jueves, 30 de junio de 2011

Biutiful

Dirigida por el director mexicano Alejandro González Iñárritu, fue nominada a mejor película en lengua no inglesa en los Oscar 2011, nos relata la historia de Uxbal, en el magnífico actor español Javier Bardem. Su personaje está sumergido en el infierno de los problemas como tener un cáncer que en estado terminal lo hace orinar sangre, quedándole solo dos meses de vida, para ello tiene que organizar el futuro de su dos hijos pequeños pero todo se presenta caótico, suele pensar que seguirá viviendo y trata de no aceptarlo, no se ve a un hombre que sufre mucho sino a un tipo valiente que enfrenta la situación, no sé si será un acierto pero permite que veamos tanta debacle con mayor paciencia si bien el exceso suele afectar un poco nuestra asunción de la realidad expuesta.

Uxbal trabaja en una funeraria, es médium, ayuda a encontrar vivienda y trabajo informal a los inmigrantes africanos y asiáticos indocumentados, con estos últimos aunque algún socio suyo los maltrata y explota, él siente compasión por ellos y trata de compensarlos, por ejemplo ayuda a una mujer de color que tiene a su pareja en la cárcel llevándola con su hijo a su hogar y antes emplea de nana a una jovencita oriental. Dentro de su mundo puesto al revés su mujer es promiscua y adicta a las drogas, están separados pero suelen encontrarse, ella es depresiva e irregular, no es buen modelo para sus vástagos por ello no confía Uxbal en su persona a pesar de que aún la quiere y busca su mejoría.

Hay una escena que arranca y termina el filme que es una premonición de la propia muerte de Uxbal, un sueño anticipado de su final en el que conversa con su abuelo de mozuelo sobre un búho muerto y del sonido del viento, mientras en la cama dialoga con una mujer a la que solo se descubre con cierta sorpresa en el cierre de la cinta ya que es una escena dulce e inocente, a la que le regala una joya cara recuerdo de su madre. Es como ver la felicidad en medio del horror.

Iñárritu es duro con su exhibición del sufrimiento humano sumiendo al espectador en una realización que repite un drama tras otro, pero lo hace con un aire frío y seco. Uxbal se choca contra la misma piedra una y otra vez, no solo es pobre sino confiado como cuando le da su dinero a la mujer de color que cuida a sus muchachos, asume riesgos por otros al encarar al policía corrupto que permite a los inmigrantes vender en las calles, es algo ignorante cuando habla con la curandera y ésta le regala piedras para la suerte, es cariñoso con su esposa aún a la distancia y trata de sobrellevarla soportando su personalidad disoluta e irresponsable, en resumidas cuentas es un ser libre de odio y frustración a pesar de que su contexto es el peor.

Por momentos el personaje por el guión y las circunstancias se hace poco creíble, solo se salva –aunque decirlo sea ya un lugar común en la crítica de ésta película- por la actuación de un Bardem estupendo, solo él recupera la verosimilitud del ser humano. Iñárritu es disperso con los elementos de su obra pero bajo una misma temática de propensión a la derrota lo cual no crea una mirada de desorden sino mantiene una cohesión en la “variedad” de casos y acumula catástrofes a manera de currículo del dolor por eso no necesita ahondar en una de sus aristas enseñadas sino en el todo que mantiene un sentido de auscultación leve en conclusión que sigue andando, suele ser parejo en su trayecto argumental por lo que no desencadena resultados sino sigue su línea de lamentos sin gritos, en el silencio y la inercia, en el aceptar del destino o quizás peor en la simpleza del pensamiento.

También busca sacar provecho de un lado sórdido y en otros casos efectista, una mujer desnuda alcoholizada jugando sobre un tipo mientras bebe vino y escucha música a todo volumen, el estado terminal visto sosegadamente por un hombre sin recursos, dos homosexuales besándose y tocándose la entrepierna, inmigrantes de color golpeados violentamente con palos por policías, la lista sigue, no es que no se deban usar esas imágenes o narraciones porque entonces que contamos sino que no agregan significación relevante sino se vuelven mero espectáculo sin valor aún queriendo ser existencial a toda prueba y ese es el problema, se pretende demasiado ese ambiente, se hace notorio aunque Uxbal sea firme, dando la impresión de un método y el drama no cala demasiado, juega con nuestros sentimientos. Pero tampoco es que Iñarritu sea un director malo, nada de eso, tiene mucho oficio pero ha debido de reforzar una idea principal, no dejar el conjunto en tanta vaguedad. Se disfruta la cinta pero no deja algo sólido en la mente que no sea un Uxbal en el abismo sin que casi se percate él de ello. Al fin de cuentas no considero que su nominación sea injustificada porque cumple bien y sabe lo que hace sino que queremos más de él, que pula su arte y finalmente maneje sus herramientas y estructuras, que no se queden en solo eso, que se mueva hacia un nuevo camino dándose más tiempo para hacer un guión con una historia “verdadera”.

