miércoles, 17 de junio de 2026

The man from London


Éste filme le pertenece al húngaro Béla Tarr y lo codirige con su esposa, Ágnes Hranitzky, con quien ha codirigido 3 películas suyas, ésta es la segunda vez. Hranitzky es la editora/montadora del filme además. Es una película curiosa dentro de la filmografía de Béla Tarr porque es un noir y adapta al super famoso George Simenon. Otra curiosidad es que el guion es de Tarr y su compatriota el novelista László Krasznahorkai, quien es nada menos que el Premio Nobel de Literatura del 2025. László trabajó con Tarr como guionista en 5 de sus largometrajes. Tarr adaptó obras suyas entre otras. Éste es el cuarto largo donde László es guionista. Tarr es conocido por ser uno de los grandes maestros del llamado slow cinema, el cine lento. La película consta de varias secuencias extensas, teniendo muy pocos cortes durante las 2 horas y poco más de duración. Tarr arma secuencias muy bien coreografiadas moviendo la cámara alrededor sin cortar. Muestra contrastes, gente que entra en la visibilidad del espectador por el movimiento de la cámara sin ir a corte. Es una película que se entiende perfectamente. Lo que tiene es que exige paciencia, puede fácilmente causar tedio por su extrema lentitud, por su regodeo austero. Se le puede tener por una obra poética, hay cierta belleza en esas extensas coreografías/secuencias, como quien esculpe con esa contemplación, esa lentitud, ese color banco y negro, esos contrastes con sombras, o negritud. En un momento la pantalla tiene unas partes iluminadas blancas y otras oscuras negras y como si tuviéramos un rompecabezas toda la pantalla se complementa de negro. Esto es una composición con la luz y lo visible, como pintar un cuadro. En otros momentos el protagonista y otros personajes dan la espalda, Tarr encuadra, genera narrativa desde esa posición. Tarr trabaja con su arte habitual, con su propio estilo. Sus películas dialogan entre sí. El Caballo de Turín (2011), su siguiente película y la que muchos consideran su testamento fílmico o donde yace todo su arte, si bien Satantango (1994) es monumental, se parece bastante a The man from London, aun cuando medio que pasó desapercibida en su exhibición en el festival de Cannes. Está incluso la mirada social que identifica el cine del húngaro y en especial a El Caballo de Turín. Es un filme sobre oportunidades especiales aunque se mueve en la corrupción. El filme trata de que 2 tipos le roban al dueño de un teatro en Lóndres y al pelear uno mata al otro. Se ahoga en el agua con el dinero hurtado. Un tipo que trabaja en una torre de vigilancia en un puerto donde se toma el tren además, hay tremendo despliegue coreográfico, de la cámara, entre barcos, trenes, orillas y la torre, recoge el dinero y se lo lleva. Es su gran oportunidad de ser rico. Como dice su esposa, tras 25 años de silencio. Su hija trabaja en una carnicería y cuando la ve, en unas tomas sugerentes, sensuales, pero elegantes, donde se iluminan sus hermosas piernas en botas de caucho, barriendo el agua sucia, dice que no soporta que cualquier hijo de vecino esté mirándole el culo al pasar por el lugar, como quien dice que su hija sin que ella lo busque se ve barata. Miroslav Krovot, un actor checo, el protagonista, imprime sequedad en el ambiente, si bien en ciertos ratos se ve que siente miedo. Igualmente se le percibe que tiene muchas dudas, que se debate en su consciencia. El ladrón y asesino sospecha de él. Su hija es interpretada por Erika Bók, quien sólo ha trabajado en algunas películas de Tarr, pero lo hace bastante bien. En el filme vemos instantes de mucha emotividad, muchos actores despliegan muchos sentimientos, lloran, gritan, sufren. En el reparto está la inglesa Tilda Swinton, como la esposa de Maloin (Krovot) y tiene varias escenas intensas, aunque su papel es bastante secundario. Más importante parece el de la hija Henriette (Bók), que se le ve simple, austera, como habitual personaje del universo de Béla Tarr, pero carga un aura de belleza y seducción natural, así como cierta melancolía y pasividad. Swinton parece un poquito fuera de lugar en la sequedad del cine europeo que maneja el arte de Tarr, aun cuando ella inició su carrera trabajando con Derek Jarman, y se le puede ver bastante digna del cine minoritario o arty, incluso siendo actualmente fácil de reconocer por el público. La película tiene un tratamiento distintivo a un punto con el inspector de policía si bien tiene de clásico inspector francés. No parece serle determinante ver el asesinato como algo grave. Se le puede señalar como con un aire un poco a gángster o a la ley del submundo o como si viviéramos en un especie de régimen dictatorial o una distopía. El filme aunque es bastante realista se percibe que podría haber tenido elementos de sci-fi, quizá por László. El tipo de manejo tiene otra visión que colinda con cierta complacencia outsider. Es una película que se reviste hasta del carácter político del director y supone que de su guionista. No es una película demasiado explícita (violenta). Ahí tenemos la tensión de la toma larga sostenida frente a la puerta de una cabaña. Hay una escena de noir sucio a la vena, algo sórdida pero desde lo sugerente, donde el barman le frota el pecho a una mujer vieja robusta que luce como una prostituta melancólica. En una película de Tarr nunca falta el sonido de un acordeón y hasta lo vemos en una escena de aspecto circense.