miércoles, 18 de abril de 2012

Millennium Mambo

Famoso por muchos reconocidos festivales en que ha logrado recibir alguna premiación importante entre ellas el león de oro del Festival Internacional de Cine de Venecia, el cineasta chino Hou Hsiao-hsien, nos trae una historia de búsqueda y supervivencia del amor, la de Vicky (Shu Qi), en medio del comienzo del nuevo milenio en donde observamos en su vida con relación a dos parejas suyas, Hao-Hao, un joven descolocado en el mundo que vive del hurto, la música electrónica y las drogas, y Jack, dueño de un club -en que Vicky hace de anfitriona- y quien aparentemente está implicado en negocios turbios; ambos de trato muy distinto nos mostraran la convivencia y dependencia emocional entre ellos, su conflicto constante y la idiosincrasia nocturna-liberal de su diario quehacer, los nexos entre ciertos vicios de juerga y el discurrir vago de su existencia muy en la onda de nuestra contemporaneidad juvenil libre de ataduras y de reglas severo moralistas, siendo Vicky el eje de ese ir sin rumbo que se nos presenta en el ecran.

No puede pasar desapercibido principalmente que hay una narración en off que anticipa recurrente el clima posterior de la historia y que nos deletrea los acontecimientos ayudando a entender el ambiente mínimo que ocurre pero que se nos hace como una intrusión que hace recordatorio de una falla general en lo que se ha fabricado, una sorpresa viniendo de un cineasta de la envergadura de Hsiao-hsien que en él nos hace pensar en una técnica escogida que pasa por error estético ya que desfavorece el producto al incurrir en descripciones que hacen lo que debieran las imágenes.

Una segunda forma estructural especial del filme es una sensación de fragmentación, no en forma ordenada, que se articula como en un especie de rompecabezas de piezas apenas separadas, esto le da dinamismo, versatilidad y se puede ver como una gran virtud del producto ya que de no ser así fuera algo más cansino y tedioso por carecer de intensidad en su trama.

Un síntoma general aún con el ambiente de grave inestabilidad, celos violentos y fastidios complicados de su primera parte o un segundo plano elíptico de su siguiente mitad en relación a repercusiones criminales es lo anodino, lo apacible, lo frívolo o lo intrascendente, hay una tranquilidad que se pega a la pantalla y aborda al espectador, un querer no impresionar al público, aunque halla una modernidad que es escandalosa, pero que no quiere tocarse de esa forma más que mostrándola tal cual va, y que tampoco deja fuera un aire romántico o inocente que distribuye una dosis de fe en la monotonía actual y una diafanidad en medio de todo, una adaptación general y un aire de condescendencia hacia lo que administra el título de la realización, una nueva era, un baile festivo que no lo es tanto pero que no llora sus nuevas maneras sino que sigue creyendo y queriendo la felicidad con un optimismo seco a prueba de derrotistas, depresivos o pesimistas, como con el viaje último para ver paneles publicitarios de cine.

Hay enojo y desencanto por eso nuestra protagonista bebe y fuma con efusividad o evita caricias o preámbulos sexuales, sin embargo el tono interior flota leve en toda la historia. A pesar de la gigantesca agresividad existencial negativa, Vicky sigue soñando y viviendo buenos momentos, cree que quien la dejó quiso llamarla para volver a reunirse con ella en otro lugar fuera de Taiwán, sigue viendo afectos en otros y proyectando una cierta emotividad fuera de los errores amorosos.

Una película de algunos rasgos psicodélicos en el inicio y luego oscuros en vínculo con el amor de ese llamado nuevo milenio en que nada es tan fácil como antes o así reza siempre la frase del pasado siempre fue mejor, efectivamente nada es igual, es una auscultación cinematográfica de un pensamiento conocido que se lleva de la realidad pero con destacada delicadeza sin faltar a la necesaria fidelidad, bastante interesante desde la contextualización china aunque desde un sitio moderno como Taipei, no obstante resulta minúscula en esencia por deseo creativo, pero culta y medida, aunque carente de cierta fuerza y relevancia en el relato en sí.

5 comentarios:

  1. Pues no la tengo controlada. Me la apunto, lógicamente. Un abrazo.

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  2. Desconozco la película y me interesa lo que cuentas, además de ese León de Oro. Tomo nota. Un abrazo!

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  3. Hola Mario.

    Tiene buena pinta la película. A ver si la veo, que mis conocimientos de cine chino se quedan en Zhang Yimou.

    Un saludo

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  4. Pues no conocía esta película. La verdad que es un placer visitarte y descubrir pequeñas joyas.
    Me apunto el título a ver si la consigo, parece perfecta para mí.
    Besos

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