miércoles, 5 de julio de 2017

The Road Movie

El presente documental found footage o de metraje encontrado, del director ruso Dmitrii Kalashnikov, recurre a las Dashcams, una pequeña cámara de parabrisas o de tablero de carro, las que están muy difundidas en su país, como medio de que el ciudadano común pueda filmar alguna posible extorsión policial o deslindar culpabilidad por un accidente automovilístico. El joven director Kalashnikov (1986) recopila cantidad de estas filmaciones y muestra el espectáculo en ellas. El documental como conjunto tiene mucha vitalidad, frescura, intensidad y simpatía, distribuye muy bien las distintas posibilidades o sucesos.

No solo ves accidentes impresionantes, que sería lo esperado (como peleas en la calle por desavenencias de conducción), tiene una variedad decente, como ver un tremendo despliegue de seguridad policial contra un vehículo particular con dashcam, una despistada echando gasolina e incendiando su auto, una chica a la que un taxista le roba la maleta de la manera más tonta, o un tipo con problemas mentales trepándose de pronto a un capó, en fin, un montón de situaciones que hacen muy entretenido este documental, donde a veces esperas que pase algo y no pasa nada, o lo que es más recurrente, pasa algo espectacular.

El filme expresa matices, puede ser algo pequeño, muy sencillo, algo mediano y seco, o algo sorprendente. No faltan los choques poderosos, par con alguna tormenta, o accidentes que se sienten muy próximos, como terminar escuchando el dolor de unas personas tras un impacto. El filme también muestra su cuota de humor sin perder tampoco la cabeza, no obstante tratamos con entretenimiento puro y duro, y aunque no se trata de ningún estudio social de Rusia funciona en general, vemos brutos, indiferentes, pendencieros, otros dispuestos a ayudar inmediatamente o hasta preocupados por los animales; personas inocentes, despiertas o lentas; juerga, insensatez y ocurrencia.

Este documental no es nada extraordinario como séptimo arte, es una idea de lo más común, pero tiene una selección, edición y composición que hablan de un director que sabe aprovechar el found footage, aunque no se trate de un uso vanguardista o experimental de la técnica, pero que maneja decentemente la rutina de la concepción formal, otorgando timing, un balance expresivo o picos de entusiasmo, dentro de la exhibición breve, y aunque se presta mucho para lo abrupto -y especial de alguna forma- también tiene ratos de suspenso, simplicidad, tontería o risa llana, y además hay poco relleno.

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