viernes, 9 de marzo de 2018

Baby Doll


El director de ésta película, Elia Kazan, tiene joyas como Un tranvía llamado deseo (1951), On the Waterfront (1954), Al este del paraíso (1955) y Esplendor en la hierba (1961). Baby Doll (1956) es otra muy buena película suya, tiene 2 líneas narrativas, placer/amor y negocios. Archie Lee Meighan (Karl Malden) es un tipo bruto y con cierto halo infantil, un tipo propenso al alcohol que se ha casado hace 2 años con Baby Doll (Carroll Baker) que en 2 días cumplirá 20  años y perderá su virginidad o eso espera Archie Lee que muere por ella, pero ella lo maltrata, siempre le está recriminando la vida que llevan, como los muebles que les quitan por falta de pagos. Archie Lee es acusado de incendiario por quemar la desmotadora, una máquina para separar la fibra de algodón de sus semillas y vainas, de su competencia, el terrateniente siciliano Silva Vacarro (Eli Wallach) que lo ha venido a perseguir hasta su casa.

Ésta película es una adaptación de una obra de teatro de Tennessee Williams que se encarga del guion y, desde luego, no faltan las vidas maltratadas y los choques en las relaciones sentimentales, en especial para Archie Lee, que llega a ver como Silva enamora a su esposa, una muchacha del tipo de una  lolita, una muchacha que despierta sensualidad a su paso, desde que la vemos dormir en una cuna y chuparse el dedo hasta el camisón de dormir que lleva encima y quedaría inmortalizado por ésta película, que en un inicio se resiste a Silva, con un Eli Wallach como un latino seductor y que recuerda físicamente a Pedro Infante.

El filme tiene escenas de persecución muy logradas, desde cuando Silva trata de sacarle una confesión a Baby Doll de que su marido es un incendiario, y en el camino la va seduciendo. Baby doll es una mujer fácil, desesperada de que la alejen de Archie Lee, que preocupado en hacer dinero para ella llega a cometer el error de abofetearla cuando ella quiere prevenirlo. Es una película muy pícara y de humor negro, por lo que los exabruptos, audacias y sorpresas están a la orden del día, con un Archie Lee torpe hasta la medula. El filme se presta para lo lúdico, con una seducción de corte teatral, donde abunda el diálogo, en dos largas ocasiones en especial, hasta cuando Silva corretea a Baby Doll en la casa donde él juega a los fantasmas, con una limonada como afrodisiaco.

Baby Doll tuvo cierta censura, la sentenciaron de muy sensual o atrevida, por señalar el deseo abierto de una infidelidad y a una jovencita voluptuosa a la que los vecinos no se le resisten, pero vista en la actualidad es una película clásica, elegante, aunque típica de lo rural, del sur americano, del Mississippi, con personajes rústicos, muy simples, con su buen toque de picardía y en la sugerencia, con su sarcasmo, pero para nada en lo explícito o vulgar. Es una propuesta que tiene mucha intensidad, movilidad, frenesí, hay un cierto deseo de ser irreverente, con pequeñas audacias como con la tía de Baby Doll que vive con ella, Rose Comfort (Mildred Dunnock), que visita a las moribundas en el hospital para comerse los dulces que les regalan. Es un filme donde el marido es el malo de la película, pero se siente por él cierta pena, quizá porque en parte se le idiotiza, se le muestra medio perdedor, pero dándole cierta dignidad propia de los perdedores que suele imaginar la obra de Tennessee Williams.

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