lunes, 11 de diciembre de 2023
Sobre todo de noche
Sobre todo de noche (2023) es el debut del español Victor Iriarte, programador y escritor además. Es un filme que abre señalando inspirarse en el chileno Roberto Bolaño, un especie de autor outsider, o alguien que le costo ser popular y esto llegó medio después de su temprana muerte, a los 50 años. La propuesta se divide en tres partes, la mejor es la primera, que juega -como anuncia- al terror y el noir. Se trata de que el estado y la iglesia confabulan para que sea fácil adoptar bebés de madres que no pueden sustentarlos económicamente, pero en la presente propuesta se deja ver que esto se hace dentro de cierto mecanismo oscuro, donde se intenta romper el vinculo con la madre natural o biológica, desaparecer su rastro. La primera parte es la búsqueda de Vera (Lola Dueñas), y la segunda es el encuentro con un hijo a punto de cumplir 18. La madre que adopta la interpreta Ana Torrent y es una buena madre. El filme en sí en la segunda y tercera parte no tiene conflictos, ambas madres se llevan muy bien y el hijo las acepta a las dos. Es una película que reflexiona sobre la adopción mostrando como se sienten a un lado y a otro, como logran concebirlo en sus mentes las madres. El filme tiene momentos artísticos, donde con algunos detalles trata de darse cierta identidad, pero en conjunto es tradicional y fácil de seguir. La segunda y tercera parte entra en cierto estilo que está en boga actualmente en el cine español, es decir manejar una cotidianidad donde prácticamente no pasa nada o nada importante. Hay un pequeño pico -engañoso, porque no germina, aunque pinta de arty light- hacia un especie de robo de archivos, pero, como tal cual muestra el filme, no despega nunca o no presenta mucho atractivo práctico, no tiene mayor injerencia en realidad, más allá de ser un poco poético y en sí el filme tiene bastantes destellos (muchos logrados) de éste tipo, poéticos. La voz en off de Torrent es muy ecuánime e interesante y siempre es muy próxima y sencilla. La primera parte maneja un estado de suspenso y angustia bastante efectivo. Es un filme con su cuota distintiva o creativa, esos señalamientos de los mapas que incluyen el decorado de los cuartos o esa preparación de tipo militar estratégico dibujada en el aire de la madre en son Vengadora Anónima, aunque se queda en puros deseos, lo cual también suena curioso, esperar algo y no verlo, como que el cine se vuelve impredecible, pero el resultado resulta demasiado básico. La cotidianidad que presenta la obra es analizar como asumen la adopción los tres puntales, madre biológica, madre adoptiva e hijo joven y aunque deja de ser un prometedor noir y película de terror tiene su cuota de oír algo que captura la atención, aunque es una cotidianidad demasiado calmada, en esa identidad que está pretendiendo una parte del cine español que anhela ser muy humano, muy amable, aun cuando anuncia todo lo contrario, mucha violencia, como quien quiere que tengas otro interés, te enamores de otro cine. No obstante si bien todo buen cinéfilo es -necesita ser- ecléctico, eternamente curioso y entusiasta e impredecible, el cine es un lugar para dialogar con la efervescencia de lo extraordinario en todo sentido, incluso para mostrar intelectualidad y profundidad. El estilo puede variar pero el cine está hecho para sorprender al espectador, así como decía Kafka: Un libro (una obra) tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro. Y pues con la cotidianidad más sosa y somnolienta no lo vas a lograr, aun cuando nos pretendamos el tipo arty más plus ultra. Y éste quehacer arty hablando del cine en general presenta distintas caras, algunas buenas, otras no. Éste filme no es malo, tiene una gran primera parte y las siguientes sostienen la idea o eje como si tuviéramos dos películas conectadas por una temática y una auscultación por un lado muy normal y otra salida de un adictivo thriller de Hitchcock. El resultado es irregular, la cara más intencionalmente común es débil, pero con su porción de atractivo aun así. El conjunto mantiene puntos de interés. Manuel Egozkue destaca como el chico adoptado, de la misma manera que las notables Torrent y Dueñas. Tiene un momento de baile a lo música electrónica que tiene gracia y personalidad con una performance invocando emociones encontradas. Lo de teñirse todos el pelo o ponerse peluca sin mayor motivo y usar 2 relojes en una muñeca tiene el efecto expresivo espejo de la nada absoluta, pero cuando quieres ser personal no todo será glorioso. Sin embargo se aprecia el intento de no temer fracasar o asumirlo (o querer ser uno mismo) que puede ser muy arduo de manejar, que bien recoge de Bolaño el filme. En un momento cuando el relato empieza a apagar su estrella con una cotidianidad que no aporta nada, como un otrora cierto cine indie latinoamericano, pone de pronto la imagen de un cadáver tendido en el suelo y puede sonar efectista, pero esto despierta la curiosidad, esperar lo inesperado y luego sostenerlo.
