Bitácora dedicada al arte con énfasis en el cine.



martes, 14 de febrero de 2012

La chica del dragón tatuado

Hace tiempo que David Fincher ha demostrado que es un gran cineasta y nuevamente regresa con una muy buena propuesta, adaptando al séptimo arte la célebre novela de Stieg Larsson “los hombres que no amaban a las mujeres”; un bestseller que ha dado la vuelta al mundo y que personalmente encuentro de muy buena calidad sin que sea tampoco una obra de arte (se destaca en su medida); su recepción pública ha sido uno de esos aciertos de excepción. La historia que nos compete actualmente lleva el espíritu del entretenimiento ya que todo no puede ser filosofía o complejidad intelectual que puede estar sobrevalorada si la ponemos como única forma de vida o como la voz de la consciencia general, siendo en realidad solo una opción más a tener en cuenta.

El mundo necesita la libertad de sentarse y disfrutar que la cultura implica lugares como la gastronomía o la música que representan una identidad o una forma familiar de compartir que también es importante aunque tampoco única en cuanto a alcances; hay que decirlo porque luce como que se es menos inteligente o se es intrascendente por concebir pasar un buen momento, recordando que la felicidad no pasa por una sola motivación sino por muchas y más con la habilidad de Fincher de generar un cine de buena factura con una historia atrapante llena de matices y que no escapa incluso desde su libertad y sencillez a producir algún valor ya que todo lo que lleva un entusiasmo positivo siempre es productivo.

Sin mayores preámbulos abordemos la película diciendo que su trama se basa en la búsqueda de una muchacha perdida hace 40 años perteneciente a una familia adinerada de Suecia en que los conflictos internos y los elementos nocivos abundan, viendo que tiene parientes apologistas del nazismo. El patriarca de ese imperio industrial, Henrik Vanger (Christopher Plummer) no puede descansar pensando qué pudo sucederle a su más querida sobrina, para lo que contratará a Michael Blomkvist (Daniel Craig), un periodista de investigación caído en desgracia por una acusación que hizo sin suficientes pruebas para con un empresario corrupto de nombre Hans-Erik Wennerstrom; y que lo hará viajar hasta el pequeño pueblo de Hedestad con la misión de resolver el olvidado caso.

No estará solo porque tendrá la ayuda de una compleja jovencita de 24 años de edad, con las características de ser hacker, andrógina, bisexual y con la apariencia de una punk, llamada Lisbeth Salander (Rooney Mara), un personaje inclasificable, rico en personalidad, que lleva traumas que le infligen desconfianza en sus relaciones humanas pero que está dispuesta a atreverse a romper su coraza física hacia el afecto ajeno, a pesar de sus defectos y a costa de ser defraudada; llevando la ironía de que aún siendo una persona cerebral muy articulada en lo tecnológico se le menosprecie estando al cuidado del estado por medio de un tutor.

Es fácil notar que Salander es la chica del dragón tatuado por lo que su peso artístico es indispensable en la historia, sin que ello desmerezca el interés que produce resolver el enigma de qué sucedió con Harriet Vanger. La actriz Rooney Mara que da la figura al protagónico ha sido nominada al Oscar por ésta actuación con lo que tiene el respaldo de un sector dedicado al cine, y que para quien escribe se lo merece ya que no solo implica escenas muy fuertes de orden sexual o un desnudo humillante sino obtiene una emulación radical creíble. No queda en la mera superficialidad sino introduce emotividad oculta, y sus silencios o antipatías confabulan solventemente en la receptividad del público que puede apreciar a una verdadera outsider. Hay ratos menos integrales al personaje en que la dificultad del contexto hacen casi imposible el generar contundencia realista, como en el castigo que ejerce a un violador que es algo incompleto en expresividad aunque no cae en la nulidad porque lleva un nivel más que aceptable, o en la persecución de un ladrón, sin embargo, y esto es más valioso decirlo, la suya es una magistral interpretación a resaltar porque en lo particular sientes que es más que algo artificial que sería la forma de resaltar solo su apariencia corporal cuando lo profundo está en su interior y para eso Mara consigue frialdad externa y sensibilidad secreta, una inexpresividad que se debe entender desde esa persona en que se convierte para el ecran, una apariencia reaccionaria desde el deseo de ser dura en cuanto a sus sentimientos.

