domingo, 11 de septiembre de 2016

No respires (Don't Breathe)

Posesión infernal (2013), el debut del uruguayo Fede Alvarez en el largometraje consiguió mucho entusiasmo alrededor, con la venia del propio Sam Raimi que hizo de productor impresionado con los cortos de Alvarez, teniendo el reto de hacer un remake de una película de terror de las mejores que hay en el género, The Evil Dead (1981), pero en lo personal la película me pareció muy normal, ni sobresaliente ni terrible, aunque en parte olvidable, quedando bien lejos de su predecesora gloriosa. La siguiente, la que nos convoca ahora, No respires (2016), ciertamente es una muy buena película de terror. En esta se cambia el patrón de la invasión de casas, donde tres muchachos ladronzuelos con sueños de huir a California y tener una mejor vida que la de la crítica Detroit, con una protagonista, Rocky (Jane Levy), con una madre de relaciones ligeras y explotadora y una niña inocente a su cuidado, planean el robo de sus vidas, a un ex militar ciego que tras la muerte de su hija en un atropello recibió tremenda indemnización. El plan parece fácil, robarle a un discapacitado que vive solo y alejado del mundo, no obstante el cambio de expectativas viene a ser que el hombre es un ser oscuro, como un monstruo que se mueve entre tinieblas en un especie de bunker que es su hogar. El ciego hará de cazador de los pretendidos cazadores, para lo que los tres jóvenes caerán en un trampa laberíntica con un sujeto armado y bien entrenado que aprovecha la oscuridad para realizar sus venganzas.

El filme descubre un lado siniestro del ciego (Stephen Lang) que es excéntrico, por no decir algo ridículo, jugando un interesante dispositivo en hacer de una supuesta víctima un tipo cruel, frío, calculador, el cual se mueve como el monstruo de Rec (2007) en las tinieblas, y tiene un perro que provoca una escena en un auto que recuerda a Cujo (1983). Las caídas de altura también son un espectáculo en la película aunque con muy poca luz, como lo es el moverse por los recovecos de una casona interminable entre alarmas, sótanos especialmente adaptados, conductos de aire y un patio con jardín abandonado. Alvarez genera muchos escapes, cuando el ciego acecha y quiere matar a los intrusos, que son solo jóvenes sin mayores habilidades ni fuerzas con el deseo de salir con el dinero de una casa complicada. Los ataques y contraataques, en medio de las miserias personales y algún secreto perverso hacen valioso el filme.

Alvarez otorga humanidad a sus ladronzuelos, el afable Alex (Dylan Minnette) que tiene toda la figura del muchacho sensible, Money (Daniel Zovatto) el chico malo y rebelde pero de figurita, hasta especialmente Rocky y su mariquita como válvula de escape y motivación.  Lo bueno del filme es que el director mueve los hilos casi sin concesiones por ningún personaje, incluyendo al ciego, manipulándolo bajo las apariencias, pero articulándolo como un feroz sujeto. Ya lo dice el arranque cuando arrastra un cuerpo como un saco de muerte. Es una película entretenida de principio a fin que a los 15 minutos de empezada ya están metidos los chiquillos en la casa, y a los 30 ya hay un cadáver, el final también es bastante decente en el que es un filme directo al grano con acción a raudales y pocos, pero precisos datos.

No respires se suma a las destacadas películas de terror con ciegos, como Sola en la oscuridad (1967), de Terence Young, con una historia compleja sobre unos embaucadores y un psicópata tras una muñeca y su tesoro en las manos casuales de una sagaz e invidente Audrey Hepburn; y Terror ciego (1971), de Richard Fleischer, un filme funcional y sencillo, con Mia Farrow de ciega e indefensa en una casa de campo con un desquiciado de botas texanas rondándole, dentro de un prominente escenario de terror sin que se percate hasta bien avanzado el metraje. 

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