viernes, 13 de noviembre de 2020

Ming of Harlem

 


Ming of Harlem: twenty one storeys in the air (2014), del americano Phillip Warnell, es la historia de Antoine Yates, un afroamericano que en un 21avo piso de un edificio de Harlem tenía un tigre y un cocodrilo como mascotas. Yates habla a la cámara muy seguro de sí, explica su razonamiento, se le oye inteligente, a ratos poético, un total animal lover, pero por otra parte también lo que ha hecho es propio de locos. Al tener estos animales en su apartamento pudo poner en peligro de muerte a la gente del lugar. La historia se supo cuando el tigre llamado Ming lo atacó, y llamaron a la policía. La historia de Antoine es curiosa, él sin duda es todo un personaje, además se expresa muy bien. El documental luce muy atractivo en sus primeros 20 minutos; luce convencional, pero con una historia muy rica entre manos. Luego Warnell a los 24 minutos de metraje pone a un tigre a vagabundear por un apartamento, quizá el mismo de Antoine. Durante 19 minutos veremos simplemente al tigre moverse muy tranquilo por el espacio reducido. Se acerca mucho a una bañera a tomar agua. Durante éste tiempo uno siente aburrimiento, estás a punto de abandonar el filme, aún cuando el tigre aunque bastante relajado y lento luce majestuoso. El tigre aunque es un animal salvaje y muy peligroso se ve como un animal poco intimidante frente a la cámara, esto es una falsa realidad, pero uno lo ve medio como un gato gigante. Luego a los 43 minutos de metraje escuchamos al filósofo francés Jean Luc Nancy recitar un especie de poema. Éste poema se entiende, no es como esa filosofía e intelectualidad de la que hay que ser mago para atrapar una palabra. Nancy es claro, y profundo, también tiene un lado lúdico y un poquito divertido. Es un poema que ostenta belleza y no fastidia, aun siendo un poco largo. Más tarde aparece Al, un cocodrilo, sólo por su lado en el apartamento. Éste cocodrilo si es atemorizante, es un animal que luce muy frío, la cosa cambia, se siente claramente la locura que ha perpetrado Yates en éste 21avo piso. Yates en cierta forma, hasta quizá directa -con la presencia de una niña-, compara tener animales salvajes a su cuidado con tener un hijo, invocando harto amor pero también mucho sacrificio, aunque desde otras coordenadas. Yates habla de la magia de tener estos animales como mascotas, igualmente es consciente del peligro que representan. Esa mezcla entre peligro, osadía y buscar controlar lo salvaje es lo que definen ésta personalidad exótica, pero coherente con uno mismo, aun cuando Yates tiene ciertamente de hombre raro, no menos interesante, fascinante. Yates inclusive agrega cierto misticismo a un lugar como Harlem. Yates es positivo, ve belleza donde uno puede tardar en observarla. Menciona la calle, y la cámara le es cómplice, enfocan a unos niños jugando, aun cuando un hombre pasa muy serio, asomando también un mundo duro ahí afuera. Yates está como pez en el agua en Harlem, es un hombre culto, pero a su vez de barrio, y esto es una curiosidad en cierta manera, más que una aparente contradicción. Yates es, como Al y Mink, un hombre salvaje, pero también es un hombre con maneras, educado, capaz de razonar su extravagancia. Por todo esto éste filme es una propuesta con sustancia, no solamente llamativa como pudo quedarse solamente.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Sin señas particulares

 

