domingo, 31 de diciembre de 2017

Lady Macbeth

Esta película recorre la delgada línea entre el martirio, que otros nos propinen daño y uno lo reciba pasivamente, y convertirse en una despiadada y calculadora asesina en consecuencia. Ésta será la reacción de Katherine (Florence Pugh) cuando conozca a Sebastian (Cosmo Jarvis), cuando se enamore apasionadamente de él. Primero será vendida en matrimonio a un hombre que la rechazará sexualmente a pesar de ser una bella y dócil mujer. Su suegro la maltratará al mismo tiempo que su ausente marido. En ese escenario ella mutará, hasta observar la persona brutal en la que se convertirá.

La historia inicialmente resulta la lucha por la libertad y el feminismo del personaje para después convertirse en un ser repudiable. Es un retrato duro y potente de la mente criminal, que otorga pocas concesiones. Es ver como se pudre la mente, y se convierte la protagonista en alguien que ya no puede contenerse ni justificar su proceder. En esto el filme es valioso, porque no pretende un camino fácil. El filme se basa en la novela Lady Macbeth of Mtsensk, del ruso Nikolai Leskov. Ya el sobrenombre de Lady Macbeth lo dice todo, empieza con ideas que buscan redención y termina en la peor crueldad humana.

Esta propuesta tiene una fuerte carga sexual, escenas sensuales, intensas y muy provocativas, sin llegar a lo explícito. Más tarde llegará la corrupción y el deterioro. Está ubicada la trama en el siglo XIX en la Inglaterra rural. Lady Macbeth (2016), del inglés William Oldroyd, es un clásico pero contundente relato de una figura criminal, ese que trata de justificar su manera de ser aduciendo que es producto de su vida. No se niega que ella empieza sumisa y su esposo y suegro la humillan sin razón, constantemente, la tratan terriblemente. Pero en silencio algo cambia dentro de ella, de forma violenta, donde ella será siempre hermética. Sus acciones son extremas y llegará a perder la consciencia, si su fin así lo requiere.

El filme tiene elegancia, el filme trasuda belleza visual, aun tratándose del campo. También hay una relación con la sirvienta Anna (Naomi Ackie), quien sufre incluso más que la protagonista. Uno puede pensar que es algo racial, pero la película lo termina desmintiendo con otros personajes de color y sus relaciones y lugares sociales. Esto pasa a segundo plano, y más es el abuso hacia la condición de siervo, de empleado. Es el poder de la riqueza y en la posesión material incluye a las personas. Katherine romperá con todo, su libertad será absoluta, sus deseos terminaran equivaliendo y más, sobrepasando, su martirio.

Es un filme pasional en todo sentido, de amor y muerte (desnuda su esencia), pero sin llegar a la telenovela, lo criminal será oscuro y no superficial. El cambio de conducta será muy sutil, en todo esto yace lo mejor de la película. Katherine es un personaje muy rico, una fémina poderosa. Se le ama, se le odia, te conmueve, la repudias. La bella Florence Pugh tiene de vulgar como de refinada. Su mirada estática con su corsé  y vestido en forma de campana de la época victoriana, mirando de frente, lista para una fotografía, marca de la película, es enigmática y perturbadora. El filme es muy cinematográfico en su olor de antaño.

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