miércoles, 8 de agosto de 2012

La Pivellina


La italiana Tizza Covi y el austriaco Rainer Frimmel compiten en el Festival de Cine de Locarno 2012 con el filme Der glanz des tages, que traducido sería “El brillo del día” o “El glamour de la jornada”, revisando dentro de sus filmografías nos topamos con éste su único largometraje de ficción en que comparten autoría (Frimmel tienen uno más), además de dos documentales. La Pivellina fue propuesta por Austria como posible nominada al Oscar 2011 aunque no lo consiguió y ha tenido amplia difusión en festivales y salas de cine del mundo.

Con un estilo próximo al naturalismo nos retrata el día a día de una pareja de artistas de circo, de Patti y Walter, quienes llevan sus propios nombres y están realmente involucrados con ese espectáculo; junto a un vecino  de unos 14 años de edad que es parte de la caravana circense a la que remite su unión y base de fondo del relato, el que se aboca al hallazgo de Patti de una niña de 3 años abandonada en un parque, la pivellina, que quiere decir la pequeñita.

No se puede evitar notar la relación del filme con el neorrealismo italiano, se muestra tal cual es la existencia de la gente que nos pone en pantalla, de una economía bastante rudimentaria pero que no les impide exhibir felicidad, tranquilidad y buenos sentimientos, se trata de esas personas que luchan por sobrevivir sin pedir ayuda a nadie y que no se quejan de lo que tienen que hacer, todo lo contrario entienden que la temporada del circo es corta y difícil, cuatro meses al año nomás;  sienten afecto por ello; su espectáculo con cuchillos, los platos girando en el malabarismo, las ovejas funámbulas, los leones entrando a la carpa o el payaso practicando gags de comedia bastan para incorporarnos a una cosmovisión con apenas unos pocos minutos.

Se puede ver que son ellos mismos interpretándose, solo que con una naturalidad y realismo que se parece a la de cualquier actor experimentado, algo notable ya que están dentro de una película y se rigen a un guión, a una elaboración creativa, y es que también son artistas. Sin embargo no se puede evitar la sorpresa que engendra la niña Asia, la que titula el filme, ya que demuestra una fabulosa disposición a convencernos de su papel, aunque claro se dedica únicamente a ser ella, llora por un chupón, se ríe radiante y simpática pisando el agua de la lluvia, come ávida su leche con galletas de vainilla, se concentra con la amplitud de una deliciosa pizza, desconfía de su nueva familia y tiene la entereza para no extrañar a su madre como se articula en algún diálogo.

Todo el filme es exhibirnos la cotidianidad de su mundo, el entorno, sus juegos, sus tareas, su compartir diario, y aun así no cansa ni se vuelve tan simple como para descalificarse en la ausencia de una historia, es la curiosidad de la intrascendencia bajo un nuevo elemento importante en función, el cuidar de la chiquita y asumir el rol familiar pero que refleja una composición artística,  dentro de un contexto especial como el circo junto con el vinculo en que se ve a la periferia de Roma en sus población más popular. La sencillez es notoria e incluso el trato escénico es consciente del tiempo, los momentos están dosificados y distribuidos de forma que generan atención y entretienen, hay mucha dulzura; un pero sería que por el desenlace anticipan acciones, se vuelve el filme menos espontaneo, empero se agradecen las explicaciones base -algunas visuales- sobre los personajes, los amigos, su quehacer laboral o sobre su vivienda.

Nos hace pensar y compararlo con el séptimo arte que hacen los hermanos Dardenne, exponentes de un cine social multi- premiado en festivales como con la impresionante suma de dos palmas de oro en Cannes, se puede intuir su influencia en alguna cámara temblorosa o coincidir en el reflejo desfavorecido de una parte menos conocida y poco tratada de la sociedad actual europea, empero son muy distintos, aquí no hay un “indispensable” pesimismo ni un gran conflicto, el trato con la niña siempre es positivo y plagado de amor, de paciencia, de un deseo gigante de adoptarla, las personas son bondadosas salvo en algún pequeño maltrato a un perro; tampoco sabemos del abandono de la madre de la niña ni si volverá, no deja de ser solo una circunstancia que no se aborda directamente como estado de reflexión, quizás esto desalentara un poco en cuanto al compromiso del arte o a la sustancia pero queda un estado de poca intromisión que también se puede valorar, trataremos de imaginar, disfrutaremos simplemente del relato, siendo algo muy fácil de digerir y aunque puede ser visto como menor no deja de ser una buena opción.

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