Ésta ópera prima, perteneciente a la mexicana Fernanda Valadez, es casi una película de terror. Sin señas particulares (2020) ha ganado un premio por guión en Sundance, fue la mejor película latinoamericana en San Sebastián y la película mexicana del año en Morelia. Es una propuesta que intenta explicar la violencia en la frontera mexicana, tanto como las misteriosas desapariciones. El filme pudo ser tranquilamente peruano, teniendo en cuenta que el terrorismo es un tema que se le presta mucha atención en nuestro cine; el filme de Valadez nos retrata la violencia que produce las guerrillas. Lo interesante del filme, aparte de una búsqueda muy humana, la de una madre de su hijo, es justamente que coquetea mucho con el cine de género, con el cine de terror. Vemos al diablo en sombras en medio de fogatas, mientras se mata gente. Esto es también la perspectiva de una mirada, la de un sobreviviente indígena, quien absorbe la brutalidad que observa mediante la racionalidad de la mitología. Es así cómo puede sostenerse en pie y explicar tanta maldad, sin perder la cordura. La participación del demonio además tiene una segunda explicación, cómo tienta, manipula y finalmente domina a ciertos hombres, poniéndolos frente a un callejón sin salida. La escena que retrata el control y entrega hacia el demonio es simbólica, claro, pero además posee una escenificación atroz, con el uso de un machete, que bien se le podría adjudicar de cine de horror. El viaje de Magdalena (Mercedes Hernández), en busca del hijo, es atractivo, está cargado más que de melodrama de suspenso -pero es emotivo-, el camino que recorre está plagado de amenaza, de miedo, de tentar a la muerte. La protagonista responde muy bien a una amenaza velada: ¿ud tiene hijos?, esto la describe por entero y a muchos. El filme también tiene una particularidad formal, estética, hay muchos desenfoques, se hace hincapié visual en la figura de Magdalena y la de un chico deportado de EE.UU. Es una obra que intenta tener personalidad, salir un poco de lo convencional, y lo consigue, sin ser una propuesta de ruptura. Ciertamente es un buen filme. En la escena en que Magdalena se topa por primera vez con el chico deportado, ambos yacen en la misma toma en medio de un pastizal, la imagen fotográfica del encuentro se ve hermosa. En ese momento se vive mucha desconfianza. Es una película que retrata a una mujer valiente, que humildemente se justifica como una como muchas. Magdalena es intachable, cuando se hace difícil ser así, en un mundo tan cruel. 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Habit

 


Ésta es la película favorita de terror de la directora Karyn Kusama. Habit (1995) ganó el premio Someone to watch -Alguien a quien seguir- en 1997 en los Independent Spirit. No obstante no es una película muy conocida por muchos y es tremenda película, muy bien hecha, notable dentro del cine indie, el cine de terror y el cine de bajo presupuesto. La dirige, escribe el guión y es el protagonista Larry Fessenden, la produce él también, tiene una productora propia indie, Glass Eye Pix, productora que ha producido películas de Ti West y Kelly Reichardt. La propuesta versa sobre alcoholismo y vampirismo, se basa en una relación apasionada, un romance que va de la mano del vicio del alcohol, cosa que se maneja de cierta manera como un poco velado, aunque notamos que Sam (Larry Fessenden) como un neoyorquino cool para bebiendo y fumando, tiene también la particularidad que le falta un diente frontal y esto en lugar de quedar mal le otorga hasta personalidad como personaje y a su película. El filme tiene escenas sensuales, eróticas, muy buenas, perfectamente fusionadas al relato. La historia está integrada en más de una lectura -real y fantástica-, aunque una queda clara al final. Es un filme potente en su retrato de cierta vida bohemia y relajada en New York, a la que se suman escenas de terror sobre vampirismo, pequeños momentos intensos, a razón de la mujer que le apasiona a Sam, Anna (Meredith Snaider), que es pequeña de estatura pero es una mujer de fuego. Hay un momento donde Sam debate con su mejor amigo sobre la locura de creer a Anna un vampiro y queda una conversación sublime, sumamente memorable. Es un diálogo extenso pero magnífico. Anna es tan intensa que hasta tiene de bisexual en un momento, teniendo en cuenta que justamente los vampiros representan la transgresión absoluta de lo sexual, representan lo prohibido -lado conjugado con lo satánico-, el extremo simbólico desde luego es la muerte. Sam llega a decir que está a punto de quebrarse, hasta ahí llega esa compañía que representa Anna, que en realidad es el propio Sam el culpable. Ella como que le advierte a Sam bajo una sonrisa, cuando le da dos boletos para un juego mecánico y él dice sufrir de cierta acrofobia. Desde ese momento Sam es partícipe del vértigo de la relación. Primero la goza en grande, luego empieza a asustarse -vampirismo incluido-. Todo hombre desea una mujer fogosa nos dice el filme -hay una conversación entre Sam y otro amigo celebrando el hedonismo que produce una mujer fuertemente erótica-, así como tantos otros filmes, pero ésta intensidad puede llegar a destruirnos; mantener el pedal acelerando inevitablemente tiene que terminar en un impacto violento, un desbarrancamiento, sin ponernos blandengues. En pocas palabras es el exceso el destructor de todo. La bebida entra a tallar, claro está. Es una historia genial de ver como drama indie, tiene una perfecta contextualización, desde la música en vivo en el apartamento en el hallazgo de la mujer peligrosa, aunque en primera instancia no lo parezca, y al mismo tiempo es una obra ingeniosa con el vampirismo, desde que vemos una garra de Anna sobre el hombro de un Sam distraído. Las escenas de muerte también lucen notables. 

