domingo, 10 de mayo de 2026
La voie lactée
Es una película francesa perteneciente al español Luis Buñuel, coguionista junto al célebre guionista francés Jean Claude Carriere con quien Buñuel trabajó en varias películas. Buñuel fue ateo y aquí lo deja ver muy claro. Es una película que se basa en manuscritos herejes, que discuten el catolicismo -cristianismo. Al final se lee que no se basa en la imaginación del director, sino todo tiene un soporte antiguo sobre gente que pensaba distinto en el tiempo a la iglesia católica e incluso del propio Jesús. Es una propuesta que si uno le presta atención se deja ver, aun cuando en primera instancia parece algo inaccesible. Pero finalmente es comprensible por sí misma, sin que uno tenga que apelar al material directo histórico del guion, si bien conocerlo puede resultar más interesante. Es una película que juega con los tiempos. Se alude que uno de los protagonistas suele divagar, como cuando imagina el fusilamiento del Papa por revolucionarios. Pero hay en general como pequeños flashbacks históricos. Al mismo tiempo hay algunos momentos surrealistas donde el pasado pasa directamente al presente o se cruzan personajes de otras épocas. La trama tiene como guía a dos vagabundos, que van desde Francia a España caminando o haciendo autostop, hasta Santiago de Compostela. Son Pierre (Paul Frankeur, con 64 años) y Jean (Laurent Terzieff, con 34 años). Es una película que al no conocer sus referencias especificas se puede hacer más arduo de coger, pero he ahí el trabajo de Buñuel para dejarse entender también, como llega a suceder. La propuesta habla de otros profetas, de sectas, de pensadores apócrifos, de otras filosofías, de otras creencias. El ateísmo propuesto medio que no se explica porque Jesús se volvió tan popular frente a la gran cantidad de profetas que existieron en su época. El filme también ironiza bastante, tiene de sátira, es en buena parte una comedia, como cuando dice en broma que resulta imposible ser ateo habiendo comprendido la palabra de Dios, pero en realidad la critica va más al ser humano que a Dios mismo donde abre cierta posibilidad aun para el más duro de poder llegar a creer cuando nos habla al corazón más que a la razón -sumado el rechazo/desconfianza por la ciencia y el miedo a la tecnología, como quien dice el autodestructivo apocalipsis tecnológico-. De ésta manera critica el dogma cristiano y las acciones católicas por la (lógica) intervención (terrenal) del pensamiento de los hombres y hacia ellos va el peso de su ateísmo. Todo lo discute, todo lo pone en duda, amparado en los argumentos de los herejes. Al mismo tiempo da a entender que la iglesia fue una especie de dictadura y que esto produjo muchas ejecuciones para que el dogma pueda gobernar. Buñuel lo representa irónicamente con la lectura de unas niñas inocentes en una actuación de pueblito. Ésta obra también tiene de narrador de cuentos, como cuando otros se tornan guías del filme y caen en una posada y se plantea cierta historia de terror clásica, como de vampiros, incluso con cierta pequeña extravagancia como esconder el candelabro/mechero en el ropero -que puede producir un incendio- o que aparezcan mágicamente personas al lado de los cazadores que han tomado los cuartos y que aluden ser parejas sexuales y ahí hay otra tanda de ironía. Es una película llena de detalles, de mucho humor sutil, pero que además lleva bromas abiertas, más gruesas, como con el jefe del restaurante argumentando sobre su devoción y fe inquebrantable pero yace bien enfrascado en las diferencias sociales, en su indiferencia social, o con un loco del que descubrimos que se hace pasar por cura cuando se lo llevan unos enfermeros de pronto como si se dijera que todos ellos están locos. No abran la puerta por nada del mundo una vez que me vaya, dice el posadero. Y aparece como ironía un cura hablando contra la liberalidad sexual, detrás de la puerta. En otra historia se muestra el aquelarre sexual de una secta. Ésta liberalidad sexual yace muy presente como punto que se discute del cristianismo, aludiendo incluso la esencia de la Virgen María, luego de que ella se haga presente como milagro en la road movie, en la historia de unos cazadores que parecen aludir indirectamente la guerra civil española y la guardia de Franco. Buñuel nunca deja de ser mordaz contra el cristianismo, aunque lo hace con cierta inteligencia, al tiempo que se posiciona dentro de una postura marcada, tras una enumeración de críticas negativas. Es una road movie y van apareciendo las historias de herejía. Es una película donde los argumentos no yacen exhaustivos en pantalla. Las historias se oyen ligeras, no pretenden una intelectualidad desbordada, pero se le puede atribuir de filme intelectual, más que uno que vaya a entretener a muchos. En ese sentido es una obra curiosa, de cierto valor, pero no una gran película, narrativamente hablando. El filme puede ser algo inexpugnable, pero no todo lo que se dice resulta genial. Hay varias bromas simplonas o sin mucha gracia, como cuando bajan del auto a los vagabundos cuando sin darse cuenta ponen en duda el haberse chocado con un niño santo; o así mismo se percibe un duelo de espadas, por argumentaciones divisivas del mismo catolicismo. Se menciona hasta a un hombre fundador haciendo un especie de mea culpa. El don de la claridad dentro del ser inteligente es de admirar, pero eso no desdice que las películas difíciles (sólidas en sus argumentaciones) son siempre interesantes así como la intelectualidad sostenible (con arte) en el cine es sinónimo del mismo atractivo. La propuesta tiene en el reparto a varios actores franceses famosos, como Alain Cuny que da las pautas para el nacimiento de otro profeta -donde muchas historias biográficas se parecen entre sí, como a Jesús- y esto viene a suceder con una prostituta en una noche de juerga moderna, en un cruce de tiempos. La prostituta es la bella y sensual Delphine Seyrig con 37 años. Otra belleza de entonces que vemos pasar es Édith Scob como la Virgen María, con 32 años. Otro actor que destaca es Pierre Clémenti como un joven demonio que alude a los sindicatos de obreros y como en una guerra le ofrece las botas de un cadáver a uno de los vagabundos. Se manifiesta que Jesús produjo su fama bastante bien, que la iglesia católica como entidad añadió otros pensamientos, que el mismo Jesús pudo no ser tan creyente/generador de pacifismo, muchas cosas que se sienten como especulaciones, pero como se llega a decir, no hay religión sin misterio y como quien dice extrañeza.
martes, 5 de mayo de 2026
The Panic in Needle Park
Una
película puede entusiasmarte desde el inicio y eso apuesta a lo más especial,
no obstante su narrativa puede mermar en el trayecto y hasta perder la magia
inicial lo cual puede ser una pena. Que empiece bien te crea cierta
complicidad, cierta fe y hace el viaje ligero. Que una película tarde en
entusiasmarte, que ocurra por el medio, también puede hacerla especial, que la
segunda parte haga que la primera parte cobre sentido particular y todo quede
redondo como Paris Texas (1984). Una película puede no haberte agradado mucho
mientras la mirabas, pero finalizado el visionado empieza a cobrar vida en tu
mente y empiezas a elucubrar y a valorizarla. El entusiasmo llega en el reposo.
En procesarla. The panic in needle park (1971) tiene varias cosas interesantes.
Es la segunda película de la carrera de Al Pacino y su primer protagónico. Al
año siguiente sería Michael Corleone y desde ahí quedaría inmortalizado en el
séptimo arte. En la película de Jerry Schatzberg sobre adictos a la heroína en
un lugar particular de New York apodado el Parque de la aguja se ve todo el
potencial/talento de Al Pacino. Exhibe tremenda actuación. Puede ser
antipático, puede ser malvado, puede ser dulce, puede ser infantil, puede ser
peligroso, autodestructivo, jalar como todo adicto hacia el abismo a todos con
él, hacer de criminal y al mismo tiempo sostener un romance aunque corrupto,
sucio, en buena parte desagradable. Al Pacino es Bobby, un joven adicto de 31
años, vendedor de droga de baja monta, quien vive de lo más tranquilo mientras
su novia, Helen, Kitty Winn con 28 años de edad quien solo tiene en su haber 6
películas de cine, y ganó por éste filme el premio de mejor actriz en el
festival de Cannes de 1971, se prostituye constantemente, para sostener su
adicción y la de Bobby. Es una película que molesta a cierto punto, pero se
siente auténtica, realista. El guion es de la americana Joan Didion, pionera
del nuevo periodismo, y su marido, John Gregory Dunne. Adaptan la novela de su
compatriota James Mills, quien también fue periodista. El filme tiene mucho de
periodismo, es decir trata de plasmar mucho realismo, y en ello llega hasta
tener de documental con las tantas veces que vemos adictos drogándose y hasta
con los movimientos de la cámara y como plantear el encuadre que lleva a su vez
de cine indie. Lo curioso es ver la interpretación de los efectos de la
heroína, percibir como lo asumen Al Pacino y Kitty Winn como guías de la
propuesta y lo hacen decentemente, se ven creíbles, si bien ellos ostentan
cierto halo más estético, más llevadero de realismo sucio, corrupto. Bobby no
quiere irse en realidad de Needle park, lo llama su hogar, y eso implica seguir
siendo el mismo, lo cual es la crítica notoria de todo el filme, y como más que
felicidad le hace daño a su pareja, la convierte alevosamente en una peor persona, fijándonos que ella por su culpa entra en el mundo de las drogas, aun
cuando ya estar con esa gente y en ese ambiente es tentar al demonio (ella
lleva pinta de artista maldita y ha huido de su cercanía familiar). Es una
película de la que se pueden sacar lecciones, como ver con quien nos metemos,
de quienes nos rodeamos, aun cuando el filme de alguna forma quiere sostener un
romance, y por el guion quiere ser condescendiente. El personaje de Al Pacino a pesar de que es una mala persona, una persona reprobable, lleva su encanto como actor. Kitty
Winn puede ser sórdida, pero tiene un aire propio que la aleja un poco de quien
representa. La corrupción termina cambiándote hasta físicamente, uno se vuelve
en ese ser donde más se halla metido. En la película vemos montón de adictos,
junto a proxenetas, dealers y prostitutas dentro de barrios marginales.