Demasiado poco tiempo

Se basa en ocho obras literarias de un solo acto del dramaturgo americano David Ives (Chicago, 1950), dirigida por David Carrillo (Lima, 1976) que cuenta con una docena de obras dirigidas, en ésta oportunidad en el teatro Larco, un pequeño y antiguo local donde el mismo director recibe amablemente los tickets de entrada. Tiene a cinco actores interpretando múltiples papeles y no solo eso sino moviendo el escenario y los objetos utilizados como camas o sillas. Los artistas son Pietro Sibille, Manuel Gold, Masha Chavarri, Alina Ferrand y Carlos Galiano, jóvenes con vasta experiencia en las tablas, tres de ellos además con participación en televisión y uno en cine. Partiendo de las actuaciones hay que decir que Gold y Ferrand realizaron más interpretaciones, mientras Sibille abordó personajes con historias más extensas y principales. Todos lo hicieron excelente como había que esperar aunque no hablamos de una obra maestra por las escenificaciones si bien había complejidad, risa y extravagancia. Como dice bajo sus propias palabras el director sobre el autor “David Ives… me fascina como conjuga ingeniosamente lo tonto, lo culto y lo humano.”

Gold cumplió perfectamente perdonándole un desliz al leer el párrafo de su compañera, su performance la distribuyó haciendo muecas comunes pero sin aportar nada nuevo a los actos presentados aunque destila simpatía y gracia, Sibille demostró su dominio y porqué fue el personaje principal de esa gran película que es Días de Santiago (2004), sin embargo se notó muy efusivo, como exaltado lo que lo ponía con movimientos bruscos. Ferrand, una mujer hermosa de bello cabello rubio no lo hizo mal sino con bastante éxito como también lo logró Chavarri que fue la que se lució menos en escena que no significa que le faltara talento que lo tiene en cierta medida, por último Galiano fue el que más sorprendió con magnífica expresión facial y corporal pero con menor presencia.

Entre lo mejor que se presentó estaba “Degas, c’est moi” acerca de un hombre ordinario que no lo quiere ser y se transforma en el famoso pintor Edgar Degas, descubriendo luego de un día acelerado y de impostura que hay asuntos más importantes que la celebridad como compartir el amor. También estuvo muy sobresaliente “No hay problema” que nos remite al encuentro de dos desconocidos que tratan de relacionarse amorosamente, como se acostumbra el abordaje lo hizo el caballero que a cada natural error en estos menesteres –que fueron muchos y variados hasta el hartazgo- rectificaba hasta conseguir el diálogo conveniente que convenza a la dama solicitada. Ésta puesta en escena se manifestó bastante graciosa en donde un sonido especial descalificaba cada mala intervención del seductor.

Otras a destacar fueron “el tiempo vuela” y “un amor puro y limpio”, la primera nos refiere a dos moscas de mayo que al descubrir que solo viven 24 horas entran en desesperación sintiendo que tienen tanto por hacer y como reza el título demasiado poco tiempo, aquella estriba mucha comicidad, es la más conseguida en ese género y la más representativa del grupo. Se les achaca que solo saben comer y copular pero finalmente demuestran que pueden tener sueños como viajar a París. La segunda es sobre un hombre obsesionado con una lavadora que le viene de un trauma por la pérdida de su madre y producto de su extrema limpieza asociada con lo intachable, al punto que ignora a la que debería ser la mujer de su vida que irónicamente siempre lleva alguna mancha en la ropa, al final se hace hincapié en que la perfección no es la felicidad. La interactuación entre la lavadora en la que yace una actriz y el técnico especializado en ese electrodoméstico no tiene pierde, como tampoco los disfraces de las moscas y sus locuras como su excitación en su cita de amor.

