miércoles, 7 de diciembre de 2016

Dog Eat Dog

El director de Aflicción (1997), Paul Schrader, es un cineasta de hacer películas muy personales y osadas, de las que apuestan por la autoría y por la diversión cinéfila, fuera de que su filmografía sea bastante irregular. Su última película tiene a tres criminales buscándose la mala vida, tratando de hacer dinero a toda costa, mientras se van con putas y se drogan, mientras tratan de deshacerse de los cadáveres que van generando. El tipo más extremo, medio psicópata, es como su apodo lo dice, Mad Dog (el genial Willem Dafoe), un sujeto que es en buena parte insoportable, que parece gentil y termina provocando mucha violencia. Es un tipo fracasado y solitario, por lo que su criminalidad es una extensión natural de su existencia. Lo acompañan Troy (un buen Nicolas Cage) que es en cierta forma extravagante, tiene su edad, pero mantiene su estado juvenil, relajado. Por último tenemos a un actor desconocido y novel, Christopher Matthew Cook, como Diesel, el tipo grandulón  y supuestamente bruto pero que lucha por ser coherente, no obstante termina temperamental. Los tres se meten en trabajos sucios de robos y secuestros, no temen a la policía y son unos criminales de la peor calaña, aunque tienen personalidades llamativas, si se quiere, propio de la invención de personajes distintivos.

El filme de Schrader es ver cómo se comportan y desenvuelven estos criminales. Existe una cualidad de novedad, de no ir por el lugar ordinario, amable y fácil en una buena cuota, hay tiempos muertos y algarabía, vagabundeo, pero fallan muchas cosas en la película, hay momentos que sobran y abruman, mucha audacia tiene un feo efecto y hablan mucho, sobre todo tonterías, pero no se oyen como los hampones de Quentin Tarantino, a los que uno les presta atención y generan placer, sino todo lo contrario, molestan, aburren, agotan. El filme quiere ser rocambolesco, pero carece de cierta magia, el guion y las aventuras, la forma de narrar no son tan efectivos, desgraciadamente el filme no entusiasma, por más que se esfuerza.

Puede que ver la criminalidad de estos tipos en toda gloria y maldad sea “atípico” y de curiosidad, el cine es muy tolerante, hay mucha libertad y aguantas mucho más de lo normal, pero en la práctica, en los hechos en sí no funciona del todo bien. No es que Cage, Dafoe y Cook lo hagan mal, pero el guion no les ayuda. Suben un cadáver y de pronto una compuerta se abre y caen a un  basurero con el cuerpo, ¿qué pasa después?, Mad Dog intenta justo ahí ser comprendido y escuchado. Se genera mucha incongruencia. Mad Dog mata sin contemplación. Troy es medio poético y rebelde, en el tono de un viejo Elvis. Diesel está como aburrido de su vida. Lo malo es que luego se comportan como personajes planos y estúpidos, y la acción no es lo suficientemente buena. En un momento Troy secuestra a una pareja de ancianos afroamericanos, y como en un sueño empieza una balacera, al poco rato de volver de la muerte esposado y arrastrado por una patrulla. La incorrección política es muy insípida y desagradable, y así se siente la película en general. Una cabeza explota de un disparo inesperado, los amigos juegan a echarse mostaza y kétchup tomando a la ligera la relación criminal entre ellos, arranca el filme con un desenlace impactante, hay ironía en la crueldad, pero el filme –o quizá por eso- no termina de funcionar. 

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