miércoles, 20 de julio de 2011

También la lluvia

Fue una de las grandes competidoras por los premios Goya 2011 que solo llegó a obtener un reconocimiento de tres galardones, dirigida por la cineasta española Icíar Bollaín. Tiene como figuras importantes al actor mexicano Gael García Bernal en el papel de Sebastián, director que realiza en Bolivia una película sobre las atrocidades acaecidas durante el descubrimiento de América, y al actor español Luis Tosar como Costa el productor del filme.

Mientras todo el reparto de una realización cinematográfica se traslada al país altiplánico se ven en medio de una lucha que mantiene la población indígena contra las autoridades gubernamentales producto de la privatización del agua. En esa batalla campal sobresale un hombre llamado Daniel que es el que lidera los levantamientos contra el estado, que también participa en el casting que se hace a los pobladores andinos donde es escogido para interpretar a un cabecilla indígena que lidera los ataques frente a los abusos de los españoles. Costa se involucra con él solventando una amistad que empieza por negociaciones que competen a su producción, pero termina entablando una relación fraternal.

En la película se dan dos historias paralelas, una es la película que recrea el descubrimiento de América, la cual se hace de forma entre moderna y antigua, dando a entender que son personificaciones asumidas en la actualidad en que se utilizan escenarios contemporáneos y otras como si volvieran en el tiempo detalladamente y en el contexto realista. En ese aspecto hay un ejercicio de denuncia, se relatan las defensas de los pobladores por parte de personajes históricos de las misiones religiosas a los que se les atañe ideas revolucionarias de igualdad y libertad en comparación con el maltrato y la violencia que ejercen los conquistadores que no dudan en mutilar o asesinar a los autóctonos americanos. Dentro de lo curioso está que Cristóbal Colón es descrito como un tipo ruin, ambicioso y cruel, que promete riqueza y esclavitud en beneficio único de la corona española. El actor Karra Elejalde lo dibuja con la mezquindad necesaria que requiere esa imagen, con lo que se alzó con el afamado premio Goya. En segundo lugar está el problema del agua que viven los pobladores y los lleva a una revuelta con disturbios en las calles que requiere el uso de la fuerza por parte de la policía.

Hay una mirada socialista que defiende los derechos de los indígenas, el enfoque es que el gobierno abusa del poder imponiendo ordenanzas que están fuera del alcance de los pobladores más pobres que no pueden acceder al agua, que se les quita la oportunidad de utilizar pozos producto de que escasea el líquido vital y se ha de distribuir mercantilmente bajo una empresa privada. Si bien es lógico que pueda privatizarse el servicio del agua, la película hace ver que la economía de los indígenas no permite que puedan pagar por ello, colocando una disyuntiva sin solución que solo resalta la indiferencia y la imposición del gobierno que hace hincapié en llamar a esa oposición bajo el eterno rótulo de barbarie y atraso. Hay un claro caso de falta de comunicación y acuerdo como un no deseo de negociación entre ambos bandos, por un lado los aparentemente más débiles que sienten la represión y contestan ávidamente, mientras los otros los poderosos buscan cumplir con la ley que dictan.

Dentro de sus características está que existe una cierta vulgarización contextual, como el uso de un lenguaje coloquial y algo limitado, hay una ambientación que muestra el formato algo rústico, en parte he sentido como si viera una versión española del cine peruano tradicional, de ese que se puede catalogar de poco exitoso y que en los últimos años ha tenido una grata mejoría con algunas excepciones. No es que sea una mala película pero está plagada de defectos, tiene un interesante aire político e histórico crítico aunque con actuaciones que dejan mucho que desear como la irregular performance de Juan Carlos Aduviri que hace de Daniel -y que se le puede perdonar por su inexperiencia- que en ésta realización se convierte en pieza indispensable y recurrente, como las de muchos actores bolivianos carentes de talento; se ve en un momento que hay una asamblea de pobladores que tratan de ver el problema del agua y parece una mala clase de interpretación.

El guión no aporta mucha magia a los protagónicos, Bernal sostiene una personalidad demasiado caprichosa y voluble que puede llegar a entenderse pero no luce demasiado apreciable, en todo caso no logra gran efecto en el espectador, a un tiempo bondadoso y a otro momento insoportable. Tosar es el que mejor sale en pie del asunto, dándole humanidad a su personaje, y aunque también cambia de actitud parece más aceptable, aunque tampoco es mucho.

El mensaje es notorio, notable, el ser altruista, hay buena voluntad pero para quien vive en un mundo ya con mucho uso del tema no convence porque el maniqueísmo es anacrónico y las idiosincrasias sociales son más complejas si bien la revolución que vive el filme sobre el agua parece que ha sido verdadera y la transgresión de la representación de un Colón inhumano se ampara en un hecho contundente como una carta que envía a los reyes católicos.

viernes, 15 de julio de 2011

El americano

Película del 2010 interpretada por George Clooney en el alma de un asesino que se va a esconder a un pueblito italiano huyendo de unos suecos que siguen sus pasos para matarlo, tiene un último trabajo habiendo avisado de su próximo retiro, fabricar un arma de largo alcance a una francotiradora de amplia belleza llamada Mathilde, la actriz holandesa Tekla Reuten. Mientras con grave dedicación se dispone a realizar su misión, suele tener conversaciones con un cura que trata de descubrir sus secretos ante un hermetismo infranqueable, también solicitar la compañía de prostitutas hasta que se enamora de una, Clara, otra actriz preciosa de origen italiano de nombre Violante Placido.

La película tiene un tono crepuscular, con un estilo europeo, se vive un sosiego que solo se rompe por momentos de violencia en que el asesino es perseguido para ser asesinado, en ello muestra sus habilidades como su frialdad. Clooney muestra mucha serenidad y seriedad, sus gestos son medidos, sorprende no exponer su carisma para asumir la imagen que requiere su papel protagónico, uno podría esperar encontrar una actuación fallida pero termina siendo creíble si bien no suele ser su caracterización más representativa, finalmente logra salir a flote con el personaje, no luce forzado sino más bien exacto, como que está en el límite de lo correcto.