sábado, 31 de octubre de 2020

In the tall grass

 

Ésta película se basa en una novela de Stephen King y su hijo Joe Hill, la dirige el canadiense-americano Vincenzo Natali. Se ve en Netflix quien es la que la ha producido. In the tall grass (2019) versa sobre ser padre, uno réprobo hasta ser demoníaco, literalmente; el otro que intenta redimirse, subsanar sus culpas. En la trama hay una enorme roca a lo 2001 Odisea del espacio (1968) que es la que genera la dimensión de transformación del lugar, en éste caso de locura y anormalidad, alrededor de un extenso pastizal, donde crece la hierba en cantidad y de manera muy alta, más de la altura humana promedio americana. En éste pastizal pasaran mil cosas, por acá se desplazará toda la película. Entrará un grupo de gente -sólo 6 personas, incluido un niño, más un perro- y no podrán salir, incluso no pueden hallarse entre sí, estarán perdidos individualmente. El filme presenta dificultades que luego de la nada pasan a otros problemas, a otros momentos de extrañeza dentro del pastizal. Hay una acción que puede parecer un poco rara, pero en  el filme lo explican perfectamente, cuando dejan caer a alguien. Se menciona que en el pastizal la gente es como la hierba, mueren -se marchitan- y vuelven a renacer, habiendo nuevas aventuras al respecto, macabras, con lo que se presenta cierta plasticidad para matar a los personajes. El filme de Natali tienes sus escenas de terror memorables, aunque sencillas. Anoto dos escenas en especial, una cuando aparece una especie de tribu de la hierba y cargan un cuerpo en un rito: y otro cuando se abre la tierra y se exhiben cadáveres putrefactos llamando a más muerte, lo que esconde la gran piedra, fuente del mal. La propuesta cuando dramatiza -en varias oportunidades- sobre temas familiares no se ve tan buena, pero mal que bien éste es un trasfondo sustancial, la obra toma forma con ello. El filme estéticamente es poderoso, las escenas son de alto impacto visual, salvo cuando se intenta ser muy original, como con el golpe de calor, se ve un poquito chusco, medio incongruente. No es una gran película, pero se deja ver, tiene su disfrute, sus virtudes. 

jueves, 29 de octubre de 2020

Field Niggas

 