Por último cierra la primera sección del programa teatral ”Público cautivo” que es la menos atrayente o significativa de las realizadas a pesar del mensaje reflexivo y la creatividad de emular la televisión con dos actores sentados quietos frente al sillón de una pareja absorbida por la caja boba que aquí no lo es para nada, apelando nuevamente a la fijación pero ésta vez sobre la televisión que decide todas nuestras acciones.

En la programación final tenemos tres obras, en “beibel” dos esclavos a los que podemos comparar con el estereotipo de dos hinchas de algún equipo de fútbol por lo frescos y algo cabezas huecas tienen que construir la torre más grande del mundo que llegue a tocar el cielo y emular a Dios, obviamente nos referimos a la Torre de Babel, pero la novedad es que al cargar una enorme roca se dan cuenta que el trabajo es demasiado arduo por lo que los dos tontos se meten en una disertación filosófica sobre Dios, la torre y su labor llegando a una conclusión que trata de contentar a su hermosa patrona y evitar su misión. Sus vidas dependen de esa edificación y el premio son dos bolsas de excremento para sembrar.

“Variaciones de la muerte de Trostky” es la representación constante de Trostky y su mujer e incluso de su asesino sobre el análisis autocrítico de la propia muerte del líder comunista en manos del jardinero catalán e infiltrado de Stalin, Ramón Mercader. El pensamiento arranca siempre de estar un día después de su muerte y leer en la enciclopedia que para esa fecha está muerto, lo que al descubrir se hace notorio al tener hundido en la cabeza un pico de cavar.

Acaba mi placentera visita al teatro con “variaciones de un enigma” la que parece ser la más complicada de las obras y que requiere mayor atención pero que escenificada no alcanza a aprehender al espectador, se trata de un caso de doppelganger, el doble fantasma maligno de una persona, para ello una mujer va a un psiquiatra y le narra su esquizofrenia en repetidas sesiones, ahí como elemento original vemos a cuatro actores, dos imitando a los que explican la trama. Luego como colofón Sibille disfrazado de grotesca enfermera de nombre Fifí que no es lo más acertado de Carrillo explica el sentido del conjunto enseñando sus diferentes personificaciones y terminan todos mismo bollywood sin danza cantando en relación al tema lo cual nos brinda una conclusión terrible pero que no empaña lo antes visto porque ha sido una aventura curiosa, agradable, festiva e inteligente. En conclusión, una bella velada.

viernes, 24 de junio de 2011

En un mundo mejor

Ganadora del Oscar 2011 a mejor película en lengua no inglesa, dirigida por la danesa Susanne Bier, nos plantea un tratado sobre la violencia y la venganza o el desquite, tenemos a dos niños como protagonistas principales, uno se llama Elías, un niño tímido y poco sociable que es molestado en el colegio por compañeros abusivos hasta que un día es defendido por Christian, un pequeño que vive resentido con la vida por la muerte de su madre a manos del cáncer y que toma las circunstancias como quien no quiere dejarse vencer jamás por ningún motivo y para ello es capaz de casi cualquier acto de fuerza mayor producto de una determinación fija en su voluntad.

Christian se lleva mal con su padre al que culpa de desear que su madre muera ante tanta enfermedad y descomposición, además de que le prometió que ella se salvaría y como mente infantil le achaca la falta a la promesa. Por ello se muestra rebelde con un sentido de la justicia del ojo por ojo y la acción directa, su carácter influenciará en su amigo y le traerá dificultades. Elías vive el triste trance de la separación de sus padres, ambos son doctores, su progenitor de origen sueco es médico voluntario en África en un campo de refugiados donde vive su propio dilema frente al abuso de guerrilleros que cortan las vaginas de las mujeres embarazadas pertenecientes a otras etnias a las que maltratan ferozmente por considerarlas débiles, asunto en que gira la trama, la fuerza inclemente que se impone frente al indefenso e inseguro que generalmente se le asocia con los valores y la bondad, con la desprotección y la fragilidad.

El padre de Elías, Antón, es un hombre idealista que en cierto momento permite que se le humille y se le golpee frente a sus vástagos para dar la lección de que no teme a la matonería pero en la filosofía del ser humano civilizado, la idea de Mahatma Gandhi de la resistencia pasiva esperando el entendimiento de su semejante que por salvaje y vulgar no hace más que persistir sin un mea culpa alguno, pero Christian acostumbrado a la revancha planeará hacerle pagar su maldad al mecánico que abofeteó sin contención al padre de su amigo.

