martes, 28 de julio de 2026

Obsession


Hay tipos de espectadores o visionadores de películas. Por un lado el grueso está formado por aquellos que reciben lo popular con los brazos abiertos. Prácticamente les gusta todo lo celebrado de antemano. Éste grupo es bastante franco e igualmente ligero. Por ahí surgen algunos que quieren dar la contra sin verdadero motivo, pero no suelen contar. En otro lado están los que se auto-perciben de entendidos y desprecian por lo general lo celebrado desde lo común, percibiéndose como una minoría. Lo popular o el hit comercial tiene vida propia, pero también puede contener prestigio y éste prestigio surge inicialmente en EEUU. Así mismo están los que juzgan desde lo políticamente correcto de hoy en día, los que ven primero a través de las tendencias sociales. No obstante la calle puede ser muy distinta. Yo como no sigo ninguna tendencia ni a nadie mi mirada surge desde lo muy personal. Si un filme me parece de verdad bueno venga de donde venga será esa mi apreciación. Me considero más clásico que otra cosa, pero tengo la mente siempre abierta para las películas. No suelo escribir negativamente, sino de lo que quiero destacar y me provoca pensar, de lo que me parece relevante de alguna forma, en su propio tipo. Sobre lo que considero lo mejor de todo lo que sea séptimo arte. Con esto llegamos a la presente película, que tiene a su director, Curry Barker, de 26 años de edad, en la apoteosis de la popularidad con prestigio, quien empezó subiendo cortometrajes cómicos y de terror a youtube, y después su primer largometraje que lo catapultó a ser respaldado económicamente por productoras y distribuidores reconocidos en ésta oportunidad. Barker ha hecho una muy buena película. Obsession (2026) es un clásico instantáneo. Se trata de un chico apodado Bear, El Oso (Michael Johnston), que está enamorado de su mejor amiga, de Nikki (Inde Navarrette), pero teme decírselo. Tiene algo de loser y ella alguna vez fue conocida como Nikki la friki y por ahí irá la película, con su comportamiento en una lectura realista, pero el filme recorrerá el terror en el deseo mágico del Oso que ante su temor a declararse pedirá que ella se enamore de él y de esa manera se volverá loca a esa vera, mostrándose como indica el título, con toda esa contemporaneidad de las enfermedades mentales en boga. La película tiene mucho de humor negro, es como si Barker se burlara de las mujeres obsesivas, controladoras, demasiado románticas. No obstante hace ver por ratos al Oso como un tipo pusilánime y tonto, donde Johnston pone cara de afligido en montón de ocasiones. La cara de éste actor siempre es lastimera, cuando Nikki por el hechizo se desvive por su persona. La propuesta salta entre lo cómico y lo terrorífico, pendula en ambos lados e incluso lo hace al mismo tiempo. Existen varios momentos incómodos pero cantidad de ellos son reconocibles. No faltara quien por esto piense que se trata de un filme contra el feminismo, tan actual. Es una película que retrata lo popular, lo clásico, la calle, desde el presente, es en mayor parte una mirada masculina, si bien Bear puede ser ridiculizado o verse un poco cruel o frío o aprovechado si lo leemos desde una mirada realista, que está debajo del exceso o lo extremo gore y repulsivo y el susto propio del terror. Nikki parece una loca, pero se deja ver que todo es producto del deseo macabro de Bear. Nikki cuando vuelve en consciencia se muestra atrapada mentalmente y hasta pide que la maten. Éste ya se dio cuenta que la ha fregado totalmente, habiendo inicialmente ironía en lo que los de la tienda veían venir como quien dice que a veces es mejor no forzar ciertas cosas o a veces como quien dice que la vida tome las riendas. Bear quiere romper el vinculo de amistad cuando lo ven como a un hermano menor. Nikki es una chica bastante común y corriente como con sus relaciones casuales y con el embrujo se tornará en varios sentidos en otro nivel de ser, aunque encaminado para mal. Inde Navarrette está muy bien como el personaje y se le ve guapa. Michael Johnston es percibido como un buen alterego de Barker, un director de cine a quien no hay que perderle la pista ni tampoco desperdiciarlo. Se puede ver a Nikki como una manipuladora, una persona que hace pasar vergüenza a su novio, alguien que no lo deja ni ir al baño sólo. Hay muchos momentos que dan harta risa. Con Sarah dan a entender que existe otro tipo de mujer en general, más dócil, más llevadera, aunque más desleal como amiga. Es una película que por ahí puede ser muy condescendiente con uno mismo y como que falta en sí un panorama mayor o equitativo, pero no deja de ser un filme notable que se hace extrañar como contrapeso contemporáneo.