La historia está contada bajo varias elipsis, no se nos explica demasiado sobre los implacables criminales que siguen a nuestro antihéroe ni mucho menos sobre el pasado de éste, el relato está enmarcado en un presente que da por conocido el pretérito y que se dedica a desarrollarlo, el guión no sigue una secuencia convencional sino que va descubriendo diversos sucesos que nacen y desaparecen en el transcurso del filme, como la misma existencia, es decir esa espontaneidad que no se puede predecir aunque tenemos nuestras metas y cotidianeidades. Hay un asesino de prostitutas suelto, el hijo del cura es un elemento pasajero y en sí la relaciones son mayormente superficiales, no sonsacan abundante información sino muy parcial y nimia.

Hay un juego con los cromatismos como el color rojo propio de los prostíbulos en el cuarto de nuestro personaje principal, Jack, que vive el instante sin preocupaciones y que no muestra sentimientos aunque llega a reflexionar sobre la soledad mediante actos. Deambula su día entre su tarea, las comunicaciones con su jefe, los tratos con su empleadora circunstancial, los paseos con su amada y su relación de amistad con el padre Benedetto (Paolo Bonacelli).

Hay una simpleza inherente a la narración que nos permite imaginar más que presenciar acontecimientos, hay un aire a ralentizar el tiempo y las actividades, mostrando con paciencia a un hombre llano y plano que sostenga verosimilitud, hay un notorio esfuerzo por hacer verdadero a un Clooney contenido. Es en esencia una cinta muy realista en lo posible que quizás por tener ese efecto no llegue a gustar por carecer de explosividad y dinamismo en su mayor parte de metraje que lo tiene por cortos lapsos pero que se adscriben solo a los ratos de acción en que despierta el lado salvaje de Jack o Edward que parecen ser nombres falsos que escapan de la identificación y dejan en el limbo las referencias biográficas, a un hombre que aún en ese despertar no demuestra efusividad sino movimientos autómatas.

La película posee defectos en su desenlace, cuando está a punto de ser asesinado Jack sucede algo que no tiene sentido y la misma misión se ve corrompida por una cierta incoherencia que puede comprenderse pero nos suena a artificio que no se asocia con un accionar común, pero son vuelcos que buscan dar una agilidad que el filme no llega a consolidar por ser movimientos últimos que ya no cambian nuestra percepción total, lo cual no desestima el producto sino mantiene lo ganado que es un filme que no será una obra maestra, pero si de haber disfrutado su recorrido atípico que promete sin cumplir pero sin desagradar al que ha comprendido sus características y ahí yace el reto porque no está dirigido a una mayoría expectante de adrenalina sino a un inclasificable espectador, como si lo hecho no fuera una realización bajo previo análisis de público objetivo sino simplemente el llevar a cabo una estilo personal.

Dirigida por el holandés Anton Corbijn que se ha dedicado a hacer documentales musicales y videoclips de bandas como Depeche Mode, U2 o Metallica y quizá le falta experiencia en la ficción, que fijo ha ganado unos fanáticos pero mantiene distancia de mayor público. 

jueves, 7 de julio de 2011

Simpatía por el Señor Venganza

Película del surcoreano Park Chan-wook del año 2002. Nos involucra con la temática que delinea el título sin rodeos, la venganza. Todo empieza cuando un sordomudo de nombre Ryu tiene que conseguir un donante de riñón para su hermana, pero al no obtenerlo por vía legal decide buscar en el mercado negro bajo una extraña venta, gasta todo su dinero en acceder a ésta e incluso permite que le extirpen uno, finalmente despierta sin nada y al perder su caudal monetario se deja convencer por su descocada novia de secuestrar a la hija de un empresario llamado Park Dong-jin (Song Kang-ho) que no hace mucho ha sido su jefe máximo en su antiguo trabajo de técnico de mecánica, para pedir un rescate que pueda pagar el ansiado órgano. En el trance suceden delicados imprevistos que ponen tanto al empresario como a él en rumbo de cobrarse el irreparable daño recibido que los llena de sufrimiento y un sentimiento de vacío que motiva al primero a deshacerse de todas sus adquisiciones materiales para planificar su resarcimiento emocional como al otro que no tiene nada a hacer pagar a los culpables indirectos de su perdida, cada uno por su propio camino.

Se desata desde éste lugar, partiendo de la primera parte de la cinta que es pausada y en verdad sin mucho orden lógico, un contundente estado de violencia, tan popular en el cine asiático que como de costumbre nos despertará la sed de sangre en una rocambolesca persecución mortal. Para eso no faltan algunas extravagancias, como el retrasado mental que aparece en el río cargando vistoso y exagerado un brazo bastante rígido, entrando en el contexto de forma intempestiva; la hermana enferma revolcándose en el llanto mientras sus vecinos se masturban a través de la pared pensando que está teniendo sexo salvaje; o el mismo comportamiento de Ryu, que luce en buena parte tonto e introvertido, a diferencia de su pareja Cha Yeong-mi (Doona Bae) que es una avispada socialista metida en un pequeño grupo terrorista, en la unión de la chica revoltosa con el joven pacífico y que supuestamente es noble aún convirtiéndose en criminal.