La cinta expone claramente la disyuntiva entre tomar la rienda de la respuesta pareja ante la brutalidad o la agresión verbal o física, Antón se enfrenta a ello en dos oportunidades, lo que es claro es que es una persona pacífica e instruida que a su vez es algo extraña, su ética se verá puesta a prueba ante un sujeto despreciable odiado por muchos lastimados por su frialdad. Por otro lado su hijo es más como el objeto que se deja llevar por el agua, es un chiquillo bueno que no tiene sentimientos negativos sino una extrema docilidad y sensibilidad, sin embargo nota que hay acciones injustas que merecen un cambio o una solución y al ver que nada ni nadie interviene, opta por declararse colaborador de un futuro revanchismo de parte de Christian, se deja arrastrar por él, aunque a último momento logra convertirse en un héroe al arriesgar su existencia por ayudar a otros.

Christian está envenenado por dentro, el sufrimiento del desgaste de su madre hasta su derrota espiritual ha calado en su corazón, le invade el sentimiento de la soledad y el aislamiento propio, junto con la desesperación por haber pasado por semejante vicisitud que guarda en su memoria, también por la falta de un guía ya que su padre no sabe como acercársele ni él se lo permite porque le guardar rencor. No es una mala persona ni tampoco su progenitor pero les falta comunicación, encima la sinceridad paterna cae como una piedra en la cara que no favorece la relación en absoluto.

Fermentado el concepto lo ponemos en práctica bajo la mirada atenta, dominante, expresiva, explicativa, controlada, normativa, aún bajo ciertas reservas y artística del cine de Bier que termina fabricando un mensaje reflexivo de optimismo con los rapaces africanos sonrientes en su pobreza material corriendo detrás de la camioneta de los médicos, de lo cual cada espectador forma su particular auscultación del alma humana, siendo la cinta redonda, con un toque muy americano lejos de su procedencia europea. El desenlace de la salud de Elías y la presencia de un posible suicidio captan nuestra atención para finalmente resolverse de la mejor manera para no enfrentar desilusiones masivas, se opta por el común denominador y luce propensa a la satisfacción, que quiere ser solo una amable meditación, más no una desazón ni una tristeza implacable ni una felicidad incompleta, siendo propia de una realidad optimista y finalmente ideal, entonces nos transportamos al acto sexual propio del verdadero amor y la solución que brinda la amistad y el afecto familiar o interpersonal que da firmeza a la traducción del preciso rótulo en español.

lunes, 20 de junio de 2011

Canino


Una realización extravagante, la de ésta nominada al Oscar 2011, a mejor película en lengua no inglesa, los padres de tres adolescentes, dos mujeres y un hombre, crían a sus hijos con una educación que surge de sus pensamientos particulares, alteran toda su formación por una extraña forma de ideología personal, quieren cuidar de ellos y que no se vean influenciados por el mundo, para ello cambian definiciones, mienten y permiten relaciones sexuales lésbicas y hasta incestuosas, los tienen confinados a una enorme casa de campo prohibiéndoles la salida bajo engaños, uno de estos es que solo cuando se les caiga el canino derecho podrán considerarse adultos y ser libres, también para salir del hogar han de usar un vehículo.

Entre las extrañezas impartidas está ser tratados como perros, ladran en posición de cuatro patas y hacen pruebas absurdas, el padre incentiva su extraña atmósfera viniendo falsamente herido de la calle, haciéndoles creer que los gatos son demoniacos por lo que deben matarlos. La competencia entre hermanos es fuerte, incluso llegan a agredirse, los valores son endebles y la inocencia roza la inmoralidad ya que están en sus consciencias enseñanzas especiales. El padre permite solamente que una mujer joven de su trabajo de nombre Christina visite a sus vástagos y ella a cambio de regalos minúsculos tiene relaciones con ellos. El padre les habla de traer a un perro o a un hijo como compensación de su actos, su mujer lo apaña en su comportamiento e incrementa la confusión de sus hijos, por ejemplo ante una pregunta de curiosidad de uno de ellos describe a la vagina con su propios términos disimiles al verdadero significado. La madre está embarazada y en general es un ente pasivo que observa y permite el patriarcado autoritario y absoluto de su marido. El hombre no duda en golpearlos si faltan a su concepción de moral como ver vídeos de fuera de su familia.

