Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro.
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domingo, 5 de abril de 2026
Good Luck, Have Fun, Don't Die
Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro.
domingo, 7 de mayo de 2017
La cura siniestra (A Cure for Wellness)
Ésta es una película potente, pero imperfecta, por algo imprecisa y porque genera dudas de unidad. No siempre la ambigüedad juega a favor de una
película. Pudo tener una explicación más sencilla y quedaba mejor, y no por eso
uno no agradece tantas vueltas y novedades, observando que éste es un filme que salta
de una sorpresa a otra que va mutando el centro del asunto hacia lo siniestro. La
trama nos ubica en un lugar de descanso y sanación de millonarios hombres de
negocios que yacen enfermos por consumirse en sus labores de ambición y éxito. Están
en un spa en los Alpes Suizos, como en Youth (2015). De ese sitio, Lockhart (Dane
DeHaan) tiene la misión de ir a traer a un director ejecutivo importante de
su empresa. No obstante terminará internado.
El filme es uno de esos de paranoia y conspiración aunque
manejado de manera tenue por la firmeza del protagonista. El lugar algo oculta –y
es lo que nos intrigará en gran parte- dentro de su panorama idílico donde los viejos ricos
descansan y matan el tiempo. El que maneja el centro de bienestar es el doctor Heinreich
Volmer (Jason Isaacs) que detrás de su amabilidad parece ocultar otra enfermera
Ratched que no permite que nadie salga del lugar. En esto recuerda a One Flew
Over the Cuckoo's Nest (1975). El filme es intenso, y muy misterioso, al estilo
revelador de Shutter Island (2010). El siempre curioso director Gore Verbinski
y el guionista y creador de la historia Justin Haythe (el guionista de la
genial Revolutionary Road, 2008) realizan una película algo lejos de las
convenciones de Hollywood. Plantean algo de sordidez y un poco de
atrevimiento. El filme tiene mucho de amable, con su pizca de rebelde.
Todas las pesquisas las lleva acabo Lockhart. Nunca
descansa a pesar de que tiene una pierna enyesada, lo que hace más arduo su
huida y la sensación de indefensión, moviéndose por pasadizos lúgubres como los
de una morgue. Se suele topar con anguilas que desde el inicio nos
abren la idea de algo secreto. En la reja de entrada hay dos anguilas cruzadas,
y Lockhart tiene el sueño recurrente de que éstas tratan de asfixiarlo. El
filme pareciera que pretendiera criticar el capitalismo, pero en el trayecto
pasa a ser algo funcional y muy secundario. También parece dar a entender estar yendo contra las grandes ambiciones o, quizá, las películas de fórmula, defendiendo
la libertad individual.
A cure for wellness es interesante, pero se hace larga –dura
dos horas y media- y se enreda un poco. No obstante se trata de prestar atención. La película tiene una historia gótica también, con sus viejos castillos
y sus secretos legendarios y oscuros, o con sus muertes de épocas de abuso de
poder, lo que se mezcla con la modernidad, esos jóvenes pandilleros del pueblo.
Otra característica es lo psicológico, misma la bailarina que
fabrica la madre del protagonista y, sin que lo sepa, vemos a Hannah (Mia Goth), la
chica rara del hospital o centro de bienestar, imitar.
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fantasía,
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séptimo arte,
terror
viernes, 18 de marzo de 2011
Rango
El camaleón entra a un bar y ante la rudeza del ambiente toma consciencia de que se encuentra en el mejor teatro posible, rápidamente se inventa un nombre, lo saca del origen de un licor, es el nacimiento de una leyenda, Rango es como se hace llamar. Cuenta un relato que lo convierte en el centro de atención y no pasa mucho en que tiene que demostrar lo que dice, unos agresivos vaqueros lo retan a un duelo, en el trance aparece el animal que todos en el pueblo temen, un águila, y mientras todos huyen, Rango lo enfrenta por azar y eso lo convierte en el nuevo sheriff de Dirt. Como le dice el alcalde, una tortuga en silla de ruedas que es el ser más poderoso del lugar, ahora representa la esperanza de todos en el pueblo.
Como no puede faltar ni romance ni acción en el género que invoca, Rango se enamora de Beans (en español significa frejoles), una iguana que tiene espasmos en donde queda inerte con la mirada fija abstrayéndose de su entorno, y con respecto a las emociones fuertes éstas se suceden creando una trama muy entretenida y algo sofisticada con muchas referencias a los westerns clásicos que cada espectador encontrará. Unos topos roban el agua del banco lo que motiva a ir tras ellos en una caravana, el sheriff Rango y sus amigos se enfrentan a un enorme grupo de ellos guiados por un topo ciego de ojos vendados y viejo que es el padre de la manada. En una de las escenas de combate suena estridente música de ópera que crea una sensación tan fabulosa que evoca las bandas sonoras de Enio Morricone que le daban un aire mayor al concepto cinematográfico. Enseguida un nuevo reto se avecina al pueblo a parte de la indispensable necesidad de agua que amenaza con desaparecer Dirt del mapa (en ello hay una trama encubierta que tiene relación con la modernidad que desea un siniestro personaje de doble moral que yace oculto), el desafío es un cowboy llamado Rattlesnake Jake que es una serpiente cascabel. Rango finalmente ha encontrado su espacio en el mundo siendo idolatrado como quería a pesar de tener ratos donde es bastante bobo, se ha hecho de una reputación porque fue capaz de matar a ocho hermanos vaqueros famosos con una sola bala según él ha contado, también dice haber conocido al espíritu del oeste y habla de lugares lejanos idealizados por los demás, pero la verdad sale a la luz y él queda en medio de la derrota. Desde ese punto en una escena que puede tomarse como un intento de auto-eliminación mismo Danza con lobos (1990) se hace presente alguien que parece ser Clint Eastwood con la gracia de montar en un carrito de golf, ya que la trama no puede terminar de forma tan claudicante, y es entonces que Rango resurge como el ave fénix. Regresa a cumplir con el destino que él mismo se ha trazado.
En ésta película intervienen otorgando su voz al producto nombres muy conocidos como Johnny Depp (Rango), Alfred Molina (el armadillo machucado), Harry Dean Stanton (el topo ciego y anciano) y Abigail Breslin (una rata que no gusta de Beans); otros menos identificables pero indispensables en el relato son Ned Beatty (el alcalde), Isla Fisher (Beans), Bill Nighy (Rattlesnake) y Timothy Olyphant (Espíritu del oeste). El director es Gore Verbinski que es el que ha comandado las tres Piratas del Caribe; El Aro (2002), con Naomi Watts; y The weather man (2005), con Nicolas Cage. Hay que tratar de ver Rango subtitulada para disfrutar de la expresión vocal de un reparto de reconocidos y talentosos actores. Sin embargo la traducción está muy cuidada que resulta aceptable, incluso hay búhos mariachis que nos acomodan bien a la versión en idioma español, teniendo en cuenta que México es parte de la cultura del oeste americano. Las bromas son universales e infantiles que pasan a ser entendidas con facilidad en nuestro lenguaje, se da un buen ejercicio de adaptación verbal. No obstante suele ser ineludible que en las traducciones se pierdan ciertas referencias. Con éste filme animado Nickelodeon ingresa a competir con Pixar, DreamWorks y Disney a través de una realización que entra por la puerta grande entusiasmando a niños como a adultos.
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