En la trama Ryu y Cha Yeong-mi son de situación humilde, ella suele renegar de su condición pero manteniendo una alegría desbordada como parte de su personalidad y siente como su ideología le guía en la consigna de que el mundo es totalmente injusto con algunas personas como ellos, para eso mueve semejante a un títere a su compañero que actúa con frialdad natural sin un enojo demasiado palpable sino casi como un autómata. El personaje de Song Kang-ho por su lado está destrozado y lo transmite sin rubor, perpetra su ajuste de cuentas con todo sentido del deber, siente que es lo correcto, tomando el asunto en sus manos con un inverosímil control de sus impulsos, parece un experto en asesinar, lo que no guarda un sentido coherente que lo respalde como tampoco a Ryu, ya que ambos son máquinas de matar sin tener nociones de ello, aparentemente sus deseos los han instruido en el arte del homicidio sin remordimientos, lo cual lo hace ver demasiado simple. Y en eso consiste el relato, en entretenernos, sin que hagamos muchas preguntas inquisitivas ni que la propuesta pretenda la habilidad de darnos respuestas, sino que sucede y punto, no hay vueltas que darle.

En efecto no cuestionamos el guión porque éstas cintas contienen una cierta magia para hacer aceptable lo impensable, como que nos ponemos primitivos con la brutalidad visual y quizás lleguemos a comprender los comportamientos desquiciados que en apariencia son consentidos como normales pero desde luego que no lo son. En toda la película subyace una discreta crítica sobre la pobreza económica en un país capitalista aunque en un momento sarcásticamente Cha Yeong-mi cante una canción contra la Corea comunista y a favor de la democracia.

La primera parte de la película es algo confusa pero luego se aclara ensayando buenas explicaciones ante las ambigüedades, como que arranca sin ton ni son y luego recompone esa primera estructura desordenada, mezclada y particular. La segunda mitad recalcamos es una medida carnicería de buena mano que exhibe una factura rara y sensacionalista, la meta es cazar a nuestros enemigos. La revancha alcanza a todo el universo fílmico hasta convertirse en algo que encuentra su propia personificación en la trasformación de los personajes principales, muy bien definido el argumento en el rotulo que enmarca la realización. Al final una supuesta mentira resulta verdad y cierra el ciclo propio de la parca no admitiendo tregua alguna para el espectador que si sabe que esperar se sentirá agradecido.

jueves, 30 de junio de 2011

Biutiful

Dirigida por el director mexicano Alejandro González Iñárritu, fue nominada a mejor película en lengua no inglesa en los Oscar 2011. Nos relata la historia de Uxbal, en el magnífico actor español Javier Bardem. Su personaje está sumergido en el infierno de los problemas como tener un cáncer que en estado terminal lo hace orinar sangre, quedándole solo dos meses de vida, para ello tiene que organizar el futuro de su dos hijos pequeños pero todo se presenta caótico, suele pensar que seguirá viviendo y trata de no aceptarlo. No se ve a un hombre que sufre mucho sino a un tipo valiente que enfrenta la situación, no sé si será un acierto pero permite que veamos tanta debacle con mayor paciencia si bien el exceso suele afectar un poco nuestra asunción de la realidad expuesta.

Uxbal trabaja en una funeraria, es médium, ayuda a encontrar vivienda y trabajo informal a los inmigrantes africanos y asiáticos indocumentados. Con estos últimos, aunque algún socio suyo los maltrata y explota, él siente compasión por ellos y trata de compensarlos. Por ejemplo, ayuda a una mujer de color que tiene a su pareja en la cárcel llevándola con su hijo a su hogar y antes emplea de nana a una jovencita oriental. Dentro de su mundo puesto al revés su mujer es promiscua y adicta a las drogas, están separados pero suelen encontrarse; ella es depresiva e irregular, no es buen modelo para sus vástagos por ello no confía Uxbal en su persona a pesar de que aún la quiere y busca su mejoría.

Hay una escena que arranca y termina el filme que es una premonición de la propia muerte de Uxbal, un sueño anticipado de su final en el que conversa con su abuelo de mozuelo sobre un búho muerto y del sonido del viento, mientras en la cama dialoga con una mujer a la que solo se descubre con cierta sorpresa en el cierre de la cinta ya que es una escena dulce e inocente, a la que le regala una joya cara recuerdo de su madre. Es como ver la felicidad en medio del horror.

Iñárritu es duro con su exhibición del sufrimiento humano sumiendo al espectador en una realización que repite un drama tras otro, pero lo hace con un aire frío y seco. Uxbal se choca contra la misma piedra una y otra vez. No solo es pobre sino confiado como cuando le da su dinero a la mujer de color que cuida a sus muchachos. Asume riesgos por otros, como al encarar al policía corrupto que permite a los inmigrantes vender en las calles. Es algo ignorante cuando habla con la curandera y ésta le regala piedras para la suerte. Es cariñoso con su esposa aún a la distancia y trata de sobrellevarla soportando su personalidad disoluta e irresponsable. En resumidas cuentas es un ser libre de odio y frustración a pesar de que su contexto es el peor.

Por momentos el personaje por el guion y las circunstancias se hace poco creíble, solo se salva –aunque decirlo sea ya un lugar común en la crítica de ésta película- por la actuación de un Bardem estupendo, solo él recupera la verosimilitud del ser humano. Iñárritu es disperso con los elementos de su obra pero bajo una misma temática de propensión a la derrota lo cual proporciona una cohesión en la variedad de casos; acumula catástrofes a manera de currículo del dolor, por eso no necesita ahondar en una de sus aristas enseñadas sino en el todo. Mantiene un sentido de auscultación leve. Mientras sigue andando. Suele ser parejo en su trayecto argumental por lo que no desencadena resultados sino sigue su línea de lamentos sin gritos, en el silencio y la inercia, en el aceptar del destino o quizás peor en la simpleza del pensamiento.

También busca sacar provecho de un lado sórdido y en otros casos efectista, una mujer desnuda alcoholizada jugando sobre un tipo mientras bebe vino y escucha música a todo volumen, el estado terminal visto sosegadamente por un hombre sin recursos, dos homosexuales besándose y tocándose la entrepierna, inmigrantes de color golpeados violentamente con palos por policías, la lista sigue. No es que no se deban usar esas imágenes o narraciones porque entonces que contamos sino que no agregan significación relevante sino se vuelven mero espectáculo sin valor aún queriendo ser existencial a toda prueba y ese es el problema, se pretende demasiado ese ambiente, se hace notorio aunque Uxbal sea firme, dando la impresión de un método y el drama no cala demasiado, juega con nuestros sentimientos. 

