domingo, 21 de junio de 2026

Stalker


Ésta película de ciencia ficción del ruso Andrei Tarkovsky prácticamente no tiene efectos especiales, pero maneja mucha fantasía. Es ciencia ficción hecha con gran inteligencia. El lugar donde se filmó es Estonia, durante su época soviética. Los lugares parecen postapocalípticos, y son fábricas químicas, rieles en desuso, hidroeléctricas, bunkers, infraestructura derruida y abandonada, rodeada por el desgaste, de naturaleza, con territorio con agua empozada, muchos charcos y hasta como si recorriéramos un submarino. No ver personas por ninguna parte y observar de vez en cuando perros callejeros ahonda en el abandono. En ese terreno se alude cayó un meteorito y el sitio es conocido como La Zona, un lugar mutante, que cambia de apariencia como si tuviera vida. La Zona tiende trampas. A esa vera la gente mayormente desaparece o algunos enloquecen, por eso el ejército la tiene cercada y prohibida. La curiosidad es que hay un cuarto donde se dice se cumplen deseos. El Stalker del título lo interpreta Alexander Kaidanovsky y es un guía que lleva gente ilegalmente a La Zona. Como La Zona cambia de forma ir siempre es una aventura. Esto produce nuevos peligros para el stalker y sus clientes. El Stalker es un hombre que encuentra su significado de ser en transportar a la gente a ese espacio. Siente un vacío existencial, se concibe poca cosa, pero llevar personas a La Zona y que de alguna manera hallen la felicidad, que siente le es esquiva por una depresión crónica, le da sentimiento de autovalidez. Es como en Fight Club (1999), cuando, en una escena maravillosa, Tyler Durden le ruega al mafioso dueño del bar donde se hacen las peleas clandestinas. Lo derriba al suelo y le suplica que no le quite el bar porque su vida son éstas peleas que ocurren ahí y sin ello no es nada, su vida no vale nada. Igual el Stalker, justamente cuando quieren destruir La Zona y el cuarto de los deseos. Piensa lo mismo. Se pone a llorar, a rogar. El Stalker es un hombre común y corriente, más allá de ser el guía. Igualmente, a fin de cuentas, sus 2 nuevos clientes. Uno llamado El Escritor (Anatoly Solonitzyn, el actor que más le gustaba a Tarkosvky y que realmente es notable; trabajó con él en 4 de sus 7 largometrajes para cine; murió 3 años después de ésta película a los 47) y otro El Profesor (Mykola Hrynko). El filme tiene partes filosóficas y otras partes psicológicas. Hay una argumentación bastante interesante de porque es mejor ser frágil (o sensible) que fuerte (estar seco) para trascender en cualquier cosa. También se habla -se lee- del apocalipsis bíblico. El Escritor se coloca una corona de espinas como Jesús. En sí el filme está lleno de creatividad visual, estética, desde lo real, pero que en su diseño de producción o de arte y su puesta en escena genera cierto vuelo fantástico plegándose perfectamente al sci-fi. Da la sensación de estar observando algo distintivo y al mismo tiempo reconocible. He ahí la sabiduría de Tarkovsky para escoger las locaciones y plasmar la adaptación de la novela Roadside Picnic publicada en 1972, perteneciente a los hermanos rusos Arkady y Boris Strugatsky que se encargaron del guion de la película, pero si bien Tarkovsky no aparece en los créditos como guionista se nota que sí participo en mucho en la escritura estructural y guía, como que la película es distinta a la novela, no es del todo fiel. Hay versos leídos como parte de la trama que pertenecen al padre de Tarkovsky y están bien ensamblados. Se percibe también una parte mística y religiosa en Stalker (1979) que recorre toda la propuesta, cosa que era siempre muy importante para Tarkovsky. Así mismo se habla del arte en sí y de la ambición humana por manejar a otros, a la gente, como quien reflexiona sobre la propia URSS y una cierta desilusión sobre su utopía. Se podría decir que hay vasos comunicantes entre los Strugatsky y el genio de Tarkovsky, pero igualmente se perciben pensamientos habituales en él. Tanto el guía (a lugares inaccesibles o de difícil acceso), como el profesor (el científico) y el escritor (de arte) son puntos que se observan de intelectualidad, aun cuando yacen medio perdidos en el mundo. No obstante pelean con sus egos, plantean humanismo. Dudan de sus propias facultades. El filme es una aventura por ir de la civilización donde se percibe caos y desolación como parte de un paquete a La Zona, un espacio que supone un cuarto donde hallaremos la paz. Los lugares que recorren los tres personajes son atractivos como buena película de aventuras. Hay estéticas ingeniosas, como el lugar con los montículos de arena fina, las cascadas al lado de los restos de paredes gigantes o el recorrido por el extenso túnel de acero a la escalera hundida en el agua sucia. Curioso es ver que no muere nadie de pulmonía, porque duermen sobre charcos de agua provocando una puesta de escena memorable, visualmente hermosa. En un diálogo se dice que la vida sin misterio o sin asuntos sobrenaturales es aburrida. El escritor parece ser rico, pero no es feliz. Critica la falta de autenticidad, el querer agradar a toda costa, ser dependiente de la aceptación externa, donde él mismo hace un mea culpa general que lo tiene desdeñando el arte. Al profesor su mujer le ha engañado, también es infeliz, sin embargo siente que el altruismo vale más que el propio éxito. Miente con querer el Nobel. Ahí lo vemos contestar un teléfono en medio de la nada, de lo imposible. A La Zona se le atribuye una naturaleza extraterrestre y se percibe con la hija del Stalker algo parecido a 2001 Odisea del espacio (1968), una fusión o una injerencia cósmica. La Zona más que un lugar de deseos cumplidos, practicidad, es un espacio para pensar la existencia de manera profunda, más allá de la superficialidad y lo aparente. Es igualmente una promesa, fe, de una vida mejor, que alude el cielo. Esto indica una auscultación que puede llevar a la decepción y consiguientemente a la locura. La Zona es una inteligencia superior. A La Zona no se puede llegar frontalmente sino nos destruye. El viaje por una parte literal se siente como quien se mete a un campo de concentración, como si estuviéramos en la segunda guerra mundial. Hay escenas con tomas muy próximas de larga duración, parecidas a La ascención (1977). Vemos tres cabezas calvas por buen tiempo, de cerca en movimiento, mientras se dejan llevar por el viento. Así también Tarkovsky filma por ratos desde las espaldas como lo hará Béla Tarr. Es un viaje que aunque no tiene de terror implica mucho el miedo en el avance, en la caminata. El Stalker lo hace porque es su manera de sentirse vivo, más que atribuirse heroísmo. Alisa Freindlich hace de la esposa del Stalker y tiene escenas muy intensas, llenas de emotividad. También tiene un bonito cuerpo que deja ver en sus contorsiones en el suelo. Solonitzyn, de manera talentosa, hace del típico tipo que suele divagar, quedarse pensando, con la mirada perdida como le es habitual, sin manifestar melancolía sino un discreto enojo, en sus expresivos ojos celestes. Igualmente puede ser reprochable, tener de negativo, como buen actor todoterreno. Es una película que puede leerse en parte como de acción, mirarse llena de practicidad. Ir por un lugar extraño, misterioso, como esas tantas historias de islas o selvas recién descubiertas, pero desde lo mínimo, donde la actividad motriz no es muy intensa, pero donde tenemos la sensación de que algo malo acecha. El Stalker siempre está atento, precavido, un poco tenso, lanzando su tuerca envuelta en un trapo con nudo como cábala por donde proseguir. Muy buen uso del sepia para trasmitir sensación como de estar rodeados de sutil destrucción, de vejez, en otras formas a La Zona. Levantarse de una cama, donde duerme padre, madre e hija chica, nunca ha sido más artístico que con Tarkosvky. Igualmente el final con los vasos es muy teatral/dramático, en el buen sentido, dentro de un juego de niños. Una demostración de que para impresionar nada mejor que el intelecto ante todo. 

miércoles, 17 de junio de 2026

The man from London


Éste filme le pertenece al húngaro Béla Tarr y lo codirige con su esposa, Ágnes Hranitzky, con quien ha codirigido 3 películas suyas, ésta es la segunda vez. Hranitzky es la editora/montadora del filme además. Es una película curiosa dentro de la filmografía de Béla Tarr porque es un noir y adapta al super famoso Georges Simenon. Otra curiosidad es que el guion es de Tarr y su compatriota el novelista László Krasznahorkai, quien es nada menos que el Premio Nobel de Literatura del 2025. László trabajó con Tarr como guionista en 5 de sus largometrajes. Tarr adaptó obras suyas entre otras. Éste es el cuarto largo donde László es guionista. Tarr es conocido por ser uno de los grandes maestros del llamado slow cinema, el cine lento. La película consta de varias secuencias extensas, teniendo muy pocos cortes durante las 2 horas y poco más de duración. Tarr arma secuencias muy bien coreografiadas moviendo la cámara alrededor sin cortar. Muestra contrastes, gente que entra en la visibilidad del espectador por el movimiento de la cámara sin ir a corte. Es una película que se entiende perfectamente. Lo que tiene es que exige paciencia, puede fácilmente causar tedio por su extrema lentitud, por su regodeo austero. Se le puede tener por una obra poética, hay cierta belleza en esas extensas coreografías/secuencias, como quien esculpe con esa contemplación, esa lentitud, ese color blanco y negro, esos contrastes con sombras, o negritud. En un momento la pantalla tiene unas partes iluminadas blancas y otras oscuras negras y como si tuviéramos un rompecabezas toda la pantalla se complementa de negro. Esto es una composición con la luz y lo visible, como pintar un cuadro. En otros momentos el protagonista y otros personajes dan la espalda, Tarr encuadra, genera narrativa desde esa posición. Tarr trabaja con su arte habitual, con su propio estilo. Sus películas dialogan entre sí. El Caballo de Turín (2011), su siguiente película y la que muchos consideran su testamento fílmico o donde yace todo su arte, si bien Satantango (1994) es monumental, se parece bastante a The man from London, aun cuando medio que pasó desapercibida en su exhibición en el festival de Cannes. Está incluso la mirada social que identifica el cine del húngaro y en especial a El Caballo de Turín. Es un filme sobre oportunidades especiales aunque se mueve en la corrupción. El filme trata de que 2 tipos le roban al dueño de un teatro en Lóndres y al pelear uno mata al otro. Se ahoga en el agua con el dinero hurtado. Un tipo que trabaja en una torre de vigilancia en un puerto donde se toma el tren además, hay tremendo despliegue coreográfico, de la cámara, entre barcos, trenes, orillas y la torre, recoge el dinero y se lo lleva. Es su gran oportunidad de ser rico. Como dice su esposa, tras 25 años de silencio. Su hija trabaja en una carnicería y cuando la ve, en unas tomas sugerentes, sensuales, pero elegantes, donde se iluminan sus hermosas piernas en botas de caucho, barriendo el agua sucia, dice que no soporta que cualquier hijo de vecino esté mirándole el culo al pasar por el lugar, como quien dice que su hija sin que ella lo busque se ve barata. Miroslav Krovot, un actor checo, el protagonista, imprime sequedad en el ambiente, si bien en ciertos ratos se ve que siente miedo. Igualmente se le percibe que tiene muchas dudas, que se debate en su consciencia. El ladrón y asesino sospecha de él. Su hija es interpretada por Erika Bók, quien sólo ha trabajado en algunas películas de Tarr, pero lo hace bastante bien. En el filme vemos instantes de mucha emotividad, muchos actores despliegan muchos sentimientos, lloran, gritan, sufren. En el reparto está la inglesa Tilda Swinton, como la esposa de Maloin (Krovot) y tiene varias escenas intensas, aunque su papel es bastante secundario. Más importante parece el de la hija Henriette (Bók), que se le ve simple, austera, como habitual personaje del universo de Béla Tarr, pero carga un aura de belleza y seducción natural, así como cierta melancolía y pasividad. Swinton parece un poquito fuera de lugar en la sequedad del cine europeo que maneja el arte de Tarr, aun cuando ella inició su carrera trabajando con Derek Jarman, y se le puede ver bastante digna del cine minoritario o arty, incluso siendo actualmente fácil de reconocer por el público. La película tiene un tratamiento distintivo a un punto con el inspector de policía si bien tiene de clásico inspector francés. No parece serle determinante ver el asesinato como algo grave. Se le puede señalar como con un aire un poco a gángster o a la ley del submundo o como si viviéramos en un especie de régimen dictatorial o una distopía. El filme aunque es bastante realista se percibe que podría haber tenido elementos de sci-fi, quizá por László. El tipo de manejo tiene otra visión que colinda con cierta complacencia outsider. Es una película que se reviste hasta del carácter político del director y supone que de su guionista. No es una película demasiado explícita (violenta). Ahí tenemos la tensión de la toma larga sostenida frente a la puerta de una cabaña. Hay una escena de noir sucio a la vena, algo sórdida pero desde lo sugerente, donde el barman le frota el pecho a una mujer vieja robusta que luce como una prostituta melancólica. En una película de Tarr nunca falta el sonido de un acordeón y hasta lo vemos en una escena de aspecto circense. 