Un reto nada sencillo de lograr y ésta novel actriz deja a un lado su notoria belleza y su normalidad para ser un ente de acero visual; mucho más si notamos que de personajes secundarios y poco notados ha acometido el máximo lugar en una realización. Seguramente no ganará la estatuilla dorada frente a pesos pesados como Glenn Close o Merryl Streep, o actuaciones de amplia empatía como la de Viola Davis, no obstante ya sabemos quién es, una talentosa promesa cinematográfica que ha hecho de un memorable ícono literario contemporáneo.

La otra actuación que no podemos obviar es la de un estupendo Daniel Craig, que del intocable e infalible James Bond pasa a ser un (muy humano) periodista que no teme ser la antítesis de la mirada machista masculina siendo salvado del peligro por una dama, o convertirse siendo un mujeriego en el pasivo en una relación sexual heterosexual. En la presente es un tipo regular sin demasiados condimentos pero que no deja de lucir capaz e inteligente, y que da paso -en una performance de esas que no son chicas por deficiencia sino porque el personaje es así- a su compañera que es la atracción del relato. Craig luce sobresaliente en momentos de miedo, en su curiosidad investigativa y en dejarse llevar en el sexo. Éste es un cambio del libro donde Blomkvist aunque a ratos débil también es muy decidido. Faltó quizás reforzar esa imagen ya que no es poca cosa enfrentarse al poder. Sin embargo es la decisión de Fincher de poner todas sus fichas sobre Salander que está muy bien porque el cineasta aún adaptando un libro no deja de ser un creador, y en el americano no es una postura –ni siquiera un trabajo- sino algo real que viendo el filme no da pie a la ambigüedad.

Un recurso de la película es que los diálogos fluyen con naturalidad casi sin darnos cuenta que se nos cuenta todo por ellos, eso sí mantiene frases que son vitales en la obra literaria y que se refuerzan en pantalla, muchas de ellas son potentes como las que hacen alusión a una familia ruinosa. Algo que puede parecer un defecto es que se salta algunos pasos introductorios, empero no llega a romper la continuidad de la trama sino la agiliza, comprimiendo la vastedad del texto con habilidad.

Además, recorta algunos pasajes sin que se extrañe su lugar en las letras mientras contiene tino en el abordo de todos los momentos descarnados del libro, por ejemplo cuando se tocan los abusos que padece Salander. Visto lo dicho redondeamos agregando que el filme recoge con eficiencia lo mejor del libro, en sus personajes (potenciando uno de ellos) y en el leitmotiv de la resolución de la desaparición de la chica, con lo que vamos a encontrarnos con una propuesta bastante agradable y para todo público que bien vale el paseo a la sala de cine.

21 comentarios:

David C. dijo...

Excelente. Tengo que verla. Fincher hizo un trabajo fascinante en "La Red Social". Se interesa mucho por el trabajo de actores y que estos sean lo más verídicos posibles en sus personajes. Al cine entonces. Saludos.

Shorby dijo...

Debo de ser la única persona del planeta que todavía no ha leído los libros ni visto ni una peli...
Eso sí, antes quiero leerlos!

Besotes

Meg dijo...

Nunca entenderé la mania americana de versionar pelis de otras nacionalidades que resultan muy buenas de por sí :-S De momento no creo que la vea...Un abrazo!

Margari dijo...

Ésta la veré, que los libros, sobre todo el primero, me gustaron mucho. Y me pica la curiosidad, porque Noomi Rapace me convenció mucho en el papel de Salander. Y por lo que cuentas, Rooney Mara también deja el listón muy alto. Tendré que verla para decidir con cuál me quedo.
Besotes!!!

Joy dijo...

Confieso: no leí las novelas y no vi las versiones suecas.

Disfruté muchísimo de esta película. Fincher es un genio.

La película me pareció buenísima, y los protagonistas (desde Craig y Mara hasta los más secundarios) están increíbles.

Rooney me encantó. Me enamoré.

Mario dijo...

David C., Fincher tiene muy buen nivel como director, creo que ha hecho una cinta estupenda, para entretenerse llevando buena calidad. La vas a disfrutar. Saludos.

Shorby, todo se puede remediar, espero veas la película de Fincher o leas el libro, ambas opciones son recomendables. Besos.

Meg, yo cuando escucho de un remake siempre tengo mis dudas, ya que se hacen porque el original es muy bueno aunuqe está bien que quieran llevarlo a su mercado con su propia arte, porque se paga por los derechos y muchas veces ayuda a hacer conocida la primera versión, pero depende de uno no dejar de lado la precedente que por ser la idea merece mérito. Besos.

Margari, pienso ver la versión sueca, creo que será interesante observar la recreación del propio país, además cada enfoque tiene su particularidad. Ésta yo la recomiendo. Besos.

