miércoles, 9 de mayo de 2012

EXistenZ


Compitiendo por la palma de oro en Cannes el cineasta canadiense David Cronenberg nos trae Cosmópolis, una adaptación cinematográfica del libro del famoso escritor norteamericano Don DeLillo que contará con la estrella de Hollywood Robert Pattinson, una amalgama curiosa entre una celebridad de adolescentes y un realizador históricamente para minorías ansiosas de rarezas. Un director que no es tan popular entre el público mayoritario ni en festivales o galas de premios pero alguien que es admirado por un grupo pequeño que le rinde culto y que ha ido incrementando notoriedad.

Desde que Cronenberg se inicio su vena fantástica y de terror en películas de tipo B lo han llevado a ser un pequeño ídolo del séptimo arte. A través del tiempo se ha ido estilizado hasta ofrecer mayor calidad sin perder ese aire personal que siempre lo ha definido de alguna forma como un rebelde que articula cultura. Una obra que le brindó uno de sus más grandes reconocimientos es EXistenZ que le dio el oso de plata a mejor dirección en la Berlinale.

Confundiendo realidad con fantasía tenemos que la creadora de videojuegos Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh) ayudada por un publicista que hace de guardaespaldas, Ted Pikul (Jude Law), deciden probar su nueva invención metiéndose en un espacio en donde las conspiraciones están a la orden del día. Introducidos en un circulo interminable en que avanzamos en un bucle somos participes de la enemistad y conflictos por su destrucción que presenta el producto virtual en que se rige el filme. Yendo a la parte central es el relato de dos personas dentro de un videojuego que conectados a un cable por la espalda tienen que resolverse en esos límites pseudo reales.

Cronenberg que no solo dirige sino escribe el guión se las arregla para crear un futuro próximo en que recurre a un aspecto sucio y un gore básico en que caminamos sin saber que viene más tarde, siendo un agregado interesante el querer saber en qué consistirá el desarrollo del juego virtual y aunque es bastante extravagante sin definir exactamente que pruebas permiten pasar  a otro nivel se las arregla para mantener coherencia usando la intriga, desconociendo si se ha perdido o ganado, si han contraído una infección al ser el aparato que relaciona el sistema de entretenimiento orgánico y por ende se ha malogrado. Una constante pregunta de si están fuera de ese mundo alterno o no.

Un filme especialmente sencillo que se logra sostener sobre todo por la curiosidad y la ambigüedad pero que en sí es poco aunque astutamente no baja la tensión del producto basculando en dos bandas y mezclando lo conocido con lo imaginario. No se hace problemas en simular un espacio nuevo ya que éste quiere parecerse al verídico en general ya que esa es su arma de fondo. Explica los vaivenes y se hace una forma divertida de apreciar con su perspectiva de continua desconfianza u oscuridad, no clara para nadie ni siquiera la autora del invento que está tan confundida como el neófito de su acompañante que también es su contrincante.

Un cine raro de degustar pero bastante atrayente, pulido ya por la experiencia, y aunque no será una obra maestra es muy digna de un séptimo arte aventurero aún, que no parece pretender más que arrastrarnos ésta vez a una locura ligera que representa el recurso mayor que manipula en su filmografía un Cronenberg que sabe transformar el delirio en entretenimiento.  

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