En resumen la película intenta dar a entender que la manera de conducirnos típicamente no nos viene natural, no existe un desarrollo único sino el hombre es lo que aprende y si se le aísla no discute nada sino obedece ante sus maestros, es un mutante del contexto que lo rodea y es como el niño criado por lobos que deja de practicar el lenguaje y andar de pie para convertirse en un salvaje que imita la imagen próxima que lo controla o le proporciona cuidados y afecto, como el can de Pavlov que actúa por un código impartido por otros que ejercen poder sobre éste.

Las muestras de excentricidad abundan, el padre siente que es correcto lo que hace por lo que no se pone en duda en ningún momento sino hace esfuerzos por cumplir con su meta de crear personalidades a su antojo, como cuando habla con un entrenador de perros y entiende que esos animales domésticos son lo que uno quiere que sean y esa doctrina la transporta a sus hijos, por lo que se encuentra muy seguro de lo que efectúa, creando interrogantes sobre que intenta realmente con esa variedad de rarezas que dicta a seguir, como dejar peces en la piscina para que se busque pescarlos como si se tratase de un río. Por todo pensamos ¿hacia donde se dirige finalmente?, ¿qué futuro está creando?, lo que queda sin definirse, dejando la interpretación al espectador.

El padre puede ser muy violento y demuestra que se preocupa a su modo por sus muchachos, parece estar convencido de que es necesaria la creación de ese universo particular que ha diseñado. Los adolescentes viven en un hogar adinerado pero están sumidos en la ignorancia. Tal cual las hijas en cierto pasaje de la trama bailan desenfrenadas ante el júbilo de los padres. No hace falta recalcar que como a animales domésticos se les da premios y castigos que refuerzan sus acciones.

Pero todo ese exilio descabellado crea no solo una identidad insólita, de fenómenos con naturalezas que desarrollan conductas estrafalarias agregadas sino que despierta por contradicción a lo que anhela el padre, un deseo de escapar, un deseo de liberación, ya que la figura paterna es invasiva, tirana y limitadora, lo que genera que nazca el imperio de la individualidad y su manejo. Siguiendo, claro, las reglas que parecen lógicas, no siéndolo, pero finalmente huyendo de todo lo extraño y opresivo. El claustro termina sofocando, cansando, el espíritu pide mucho más.

La película no es complicada aunque tiene su toque original, tampoco representa una puesta en escena visual de mucho logro sino que se sostiene en su mensaje, en su estructura y en su fondo, lo que subyace internamente en lo que observamos, despertando ambigüedad de sentimientos porque podemos rechazar mucha parte del contenido o una porción de imágenes pero queda el planteamiento de una locura armada coherentemente que nos hace aceptar el producto, dándole al director griego Yorgos Lanthimos cierto respaldo por semejante hazaña.

martes, 14 de junio de 2011

El hombre que mató a Liberty Valance

Si una película puede reunir entretenimiento, arte y audacia intelectual en su ponencia ideando un panorama de manera simple pero con el academicismo necesario para llevar en lo alto el rótulo de clásico imperecedero es ésta. Teniendo un reparto de actores espléndidos que encaran a sus personajes con la naturalidad de darles vida a guisa de verosímiles y “auténticos” lo que es impresionante porque es una historia de ficción. Por un lado tenemos a un John Wayne rudo pero benévolo y a la vez heroico pero austero, en la interpretación de Tom Doniphon, que en su funeral es visitado por un compañero del pasado que no solo le quitó a su novia sino su propia leyenda y que gracias a él se convirtió en senador representante de un pueblo olvidado y salvaje, con lo cual ganó prestigio, identidad y poder económico, ese hombre es James Steward con el nombre de Ransom Stoddard, un abogado idealista que está perdido en el viejo oeste donde los más fuertes imponen su palabra y donde el sheriff, Link Apleyard (Andy Devine), es un gordo temeroso y glotón que tiembla al escuchar la mención de Liberty Valance.

Ransom cuenta la historia a unos periodistas del pueblo – y a nosotros- que le exigen les explique que hace en ese lugar lúgubre y solitario donde yace un cadáver, extrañados por su visita a una ceremonia fúnebre que solo tiene a un hombre presente, el sirviente y camarada de Doniphon, un hombre de color rustico pero bondadoso y leal llamado Pompey (Woody Strode), que en un momento de furia le salva la vida a su patrón que arrebatado siente que se han llevado todos sus planes futuros. En ellos cuenta Hallie (Vera Miles) una chica agreste e ignorante pero muy bella que es mesera en un restaurante local. Ransom se encargará de educarla y de cambiarle la existencia aunque tras el retorno al territorio que la vio nacer la dama transpire mucha nostalgia incluso por Doniphon a quien le lleva una rosa de cactus que era el regalo que compartía el cowboy con ella.