Joy, que bueno que la hayas disfrutado, estamos igual, es una muy buena película. Besos.

Laura Uve dijo...

Coincido totalmente contigo Mario, buena película. No lo tenía fácil porque estaba muy próxima la primera versión.

Yo he leído las tres novelas y ví la primera película europea(o sea ésta de Fincher). Pese a saberme de memoria la trama, me ha encantado la versión de Fincher. Sus dos actores estupendos (no sé si me has leído que me encanta Daniel Craig... jajaja).

Un abrazo y felicidades por tu buena entrada.

daniel dijo...

Yo no lei el libro ni tampoco vi la version sueca, asi que puestos a comparar no podria opinar. A mi me encantó este film aunque lo veo como una de las peliculas menores de Fincher. Es oscura, tensa, interesante, un poco de todo pero consigue inyectar la suficiente adrenalina para gustar y mantener la atención necesaria.
Destaco el trabajo de fotografia y edición y el de una estupenda Mara que se mete en la piel de Lisbeth Salander por completo.

Un abrazo Mario.

ANTONIO NAHUD JÚNIOR dijo...

Achei banal, cheio de clichês...Fincher já fez melhores filmes.

Raúl dijo...

Sigo sin entender por qué los americanos se ven en la obligación de hacer un remake de una película tan reciente. Por lo demás, habrá que ver su resultado.
Abrazos.

mge dijo...

La cinta sueca no me terminó de convencer, pero Fincher es Fincher. Me la debo.

Hablando de remakes, el otro día vi Let Me In, que si bien no supera a la original (también sueca), es muy buena.

Saludo!

Kayenna dijo...

Después de leer las novelas de Larsson, vi las películas que se hicieron en su país, las cuales, me decepcionaron en cierta medida. No era una cuestión de ambientación, ni de guión, pero las encontré lentas y los actores no acabaron de convencerme.

De esta versión americana me han hablado muy bien y espero verla algún día, sobre todo ahora que he leído esta magnífica reseña.

Un beso.

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

No hablaré de cine sabes que no entiendo nada de nada, me he quedado atrapada en tu frase ...cultura implica lugares como la gastronomía o la música ... y le estoy dando vueltas, saboreando en mi boca sabores de condimentos y escuchando en mi cerebro música celestial y solo puedo decirte que estoy contemplando un cuadro... creo que no me falta nada... bueno sí, una copita de vino... y escucharte leer en alto tu reseña... ¡Completo! Bss

V dijo...

Pues no he tenido oportunidad de verla, Mario. Veo que Fincher conserva su impecable factura. Imagino que esimposible sustraerse a una doble comparación,con el original literario y con el film sueco.Veo que Fincher aporta alguna novedad. Interesante el comentario que repasaré cuando la vea.

Mario dijo...

Laura, tengo pendiente las dos lecturas de la trilogia y la cinta sueca, la primera que es la que me atrae, también he leído que es destacable. La de Fincher luce muy bien, es un buen cineasta, con experiencia y talento. Te entiendo con lo de Craig, es agradable ver cuerpos sensuales, las mujeres también gustan de mirar. Besos.

Daniel, está bien, es como en todo, perspectivas, creo como tú que la Salander de Fincher está muy destacable, Mara muy bien nominada. Un abrazo.

Antonio, Fincher tiene títulos interesantes en su filmografía; que ésta no te haya gustado, pasa; la historia es para entretener aunque devela aparte el maltrato hacia la mujer. Saludos.

Raúl, es una oportunidad para el mercado cinematográfico americano, una historia que quieren explotar desde sus propias formas, yo casi siempre prefiero el original pero ésta vez me ganó que sea un director que es interesante. Pero creo que igual te puede gustar. Un abrazo.

Mge, la sueca "let me in" me encantó, creo que es una obra MAestra, la versión americana no la quise ver, porque no encontré mucha curiosidad hacia ella, aquí como dices Fincher es Fincher. Saludos.

Kayenna, yo siento curiosidad por la primera de las suecas, las subsiguientes dicen que son malas. Ésta te va a agradar, es interesante. Un gusto que te agrade lo escrito. Besos.

MariCari, el cine es para todos, siempre se entiende algo pero si no te animas hoy será mañana; te agradezco la amabilidad de tus palabras y ya lo has dicho, ver una pintura es también una sensación, un sentir, no solo un acto intelectual, son formas de experiencia distintas, ambas importantes. Besos.

Víctor, las comparciones son malas muchas veces, yo suelo ver cada película independientemente sino que como leí el libro quise agregar algo más pero se pueden ver por separado sin problemas que son dos lenguajes propios, más si Fincher dirige. Espero te guste. Un abrazo.