sábado, 6 de junio de 2026

Un soir, un train


El director de ésta película, el belga André Delvaux, es un autor algo rebuscado en general, pero un pilar importante en el cine de su país. Su filmografía no es muy extensa, tiene unos 8 largometrajes de ficción para la gran pantalla. Su cine no es un cine espectacular, pero se distingue, tiene originalidad, lleva elegancia. Muchos dirán que es algo complejo, y lo es, pero de los que se entienden, que son honestos y más inteligentes, que sostienen el intelecto, por eso todo es aprehensible, y en ese trayecto deja harto pozo introspectivo, en varios sentidos. Proporciona diversas lecturas, tanto políticas, como sociales. Habla del nacionalismo flamenco, población predominante de Bélgica asociada con Holanda, por encima de los francófonos (y claramente en consiguiente con los franceses) que son la segunda población importante de Bélgica. Los flamencos pertenecen a Flandes. En la trama vemos a un catedrático de lingüística, Mathias (Yves Montand con 47 años), belga francófono que tiene una novia francesa, Anne (Anouk Aimée con 36 años), directora de teatro, con quien tiene problemas de comunicación, siendo fácil de pensar un diálogo con el cine de Antonioni. El nacionalismo flamenco que vemos con la pronunciación de los alumnos de la Universidad en que enseña Mathias incluso genera conflicto en la pareja. Ella se siente distanciada, sola, en Bélgica, frente a esto; además de que de Anne se dice que es una mujer muy libre, y en ello no tiene un vínculo formal ni hijos y ésta decisión la hace ardua de encajar en una relación. Tanto Anne como Mathias se podría decir que son intelectuales, burgueses dirían otros. Conversan sobre la creación, sobre el arte, sobre los significados, sobre la muerte, tema que ronda todo el filme. Surge que Anne se manifiesta sensual en un baile y cree que esa faceta le molestará a Mathias cuando recién la pretende (quizá por la diferencia de edad o el formalismo de él), pero Mathias ama su belleza, sus delicados movimientos, Anne (la bella Aimée) lo deslumbra, como se observa en la expresión -en los ojos, la sonrisa- de Montand. No obstante Mathias sabe que tiene al lado una mujer difícil abiertamente. La comunicación es ardua justamente por su personalidad y sus opciones. Mathias es más simple aun siendo catedrático, pero con el recuerdo de su madre con la manzana sabe que puede fallarle -hacer sentir mal- al amor más grande. El filme es un poco también cómo es perder la memoria, el paso del tiempo llevándose todo, hasta concluir en el vacío. En una visita al cementerio, Mathias olvida donde dejar unas flores, ha olvidado la ubicación exacta y simplemente se rinde en lugar de solucionarlo. El filme tiene un juego con distintos tiempos, en realidad no es un filme lineal, es como analizar el pasado, que yacen entremezclados, muy bien trabajado en el tren, con un choque como síntoma/metáfora de crisis, quiebre romántico, así como Anne mirando hacia afuera de espaldas ensimismada y él percibiendo lo que siente ella. La trama tiene una parte surrealista, pero finalmente cae en un lugar común, muy utilizado, como es perpetrar un sueño, así mismo ver un vampiro o la muerte misma te saca de cuadro para ubicar una obra de teatro luego, justificándose. El sueño en realidad es delirio, un trauma, un golpe. La hermosa joven mujer extranjera que no habla nuestro mismo idioma, que es diferente a nosotros, pero nos emboba; el pueblo desolado, la soledad, el silencio; vivir a mil la vida que parece un acto de locura o extravagancia, en la sala de cine, con tipos pasolinescos. El onirismo se deja ver oscuro, tétrico, como si fuera terror o un sci-fi, propio de toda esa reflexión sobre la muerte en que yacen metidos los protagonistas buscando (como metacine) para la obra dentro de la obra, y para calmar nuestro dolor, un dolor que es inherente a la humanidad, pero que, como cimentar las relaciones de pareja, siempre es arduo de manejar a pesar de todo, como quien conoce a alguien, sabe como es e igual le sigue afectando, un amor con espinas, cuando todo podría ser realmente fácil, cambiar para una mejor adaptación, que no solo nos contenten o nos acompañen, pero muchas veces o no somos la persona indicada, o no estamos en el lapso indicado, o no tenemos el carácter y la actitud necesarios, tememos forzar las cosas, porque muchas veces la posibilidad de los cambios requieren de una lucha, y no simplemente caer en lo políticamente correcto de la modernidad, refiriendo a tener chances reales, porque Anne no es una cualquiera, como lo manifiesta Mathias medio en eufemismo. La muerte literal puede ser melodramática, como ese encuadre de echarse al lado, emparentado con la pasión amorosa, pero también alude al fuego que tiende a apagarse porque es pasajero sino evoluciona, producto de ser demasiado libre, siempre clamando por efervescencia, cuando toda obra requiere de descanso. Como sentencia la frase, para el libertino el amor es una pequeña muerte. Los dos hombres que acompañan a Mathias son su ayer y su futuro. Estoy esperando el cielo porque he sido bueno, señala el viejo solitario, nunca he perpetrado ningún mal, como quien dice en su melancólica situación que la perfección no existe, no se ha de buscar porque muchas veces hay que recordar que para hacer una tortilla hay que romper huevos. Se podría decir que sólo los muertos contentan a todo el mundo. Es una película llena de simbolismos, como se llega a discutir. Tiene su parte literal y así mismo lleva lectura. Vemos cocer papas en una fogata y al mismo tiempo es pensar que algo se nos está diciendo en porqué el tren se detuvo en cierto lugar, cuando estábamos tras alguien. Ésta obra que adapta al flamenco Johan Daisne es una película de misterio, ¿cuál es el misterio?, el amor, y no tanto. 

