martes, 7 de agosto de 2018

Bixa Travesty


Documental de los brasileños Kiko Goifman y Claudia Priscilla que sigue a un travesti que se hace llamar Linn da Quebrada que muestra su espectáculo de baile pop -hay harto twerking- y voz por la libertad absoluta de los homosexuales, con canciones atrevidas, desenfadadas sobre su homosexualidad, sobre su travestismo, en forma agresiva. Dice las cosas de la manera más directa, incluso mostrando desnudos, el órgano masculino y su manipulación, como mensaje de rebeldía y postura de impacto, de una fuerte definición. Linn da Quebrada interactúa con sus amigos, como con integrantes de su grupo musical, y va explayando sus ideas sobre su condición sexual. No busca ser una mujer sino un travesti, es decir, un hombre con inclinaciones femeninas pero que proyecta su órgano sexual original. Éste documental no guarda la mínima compostura, tiene mucho de vulgar, mientras es totalmente franco, dispara a fuego abierto. Linn da Quebrada hace todo tipo de performances trasgresoras. En éstas épocas no escandaliza tanto, no es ningún tipo de hito, ha llegado tarde, pero es firme, tiene una voz potente. Puede que haber tenido cáncer le haya dado ese autodescubrimiento, esa ofensiva como activista de su propia condición homosexual. Hay una parte de archivo de su enfermedad mezclada con su agresividad performativa. Linn da Quebrada también habla en la radio y se autodefine como un gay negro travesti de las favelas, con lo que su activismo incluye lo social, la lucha contra la marginación de distintos cauces. Es una propuesta que no se guarda en nada, que tiene muchas escenas fuertes homosexuales, aunque exentas de coito. El concepto gira alrededor de exposiciones artísticas propias del arte moderno. El protagonista tiene una muy buena voz más allá de las letras a quemarropa, y en cierta manera el filme parece un musical, tiene un lado soft, o cálido, agregando el compañerismo, la amistad, la militancia gay y la gravitación de todo un entorno –artístico y argumental-, ateniéndonos a un activista brutal, de los tiempos que corren.