sábado, 25 de febrero de 2017

Luz de luna (Moonlight)

Dividida en tres etapas con tres subtítulos de nombres que representan a un hombre, el primero se llama Little, el segundo Chiron, y el tercero Black. Es el desarrollo de una persona que se descubre homosexual en un barrio difícil, donde los bullies lo acosan, no lo dejan respirar. Little (Alex R. Hibbert), que es débil, debe huir y de casualidad conoce a Juan (Mahershala Ali), un tipo que vende droga, pero que tiene un buen corazón, el que lo trata con respeto y cariño al niño, y le sirve de soporte al tiempo que el pequeño tiene una madre drogadicta que no cuida de él, llamada Paula (una realista, fuerte y natural Naomie Harris, potente, sin exagerar), cuando apenas está descubriéndose y haciendo preguntas duras para sí. Alex R. Hibbert como Little tiene una profunda expresión en sus grandes ojos, trasmite inocencia, timidez, se guarda en los silencios.

En el subtítulo “Chiron” está la etapa que lo definirá, la adolescencia, de ahí que el subtítulo lleve su nombre real. En esta etapa compartirá un momento especial de su sexualidad que siempre le acompañará. Chiron (Ashton Sanders) dará más de un paso hacia su libertad, pero pasará a ser Black (Trevante Rhodes). Ashton Sanders trasmitirá lo mismo que el pequeño Alex R. Hibbert, pero agregando desilusión y agotamiento. En las tres etapas hay similitud –y predominancia- en la expresividad del rostro. En la personalidad (encerrada y vigilante), en las pocas palabras.

Hasta una llamada. La reunión será larga, una parte adrede muy lenta, llena de suspenso, mientras hay un buen manejo de diálogo. El filme de Barry Jenkins se torna romántico, y tiene una parte de confrontaciones que otorgan interés –especial sensibilidad- a la historia, al cerrar capítulos trascendentes. El filme tiene un infaltable realismo acerca de la vida de los afroamericanos pobres, de esa vida que te lleva a terminar convirtiéndote en el estereotipo, por ello Black es un (sobre)nombre bastante lógico para el subtítulo, no obstante hay una profundidad secreta, nos dice el filme, yendo a lo general.

La trama tiene una lucha más grande que lo común dentro de la comunidad afroamericana, producto de la soledad que le aqueja al protagonista y por su identidad sexual y la represión del entorno representado por los bullies, de esto que su familia postiza sirva de respiro y seguridad emocional ante tanto embate de violencia. Los tres Chiron están perfectos, los dos últimos Kevin también (Jharrel Jerome y André Holland). El momento de la visita, la comida y la rockola en el restaurante tiene una tensión, una atracción y un combate silencioso –con una sugerente mirada a la puerta de salida- que está satisfactoriamente trabajado. A lo que en el conjunto se suman momentos muy estilizados y artísticos que buscan embellecer el filme, plasmarle una poética. 

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