sábado, 23 de mayo de 2026

Apocalypto


Contra lo que muchos pueden creer Mel Gibson es un buen cineasta. Su cine no es muy intelectual pero lleva sustancia. Sabe hacer películas realmente entretenidas, como las de nuestra infancia-juventud (los 80s, los 90s), y al mismo tiempo no es vacío, te da cosas para pensar y lo hace de manera fácil. Uno puede criticarle el exceso de sangre en La Pasión de Cristo (2004), pero quien podría decir que es una mala película. Además, Gibson con ella hace una obra para un gran público y logra convencer, atraer, cuando por la temática religiosa conseguirlo puede ser un poco arduo, pero Gibson hace algo notable y con miras a ser rentable a su vez, a entusiasmar a mucha gente. Braveheart (1995), su mejor carta de presentación es tremenda maravilla. Otra de su filmografía, Hacksaw Ridge (2016), es un ejemplar decente, tiene de interesante. Apocalypto (2006) es la segunda mejor película de la filmografía de Mel Gibson, que hasta la fecha consta de 6 obras para cine. Es un excelente filme, en sus mismos términos, una propuesta entretenida. Tiene mucho de cine de acción, que ostenta su sustancia. En mucho puede leerse como una película a lo la magnifica Depredador (1987). Una tribu pequeña que vive libre en medio de la selva es atacada por la gran civilización maya, por el imperio maya, por sus guerreros, cazadores de otros indígenas de pequeñas comunidades, para venderlos y hacer sacrificios humanos. El filme empieza mostrando a un grupo de ésta pequeña tribu, también de cazadores, pero de animales, riendo como cualquier gente de hoy en día, haciéndose bromas, muy masculinos todos, con las típicas burlas. Bromean a uno porque no puede hacer que su mujer tenga un hijo varón, algo muy apreciado en las tribus, porque son los cazadores, pieza principal de su mundo. Garra de Jaguar (Rudy Youngblood, americano de ascendencia india, que ha tenido una escueta carrera como actor, pero que aquí luce sensacional) es el hijo del jefe de la tribu y él es Apocalypto, la señal del apocalipsis. Su tribu será atacada por los cazadores/guerreros mayas liderados por Lobo Cero, interpretado por Raoul Trujillo, americano de larga carrera como actor, quien yace acompañado de Ojo Medio (Gerardo Taracena), quien hace de un tipo sádico y que le tendrá especial ojeriza a Garra de Jaguar. Tanto Trujillo como Taracena serán bastante histriónicos en sus expresiones. Lobo Cero es corajudo, además es corpulento. Alguien que se toma especialmente en serio su liderazgo probando todo el tiempo que de verdad lo merece o es el más rudo/duro. Ojo Medio es más ladino, más frágil, pero malicioso, perverso e igualmente un guerrero difícil de vencer. El filme abre mencionando que las grandes civilizaciones, los grandes imperios, se destruyen no por fuerzas externas, sino por su consistencia interna, por las resquebrajaduras que vienen de adentro, es decir, que uno se autodestruye en realidad. Esto alude a la humanidad en general, a todos los imperios y civilizaciones, desde la puesta en escena de los mayas. El imperio maya gobernó durante cerca de 3500 años, un tiempo impresionante, y aquí el contexto se encuentra entre el siglo XVI y el XVII, en su decadencia/descenso, a poco tiempo de que llegue a dominarlo otro imperio, el español. Ésta es la sustancia del relato, en un filme que en mucho es de acción, porque Garra de Jaguar será cazado junto a sus amigos y su entorno social, luego escapará y enfrentará en solitario a los feroces guerreros mayas. Ésta propuesta tiene una visualidad y una producción de arte de máximo nivel, cuando la tribu capturada es transportada donde los mayas, por mercados y piedra gigante, pirámides. Es como ver la Babilonia de las sagradas escrituras. El conjunto tiene su toque bíblico. Vemos prostitutas indígenas, exuberantes, exóticas, llamativas, vulgares. Así mismo especies de monjes corruptos, totalmente fríos, centrados en ellos mismos. Lleva un aire al imperio romano desde lo autóctono mesoamericano, junto a circos para el pueblo, fiestas paganas, máscaras, pintura, humillaciones, mezclado con lo familiar, como niños cerca de los sacrificios. Es una propuesta que es super entretenida, tiene un aire harto casual en el inicio, marca de Mel Gibson, que recuerda al cine de Clint Eastwood de cierta manera. Gibson tiene tremenda habilidad para generar emoción, fuerza, vitalidad, a lo Braveheart, cuando Garra de Jaguar debe hacerle cara al miedo, un miedo natural a la muerte, o a la vida misma se podría decir. Debe emprender, confiar en sí mismo, salir a flote, triunfar, si bien aquí literalmente, físicamente, debe vencer a una gran mayoría de predadores. Pero Garra de Jaguar no solo es valiente y un guerrero, otro cazador, sino sabe ser muy inteligente. Así lo vemos como salva a su propia familia, a la que debe volver para completar el círculo. La trama es un llamado al heroísmo debido a las circunstancias, a nuestra fuerza interna, a salvar nuestros ideales, ideales que nos preceden. Es como decir que es una lucha por no dejarse vencer por la corrupción, aun enfrentando a un poder mayor, cuando recordamos qué clase de líderes o personas queremos ser y a qué nos debemos, a otros. Mel Gibson sabe ser muy dinámico y adrenalínico desde el ataque a la comunidad y ese correr para salvar la vida frente al pastizal y nunca rendirse. Le pasa a montón de películas que se les critica fuertemente por llevar muchos errores históricos, cambios, tergiversaciones o simplificar demasiado el pasado pero una película de ficción y encima de entretenimiento nunca va a ser rigurosa. Se tomará lógicamente muchas licencias para hacer el filme accesible a un gran público y generar entusiasmos básicos. Tratamos notoriamente con una cultura de otro tiempo aun cuando en muchas cosas fueron vastamente inteligentes y efectivos como en la agricultura o la infraestructura e incluso la astronomía y la matemática, pero son tiempos mucho más salvajes, mucho más agrestes, ásperos, fueron participes de otro tipo de naturalezas y otras prácticas religiosas (politeístas) y de combate. Ciertamente el filme al ser predominante de acción simplifica bastante lo histórico, aun cuando uno puede rescatar cierta esencia o materia de estudio, pero no es un filme intelectual, una fuente totalmente veraz, pero en su recreación resulta fascinante, en su producción de arte o en su puesta en escena como con los mercados barrocos. Entender plenamente cómo o porqué específicamente declinó la cultura maya -una cultura demasiado rica y que se debe a muchos factores- no se va a palpar/juzgar en toda magnitud en éste tipo de película con un Mel Gibson que apunta a emular un blockbuster de Hollywood, producir un hit comercial, de lo que decididamente hace una película valiosa, con su pequeño pozo, pero la idea es otra, entretener, subyugarnos de hedonismo con la magia del cine en su capacidad de traer a la vida universos sumamente interesantes y de paso proporcionar un acercamiento. La meta de Garra de Jaguar es simplemente que no lo maten, cuando es visto como una simple presa, la nada prácticamente, dentro de un mundo en parte opresivo y, aunque en la ley del más fuerte que ha gobernado a todo imperio, abusivo. Garra de Jaguar debe recordar una enorme y sencilla lección, trasmitida por su padre, vencer el miedo, un miedo que ramifica en muchas situaciones y paralizan/destruyen todo tipo de gloria, cuando se le exige excepcionalidad, derrotar a poderosos rivales. Y no sólo es sobrevivir o un triunfo para sí mismo, sino salvar a su familia y restituir su pequeña comunidad, su modo de vida, sus principios, su estado feliz y en paz con la naturaleza. 

sábado, 16 de mayo de 2026

Porcile


Ésta es una película en mucho sentido minoritaria, de bajo presupuesto, arty, perteneciente a Pier Paolo Pasolini. Se divide en dos historias paralelas que hablan de clases sociales utilizando recursos mínimos. Una parte se ubica en la Alemania de su época, los 60s (el filme es de 1969) y es la historia de una familia burguesa, como ellos mismos se adjudican, empresarios, industriales, donde el hijo, Julian, interpretado por Jean Pierre Léaud con 25 años de edad, ya habiendo trabajado en varias obras de Truffaut y Godard, y a 10 años de su mítica Los 400 golpes (1959), es un muchacho con problemas de adaptación, hasta caer catatónico en cama. Su padre, Klotz (Alberto Lionello), que tiene un aire cómico y un abierto parecido a Hitler, puesto que éste filme lleva la ironía y rabia (aunque aquí controlada) de Pasolini, es un tipo que no tiene escrúpulos, aludiendo una notoria/obvia crítica al capitalismo puro y duro. Klotz exhibe una nula sensibilidad. No le importa mucho su hijo, tanto que quiere casarlo con una muchacha para aumentar su riqueza y relaciones, siendo los afectos secundarios, aunque es un buen partido en todo sentido. Quiere casarlo con Ida, interpretada por Anne Wiazemsky, a tres años de su debut con Robert Bresson a los 18-19 años, casada con Godard en 1967, un año después tras trabajar con él en la Chinoise (1967). Ésta parte/relato es muy verborréico. Se sostiene muchísimo de la palabra entre la pareja, Ida y Julian, y el padre con unos socios y disputas en el trayecto. Uno de estos socios lo interpreta Ugo Tognazzi y remite directamente a las secuelas del nazismo donde se da a entender que la Alemania Occidental o Federal mantenía estos vínculos, como crítica (ñoña) al capitalismo (fascismo, dirían algunos). En sí Pasolini es muy político pero también bastante simple en realidad, aunque lleva mucho ripio en la palabra (porque más no necesariamente es sinónimo de mejor), más de la cuenta y la propuesta parece de mayor complejidad de lo que en verdad es o exige prestar especial atención. Se podría decir que la presente es una comedia intelectual. Otro nombre famoso es el del director de cine habitualmente trasgresor Marco Ferreri en una de sus pocas actuaciones como el intermediario de los negocios entre Klotz y Herdhitze (Tognazzi). Ya éste último apellido parece decirlo todo en cuanto a que clase de negocios estamos tratando. Lo mismo que hacerlo entre cervezas, como camaradas disfrutando del momento. Ferreri se nota tenía mucha afinidad con Pasolini y viceversa. La Grande Bouffe (1973) parece clara inspiración para Salò o le 120 giornate di Sodoma (1975), aunque la de Pasolini es aun más extrema y mucho más insoportable. La otra parte o el otro relato luce como cine de género si bien austero, minimalista, pero con estética. Es la historia clásica de unos bandidos o gente salida de abajo para volverse criminales producto de la pobreza. El desierto representa la necesidad y la falta de oportunidades, expuesto al lado del Etna, un célebre volcán en Sicilia, lo que le da cierta imagen de yacer en otra época, en el pasado, hasta como un vislumbre apocalíptico, que uno puede creer de cierta inspiración para la saga de Mad Max. Pasolini fácilmente es asociable con un discurso, político, social, con una notoria identificación. Éste criminal parece salido de las épocas de las conquistas colonialistas europeas. Lo interpreta Pierre Clémenti y es un caníbal, hasta liderar un especie de grupo rebelde. Incluso, se puede leer, frente a la iglesia. Ésta parte es prácticamente muda. El grupo caníbal tiene una fuerte inclinación hacia lo sexual, como vemos cómo los atrapan, cómo los atraen, cómo caen en una trampa. En la parte de los burgueses se destapa un secreto, que se percibe autobiográfico, Julian gusta de dormir con cerdos, en los chiqueros, como anuncia el título. El secreto suena metafórico, y puede aludir la sexualidad de Pasolini y su proclividad a buscarla en la calle. El pueblo aquí son los cerdos que proféticamente acabaran con él de cierta manera. Igualmente puede verse como que alude a ser parte de la corrupción de una élite que son vistos como una porqueriza, e ir contra los idealismos. Esto es como la videncia de Rasputín frente a lo zares. Si me mata el pueblo ustedes continuaran reinando, se habrá consumado una excusa, un perdón, pero si lo hace su propia clase, perecerán, como problema directo. Se manifiesta que Julian es un ente muerto, hasta lo literal. No discute nada. No obedece, no asume un rol, pero tampoco se rebela. Es una clara crítica a la falta de involucrarse políticamente y se discute por medio del personaje de Ida que es activista. Pasolini escribe el guion en solitario desde su imaginación, lleva mucho de su propia existencia, así como denota estar influenciado por crear un cine con reminiscencias literarias y específicamente del teatro, cosa que en su filmografía se puede observar y en su cualidad de escritor y ensayista. Cuando uno escribe (crea) siempre trata de entusiasmar, desde nuestra personal esencia y que de ahí nazca un público real, que de verdad entienda. Eso pasa justamente con éste filme y Pasolini que puede adjudicárseles de difíciles. 