Ésta película se podría hacer acá en Perú y saldría algo igual de interesante, salvo por la brutalidad policial, aquí es corrupción, coima, en lugar de asesinato. El filme del americano Khalik Allah muestra un barrio marginal, lumpen, una esquina, un par de calles, en Harlem. Vemos mayormente afroamericanos, algunos pocos latinos, y uno a tres caucásicos. También vemos siempre rondando a la policía. La gente retratada se ve pobre y muchos tienen aspecto criminal o pandillero; se ven serios, algunos sobrados, otros desafiantes, algunos pocos melancólicos, muchos indiferentes a la cámara de Khalik. Algunos ríen y posan. Nadie habla, solo hacen gestos y miran fijamente a la lente. Escuchamos voces en off que son las entrevistas que ha hecho Khalik a los personajes documentados en su hábitat y costumbres, en quienes son tal cual. Muchos se drogan frente a la cámara. Hay mucha joyita presente. Alguna gente yace solo comiendo fast food, comen con hambre, con apremio, en su propio mundo. Se ve un caucásico de mendigo, medio perdido. Se ve gente también poco agraciada, como un hombre con cicatrices en un ojo. Se comenta la muerte de un afroamericano a manos de la policía el 2014, el mismo año que se ha filmado la película. Ésta muerte se menciona por la gente del lugar como injusta, dicen que el arresto fue por algo menor y la persona no estaba resistiéndose, se dice que se hallaba cooperando con los oficiales, y en cierto momento de fastidio lo estrangularon en busca de retenerlo y murió, lo mismo que hemos presenciado en la actualidad. Es la lucha que oscila entre lo delincuencial y el abuso y brutalidad policial. Una madre soltera joven se muestra cuidando a su pequeña hija, la niña aprende del entorno como en broma, hace señales con las manos como aquellas que hacen los mayores, para darse de cool o por pandilleros. Una bella chica latina esboza una sonrisa discreta a la cámara. Khalik, quien es fotógrafo también, enseña fotos a sus entrevistados de la realidad en que se mueven, como son ellos mismos. El filme es respetuoso con todos, pero pone el dedo en la llaga, quizá sin querer. En un momento Khalik dice que todos son uno solo, incluida la policía -a quienes también muestra sus fotos y también los documenta a pie mirando fijamente-; Khalik expresa sentirse parte de todos los presentes. Más allá de la esencia de lo lumpen puede que esa sea la razón de que todos cooperen con él en mostrarse en el documental como realmente son, como si no importara nada más que la personalidad y la irreverencia y osadía de mostrarse hasta criminal. 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Ficción Privada

 


Ficción privada (2019), del argentino Andrés Di Tella, es un documental algo curioso. De verdad que hacer documental hoy en día tiene encanto. El documental en general haciendo uso del cine arte y la libertad de autor plasma originalidad, ya no es documentar y exhibir simplemente una historia real, ser muy formal, ahora hasta brilla la extravagancia, el asunto ciertamente se ha vuelto más divertido, más cinematográfico, más artístico, y se puede mantener la esencia de la verdad. Como dice el título se hace uso de un poco de ficción, mientras se indaga en los padres de Di Tella como pareja, como matrimonio. Ésta propuesta no es un filme político en realidad, como uno pudiera pensar al ser la pareja de ideología de izquierda, es más una historia íntima la que se nos cuenta. Aunque la madre de Di Tella era de color, de la India, viviendo en Argentina e Inglaterra en especial, por donde andaban más, y la hacían sentir diferente por su color de piel, el filme no profundiza mucho sobre ello. La película hace ver que Kamala, la madre, no se sentía feliz en éstas ciudades, por la discriminación que padecía, que le traía soledad, pero se habla de ésta discriminación como en segundo plano; en primer lugar se hace ver que Torcuato, el padre de Di Tella, era el culpable de la tristeza que sentía Kamala, a razón de medio abandonar a su esposa por sus viajes de trabajo, dejarla expuesta. La discriminación no se siente brutal, se siente sutil, aunque se dice que la sentía directamente, que la gente se les quedaba mirando, que las parejas interraciales no las veían bien en éstas sociedades. Se leen cartas que le había entregado el padre de Di Tella a él -dirigidas a Kamala y viceversa- y que escuchamos en el filme de distintas maneras, aquí hay su originalidad. En una de las cartas Kamala pregunta si Torcuato había sentido lo que ella sentía en Argentina con su gente, que la veían como rara a su sociedad, que la buscaban marginar. La pregunta queda en el aire, esto implica que Torcuato no se portó a la altura del todo con su esposa, aun queriéndola y agradeciéndole quien fue él -en qué se convirtió como persona- al estar con ella, que esto último sí llega a decirlo. El filme pone a dos actores de la misma edad que los padres del director a interactuar como los actores mismos son, como pareja, como si esto fuera verdad o quizá lo sea, también conversan, interpretan, se identifican y leen sobre los padres del director. Estos actores implican cierta ficción, generan una dinámica y personalidad con el producto, con el tema de cómo fue la relación de la pareja Di Tella. Ficción y documental entonces dialogan. Hay un elemento físico y emocional nuevo interactuando con los muertos, novedoso si se quiere y externo que juega con el pasado -desde distintos planos-, con los hechos verídicos. Todo esto va de la mano del director -el demiurgo tras bambalinas- que incluso lo vemos dando indicaciones a los actores, no tan invisible, que hasta aparece en la apertura dejando una introducción. Aunque se quiere plasmar que la participación de los actores tiene de verdadera, de personal, como a su vez su parte de espontaneidad, también se nota claramente que hay una manipulación de elementos de ficción en lo que ellos muestran de sí. El director deja dicho que su película maneja su cuota de mentiras. Torcuato también le dejó a su hijo muchas fotografías de su viajes, como Andrés no sabe la historia de cada una de ellas -le son anónimas de cierta manera- hace ver como que puede inventarles un background, nuevamente entra a tallar la ficción, la fantasía, la imaginación, la libertad, la felicidad y el divertimento de la creación, el quehacer del documental de hoy en día, del documental de autor. 

