jueves, 20 de julio de 2017

Okja

Okja, la película del surcoreano Bong Joon-ho, llega para marcar una nueva época, como otra forma para apreciar y fomentar el séptimo arte, producida y estrenada por Netflix. Okja es un blockbuster pero también cine de autor, llamémosle cine comercial inteligente. El filme nos muestra a un animal mutado científicamente que es un supercerdo, pero que parece la mezcla de un hipopótamo y un tierno perro. Okja se llama el animal que es cuidado en la granja surcoreana del abuelo de una niña llamada Mija (Ahn Seo-hyun), niña que se encariñará con Okja al cuidarla y crecer con ella, por lo que cuando se da cuenta que Okja será llevada a un matadero para ser convertida en alimento decide ir a traerla sana y salva a su hogar.

La primera hora del filme que es un viaje, desde que Mija se rebela con convicción a su abuelo, típico granjero (consciente del destino de los animales de granja), hasta que un grupo de animalistas quedan en un plan para sabotear la empresa que vende los supercerdos como alimentos es intensa, graciosa y muy entretenida, realmente maravillosa. Todo es perfecto, el periplo de Mija está lleno de la mejor acción, que termina en tremenda ironía escénica tras una mala traducción. La hora que viene después es menor, pero todo no va a ser una montaña rusa, hay una historia por crear y es muy aceptable lo que continua. Se abren las puertas de la (leve) fantasía de la mano de Okja que luce dulce y creíble.

En la propuesta se da la caricaturización de personajes, en el que es un filme notoriamente familiar en el estilo de Steven Spielberg, con Lucy Mirando y su hermana gemela (dos personajes interpretados por la camaleónica y orgullosa freak Tilda Swinton), dueñas de la empresa de los supercerdos, la Corporación Mirando; el presentador de tv y zoólogo Johnny Wilcox (un Jake Gyllenhaal entregado a los retos artísticos) que es estrafalario, alevosamente ridículo y el más extremo (y no me disgusta en absoluto, como a muchos sí); y en menor grado Shirley Henderson como una asistenta fiel a la Corporación Mirando. Ellos son la cara de lo malvado, sumado el sarcasmo del rol de Giancarlo Esposito en un reparto que aporta mucha diversidad en el que es un filme muy cosmopolita.

Lucy no es que sea mala persona pero anhela demasiado el éxito propio y publicita el embellecimiento de lo que finalmente significa sacrificio de animales (lo que no suena descabellado, un concurso de belleza/salud para premiar el mejor supercerdo, y la futura mejor carne, solo que aquí conviven en el mismo lugar). El Dr. Johnny es más un hipócrita y lambiscón, pero nacido de la caricatura japonesa y la comedia. Otros puntales del filme es el activista por los animales Jay (Paul Dano) y su mano derecha y experto en tecnología conocido solo como K (Steven Yeun). Paul Dano es un buen actor y se presta para un compromiso entre serio, teatral e irónico, igual que los animalistas que representa. Bong Joon-ho maneja mucho humor, pero nunca falla, lo cual es increíble, lo digo sobre todo porque no soy muy afín a la comedia y esta es una buena película, que maneja con soltura, frescura y tino el tema.

Okja es también un llamado a la consciencia para no comer carne y la forma en que se trata a muchos animales, llegamos a ver hasta el proceso de cómo son asesinados en los mataderos y cómo son procesados en comida, esto no es visualmente violento, pero hace pensar, aun cuando los supercerdos son una creación de la imaginación, son sintéticos, pero provistos de mucha mayor ternura y lealtad que los animales de granja comunes. Recordemos que Okja salva a Mija de morir con lo cual vemos en pleno el vínculo entre los dos. Bong Joon-ho maneja muy bien el tono del filme, y los cambios de drama a comedia y viceversa. En un momento Okja hace pensar como que se halla en un campo de concentración, preparada para ir a morir de la forma más fría con sus semejantes. Es un momento lúgubre y emocional que rompe con el colorido del filme. El mensaje es muy claro, pero el filme extremadamente divertido de ver, fácil de seguir, de compenetrarse y hasta para reflexionar.

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