domingo, 10 de mayo de 2026

La voie lactée


Es una película francesa perteneciente al español Luis Buñuel, coguionista junto al célebre guionista francés Jean Claude Carriere con quien Buñuel trabajó en varias películas. Buñuel fue ateo y aquí lo deja ver muy claro. Es una película que se basa en manuscritos herejes, que discuten el catolicismo -cristianismo. Al final se lee que no se basa en la imaginación del director, sino todo tiene un soporte antiguo sobre gente que pensaba distinto en el tiempo a la iglesia católica e incluso del propio Jesús. Es una propuesta que si uno le presta atención se deja ver, aun cuando en primera instancia parece algo inaccesible. Pero finalmente es comprensible por sí misma, sin que uno tenga que apelar al material directo histórico del guion, si bien conocerlo puede resultar más interesante. Es una película que juega con los tiempos. Se alude que uno de los protagonistas suele divagar, como cuando imagina el fusilamiento del Papa por revolucionarios. Pero hay en general como pequeños flashbacks históricos. Al mismo tiempo hay algunos momentos surrealistas donde el pasado pasa directamente al presente o se cruzan personajes de otras épocas. La trama tiene como guía a dos vagabundos, que van desde Francia a España caminando o haciendo autostop, hasta Santiago de Compostela. Son Pierre (Paul Frankeur, con 64 años) y Jean (Laurent Terzieff, con 34 años). Es una película que al no conocer sus referencias especificas se puede hacer más arduo de coger, pero he ahí el trabajo de Buñuel para dejarse entender también, como llega a suceder. La propuesta habla de otros profetas, de sectas, de pensadores apócrifos, de otras filosofías, de otras creencias. El ateísmo propuesto medio que no se explica porque Jesús se volvió tan popular frente a la gran cantidad de profetas que existieron en su época. El filme también ironiza bastante, tiene de sátira, es en buena parte una comedia, como cuando dice en broma que resulta imposible ser ateo habiendo comprendido la palabra de Dios, pero en realidad la critica va más al ser humano que a Dios mismo donde abre cierta posibilidad aun para el más duro de poder llegar a creer cuando nos habla al corazón más que a la razón -sumado el rechazo/desconfianza por la ciencia y el miedo a la tecnología, como quien dice el autodestructivo apocalipsis tecnológico-. De ésta manera critica el dogma cristiano y las acciones católicas por la (lógica) intervención (terrenal) del pensamiento de los hombres y hacia ellos va el peso de su ateísmo. Todo lo discute, todo lo pone en duda, amparado en los argumentos de los herejes. Al mismo tiempo da a entender que la iglesia fue una especie de dictadura y que esto produjo muchas ejecuciones para que el dogma pueda gobernar. Buñuel lo representa irónicamente con la lectura de unas niñas inocentes en una actuación de pueblito. Ésta obra también tiene de narrador de cuentos, como cuando otros se tornan guías del filme y caen en una posada y se plantea cierta historia de terror clásica, como de vampiros, incluso con cierta pequeña extravagancia como esconder el candelabro/mechero en el ropero -que puede producir un incendio- o que aparezcan mágicamente personas al lado de los cazadores que han tomado los cuartos y que aluden ser parejas sexuales y ahí hay otra tanda de ironía. Es una película llena de detalles, de mucho humor sutil, pero que además lleva bromas abiertas, más gruesas, como con el jefe del restaurante argumentando sobre su devoción y fe inquebrantable pero yace bien enfrascado en las diferencias sociales, en su indiferencia social, o con un loco del que descubrimos que se hace pasar por cura cuando se lo llevan unos enfermeros de pronto como si se dijera que todos ellos están locos. No abran la puerta por nada del mundo una vez que me vaya, dice el posadero. Y aparece como ironía un cura hablando contra la liberalidad sexual, detrás de la puerta. En otra historia se muestra el aquelarre sexual de una secta. Ésta liberalidad sexual yace muy presente como punto que se discute del cristianismo, aludiendo incluso la esencia de la Virgen María, luego de que ella se haga presente como milagro en la road movie, en la historia de unos cazadores que parecen aludir indirectamente la guerra civil española y la guardia de Franco. Buñuel nunca deja de ser mordaz contra el cristianismo, aunque lo hace con cierta inteligencia, al tiempo que se posiciona dentro de una postura marcada, tras una enumeración de críticas negativas. Es una road movie y van apareciendo las historias de herejía. Es una película donde los argumentos no yacen exhaustivos en pantalla. Las historias se oyen ligeras, no pretenden una intelectualidad desbordada, pero se le puede atribuir de filme intelectual, más que uno que vaya a entretener a muchos. En ese sentido es una obra curiosa, de cierto valor, pero no una gran película, narrativamente hablando. El filme puede ser algo inexpugnable, pero no todo lo que se dice resulta genial. Hay varias bromas simplonas o sin mucha gracia, como cuando bajan del auto a los vagabundos cuando sin darse cuenta ponen en duda el haberse chocado con un niño santo; o así mismo se percibe un duelo de espadas, por argumentaciones divisivas del mismo catolicismo. Se menciona hasta a un hombre fundador haciendo un especie de mea culpa. El don de la claridad dentro del ser inteligente es de admirar, pero eso no desdice que las películas difíciles (sólidas en sus argumentaciones) son siempre interesantes así como la intelectualidad sostenible (con arte) en el cine es sinónimo del mismo atractivo. La propuesta tiene en el reparto a varios actores franceses famosos, como Alain Cuny que da las pautas para el nacimiento de otro profeta -donde muchas historias biográficas se parecen entre sí, como a Jesús- y esto viene a suceder con una prostituta en una noche de juerga moderna, en un cruce de tiempos. La prostituta es la bella y sensual Delphine Seyrig con 37 años. Otra belleza de entonces que vemos pasar es Édith Scob como la Virgen María, con 32 años. Otro actor que destaca es Pierre Clémenti como un joven demonio que alude a los sindicatos de obreros y como en una guerra le ofrece las botas de un cadáver a uno de los vagabundos. Se manifiesta que Jesús produjo su fama bastante bien, que la iglesia católica como entidad añadió otros pensamientos, que el mismo Jesús pudo no ser tan creyente/generador de pacifismo, muchas cosas que se sienten como especulaciones, pero como se llega a decir, no hay religión sin misterio y como quien dice extrañeza. 

martes, 5 de mayo de 2026

The Panic in Needle Park

Una película puede entusiasmarte desde el inicio y eso apuesta a lo más especial, no obstante su narrativa puede mermar en el trayecto y hasta perder la magia inicial lo cual puede ser una pena. Que empiece bien te crea cierta complicidad, cierta fe y hace el viaje ligero. Que una película tarde en entusiasmarte, que ocurra por el medio, también puede hacerla especial, que la segunda parte haga que la primera parte cobre sentido particular y todo quede redondo como Paris Texas (1984). Una película puede no haberte agradado mucho mientras la mirabas, pero finalizado el visionado empieza a cobrar vida en tu mente y empiezas a elucubrar y a valorizarla. El entusiasmo llega en el reposo. En procesarla. The panic in needle park (1971) tiene varias cosas interesantes. Es la segunda película de la carrera de Al Pacino y su primer protagónico. Al año siguiente sería Michael Corleone y desde ahí quedaría inmortalizado en el séptimo arte. En la película de Jerry Schatzberg sobre adictos a la heroína en un lugar particular de New York apodado el Parque de la aguja se ve todo el potencial/talento de Al Pacino. Exhibe tremenda actuación. Puede ser antipático, puede ser malvado, puede ser dulce, puede ser infantil, puede ser peligroso, autodestructivo, jalar como todo adicto hacia el abismo a todos con él, hacer de criminal y al mismo tiempo sostener un romance aunque corrupto, sucio, en buena parte desagradable. Al Pacino es Bobby, un joven adicto de 31 años, vendedor de droga de baja monta, quien vive de lo más tranquilo mientras su novia, Helen, Kitty Winn con 28 años de edad quien solo tiene en su haber 6 películas de cine, y ganó por éste filme el premio de mejor actriz en el festival de Cannes de 1971, se prostituye constantemente, para sostener su adicción y la de Bobby. Es una película que molesta a cierto punto, pero se siente auténtica, realista. El guion es de la americana Joan Didion, pionera del nuevo periodismo, y su marido, John Gregory Dunne. Adaptan la novela de su compatriota James Mills, quien también fue periodista. El filme tiene mucho de periodismo, es decir trata de plasmar mucho realismo, y en ello llega hasta tener de documental con las tantas veces que vemos adictos drogándose y hasta con los movimientos de la cámara y como plantear el encuadre que lleva a su vez de cine indie. Lo curioso es ver la interpretación de los efectos de la heroína, percibir como lo asumen Al Pacino y Kitty Winn como guías de la propuesta y lo hacen decentemente, se ven creíbles, si bien ellos ostentan cierto halo más estético, más llevadero de realismo sucio, corrupto. Bobby no quiere irse en realidad de Needle park, lo llama su hogar, y eso implica seguir siendo el mismo, lo cual es la crítica notoria de todo el filme, y como más que felicidad le hace daño a su pareja, la convierte alevosamente en una peor persona, fijándonos que ella por su culpa entra en el mundo de las drogas, aun cuando ya estar con esa gente y en ese ambiente es tentar al demonio (ella lleva pinta de artista maldita y ha huido de su cercanía familiar). Es una película de la que se pueden sacar lecciones, como ver con quien nos metemos, de quienes nos rodeamos, aun cuando el filme de alguna forma quiere sostener un romance, y por el guion quiere ser condescendiente. El personaje de Al Pacino a pesar de que es una mala persona, una persona reprobable, lleva su encanto como actor. Kitty Winn puede ser sórdida, pero tiene un aire propio que la aleja un poco de quien representa. La corrupción termina cambiándote hasta físicamente, uno se vuelve en ese ser donde más se halla metido. En la película vemos montón de adictos, junto a proxenetas, dealers y prostitutas dentro de barrios marginales. Curiosamente no les falta el techo. Es una película que retrata a cierta juventud perdida pero hay de toda edad, cayendo en el pánico a la abstinencia, pero enseguida haciendo todo para tener dinero -que llegan a ser sumas fuertes como menciona alguna conversación- y drogarse. Así surgen robos y arrestos, pero son liberados en poco tiempo y se vuelve a lo mismo. Hay actores creíbles como adictos y gente de baja calaña. Sobresale Hank, el actor quien sí sostuvo una carrera cinematográfica, Richard Bright, a quien notoriamente le faltan algunos dientes y habla como gangoso, adormecido. Es penoso oír como se banaliza la sexualidad en el rol de Helen, pero esto también implica realismo, como cuando le roban a un chiquillo tras un encuentro sexual. Es en mucho un drama, una tragedia, pero el tono del filme no busca crear lastima, sino ser un golpe en el rostro, y eso hace a la propuesta algo peculiar, no apuesta a ganarse fácilmente al público, no a la gente decente. No es un filme como para ponerlo en lo más alto, porque incluso es redundante y adolece de un poco de juicio crítico, pero es interesante como rostro de como la drogadicción te convierte en un ser miserable, como te lleva a lo peor, y eso que más es mostrar como si fuera la gente que observamos un grupo de "amigos", a lo My own private Idaho (1991), si bien todo el mundo se delata para salvar el pellejo -y Bobby llega a decir que en realidad nadie es amigo de nadie en las calles o el barrio- y no donde radica gente que no dudaría en hacerte daño, en tratarte menos que un ser humano, en donde tu vida puede llegar a no valer nada. Se llega a decir que la cárcel es como un zoológico para alguien aun de aspecto lindo como Helen, donde la harían pedazos. El policía que hace Alan Vint como Hotch más parece salido de la serie 21 jump street, aun cuando esa serie en su tipo y aventuras era notable. Parece un jovencito adormecido/lento más. Hay momentos donde Bobby/Pacino es un muchacho carismático, bromista, mataperrero, hasta dice cosas honestas (pero miente mucho también), y eso da vida al personaje, porque el ojo avisado ya sabe que en conjunto es un terrible elemento, como lo que ocasiona con el perro. El final no busca sentenciar a nadie, pero, como cuando Bobby se jacta -aunque bromeando- de haber estado muchas veces en la cárcel, suena muy ligero, inconsciente, en realidad estúpido, quizá por caer en esa corrección política de tener esquina y ser liberal, moderno, más vivo que la vida misma y los otros comunes mortales, cuando es todo lo contrario.