Tampoco es que Iñarritu sea un director malo, nada de eso, tiene mucho oficio pero ha debido de reforzar una idea principal, no dejar el conjunto en tanta vaguedad. Se disfruta la cinta pero no deja algo sólido en la mente que no sea un Uxbal en el abismo sin que casi se percate él de ello. A fin de cuentas Iñarritu sabe lo que hace sino que queremos más de él, que pula su arte y finalmente maneje sus herramientas y estructuras, que no se queden en solo eso, que se mueva hacia un nuevo camino dándose más tiempo para hacer un guion con una historia que se sienta más “verdadera”.

viernes, 24 de junio de 2011

En un mundo mejor

Ganadora del Oscar 2011 a mejor película en lengua no inglesa, dirigida por la danesa Susanne Bier, nos plantea un tratado sobre la violencia y la venganza o el desquite, tenemos a dos niños como protagonistas principales, uno se llama Elías, un niño tímido y poco sociable que es molestado en el colegio por compañeros abusivos hasta que un día es defendido por Christian, un pequeño que vive resentido con la vida por la muerte de su madre a manos del cáncer y que toma las circunstancias como quien no quiere dejarse vencer jamás por ningún motivo y para ello es capaz de casi cualquier acto de fuerza mayor producto de una determinación fija en su voluntad.

Christian se lleva mal con su padre al que culpa de desear que su madre muera ante tanta enfermedad y descomposición, además de que le prometió que ella se salvaría y como mente infantil le achaca la falta a la promesa. Por ello se muestra rebelde con un sentido de la justicia del ojo por ojo y la acción directa, su carácter influenciará en su amigo y le traerá dificultades. Elías vive el triste trance de la separación de sus padres, ambos son doctores, su progenitor de origen sueco es médico voluntario en África en un campo de refugiados donde vive su propio dilema frente al abuso de guerrilleros que cortan las vaginas de las mujeres embarazadas pertenecientes a otras etnias a las que maltratan ferozmente por considerarlas débiles, asunto en que gira la trama, la fuerza inclemente que se impone frente al indefenso e inseguro que generalmente se le asocia con los valores y la bondad, con la desprotección y la fragilidad.

El padre de Elías, Antón, es un hombre idealista que en cierto momento permite que se le humille y se le golpee frente a sus vástagos para dar la lección de que no teme a la matonería pero en la filosofía del ser humano civilizado, la idea de Mahatma Gandhi de la resistencia pasiva esperando el entendimiento de su semejante que por salvaje y vulgar no hace más que persistir sin un mea culpa alguno, pero Christian acostumbrado a la revancha planeará hacerle pagar su maldad al mecánico que abofeteó sin contención al padre de su amigo.

La cinta expone claramente la disyuntiva entre tomar la rienda de la respuesta pareja ante la brutalidad o la agresión verbal o física, Antón se enfrenta a ello en dos oportunidades, lo que es claro es que es una persona pacífica e instruida que a su vez es algo extraña, su ética se verá puesta a prueba ante un sujeto despreciable odiado por muchos lastimados por su frialdad. Por otro lado su hijo es más como el objeto que se deja llevar por el agua, es un chiquillo bueno que no tiene sentimientos negativos sino una extrema docilidad y sensibilidad, sin embargo nota que hay acciones injustas que merecen un cambio o una solución y al ver que nada ni nadie interviene, opta por declararse colaborador de un futuro revanchismo de parte de Christian, se deja arrastrar por él, aunque a último momento logra convertirse en un héroe al arriesgar su existencia por ayudar a otros.

Christian está envenenado por dentro, el sufrimiento del desgaste de su madre hasta su derrota espiritual ha calado en su corazón, le invade el sentimiento de la soledad y el aislamiento propio, junto con la desesperación por haber pasado por semejante vicisitud que guarda en su memoria, también por la falta de un guía ya que su padre no sabe como acercársele ni él se lo permite porque le guardar rencor. No es una mala persona ni tampoco su progenitor pero les falta comunicación, encima la sinceridad paterna cae como una piedra en la cara que no favorece la relación en absoluto.

Fermentado el concepto lo ponemos en práctica bajo la mirada atenta, dominante, expresiva, explicativa, controlada, normativa, aún bajo ciertas reservas y artística del cine de Bier que termina fabricando un mensaje reflexivo de optimismo con los rapaces africanos sonrientes en su pobreza material corriendo detrás de la camioneta de los médicos, de lo cual cada espectador forma su particular auscultación del alma humana, siendo la cinta redonda, con un toque muy americano lejos de su procedencia europea. El desenlace de la salud de Elías y la presencia de un posible suicidio captan nuestra atención para finalmente resolverse de la mejor manera para no enfrentar desilusiones masivas, se opta por el común denominador y luce propensa a la satisfacción, que quiere ser solo una amable meditación, más no una desazón ni una tristeza implacable ni una felicidad incompleta, siendo propia de una realidad optimista y finalmente ideal, entonces nos transportamos al acto sexual propio del verdadero amor y la solución que brinda la amistad y el afecto familiar o interpersonal que da firmeza a la traducción del preciso rótulo en español.

lunes, 20 de junio de 2011

Canino (Kynodontas)

Canino (2009), nominada al Oscar 2011 a mejor película en lengua no inglesa, es una realización extravagante. Los padres de tres adolescentes, dos mujeres y un hombre, crían a sus hijos con una educación que surge de sus pensamientos particulares, alteran toda su formación por una extraña forma de ideología personal, quieren cuidar de ellos y que no se vean influenciados por el mundo, para ello cambian definiciones, mienten y permiten relaciones sexuales lésbicas y hasta incestuosas, los tienen confinados a una enorme casa de campo prohibiéndoles la salida bajo engaños, uno de estos es que solo cuando se les caiga el canino derecho podrán considerarse adultos y ser libres, también para salir del hogar han de usar un vehículo.

