lunes, 24 de febrero de 2025

Cristo se detuvo en Éboli

Cristo se detuvo en Éboli (1979) adapta autobiografía del escritor italiano Carlo Levi inspirado en la época que fue exiliado por antifascista a un pequeño pueblo de Lucania, hoy llamada Basilicata. Dirige Francesco Rosi. A Carlo Levi lo interpreta Gian Maria Volonté. Volonté le da enorme dimensión al protagonista como un tipo empático con el entorno rural, con el campesinado, con la gente humilde de Italia. En el pueblito con la autoridad estatal se dan conversaciones sobre ser un caballero o pertenecer a las élites, y se hace diferencia con la comunidad o el pueblo, pastores, campesinos, agricultores, a los que directamente se les tilda de supersticiosos, y en efecto corroboramos que muchos comentan de prácticas de esa índole. Muchas de las personas que vemos se perciben como que no son actores, sino como que hacen de ellos mismos y le dan mucho realismo al producto. El realismo del filme es muy bueno. Por las casas de piedra blanca vemos chanchos enormes, cabras, montón de animales pasean mostrando tremenda naturalidad. Así mismo muchas tomas muestran el paisaje o ponen de fondo la infraestructura del pueblo y se ve como parte de otro tiempo. El filme es de 1979 pero se siente tranquilamente como el año que retrata, 1935. Levi (Volonté) tiene estudios de medicina, pero no ha realizado prácticas y a pedido de la gente común, por la falta de doctores en la zona, al saber de sus estudios lo persiguen para que cure a los enfermos. Esto y su amabilidad y respeto hace que los humildes le estimen. Levi también defiende sociopolíticamente a las clases bajas. Levi comparte camaradería con todo el pueblo, desde lo más alto hasta lo más sencillo. En varias oportunidades se le observa cogiendo contextos. Escucha de la guerra, participa del folclore. Hay momentos donde éste conversa sobre sus filiaciones ideológicas. Vivir en una zona atrasada digamos, o con pocos avances, muchas carencias, puede pasar como que no hay demasiadas cosas que hacer (o contar), pero la propuesta de Rosi siempre muestra quehaceres interesantes, aun cuando son los habituales de lo rural. Muchas escenas son de enorme poder de realismo, como cuando los niños mataperrean persiguiendo para lanzarle piedras al cura alcohólico del pueblo. Levi, una mañana, duerme en un hueco dentro del cementerio, bromeando con escapar de su exilio frente a un guardia que lo sigue. Hay hasta la adopción de un perro. Irene Papas hace también un gran papel como la empleada de Levi, provocando muchas excelentes escenas. Aunque Papas es griega parece una italiana típica, de aquellas rústicas y muy campechanas. Lea Massari como la hermana de Levi otorga además cierta sensualidad italiana o latina al ambiente, aun en un breve rol. Desde que llega nuestro protagonista al pueblo hasta que se va un año después el filme se muestra propio de un detallismo y poder vivencial glorioso. Es un filme que hace sentir pocas dificultades existenciales, aun cuando se yace en el exilio, vigilado de cierta manera, pero la vida rural asoma muy tranquila, muy simple pero al mismo tiempo muy bella en éste retrato. Le faltan cosas a la población, pero Levi con el grandioso Volonté se muestra muy dócil frente al campo, se adapta con naturalidad, el filme respira afecto con él, no asoma enojo o frustración de su parte frente a su condición. El personaje siempre yace en calma, se le ve siempre en control, siempre inteligente. Mucha gente propia de la ciudad seguramente se sentirían abrumados o hasta aburridos en éste entorno, pero aquí se percibe verdadera adaptación, aun cuando hay una presión que lo ha puesto en dicho lugar al protagonista, pero también se percibe convicción, ser tal cual lo que pensamos. Esa adaptación habla justamente de esto, de sentirse realmente identificado con la gente humilde del campo y su manera de vivir. La autoridad del pueblo (Paolo Bonacelli) tiene sus ideas propias de su clase, pero no obstante no parece mal tipo. En éste lugar no existen diferencias indisolubles, tenemos comunicación, no se exhiben enemigos o antagonistas terribles, hay la posibilidad de puentes, pero apunta una carta de Levi que el gobierno de Roma o de Mussolini dictamina una estructura y un sistema que fomenta las diferencias sociales. Es un filme austero, pero de una austeridad narrativa que te atrapa, rica en naturalidad, neorrealista. No es un filme de típica grandilocuencia, pero tampoco de aquellos donde todo es anodino, vacío, insignificante. Donde no hallas nada, donde no pasa nada, sino se respira vida, momentos, como cuando Levi cura a la gente. Papas también transmite sensualidad desde lo llano. Ella parece estar lista para una aventura sexual, una historia simple de puro y duro realismo italiano. Es una historia rural que se destaca, de aquellas de las que no esperas mucho y te terminan encantando.