domingo, 26 de abril de 2026

The Lady Eve


Preston Sturges es uno de los grandes nombres del cine clásico americano. En otra película de él del mismo año, Sullivan´s Travels (1941) se menciona a Ernst Lubitsch y Frank Capra que estaban consagrados para 1941. Sturges entre 1940 y 1944 buscaría emularlos, haría sus mejores películas que lo inmortalizarían de golpe en la historia del séptimo arte americano. Fue uno de los guionistas precursores en convertir sus escritos en éxitos dentro de su propia dirección de cine. Tuvo mucho respaldo durante estos 5 años de gloria y popularidad porque venía de haberse labrado un nombre sólido en el teatro. La presente película es una comedia romántica, de verdad cómica y de verdad romántica, y también una screwball comedy donde hay golpes, caídas, torpezas, y mucho movimiento, mucha intensidad, en la palabra, en las acciones, presentando un dotado ritmo y una economía para narrar muchas cosas en un espacio de hora y media que es lo que los más grandes poseen. Es una película bastante sencilla, pero sumamente efectiva. Jean Harrington, Barbara Stanwyck con 34 años de edad y cerca de 15 años de experiencia como actriz, es una muchacha avispada, muy astuta y pícara, que viene de una familia de estafadores. Sabe que el hijo de un millonario de la cerveza, Charles Pike, Henry Fonda con 36 años de edad y 6 años de carrera como actor pero que ya había trabajado con Fritz Lang, William Wyler y John Ford, va a ir en el mismo crucero suyo. Junto con su padre planean sacar una buena cantidad de dinero de él. No obstante Jean se enamorará realmente de Charles, quien es un hombre de ciencia pero bastante inocente como persona. En el inicio dicen que no sabe tratar con las mujeres, que desconoce su proceder. Cuando recién está en el barco, todas las mujeres de alrededor lo ven como el mejor partido, guapo, muy educado y millonario. Charles no sabe como ignorarlas a todas, que no le quitan la mirada. Es así que Jean le pone literalmente cabe, así de lo más ordinaria, y le achaca haberle roto un taco, y que debe ayudarle llevándola a su recámara. En dicho lugar surge un coqueteo que maneja la muy "moderna" -éste cine maneja tremenda elegancia como buen cine clásico-, feminista en toda ley, Jean. Para esto Sturges muestra que estaba adelantado a su época, proponiendo una fémina muy independiente y muy segura de sí misma, por encima de los hombres, sin que sea difícil de tratar o caiga antipática. A pesar de ser muy aprovechada y tomarle el pelo a Charles, exhibe un halo de mujer simpática, carismática, cosa que es pura Barbara Stanwyck, donde no cabe duda que tenía una notoria personalidad avasalladora, por encima de su real belleza, pero se las ingeniaba con su cuerpo muy delgado y de pocas curvas para pasar por incluso sensual. En ésta película la que manda, la que hace prácticamente todo, es ella, la que genera las situaciones. Charles es un monigote en sus manos. Henry Fonda lo hace muy bien, como éste hombre ingenuo y que se deja llevar por Jean. En una cena se cae mil veces, se ensucia de manera atroz en múltiples oportunidades, como un gag. La esencia de la screwball comedy en ese sentido no se denota forzada, sino muy natural, además Sturges era terrible haciendo que sus protagonistas hagan el tonto. Fonda le da mucha dignidad a su personaje, aun cuando tiene mucho de bobo. Ante la trampa de la doble no llega a entender en pantalla de que va la burla del segundo encuentro. Jean para sus deseos enamora dos veces -hasta tres veces- a Charles que cae fácil redondito en sus encantos. Lo bueno que es cine amable y Jean finalmente no es una mala persona, más allá de sus antecedentes criminales, familiares y sus allegados. Hace ver que el dinero puede ser secundario para ella, mostrando que está en sí ser otro tipo de persona. Es una comedia en toda la palabra, es una propuesta que va de ligera, de alegre, que gusta a muchos y es una muy buena película. Tiene escenas dulces, románticas, muy conseguidas. El rato en el tren enumerando a los incontables amantes bromea con las convenciones de manera limpia y audaz. Jean no puede ser cruel porque está en realidad enamorada y eso cambia hasta al más reticente. Le duele mofarse de Charles, pero éste en mucho tradicional ni se da cuenta. Es una película feminista, pero de las que hace al público cómplice sin distinción de género. Sturges igualmente muestra que se adelanta un poco al futuro cuando en Sullivan´s Travels menciona que los afroamericanos merecen mayor igualdad que la que poseen para la época, enfocándolo desde una visión religiosa, si bien los emparenta con el trato a los presos. La aparición de Lady Eve Sidwich es una audacia formal de Sturges, porque como le responde Charles a su desconfiado guardaespaldas (William Demarest, cómico en sus refunfuños) sería un descaro venir así sin más, pero sólo basta engolar la voz. Esto habla de que la clase alta no parece marcar grandes diferencias. Esa parte agrega un chisme y sostiene el suceso muy bien. Pensaba previo a ello: ¿Cómo hará para no ser rechazada en la cena?, que se repite sin caer en la telenovela o la corrección política de hoy en día, aun tratando con el arribismo, las diferencias sociales y el background sexual. He ahí la grandeza del cine clásico y el dotado guion, la portentosa claridad y la inteligencia del director. La propuesta lleva mucha mención del relato bíblico de Adán y Eva, pero sin mucha parafernalia o trascendencia argumental, sino como sencilla comedia, alusiones ligeras. Jean le suelta una manzana en la cabeza al distraído Charles, cuando recién llega al barco, lo que parece un acto absurdo, pero que da a entender que ella hará lo que quiera con él. Sin embargo el amor lo salvará de ésta truhan. Igualmente Charles es un estudioso de la serpientes y hasta tiene una como mascota. El sobrenombre de Eva es otra mención, como quien dice, un dolor de cabeza. Así mismo representa seducción. Todo lo que invoca comer de la manzana. 

martes, 21 de abril de 2026

Resurrection


Ésta película tiene dos secuencias anexas, una introducción como presentación y un cierre de esa presentación, y en sí son 4 relatos los que contiene. La dirige y es el guionista el chino Bi Gan. Es una propuesta en realidad bastante simple de entender, pero tiene un concepto general de sci-fi que la hace más intrincada, que es un homenaje al séptimo arte, como fuente de sueños, que quiere decir, de vida, esa vida que uno sufre y al mismo tiempo lo llena de felicidad puesto que está cargada de emociones, esas que tantas veces nos ponen las cosas más arduas. El concepto general hace pensar en Holy Motors (2012), con alguien que no es un actor pero vive muchas vidas. El filme abre con una puesta en escena fantástica que utiliza de ejemplo a El gabinete del doctor Caligari (1920) y el expresionismo alemán. El hombre monstruo come flores y es un proyector en sí mismo. Lo acompaña la actriz taiwanesa Shu Qi como si fuera la presentadora de una función de cine. La vemos aparecer mucho en salas de exhibición, proponiendo cierta nostalgia de alejarnos un poco de esa tradición. Es a través del cine que vivimos muchas existencias, a través de la imaginación. Una de las historias es cine negro contada de manera misteriosa y onírica, sobre un asesino en serie y la investigación de un policía. Es en mucho un juego de estética y contarlo de manera no tradicional. Pero la trama es básica. Éste asesino es un seductor que enloquece a la gente. En un momento se hace mención de una maleta, pero finalmente se declara que el secreto es él mismo. Posee una connotación elíptica sobre las pasiones sexuales, pero el relato está muy cuidado. Tiene algo de Dark city (1998). Otra historia es sobre un hombre que lleva cierta culpa y cuando cuida un monasterio budista participamos de que un diente suyo termina siendo toda una sorpresa. El filme se contextualiza en el invierno y en soledad que le dan mucha personalidad al cuento. El relato del niño psíquico es pura ternura y se plantea con estafadores, pero anida en los afectos que por la vida dura uno tarda en hallar, pero finalmente definen nuestras existencias, nos transforman, como pasaba en Central do Brasil (1998). El último cuento es un alarde técnico, como nos tiene acostumbrados éste director. Es sobre hallar el amor verdadero y vivir la noche más intensa de nuestras vidas. Yo nunca he mordido a nadie, dice una hermosa jovencita china (Li Gengxi). Yo nunca he besado a nadie, dice el muchacho enamorado. Ambos se pasean -él la persigue- por callejones, karaokes y burdeles. Se presenta dentro de un contexto criminal. Todas las historias sobresalen por su manera creativa de contarlas, aunque son en sí bastante sencillas, salvo la del invierno budista que suena particularmente curiosa y es la mejor del grupo. El filme habla de delirio, pero en realidad es una película muy amable, fácil de que le guste a muchos. La parte del sci fi hubiera dado una película perfecta si hubiera sido más clara, si se hubiera definido mucho mejor. Ésta se siente fallida, aun cuando hasta se le muestra como cine mudo. Es una película que pretende ser un poco extraña, pero aunque busca hacer cine en toda la palabra y lo consigue en buena parte, es decir, juega con las formas de narrar, es en mucho tradicional, una buena narradora de cuentos. Jackson Yee con 25 años, muy famoso en Asia, hace de protagonista en todas las secuencias, como anuncia el título. 