Curiosamente no les falta el techo. Es una película que retrata a cierta
juventud perdida pero hay de toda edad, cayendo en el pánico a la abstinencia,
pero enseguida haciendo todo para tener dinero -que llegan a ser sumas fuertes
como menciona alguna conversación- y drogarse. Así surgen robos y arrestos,
pero son liberados en poco tiempo y se vuelve a lo mismo. Hay actores creíbles
como adictos y gente de baja calaña. Sobresale Hank, el actor quien sí sostuvo
una carrera cinematográfica, Richard Bright, a quien notoriamente le faltan
algunos dientes y habla como gangoso, adormecido. Es penoso oír como se
banaliza la sexualidad en el rol de Helen, pero esto también implica realismo,
como cuando le roban a un chiquillo tras un encuentro sexual. Es en mucho un
drama, una tragedia, pero el tono del filme no busca crear lastima, sino ser un
golpe en el rostro, y eso hace a la propuesta algo peculiar, no apuesta a
ganarse fácilmente al público, no a la gente decente. No es un filme como para
ponerlo en lo más alto, porque incluso es redundante y adolece de un poco de
juicio crítico, pero es interesante como rostro de como la drogadicción te
convierte en un ser miserable, como te lleva a lo peor, y eso que más es
mostrar como si fuera la gente que observamos un grupo de "amigos", a
lo My own private Idaho (1991), si bien todo el mundo se delata para salvar el
pellejo -y Bobby llega a decir que en realidad nadie es amigo de nadie en las
calles o el barrio- y no donde radica gente que no dudaría en hacerte daño, en
tratarte menos que un ser humano, en donde tu vida puede llegar a no valer
nada. Se llega a decir que la cárcel es como un zoológico para alguien aun de
aspecto lindo como Helen, donde la harían pedazos. El policía que hace Alan
Vint como Hotch más parece salido de la serie 21 jump street, aun cuando esa
serie en su tipo y aventuras era notable. Parece un jovencito adormecido/lento
más. Hay momentos donde Bobby/Pacino es un muchacho carismático, bromista,
mataperrero, hasta dice cosas honestas (pero miente mucho también), y eso da
vida al personaje, porque el ojo avisado ya sabe que en conjunto es un terrible
elemento, como lo que ocasiona con el perro. El final no busca sentenciar a
nadie, pero, como cuando Bobby se jacta -aunque bromeando- de haber estado
muchas veces en la cárcel, suena muy ligero, inconsciente, en realidad
estúpido, quizá por caer en esa corrección política de tener esquina y ser
liberal, moderno, más vivo que la vida misma y los otros comunes mortales,
cuando es todo lo contrario.
domingo, 26 de abril de 2026
The Lady Eve
Preston Sturges es uno de los grandes nombres del cine clásico americano. En otra película de él del mismo año, Sullivan´s Travels (1941) se menciona a Ernst Lubitsch y Frank Capra que estaban consagrados para 1941. Sturges entre 1940 y 1944 buscaría emularlos, haría sus mejores películas que lo inmortalizarían de golpe en la historia del séptimo arte americano. Fue uno de los guionistas precursores en convertir sus escritos en éxitos dentro de su propia dirección de cine. Tuvo mucho respaldo durante estos 5 años de gloria y popularidad porque venía de haberse labrado un nombre sólido en el teatro. La presente película es una comedia romántica, de verdad cómica y de verdad romántica, y también una screwball comedy donde hay golpes, caídas, torpezas, y mucho movimiento, mucha intensidad, en la palabra, en las acciones, presentando un dotado ritmo y una economía para narrar muchas cosas en un espacio de hora y media que es lo que los más grandes poseen. Es una película bastante sencilla, pero sumamente efectiva. Jean Harrington, Barbara Stanwyck con 34 años de edad y cerca de 15 años de experiencia como actriz, es una muchacha avispada, muy astuta y pícara, que viene de una familia de estafadores. Sabe que el hijo de un millonario de la cerveza, Charles Pike, Henry Fonda con 36 años de edad y 6 años de carrera como actor pero que ya había trabajado con Fritz Lang, William Wyler y John Ford, va a ir en el mismo crucero suyo. Junto con su padre planean sacar una buena cantidad de dinero de él. No obstante Jean se enamorará realmente de Charles, quien es un hombre de ciencia pero bastante inocente como persona. En el inicio dicen que no sabe tratar con las mujeres, que desconoce su proceder. Cuando recién está en el barco, todas las mujeres de alrededor lo ven como el mejor partido, guapo, muy educado y millonario. Charles no sabe como ignorarlas a todas, que no le quitan la mirada. Es así que Jean le pone literalmente cabe, así de lo más ordinaria, y le achaca haberle roto un taco, y que debe ayudarle llevándola a su recámara. En dicho lugar surge un coqueteo que maneja la muy "moderna" -éste cine maneja tremenda elegancia como buen cine clásico-, feminista en toda ley, Jean. Para esto Sturges muestra que estaba adelantado a su época, proponiendo una fémina muy independiente y muy segura de sí misma, por encima de los hombres, sin que sea difícil de tratar o caiga antipática. A pesar de ser muy aprovechada y tomarle el pelo a Charles, exhibe un halo de mujer simpática, carismática, cosa que es pura Barbara Stanwyck, donde no cabe duda que tenía una notoria personalidad avasalladora, por encima de su real belleza, pero se las ingeniaba con su cuerpo muy delgado y de pocas curvas para pasar por incluso sensual. En ésta película la que manda, la que hace prácticamente todo, es ella, la que genera las situaciones. Charles es un monigote en sus manos. Henry Fonda lo hace muy bien, como éste hombre ingenuo y que se deja llevar por Jean. En una cena se cae mil veces, se ensucia de manera atroz en múltiples oportunidades, como un gag. La esencia de la screwball comedy en ese sentido no se denota forzada, sino muy natural, además Sturges era terrible haciendo que sus protagonistas hagan el tonto. Fonda le da mucha dignidad a su personaje, aun cuando tiene mucho de bobo. Ante la trampa de la doble no llega a entender en pantalla de que va la burla del segundo encuentro. Jean para sus deseos enamora dos veces -hasta tres veces- a Charles que cae fácil redondito en sus encantos. Lo bueno que es cine amable y Jean finalmente no es una mala persona, más allá de sus antecedentes criminales, familiares y sus allegados. Hace ver que el dinero puede ser secundario para ella, mostrando que está en sí ser otro tipo de persona. Es una comedia en toda la palabra, es una propuesta que va de ligera, de alegre, que gusta a muchos y es una muy buena película. Tiene escenas dulces, románticas, muy conseguidas. El rato en el tren enumerando a los incontables amantes bromea con las convenciones de manera limpia y audaz. Jean no puede ser cruel porque está en realidad enamorada y eso cambia hasta al más reticente. Le duele mofarse de Charles, pero éste en mucho tradicional ni se da cuenta. Es una película feminista, pero de las que hace al público cómplice sin distinción de género. Sturges igualmente muestra que se adelanta un poco al futuro cuando en Sullivan´s Travels menciona que los afroamericanos merecen mayor igualdad que la que poseen para la época, enfocándolo desde una visión religiosa, si bien los emparenta con el trato a los presos. La aparición de Lady Eve Sidwich es una audacia formal de Sturges, porque como le responde Charles a su desconfiado guardaespaldas (William Demarest, cómico en sus refunfuños) sería un descaro venir así sin más, pero sólo basta engolar la voz. Esto habla de que la clase alta no parece marcar grandes diferencias. Esa parte agrega un chisme y sostiene el suceso muy bien. Pensaba previo a ello: ¿Cómo hará para no ser rechazada en la cena?, que se repite sin caer en la telenovela o la corrección política de hoy en día, aun tratando con el arribismo, las diferencias sociales y el background sexual. He ahí la grandeza del cine clásico y el dotado guion, la portentosa claridad y la inteligencia del director. La propuesta lleva mucha mención del relato bíblico de Adán y Eva, pero sin mucha parafernalia o trascendencia argumental, sino como sencilla comedia, alusiones ligeras. Jean le suelta una manzana en la cabeza al distraído Charles, cuando recién llega al barco, lo que parece un acto absurdo, pero que da a entender que ella hará lo que quiera con él. Sin embargo el amor lo salvará de ésta truhan. Igualmente Charles es un estudioso de la serpientes y hasta tiene una como mascota. El sobrenombre de Eva es otra mención, como quien dice, un dolor de cabeza. Así mismo representa seducción. Todo lo que invoca comer de la manzana.
