial-exagerado (a su manera), con ideas ligeras, cine de masas pues, aunque los académicos fieles al pensamiento de Truffaut lo tomaron más que en serio. Truffaut fue defensor del cine comercial por encima del cine intelectual, de donde se puede entender tanto respaldo por Vértigo (1958), a diferencia de Godard, que después de tocar el éxito éste dominaría su quehacer cinematográfico, sería el sentido de su cine. Godard, incluso, priorizaría la política por encima del cine (como arte) donde rompería con Truffaut y dejaría de hacer obras maestras como Alphaville (1965), donde justamente hace arte con mayúsculas, que contiene política, un logro mayor a todo lo demás suyo. Truffaut, en su visión, llamó a un cine, de qualité (o esnob), que no era tampoco radicalmente distinto al que apoyó, pero suena lógico lo que hizo, porque sus obras en general denotan cierta imperfección, si bien no llegan a casos graves. Lo denominó de qualité por hallarlo más cuadriculado, menos vitalista, quizá más formal, más cuidado, con más recursos. Dicho como un hecho, no le fue difícil imponerse. La reconstrucción física de la obsesión es rauda pero es parte del estilo del director de como cerraba muchas veces sus películas. Vértigo tiene una explicación llamémosle decente, aunque coquetea con lo ridículo, una explicación de esas impresionantes o espectaculares, cosa que ciertamente Hitchcock defendía de su cine, de manera abierta, de donde tuvo detractores inicialmente. Las caídas lucen realmente brutales, son terror del bueno, y curiosamente desde lo clásico, lo cuidado, lo delicado. Ésta propuesta es una buena historia de terror que se convierte en cine negro, psicología que gira hacia la practicidad, entretenimiento de nivel, popularidad a la vena, como era lo que hacia uno de los grandes directores del séptimo arte.

miércoles, 12 de enero de 2022

The Boston Strangler


Saber de asesinos en serie siempre es curioso, ésta película se basa en uno que mató a 13 mujeres de distintas edades, hasta ancianas, en el área de Boston y no solo las estrangulaba, las apuñalaba también, era un asesino sádico, frío, finalmente se le apresó, pero hasta hoy se mantienen algunas dudas de todo lo que realmente sucedió. Dirige Richard Fleischer, realizada en 1968, y es una muy buena película. El filme se toma libertades, mete ficción, suprime cosas como las violaciones en los homicidios de éste asesino en serie, no hay ésta parte sexual en el filme. Ésta obra arguye locura, personalidad múltiple, y plantea la figura audaz e inquietante del hombre de familia y tipo correcto que esconde un lado inconsciente, demencial, que no conoce su otra personalidad, la otra de la mayoría del día. Es una película que perturba, que puede fastidiar, Tony Curtis está maravilloso como éste desquiciado y Henry Fonda como el policía inquisidor, pero con consciencia, entre la pena y el deber. La primera parte del filme es una investigación y fácil pudo inspirar a David Fincher en su genial Zodiac (2007). Se presentan varios sospechosos y distintos métodos de averiguación, aunque más simples que los que usa Zodiac. Fleischer también trabaja la cámara dividida y con cuadraditos -la visibilidad de la cámara- que completan panoramas. Éste recurso se ve bien y se repite varias veces virtuosamente. Fleischer es más talentoso de lo que se le suele adjudicar, incluso lo que puede dictar su amplia y variada filmografía, pero tampoco es poca cosa haber hecho películas desde la época del cine clásico hasta las ochenteras. Éste filme también anticipa la excelente serie Mindhunter (2017) del mismo Fincher. Mindhunter está ambientada en fines de los 70s y los asesinatos de El estrangulador de Boston fueron a comienzos de los 60s, fue arrestado en 1967 y el filme de Fleischer es fresquito, está estrenada a un año de saber quien es el famoso asesino en serie que aterrorizó Boston, curioso ver que yace el mismo o similar método de Mindhunter presente, tratar de comprender a un asesino atípico, raro, impredecible, loco, a un asesino por naturaleza, a un asesino en serie, pero encima con un enfrentamiento interior muy freak. Fonda también luce curioso, hace de un abogado e intelectual idealista que se encargará de las entrevistas grabadas. Cómo éste abogado trata de abrir la mente demente de éste asesino y cómo sucede aunque simple es una maravilla, aunque perturba un poco, es un filme duro. Ésta película puede dividirse en tres partes, la primera el misterio, ¿quién es el asesino?, que sólo para alguien despistado puede serle vital no saberlo, pero también sirve como pequeña señalización de cómo fue la investigación, que pasos se siguieron y es interesante; la segunda es ver a Curtis lucirse en la perversidad más tenebrosa, de la manera más cruel, pero con cierta elegancia clásica; la tercera es conocer el cerebro de un desquiciado, visto desde afuera, con claridad, y con contrastes de lucidez.  El choque actoral entre Fonda y Curtis también es un lujo, y hay muy buenos secundarios como George Kennedy. Así mismo la muerte de JFK tiene la rareza de poder ser detonante y pretexto de arrebato esquizofrénico. 

