lunes, 10 de julio de 2023

Rapiña

El director mexicano Carlos Enrique Taboada no solo es un maestro del cine de terror, también tiene otro tipo de películas bastante buenas como la presente, Rapiña (1975), un thriller y drama rural hecho unos pocos años después que ya mostrara su dotes en el cine de terror y antes de lograr su mejor película en el cine de género, la magistral Veneno para las hadas (1986). Rapiña es cine social también, vista desde la óptica de la corrupción por el dinero; vista atípicamente en el cine, desde un campesino humilde. El detonante es oír una conversación intima llena de fastidio y enojo de un hombre venido de la gran ciudad que yace frustrado en el pueblito donde vive y se siente estancado y así mismo también Porfirio (Ignacio López Tarso), nuestro protagonista, en el reflejo de quedar como hipnotizado por el desprecio hacia la vida rural y, en segundo plano, hacia la humildad del campesinado. El hombre que habla es el doctor del pueblo, supuestamente un hombre culto, que se deja llevar por sus pasiones emocionales y su cierta auto-visión de superioridad, aun cuando es un hombre mediocre, no por trabajar en un pueblito, sino por aceptar que no puede cambiar su destino, y no tener fuerzas para salir de donde no se siente feliz. Todo ese enojo y desprecio hacen que Porfidio quiera distinguirse de sus hermanos -pensando incluso en el futuro de sus hijos señalados de primitivos-, pero ante la frustración natural de cara a la falta de oportunidades y de no tener dinero frente a condiciones generales adversas solo verá su obsesión ejecutable cuando vea una avioneta destruida y abandonada en las alturas, sin aun identificarse por las autoridades. Es costumbre ver avionetas de gente rica sobrevolar por lo rural y al caer queda mucha riqueza material lista para hacer lo que indica el título. Ésta se presenta a sus ojos como la gran oportunidad de Porfidio que lentamente no se dará cuenta que pondrá en practica caer en la inmoralidad tras soñar tanto en irse, en hacerlo a toda costa (producto del enajenamiento que le genera el supuesto intelecto del pueblo), tal como en Madeinusa (2005), exhibiéndose capaz de hacer hasta lo impensable, volverse un hombre digno de un cuento de terror. En adelante es un filme sencillo, es caer en la peor corrupción, quedar cegado por un sueño de mejoría, de donde saltará la aventura de poder salirse con la suya, pero como en aquella vista desde lo alto, es como quedar mentalmente atrapado, tentado por el demonio que se presenta elípticamente en todas sus acciones. Muy buena la interacción con la pareja de mejores amigos, con los actores German Robles y Norma Lazareno. Robles medio que está irreconocible y muy metido en su papel, como un tipo bastante básico. Éste filme recuerda un poco a otro de los mejores de México, Macario (1960), donde también lo protagoniza López Tarso con semejanzas, aunque en Rapiña es otra clase de hombre. López Tarso sostiene una gran interpretación, aun cuando utiliza una manera de hablar y un maquillaje bastantes primarios. Rosenda Monteros también actúa muy bien como la esposa de Porfidio y tiene una escena melodramática muy lograda, ella es dinamita para el espíritu más salvaje. Tenemos enfrente de nosotros la parábola del anhelo en bruto de dinero arrastrándonos hacia el simbólico desierto, separándonos de nuestros hermanos, de nuestra humanidad.