lunes, 6 de junio de 2011

Rebelión Samurái

Película realizada en 1967 por el director japonés Masaki Kobayashi, nos remite a la época feudal nipona en el periodo Edo o Tokugawa que va desde 1603 a 1868 cuando las tierras se dividían bajo el mando de un daimyo, los que eran muchos divididos por el archipiélago asiático a la orden de los shoguns o altos mandos militares, en éste caso según el contexto a las órdenes del Señor Masakata Matsudaira que entrega a su ex compañera de nombre Ichi con la que tiene un hijo a la familia Sasahara que está bajo su mando, producto de un conflicto que provocó la agresión a una vanidosa y superficial concubina y al mismo despreocupado lord por lo que es echada vergonzosamente de su lado para que se case con el hijo del patriarca de éste clan de origen muy inferior en comparación al noble daimyo pero respetado en el territorio aunque visto de menos por su máximo omnipotente líder. Al inicio toman la entrega de la mujer con desagrado pero los protocolos y las jerarquías obligan a que se ejecute el matrimonio además de que el vástago Sasahara está de acuerdo con el enlace amoroso, y más tarde encuentran que fue una bendición y a la vez el comienzo de lo que sería una tragedia al conocer a Ichi y su versión de los sucesos que termina siendo cálidamente aceptada recibiendo el cariño del padre y del hijo Sasahara.

El argumento del filme en su primera parte que es la más extensa se vuelve detallista y pormenorizado, demasiado explicito, pero logra a pesar de su modo de explotación de múltiples conversaciones subyugarnos con su relato, el concepto se envuelve en un aire disciplinado y armonioso de lenta difusión con un toque muy japonés con respecto a las convenciones y formalidades propias de esa cultura. Es una realización muy clásica en su formato, el que se adueña de toda la trama. El desarrollo no toma prisa sino más bien se dedica a exponer con morosidad y mucha calma relaciones interpersonales y diplomáticas, reuniones y diversos diálogos tanto familiares como bajo la posición del poder más alto en la zona que busca acarrear transformaciones, asumir decisiones y mantener el respeto por el orden establecido que se presenta autoritario y hasta abusivo. Se muestra la vida cotidiana e idas y venidas por ambas partes divergentes.

Pero, ¿cuál es la raíz del problema?, Ichi y Yogoro se enamoran perdidamente y tienen una hija, el padre de Yogoro, Isaburo, el famoso actor japonés Toshiro Mifune, orgulloso de su hijo le entrega el control de su familia, que ostenta sirvientes y áreas agrícolas, para eso Isaburo ve en el amor de su hijo su propia reivindicación, porque él no ama a su mujer, Suga, de irascible, acomodadizo e insensible carácter sino que se casó con ella por obligación propia de la forma de vida de la era, para obtener beneficios y alcurnia, lo cual lamenta encarecidamente como síntoma de derrota moral. Pero nada es para siempre y la quietud se quiebra, surge un dilema, se ha muerto el lord y su hijo ha heredado el rol vacante, lo primero que desea es tener a su madre a su diestra por lo que ve incongruente que la progenitora de un señor todopoderoso esté casada con un vasallo de su corte y quiere que lo abandone para que vaya con él.

Nuevamente los dos fríos asesores del daimyo intervienen y mediante subterfugios y tretas se llevan a Ichi, luego de una infructuosa negociación. Ahí empieza el clímax de la película. Se da rienda suelta a la acción esperada, Isaburo es un experto con la katana, ha practicado el arte de la guerra durante toda su existencia y junto con Tatewaki Asano son los mejores y más peligrosos samuráis de Japón, con éste suele filosofar mucho y compartir una cierta amistad que solamente se abstiene frente al deber. Dentro de la responsabilidad de Asano está ser el guardián que permite el pase hacia los dominios del lord por lo que es fácil deducir que sufrirán un choque.

La rebelión se da porque Isaburo y Togoro quieren de vuelta a Ichi y ella también quiere regresar con ellos, pero el lord no lo quiere de ese modo, por lo que el enfrentamiento tras la desobediencia e insurgencia es inminente. La película se arroga una bella y romántica historia de verdadera pasión, a prueba de cualquier intromisión o dificultad, y por otro lado está el honor y la defensa de los principios ante la injusticia, la arbitrariedad y la tiranía, y a su vez la valentía de combatir al enemigo cruel e implacable. Isaburo quiere que se conozca lo que los aqueja, no solo en el presente, hasta para futuras generaciones y de darse la oportunidad espera llegar hasta las peores consecuencias. Finalmente se ven combates fantásticos y artísticos, incluyendo el gran combate entre los mejores samuráis.

El guión juega sus reglas personales con una conclusión atípica que sorprende, la batalla final está llena de gloria y cierra una revolución épica, de un único hombre, que siente al poner su vida a favor de una causa noble, sea muriendo o venciendo, que ya ha encontrado la felicidad que de joven esquivó por equivocación. 

11 comentarios:

  1. No conocía esta película y me interesa mucho este director. Me han entrado muchas ganas de verla tras leer tu reseña. Buen trabajo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. ME han hablado de ella pereo aún no la he visto, a ver si me estreno con el director =)

    Besotes

    ResponderEliminar
  3. Clásico de culto en toda regla. Que grande Mifune!!Esta película ví el pasado año. Me interesó siempre la cultura oriental. Me ha encantado tu crítica muy acertada. Kobayashi vuelve a sonar con el último estreno de Takashi Miike en Cannes con Hara-Kiri.

    Un abrazo Mario.

    ResponderEliminar
  4. Bueno, aunque destacado, Kobayashi, siempre tiene el san Benito de aguantar como siempre le preceden Mizoguchi, Ozu y Akira Kurosawa.
    Esta es una de sus mejores películas, ultimamente estás haciendo apuestas fuertes. En mi caso, me impactó en su momento porque hablaba de honor, de la entrega a unos valores que trascienden la propia persona o la sensación de estar traicionandose a uno mismo. Buen post. Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. No he visto esta película, pero tras leer tu crítica, has despertado mi interés por verla. Habrá que buscarla.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  6. cine japonés, cada día me gusta un poco más pero, así como la literatura me enganchó desde el primer momento que leí a mi primer autor japonés, admito que las pelis me cuestan un poco más, no me adapto al ritmo.
    Esta en concreto no la conozco.

    ResponderEliminar
  7. Tengo que ponerme al día con Kobayashi, no he visto absolutamente nada y todo lo que leo suena muy bien, incluida tu crítica. Me han entrado ganas. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  8. Supongo que Mifune es al cine japonés lo que Jean Gabin al francés. Vi esa película en la TV española en el espacio "Cine Club" de tan gratos recuerdos. La época de los samuráis es una fuente inapreciable para el cine. Saludos. Borgo.

    ResponderEliminar
  9. Poco puedo decir de un film que no he tenido oprtunidad de ver. Aun así tu completa reseña es una autentica invitación a redescubrirlo. Kobayashi debe ser reinstaurado en el lugar que le corresponde, y tu te encargas de ello. Estupenda entrada Mario.

    ResponderEliminar
  10. Muy buen post, no conocia esta película. pero me encantan las películas de samurais. realmente es un post increible.
    muy bueno, saludos.

    ResponderEliminar
  11. Oye, pues no me sonaba de nada esta peli. A ver si doy con ella ...

    bsos!

    ResponderEliminar

Deja tu comentario con educación. No coloques enlaces a otros espacios. Evita dar spoilers si bien todo aporte argumental puede expresarse con sutileza. De lo contrario no se publicará.