domingo, 18 de octubre de 2020

Mes chers espions

 


Ésta película se podría pensar no es de las que se puedan hacer muchas veces, se agotaría el encanto del director que las haga. Pero, bueno, hay muchos cineastas que repiten la misma fórmula, y finalmente es cosa de cada uno, cinéfilos y autores. Es una película que está muy bien hecha realmente, y está formada por elementos bastante sencillos, como ponerse el director del filme, Vladimir León, a comer y a conversar con su hermano, actor y también director de cine, Pierre León. Mientras comparten un plato de comida y una botella de licor, a lo bien francés, van conversando sobre la temática de su filme. Debo decir que son gente culta e inteligente, sus diálogos representan esto muy bien, además son muy fluidos y se les ve muy relajados. Las conversaciones no son necesariamente plus ultra, pero son buenas, atraen, manejan muy bien el tema del filme. Este documental trata de una investigación familiar que ponen en práctica los hermanos León, que les intriga, notando que guarda secretismo y misterio de parte de hasta de su propia familia que no ha dejado mucho rastro, a raíz de la deportación de la madre de Vladimir y Pierre, cuando ella tenía tan solo 14 años, junto con la tía de ellos, producto de que sus padres, los abuelos, fueron acusados de hacer espionaje para la Unión Soviética en Francia. Éste hecho, la deportación a la URSS en 1948, hace que los hermanos León busquen comprobar si en efecto sus abuelos fueron espías o dobles agentes incluso. La madre del director llega a compartir su diario, pero aunque se habla de la deportación la causa no se profundiza en este diario, seguramente porque por ese entonces era solo una adolescente y más era la belleza y riqueza cultural de Francia lo que más le importaba. Los León ponen aderezo a su investigación, que yace siempre en la duda. Buscan pistas, aquí el documental y los autores se muestran ingeniosos, hay indicios interesantes, aunque también algo endebles, así va el filme, nada es contundente para afirmar un lado u otro, son posiciones distintas en juego y ya cada quien saca sus conclusiones últimas. Pero las pistas ciertamente son jugosas aun así. Es un filme curioso, atractivo, aun cuando requiere algo de paciencia y es un poco largo. Los León, porque el filme los tiene de guías a los dos, llegan a hacer una reunión íntima generando un pequeño debate entre amigos y pequeños intelectuales, la pregunta planteada en la reunión es ¿hay libertad hoy en día en Rusia, en la Rusia de Putin? (ésta pregunta se esclarece). Los León aunque son bien franceses, la verdad, cosa que está muy bien, perpetran moverse con agilidad en Rusia; hacen un viaje hasta allá y se citan con estudiosos y amigos de su familia. Ellos logran ser respetuosos con todas las ideas -cosa difícil en muchos-, aun cuando no son muy afines al comunismo, ni a la URSS ni a líderes como Stalin, porque sobre todo están en contra de cualquier tipo de limitación de los derechos y la libertad individual. Éste respeto mezcla amor y cierto rechazo por los abuelos. A la abuela la oímos hablar en un video casero grabado una década atrás, ahí ella mantiene todo ese garbo -aun en la vejez- de sus años como actriz. El diario de la madre narra penurias -en la URSS, como lo que cuentan los abuelos- y también un mundo de ilusión adolescente -la nostalgia por Francia-. El filme de Vladimir da para mucha conversación, dicho cómo virtud de un filme que nutre muy bien su temática y hace una obra notable e interesante por medio de cosas llanas. Desde luego para viajar se necesita plata, pero ante todo de voluntad, motivación, emprendimiento serio y, mucho, de audacia para generar tantos diálogos ricos, una investigación que manifiesta bastante atracción, que se da solvente, como también el saber contactarse con la gente idónea para nuestro proyecto, que genera atracción intelectual y entretiene sin ponerse esnob -aunque la guapa chica de lentecitos tenía su airecillo de chica profunda- o que la película se perciba como una sobredimensión de algo que parte de lo familiar e íntimo y de cierto dolor y fastidio que olvidar más que de algo muy memorable, pero que como ese muchachito de traje militar y esa bella pequeña actriz de esposa, personas aparentemente sencillas, puedas ser digno de la historia de una gran película y ¿por qué no de espionaje? La mejor basa de éste documental es estar en el punto de convertir lo "común" en algo llamativo -que tampoco es fácil-, hacer de todo lo que toca algo valioso. 