martes, 21 de abril de 2026
Resurrection
Ésta película tiene dos secuencias anexas, una introducción como presentación y un cierre de esa presentación, y en sí son 4 relatos los que contiene. La dirige y es el guionista el chino Bi Gan. Es una propuesta en realidad bastante simple de entender, pero tiene un concepto general de sci-fi que la hace más intrincada, que es un homenaje al séptimo arte, como fuente de sueños, que quiere decir, de vida, esa vida que uno sufre y al mismo tiempo lo llena de felicidad puesto que está cargada de emociones, esas que tantas veces nos ponen las cosas más arduas. El concepto general hace pensar en Holy Motors (2012), con alguien que no es un actor pero vive muchas vidas. El filme abre con una puesta en escena fantástica que utiliza de ejemplo a El gabinete del doctor Caligari (1920) y el expresionismo alemán. El hombre monstruo come flores y es un proyector en sí mismo. Lo acompaña la actriz taiwanesa Shu Qi como si fuera la presentadora de una función de cine. La vemos aparecer mucho en salas de exhibición, proponiendo cierta nostalgia de alejarnos un poco de esa tradición. Es a través del cine que vivimos muchas existencias, a través de la imaginación. Una de las historias es cine negro contada de manera misteriosa y onírica, sobre un asesino en serie y la investigación de un policía. Es en mucho un juego de estética y contarlo de manera no tradicional. Pero la trama es básica. Éste asesino es un seductor que enloquece a la gente. En un momento se hace mención de una maleta, pero finalmente se declara que el secreto es él mismo. Posee una connotación elíptica sobre las pasiones sexuales, pero el relato está muy cuidado. Tiene algo de Dark city (1998). Otra historia es sobre un hombre que lleva cierta culpa y cuando cuida un monasterio budista participamos de que un diente suyo termina siendo toda una sorpresa. El filme se contextualiza en el invierno y en soledad que le dan mucha personalidad al cuento. El relato del niño psíquico es pura ternura y se plantea con estafadores, pero anida en los afectos que por la vida dura uno tarda en hallar, pero finalmente definen nuestras existencias, nos transforman, como pasaba en Central do Brasil (1998). El último cuento es un alarde técnico, como nos tiene acostumbrados éste director. Es sobre hallar el amor verdadero y vivir la noche más intensa de nuestras vidas. Yo nunca he mordido a nadie, dice una hermosa jovencita china (Li Gengxi). Yo nunca he besado a nadie, dice el muchacho enamorado. Ambos se pasean -él la persigue- por callejones, karaokes y burdeles. Se presenta dentro de un contexto criminal. Todas las historias sobresalen por su manera creativa de contarlas, aunque son en sí bastante sencillas, salvo la del invierno budista que suena particularmente curiosa y es la mejor del grupo. El filme habla de delirio, pero en realidad es una película muy amable, fácil de que le guste a muchos. La parte del sci fi hubiera dado una película perfecta si hubiera sido más clara, si se hubiera definido mucho mejor. Ésta se siente fallida, aun cuando hasta se le muestra como cine mudo. Es una película que pretende ser un poco extraña, pero aunque busca hacer cine en toda la palabra y lo consigue en buena parte, es decir, juega con las formas de narrar, es en mucho tradicional, una buena narradora de cuentos. Jackson Yee con 25 años, muy famoso en Asia, hace de protagonista en todas las secuencias, como anuncia el título.
domingo, 5 de abril de 2026
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Sam Raimi
vuelve a sus orígenes, a sus mejores películas, a su humor negro. Aunque es en
mucho un thriller (aventura, acción), también una comedia de terror como sus
magníficas Evil Dead I (1981) y II (1987) o la estupenda Drag me to the hell
(2009), mostrando menos notoriedad a ese respecto. La película empieza con una
mujer llamada Linda (Rachel McAdams con 47 años de edad) que es de esas
personas que no son populares, es una solitaria, que tiene digamos poca
presencia física y social, trabajando en ello en el descuido higiénico y en lo
antisensual con la naturalmente bella McAdams, pero sin requerir de ningún
efecto en especial o muy elaborado, y es creíble así, sin forzar demasiado
nada. Ella es empleada de una empresa donde espera ser promovida a un alto
cargo, pero suelen pasar de ella, y así justamente pasa cuando el hijo del
dueño hereda la empresa y Linda le termina desagradando, producto de que él es
el opuesto, un tipo llamémosle popular, agraciado, muy social y además
superficial. Éste jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien con 34 años de edad, que
lo hace muy bien, poniendo muchas caras humorísticas bastante solventes),
humilla abiertamente a Linda. Así queda el panorama, entre el hombre popular y
la mujer marginal dentro del mismo trabajo, jefe y empleado, aun cuando Linda
es muy capaz intelectualmente en lo suyo, merece el ascenso, sin embargo no lo
obtiene. Éste es el arranque del contexto por el que se moverá toda la
película. Surge un viaje en avión y ambos terminan de únicos sobrevivientes del
accidente aéreo, varados en una isla en Tailandia. El filme tiene mucho gore
brutal, como cuando Linda mata un jabalí o cuando mueren los demás pasajeros
del avión. La película se parece un poco a Misery (1990), con la pierna rota y
Linda haciendo de enfermera, o con cierta atracción perdonavidas. Hasta de lo
que parece imposible. Hay un querer enamorarse. El filme coquetea un
poco con ello o con la "improbable" amistad clásica de la buddy
movie. No obstante Raimi resulta más perverso. Linda cuenta una historia
macabra de su pasado y la película recorre un poco ello, salta a poner a la
protagonista en un rol oscuro, si bien Bradley se mantiene dentro del cinismo y
su posición privilegiada, de superioridad, cosa que termina dando nuevas
oportunidades a Linda de quedar mejor, aun cuando llega a mostrar maldad por
querer ser aceptada, como quien a ese respecto puede llegar a ser capaz de
cualquier cosa. La palabra asesinato resonará en el ambiente sintiéndose una
insoldable culpa, algo difícil de manejar, si bien parece ser una lucha por
ganar un extraño respeto/afecto, aunque bastante recriminable, en donde entra a
tallar, más que una mirada social, la libertad de estar dentro de una comedia
de terror y tener a dos perros de pelea enfrentados, con uno aprendiendo a
defenderse, cosa que funciona en ella al conocer profundamente los programas
sobre sobrevivencia física, situación que sucede en la isla, incluso a través
de Bradley que quiere deshacerse de ella hasta físicamente, cuando Linda se
aferra a él, al que parece el amor imposible, donde yace la irreverencia, lo
políticamente incorrecto, del filme. En general luce una película imperfecta,
pero atractiva aun así. El momento de querer amputarle un miembro no queda del
todo bien. Tenemos escenas de humor que resultan simplonas, aunque pretenden
audacia. Se exhibe una burla que a ratos funciona y a otros no, a raíz de
cambiar los papeles, cuando Bradley muestra su inutilidad de niño rico frente a
la chica rústica que plantea manejarlo. Cuando Bradley se lanza al mar con su
bote improvisado se siente como un cartoon y tiene gracia. El filme ostenta sus momentos divertidos, por otra parte. Hay, así mismo, momentos sensibles a lo
comedia romántica, pero dentro de una obra de antihéroes, lo que la hace una propuesta más
curiosa. La música de Blondi, one way or another, sirve para ironizar la
situación, lo macabro, con un toque feminista, como es la idea de la canción en
si misma. Más una cierta perversidad aprendida. Aunque en parte inocente, no obstante hablamos de corrupción. Como quien expresa que para ser cool se necesita de un
poco de maldad que no picardía, aunque todo aguantado por el humor negro.
Good Luck, Have Fun, Don't Die
Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro.
sábado, 28 de marzo de 2026
The Phenix City Story
viernes, 27 de marzo de 2026
Scandal Sheet
domingo, 22 de marzo de 2026
L'immorale
Ésta
propuesta es interesante por algo peculiar, parece un remake no oficial, aunque
no exacto, con cambios, de una película de hace como 10 años atrás del mismo
director, de Pietro Germi. De L'uomo di plagia (1958), que era un melodrama y
una película que consiguió ser exitosa. La presente se inserta en el nuevo
quehacer cinematográfico de Germi, la comedia a la italiana, donde se destacó
en particular. L'immorale (1967) fue la obra menos celebrada del tipo de cine
que hacia por entonces. También es una de sus últimas películas. Como es una
comedia se tiende a exagerar, es así que éste remake pasa por multiplicar la
infidelidad y ahí hacer cierta cuidada sorna. Ésta vez el protagonista no lo
interpreta el propio Germi sino uno de los grandes actores de la historia del
cine italiano, Ugo Tognazzi, como Sergio Masini, un hombre de 45 años -la edad
de Ugo- que está casado con Giulia (una muy bella Renée Longarini quien sería
ave de paso en el cine) y con ella tiene 3 hijos, uno adolescente, pero tiene
otra mujer, Adele (una felliniana Maria Grazia Carmassi quien igualmente no
desarrollaría una carrera en el cine), con la que tiene 2 hijos chicos, en
secreto, y aparte está con una muchacha de 21 años, interpretada por Stefania
Sandrelli, como Marisa, con quien tiene un recién nacido. Sergio vive
preocupado pero por hacer feliz a sus tres mujeres, de quienes dice amar por
igual, como le cuenta a un cura que queda horrorizado de su proceder. Sergio se
pregunta en un momento de reflexión, ¿seré un monstruo?, pero no quiere
terminar con ninguna porque teme les pase como en la película L'uomo di plagia.