domingo, 5 de abril de 2026

Send help

Sam Raimi vuelve a sus orígenes, a sus mejores películas, a su humor negro. Aunque es en mucho un thriller (aventura, acción), también una comedia de terror como sus magníficas Evil Dead I (1981) y II (1987) o la estupenda Drag me to the hell (2009), mostrando menos notoriedad a ese respecto. La película empieza con una mujer llamada Linda (Rachel McAdams con 47 años de edad) que es de esas personas que no son populares, es una solitaria, que tiene digamos poca presencia física y social, trabajando en ello en el descuido higiénico y en lo antisensual con la naturalmente bella McAdams, pero sin requerir de ningún efecto en especial o muy elaborado, y es creíble así, sin forzar demasiado nada. Ella es empleada de una empresa donde espera ser promovida a un alto cargo, pero suelen pasar de ella, y así justamente pasa cuando el hijo del dueño hereda la empresa y Linda le termina desagradando, producto de que él es el opuesto, un tipo llamémosle popular, agraciado, muy social y además superficial. Éste jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien con 34 años de edad, que lo hace muy bien, poniendo muchas caras humorísticas bastante solventes), humilla abiertamente a Linda. Así queda el panorama, entre el hombre popular y la mujer marginal dentro del mismo trabajo, jefe y empleado, aun cuando Linda es muy capaz intelectualmente en lo suyo, merece el ascenso, sin embargo no lo obtiene. Éste es el arranque del contexto por el que se moverá toda la película. Surge un viaje en avión y ambos terminan de únicos sobrevivientes del accidente aéreo, varados en una isla en Tailandia. El filme tiene mucho gore brutal, como cuando Linda mata un jabalí o cuando mueren los demás pasajeros del avión. La película se parece un poco a Misery (1990), con la pierna rota y Linda haciendo de enfermera, o con cierta atracción perdonavidas. Hasta de lo que parece imposible. Hay un querer enamorarse. El filme coquetea un poco con ello o con la "improbable" amistad clásica de la buddy movie. No obstante Raimi resulta más perverso. Linda cuenta una historia macabra de su pasado y la película recorre un poco ello, salta a poner a la protagonista en un rol oscuro, si bien Bradley se mantiene dentro del cinismo y su posición privilegiada, de superioridad, cosa que termina dando nuevas oportunidades a Linda de quedar mejor, aun cuando llega a mostrar maldad por querer ser aceptada, como quien a ese respecto puede llegar a ser capaz de cualquier cosa. La palabra asesinato resonará en el ambiente sintiéndose una insoldable culpa, algo difícil de manejar, si bien parece ser una lucha por ganar un extraño respeto/afecto, aunque bastante recriminable, en donde entra a tallar, más que una mirada social, la libertad de estar dentro de una comedia de terror y tener a dos perros de pelea enfrentados, con uno aprendiendo a defenderse, cosa que funciona en ella al conocer profundamente los programas sobre sobrevivencia física, situación que sucede en la isla, incluso a través de Bradley que quiere deshacerse de ella hasta físicamente, cuando Linda se aferra a él, al que parece el amor imposible, donde yace la irreverencia, lo políticamente incorrecto, del filme. En general luce una película imperfecta, pero atractiva aun así. El momento de querer amputarle un miembro no queda del todo bien. Tenemos escenas de humor que resultan simplonas, aunque pretenden audacia. Se exhibe una burla que a ratos funciona y a otros no, a raíz de cambiar los papeles, cuando Bradley muestra su inutilidad de niño rico frente a la chica rústica que plantea manejarlo. Cuando Bradley se lanza al mar con su bote improvisado se siente como un cartoon y tiene gracia. El filme ostenta sus momentos divertidos, por otra parte. Hay, así mismo, momentos sensibles a lo comedia romántica, pero dentro de una obra de antihéroes, lo que la hace una propuesta más curiosa. La música de Blondi, one way or another, sirve para ironizar la situación, lo macabro, con un toque feminista, como es la idea de la canción en si misma. Más una cierta perversidad aprendida. Aunque en parte inocente, no obstante hablamos de corrupción. Como quien expresa que para ser cool se necesita de un poco de maldad que no picardía, aunque todo aguantado por el humor negro.

Good Luck, Have Fun, Don't Die



Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro. 

sábado, 28 de marzo de 2026

The Phenix City Story

Escribir a mi ver es un especie de premio, dentro de una curaduría. Es el retorno frente al entusiasmo personal. Querer compartir películas que consideramos realmente interesantes. En ese lugar está Phil Karlson, con algunos de los mejores noir del cine americano, aun cuando enfrentó la austeridad y se hallaba un poco relegado. The Phenix City Story (1955) se basa en hechos reales, en como una mafia americana tenía dominada por 100 años a la ciudad de Phenix en el estado de Alabama, la que asesinó al abogado Albert Patterson cuando se postulaba para un cargo político con el que iba a pelear contra la corrupción y el control de la mafia, ocurrido en 1954, lo que terminó en la intervención del ejército y colocar la ley marcial en la ciudad. La propuesta abre con una parte documental de 13 minutos donde se entrevistan a protagonistas reales de la ciudad y del caso. La película no lleva la mítica de la mafia italoamericana que hiciera popular Francis Ford Coppola en 1972, pero se manejan igual de ruines cuando quieren clausurarles sus negocios, cuando se meten con ellos, habiendo una calle entera donde hay apuestas ilegales, máquinas de juego, bares y prostitución a la vista de la población. Los matones a la orden de un gángster llevan sombreros como el Max Cady de Robert Mitchum y Robert De Niro. El gángster protagonista lo interpreta Edward Andrews como Rhett Tanner. No tiene la apariencia de malvado, pero como suele escoger Karlson le atina de manera perfecta al rol. También tiene que ver que todos en la ciudad se conocen. Tanner habla con Albert Patterson (John McIntire) de manera amigable al comienzo del filme. Tanner suele visitar un sauna para conversar con otros viejos mafiosos y compinches de alto vuelo, para ponerse de acuerdo en sus acciones. Alabama es conocido por haber sido un estado racista en particular, hay la muerte de una niña afroamericana como castigo a un empleado -su padre, interpretado por James Edwards en un breve papel- al ayudar al hijo de Patterson, John (Richard Kiley). Con esto Karlson deja ver por como se expresan los policías corruptos que había segregación racial aun y que él haciendo llorar a la mujer de John da a entender que es contrario a ello. Tanto el padre como el hijo Patterson hacen de héroes frente a la mafia. John Larch como el bruto matón Clem Wilson y la rubia de carácter fuerte encargada del casino, Cassie (Jean Carson), dan consistencia a Tanner. Igualmente, la modelo Meg Myles aporta belleza y sensualidad en el bar, pone ambiente. Es una película con todo lo regular de las mafias, se perpetran varios asesinatos incluso, mostrando que en realidad el tal Tanner es cosa seria, no el hombre amable y elegante que vemos caminar saludando y sonriéndole a la gente en su barrio. Tiene todo el aire de las películas del sur americano, con pantanos como en el que sumergen a Tanner o donde hay mucha tierra más que urbanidad. Muchos soldados se codean con las prostitutas y los juegos de apuestas, hasta ahí está bien instalada la mafia en la vida común de ésta población. Se habla de vigilantes, gente armada que hace de seguridad ciudadana por voluntad propia, pero se deja en claro que no es ocasión para heroísmos personales o vendettas, sino para hacer uso de la ley, buscar un puesto político y desde ese lugar cambiar las facilidades que posee la corrupción. Por todo esto es entendible que éste filme sea parte del Registro de Preservación de películas americanas y sea parte del archivo del Congreso estadounidense. Va apareciendo gente proba que se opone a la mafia hasta que los Patterson toman la batuta. El mismo Tanner teme tener en contra a Albert que comenta haber trabajado antes como abogado para él, profesión donde muchos no suelen hacer distinción de empleador. Hay un juicio donde la culpabilidad es notoria y queda en claro la impunidad. Es un filme dinámico, que recorre la narrativa de las películas comerciales, amables, de ficción. Tiene toda la parafernalia del espectáculo, y del cine clásico. Se deja ver bien aunque demuestra cierta humildad narrativa, que no deficiencia. Los actores no se ven tan revolucionarios o impactantes y eso la hace ver una película más pequeña; sobre todo en notoria comparación a El Padrino que camina poniendo leyenda por donde pisa, plasmando folclore. Se heroiza mucho a los Patterson, no obstante se extraña más acción literal de su parte, más practicidad. Hablan con fuerza -le ponen harto drama e histrionismo- eso sí, como buenos abogados o políticos en potencia. Pero no se ve del todo convincente John Patterson en la pelea a puño limpio con Clem -aunque ha estado en la guerra- que se ve así mismo torpe por su lado. Ellie Rhodes, la bella Kathryn Grant, está algo desperdiciada. Se le plasma hasta inocente cuando no debería serlo. Le falta al filme un poco de picante en general, pero no deja de ser un noir entretenido y a destacar. Tiene cosas que coquetean fuera del cine clásico que pudieron explotarse mucho más, como un sur más vulgar que estar en una ciudad llena de modernismo. Karlson sigue las reglas del cine formal, aun desde cierto lugar algo outsider. Fácilmente pudo ser más popular de lo que fue. Pero igualmente se las ingenio para dejar su pequeña huella dentro del mejor cine americano. 

viernes, 27 de marzo de 2026

Scandal Sheet

Phil Karlson fue muy prolífico e hizo películas no muy buenas por una parte, pero aunque su presupuesto fue por lo general austero logró algunos títulos bastante destacables, como el presente. Fue famoso en el género del noir y ésta es una de sus grandes propuestas. Hay una crítica bastante trabajada sobre el sensacionalismo en los periódicos. El director de un diario neoyorquino, Mark Chapman (Broderick Crawford), va en esa línea contratado específicamente para mejorar las ventas del diario y lo consigue. Tiene un pupilo en el joven periodista Steve McCleary (John Derek) que tiene dotes de detective. Su novia, Julie (Donna Reed, un poco insulsa), detesta el proceder amarillista de Chapman y como Steve lo admira. La jugada maestra llega cuando el periódico ofrece un baile donde se busca que gente se conozca, se "enamore" rápidamente y quiera inmediatamente casarse a cambio de unos regalos que otorga el New York Express. Todo va de maravilla cuando surge un asesinato improbable, si bien la temática del sensacionalismo parece más que un adorno o simple contexto. Steve asocia todo, el baile con un cadáver y ahí empieza la tensión, el suspenso y la movida por cubrir nuestras huellas. Karlson tiene habilidad para escoger a su malvado, no tiene la apariencia típica en ello, pero funciona muy bien. La introducción con la toma de la patrulla llegando y luego el periodista fingiendo ser policía es magistral. Visualmente se ve brillante y medio poco común. Steve tiene de pícaro y algo pendenciero, pero su novia lo terminará influenciando. Ella es la periodista idealista frente al interés predominante de las ventas. Las pistas son sencillas, pero ayudan a generar muy buena acción. La escena cuando Jay Adler va a dar su información en la oficina es notable. Tremendo manejo de la expresividad y la suspicacia frente al espectador. El borrachito que hace Henry O'Neill es un plus. Hay frases crueles como cuando se aluden a las parejas del baile de vulgares, o a los alcohólicos, colocando la cámara sobre un buen grupo en un bar. Es un noir harto entretenido. Sin duda el malvado de la historia es lo más llamativo, observando que la película está expuesta desde él. El resto orbita a su alrededor. Antes de un homicidio se le dice al agresor, que lo que está apunto de realizar nunca triunfará, que es habitual ser atrapado por lo que va a hacer, ¿que no lo sabe?, manifestado retóricamente, pero no deja de ser un filme productor de hedonismo. El malvado toma el camino más arduo, aun cuando es lo más ilógico. Es como si saltara de error en error, pero, sin duda, ama el peligro. 