El mal está representado por un violento bandolero y matón de nombre Liberty Valance (Lee Marvin) que impone su ley a toda la población y que le da una infame bienvenida a Ransom que a pesar de la paliza y la humillación mantiene su espíritu constructivo y moderno, tanto que harto de él decide retarlo a costa de poner su vida a disposición. Ese nuevo hombre mueve las aguas reinantes con sus pensamientos de justicia e intento de imposición del derecho ciudadano, sin embargo es Doniphon el único capaz de enfrentar a ese indomable peligro aunque mantiene su distancia a manera de tensa convivencia en donde ninguno se teme aunque se respetan como pistoleros.

En el pueblo está naciendo el germen de la civilización, el periodista alcohólico pero de admirable voluntad de ejercer el llamado cuarto poder a favor de los demás, Dutton Peabody (Edmond O´Brien), aspira vencer a Valance que quiere seguir manteniendo al pueblo subyugado y atrasado, para eso se atreve a publicar en su diario contra los intereses del maleante, también arriesgando su propia salud. Por un lado Doniphon es un héroe sin deseo de serlo y por otro Ransom solo quiere promulgar el desarrollo de normas que generen la evolución del pueblo, uno tiene la fuerza y el segundo la inteligencia, pero Valance juega con sus reglas y tiene todo a su gusto, lo que implica la necesaria participación de Doniphon en dar fin a los problemas, no obstante Ransom querrá valerse por sí mismo aunque al final dependa de su amigo.

La historia debo decir vale por su trama, por supuesto; que está muy bien desplegada con una conformación entretenida como a su vez muy valorable artísticamente, pero hay que hacer hincapié en las actuaciones que son las de mayor relevancia y por las que cualquiera no podría más que destacar como apreciar, sobre todo cuando el universo completo del filme es fácil de entender y sin pretensiones más que hacer un buen trabajo práctico y de resonancia cinematográfica que de la mano del director John Ford cumple con creces en sus ambiciones dejando un producto inmortal.

Wayne se administra perfecto en su elemento, en un género que le viene como anillo al dedo con una naturalidad que raya en la convicción y la seguridad, es decir el western más diáfano posible, con una actitud varonil, valiente, confiada, rural, sencilla y altanera. También Steward logra la performance encomiable con un abogado débil técnicamente con las armas pero dispuesto a morir por sus convicciones como en el enfrentamiento final con Valance, el tercer soporte principal dentro de las interpretaciones que respira maldad e infringe abuso por sus poros en una teatralidad y sinvergüencería innata que despliega un Marvin bendecido por los dioses que logra ganarse el cariño del espectador que alaba su manufactura histriónica convincente sin caer en el lugar común de la imposición de la caracterización del rival detestable a fuerza de forcejeo y arbitrariedad. El resto del casting logra cumplir solventemente y cada uno supera la meta logrando armar un pueblo lleno de personalidad absorbible. Es digna de aplausos la presente realización que hay que catalogar como obra maestra sin las reticencias de quien no está dispuesto a reconocer cuando está frente a lo grande, dando cabida a la necesaria perspicacia que otorga la mayor distinción a lo que se lo merece.

jueves, 9 de junio de 2011

Incendies

Realización que fue nominada a mejor película en lengua no inglesa en los Premios Oscar 2011, dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. Ésta es una historia compleja, laberíntica pero muy bien urdida aunque nos dará trabajo para comprender todas sus aristas, uno se puede perder por su recorrido que no explica muchas cosas sino hay que tratar de descubrirlas por deducción o por refracción de otras ideas. La historia es atrapante y tiene como hilo conductor el pasado de la madre de dos hermanos gemelos, Jeanne y Simon, a los que su progenitora en su testamento les deja una carta para cada uno que deben entregar por un lado a su padre y por otro a su hermano, personas a las que no conocen ni sabían de su existencia.