Sergio parece un hombre de buen corazón, aun cuando se vive con tres mujeres y
2 de ellas se saben las amantes y con hijos y deben aceptar estar en el
anonimato y en segundo plano, esperar los tiempos libres, las escapadas, donde
Sergio suele mentir mucho para encontrarse con ellas, faltar a fiestas como
navidad y año nuevo para compartir con las otras o hacer de sus amigos,
cómplices. Adele es algo tontita -él se lo dice varias veces-, muy dócil, se
acomoda con facilidad y pide en buena onda celebrar algunas cosas como ser
madrina del bebé del mejor amigo de Sergio, o poder mezclar a sus hijos
discretamente con las hijas de la esposa. Sergio, aunque lo hace de manera dulce,
la trata de gordita boba, pero es con quien más se ríe, si bien Sergio deja en
claro que está con las mujeres perfectas, esas que no se dan cuenta de nada, o
todo lo permiten, a todo se amoldan, las que no molestan por nada, lo cual es
claramente parte de que estamos frente a una sátira y una muy machista donde el
sueño de Sergio es que sea factible la poligamia, que todas ella se quieran,
que llega a decirlo múltiples veces. Ansia poder celebrar con todos su hijos
juntos y es que en la propuesta, en general, el mal convive con lo amable digamos. En un momento Sergio se siente cínico porque pretende dejar un
trabajo para complacer a una de sus mujeres, pero sabe que solo finge su
postura. Esto da a entender que Sergio es un alma de Dios. Vive con ciertos remordimientos,
pero trata de hacerlas feliz en todo lo posible, darles espacios de alegría. En
ello Sergio siempre está contento y siempre es agradable. No lo vemos jamás
molesto, pasa hasta por inocente. Lo suyo no se presenta como algo sexual, sino
como amor, si bien se ve que las ama físicamente también, ama la belleza de sus
tres mujeres, y se los dice en varias oportunidades, pero el quehacer
cinematográfico va por lo clásico, no por el humor vulgar o grueso, ni siquiera
hay atisbo de erotismo. Tampoco la comedia en general se subraya/machaca, se
permite cierta seriedad, sobriedad, entendimiento, si bien es una sátira y a
ratos exagera, como con la bondad de Sergio que lleva sarcasmo. Él las ama a
todas, como iría a decir -o parece contestarle a Germi- el Truffaut de El
hombre que amaba a las mujeres (1977) pero en esa versión seria está narrado
por la voz del amante salvador/heroico. Las tres mujeres están locamente
enamoradas de Sergio, le son totalmente fieles, todas ellas son sumamente
simpáticas en todo sentido. El protagonista lleva la culpa en el pensamiento
hasta el ataque cardiaco. El filme no tiene nada que ver con las clases
sociales. Es en ese respecto, universal. Muy italiano, de paso, se diría. En un
momento, Marisa parece incomodarle (como cuando escapa del cine o llama de
madrugada), pero pronto entra en "razón". Entiende que no es la
esposa y no quiere dejarlo, entonces se auto-minimiza. La sátira es interesante
porque te permite entender cosas, como cierta reflexión feminista, o igualdad,
o entender que es estar casado realmente, aun cuando está impreso en las
acciones contrarias, pero quizá es por eso. La sátira deja percibir que no es
justo para esas mujeres, por más angelical o noble que se prodigue el
protagonista. Por más que no llegamos a ver ningún choque entre ellas. Son las
mujeres perfectas como se dice sarcásticamente, que incluye recoger que al ser
amantes no son ningunas santas. El hijo adolescente es el único que se deja oír
con algo de fuerza y le achacan cargo de consciencia. El final va en esa
dirección de lo angelical, que puede que no pegue del todo por su reiteración.
La voz susurra, acaso lo sabias todo, y no te mortificaba. Intenta
justificarse. En ese sentido es un filme que lleva de sutil, de comedia ligera.
La exageración yace en las bondades de todos. Hay hijos de Sergio que no llevan
su apellido y se ha metido con una menor de edad, el título no es del todo
broma, aunque remite a lo terrenal. Es una película bastante llevadera, amable,
que como que está un poco estancada en cierta ligereza que no vulgaridad, pero
al mismo tiempo es bastante curiosa y tiene buen estándar, como si
participáramos de una distopía medio naif. Se podría decir que pudo inspirar
Ufa con el sexo (1968), hecha un año después, por el argentino Rodolfo Kuhn. Es
también una sátira pero expuesta desde las mujeres y la revolución sexual. Un
hombre mimado y mujeriego (Héctor Pellegrini) se enamora de una prostituta que
creía una cándida mujer a la que quería maltratar, interpretada por la guapa
Elsa Daniel con 32 años. Ésta no quiere dejar su vida ligera porque
inocentemente le hace feliz, no obstante él no puede dejar de buscarla, querer
comprometerse y pedirle fidelidad.
viernes, 13 de marzo de 2026
Training Day
Día de entrenamiento (2001), de Antoine Fuqua, con guion de David Ayer, se puede decir que es un clásico moderno, una película que pertenece a muchas cinefilias, además es una película que fue un hit comercial, y le dio un Oscar a Denzel Washington por actor protagonista, antes lo había ganado por actor secundario. Es una película cool. Es cierto que todos quieren serlo, pero la cuestión es conseguirlo. Es una película de entretenimiento, pero vaya que tiene mucha habilidad retratando la calle. Mucha gente se siente que es como la vemos en ésta película. El retrato es de los barrios bravos/peligrosos de Los Angeles. En el relato vemos que un policía corrupto, un verdadero demonio, Alonzo Harris (Denzel con 46 años) inicia en la policía anti-narcoticos, en su quehacer práctico, al novato Jake Hoyt (Ethan Hawke, con 31 años, y su primera nominación al Oscar como actor). Alonzo habla bastante, es bastante manipulador con la palabra. Es astuto, falso, perverso. En varias oportunidades se lo gana al novato, pero la recurrente corrupción que genera y el otro demora en procesar, hace que Hoyt llegue a un momento capital donde está apunto de ser asesinado por 3 pandilleros méxico-americanos, donde se luce muy bien Cliff Curtis, como el líder. Incluso uno de sus secuaces (Raymond Cruz) se muestra muy intenso y primitivo y es de tremendo realismo. Esa escena capital contiene mucho suspenso. Tiene que ser una de las grandes escenas del séptimo arte. Ahí lo vemos a Hoyt/Hawke metido en una bañera, doblado, esposado y con una escopeta en la mejilla, rodeado de malas palabras y sus ruegos, violencia/potencia en toda esencia y sin embargo cuidada, dentro de una puesta en escena muy verídica. Éste filme tiene momentos notorios de exageración pero es cine comercial, cine popular, busca despertar emociones. Llega de manera frontal, primaria, lo cual se perdona cuando no todo es perfecto porque es un filme de verdad entretenido, de esos que te sacan sonrisas auténticas y fáciles, que entusiasman, que te dan hedonismo puro y duro, claro. Alonzo es un protagonista que todo el tiempo está hablando y haciendo maldades, es complicado mantener el estándar de perfección, pero en mayoría lo consigue. Él se impone en un barrio bravo, a él lo detestan. Tiene una personalidad avasalladora, que no le importa más que hacer lo que le da la gana, algo imposible de sostener, una personalidad kamikaze, es como se dice en el hip hop, a real dog. Su carro es cool y la cámara ayuda abiertamente a hacerlo notar en varias oportunidades. Así mismo cuando entra a su barrio y sueltan palomas en aviso de que llega. Toda la parafernalia de las miradas de tensión y amenaza que los rodean es sustancial como retrato artístico dentro del entretenimiento, cuando ingresan a esos barrios donde hay mucha droga, repletos de pandillas, y sin embargo entre ellos tenemos familias y niños jugando. Todo el movimiento por esos espacios es notable y se dejará en claro al final que no todos son iguales. Se oye preciso -nunca mejor- de fondo Cypress Hill como banda sonora, así como se luce Snoop Dogg de invalido vendedor de crack y encima le dan una escena donde se ve toda la calle y perversidad de Alonzo. La cara cuando a Hoyt le dicen que acabe con el amigo ex dealer (Scott Glenn) es impagable, y en esa misma línea se percibe toda su recurrente perplejidad. Cada explicación del momento de su sentencia de muerte, cómo pierde su arma, cómo se halla solo, es un despertar argumental muy astuto. Lo mismo toda la preparación con la mafia rusa y tener que juntar mucho dinero. Alonzo dice tener todo planeado y así se va mostrando toda su perversidad, que busca sostener su terrible corrupción. Toda la historia del lobo entrenado para deshacerse de los otros lobos y proteger a las ovejas es de un cinismo mágico como cine. Eso empieza a engordarse desde el arranque. Ver a Eva Mendes desnuda, con 27 años, también es un plus. La cara de Hoyt lo dice todo, no puede creer a ratos qué está sucediendo. Alonzo es sin duda todo un personaje, todo un logro. La escena del policía arreglando la llanta funciona para embaucar, porque en el fondo Hoyt quiere ser un héroe, una estrella del departamento de narcóticos, aunque tiene material para serlo. Es interesante verlo desde la perspectiva de Hoyt, un buen complemento, un novato que resuelve, que se enfrenta a cosas complejas donde anida el miedo, un temor lógico porque remite a sobrevivencia, real, práctica. Cuando Hoyt dice estar incomodo por recibir dinero corrupto, y habla en serio de llevarlo al cuartel, tras lo que está en curso, una intervención policial, donde antes ironizan que está lejos de Starbucks, es de antología. Toda la sorna que se imprime. No queda ahí, le piden ya lo inaudito. Imaginemos ponernos en su lugar. Después está escrito, como dice el policía que hace Dr. Dre. Hay que matarlo. Hoyt sin embargo es el novato idealista, medio inocentón, pero con recursos físicos. Se deja llevar de cierta manera, como cuando queda drogado. Como que no se convence de lo que sucede, si bien todo pasa en corto tiempo y eso hay que tomar en cuenta. Igualmente la perversidad y el cinismo de Alonzo es de no creerse. También es un tipo lleno de abundante atrevimiento. Como se oirá, un oficial muy conocedor, con muchos años de servicio. Por su parte, Hoyt muestra excepcional valentía. Llegará a responder, prefiero ciertamente ir a poner multas a los estacionamientos.