domingo, 5 de diciembre de 2021

Lamb


Ganadora del premio a la originalidad en Un Certan Regard, Cannes 2021. Debut del director islandés Valdimar Jóhannsson. Es una película que tiende a desconcertar, sobre todo al estar uno demasiado acostumbrado a esperar narrativas convencionales, o a buscar explicaciones claras. Pero el filme que vemos es de pocos detalles, pero los tiene, hay que afinar la vista y coger las pequeñas pistas. Ésta propuesta en realidad es más simple de lo que uno puede creer, simplemente hay que separar planos. El filme tiene un plano subjetivo, sin recurrir a la técnica cinematográfica de la toma de la cámara, sino notando que se hace uso de éste recurso literario. Una pista central yace en el cementerio, cuando descubrimos ahí el nombre del extraño bebé que cuidan. La trama trata como una pareja de esposos, Maria e Ingvar, Noomi Rapace y Hilmir Saer Gudnason respectivamente, adoptan a un animal como su hijo, y éste toma rasgos humanoides. Maria e Ingvar han perdido a su hija y el enorme dolor que sienten hace que ellos vean a Ada, como se llamaba, en una oveja que recogen y tratan como a un niña. La rutina es determinante, estos entran en un estado de depresión y silencio, para luego introducirse en un pequeño delirio. Ambos con una simple mirada cómplice se ponen de acuerdo, aceptan un cierto estado de locura, que no es más que llenar el inmenso dolor, una ausencia muy determinante, reemplazable tan solo con éste estado de delirio. Entonces cómplices, compañeros de viaje en el mismo vacío y pseudo salvación trastocan la realidad y lo que vemos es cómo ven el mundo, dentro de un plano subjetivo literario, es decir vemos a la oveja moviéndose como un niño. La fantasía se apodera de ellos, de la pantalla y engaña al espectador o lo hace participe de un lugar bastante emocional, medio escondido en aquella frialdad y soledad de la montaña. También de momentos extraños, pero igualmente tiernos. Es una declaración de paso de los derechos y la defensa y cuidado de los animales en general. Dígase una defensa sólida, porque del primer estado que se halla uno, de sentir cierto ridículo o tomadura de pelo, pasamos a sufrir temor y tensión por la seguridad de Ada, cuando llega el hermano de Ingvar,  Pétur (Bjron Hlynur Haraldsson), quien encima tiene pinta de criminal, de tipo duro, mediante una escena sencilla, pero muy sugerente. En ese momento Pétur no entra al juego, le parece que algo descabellado está sucediendo, pero como luego revela sentimientos hacia Maria es ponerse en el lugar del hueco que existe en la pérdida, entiende el estado que presencia. Nuevamente el filme nos engaña. Se cuela la fantasía que es como seguir la cuerda en realidad. Pronto todo deviene en tragedia. Presenciamos un plano fantástico en pantalla, pero lo que sucede en verdad es algo que se entiende perfectamente. Es un malentendido. Ese desenlace de relaciones es muy poderoso, cargado de sorpresas ¿Qué va a hacer Maria frente a un segundo despojo? Se tejen muchas probabilidades, el filme cambia varias veces de decisión en poco tiempo. Luego participamos de la explicación surreal (la venganza de las bestias y lo que puede ser tenido por terror), la fantasía que posiblemente sea la leyenda que se cuente en la zona de ahora y adelante, en que lo humanoide puede significar cierta dificultad de adaptación e identificación de la adopción en general. Es una historia muy escueta como para impresionar, pero es notable como se proyecta desde lo mínimo. Es un filme curioso, apreciable, no cabe duda. 