martes, 13 de octubre de 2020

Dick Johnson is dead

 


Lo mejor del documental de Kirsten Johnson es que conmueve bastante, trasmite mucho amor por el padre de 86 años que la directora siente está cerca de la muerte por lo que se prepara de alguna forma para ese trance tan difícil, al mismo tiempo que propone vivir con intensidad tenerlo aún con vida, como quien pretende vencer a la muerte, por lo menos por un tiempo más, por un par de años. El filme tiene de base mostrarnos escenas de accidentes donde muere Dick Johnson, el padre de Kirsten, exhibiendo sentido del humor aunque negro, pero esto aunque es algo vistoso y original si se quiere no es tan interesante a fin de cuentas. El filme en realidad propone ver cómo es la vida con el padre cerca de la muerte producto de que empieza a sufrir de la memoria y poco a poco va dependiendo más de la hija. Dick es un hombre simpático, cae bien inmediatamente, luce muy tranquilo y ligero, también se le observa sensible e inteligente en muchas oportunidades, fue psiquiatra y se ve su capacidad para tener empatía con la gente. Es un filme sobre la cotidianidad de la edad avanzada, aunque Dick es un hombre un poco ágil, no es que sea un viejito de pocos movimientos, tiene hasta sus ocurrencias light. Los ancianos suelen no tener filtros al hablar, lo que puede molestar, pero en el caso de Dick él es un hombre muy medido, muy tranquilo, muy pensante, tiene respuestas notables. Dick llora con cierta facilidad (si se le empuja un poco), pero nunca cae pesado ni agota. No obstante el filme sí se percibe un poco manipulador, pero no son muchos momentos de ésta índole. En un momento en buena parte propiciado, pero emotivo e íntimo y sincero de parte de Dick, se deja la cámara correr "discretamente", pero Dick que es mosca (inteligente) a pesar de ser tranquilo, no busca fastidiar, le dice a su hija que le da permiso para exhibir el momento. En este sentido Dick es abierto a mostrarse tal cual, a mostrar su sensibilidad; gusta del cine también, aunque el documental es algo que menos afinidad tiene como público, cómo llega a comentar, aludiendo más que incomodidad a su sencillez como espectador. El presente documental tiene algunos momentos simplones, pero a su vez también memorables, uno de los más memorables es cuando se organiza la misa por la muerte del protagonista. La propuesta funciona mejor cuando se enfoca en la vida, en vivir, que en la proximidad de la muerte, cosa que empieza a tomar forma por el final, así el filme se pone a mostrarse en pro de la felicidad de existir, aun en la vejez y en su ocaso, como sale de la personalidad de Dick, aun pudiendo sonar algo a mensaje de autoayuda, pero de esta manera la película se pone mejor, se vuelve curiosamente más original, notando que este filme en conjunto contiene creatividad, no es el típico documental de estos temas. La muerte sucederá, pero esto queda relegado de cierta manera a vivir el presente, a elogiar el existir, a ser positivo a pesar de la racionalidad de los hechos, aun con problemas de memoria y cosas de la vejez, que aun no se ven tan duros -no obstante duelen, como ir perdiendo la independencia-, que están en una etapa manejable todavía, aunque Kirsten y su padre ya están preparándose para lo que vendrá, a razón también de cómo fue con su madre. El filme por el final da un cierto vuelco ideológico y enaltece un sentir de felicidad por encima de la sombra de la muerte, de aprovechar la presencia de Dick en la familia, de aprovechar la gran amistad y amor que une a padre e hija hoy en día -y que viene de siempre-, aun cuando Dick se nota muy dócil, y es de perfil bajo, o en realidad quizá gracias a esto. Dick come con gran alegría, con tremendo goce, en medio de sonrisas, helados y dulces, algo tan sencillo da a pensar en la felicidad de existir, éste positivismo medio inquebrantable y valiente que yace por encima de quedar desorientado en una habitación resuena como un filme más virtuoso que ese otro miedo expuesto aunque con brevedad de quedar abandonado u olvidado. Desde luego, Kirsten ama a su padre y este es otro caso, ese vínculo se ve fuerte en pantalla y aporta muchos momentos valiosos -con una Kirsten fuerte-, es una historia de amor que cala. 