martes, 10 de marzo de 2026
My Armenian Phantoms
Éste documental de la armenia Tamara Stepanyan estuvo en la sección forum de la Berlinale 2025 y fue la seleccionada por su país para representarlo en los premios Oscars 2026 pero no consiguió ser nominada. Es una película que trabaja con material de archivo, principalmente con películas armenias -que dirige la voz en off de la directora-; junto a archivos de eventos históricos de Armenia (como la caída en 1991 de la URSS con la destrucción de un monumento de Lenin o la ceremonia fúnebre pública de Parajanov en 1990), completado con material de video casero de la directora sobre su familia. Stepanyan llama fantasmas a cosas del pasado que la representan, con las que se siente muy vinculada sentimentalmente, como la historia del cine de su país y su propio padre, Vigen, que fue un actor de cine y de teatro, no muy conocido fuera de su país, un pequeño actor, pero sentimentalmente la película lo retrata como la persona especial que fue para su hija quien parece dedicarle el filme. Tamara le pasa revista a varias películas trascendentales de la historia del cine de Armenia, revisando en el trayecto la vida histórica de su país y con ello lo familiar o nuclear. Lo que muestra parece en realidad elemental, pero para quien no conoce de éste cine resulta novedoso. Es un país con una historia cultural cinematográfica interesante aunque no de muchos títulos. Armenia fue anexada a la URSS desde 1922 hasta 1991 por lo que el cine de Armenia fue dictado/manejado por los soviéticos (con Armenfilm como la primera productora de Armenia, fundada en 1923, bajo las ordenes del Goskino, el comité rector del cine de la URSS; Armenfilm sigue funcionando en la actualidad como entidad estatal), con la habitual impronta socialista y propagandística, pero se deja ver que los directores armenios se las ingeniaron para plasmar su identidad, su folclore, sus tradiciones. Hasta sus ironías, como con We are our mountains (1969), de Henrik Malyan. Trataron de romper un poquito el molde, en lo posible, fuera de lo ideológico o ser simplemente vistos como un anexo de la URSS, cosa difícil habiendo censura. De esta manera uno de los directores más destacados, Sergei Parajanov, georgiano de ascendientes armenios, fue censurado y apresado múltiples veces. Vemos material de archivo donde el mismo Parajanov se queja de ésta persecución, de un arte libre. Podemos observar retazos de su más célebre película, experimental y única armenia que hizo, The color of Pomegranates (1969), con la caída masiva de manzanas de unos árboles, frutas que terminan flotando en una playa o un hombre desmayado sobre un piso de madera rodeado de gallinas agitadas en estado caótico. Escenas llenas de poder visual, vanguardista y estético. Las películas que Tamara presenta aquí son de una buena curaduría, llenas de su sensibilidad, como ella misma señala, y de su gente. Menciona a la primera película armenia, que era de cine mudo y en blanco y negro, Namus (1925). Nombra directamente a su director, Hamo Bek-Nazarian, como un defensor de la mujer, y un feminista no del todo al tanto de ello, digamos que de manera natural, asunto a tomar particularmente en cuenta ya que durante mucho tiempo no han habido directoras de cine armenias e incluso escaseaban los protagonismos femeninos. Bek-Nazarian criticaba la tradiciones brutas, primitivas y abusivas, de poder, de los hombres frente a las mujeres. El propio padre de Tamara da a entender medio entre broma que ella será un problema similar frente al abuso o al poder mal llevado. Le advierte también que la profesión que está escogiendo es ardua para las féminas. Otro señalamiento importante de la propuesta, de la historia del país, es sobre el genocidio armenio en manos del imperio otomano, ocurrido durante 1915 hasta 1922. Lo cual se solía escenificar indirectamente, como con la visión de una gigantesca e imponente montaña o por terremotos, pero que finalmente los soviéticos permitieron hacer una película sobre estos hechos, 60 años después. Ésta película sería Nahapet (1977), de Henrik Malyan. Tamara anexa su vida familiar a su propuesta, su familia estaba siempre alrededor del arte, con la universidad, el mismo cine y la música. El filme muestra bastante a Vigen, al que se le ve a menudo como una persona alegre y de buen humor. Hasta hizo una película como un italiano, ironizando un poco el conocimiento que tenía de éste idioma. El documental pasa de la propaganda soviética inmersa en el cine armenio a la denuncia de los crímenes de Stalin y la URSS en la película Nostalgia (1986). Otro punto de inflexión en el cine armenio, aparte de los 90s que abrían la puerta de la independencia en todo sentido, fue en los 60s con la influencia de las nuevas olas cinematográficas, lográndose que por primera vez una película armenia participe del festival de Cannes, Hello, That´s me! (1966), de Frunze Dovlatyan. Ahí debutaba la rusa Margarita Terekhova, mostrando toda su belleza a los 24 años de edad. Ella se haría famosa más tarde por El espejo (1975) de Tarkovsky, donde haría de la madre del cineasta. De Tarkovsky también se hace mención que fue asesor creativo/artístico de una película armenia, Terpkiy vinograd (1974), de Bagrat Oganesyan, donde Tamara hace un símil entre la película y su vida, una de varias en todo el documental, con el niño que espera a su padre en la estación de tren, que vuelva de la guerra mientras ella habla de retornar a su país (primero de Líbano, después de París), a las raíces de uno, ese lugar importante que representa Armenia para ella por su asociación con su propio padre y sus vínculos con el séptimo arte nacional, que nace de la práctica habitual familiar de su infancia de sentarse los jueves por las tardes a ver una película armenia. Tamara muestra su amor por su padre, por su familia, por su país, por el arte, por el cine específicamente. Es un viaje por la cinefilia nacional, que ella vincula a contener la esencia de su nación, a través del tiempo y donde quiere insertarse, mirando cada huella (cada película o cada actor en ésta) como un fantasma que va a habitar el mundo eternamente y al que vas a volver con emotividad, tocado por sus tramas y afinidades en común. Tamara se ve identificada con la belleza y modernidad de Margarita Terekhova, en su caminar coqueto por la calle en tacos altos y vestido, recogiendo siempre fragmentos de existencia extraídos de la gran pantalla, sobrevolando cierto feminismo a su paso, frente al intelectual que fuma perdido en sus pensamientos. Un acto de seducción, como que también escriba el guion de éste documental junto a su esposo, Jean-Christophe Ferrari. Su fusión arte-vida es tan grande que ve parecido físico y, a esa vera, expresivo en Vigen con Frunze Dovlatyan quien normalmente protagonizaba las películas que dirigía. Se percibe que tenía como él bastante sentido del humor. La sugerente foto del poster de presentación de la película, con una niña pidiendo silencio con el dedo, es de otra película armenia, de lo que presenciamos un extracto en pantalla y me hace pensar en una Elephant (2003) de cierto vuelo fantástico, aun cuando el cine armenio estaba instalado en el realismo y, con los soviéticos, en el realismo socialista, película en la que Tamara participó de niña (ella actualmente tiene 44 años). Esto enuncia que ella siempre ha amado el cine. Lo mismo se siente de la libia Jihan K en su documental bastante político My father and Qaddafi (2025) que comparte videos caseros y escenas familiares hasta de actualidad, habiendo recuerdos grabados donde muestra su cinefilia, con imágenes de archivo históricos y biográficos -íntimos y otros públicos- sobre su padre el diplomático libio Mansur Rashid Kikhia, desaparecido en 1993 en una conferencia en Egipto y del que no se sabe que le pasó (su cuerpo fue hallado casi 20 años después en Libia), pero el documental tiene la hipótesis de que el mismo Muammar Gaddafi al terminar en una amistad desquebrajada con él lo mandó a matar porque lo veía como rival/detractor de su mandato -donde gobernó durante como 40 años- o un futuro traidor que le quitaría el poder. Lo concreto es que Mansur, por lo que señala el filme tenía miras más pequeñas y así lo ve la realidad histórica. Se explica que criticaba pero le guardaba lealtad a Gaddafi y a su régimen político, aunque era activista de derechos humanos. Jihan K como Tamara muestra mucho afecto por su padre, le dedica un documental entero, aunque Jihan sólo compartió con Mansur hasta los 6 años de edad, pero las historias y memorias familiares le hablaban de un hombre intachable, incluyéndolo muy amante de su familia. Jihan por su parte así mismo se ve ligada con su ascendencia, libia, aunque más convulsa, viviéndola a la distancia.