sábado, 27 de noviembre de 2021

Last Night in Soho


Last night in Soho (2021), del británico Edgar Wright, es una película que opta por la franqueza de sus postulados y le queda tremenda película, así mostrándolo todo, explicando todo. Su primera mitad es un poco ambigua, y luego plasma una idea y gira alrededor de ella. Ésta idea es sobre cómo la prostitución termina destruyendo a una mujer, a sus sueños de ser una persona exitosa y famosa. Ésta historia es una historia común a muchas mujeres, es algo que todos escuchamos, sabemos, intuimos o percibimos. Edgar Wright ha hecho la película por antonomasia de ésta situación, de como una chica talentosa, pero igual a muchas, entra al negocio del entretenimiento y termina consumida por la maldad, la lujuria masculina y el aprovechamiento humano. Nuestra historia base se viste de terror bajo ésta temática, con fantasmas y persecuciones sobrenaturales a esa vera, bajo el concepto de la prostitución, que ocasiona un inevitable daño mental. En la ambigüedad tenemos una cara de la moneda, que será interna (en los 60s) y externa (en el presente), interpretada por Thomasin McKenzie, con ella tentamos a la herencia de la esquizofrenia y el golpe ruin del vacío y un Londres intimidante. Eloise (Thomasin) verá fantasmas, tendrá visiones y será como un espejo. El filme tiene 2 posibles caídas, o dos historias bien fusionadas, una con la madre y otra con el pasado en la prostitución, el filme trabaja con la memoria, con esos momentos que quedan detenidos en las cosas y en los lugares, porque por lo general esas historias que no se van son alimentadas con sucesos terribles. La otra cara la representa Sandie (la talentosa y en buenas manos deslumbrante Anya Taylor-Joy) que es de esas mujeres que dejan huella, que impactan e impresionan, no ya con su belleza simplemente, sino con virtudes, con una fuerte personalidad y habilidades para el hedonismo. En ese ámbito entra a tallar el galán y actor británico Matt Smith. El filme guarda una muy buena sorpresa cuando se revelan el porqué de los fantasmas, los hechos. Éste filme es magistral con el uso de la música, crea escenas -sin ser un musical- llenas de potentes y sugerentes bandas sonoras o canciones que construyen momentos y estados impresionantes, que emocionan, que son cine en estado puro, y enaltecen la experiencia de la sala de cine, no solo de manera sonora sino junto a lo visual. Wright tiene un talento muy especial con el uso de la música para crear escenas intensas y gloriosas. El momento en la escalera manipulando la inocencia muerta del pasado -donde habrá compasión y feminismo- es una de las grandes escenas del séptimo arte contemporáneo. Wright no teme mostrar su cinefilia cargada de música, ésta es abundante y, aun así, no falla. Los colores que dominan la pantalla también son hermosos, el juego de la luz a lo giallo o a lo Wong Kar Wai. Los 60s también se disfrutan en éste filme, y su contextualización es super básica pero harto práctica y llena de vida, la moda también en esta época tiene gran motricidad. Thomasin y Taylor Joy hacen una dupla perfecta, nunca mejor escogida. También notable la elección del actor joven Michael Ajao, muy bien incorporado, sin verse forzado, muy bien trabajado, de a pocos, con solidez, un galán de color de perfil bajo, sin querer imágenes fáciles de lo cool con él; yace muy lógico en la trama y por cómo es Eloise. Last night in Soho tiene terror bueno, y sobre todo bien argumentado, con una historia inteligente y de manera totalmente franca al final de la jornada (o, mejor dicho, a media película), y ni que decir de lo entretenida que es la película, Wright finalmente convence y entusiasma hasta al que no lo quiere por hiperinflación y alardes y hambre de cinéfilo pop. 