jueves, 8 de octubre de 2020

Los helechos

 

Los helechos (2019), de Antolín Prieto, es una película que por una parte no parece película peruana, mucho menos si la consideramos una comedia, es demasiado sutil para empezar -salvo la escena sexual a lo "cine europeo"- y nosotros no tenemos nada de sutiles con la comedia, solemos ser bien chabacanos en general o de trazo grueso, o solemos imitar el cine americano y poblar la comedia de peruanismos así, cosa que por una parte se extraña, por más raro que suene, aunque no la exageración, un poco solamente, ya que tiene un feeling especial hallar peruanismos en la comedia nacional y (algunos) lugares comunes de ser peruano, aunque a veces se tiende a exagerar el lugar común, sobre todo nuestro criollismo, que puede dejarnos mal parados. Como digo, un poco no más se extraña, porque la comedia sutil de Antolín tiene varias virtudes y ventajas de ser como es, como tener más nivel que de costumbre, tiene un toque más universal y cosmopolita -más un cierto toque indie extranjero, sin perder su cualidad de cine amable-, hay argentinos y españoles en su reparto, pero en lugar de anclarse a las diferencias se preocupa más bien de su temática, de sus relaciones de pareja, va al meollo del asunto, a su trama, y éste es un gran acierto. Los helechos es una película que se ve natural, pero también elegante, sin ser pedante o impostada. Las parejas protagonistas se ubican en Azpitia, el campo, pero cerca de Lima. El filme utiliza un trato educado, pero que no se ve del todo extraño, aun cuando nuestro comportamiento suele ser más chacra en público. No obstante se nos reconoce en el trato aun así, no es que se anule la identificación nacional, hay su parte, como hay varios lugares para reflejarnos, como lugares turísticos y en especial por el pisco, nuestro trago de bandera. Pero ciertamente es un aire más refinado el que se vive, aunque tampoco es que sea la highlight, hay peleas y algunos comentarios "ordinarios", en casa de estos anfitriones hippies y en el Perú hay también una cierta corriente hippie si se quiere. Vemos a tres parejas compartir vacaciones en el campo, Azpitia luce muy bien, está muy bien tratada turísticamente, notablemente. El filme de Antolín usa la técnica de la impro, algo puede verse que hay, pero se nota que hay un guion y una estructura también, y bien así, la naturalidad es necesaria, vital si se quiere, pero toda película requiere de mucho más que espontaneidad o de únicamente la sensación de naturalidad. Pudo haberse notado en la fluidez del habla y haber tenido huecos en los nexos biográficos o en común. La impro se siente por algunos cortes, los diálogos en varias partes no son extensos y se nota que daban para seguir o como que se percibe un cierto vacío -algo leve-. Pero en conjunto la impro no es algo que se perciba demasiado ni se vea para nada mal, otro acierto; la película pudo terminar siendo bastante mala si la impro fuera muy dominante, cosa que en realidad no se percibe así. El filme de Antolín es entretenido, están bien cimentadas éstas vacaciones, curiosamente -porque el sentido parece otro- sobresale la amistad más que la relación de pareja, hay una buena interrelación en general, las vacaciones se ven interesantes y divertidas. 