jueves, 5 de marzo de 2026
Moscas
La intro y la lectura general de Moscas (2026), del director mexicano Fernando Eimbcke es lo que señala el título. La molestia directa que son tener moscas en un ambiente, su revoloteo pegajoso. En eso comparte algo de similitud con Lo demás es ruido (2016). Ambas películas mexicanas estuvieron en la Berlinale 2016. Esto nos lleva a asistir a cómo afrontamos las malas situaciones, las etapas de dolor. A esa vera presenciaremos como una ruda Olga (Teresita Sánchez) será tocada sentimentalmente, al yacer adyacente al fuerte padecer de un padre (Hugo Ramírez) y su hijo, lo que la transformarán, la volverán más agradecida. Curiosamente, menos resentida con la vida y una cierta soledad. Al final del visionado notaremos que mirará con más amabilidad/tranquilidad el mundo. Hay una escena naif, sensible, con comer galletas en grupo en un platito, como forma de diferentes despedidas. El escenario es Ciudad de México, en blanco y negro. Moscas maneja bastante el uso de un juego/mueble de arcade clásico, el de matar invasores. Lo hará con sencillez intelectual, sencillez narrativa y mucha practicidad. Es una película en la onda de Yasujiro Ozu. Inclusive veremos como broma básica recurrente que el niño orina en un árbol y echa a correr cuando viene el guardia. La propuesta tiene su toque cursi, pero su sensibilidad funciona en general. Es mucho ver ser a un niño, de 8 años, a Cristian (Bastian Escobar). Vestir de dinosaurio bailando chachachá, o cambiar caramelos de menta por stickers a un vendedor ambulante. Igualmente, como doblega con su naturalidad y simpatía inocente el mal humor de la casera cuando su padre debe ver por su esposa enferma, hospitalizada muy cerca. Desde el apartamento de Olga ven el hospital e interactúan con la vista, como cuando el pequeño empaña la ventana y escribe mamá. Cristian quiere llevarle unas pantuflas y así surge un periplo por entrar a su cuarto cuando la clínica no permite la visita de niños. Aunque en la vida real es peligroso que un niño confíe fácilmente en extraños, la mirada del relato es que se tope con gente humilde y amable. Los empleados del hospital comparten momentos con el pequeño, hasta el juego de arcade, de donde observamos en primera toma las expresiones y emociones de varios personajes. La máquina toma mucha presencia, mucha visualidad, llegando a lo onírico. Llegamos a ver que el niño se libera frente a la máquina.
Everything Else Is Noise
Como escritor-lector-de-cine, especializado en cine desde hace 16 años, me considero un creador. ¿Porqué un creador?, porque no copio de nadie ni de nada, no sigo ninguna influencia ajena, de ninguna época o persona, ninguna tendencia, sino trabajo con mi autenticidad, con mi ser, con mi esencia. Mis impresiones son tal cual mi mirada de lo que veo. Yo lo llamo crear porque nace todo de mi, viendo cada película. También es creación porque para mi la película no me lo dice todo, sino uno con su intelectualidad extrae y complementa, completa, fusiona una escritura, una muy particular, muy propia. No llamo periodismo a lo que hago, porque éste es más cuadriculado, está más parametrado en ciertas formas. Sí soy formal, pero muy libre, y ahí encaja la literatura, en el uso de la libertad absoluta y creativa de la palabra. La literatura hace que mi escritura lleve cierta poética, sin exagerar la nota. Mi escritura no sólo es info, datos, que de esa manera el periodismo cumple una función. Me considero ecléctico, impredecible y con mucha apertura ante el séptimo arte. No me parametro en nada, en ideas preconcebidas, no me limito para ver películas. Una película puede ser excelente y venir de cualquier parte. No tengo reglas para visionar un filme, si realmente vale la pena. Cualquier tipo de filme me puede sorprender. Pero no gusto tanto del cine experimental en su concepción de simple impacto, de alarde puro y duro, de llano efectismo, de producción mínima arbitraria, del cine que no tiene significados, sino a mi me satisface interpretar/intelectualizar el cine. El cine experimental puede ser creativo, valioso, y también sorprender aun en condiciones de puro impacto, de únicamente ser un artificio visual, un juego creativo literal, pero no soy muy afín a dejarme simplemente llevar, a no interpretar, salvo sea cine de entretenimiento puro y duro, cuando el hedonismo es grande. En esto entra a tallar la película del mexicano Nicolas Pereda, Lo demás es ruido (2026), de quien hay que decir que con lo mínimo es muy creativo. Llega a ser intelectual y al mismo tiempo concibe una comedia, ironizar, con respecto al mundo de los compositores y músicos de chelo, sobre la música en general, sobre el arte en general, desde como se erigen entrevistas, sea culturales o comerciales, con un Gabino Rodriguez que muestra experiencia y hace bien de un intelectual. Éste filme es interesante porque Pereda hace metacine. Se lo toma muy relax, llega a ironizar con el propio cine experimental, como para que uno no lo magnifique, lo consuma con relajo, que la gente no le huya. Dice el camarógrafo del relato, que versa sobre una entrevista para un canal de tv cultural a una compositora llamada Rosa que le pide prestado el apartamento a su amiga Tere (Teresita Sánchez), que quiere ser un director de cine siguiendo una declaración política, hacer un constante remake de su obra. Sabemos a quien se refiere y ciertamente es valido. En otro momento se dice que no hay que tomar la opinión ajena con demasiada rigurosidad o atención, que finalmente no importa frente a la nuestra o a lo que hacemos. Esto remite a nuestra autenticidad, si bien el público puede reaccionar de la misma manera. Hacer lo que uno de verdad quiere o de verdad piensa puede marcar una distancia con la empatía más fácil, con la popularidad, con tener mayor público, reducirnos a un nicho. En un dialogo del filme, Tere dice que cuando oía a las palomas hacer ruiditos, ella lo interpretaba como palabras. Primero dice que eran ratas las que le hablaban como mascotas y luego se desdice, como quien señala que la imaginación o las historias extravagantes venden más. De ésta manera busca impresionar con la idea de que su apertura musical proviene del olfato. Suena absurdo, cómico, pero además también está hablando de lo que es el cine experimental, nos manifiesta como debería verse por otros, sin interpretaciones, aludiendo a cualquier receptor, pensando en que se dejen llevar por su austeridad. Es igualmente una declaración política. Se entiende que ruiditos son el cine experimental en cierta concepción, y como menciona el título, Lo demás es ruido, en otra mirada, el resto a lo experimental representa la nada. En dicha dirección se ironizan las lecturas. Así mismo señalan molestia, como la apertura con el tráfico caótico, torpe y ridículo o no poder ensayar, algo artístico, música, ni en la mañana ni en la tarde, o sea nunca, para contentar a los vecinos que lo consideran simple ruido. En ello Pereda juega a ponerse en distintos lugares. Tenemos un momento irónico con oír el chelo de Luisa, que se declara posiblemente feminista al quedarse en pijama, en que se insta a no ser visual, sino dejarse llevar por el oído y en ese momento no aflora armonía. Otra clara alusión además al cine experimental y las consabidas interpretaciones. Lo mismo pasa con las risas del final cuando la sola mención de Jesús o Hiroshima y Nagasaki no necesariamente indican algo muy particular/trascendental en una exhibición experimental, donde en la escena las mujeres se ríen de los egos inflados de los hombres. Previo momento notable tipo sci-fi/fantasía donde madre e hija suponen situaciones. Como en Minotauro (2015) que se menciona directamente en el filme. Unos pasan por típicamente jóvenes –como Luisa- y otros se encuentran cegados por su propio narcisismo –como el padre y seguramente muchos cineastas experimentales, o interpretadores-. Pereda maneja muchas acepciones, como que se vaya la electricidad o ladre un perro en plena grabación de la entrevista, ruidos como fastidio, dentro de su lado más amable, de humor, de auscultación de una zona cultural.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Marty Supreme
Es una película que se basa libremente en la biografía del jugador de tenis de mesa de origen judío americano Marty Reisman. La dirige Josh Safdie en solitario, sin su hermano Benny, pero lleva toda la impronta del cine que han hecho juntos, y se debe a que Josh trabaja el guion junto a su habitual colaborador Ronald Bronstein, quien además se encarga del montaje. Se podría decir que Josh se repite, pero al mismo tiempo es un filme muy entretenido, dentro del cine comercial americano o más popular, hiperbólico y puro y duro. Es una película que como cine de entretenimiento recurre a mucha ficción más que ser una obra biográfica. Tenemos de protagonista a Marty Mauser, interpretado por un talentoso Timothée Chalamet a quien se le explota bastante hasta producir exageración o mucho histrionismo. Chalamat está nominado al Oscar por éste papel dentro de una abundante cantidad de nominaciones que tiene el filme. Marty llega a ser humillado con un bautizo tipo fraternidad para pagar tanta insolencia suya, tanto ego inflado, como señala el sobrenombre o título que lleva la propuesta. El castigo se lo proporciona su némesis, el millonario vendedor de lapiceros y también judío Milton Rockwell (con un estupendo Kevin O'Leary), quien odia (con justificación) a Marty, pero tiene negocios pensados en conjunto. Marty es un poco insoportable, políticamente incorrecto, tiene de recriminable, es en parte inmaduro, es un joven irreverente, pero a la vez se exhibe muy ambicioso, por encima de su vida promedio