martes, 8 de junio de 2021

Carnival of souls

 


Carnival of souls (1962), de Herk Harvey, es una película de culto, idolatrada y mencionada hasta el tuétano, y en justa razón, es una gran película de terror. Tiene múltiples lecturas sin dejar de ser sólida. Tiene una apertura muy de onda juvenil, con una carrera de autos; la curiosidad es que en uno de ellos hay puras damas. Finalmente esto termina en tragedia. No obstante una de las mujeres se salva milagrosa e inexplicablemente y de esto arrancará el terror. Mary (Candace Hilligoss) es ésta extraña sobreviviente, una organista que cambia de ciudad en busca de un nuevo comienzo. Le espera una feria, un misterioso abandonado muelle, un ex lugar de carnaval. Así mismo hay un personaje particular, un vecino seductor que tiene mucho de chusco, es un seductor de mujeres de cuarta, John (Sidney Berger), y para más inri buscará seducir a Mary, que en medio de una crisis y el pánico lo pensará como fuente de escape. Pero Mary está condenada. En el meollo hay una lectura de una gran pesadilla, también de la locura y de un acto fantasmal. Hay muertos que no saben que están muertos y muertos persecutorios, el llamado del cementerio con la imagen de una feria de freaks, como ese extraño hombre (el mismo Herk Harvey) que persigue diabólicamente a Mary, como destino, habiendo de por medio un escape mitológico del infierno o paso por el purgatorio. 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Color out of space

 


Basada en cuento de H.P. Lovecraft. Dirige el sudafricano Richard Stanley. Es una película violenta, si no gustas de escenas fuertes no te va a gustar. Pero trasuda cinefilia, es un cine que toma riesgos y se ve que es auténtico. Stanley parece un tipo que busca hacer su arte más allá de la aceptación general. Pero éste director sudafricano también denota saber hacer un cine para muchos tipos de cinéfilos. Sabe hacer una película entretenida. Es una película que va mejorando a medida avanza. Tiene terror en muy buena dosis con el espacio como el enemigo, con algo curioso que es un ente abstracto sin prácticamente identidad salvo que se le identifica simplemente como un color, un color fucsia. El filme se centra en una familia, padres y 2 hijos, mujer y hombre. Hay enloquecimientos y explosiones, sin que sea tan terrible de ver tampoco. Hay una secuencia muy poderosa, la parte más difícil de tragar de la propuesta, toda la transformación de 2 de los familiares. Nicolas Cage hace de un padre autoritario, algo malvado, luego medio freak, más tarde algo penoso, y termina indiferente, cruel y hasta vacío del todo. Stanley le depara un gran personaje para el terror, de lo sencillo lo explota bajo mil expresiones humanas. Hay también un poco de humor negro y algo de sadismo. Es una película potente.

martes, 5 de enero de 2021

The vast of night

 