Entre las extrañezas impartidas está ser tratados como perros, ladran en posición de cuatro patas y hacen pruebas absurdas, el padre incentiva su extraña atmósfera viniendo falsamente herido de la calle, haciéndoles creer que los gatos son demoniacos por lo que deben matarlos. La competencia entre hermanos es fuerte, incluso llegan a agredirse, los valores son endebles y la inocencia roza la inmoralidad ya que están en sus consciencias enseñanzas especiales. El padre permite solamente que una mujer joven de su trabajo de nombre Christina visite a sus vástagos y ella a cambio de regalos minúsculos tiene relaciones con ellos. El padre les habla de traer a un perro o a un hijo como compensación de su actos, su mujer lo apaña en su comportamiento e incrementa la confusión de sus hijos, por ejemplo ante una pregunta de curiosidad de uno de ellos describe a la vagina con su propios términos disimiles al verdadero significado. La madre está embarazada y en general es un ente pasivo que observa y permite el patriarcado autoritario y absoluto de su marido. El hombre no duda en golpearlos si faltan a su concepción de moral como ver vídeos de afuera de su familia.

En resumen la película intenta dar a entender que la manera de conducirnos típicamente no nos viene natural, no existe un desarrollo único sino el hombre es lo que aprende y si se le aísla no discute nada sino obedece ante sus maestros, es un mutante del contexto que lo rodea y es como el niño criado por lobos que deja de practicar el lenguaje y andar de pie para convertirse en un salvaje que imita la imagen próxima que lo controla o le proporciona cuidados y afecto, como el can de Pavlov que actúa por un código impartido por otros que ejercen poder.

Las muestras de excentricidad abundan, el padre siente que es correcto lo que hace por lo que no se pone en duda en ningún momento sino hace esfuerzos por cumplir con su meta de crear personalidades a su antojo, como cuando habla con un entrenador de perros y entiende que esos animales domésticos son lo que uno quiere que sean y esa doctrina la transporta a sus hijos, por lo que se encuentra muy seguro de lo que efectúa, creando interrogantes sobre que intenta realmente con esa variedad de rarezas que dicta a seguir, como dejar peces en la piscina para que se busque pescarlos como si se tratase de un río. Por todo pensamos ¿hacia donde se dirige finalmente?, ¿qué futuro está creando?, lo que queda sin definirse, dejando la interpretación al espectador.

El padre puede ser muy violento y demuestra que se preocupa a su modo por sus muchachos, parece estar convencido de que es necesaria la creación de ese universo particular que ha diseñado. Los adolescentes viven en un hogar adinerado pero están sumidos en la ignorancia, tal cual las hijas en cierto pasaje bailan desenfrenadas ante el júbilo de los padres. No hace falta recalcar que como a animales domésticos se les premia o castiga reforzando acciones.

Pero todo ese exilio descabellado crea no solo una identidad insólita, fenómenos, conductas estrafalarias, sino que despierta por contradicción a lo que anhela el padre un deseo de escapar, un deseo de liberación, ya que la figura paterna es invasiva, tirana y limitadora, lo que genera que nazca el imperio de la individualidad, siguiendo, claro, las reglas que parecen lógicas no siéndolo, pero finalmente huyendo de todo lo extraño y opresivo. El claustro termina sofocando, cansando, el espíritu pide mucho más.

La película no es complicada aunque tiene su toque original, tampoco representa una puesta en escena de mucho logro sino que se sostiene de su mensaje, despertando ambigüedad de sentimientos porque podemos rechazar parte del contenido o una porción de imágenes, pero queda el planteamiento de una extravagancia armada con una coherencia que te hace aceptar el producto, con lo que le doy al director griego Yorgos Lanthimos mérito por tal hazaña.

martes, 14 de junio de 2011

El hombre que mató a Liberty Valance

Si una película puede reunir entretenimiento, arte y audacia intelectual en su ponencia ideando un panorama de manera simple pero con el academicismo necesario para llevar en lo alto el rótulo de clásico imperecedero es ésta. Tiene un reparto de actores espléndidos que encaran a sus personajes con la naturalidad de darles vida a guisa de verosímiles y “auténticos”, lo que es impresionante porque es una historia de ficción. John Wayne es rudo pero benévolo y a la vez heroico pero austero, en la interpretación de Tom Doniphon, que en su funeral es visitado por un compañero del pasado que no solo le quitó a su novia sino su propia leyenda y que gracias a él se convirtió en senador representante de un pueblo olvidado y salvaje, con lo cual ganó prestigio, identidad y poder económico, ese hombre es James Stewart con el nombre de Ransom Stoddard, un abogado idealista que está perdido en el viejo oeste donde los más fuertes imponen su palabra y donde el sheriff, Link Apleyard (Andy Devine), es un gordo temeroso y glotón que tiembla al escuchar la mención de Liberty Valance.

Ransom cuenta la historia a unos periodistas del pueblo – y a nosotros- que le exigen les explique que hace en ese lugar lúgubre y solitario donde yace un cadáver, extrañados por su visita a una ceremonia fúnebre que solo tiene a un hombre presente, el sirviente y camarada de Doniphon, un hombre de color rustico pero bondadoso y leal llamado Pompey (Woody Strode), que en un momento de furia le salva la vida a su patrón que arrebatado siente que se han llevado todos sus planes futuros. En ellos cuenta Hallie (Vera Miles), una chica agreste e ignorante pero muy bella que es mesera en un restaurante local. Ransom se encargará de educarla y de cambiarle la existencia aunque tras el retorno al territorio que la vio nacer la dama transpire mucha nostalgia, incluso por Doniphon a quien le lleva una rosa de cactus que era el regalo que compartía el cowboy con ella.

