jueves, 9 de junio de 2011

Incendies

Realización que fue nominada a mejor película en lengua no inglesa en los Premios Oscar 2011, dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. Ésta es una historia compleja, laberíntica pero muy bien urdida aunque nos dará trabajo para comprender todas sus aristas, uno se puede perder por su recorrido que no explica muchas cosas sino hay que tratar de descubrirlas por deducción o por refracción de otras ideas. La historia es atrapante y tiene como hilo conductor el pasado de la madre de dos hermanos gemelos, Jeanne y Simon, a los que su progenitora en su testamento les deja una carta para cada uno que deben entregar por un lado a su padre y por otro a su hermano, personas a las que no conocen ni sabían de su existencia.

Mientras Jeanne va al Líbano en busca de su padre empieza a descubrir las oscuras y terribles experiencias vividas por su madre, Nawal Marwan, que desde joven sufrió el dolor de la perdida de seres queridos y de la inhumanidad del semejante aún dentro de su propia familia. Nacida cristiana se enamorará de un refugiado musulmán de quien quedará embarazada, de esa relación empezará a conocer el sufrimiento como la lucha interna entre su origen y el árabe que la marcará para siempre, cruzando la línea divisora entre ambos bandos como terrorista islamita. Llegará a convertirse en una criminal y será apresada por 15 años, la apodaran la mujer que canta y será violada y torturada. Más tarde sabremos la identidad de ese verdugo que será parte del desenlace del relato.

Simon irá en busca de su hermano a través de la ayuda del notario Jean Lebel , antiguo jefe de su madre en Canadá que hace de testaferro en su horas terminales, el pariente que se desea encontrar estará incluido en la sorpresa que esconde el filme, que llega a reunir toda las circunstancias principales en un final impactante y convergente. Él lleva una marca de tres puntos tatuados en la parte superior de un talón que será importante para identificarlo. De éste se nos cuenta que al padecer una vida de soledad y abandono termina convirtiéndose en asesino, el que cambiará de equipo pero seguirá practicando lo que mejor sabe hacer, infringir daño a los demás estando muy inmiscuido en la guerra religiosa que vive Líbano.

Habrán actos que transformaran a Nawal, la frialdad de los hombres la convertirán en una revolucionaria renegada. La balacera y quema de un ómnibus con niños mahometanos dentro herirá su psiquis y la harán participe de la atrocidad reinante, habiendo tratado en una ocasión de olvidar su sufrimiento y anhelado insertarse en la sociedad tras un cruel asesinato que le compete muy cercanamente, el cual le abre un vacío secreto en su interior. Parece que el destino la persigue y ella toma la decisión de escucharle; luego sufrirá el oprobio en la cárcel y deseará la muerte de lo que lleva en su vientre, que terminará cuidando como amando en su renacimiento e incluso perdonando su procedencia ya que más tarde huirá a un nuevo país y logrará rehacer su vida ayudada por quienes ella defendió lealmente al tomar partido por una causa que no representa la más razonable sino solo una posición, para solo recordar sus años más jóvenes tras volver a toparse con lo irrepetible y enterrado en el silencio, de forma tan impiadosa y brutal poco tiempo antes de morir.

Es una historia de padecimiento, de odio, de venganza, de injusticia, de equivocación, de caos, de locura, de extrema resistencia. El contexto es la guerra y Nawal estará siempre bajo esa vorágine que desde el inicio de la película no la dejará en paz. El espectador será observador de todo el calvario y de los vaivenes de esa mujer. La historia se cuenta en dos tiempos cruzados de presente hacia atrás yendo y viniendo por turnos, el de la joven Nawal hacia la madurez, el de los hijos preguntando por el ser que los ha protegido durante toda su existencia, apartándolos de tanta demencia e infelicidad que le tocó atravesar. En un momento Simon recuerda que tuvieron un hermoso crecimiento, e incluso irónicamente dice que debieron tener un perro como si eso les hubiera faltado y hubiera resultado importante. En comparación con lo que pasa su progenitora, una despiadada pesadilla que muestra dos caras del mundo, interrelacionadas por su persona. No obstante, querrá cerrar ese capítulo, esa herida, con el entendimiento que ha previsto de su descendencia por su pasado, algo que encuentro realmente injustificable pero que nos sumerge en una trama poderosa y febril que nos conmueve, nos remece, nos hipnotiza, nos involucra en un trance de más de dos horas de duración.

Los hijos lloran, se mezclan con gente peligrosa, visitan lugares donde se detesta a su madre, sienten pena por ella, la conocen más como si pelaran una cebolla; nadan en la piscina, el agua simboliza la calma, que al contrario que el incendio que es toda la narración los aleja de momento de una realidad que les dolerá y que al llegar al lugar que han requerido sus pesquisas se cierra la obra en un colofón que une las piezas del rompecabezas donde el culpable es la incomprensión, la violencia, la furia e intolerancia por sobre el amor y la falta de fraternidad entre los seres humanos.

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