viernes, 27 de mayo de 2011

Scarface

Éste clásico del año 1932 fue dirigido por el famoso director americano Howard Hawks. Cuenta la ascensión de Antonio “Tony” Camonte (Paul Muni) en el mundo del hampa; su método es simple como sale de sus propias palabras, disparar primero antes que los otros lo hagan. Dedicado desde el inicio a seguir su ruda ideología se hace mano derecha del mafioso Johnny Lovo, pero se enamora perdidamente de su amante, Poppy (Karen Morley), que es una mujer frívola y mantenida que será una de tantas razones para más tarde retar a Lovo. Tony Camonte empieza a meterse en todos los negocios del sur que tienen que ver con la venta ilegal de cerveza en la ciudad de Chicago hasta dominar y reemplazar -bajo la batuta de Lovo- al antiguo jefe mafioso de la zona que termina asesinado por Camonte, para eso se presenta como un traidor y desde el principio se nos enseña a éste personaje sin ambigüedades ni sutilezas.

Tony tiene cercanía con su madre la que no se siente muy orgullosa de su hijo porque conoce sus movimientos ilícitos, el gánster de origen italiano conocido como Cara Cortada por tener una enorme cicatriz en un lado del rostro quiere sobreproteger a su hermana menor de 18 años llamada Francesca “Cesca” Camonte que es un chiquilla muy coqueta y seductora con los hombres, lo cual le disgusta a su hermano que no quiere verla relacionada con nadie, él le da dinero pero quiere controlarla, ella lo recibe pero busca ser libre de sus actos.

El mejor amigo y compañero en su pandilla mafiosa Guino Rinaldo (George Raft) delinque fielmente detrás de Tony, suele lanzar una moneda al aire como una costumbre, se le conoce por ser mujeriego pero termina enamorándose de una tenaz Cesca que no quiere oír de rechazo, pero esto traerá más tarde una desgracia producto de una equivocación a manos de una exaltación poco meditada que le costará la vida a más de uno y será el punto de debacle del liderazgo de Camonte.

El lado norte de Chicago también está en la mira de Tony Camonte que contradiciendo a Lovo empieza una guerra que lo enfrenta a un último lugarteniente vivo de ese territorio, se llama Gaffney (Boris Karloff), que reacciona osadamente contra su enemigo pero termina temiéndole. Una vez conquistada la ciudad un vulgar e ignorante Camonte se reviste de lujo y pasatiempos cultos como ir al teatro, logra convertir a Poppy en su pareja y parece que todo va viento en popa cuando comete un gran error que traerá su destrucción.

Antes es víctima de un atentado en una persecución emocionante en coches desde donde disparan metralletas. Al final de un impactante escape la sentencia de su jefe tiene fecha. Como se ve Tony no tiene freno alguno y pronto lo quiere todo bajo su dominio. Ésta es una historia de ambición sin límites. La policía está encabezada por alguien al que sólo se le conoce como el jefe de detectives (Edwin Maxwell) quien es un idealista, y su segundo al mando es el vehemente Inspector Ben Guarino que en un momento llega a golpear a Camonte ya que tampoco teme a nadie. A la prensa se le muestra alabando las acciones de los mafiosos como si fueran hazañas. Howard Hawks crea un panorama general de lo que se vivía para la época.

La película a su vez puede verse como una denuncia ya que nos habla en la introducción de que la mayoría de los hechos son verdaderos, la lucha de bandas y los delitos, haciendo hincapié en que lo que busca la cinta es que los norteamericanos hagan algo contra todo esto o apoyen al gobierno. A la mafia se le muestra tal y cual es, el personaje principal es de una simpleza impresionante, no posee más cualidades que su osadía y su impermeabilidad ante la muerte, no teme morir y no tiene escrúpulos como tampoco miramientos para sus deseos, quiere fama, poder y riqueza, lo que le motiva a seguir hacia adelante con fiereza. Se ve que nada lo intimida y confía mucho en sí mismo. Cuando Poppy le dice de mala gana ¿por qué no te buscas una mujer?, él le responde que ya lo está haciendo en ese momento. Es la primera vez que se ven y la mujer es agresiva siendo la amante de Lovo. Ella representa una parte de sus ambiciones, y enseguida uno de sus logros.

Toda la cinta tiene escenas de acción, muchas matanzas y balaceras, persecuciones en carro y ajusticiamientos, en una muestra de todo lo que hay que hacer para crecer en ese submundo salvaje, y el final a su estilo es épico con un Camonte fiel a su imparable combatividad despertando su propio heroísmo en la ley de uno contra el mundo. El colofón no posee fastuosidad sino sequedad para ambos bandos contrarios, tan solo es justicia, el cierre apropiado de la forma de vivir de un hombre. El filme es limpio, de mayor claridad que el cine presente, de inferior dureza visual comparado a lo contemporáneo y bajo un aire mucho más inocente, más teatral, mucho más pausado y menos potente, pero su aura clásica seduce con un guión elegante, romántico y bastante artístico.

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