Manderly dijo...

Técnicamente mejor que su antecesora sueca (algo que nosorprende), pero me eso de volver a ver lo mismo me parece que está de más. La versión sueca es muy buena y hacer una nueva versión en tan poco tiempo no me parece buena idea.
Precísamente porque elimina algunas cosas, el guión me ha parecido más confuso. Si no hubiera leído las novelas quizás no me habría enterado de nada.
Saludos.

Susan lenox dijo...

Hola Marío, parece inevitable remitirse a la cinta sueca con el mismo nombre a la hora de hablar de la última película de David Fincher. No es mala idea como punto de partida para hablar de The Girl with the dragon tattoo. Empezando por sus creditos de inicio (con la música del red band trailer), los mejores que he tenido el placer de ver, siguiendo con el ritmo narrativo, la banda sonora, la transformación de los personajes, el montaje, las metáforas audiovisuales made in Fincher -el viento gritando como una mujer agonizante al cerrarse las puertas de la casa de uno de los personajes-... y Rooney Mara, que merece un capítulo aparte.

Existe el tópico de que los personajes extremos son más fácilmente interpretables. Aún aceptando esto, la transformación de Mara en Lisbeth Salander es perfecta. La capacidad que tiene de hacer evolucionar al personaje es asombrosa, hasta el punto de hacernos entenderla por completo. Por otro lado, Daniel Craig está correcto en su interpretación de Mikael Blomkvist.

Mientras que la versión sueca de la primera parte de la trilogía de Stieg Larsson, dirigida por Niels Arden, narra los hechos acontecidos en la novela sin más pretensión que esa, Fincher nos sumerge en un relato más oscuro e hipnótico. De todos modos, no nos equivoquemos: la historia es exactamente la misma. Que nadie vaya al cine esperando nuevos puntos de giro o nuevas sorpresas, no las hay.

Fuera de un plano formal, si me gustaría transmitir la sensación que he tenido al ver este "remake". Habiendo leído el libro y vista la primera adaptación, y sin ser un fan fatal de ninguna de ellas, mi tercera incursión en esta historia de asesinos en serie de mujeres ha sido de largo la más placentera, la que más he disfrutado. A la tercera, va la vencida.
Por cierto hace que no pasas por mi casa.

Besotes.

Emilio José Pazos dijo...

No comparto la idea de hacer versiones con la visión de Hollywood, normalmente son fracasos. Esta sin ser mala, en España se hizo una gran campaña de publicidad y la recaudación no fue muy buena.

Un saludo.

Mario dijo...

Manderly, la repetición hace que perdamos la sorpresa pero viéndolo positivamente son productos distintos, el primer libro o las dos versiones de la primera, yo no soy de repetir pero la sueca me ha generado curiosidad. La literatura es más amplia en cuanto a historia pero creo que Fincher a sabido agregar ritmo sin perder el hilo, seguro se le habrán escapado mayores detalles pero en general me parece que funciona muy bien. Besos.

Susan, creo como tú que los personajes extremos son sencillos cuando se vuelven caricaturas, pero si quieres darle complejidad cambia el panorama, Salander tiene una apariencia impactante pero su fondo le da sentido; como el punk , si nos remontamos a la idea de libertad e individualidad en medio de la igualdad, al grito de intensidad, tendremos más que unos locos golpeándose en círculos ante mucho ruido. Con respecto a la oscuridad creo que Fincher ha sido crudo en muchos pasajes, tal como es el libro. Y ya te visito, que siempre es un gusto hacerlo. Besos.

Emilio, los remakes son siempre riesgosos en cuanto a calidad, quizás más factibles por recaudación ya que llevan una idea exitosa, pero pierden en cuanto a creatividad, creo que hemos percibido distinto en cuanto a resultados. No soy de remakes por ello he resaltado éste. Un abrazo.

ricard dijo...

La versión de Fincher supera a la sueca por la profesionalidad del director y porque la inversión en dólares y talento (¿una cosa lleva a la otra?) es notablemente superior. De todos modos, Noomi Rapace, la Salander sueca, es todo un descubrimiento, y el personaje de esta versión se distancia un poco ante la imposibilidad de mejorar el original. Hay algún otro cambio en el final que mejora las versiones anteriores, literaria y cinematográfica. Un abrazo.

Mario dijo...

Ricard, todo ejerce influencia en el resultado, pero si no hay talento originario y disposición creativa no hay trascendencia artística. Espero ver a Rapace que termine con los Oscars. Un abrazo.