El mal está representado por un violento bandolero y matón de nombre Liberty Valance (Lee Marvin) que impone su ley a toda la población y que le da una infame bienvenida a Ransom que a pesar de la paliza y la humillación mantiene su espíritu constructivo y moderno, tanto que harto de él decide retarlo a costa de poner su vida a disposición. Ese nuevo hombre mueve las aguas reinantes con sus pensamientos de justicia e intento de imposición del derecho ciudadano. Sin embargo es Doniphon el único capaz de enfrentar a ese indomable peligro aunque mantiene su distancia a manera de tensa convivencia en donde ninguno se teme aunque se respetan como pistoleros.

En el pueblo está naciendo el germen de la civilización, el periodista alcohólico pero de admirable voluntad de ejercer el llamado cuarto poder a favor de los demás, Dutton Peabody (Edmond O´Brien), aspira vencer a Valance que quiere seguir manteniendo al pueblo subyugado y atrasado, para eso se atreve a publicar en su diario contra los intereses del maleante, también arriesgando su propia salud. Doniphon es un héroe sin deseo de serlo y por otro Ransom solo quiere promulgar el desarrollo de normas que generen la evolución del pueblo, uno tiene la fuerza y el segundo la inteligencia, pero Valance juega con sus reglas y tiene todo a su gusto, lo que implica la necesaria participación de Doniphon en dar fin a los problemas. No obstante Ransom querrá valerse por sí mismo aunque al final dependa de su amigo.

Tenemos una trama muy bien desplegada, con una conformación entretenida como a su vez muy valorable artísticamente. También hay que hacer hincapié en las actuaciones, de élite, por las que cualquiera no podría más que gozar, sobre todo cuando el universo completo del filme es fácil de entender y sin pretensiones más que hacer un buen trabajo práctico y a esa vera deja una resonancia cinematográfica. De la mano del director John Ford, maestro del western, éste filme cumple con creces todas sus ambiciones y deja un producto inmortal, el mejor del género.

Wayne se administra perfecto en su elemento, en un género que le viene como anillo al dedo con una naturalidad que raya en la convicción y la seguridad, es decir el western más diáfano posible, con una actitud varonil, valiente, confiada, rural, sencilla y altanera. También Stewart logra la performance encomiable con un abogado débil técnicamente con las armas pero dispuesto a morir por sus convicciones, como en el enfrentamiento final con Valance, el tercer soporte principal dentro de las interpretaciones. Valance respira maldad e infringe abuso por sus poros en una teatralidad y sinvergüencería innata. Lee Marvin yace bendecido por los dioses, logra ganarse el cariño del espectador; cómo no alabar su manufactura histriónica, tan convincente, sin caer en el lugar común de la imposición de la caracterización del rival detestable a fuerza de forcejeo y arbitrariedad. El resto del casting logra cumplir solventemente y cada uno supera la meta logrando armar un pueblo lleno de personalidad. La presente realización es digna de aplausos, la que hay que catalogar de obra maestra, sin las reticencias de quien no está dispuesto a reconocer cuando está frente a lo grande.

jueves, 9 de junio de 2011

Incendies

Realización que fue nominada a mejor película en lengua no inglesa en los Premios Oscar 2011, dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. Ésta es una historia compleja, laberíntica pero muy bien urdida aunque nos dará trabajo para comprender todas sus aristas, uno se puede perder por su recorrido que no explica muchas cosas sino hay que tratar de descubrirlas por deducción o por refracción de otras ideas. La historia es atrapante y tiene como hilo conductor el pasado de la madre de dos hermanos gemelos, Jeanne y Simon, a los que su progenitora en su testamento les deja una carta para cada uno que deben entregar por un lado a su padre y por otro a su hermano, personas a las que no conocen ni sabían de su existencia.

Mientras Jeanne va al Líbano en busca de su padre empieza a descubrir las oscuras y terribles experiencias vividas por su madre, Nawal Marwan, que desde joven sufrió el dolor de la perdida de seres queridos y de la inhumanidad del semejante aún dentro de su propia familia. Nacida cristiana se enamorará de un refugiado musulmán de quien quedará embarazada, de esa relación empezará a conocer el sufrimiento como la lucha interna entre su origen y el árabe que la marcará para siempre, cruzando la línea divisora entre ambos bandos como terrorista islamita. Llegará a convertirse en una criminal y será apresada por 15 años, la apodaran la mujer que canta y será violada y torturada. Más tarde sabremos la identidad de ese verdugo que será parte del desenlace del relato.

Simon irá en busca de su hermano a través de la ayuda del notario Jean Lebel , antiguo jefe de su madre en Canadá que hace de testaferro en su horas terminales, el pariente que se desea encontrar estará incluido en la sorpresa que esconde el filme, que llega a reunir toda las circunstancias principales en un final impactante y convergente. Él lleva una marca de tres puntos tatuados en la parte superior de un talón que será importante para identificarlo. De éste se nos cuenta que al padecer una vida de soledad y abandono termina convirtiéndose en asesino, el que cambiará de equipo pero seguirá practicando lo que mejor sabe hacer, infringir daño a los demás estando muy inmiscuido en la guerra religiosa que vive Líbano.

Habrán actos que transformaran a Nawal, la frialdad de los hombres la convertirán en una revolucionaria renegada. La balacera y quema de un ómnibus con niños mahometanos dentro herirá su psiquis y la harán participe de la atrocidad reinante, habiendo tratado en una ocasión de olvidar su sufrimiento y anhelado insertarse en la sociedad tras un cruel asesinato que le compete muy cercanamente, el cual le abre un vacío secreto en su interior. Parece que el destino la persigue y ella toma la decisión de escucharle; luego sufrirá el oprobio en la cárcel y deseará la muerte de lo que lleva en su vientre, que terminará cuidando como amando en su renacimiento e incluso perdonando su procedencia ya que más tarde huirá a un nuevo país y logrará rehacer su vida ayudada por quienes ella defendió lealmente al tomar partido por una causa que no representa la más razonable sino solo una posición, para solo recordar sus años más jóvenes tras volver a toparse con lo irrepetible y enterrado en el silencio, de forma tan impiadosa y brutal poco tiempo antes de morir.

