martes, 5 de mayo de 2026
The Panic in Needle Park
Una película puede entusiasmarte desde el inicio y eso apuesta a lo más especial, no obstante puede mermar su narrativa en el trayecto y hasta perder la magia inicial lo cual puede ser una pena. Que empiece bien te crea cierta complicidad, cierta fe y hace el viaje ligero. Que una película tarde en entusiasmarte, que ocurra por el medio, también puede hacerla especial, que la segunda parte haga que la primera parte cobre sentido particular y todo quede redondo como Paris Texas (1984). Una película puede no agradarte mucho mientras la mirabas, pero finalizado el visionado empieza a cobrar vida en tu mente y empiezas a elucubrar y a valorizarla. El entusiasmo llega en el reposo. En procesarla. The panic in needle park (1971) tiene varias cosas interesantes. Es la segunda película de la carrera de Al Pacino y su primer protagónico. Al año siguiente sería Michael Corleone y desde ahí quedaría inmortalizado en el séptimo arte. En la película de Jerry Schatzberg sobre adictos a la heroína en un lugar particular de New York apodado el Parque de la aguja se ve todo el potencial/talento de Al Pacino. Exhibe tremenda actuación. Puede ser antipático, puede ser malvado, puede ser dulce, puede ser infantil, puede ser peligroso, autodestructivo, jalar como todo adicto hacia el abismo a todos con él, hacer de criminal y al mismo tiempo sostener un romance aunque corrupto, sucio, en buena parte desagradable. Al Pacino es Bobby, un joven adicto de 31 años, vendedor de droga de baja monta, quien vive de lo más tranquilo mientras su novia, Helen, Kitty Winn con 28 años de edad quien solo tiene en su haber 6 películas de cine, y ganó por éste filme el premio de mejor actriz en el festival de Cannes de 1971, se prostituye constantemente, para sostener su adicción y la de Bobby. Es una película que molesta a cierto punto, pero se siente auténtica, realista. El guion es de la americana Joan Didion, pionera del nuevo periodismo, y su marido, John Gregory Dunne. Adaptan la novela de su compatriota James Mills, quien también fue periodista. El filme tiene mucho de periodismo, es decir trata de plasmar mucho realismo, y en ello llega hasta tener de documental con las tantas veces que vemos adictos drogándose y hasta con los movimientos de la cámara y como plantear el encuadre que lleva a su vez de cine indie. Lo curioso es ver la interpretación de los efectos de la heroína, percibir como lo asumen Al Pacino y Kitty Winn como guías de la propuesta y lo hacen decentemente, se ven creíbles, si bien ellos ostentan cierto halo más estético, más llevadero de realismo sucio, corrupto. Bobby no quiere irse en realidad de Needle park, lo llama su hogar, y eso implica seguir siendo el mismo, lo cual es la crítica notoria de todo el filme, y como más que felicidad le hace daño a su pareja, la convierte alevosamente en una persona peor, fijándonos que ella por su culpa entra en el mundo de las drogas, aun cuando ya estar con esa gente y en ese ambiente es tentar al demonio (ella lleva pinta de artista maldita y ha huido de su cercanía familiar). Es una película de la que se pueden sacar lecciones, como ver con quien nos metemos, de quienes nos rodeamos, aun cuando el filme de alguna forma quiere sostener un romance, y por el guion quiere ser condescendiente. Al Pacino a pesar de que es una mala persona, una persona reprobable, lleva su encanto como actor. Kitty Winn puede ser sórdida, pero tiene un aire propio que la aleja un poco de quien representa. La corrupción termina cambiándote hasta físicamente, uno se vuelve en ese ser donde más se halla metido. En la película vemos montón de adictos, junto a proxenetas, dealers y prostitutas dentro de barrios marginales. Curiosamente no les falta el techo. Es una película que retrata a cierta juventud perdida pero hay de toda edad, cayendo en el pánico a la abstinencia, pero enseguida haciendo todo para tener dinero -que llegan a ser sumas fuertes como menciona alguna conversación- y drogarse. Así surgen robos y arrestos, pero son liberados en poco tiempo y se vuelve a lo mismo. Hay actores creíbles como adictos y gente de baja calaña. Sobresale Hank, el actor quien sí sostuvo una carrera cinematográfica, Richard Bright, a quien notoriamente le faltan algunos dientes y habla como gangoso, adormecido. Es penoso oír como se banaliza la sexualidad en el rol de Helen, pero esto también implica realismo, como cuando le roban a un chiquillo tras un encuentro sexual. Es en mucho un drama, una tragedia, pero el tono del filme no busca crear lastima, sino ser un golpe en el rostro, y eso hace el filme algo peculiar, no apuesta a ganarse fácilmente al público, no a la gente decente. No es un filme como para ponerlo en lo más alto, porque incluso es redundante y adolece de un poco de juicio crítico, pero es interesante como rostro de como la drogadicción te convierte en un ser miserable, como te lleva a lo peor, y eso que más es mostrar como si fuera la gente que observamos un grupo de "amigos", a lo My own private Idaho (1991), si bien todo el mundo se delata para salvar el pellejo -y Bobby llega a decir que en realidad nadie es amigo de nadie en las calles o el barrio- y no donde radica gente que no dudaría en hacerte daño, en tratarte menos que un ser humano, en donde tu vida puede llegar a no valer nada. Se llega a decir que la cárcel es como un zoológico para alguien aun de aspecto lindo como Helen, donde la harían pedazos. El policía que hace Alan Vint como Hotch más parece salido de la serie 21 jump street, aun cuando esa serie en su tipo y aventuras era notable. Parece un jovencito adormecido/lento más. Hay momentos donde Bobby/Pacino es un muchacho carismático, bromista, mataperrero, hasta dice cosas honestas (pero miente mucho también), y eso da vida al personaje, porque el ojo avisado ya sabe que en conjunto es un terrible elemento, como lo que ocasiona con el perro. El final no busca sentenciar a nadie, pero como cuando Bobby se jacta -aunque bromeando- de haber estado muchas veces en la cárcel, suena muy ligero, inconsciente, en realidad estúpido, quizá por caer en esa corrección política de tener esquina y ser liberal, moderno, más vivo que la vida misma y los otros comunes mortales, cuando es todo lo contrario.
