viernes, 7 de enero de 2011

Tron el legado


“Tron El legado” es una película de ciencia ficción que continúa la historia de 1982, ésta vez el hijo de Kevin Flynn (Jeff Bridges) busca sacarlo del programa que inventó –y escapar también- ya que no puede olvidarse de él tras su alejamiento cuando tenía solo 12 años al punto que a razón de la perdida ha quedado desmotivado de su propia existencia. El padre sale en su moto despidiéndose de su vástago y no vuelve nunca más. Me recuerda a tantas historias populares que se escuchan siempre, salvo que por 20 años el tipo está atrapado en el software de una computadora. Éste programa es un juego, un mundo paralelo que está dominado por la creación de su padre, quien es el mismo Kevin Flynn pero joven; y para ello ha sido digitalizado Jeff Bridges y aunque lógicamente se parece al real (el viejo) luce un semblante extraño. Clu es el dictador de ese universo, quien anhela conocer los secretos que guarda su inventor, el que se encuentra escondido escoltado por la fiel Quorra (Olivia Wilde).

El hijo, Sam Flynn (Garret Hedlund) se mete en el programa por accidente y descubre todo un lugar de combates en moto, luchas cuerpo a cuerpo con discos luminosos y batallas en naves espaciales, las que se forman de los trajes que usan, gracias a los discos de memoria que llevan en sus espaldas. El ambiente está rodeado de luces y se utiliza mucho el color azul. Los escenarios no son muy extravagantes ni alejados de interiores sofisticados contemporáneos. La trama pretende únicamente fomentar el entretenimiento, es decir no tiene aspiraciones de darse una mirada filosófica como en “Matrix” ni mucho menos un contexto épico como en “La Guerra de las galaxias”; ésta es una cinta sencilla que asemeja a lo que es, un juego de vídeo donde hay combates de diferente índole que buscan la acción.

Tron es un guerrero que protege a Clu, quien aparece en contadas oportunidades para perseguir a Sam ya que ha olvidado la vieja amistad con Kevin Flynn. Después otro personaje resaltante es Castor (Michael Sheen), el dueño del club “End of line”, que parece un guasón futurista con tanto disfuerzo y payasada. Lo acompaña Gem, la despampanante Beau Garret que en una larga toma -que no pasa desapercibida por ningún hombre- da la espalda contorneando su voluptuoso trasero en una licra ajustada que dibuja su atractiva figura. Ambos parecen salidos de uno de los musicales de David Bowie, productos del glam rock. Aunque la banda sonora sea más moderna, siendo la música electrónica del grupo francés Daft Punk la que se encargue de dar ese toque.

El filme seguramente alegrará a los fanáticos tanto de los videojuegos o de la cinta origen pero para los simples mortales que recién se enteran de ello va a pasar sin entusiasmo. No existe mucha materia para admirarla, ni siquiera los combates son espectaculares, muchos de ellos son bastante rápidos, además existe un ambiente algo dormido, demasiado calmado, quizás en 3D hubiera sido más llamativo, porque en pantalla normal no se siente emoción.

La historia no se explica mucho y está ausente de ideas, hay que imaginar algunas partes, uno se pierde en varias preguntas que den mayor soporte al filme, todo es muy ligero que no te atrapa. Tiene mucho bombo publicitario detrás y poco que ofrecer. Que la vea quien tenga curiosidad pero preparados para decepcionarse si buscan “algo más” que la esperada acción, aquí sin tantos efectos especiales ni con un espectáculo vistoso. El filme me parece que es una construcción que ha quedado en una estructura débil, se pasaron de simplistas y seguramente los vídeojuegos sí son divertidos porque manejar motos y naves, luchar y destruir contrincantes funciona para matar el rato en este tipo de recreo. Realmente pudo ser mejor con guionistas más hábiles y eso que fueron seis los que estuvieron detrás. Definitivamente intrascendente y encima ni siquiera buena fórmula comercial.

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