miércoles, 7 de octubre de 2020

My Mexican Bretzel

 


El found footage pareciera fuera algo donde no parecen haber muchas posibilidades, algo limitado, si seguimos el manual, o algo banal y vacuo como en gran parte del cine de terror, pero sin embargo se llegan a hacer películas notables. En algunos, como no puede faltar, es una fuente de originalidad. Hay sus trabajos bastante buenos, como el presente, de la española Nuria Giménez. Es una película donde mucho es falso, pero también tiene de verdad, y hasta de trascendencia. El filme abre con una frase que dice que muchas mentiras a veces muestran la verdad en realidad, así tal cual. Las mentiras muchas veces son necesarias, alivian o hacen la vida mejor en muchos sentidos, así de contradictorio es el mundo, así estamos diseñados, pero eso se aprende con el tiempo. El filme recoge material de archivo, videos caseros, hallados en Suiza, pertenecientes a los abuelos de la directora que ha revisado, escogido, resumido, para luego "inventar" la historia que veremos, sobre una pareja que lleva otros nombres, León y Vivian Barrett, que al tener poder adquisitivo los vemos viajando muchas veces y disfrutando de la vida, aunque también se habla del negocio del hombre, sobre un medicamento. En el filme leemos subtítulos, ahí yace la lectura del diario de Vivian quien es quien cuenta la historia que presenciamos. Como podemos apreciar es una mirada femenina la expuesta. Los vídeos caseros que vemos pertenecen a León, el marido, pero es Vivian quien los analiza o les da forma, y tras ella la artífice, la directora, a la vera del found footage y su creatividad. Hay una amalgama perfecta entre los diarios y las imágenes de archivo. León se la pasa posando, mientras su esposa denota estar un poco aburrida de él. León es un hombre realizado, feliz, pero su mujer yace medio disconforme con su realidad, aunque no lo dice directamente. Esto puede sorprender un poco, porque los Barrett se pudren en plata y se dedican a gozar de la vida, a viajar por el mundo. Pero así somos todos los seres humanos, nadie está conforme con nada nunca, a todos nos fastidia algo, en toda vida hay dolor y pena. La felicidad como se puede ver -aunque tendemos a pensar distinto- suelen ser menos momentos que otros. Todo llega a aburrir. León como que de tanta felicidad -sonrisas que vemos a diestra y siniestra- no le presta toda la atención que las mujeres suelen exigir. Vivian tiene un affaire, de aquí el título del filme, con un mexicano. Éste mexicano puede ser un invento de Nuria, o puede que en efecto sea alguna historia íntima familiar. El mexicano yace en fuera de campo, nunca lo veremos, se habla de él únicamente, Vivian habla de él. Más que de Los puentes de Madison (1995) éste mexicano es solo una aventurilla producto del aburrimiento que siente Vivian del marido egocéntrico, a razón de esa atención que falla. A Vivian se le percibe muy formal, algo contenida públicamente, pero cuando la vemos descalza por la playa con sus tacos en la mano podemos notar -fetichistas, eso sí- que ella puede ser una mujer provocadora y sensual sin pretender exageración. Esa mujer también filosofa a través de un gurú indio que es otro invento de Nuria, otra mentira que guarda mucha verdad y trascendencia. Nuria ha dicho que éste gurú nace de lo cotidiano más que de textos en específico. Es su cualidad de directora culta, e inteligente, para pensar por sí misma. Como la manzana de Newton el mundo que nos rodea es una ventana al saber.