Mientras Jeanne va al Líbano en busca de su padre empieza a descubrir las oscuras y terribles experiencias vividas por su madre, Nawal Marwan, que desde joven sufrió el dolor de la perdida de seres queridos y de la inhumanidad del semejante aún dentro de su propia familia. Nacida cristiana se enamorará de un refugiado musulmán de quien quedará embarazada, de esa relación empezará a conocer el sufrimiento como la lucha interna entre su origen y el árabe que la marcará para siempre, cruzando la línea divisora entre ambos bandos como terrorista islamita. Llegará a convertirse en una criminal y será apresada por 15 años, la apodaran la mujer que canta y será violada y torturada. Más tarde sabremos la identidad de ese verdugo que será parte del desenlace del relato.

Simon irá en busca de su hermano a través de la ayuda del notario Jean Lebel , antiguo jefe de su madre en Canadá que hace de testaferro en su horas terminales, el pariente que se desea encontrar estará incluido en la sorpresa que esconde el filme, que llega a reunir toda las circunstancias principales en un final impactante y convergente. Él lleva una marca de tres puntos tatuados en la parte superior de un talón que será importante para identificarlo. De éste se nos cuenta que al padecer una vida de soledad y abandono termina convirtiéndose en asesino, el que cambiará de equipo pero seguirá practicando lo que mejor sabe hacer, infringir daño a los demás estando muy inmiscuido en la guerra religiosa que vive Líbano.

Habrán actos que transformaran a Nawal, la frialdad de los hombres la convertirán en una revolucionaria renegada. La balacera y quema de un ómnibus con niños mahometanos dentro herirá su psiquis y la harán participe de la atrocidad reinante, habiendo tratado en una ocasión de olvidar su sufrimiento y anhelado insertarse en la sociedad tras un cruel asesinato que le compete muy cercanamente, el cual le abre un vacío secreto en su interior. Parece que el destino la persigue y ella toma la decisión de escucharle; luego sufrirá el oprobio en la cárcel y deseará la muerte de lo que lleva en su vientre, que terminará cuidando como amando en su renacimiento e incluso perdonando su procedencia ya que más tarde huirá a un nuevo país y logrará rehacer su vida ayudada por quienes ella defendió lealmente al tomar partido por una causa que no representa la más razonable sino solo una posición, para solo recordar sus años más jóvenes tras volver a toparse con lo irrepetible y enterrado en el silencio, de forma tan impiadosa y brutal poco tiempo antes de morir.

Es una historia de padecimiento, de odio, de venganza, de injusticia, de equivocación, de caos, de locura, de extrema resistencia. El contexto es la guerra y Nawal estará siempre bajo esa vorágine que desde el inicio de la película no la dejará en paz. El espectador será observador de todo el calvario y de los vaivenes de esa mujer. La historia se cuenta en dos tiempos cruzados de presente hacia atrás yendo y viniendo por turnos, el de la joven Nawal hacia la madurez, el de los hijos preguntando por el ser que los ha protegido durante toda su existencia, apartándolos de tanta demencia e infelicidad que le tocó atravesar. En un momento Simon recuerda que tuvieron un hermoso crecimiento, e incluso irónicamente dice que debieron tener un perro como si eso les hubiera faltado y hubiera resultado importante. En comparación con lo que pasa su progenitora, una despiadada pesadilla que muestra dos caras del mundo, interrelacionadas por su persona. No obstante, querrá cerrar ese capítulo, esa herida, con el entendimiento que ha previsto de su descendencia por su pasado, algo que encuentro realmente injustificable pero que nos sumerge en una trama poderosa y febril que nos conmueve, nos remece, nos hipnotiza, nos involucra en un trance de más de dos horas de duración.

Los hijos lloran, se mezclan con gente peligrosa, visitan lugares donde se detesta a su madre, sienten pena por ella, la conocen más como si pelaran una cebolla; nadan en la piscina, el agua simboliza la calma, que al contrario que el incendio que es toda la narración los aleja de momento de una realidad que les dolerá y que al llegar al lugar que han requerido sus pesquisas se cierra la obra en un colofón que une las piezas del rompecabezas donde el culpable es la incomprensión, la violencia, la furia e intolerancia por sobre el amor y la falta de fraternidad entre los seres humanos.