The vast of night (2019), película que unánimemente ha gustado, que ha gustado a todo el mundo, se da como un capítulo de la serie La dimensión desconocida; vemos el tv encendido mostrándonos un capítulo de ciencia ficción, se presenta como un entretenimiento. La película debut de Andrew Patterson es una película que no cuenta nada que no hallamos escuchado o visto en el cine antes, pero lo hace muy bien. Es una propuesta que maneja gran talento movilizando tensión, y tiene su buen suspenso. El filme es simple, habla y habla, como el periodista de radio local, de pueblito, Everett (Jake Horowitz), que aunque tiene pinta de nerd es la sensación de la zona, un tipo con mucha personalidad, muy suelto. Este periodista oye un extraño ruido en la radio y como buen periodista, aun bastante joven, se lanza a la investigación de ello. Llaman a la radio y alguien cuenta una historia, la película se pone sabrosa, se pone interesante, todo así, hablando, oyendo. El tema son los extraterrestres y sus secuestros, habiendo de por medio ideas locas como algún personaje se deja ver, pero el filme como es de ciencia ficción pues se presta para la locura y para el hedonismo narrativo de paso. A Everett lo acompaña una chiquilla de 16, Fay (Sierra McCormick), llena de vitalidad y energía, gusta de correr a cada rato, en lugar de montarse en carro. El filme es intenso, medio acelerado, todos andan apurados, alertas. Es un filme que tiene inteligencia para manejar tensión e interés con recursos sencillos. No hay nada espectacular en realidad, todo es especulación, comentario, anécdota, secreto. Pero eso lo hace un filme distintivo y en parte original, talentoso para valerse del recurso mínimo, y agigantarse. Puede que le falte espectáculo, pero su nivel de tensión sostenida por largo rato es digno de excepciones. No lo creo tremendo filme, pero sin duda destaca, sabe aprovechar lo que se vive como folclore, hace una película muy cinematográfica -sí, hablando mucho-, con poco recurso, poniendo magia en el comentario vox populi. Es la película definitiva de los secuestros de extraterrestres -que no son necesarios verlos, no busca el placer del cine B-, los detalles ya los inventaran otras obras. 

jueves, 17 de diciembre de 2020

El teléfono (Call)

 


Ésta película, Call (2020), aparece en el catálogo de netflix; fuera de Corea del Sur, país de procedencia, se ha estrenado internacionalmente gracias a Netflix, a través de internet, y aunque por la plataforma debería convertirse en una película muy popular no ha sido así curiosamente, no se habla mucho de ésta película y es una sorpresa porque es una muy buena propuesta, sólida de principio a fin. En esta película se manejan mundos paralelos, el pasado conversa con el futuro y el presente con el pasado, hablan entre sí los 90s (1999) y el 2020; una chica del pasado que recién está viviendo su presente se comunica por un simple teléfono con una chica de la actualidad. El mecanismo es arbitrario, no hay explicación alguna de esto, pero es algo que no interesa explicarse, la cosa es entretenerse con la película y sus miles de vueltas de tuerca y novedades, que abundan; es una película llena de audacias, aunque tampoco exagera, y es equilibrada de principio a fin, lo cual es notable, es difícil sostener el nivel siendo de esta manera, mantener la novedad y el atractivo por tanto tiempo. Es una película que a pesar de moverse en el tema de los mundos paralelos no rebosa de originalidad, pero es notable proveyendo harto hedonismo cinéfilo, manteniendo la pequeña sorpresa y el suspenso. Young sook (Jun Jong-seo, quien con sólo 2 actuaciones en su carrera demuestra tener su buen talento como actriz y harta capacidad para escoger roles y rendir en ellos en alto nivel, en roles de loca, exigentes), la chica de los 90s, dice que su madrastra, única persona con quien vive, quiere matarla, que es una hechicera. La chica de los 2020, Seo-yeon (Park Shin Hye, también demuestra talento, y entre ambas protagonistas sostienen el filme, mediante un duelo de virtudes), tiene igualmente su propio dolor, como no le falta a nadie. Seo-yeon perdió a su padre en un accidente casero y esto lo arrastra psicológicamente y con cicatrices en el cuerpo. El filme entra en materia sin hacerse mucho problema, pronto ambas chicas conversan desde sus propios universos, y se plantean ayudarse mutuamente. La trama inmediatamente te sorprende, tiene un excelente manejo de como cambiar el presente, como manipular el destino y el efecto causa -consecuencia. Luego el filme cambia por completo, se vuelve una película macabra, de suspenso, de terror, con un nuevo elemento en juego, el hedonismo de matar, de sentirse efervescente por medio del homicidio, y para ello se busca salir indemne de polvo y paja. El teléfono no deja de llamar, la interacción se vuelve intensa, se vuelve un juego de táctica y estrategia. Es notable como se trata de manipular el pasado y al mismo tiempo el futuro. Ambas chicas llegan a verse juntas, otra pequeña audacia. Ésta obra, debut del coreano Lee Chung Hyun, es un thriller muy competente y sobre todo muy divertido. 

