martes, 9 de junio de 2015

It follows

Hay una gran producción y legado de películas de terror de todo tipo, como que cada semana no falta el estreno de alguna propuesta del género en nuestra cartelera, aunque no sucede a menudo hallar una obra sobresaliente de horror, pero ya va siendo una buena temporada éste año con la aparición de la muy recomendable The Babadook (2014), y ahora con la notable It Follows (2014). Historia que tiene un planteamiento simple, se trata de que a través del sexo uno trasmite una maldición donde un ente indeterminado pero capaz de convertirse en el peor espectro de miedo te sigue para asesinarte, con lo que la única salida es trasmitirlo a otro o huir sin que perezcas en un apareamiento mortal, sin embargo el maleficio retorna al anterior trasmisor una vez muerto el último portador, con lo que Jay (Maika Monroe) parece no tener escapatoria. No obstante, cuenta con sus amigos para buscar alguna fórmula.

It follows tiene una lectura muy convocada en el slasher, de que cuando los jóvenes en pleno plan vacacional intentan divertirse, especialmente tener relaciones sexuales, aparece un asesino serial demencial que castiga su libertinaje con la muerte más atroz. En la presente vuelve a hacerse hincapié en la pena sobre la promiscuidad, ya que veámoslo bien, un hombre/mujer implica una necesidad (tener un coito sin preámbulos románticos, a lo que agregamos en otra arista la creatividad de deshacerse de un ente paranormal perseguidor) y con ello trasmite/recoge una maldición, una especie de enfermedad, la muerte, tanto que el desenlace apunta a que el orden monógamo y fuertemente afectivo es el final feliz. Pero pasemos a otro punto, al entretenimiento, muchos ven el espíritu de las películas de los 80s, tiempo tan querido por los amantes del género, en aquellas calles contemporáneas, en los suburbios que es donde se contextualiza, como también semejanzas con el cine de horror japonés.

La segunda película del americano David Robert Mitchell que estuvo en la semana de la crítica del festival de Cannes 2014 se ha ganado al fan del terror, bajo un destacado manejo del suspenso, teniendo potente recurso en que el ente asesino toma distintas formas de pesadilla, y con esto se puede trabajar el miedo visual en cada aparición tenebrosa, humana, de cualquier edad, siendo oportunamente intimidante ver figuras desnudas en zonas impensadas, repentinas, ya que cualquiera puede ser el acosador, aunque de orden fantasmagórico o con rasgos de descomposición, de lo que hay a su vez ciertos momentos de sentido del humor y en sí un ambiente tenso pero juvenil; habiendo además ratos de lucha frontal que pueden ser los menos efectivos, luciendo ordinarios, desprovistos de mística, pero son pocos, ya que es el pánico a lo acechante, imprevisto, a lo distante y la huida lo que hace de mejor jugada, lo que perturba e inquieta, pero se entiende para no agotar con lo mismo y pasar a otro nivel, viendo que se maneja bastante y cumple más que bien su cometido. En la que es una historia realmente subyugadora, aunque claramente sencilla, como se acostumbra; y que en efecto produce ratos de (agradable) temor, como con las tomas cerradas, lo abrupto o la profundidad de campo, teniendo uno de los mejores comienzos que puede tener una película, en una joven bella de largas piernas y tacos altos corriendo asustada como una loca por la calle, escapando de algo de lo que no sabemos, para luego despedirse ante lo inminente, en la que es una sensación que acompaña toda la película, y tanto se agradece.

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