Es una historia de padecimiento, de odio, de venganza, de injusticia, de equivocación, de caos, de locura, de extrema resistencia. El contexto es la guerra y Nawal estará siempre bajo esa vorágine que desde el inicio de la película no la dejará en paz. El espectador será observador de todo el calvario y de los vaivenes de esa mujer. La historia se cuenta en dos tiempos cruzados de presente hacia atrás yendo y viniendo por turnos, el de la joven Nawal hacia la madurez, el de los hijos preguntando por el ser que los ha protegido durante toda su existencia, apartándolos de tanta demencia e infelicidad que le tocó atravesar. En un momento Simon recuerda que tuvieron un hermoso crecimiento, e incluso irónicamente dice que debieron tener un perro como si eso les hubiera faltado y hubiera resultado importante. En comparación con lo que pasa su progenitora, una despiadada pesadilla que muestra dos caras del mundo, interrelacionadas por su persona. No obstante, querrá cerrar ese capítulo, esa herida, con el entendimiento que ha previsto de su descendencia por su pasado, algo que encuentro realmente injustificable pero que nos sumerge en una trama poderosa y febril que nos conmueve, nos remece, nos hipnotiza, nos involucra en un trance de más de dos horas de duración.

Los hijos lloran, se mezclan con gente peligrosa, visitan lugares donde se detesta a su madre, sienten pena por ella, la conocen más como si pelaran una cebolla; nadan en la piscina, el agua simboliza la calma, que al contrario que el incendio que es toda la narración los aleja de momento de una realidad que les dolerá y que al llegar al lugar que han requerido sus pesquisas se cierra la obra en un colofón que une las piezas del rompecabezas donde el culpable es la incomprensión, la violencia, la furia e intolerancia por sobre el amor y la falta de fraternidad entre los seres humanos.

lunes, 6 de junio de 2011

Rebelión Samurái

Ésta película fue realizada en 1967 por el director japonés Masaki Kobayashi. Nos remite a la época feudal nipona en el periodo Edo o Tokugawa que va desde 1603 a 1868 cuando las tierras se dividían bajo el mando de un daimyo, los que eran muchos divididos por el archipiélago asiático a la orden de los shoguns o altos mandos militares. En éste caso, según el contexto, a las órdenes del Señor Masakata Matsudaira que entrega a su ex compañera de nombre Ichi, con la que tiene un hijo, a la familia Sasahara que está bajo su mando, producto de un conflicto que provocó la agresión a una vanidosa y superficial concubina y al mismo despreocupado lord por lo que es echada vergonzosamente de su lado para que se case con el hijo del patriarca de éste clan de origen muy inferior en comparación al noble daimyo, pero respetado en el territorio aunque visto de menos por su máximo omnipotente líder. 

Inicialmente toman la entrega de la mujer con desagrado pero los protocolos y las jerarquías obligan a que se ejecute el matrimonio además de que el vástago Sasahara está de acuerdo con el enlace amoroso. Más tarde encuentran que su entrega fue una bendición, termina siendo aceptada, recibiendo el cariño del padre y del hijo Sasahara. A la vez es el comienzo de una tragedia, al conocer bien a Ichi y su versión de los sucesos.

El argumento del filme en su primera parte, que es la más extensa, se vuelve detallista y pormenorizado, demasiado explícito, pero logra a pesar de su modo de explotación de múltiples conversaciones subyugarnos con su relato. El concepto se envuelve en un aire disciplinado y armonioso de lenta difusión con un toque muy japonés con respecto a las convenciones y formalidades propias de esa cultura. Es una realización muy clásica en su formato. El desarrollo no toma prisa sino más bien se dedica a exponer con morosidad y mucha calma relaciones interpersonales y diplomáticas, reuniones y diversos diálogos tanto familiares como bajo la posición del poder más alto en la zona que busca acarrear transformaciones, asumir decisiones y mantener el respeto por el orden establecido que se presenta autoritario y hasta abusivo. Se muestra la vida cotidiana e idas y venidas por ambas partes divergentes.

Pero, ¿cuál es la raíz del problema?, Ichi y Yogoro se enamoran perdidamente y tienen una hija; el padre de Yogoro, Isaburo, el famoso actor japonés Toshiro Mifune, orgulloso de su hijo le entrega el control de su familia, que ostenta sirvientes y áreas agrícolas, para eso Isaburo ve en el amor de su hijo su propia reivindicación, porque él no ama a su mujer, Suga, de irascible, acomodadizo e insensible carácter sino que se casó con ella por obligación propia de la forma de vida de la era, para obtener beneficios y alcurnia, lo cual lamenta encarecidamente como síntoma de derrota moral. Pero nada es para siempre y la quietud se quiebra, surge un dilema, se ha muerto el lord y su hijo ha heredado el rol vacante; lo primero que desea es tener a su madre a su diestra por lo que ve incongruente que la progenitora de un señor todopoderoso esté casada con un vasallo de su corte y quiere que lo abandone para que vaya con él.

Nuevamente los fríos asesores del daimyo intervienen y mediante subterfugios y tretas se llevan a Ichi, luego de una infructuosa negociación. Es el comienzo del clímax de la película. Se da rienda suelta a la acción esperada, Isaburo es un experto con la katana, ha practicado el arte de la guerra durante toda su existencia y junto con Tatewaki Asano son los más peligrosos samuráis de Japón, con éste suele filosofar mucho y compartir una cierta amistad que solamente se abstiene frente al deber. Dentro de la responsabilidad de Asano está ser el guardián que permite el pase hacia los dominios del lord por lo que es fácil deducir que sufrirán un choque.