jueves, 4 de julio de 2019

Ferat Vampire (Upír z Feratu)


Que un auto sea un vampiro suena híper extravagante y original, pero el resultado es un filme extraño para el cine de terror, pero interesante aun así. El auto en cuestión tiene un desenvolvimiento más discreto que algo potente y terrorífico, el terror es más anexo por otras cosas que por el propio auto; el auto vampiro, el ferat, más bien tiene una especie de investigación, comprobación, de que en efecto es un vampiro, y el trabajo en ello parte de un tipo que es freak y cuenta esto a un doctor (Jirí Menzel), el doctor se convence porque el ferat implica a una mujer que él ama, una enfermera, Mima (Dagmar Havlová). El filme gira en base a un rally, el ferat va a competir en éste rally. Mima va a conducir el auto, ya que la anterior piloto murió, supuestamente chupada su sangre por el ferat. En el filme hay un juego del doble con ésta mujer, Luisa (Jana Brezková) y su hermana Clara (la misma Jana), presentándose como una alucinación, un juego de terror, donde muchas mujeres quedan confundidas. Esta propuesta tiene su complejidad, es algo intrincada de entender. Mima y Luisa tienen sus vidas vinculadas, la morgue las espera. El doctor Marek es el padrote, las seduce a ambas, aun cuando tiene la pinta de nerd. Ferat Vampire (1982) es un poco seria con su investigación de hacer ver al ferat como un vampiro, esto se dilucida al final finalmente, antes todo busca comprobar los supuestos disparates de un tipo. Esto del ferat vampiro hace percibir al filme raro, porque no busca hacer terror barato, terror básico o intenso, es algo más sutil, el auto chupa la sangre por el pedal, hay una adicción y dependencia ahí, esto se conjuga con la pasión por el automovilismo y el deseo de éxito y reconocimiento. Mima ama el automovilismo, igualmente como Luisa lo amaba, ambas están dispuestas a morir por ello. También tiene influencia que un vampiro chupa la sangre a alguien y la vuelve dependiente de su hechizo, es como una esclavitud la que genera, hipnotiza a la persona, roba el alma. Ambas cosas van de la mano, la pasión por el automovilismo y el vampirismo, hay una fusión sólida en esto en la presente propuesta. Luego veremos hasta el rally en acción. Aparte el checo Juraj Herz espolvorea terror en el filme, pequeños sustos, pero también coloca una pesadilla potente con el ferat a lo Cronenberg, con un auto latiendo como la carne, lleno de sangre. El rally que es auténtico está bien inmerso en el filme. La compañía Ferat tiene una administración y directores que da a entender a un capitalismo violento, un capitalismo depredador y corrupto. El filme tiene su erotismo, pero nunca deja de lado su historia. La escena con las botellas en la cama es chocante, pero el filme da una explicación freak, así se ve un poco el filme. Es un cine de terror raro, particular, cine de autor con su roce con el ridículo en el que nunca cae. Ferat vampire no será una obra maestra, pero es una película bastante curiosa.

