martes, 24 de julio de 2018

El silencio es un cuerpo que cae


El documental de la argentina Agustina Comedi remite a su padre, Jaime, a quien ella le rinde homenaje, hablando de su homosexualidad. Jaime de un momento a otro decidió casarse y tener un hijo, era su sueño tener un hijo. Estuvo con un hombre 11 años poco antes, Néstor, quien fue su mejor amigo en su nueva vida. Comedi entrevista a gente cercana a su padre, tratando su verdadera orientación sexual.

El filme desentraña su pasado y resalta que debió ser libre, porque eso es maravilloso expresa, como lo señala el hijo pequeño de la directora al final del filme cuando se le pregunta indirectamente por algunos significados. Comedi no tiene pena ni molestia en revelar el sacrificio que hizo su padre para encajar en la sociedad y en la imagen paterna de ella, hija que confiesa ser bisexual, lo que ayuda también a entender el hacer éste documental. El dolor queda ajeno, en su madre, más que seguramente, aunque el filme dice que Jaime le decía una y otra vez que volvería a casarse con ella, y le llevaba siempre flores.

Pero el pasado era la esencia de éste hombre, a quien su hija ya grande, porque se fue temprano, murió cuando aún era una adolescente, cuando ella tenía 12 años, comprende, le conmueve, porque su homosexualidad estuvo desde siempre, y no era una pequeña parte que manejar como le refirió un examen psicológico. Todos los entrevistados hablan de la homosexualidad de Jaime, esto es muy sólido, hay hasta antiguas parejas, como un travesti. Lo que más le mueve al filme es que no pudo vivir a plenitud su tendencia sexual, por la sociedad argentina tan represiva que vivió, de la que hablan muchos en la propuesta.

La única persona que se abstiene de hablar es la madre de la directora, Monona, pero la vemos en las imágenes y se habla de ella, se dice que hasta hoy carga consigo una foto de su marido. Se casó con él sin saber de su homosexualidad, recién cuando su hija tenía 4 años supo que su marido era gay, pero como vemos siguió con él. No se dice como lo resolvieron, hay muchas cosas que quedan sin explicarse del todo, una de ellas es la razón del cambio de Jaime, no está tan claro, aunque hay indicios, presión social, querer tener un hijo, una ruptura amorosa, la propia familia dándole consejos y preocupándose por el Sida.

Si Jaime tuvo o no sus escapadas casado tampoco se dice, se habla de un cambio y una parte que dejó atrás tras nacer su hija. No obstante se topaban con él antiguos amigos gays, aunque Néstor, su vínculo más fuerte con su pasado decía verlo muy poco o nada. Jaime filmaba todo, pero no salía en las imágenes, y es como decir que daba paso a su nueva vida y él se borraba o quedaba en segundo plano. En el documental hay mucha presencia de Agustina, de Disney en especial, y esa simbolización de vida familiar feliz.

Pero el filme quiere rescatar y enaltecer la libertad, el ser uno mismo, aun cuando por lo que se sacrificó es por quien habla -la directora- y su realidad, que nazca, tener un hijo, una esposa, una vida heterosexual, una vida familiar tradicional. Pero el amor de hija es inconmensurable, sumada la propia identificación homosexual, y es decirlo, comprenderlo, superarlo quizá también y al mismo tiempo que no se repita en otros, y que todos vivan su sexualidad, libres, felices, aceptados por la sociedad. Lo importante es Jaime, el amor hacia el padre.

Lo que vemos son los videos caseros del padre y entrevistas, en mal estado la mayoría por el soporte y por el tiempo. La cordobesa Agustina Comedi indaga con naturalidad entre amigos, familiares, antiguas parejas y compañeros de ideología, la socialista que Jaime usó – donde muchos negaban la homosexualidad y se lo hacían más difícil- para apoyar a los gays. El filme trabaja con una enorme cantidad de videos caseros, hasta presenciamos bailes de travestis, pero sobre todo a la hija pequeña, dominando por completo la existencia de Jaime. La madre queda relegada en éste culto al padre, pasa a un plano de devoción por sobre todo. Jaime es el protagonista que no aparece, o aparece muy poco, pero que es más que uno, representa a muchos, y esa es la complicidad que fomenta el filme, su empatía, la sensibilidad.