domingo, 22 de marzo de 2026

L'immorale

Ésta propuesta es interesante por algo peculiar, parece un remake no oficial, aunque no exacto, con cambios, de una película de hace como 10 años atrás del mismo director, de Pietro Germi. De L'uomo di plagia (1958), que era un melodrama y una película que consiguió ser exitosa. La presente se inserta en el nuevo quehacer cinematográfico de Germi, la comedia a la italiana, donde se destacó en particular. L'immorale (1967) fue la obra menos celebrada del tipo de cine que hacia por entonces. También es una de sus últimas películas. Como es una comedia se tiende a exagerar, es así que éste remake pasa por multiplicar la infidelidad y ahí hacer cierta cuidada sorna. Ésta vez el protagonista no lo interpreta el propio Germi sino uno de los grandes actores de la historia del cine italiano, Ugo Tognazzi, como Sergio Masini, un hombre de 45 años -la edad de Ugo- que está casado con Giulia (una muy bella Renée Longarini quien sería ave de paso en el cine) y con ella tiene 3 hijos, uno adolescente, pero tiene otra mujer, Adele (una felliniana Maria Grazia Carmassi quien igualmente no desarrollaría una carrera en el cine), con la que tiene 2 hijos chicos, en secreto, y aparte está con una muchacha de 21 años, interpretada por Stefania Sandrelli, como Marisa, con quien tiene un recién nacido. Sergio vive preocupado pero por hacer feliz a sus tres mujeres, de quienes dice amar por igual, como le cuenta a un cura que queda horrorizado de su proceder. Sergio se pregunta en un momento de reflexión, ¿seré un monstruo?, pero no quiere terminar con ninguna porque teme les pase como en la película L'uomo di plagia. Sergio parece un hombre de buen corazón, aun cuando se vive con tres mujeres y 2 de ellas se saben las amantes y con hijos y deben aceptar estar en el anonimato y en segundo plano, esperar los tiempos libres, las escapadas, donde Sergio suele mentir mucho para encontrarse con ellas, faltar a fiestas como navidad y año nuevo para compartir con las otras o hacer de sus amigos, cómplices. Adele es algo tontita -él se lo dice varias veces-, muy dócil, se acomoda con facilidad y pide en buena onda celebrar algunas cosas como ser madrina del bebé del mejor amigo de Sergio, o poder mezclar a sus hijos discretamente con las hijas de la esposa. Sergio, aunque lo hace de manera dulce, la trata de gordita boba, pero es con quien más se ríe, si bien Sergio deja en claro que está con las mujeres perfectas, esas que no se dan cuenta de nada, o todo lo permiten, a todo se amoldan, las que no molestan por nada, lo cual es claramente parte de que estamos frente a una sátira y una muy machista donde el sueño de Sergio es que sea factible la poligamia, que todas ella se quieran, que llega a decirlo múltiples veces. Ansia poder celebrar con todos su hijos juntos y es que en la propuesta, en general, el mal convive con lo amable digamos. En un momento Sergio se siente cínico porque pretende dejar un trabajo para complacer a una de sus mujeres, pero sabe que solo finge su postura. Esto da a entender que Sergio es un alma de Dios. Vive con ciertos remordimientos, pero trata de hacerlas feliz en todo lo posible, darles espacios de alegría. En ello Sergio siempre está contento y siempre es agradable. No lo vemos jamás molesto, pasa hasta por inocente. Lo suyo no se presenta como algo sexual, sino como amor, si bien se ve que las ama físicamente también, ama la belleza de sus tres mujeres, y se los dice en varias oportunidades, pero el quehacer cinematográfico va por lo clásico, no por el humor vulgar o grueso, ni siquiera hay atisbo de erotismo. Tampoco la comedia en general se subraya/machaca, se permite cierta seriedad, sobriedad, entendimiento, si bien es una sátira y a ratos exagera, como con la bondad de Sergio que lleva sarcasmo. Él las ama a todas, como iría a decir -o parece contestarle a Germi- el Truffaut de El hombre que amaba a las mujeres (1977) pero en esa versión seria está narrado por la voz del amante salvador/heroico. Las tres mujeres están locamente enamoradas de Sergio, le son totalmente fieles, todas ellas son sumamente simpáticas en todo sentido. El protagonista lleva la culpa en el pensamiento hasta el ataque cardiaco. El filme no tiene nada que ver con las clases sociales. Es en ese respecto, universal. Muy italiano, de paso, se diría. En un momento, Marisa parece incomodarle (como cuando escapa del cine o llama de madrugada), pero pronto entra en "razón". Entiende que no es la esposa y no quiere dejarlo, entonces se auto-minimiza. La sátira es interesante porque te permite entender cosas, como cierta reflexión feminista, o igualdad, o entender que es estar casado realmente, aun cuando está impreso en las acciones contrarias, pero quizá es por eso. La sátira deja percibir que no es justo para esas mujeres, por más angelical o noble que se prodigue el protagonista. Por más que no llegamos a ver ningún choque entre ellas. Son las mujeres perfectas como se dice sarcásticamente, que incluye recoger que al ser amantes no son ningunas santas. El hijo adolescente es el único que se deja oír con algo de fuerza y le achacan cargo de consciencia. El final va en esa dirección de lo angelical, que puede que no pegue del todo por su reiteración. La voz susurra, acaso lo sabias todo, y no te mortificaba. Intenta justificarse. En ese sentido es un filme que lleva de sutil, de comedia ligera. La exageración yace en las bondades de todos. Hay hijos de Sergio que no llevan su apellido y se ha metido con una menor de edad, el título no es del todo broma, aunque remite a lo terrenal. Es una película bastante llevadera, amable, que como que está un poco estancada en cierta ligereza que no vulgaridad, pero al mismo tiempo es bastante curiosa y tiene buen estándar, como si participáramos de una distopía medio naif. Se podría decir que pudo inspirar Ufa con el sexo (1968), hecha un año después, por el argentino Rodolfo Kuhn. Es también una sátira pero expuesta desde las mujeres y la revolución sexual. Un hombre mimado y mujeriego (Héctor Pellegrini) se enamora de una prostituta que creía una cándida mujer a la que quería maltratar, interpretada por la guapa Elsa Daniel con 32 años. Ésta no quiere dejar su vida ligera porque inocentemente le hace feliz, no obstante él no puede dejar de buscarla, querer comprometerse y pedirle fidelidad.

viernes, 13 de marzo de 2026

Training Day


Día de entrenamiento (2001), de Antoine Fuqua, con guion de David Ayer, se puede decir que es un clásico moderno, una película que pertenece a muchas cinefilias, además es una película que fue un hit comercial, y le dio un Oscar a Denzel Washington por actor protagonista, antes lo había ganado por actor secundario. Es una película cool. Es cierto que todos quieren serlo, pero la cuestión es conseguirlo. Es una película de entretenimiento, pero vaya que tiene mucha habilidad retratando la calle. Mucha gente se siente que es como la vemos en ésta película. El retrato es de los barrios bravos/peligrosos de Los Angeles. En el relato vemos que un policía corrupto, un verdadero demonio, Alonzo Harris (Denzel con 46 años) inicia en la policía anti-narcoticos, en su quehacer práctico, al novato Jake Hoyt (Ethan Hawke, con 31 años, y su primera nominación al Oscar como actor). Alonzo habla bastante, es bastante manipulador con la palabra. Es astuto, falso, perverso. En varias oportunidades se lo gana al novato, pero la recurrente corrupción que genera y el otro demora en procesar, hace que Hoyt llegue a un momento capital donde está apunto de ser asesinado por 3 pandilleros méxico-americanos, donde se luce muy bien Cliff Curtis, como el líder. Incluso uno de sus secuaces (Raymond Cruz) se muestra muy intenso y primitivo y es de tremendo realismo. Esa escena capital contiene mucho suspenso. Tiene que ser una de las grandes escenas del séptimo arte. Ahí lo vemos a Hoyt/Hawke metido en una bañera, doblado, esposado y con una escopeta en la mejilla, rodeado de malas palabras y sus ruegos, violencia/potencia en toda esencia y sin embargo cuidada, dentro de una puesta en escena muy verídica. Éste filme tiene momentos notorios de exageración pero es cine comercial, cine popular, busca despertar emociones. Llega de manera frontal, primaria, lo cual se perdona cuando no todo es perfecto porque es un filme de verdad entretenido, de esos que te sacan sonrisas auténticas y fáciles, que entusiasman, que te dan hedonismo puro y duro, claro. Alonzo es un protagonista que todo el tiempo está hablando y haciendo maldades, es complicado mantener el estándar de perfección, pero en mayoría lo consigue. Él se impone en un barrio bravo, a él lo detestan. Tiene una personalidad avasalladora, que no le importa más que hacer lo que le da la gana, algo imposible de sostener, una personalidad kamikaze, es como se dice en el hip hop, a real dog. Su carro es cool y la cámara ayuda abiertamente a hacerlo notar en varias oportunidades. Así mismo cuando entra a su barrio y sueltan palomas en aviso de que llega. Toda la parafernalia de las miradas de tensión y amenaza que los rodean es sustancial como retrato artístico dentro del entretenimiento, cuando ingresan a esos barrios donde hay mucha droga, repletos de pandillas, y sin embargo entre ellos tenemos familias y niños jugando. Todo el movimiento por esos espacios es notable y se dejará en claro al final que no todos son iguales. Se oye preciso -nunca mejor- de fondo Cypress Hill como banda sonora, así como se luce Snoop Dogg de invalido vendedor de crack y encima le dan una escena donde se ve toda la calle y perversidad de Alonzo. La cara cuando a Hoyt le dicen que acabe con el amigo ex dealer (Scott Glenn) es impagable, y en esa misma línea se percibe toda su recurrente perplejidad. Cada explicación del momento de su sentencia de muerte, cómo pierde su arma, cómo se halla solo, es un despertar argumental muy astuto. Lo mismo toda la preparación con la mafia rusa y tener que juntar mucho dinero. Alonzo dice tener todo planeado y así se va mostrando toda su perversidad, que busca sostener su terrible corrupción. Toda la historia del lobo entrenado para deshacerse de los otros lobos y proteger a las ovejas es de un cinismo mágico como cine. Eso empieza a engordarse desde el arranque. Ver a Eva Mendes desnuda, con 27 años, también es un plus. La cara de Hoyt lo dice todo, no puede creer a ratos qué está sucediendo. Alonzo es sin duda todo un personaje, todo un logro. La escena del policía arreglando la llanta funciona para embaucar, porque en el fondo Hoyt quiere ser un héroe, una estrella del departamento de narcóticos, aunque tiene material para serlo. Es interesante verlo desde la perspectiva de Hoyt, un buen complemento, un novato que resuelve, que se enfrenta a cosas complejas donde anida el miedo, un temor lógico porque remite a sobrevivencia, real, práctica. Cuando Hoyt dice estar incomodo por recibir dinero corrupto, y habla en serio de llevarlo al cuartel, tras lo que está en curso, una intervención policial, donde antes ironizan que está lejos de Starbucks, es de antología. Toda la sorna que se imprime. No queda ahí, le piden ya lo inaudito. Imaginemos ponernos en su lugar. Después está escrito, como dice el policía que hace Dr. Dre. Hay que matarlo. Hoyt sin embargo es el novato idealista, medio inocentón, pero con recursos físicos. Se deja llevar de cierta manera, como cuando queda drogado. Como que no se convence de lo que sucede, si bien todo pasa en corto tiempo y eso hay que tomar en cuenta. Igualmente la perversidad y el cinismo de Alonzo es de no creerse. También es un tipo lleno de abundante atrevimiento. Como se oirá, un oficial muy conocedor, con muchos años de servicio. Por su parte, Hoyt muestra excepcional valentía. Llegará a responder, prefiero ciertamente ir a poner multas a los estacionamientos.  