de vendedor de zapatos. Marty tiene talento para el ping pong; de paso, por su personalidad farandulera, o su personalidad de showman, para convertirse en alguien popular. Es un buscavidas, un tipo que salta entre clases sociales, aunque es de clase humilde. El filme ansia impresionarte, como buen producto hedonista, como cuando se cae el techo, y en buena cantidad lo consigue, aun cuando hay momentos en que se nota su fijación con ser cool y cae en lo contrario, lo anodino. Tiene al director de cine, Abel Ferrara haciendo de gángster, y éste logra una performance notable, con 74 años de edad. Igualmente hay un reparto muy bueno, como con Fran Drescher, con 68 años muy bien llevados y en rol distinto a su habitual comicidad y popularidad, mostrándose dramática, como la madre de pocas pulgas de Marty. La bella Gwyneth Paltrow con 53 años, como la esposa de Rockwell, también se luce muy bien como una actriz y socialité con quien Marty tiene un affaire, tras una intrépida conquista que es parte del alarde de la personalidad que se quiere proponer de Marty. Menciono en particular a Pico Iyer como el jefe de la asociación de tenis de mesa en la que participa Marty. Se le presenta de manera muy natural, muy normal, muy realista en sus diálogos y así curiosamente destaca. En sí el filme lleva la clásica velocidad, las infaltables carreras a pie y la palabra hablada con intensidad, propia de los Safdie/Bronstein. New York también es protagonista –bastante conocida por la pantalla grande- como ciudad cinematográfica. Extravagante y llena de criminalidad variopinta. Pero como estamos en los 50s así mismo le cae a pelo el sur folk americano y la aventura de recuperar un perro para obtener una recompensa. El filme tiene un sólido aire vintage más que propio de un retrato fiel de los 50s. El viaje de Marty es una muestra de las altas y bajas de toda vida y en ese trayecto la habitual lección de humildad, igualmente para todo ser humano. Cómo es existir. Por ratos la trama parece decir que el talento no es suficiente muchas veces (se necesita inversión ajena se podría decir), si bien el retorno en el avión militar conlleva felicidad, la que es además un reencuentro con lo cotidiano, pero hermoso, o un descubrimiento o un momento de valoración. Trascendencia a su modo. El deporte es secundario en realidad, más parece espectáculo, aun cuando el rival nipón se ve noble, formal y hasta un ejemplo, pero a la vez muy básico, funcional, aun cuando Japón parece algo exótico y encaja con el personaje que es Marty Supreme, que es bastante afín al entretiempo del básquet que ejecuta, pero justamente el origen compartido y la extravagancia del protagonista real es lo que entusiasmó a Safdie y a Bronstein. Es una película en la onda de El lobo de Wall Street (2013), que no es para tomar demasiado en serio, no como para profundizar, sino para divertirse, como comedia dramática, lo que también es valioso.
martes, 3 de marzo de 2026
Después de las ciudades
El rumano Radu Jude hacia un largo de 61 minutos llamado Sleep #2 (2024). Editaba muchas horas de grabación de la earthcam que se había posicionado sobre la tumba de Andy Warhol. Veíamos gente que lo visitaba al cementerio y en realidad era todo muy rustico y simple que no llegaba a entusiasmar, pero era una idea interesante en el papel, editar la cotidianidad, como se comportaba la gente frente a ésta celebridad "dormida". Había juego, tontería, incluso intervenía la naturaleza y Jude le ponía su habitual ironía. El rumano dijo que éste era un desktop film, un simple divertimento del entretiempo. El filme del gallego Xacio Baño, su segundo largometraje y su primer documental, retoma ligeramente ésta idea, usando google maps o la cámara sobre el planeta yendo a enfocarse en la ciudad de Santiago de Compostela, famosa por su peregrinaje y su devoción católica-cristiana, donde como se dice hay muchas iglesias. Por ratos se difuminan los contornos -cosa que en realidad no parece muy importante- como si estuviéramos metidos en esa computadora que abre el filme, dentro de una simple habitación tras un viaje turístico, donde un padre se cartea via whatsapp con su hija, la que le habla de su nueva afición por las palabras muertas o desaparecidas. Otra curiosidad es que las imágenes están complementadas bajo la lupa de postales (70 postales por 30 euros), viendo las palabras pegadas sobre las imágenes del viajar en general, una mirada comunitaria y variopinta, casual y que es darle algo de distinción al trabajo, como lo haría la habitual voz en off sobre metraje encontrado o verbalidad con imágenes de soporte. Por gente que supuestamente ha dejado sus impresiones del lugar. Es una película sobre la célebre ciudad pero también sobre la subjetividad y personalidad (que queda como memoria) de la gente que la ha visitado y que incluye el turismo en la actualidad. Pero trata de hacerlo, si se quiere, de cierta manera novedosa, mediante el guion del mismo Xacio Baño y Tamara Canosa, asesorados por el también gallego Lois Patiño. Otra curiosidad es que se trata de hacer lectura psicológica de la escritura de cartas, sacar un perfil por cómo escribes. Hay bailes, canciones, fiesta, bebidas, gastronomía, hasta participan monjas de claustro, donaciones, se celebra navidad, varias cositas sencillas y amables de oír, como quien hace un viaje virtual o induce a animarse a visitar algún día Santiago de Compostela. Se habla de un pasaje particularmente estrecho. Es un filme simpático para los que gustan de viajar, conocer nuevos lugares y que mejor que un lugar que tiene todo para que sea una visita memorable. Es una película bastante cuidada y nunca desanima nuestra atención, aun siendo básica, como todo documental sobre conocer una ciudad. Se vive un ambiente tradicional-familiar que resuena agradable, sobre todo en épocas de extravagancia y querer llamar la atención a toda costa. El ingenio no busca excederse. Si quieres llamarlo experimental todo es muy llevadero y entendible. Es agarrar la computadora y usarla de guía. Es como si dijéramos que ni los avances tecnológicos ni el exceso de modernidad nunca nos va a arrebatar nuestra humanidad, nuestra sensibilidad, nuestros afectos, lo clásico y eterno. Se exhiben composiciones, puestas de escena, como con las luces vistas desde arriba prendiendo poco a poco, gente común y corriente posando para la cámara, lecturas en cabinas de radio. Es una película que mezcla un poquito literatura con cine. Es una propuesta sencilla, pero cálida, esa es la mejor lectura.
lunes, 23 de febrero de 2026
Il testimone
Éste es el debut como director de Pietro Germi y es una película que puede pasar por sencilla, pero muy bien hecha. Es un comienzo bastante maduro como director, cuando todo el mundo suele querer ingresar al ruedo de manera estridente. Es un noir con bastantes escenas caseras, familiares. Arranca con un pequeño pero definitorio juicio, a Pietro (Roldano Lupi), por robar una cuantiosa suma y matar a alguien en el trayecto. Pietro no habla en la sala, sólo mira. Su mirada yace entre temerosa, dubitativa, y como quien reta a las otras personas, como quien muestra su verdadera naturaleza. Un anciano, funcionario del estado, del registro público, se convierte por casualidad en el testigo principal. Asegura que vio a Pietro en el lugar a cierta precisa hora, amparándose en un costoso reloj suyo. El anciano, Giuseppe (Ernesto Almirante), es un tipo de personalidad humilde y muy honesto. Es un anciano solitario que vive de manera tranquila consigo mismo. Pietro en dicho juicio es condenado a muerte. Pero un truco ha entrado en acción, algo bastante curioso (hasta un poco irónico), como apelando a los que no captan los detalles o yacen distraídos, como si el abogado defensor hubiera mostrado habilidades de pickpocket, o de mago. Ese truco hace que el anciano Giuseppe dude de su versión y Pietro manifieste una epifanía, consiguiendo una segunda oportunidad de vida. Sale de prisión y conoce al amor de su vida, a Linda (Marina Berti), a quien en poco tiempo le pedirá matrimonio. Pietro en varios momentos genera suspenso, como cuando ve al jefe de Linda tratándola mal sin importarle quien éste cerca. Le lanza incluso tierra a los zapatos. En otro asoma el asesino en serie en la oscuridad, en el silencio. Pero ahí se prende un fósforo desmitificador. Esa es otra persona. Lo que juega a favor es que no se escenificará el robo y el consiguiente asesinato. La perversidad se escurre de la pantalla. Pero el señalamiento lo persigue a Pietro, en la figura recurrente del testigo, con quien se topa a cada rato, con lo que Pietro no puede ocultar su fastidio. En una escena duerme y Giuseppe lo observa detenidamente frente a la luz del sol que ilumina el rostro. Linda también yace mucho en silencio, parece pensar igual en la situación (cómo reaccionaría). Los detalles dejan de serlo, aun cuando Pietro a menudo muestra nobleza, si bien a ratos se enoja, pero termina siendo reflexivo. La trama parece decir que el mal no siempre es evidente, como la naturaleza de las mafias italianas, familia y negocios. Germi maneja muy bien aquello, al tiempo que entabla diálogo con Dostoievsky. Es un filme un poco contenido, y tiene como cierta desconexión en su narrativa lo que la hacen una película algo particular, más que atribuirle de defecto al haber muchos guionistas involucrados. Los actores no son tan populares pero rompen un poco el molde, de manera humilde, como éste Giuseppe que tiene un aire al de la futura comedia italiana o hasta a extra pasoliniano o al ver a Linda explotada y en desventaja como dentro de cine social de cara al héroe que viene a salvarla y que sigue el sueño del renacimiento.
