miércoles, 25 de diciembre de 2013

Fango

El III Festival Online Márgenes da la oportunidad de ver gratis en su web 12 propuestas radicales, alternativas, independientes, subterráneas, de Iberoamérica, hasta el 31 de diciembre, habiendo algunas atractivas en su tipo, como esta película del argentino José Campusano, director al que le hicieron una retrospectiva en el festival de cine Lima independiente 2013, aparte de ser la presente la película inaugural del evento y contar con la visita del autor. Fango, además, mereció el premio de mejor director dentro de la competencia argentina del festival de Mar de Plata 2012, que como se sabe está catalogado como bajo el mismo nivel que Cannes, San Sebastián o Venecia (aunque a mí ver, al menos por ahora, no se muestre tan apasionante como ellos), lo que denota que los grandes referentes del séptimo arte también apuestan por un cine de muy bajo presupuesto, pequeño e imperfecto, irreverente a un punto en mostrar la parte complicada de Buenos Aires en una ficción que tiene mucho de verdad como su lado de fantasía –en su acción dramática trepidante y extrema- y libertad imaginativa (esto y lo siguiente también es un aliciente para algunos cinéfilos), violento para divertir (aunque tampoco es que el filme sea en sus características de suma novedad, porque ya se ha recorrido mucho en el séptimo arte), pero a su vez con mucha identidad y personalidad a pesar de sus limitaciones. Que la hacen digna de verse, aunque implique salir de nuestro lugar conocido, tener tolerancia con sus carencias y defectos, pero ¡oh sorpresa! de forma realmente fácil logra entretenernos. Desde una capa contundente de realismo, fealdad, austeridad, aunque sin llegar a anular nuestro interés con ello, sino más bien hacerse una propuesta curiosa e interesante.

Fango tiene dos historias principales, que aunque forman un conjunto, más parecen paralelas, siendo en parte polos opuestos, teniendo como su propia independencia, o se pueden leer bajo distintos anhelos de expresión, si se ve con sutileza, dentro de una obra que quiere contar mucho en poco espacio, sea dicho estando bien dosificada y finalmente fusionada, en que comparten su idiosincrasia urbana, su gente y sus particulares frustraciones existenciales, en una por medio de peligros, asesinatos, en otra no poder desarrollar nuestra vocación, volver a parar el sueño, que no es poca cosa. En un aire más común, a diferencia del otro mucho más libre y en calidad mayor de cuento.

Una de ellas es de superación, hallar el éxito en nuestra pasión, en la música, mediante la formación del camino de un grupo innovador que quiere mezclar el heavy metal con el tango, y construir algo que llaman tango trash, lugar donde converge la melancolía con la rabia, creando un sonido intenso, desenfrenado. Para ello el brujo y el indio, dos mejores amigos y músicos con trayectoria subte salen en busca de integrantes, viéndose con genios de barrio, que aún no yacen reconocidos fuera de sus calles, no son populares a escala nacional o por requerimientos personales han tenido que abandonar la música, pero son la esencia del arte que los motiva. Su grupo se llamará como indica el título, fango.  

La otra versa sobre una infidelidad que trae mucha cola, fatalidad, muerte, entre gente como dice el filme, difícil, de temer, entre pandilleros con poder y abuso en la cuadra que tienen un líder lleno de cicatrices, culturistas intimidadores de estilo punk paramilitar o ex delincuentes y compinches homosexuales y ahombradas. Todo parte desde que una robusta joven y lesbiana que estuvo en prisión, prima de una esposa y también muchacha a la que le engañan descaradamente, quiere alejar, luego darle una lección y hasta secuestrar, siendo proclive  a matar, a la tercera parte en discordia que aunque está también casada se da sus escapadas. Nada saldría de lo común si no fuera que esta relación extramatrimonial se desproporciona por el tiempo y la frecuencia, el desinterés y la frescura conyugal por la contraparte desleal, y por la suya la convivencia liberal. Entonces cuando se le pide ayuda a Nadia, ella se lo toma muy personal, no solo por el parentesco sanguíneo, sino por la pérdida del nacimiento del hijo de su familiar que la llama para que intervenga, y que es algo que la trastorna, le nubla y le hace hacer cualquier cosa en consecuencia. En adelante es como una bola de nieve, revanchas y contraataques, y es algo rocambolesco.

Un cuento brutal donde brilla el uso de las armas caseras hechas en la zona como se podía ver en algunas escenas de Vil Romance (2008), los enfrentamientos con cuchillo de carnicero, las palizas o combates a puño limpio, y ajusticiamientos. Tiene un tono que nos hace pensar en que estamos ante mucha ficción, donde se crean sus matones particulares, como Nadia, que es la protagonista y gestora de tanta violencia, el as de la película, que como se dice, no puede controlarse, aunque el brujo sería el héroe, solo que yace más implicado en la historia de la banda Fango, sin embargo termina asumiendo muchas pérdidas/derrotas en general.

A la vera de Nadia se provee el filme de emoción, audacia, entretenimiento superfluo que atrapa, el que te saca una sonrisa cómplice, porque la historia no te la tomas en serio, si bien es un buen contexto y tiene su propia imagen que podemos constatar dentro del extrarradio de Buenos Aires.

Otro punto importante en este cine no solo es el llamado conurbano bonaerense, o el reflejo de lo underground en Argentina (la limitación junto con la dificultad de sobrevivir diríamos, y de ahí que se justifique la cierta precariedad formal del filme, no total porque está bien grabada a fin de cuentas), lo que representa Campusano como legado artístico y cultural, sino que el autor no hace uso de actores profesionales (aunque repite con Oscar Génova, el que hace del brujo, de quien recordamos que nos remite a la edad y la cercanía de la vejez, una declaración de una etapa próxima para él, en la que está el director también, y es que el tiempo pasa, y eso pesa cuando pensamos ¿qué queda?, ¿qué construimos?, Campusano a sus 49 años lo sabe y lo hace bien, a su modo, mientras la historia es por su lado una decadencia/derrota abrumadora si bien en ello es un goce que da la gran pantalla ante todo), o sea que ellos se copian a sí mismos, suele decir, y eso es algo que suena -si le tomamos la palabra- bastante curioso viendo la violencia y criminalidad que entendemos no literal pero representa lo que son sus no-actores, sin embargo como además suele decir el director argentino, no está para juzgar, sino para mostrar todas las caras humanas, hasta lo deplorable, siendo si se viera así una autocrítica de la ciudad y la esencia de la realidad misma, y hay una necesidad satisfecha. Las actuaciones tienen sus ratos deficientes, siendo por momentos vistosamente unidimensionales en su expresividad o que dejan ver asomo de risas involuntarias o hasta parecen estar haciendo memoria robóticamente, no obstante terminan funcionando en su conjunto.  Es un filme agradable desde su estilo visual y narrativa sencilla, que seduce con su trama bien hilvanada, fuera de su quehacer cinematográfico y sus formas poco agraciadas.  

2 comentarios:

  1. Me han hablado de ella, ni bien ni mal, la verdad... a ver si la puedo ver y opinar =)

    Besotes

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  2. No tenía ni idea de lo del festival de Margènes, me pasaré, no tendré ya excusa para ver esas películas que son tan difíciles de encontrar por estos lares, esta, por lo pronto me atrae bastante, buscaré también Vil Romance.

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