jueves, 12 de julio de 2018

Corre, Cuchillo, corre (Corri uomo corri)


Es el tercer y último spaghetti western que dirigiera Sergio Sollima y es el menos interesante, pero aun así es entretenido. Es el más ligero de todos su western, tiene mucho de comedia, lo que le quita cierta emoción como western. Tiene a Tomas Milian otra vez como Cuchillo, pero sin su buena mítica. Lo acompaña Donald O'Brien como Cassidy, un pistolero que quiere primero dinero y luego se vuelve idealista, sin mucha mediación argumental y poca distinción, aunque como fue sheriff dirán que de ahí le viene el asunto.

El filme tiene a medio mundo tras una gran cantidad de dinero escondido para usarlo para la revolución mexicana, pero todos lo quieren para su ambición personal. Cuchillo tiene un especie de mapa, la ubicación, y por ello lo persiguen, hasta la que pretende ser su mujer bajo la ley, la celosa Dolores (Chelo Alonso), que quiere que se case con ella y deje de andar en aventuras de bandoleros, que se vuelva sedentario. La tentación llega con la bella Penny Bannington (Linda Veras), miembro del ejército de salvación. Las mujeres llegaran a cogerse de los pelos peleándose por Cuchillo. 

Dos mercenarios franceses que representan al gobierno –a los malos- mueven gente contra Cuchillo, de esto salen combates. Todo el mundo grita corre Cuchillo, corre, y le ponen música, esto tiene su adrenalina y encanto, pero no es mucho. Todo está muy bien articulado como western, de manera muy sencilla, pero es poco aporte. Como pasatiempo es competente, aunque de trascendente spaghetti western está en casi nada, pero no obstante tiene la inteligencia de Sollima para el spaghetti western y es mejor que muchos de todas maneras.

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