martes, 17 de febrero de 2026
Hamnet
Ésta propuesta la dirige Chloé Zhao quien ganó el Oscar por mejor película y mejor dirección con Nomadland (2020). En ésta oportunidad vuelve a estar masivamente nominada a estos célebres premios. Es una película que te hace llorar, que es muy sentimental. Está basada en la novela de la irlandesa Maggie O'Farrell quien escribe el guion junto a Zhao. Es una película entre histórica y ficticia. Es interesante ver a un William Shakespeare de carne y hueso y no pensar en una alucinada historia de algún académico de la alta sociedad camuflado detrás de su figura. El magma de éste Shakespeare es su propio intelecto, sus vivencias, sus sensibilidades, sus propias percepciones, no los libros como única forma de sabiduría, como si esos libros origen no los haya inventado alguien bajo la misma modalidad que éste Shakespeare, su creatividad, nuestra esencia. Pero como pensar por uno mismo realmente no es fácil, es mejor ir a un lugar a encontrar lo que no estamos realmente capacitados para producir por nosotros mismos, volverlo accesible, un mecanismo o simplemente repetir. Refiriéndome a crear conocimiento. Es así que la película hace muchas conexiones entre la vida común y corriente con momentos capitales existenciales y la creación de una obra maestra e icónica como Hamlet. Shakespeare desde el inicio se muestra como un intelectual, desde enseñar simplemente latín a los granjeros. No le es fácil adaptarse digamos como obrero o campesino. Su padre se puede decir que tiene una empresa de guantes o manufactura como micro-emprendedor. Shakespeare es un vendedor y eso le permite afincarse con la gente del teatro, formar su compañía, escribir y exhibir obras de teatro públicas. Realiza una labor que tiene una consecuencia práctica. Shakespeare también es actor y en un momento remite a sentir lo que expresamos en una puesta en escena. El filme es muy fuerte emocionalmente. Hay escenas a ese respecto que producen mucha tensión. Agnes (una sustancial Jessie Buckley, una mujer realmente bella y sensual a sus 36 años, cuando se muestra natural, clásica, campechana, en lugar de querer pintar de visualmente rara) pasa por un trance muy violento. Lo llega a culpar a Shakespeare. Puede rozar hasta el histerismo y coquetear con ser insoportable o demasiado difícil. Es interesante hacer notar que aquí no se satanizan las videncias o experimentar con hierbas, sobre todo para la época, fines del siglo XVI, todo lo que fácilmente puede asociarse con ser una bruja que luce una mirada más actual. Tenemos momentos que se plantean dentro del suspenso, con el terror, con el misterio, con lo sobrenatural, lo esotérico y hasta lo oscuro con ese bosque que posee varias interpretaciones, tal cual sus ramificaciones, sus raíces, su longevidad. El avistamiento recurrente de un hueco negro puede verse como no tener respuesta ante semejante tragedia o no saber del todo los sucesos de la biografía del escritor. La propuesta tiene un claro lado místico. Es como si quisiéramos entender el cielo, la vida después de la muerte (¿a dónde van los que mueren?), y el silencio de Dios, sosteniéndose sobre lo terrenal y lo racional, queriendo hallar argumentos para sanar. El final en el célebre teatro de Shakespeare, The Globe Theatre, es muy emocionante, memorable, el cual sirve como una hermosa catarsis llena de análisis minucioso, con ese Hamlet especialmente inspirado interpretado por el británico Noah Jupe. La obra Hamlet se abre como un brote existencial, ya no simplemente un dotado artificio. Cada oración de la obra Hamlet está llena de vida en las últimas escenas de la película, como quien señala el sentimiento del espectador en una sala de cine donde invoca su participación. Indican una profundidad que se va comprendiendo. A través del hallazgo de Agnes rodeada/inmersa de gente. Atravesada por gloriosa emotividad. El final es cine en estado puro, arte con mayúsculas. Se da una fusión de lo práctico, lo vivencial, con lo intelectual. Muy bien Paul Mescal, finalmente me compro el hype, muestra que es un excelente actor.
domingo, 15 de febrero de 2026
L'uomo di paglia
Creo en el poder de las palabras, aunque montón de veces no retribuyen. No están necesariamente emparentadas con el éxito. Puede que sea falta de empatía, un defecto, o insignificantes, pero lo importante es que son auténticas, sin efectismos o irreflexivas. Escribo porque justamente pienso distinto, porque el resto no me satisface. Esto habla de ser fiel a uno mismo. El director de ésta película es el italiano Pietro Germi, quien es el protagonista además. Es tremendo director, de los mejores de la historia del cine italiano, quien llegó a ser muy popular en vida tanto con películas neorrealistas como por la comedia a la italiana. La presente propuesta tiene una trama que trata de que un tipo tiene una amante, cuando su matrimonio parece feliz. Andrea (el mismo Germi con 44 años) trabaja en una fábrica de mecánica como entrenador y parece un buen marido y un buen padre, pero un día queda prendado de la nada, como por casualidad, de una chica de 22 años que vive en su mismo edificio. Andrea la llama una chica rara porque ella se queda con la mirada perdida, pensativa. La joven es muy reflexiva, muy racional. La situación de ser la amante le mortifica, pero está enamorada de Andrea. Rita (Franca Bettoia, en la actuación de su vida) es una buena chica en general, que ha cometido un error al meterse con Andrea, a quien es difícil de definir. La muchacha es bastante educada y formal. Y se le ve muy bien con vestido y tacos altos. Así mismo cuando se suelta y mueve el cabello y pone una mirada de docilidad, de mujer enamorada. El filme hace elipsis de cualquier acto o idea sexual. Parece la obra algo romántico. También parece que Andrea fuera una buena persona pero es igual a todo el mundo. Muchos van a decir que el sexo nubla, y eso hay. El filme melodramáticamente hace ver que en realidad es un error meterse con alguien casado. Si Rita fuera una chica alegre, la cosa hubiera sido más simple, como hace ver el amigo de la fábrica, Beppe (Saro Urzi). Incluso la chica ayuda en su hogar, a sus padres y hermano. No quiere ni dinero. Lo de ella es amor puro. Le llega a dar a entender a él que podría darle un mejor lugar frente a la situación. En pocas palabras, que se separe de su esposa. Andrea no quiere, y no es honesto del todo con Rita. Intenta dejarla, pero su presencia -su halo de belleza- le hace retroceder, y ella hace lo mismo, sabe que está mal, pero insiste aun así. En las acciones -como suele suceder- la esposa luce como un ente menor, minimizado, si bien parece una santa en todo sentido, no es que su personalidad de ninguna forma justifique engañarla. Ésta es inteligente por una parte y llega a darse cuenta, y es sutil expresándolo. Antes ha sido confiada y algo descuidada, pero por buena madre. Andrea aparece además intachable como antecedente. Como lo sexual no yace en la gran pantalla todos parecen más buenos de lo que son. También lo generan las formas (en ello Beppe se deja ver más abierto, desestima a Rita llamándola una histérica; los núcleos sociales a su vez crean amoralidad). Esto cambia un poco poder ver la verdad del panorama. Es como si estuviéramos hablando de amor, pero en realidad estamos tratando con el deseo sexual. Rita tiene novio y se deja llevar por el mal a través del carisma, la suavidad, la seducción, de la caballerosidad. Uno podría decir qué se la juega. Es un filme que deja mal sabor, como menciona la psiquis de la esposa. Es difícil ser moralista puro y duro, pero Germi escoge un papel complejo, alguien que muchos van a odiar. En un momento se dice que pecar una sola vez hasta ayuda al matrimonio. Se dice como si fuera una superstición. Andrea se descubre como un mentiroso crónico. Surge una escena en la iglesia muy poderosa, muy tensa, capital, un reto que Germi opta por resolver. En adelante puedes amar o no el final de la película, pero Germi ha logrado concebir una obra con personalidad, atrapante, mil veces mejor que la ligereza formal de La piel suave (1964), obra que podría haberse inspirado del lapso en el bote con esa "extraña" (premonitoria) conversación sobre la escopeta. Muchas cosas harán sentir mal la situación, la vergüenza en el restaurante, el atropello (el daño o el caos en el aire), la emotividad del niño, quedarse en abandono en el café, etc.

