martes, 10 de marzo de 2026

My Armenian Phantoms


Éste documental de la armenia Tamara Stepanyan estuvo en la sección forum de la Berlinale 2025 y fue la seleccionada por su país para representarlo en los premios Oscars 2026 pero no consiguió ser nominada. Es una película que trabaja con material de archivo, principalmente con películas armenias -que dirige la voz en off de la directora-; junto a archivos de eventos históricos de Armenia (como la caída en 1991 de la URSS con la destrucción de un monumento de Lenin o la ceremonia fúnebre pública de Parajanov en 1990), completado con material de video casero de la directora sobre su familia. Stepanyan llama fantasmas a cosas del pasado que la representan, con las que se siente muy vinculada sentimentalmente, como la historia del cine de su país y su propio padre, Vigen, que fue un actor de cine y de teatro, no muy conocido fuera de su país, un pequeño actor, pero sentimentalmente la película lo retrata como la persona especial que fue para su hija quien parece dedicarle el filme. Tamara le pasa revista a varias películas trascendentales de la historia del cine de Armenia, revisando en el trayecto la vida histórica de su país y con ello lo familiar o nuclear. Lo que muestra parece en realidad elemental, pero para quien no conoce de éste cine resulta novedoso. Es un país con una historia cultural cinematográfica interesante aunque no de muchos títulos. Armenia fue anexada a la URSS desde 1922 hasta 1991 por lo que el cine de Armenia fue dictado/manejado por los soviéticos (con Armenfilm como la primera productora de Armenia, fundada en 1923, bajo las ordenes del Goskino, el comité rector del cine de la URSS; Armenfilm sigue funcionando en la actualidad como entidad estatal), con la habitual impronta socialista y propagandística, pero se deja ver que los directores armenios se las ingeniaron para plasmar su identidad, su folclore, sus tradiciones. Hasta sus ironías, como con We are our mountains (1969), de Henrik Malyan. Trataron de romper un poquito el molde, en lo posible, fuera de lo ideológico o ser simplemente vistos como un anexo de la URSS, cosa difícil habiendo censura. De esta manera uno de los directores más destacados, Sergei Parajanov, georgiano de ascendientes armenios, fue censurado y apresado múltiples veces. Vemos material de archivo donde el mismo Parajanov se queja de ésta persecución, de un arte libre. Podemos observar retazos de su más célebre película, experimental y única armenia que hizo, The color of Pomegranates (1969), con la caída masiva de manzanas de unos árboles, frutas que terminan flotando en una playa o un hombre desmayado sobre un piso de madera rodeado de gallinas agitadas en estado caótico. Escenas llenas de poder visual, vanguardista y estético. Las películas que Tamara presenta aquí son de una buena curaduría, llenas de su sensibilidad, como ella misma señala, y de su gente. Menciona a la primera película armenia, que era de cine mudo y en blanco y negro, Namus (1925). Nombra directamente a su director, Hamo Bek-Nazarian, como un defensor de la mujer, y un feminista no del todo al tanto de ello, digamos que de manera natural, asunto a tomar particularmente en cuenta ya que durante mucho tiempo no han habido directoras de cine armenias e incluso escaseaban los protagonismos femeninos. Bek-Nazarian criticaba la tradiciones brutas, primitivas y abusivas, de poder, de los hombres frente a las mujeres. El propio padre de Tamara da a entender medio entre broma que ella será un problema similar frente al abuso o al poder mal llevado. Le advierte también que la profesión que está escogiendo es ardua para las féminas. Otro señalamiento importante de la propuesta, de la historia del país, es sobre el genocidio armenio en manos del imperio otomano, ocurrido durante 1915 hasta 1922. Lo cual se solía escenificar indirectamente, como con la visión de una gigantesca e imponente montaña o por terremotos, pero que finalmente los soviéticos permitieron hacer una película sobre estos hechos, 60 años después. Ésta película sería Nahapet (1977), de Henrik Malyan. Tamara anexa su vida familiar a su propuesta, su familia estaba siempre alrededor del arte, con la universidad, el mismo cine y la música. El filme muestra bastante a Vigen, al que se le ve a menudo como una persona alegre y de buen humor. Hasta hizo una película como un italiano, ironizando un poco el conocimiento que tenía de éste idioma. El documental pasa de la propaganda soviética inmersa en el cine armenio a la denuncia de los crímenes de Stalin y la URSS en la película Nostalgia (1986). Otro punto de inflexión en el cine armenio, aparte de los 90s que abrían la puerta de la independencia en todo sentido, fue en los 60s con la influencia de las nuevas olas cinematográficas, lográndose que por primera vez una película armenia participe del festival de Cannes, Hello, That´s me! (1966), de Frunze Dovlatyan. Ahí debutaba la rusa Margarita Terekhova, mostrando toda su belleza a los 24 años de edad. Ella se haría famosa más tarde por El espejo (1975) de Tarkovsky, donde haría de la madre del cineasta. De Tarkovsky también se hace mención que fue asesor creativo/artístico de una película armenia, Terpkiy vinograd (1974), de Bagrat Oganesyan, donde Tamara hace un símil entre la película y su vida, una de varias en todo el documental, con el niño que espera a su padre en la estación de tren, que vuelva de la guerra mientras ella habla de retornar a su país (primero de Líbano, después de París), a las raíces de uno, ese lugar importante que representa Armenia para ella por su asociación con su propio padre y sus vínculos con el séptimo arte nacional, que nace de la práctica habitual familiar de su infancia de sentarse los jueves por las tardes a ver una película armenia. Tamara muestra su amor por su padre, por su familia, por su país, por el arte, por el cine específicamente. Es un viaje por la cinefilia nacional, que ella vincula a contener la esencia de su nación, a través del tiempo y donde quiere insertarse, mirando cada huella (cada película o cada actor en ésta) como un fantasma que va a habitar el mundo eternamente y al que vas a volver con emotividad, tocado por sus tramas y afinidades en común. Tamara se ve identificada con la belleza y modernidad de Margarita Terekhova, en su caminar coqueto por la calle en tacos altos y vestido, recogiendo siempre fragmentos de existencia extraídos de la gran pantalla, sobrevolando cierto feminismo a su paso, frente al intelectual que fuma perdido en sus pensamientos. Un acto de seducción, como que también escriba el guion de éste documental junto a su esposo, Jean-Christophe Ferrari. Su fusión arte-vida es tan grande que ve parecido físico y, a esa vera, expresivo en Vigen con Frunze Dovlatyan quien normalmente protagonizaba las películas que dirigía. Se percibe que tenía como él bastante sentido del humor. La sugerente foto del poster de presentación de la película, con una niña pidiendo silencio con el dedo, es de otra película armenia, de lo que presenciamos un extracto en pantalla y me hace pensar en una Elephant (2003) de cierto vuelo fantástico, aun cuando el cine armenio estaba instalado en el realismo y, con los soviéticos, en el realismo socialista, película en la que Tamara participó de niña (ella actualmente tiene 44 años). Esto enuncia que ella siempre ha amado el cine. Lo mismo se siente de la libia Jihan K en su documental bastante político My father and Qaddafi (2025) que comparte videos caseros y escenas familiares hasta de actualidad, habiendo recuerdos grabados donde muestra su cinefilia, con imágenes de archivo históricos y biográficos -íntimos y otros públicos- sobre su padre el diplomático libio Mansur Rashid Kikhia, desaparecido en 1993 en una conferencia en Egipto y del que no se sabe que le pasó (su cuerpo fue hallado casi 20 años después en Libia), pero el documental tiene la hipótesis de que el mismo Muammar Gaddafi al terminar en una amistad desquebrajada con él lo mandó a matar porque lo veía como rival/detractor de su mandato -donde gobernó durante como 40 años- o un futuro traidor que le quitaría el poder. Lo concreto es que Mansur, por lo que señala el filme tenía miras más pequeñas y así lo ve la realidad histórica. Se explica que criticaba pero le guardaba lealtad a Gaddafi y a su régimen político, aunque era activista de derechos humanos. Jihan K como Tamara muestra mucho afecto por su padre, le dedica un documental entero, aunque Jihan sólo compartió con Mansur hasta los 6 años de edad, pero las historias y memorias familiares le hablaban de un hombre intachable, incluyéndolo muy amante de su familia. Jihan por su parte así mismo se ve ligada con su ascendencia, libia, aunque más convulsa, viviéndola a la distancia.