jueves, 9 de mayo de 2019

Rojo


Un hombre discute con otro por una nimiedad, finalmente el que parece perder o resignarse avergüenza a su contrincante, estalla en furia el humillado, más tarde se desata la violencia. Tras un espectacular arranque el filme se dedica a explayarse en sus 2 historias, una sobre un saqueo de una hermosa casa y el otro sobre una discusión en un restaurante. Pero el filme es muy suelto, no esperen un abordaje contundente como el del poderoso inicio. El director argentino Benjamín Naishtat retrata 1975, poco antes de la dictadura de Jorge Rafael Videla. En su filme vemos lugares comunes de lo que sería ésta dictadura, pero en forma trasversal. En Rojo hay desaparecidos aunque por asuntos pedestres y por gente común. El filme salvando distancias es como La cinta blanca (2009) y constatar lo que vendría después en Argentina. Es una obra donde todo no parece tener mucha importancia y el clima está un poco enrarecido. El personaje principal es un abogado, interpretado por Darío Grandinetti, quien viaja a una pequeña provincia con su mujer y su hija. Entre lo curioso y hay mucho de ello, pero en tono muy relajado, que puede pasar por medio dormido, está la contratación de un detective en manos de la interpretación del chileno Alfredo Castro. En Rojo hay corrupción, oportunismo y aprovechamiento, parte de lo que sería la dictadura de Videla. Hay culto a la iglesia, como Castro haciendo de un devoto, un hombre que permite lo sórdido, pero ejerce la crítica social. Grandinetti luce muy competente, es un gran actor. En éste filme hay hasta un eclipse, escenificado en una playa. Es una propuesta muy de cine arte y tiene personalidad. No es un filme demasiado original, pero medio que se distingue, como cine de autor. Tiene un clima algo seco, pero no muerto, y contiene humor extraño, será ironía. Es un filme que se pretende inteligente, quizá demasiado para su propio bien, y no resulta un filme maestro. Es más potente y efectivo al hacer cine sorpresivo y violento como en el inicio. Luego cambia de tono. Es una obra a valorar, aunque decaiga, afloje y sea algo parsimoniosa.

lunes, 6 de mayo de 2019

High Life


Claire Denis hace una película interesante, pero no perfecta, entonces vale, porque tiene su originalidad, su buen cine arte, aunque tiene puntos débiles o criticables. El filme es algo confuso de ver, sobre la misión de reproducción, el por qué la hacen tan complicada; después se suelta el pandemónium que si luce normal ante no ir por la vía rápida y fácil.

El filme tiene su parte fuerte en como desaparece la tripulación hasta quedar padre y bebé solos. Robert Pattinson interpreta a éste padre, y está muy bien. La trama de ir rumbo a un agujero negro suena escueta pero práctica, efectiva, con los muchachos pequeños criminales puestos en el espacio con la doctora asesina (Juliette Binoche) y su investigación.

El sentimiento que emana entre padre e hija del inicio es bueno, luego se vuelve medio intrascendente, pero sigue funcionando. Pattinson con su actitud y performance no necesita verse más viejo, no mucho al menos. High life (2018) es un sci-fi que exhibe herramientas sencillas, pero es muy erótico, sexual, tiene identidad.

Lo interesante es como cada tripulante va a ir desapareciendo hasta que quede la figura previa de los cadáveres que arroja al espacio Monte (Pattinson). Estos cayendo en el espacio son tremenda imagen. Binoche sobresale como cabe esperar. Lo futurista –lo material- está perfecto, sin demasiada extravagancia que no sea alguna máquina de excepción.

Pattinson hace de un buen tipo en general, quien se regenera con la responsabilidad de cuidar de su hija. La propuesta habla de la búsqueda de la trascendencia. Binoche también hace de una mujer en pos de la redención, con lo maternal. Hay un vacío y ser defectuoso –hasta lo criminal-, mejorar como persona, que se trata, que se llena o se transforma con tener un hijo, aunque hay quien reniegue de ello y se muestra incluso violento.

El filme versa sobre ser padre y arranca de ser un muchacho loco hacia esa responsabilidad, mientras esto es productor de mucha intensidad. El filme tiene su toque gore, sus momentos de terror. Hay una buena bomba de tiempo, en como Denis propone subir la tensión, en como lo prepara. High life no es un hito, pero es un buen filme.