La rebelión se da porque Isaburo y Togoro quieren de vuelta a Ichi y ella también quiere regresar con ellos, pero el lord no lo quiere de ese modo, por lo que el enfrentamiento tras la desobediencia e insurgencia es inminente. La película se arroga una bella y romántica historia de verdadera pasión, a prueba de cualquier intromisión o dificultad, y por otro lado está el honor y la defensa de los principios ante la injusticia, la arbitrariedad y la tiranía, y a su vez la valentía de combatir al enemigo cruel e implacable. Isaburo quiere que se conozca lo que los aqueja, no solo en el presente, hasta para futuras generaciones y, de darse la oportunidad, espera llegar hasta las peores consecuencias. Finalmente se ven combates fantásticos y artísticos, incluyendo la gran lucha entre los mejores samuráis.

El guion juega sus reglas personales con una conclusión atípica que sorprende, la batalla final está llena de gloria y cierra una revolución épica, de un único hombre, que siente al poner su vida a favor de una causa noble, sea muriendo o venciendo, que ya ha encontrado la felicidad que de joven esquivó por equivocación.

martes, 31 de mayo de 2011

Las diabólicas (Les diaboliques)

Realizada en 1955 por el director francés Henri-Georges Clouzot, trae la fina capa de un terror más sutil y paciente que el que se hace hoy en día. La historia nos ubica en una escuela e internado de niños perteneciente a la pareja Delassalle. El principal y esposo, Michel (Paul Meurisse), es un hombre déspota y maltratador, especialmente con su mujer, Christina, la actriz Véra Clouzot de nacionalidad brasilera que estaba casada con el cineasta de éste filme y la que murió a los 46 años de edad producto de un ataque cardíaco dejando sólo tres actuaciones en toda su carrera. Su personaje es la que realmente ostenta el dinero que ha invertido en la unidad escolar en la que labora de maestra siendo muy querida por los pequeños. No obstante su marido es quien lo aprovecha luego de que fuera un pobre diablo que mejoró su condición social desde hace ocho años cuando se unió en matrimonio con Christina a la cual ultraja constantemente y hasta llega a poseerla como si fuera un objeto. También para colmo él tiene una amante a vista y paciencia de su cónyuge hasta sacárselo en la cara frente a ésta, la profesora Nicole Horner (Simone Signoret) que tiene un cariz cínico y descarado.

En el inicio de la película se nos describe la personalidad de Michel que compra vino barato para sus empleados y da comida rancia a los alumnos, suele avergonzar a su esposa en público e incluso no solo abusa de su persona emocional sino físicamente llegando a prodigar su infidelidad por toda la institución. Tanto Christina como Nicole extrañamente son amigas aún compartiendo el mismo hombre y los descaros de su mano que puede ser la razón de esa cercanía. La primera es débil, cándida y dócil; la segunda es enérgica, decidida y osada. Nicole logra convencer a Christina de matar a Michel; para hacerlo idea un plan perfecto que conlleva atraerlo a un apartamento fuera de la ciudad y sedarlo con una bebida para luego eliminarlo. Lo llevan a cabo con algunas dificultades pero lo logran, drogándolo y ahogándolo en la bañera; esto sucede no muy avanzada la película y es alrededor de éste incidente que girará el relato.

Más tarde sucede lo inexplicable. Al lanzar el cuerpo de Michel a la piscina sucia del colegio, al esperar bajo bastante tensión que se encuentren sus restos, incluso cuando los niños juegan cerca del agua hasta sumergirse en ella y terminan pidiéndole a un trabajador que desagüe el estanque en busca de unas llaves, se dan con que ya no está en ese lugar, ha desaparecido sin dejar rastro. Desde aquí empieza el misterio y el desarrollo del concepto de la cinta.

Ésta es una película con mucho dramatismo e histrionismo. Presenciamos la lucha entre Nicole y Christina bajo emociones de culpabilidad y miedo sacándose en cara la presión y participación mayor de la amante como la colaboración de la otra y el mutuo ataque dividiéndose la responsabilidad mientras desatan conjeturas y viven al filo de la navaja. Se da una persecución por saber dónde se halla el cadáver, por parte de Christina que se ve más afectada y más decidida a resolver el caso. Surge la intervención de un viejo sabueso, Alfred Fichet (Charles Vanel), que investiga a costa de recibir un sueldo de tener éxito con el paradero del desaparecido, siendo contratado sin querer por la dama Delassalle.

A la narración se le van agregando elementos que incrementan el enigma como la incertidumbre. Se dejan pequeños rastros como que hay un fantasma rondando o crece la duda de si lo han matado verdaderamente para lo que ellas mismas se convencen de que en efecto lo han hecho y toman las rarezas como sucesos que buscan desentrañar vehementemente.

La carga de preocupación la absorbe gravemente Christina, que cae enferma actuando muy desequilibrada por el asunto que la envuelve. Nicole es más fría y se mantiene al margen apoyando a su compañera que está tan desesperada que hasta quiere confesar el crimen. Para colmo, como para volverse loco, un niño dice haber visto al director recientemente, pero nadie le cree y lo castigan. Sin embargo al tomarse la foto general del alumnado y el profesorado juntos aparece en el reflejo de una ventana el rostro de Michel. Christina se quiebra, sumida en el pánico y en el remordimiento.

La trama se maneja con efectividad durante las casi dos horas de duración, con esa calma y exhibición controlada y metódica propia de los clásicos. La expresividad de ambas mujeres son bien desplegadas, sobre todo por el lado de Christina que lleva todo el peso de la historia. Su sufrimiento y su embrollo la dibujan con un realismo sólido. El desenlace cumple con ser atractivo y cierra el círculo con ingenio. ¿Al final el niño sigue mintiendo o es que continúa diciendo la verdad? ¿Qué es lo que ve o es sólo un invento?