viernes, 18 de septiembre de 2015

Mientras seamos jóvenes (While We're Young)

Pasó por cartelera recientemente, de lo que ha sido grato ver una comedia sutil y con delicadeza, como igual sucedió con Travesuras del amor (2014), que también estuvo por nuestras salas casi a la par, y fue como le llamaron por estos lares a la última película de Peter Bogdanovich, nombrada en el original como She's Funny That Way, una comedia de enredos al estilo del Hollywood clásico, pero a su vez recordándonos por momentos a Woody Allen. Y mientras esperamos a Mistress America (2015), la nueva de Noah Baumbach, que ya se ha presentado en otras partes, hablaremos de la anterior, Mientras seamos jóvenes (2014).

Noah Baumbach es un nombre  a tener muy presente, con un buen cine y filmografía que nada entre el drama y la comedia. Margot y la boda (2007), y Greenberg (2010) presentaban un sentido del humor algo extraño, con personajes medio fuera del estándar común, acostumbrados a chocar con la gente, por sus personalidades particulares, a veces no pudiendo adaptarse a los demás o no dejando adaptarse a otros con su intromisión, y mucho sucede como quien no lo quiere en realidad, es algo que les precede como un peso natural. Lo cual se trasforma en un cine más empático y amable con Frances Ha (2012) con una buena química entre director y actriz protagónica, con Greta Gerwig, que además es su actual pareja, haciendo un cine independiente, en blanco y negro, de factura sencilla, pero uno que ha logrado la máxima popularidad del autor y la complicidad con la crítica.

El calamar y la ballena (2005) articula más crisis que broma, dentro de la separación de un matrimonio entre dos escritores (los personajes de Baumbach suelen dedicarse al arte) que deben lidiar con sus dos hijos adolescentes defraudados por ellos, que sufren la ruptura y se hallan atrapados en su desarrollo personal, padeciendo el leitmotiv del cine de éste director, el sostenerse adecuadamente entre la gente y la sociedad. Como sucede en Frances Ha en que ella no halla reconocimiento a su talento artístico, en la danza, cuando muchas veces no puede ni pagarse un apartamento y debe trabajar de lo que sea, sin embargo tiene bocanadas de respiro, producto del background de su rica y alegre personalidad, como viajar a París sin ninguna pretensión excepcional. Sin olvidar que hay espacio en todas las películas de Baumbach para hacer actos incomprensibles para lo convencional.

El filme que nos concierne exhibe dos temas o dicotomías a discutir, teniendo vasos comunicantes entre ellos, uno es la influencia que recibe un matrimonio en los cuarenta años, sin hijos (no tenerlos les supone otra lucha de inadaptación y madurez), el de Josh (Ben Stiller) y Cornelia (Naomi Watts), de una pareja de veinteañeros, Jamie (Adam Driver) y Darby (Amanda Seyfried), unos hipsters con gusto hacia lo vintage, que tienen en común el mundo del documental, aunque sus búsquedas son distintas, uno parte de lo intelectual y el otro utiliza las claves masivas de la época actual. Jamie yace en ciernes de hacer cine admirando supuestamente a Josh (que se siente “secretamente” fracasado), y de paso a su famoso suegro que recibirá un homenaje por su exitosa carrera (presentado por Peter Bogdanovich), queriendo hacer algo en donde lo que importa es el yo y no la realidad por si sola y la veracidad y autenticidad, que es la otra temática, entre el purismo (la ética), lo ortodoxo y el dejar hacer a los hechos, de Josh, y el prioritario aplauso masivo, lo contemporáneo y la identificación emocional en primera instancia con el autor, de Jamie. De lo que surgen muchas relaciones interpersonales, en donde los de mediana edad, como reza el título, querrán –sin querer queriendo- ser jóvenes (quedando más tarde la conclusión de las diferencias, pero sin un tono lapidario o moralizador, sino irónico y comprensivo, hasta el WTF del niño con el implemento de punta, la cruel lejanía; lo cual es un acierto que mantiene finalmente el equilibrio entre las dos mitades del filme), creando un fuera de lugar temporal (la parte más entretenida), sumándole un choque con la creencias laborales en la segunda parte (la reflexión, del arte y la intensidad juvenil), viendo que antes se divertirán haciendo amistad y jugando a lo cool, en lo inter-generacional, de lo que pasan cosas graciosas en esa imitación, como que en especial Cornelia baile hip hop, o que asistan a una sesión de ayahuasca a la que se ridiculiza en medio de los vómitos y la borrachera del brebaje. 

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