lunes, 6 de junio de 2011

Rebelión Samurái

Película realizada en 1967 por el director japonés Masaki Kobayashi, nos remite a la época feudal nipona en el periodo Edo o Tokugawa que va desde 1603 a 1868 cuando las tierras se dividían bajo el mando de un daimyo, los que eran muchos divididos por el archipiélago asiático a la orden de los shoguns o altos mandos militares, en éste caso según el contexto a las órdenes del Señor Masakata Matsudaira que entrega a su ex compañera de nombre Ichi con la que tiene un hijo a la familia Sasahara que está bajo su mando, producto de un conflicto que provocó la agresión a una vanidosa y superficial concubina y al mismo despreocupado lord por lo que es echada vergonzosamente de su lado para que se case con el hijo del patriarca de éste clan de origen muy inferior en comparación al noble daimyo pero respetado en el territorio aunque visto de menos por su máximo omnipotente líder. Al inicio toman la entrega de la mujer con desagrado pero los protocolos y las jerarquías obligan a que se ejecute el matrimonio además de que el vástago Sasahara está de acuerdo con el enlace amoroso, y más tarde encuentran que fue una bendición y a la vez el comienzo de lo que sería una tragedia al conocer a Ichi y su versión de los sucesos que termina siendo cálidamente aceptada recibiendo el cariño del padre y del hijo Sasahara.

El argumento del filme en su primera parte que es la más extensa se vuelve detallista y pormenorizado, demasiado explicito, pero logra a pesar de su modo de explotación de múltiples conversaciones subyugarnos con su relato, el concepto se envuelve en un aire disciplinado y armonioso de lenta difusión con un toque muy japonés con respecto a las convenciones y formalidades propias de esa cultura. Es una realización muy clásica en su formato, el que se adueña de toda la trama. El desarrollo no toma prisa sino más bien se dedica a exponer con morosidad y mucha calma relaciones interpersonales y diplomáticas, reuniones y diversos diálogos tanto familiares como bajo la posición del poder más alto en la zona que busca acarrear transformaciones, asumir decisiones y mantener el respeto por el orden establecido que se presenta autoritario y hasta abusivo. Se muestra la vida cotidiana e idas y venidas por ambas partes divergentes.

Pero, ¿cuál es la raíz del problema?, Ichi y Yogoro se enamoran perdidamente y tienen una hija, el padre de Yogoro, Isaburo, el famoso actor japonés Toshiro Mifune, orgulloso de su hijo le entrega el control de su familia, que ostenta sirvientes y áreas agrícolas, para eso Isaburo ve en el amor de su hijo su propia reivindicación, porque él no ama a su mujer, Suga, de irascible, acomodadizo e insensible carácter sino que se casó con ella por obligación propia de la forma de vida de la era, para obtener beneficios y alcurnia, lo cual lamenta encarecidamente como síntoma de derrota moral. Pero nada es para siempre y la quietud se quiebra, surge un dilema, se ha muerto el lord y su hijo ha heredado el rol vacante, lo primero que desea es tener a su madre a su diestra por lo que ve incongruente que la progenitora de un señor todopoderoso esté casada con un vasallo de su corte y quiere que lo abandone para que vaya con él.

Nuevamente los dos fríos asesores del daimyo intervienen y mediante subterfugios y tretas se llevan a Ichi, luego de una infructuosa negociación. Ahí empieza el clímax de la película. Se da rienda suelta a la acción esperada, Isaburo es un experto con la katana, ha practicado el arte de la guerra durante toda su existencia y junto con Tatewaki Asano son los mejores y más peligrosos samuráis de Japón, con éste suele filosofar mucho y compartir una cierta amistad que solamente se abstiene frente al deber. Dentro de la responsabilidad de Asano está ser el guardián que permite el pase hacia los dominios del lord por lo que es fácil deducir que sufrirán un choque.

La rebelión se da porque Isaburo y Togoro quieren de vuelta a Ichi y ella también quiere regresar con ellos, pero el lord no lo quiere de ese modo, por lo que el enfrentamiento tras la desobediencia e insurgencia es inminente. La película se arroga una bella y romántica historia de verdadera pasión, a prueba de cualquier intromisión o dificultad, y por otro lado está el honor y la defensa de los principios ante la injusticia, la arbitrariedad y la tiranía, y a su vez la valentía de combatir al enemigo cruel e implacable. Isaburo quiere que se conozca lo que los aqueja, no solo en el presente, hasta para futuras generaciones y de darse la oportunidad espera llegar hasta las peores consecuencias. Finalmente se ven combates fantásticos y artísticos, incluyendo el gran combate entre los mejores samuráis.

El guión juega sus reglas personales con una conclusión atípica que sorprende, la batalla final está llena de gloria y cierra una revolución épica, de un único hombre, que siente al poner su vida a favor de una causa noble, sea muriendo o venciendo, que ya ha encontrado la felicidad que de joven esquivó por equivocación.