jueves, 7 de diciembre de 2023
La bestia humana (La bete humaine)
La bestia humana (1938) es cine negro del francés Jean Renoir y es una de sus obras maestras, que adapta la obra de título homónimo de su famoso compatriota Émile Zola perteneciente a una saga suya (Los
Rougon-Macquart). El filme se ambienta en el mundo de los ferrocarriles. Ésta propuesta abre con tremenda aclimatación y alarde de talento al mostrar como nuestro protagonista, Jacques Lantier (Jean Gabin), conduce un tren, visto muy acompañado del paisaje. La presente obra de Renoir nos pone en varios ángulos maestros y nos hace sentir que vamos dentro de éste vehículo. Lantier es un hombre ducho en la conducción ferroviaria, y es muy trabajador, pero esconde un instinto criminal, similar a si llevara un asesino en serie dentro suyo. Esto se asume como un tipo de enfermedad de locura, un impulso por encima de lo normal, se asemeja a presenciar el mal apoderándose de nuestras decisiones. Lantier habitualmente es amable, pero entra en algo parecido a un lapso epiléptico, un estado intermedio, o de transformación en un especie de Hyde, un ser primitivo. Trata de controlarlo o sobrellevarlo, pero él lleva una bestia dentro, como anuncia el título. Ésta es solo una parte de la maravilla de noir que es éste filme de Renoir y la historia de Zola. Tenemos a una mujer muy hermosa, la francesa Simone Simon, que es bastante liberal, aunque hay una historia de abuso en su vida con un padrino adinerado. Su marido, Roubaud (Fernand Ledoux), se entera de ésta infidelidad en medio de un estado continuo de abuso, enfurece y decide matar al hombre. Cuando sucede, hay un testigo, cómplice en el silencio, Lantier, quien se enamorará de la deliciosa Severine (Simone Simon) y en adelante vendrán varias tentaciones criminales para quedarse con la mujer, mientras Roubaud empieza a caer en la decadencia, el alcoholismo y las apuestas. La vida de Severine siempre pende de un hilo, hablándose así del latente feminicidio y el desajuste que pueden generar las pasiones sexuales. Gabin hace un trabajo notable viéndose en el cuerpo de un tipo humilde, pero con esa sombra en su psiquis. Roubaud hace bien de un hombre algo mayor sucumbiendo a su entorno. En medio de todo siempre está presente el interesante y visualmente atractivo mundo ferroviario, donde para siempre Lantier entre su grupo de compañeros, obreros, en el que destaca el fiel amigo Pecqueux (Julien Carette) quien es muy parecido a Lantier, aunque Lantier es secretamente un bicho raro. Roubaud es guardia de seguridad y cobrador en el tren donde trabaja Lantier y a menudo está uno acechante del otro. Roubaud pareciera el malo de la película, pero tiene matices, a ratos yace muy distraído de la vida, simplemente sobreviviéndole -sobre todo con un gran peso encima, poder ir a prisión- y en varios momentos corre peligro igualmente. Lantier no es ningún héroe como podría parecer inicialmente, con sus buenas maneras, y su toque romántico, tal fuera también un galán justiciero ejerciendo un cierto perverso libre albedrio, pero que carga una cruz kármica, hereditaria, como explica el filme en el inicio. Lantier es alguien ambiguo, difícil de definir, pero, recogiendo que lleva a ese Hyde en él, representa veladamente a un demonio impredecible, alguien oscuro, pero no el tipo tradicional. Todo éste estudio psicológico produce un gran protagonista, inclasificable. Así mismo son los personajes principales, llenos de dimensión y profundidad, desde lo campechano, lo que remite a bastante audacia e inteligencia del dúo Zola-Renoir. Viendo la proclividad criminal o la promiscuidad que trae problemas podríamos tachar a los personajes principales de malas personas, pero éste filme no busca los juicios simplistas, planos y fáciles, maniqueístas. Severine es víctima de objetivizar a la mujer, convertirla sólo en un objeto sexual, incluso de manera corrupta tempranamente, pero también es una seductora, tentadora y algo manipuladora femme fatale, una mujer llena de deseos carnales, anhelos de aventuras y espontánea trasgresión, está llena de pretendientes, y en ello empuja al abismo a todos (no con la alevosía de la caricatura), pero es algo que se desprende sin satanizarla o atacarle abiertamente o quitarle toda simpatía, ella a su vez representa modernamente no solo satisfacción sino, por qué no, compenetración, si bien tiene criminalidad en la sangre, quien no es ninguna bruta pero puede ser inconsciente e impredecible. Así uno puede esperar lo peor de Roubaud y a ratos resulta muy pequeño, en algún momento incluso un idealista y hasta inesperadamente frágil; puede ser capaz de amar aunque presenta además vulgaridad. El nivel de creación de estos personajes, en un universo noir y de thriller, hablan de un grado de inventiva impresionante en Zola y excelentemente ejecutado, materializado, por Renoir, que aquí muestra que sus verdaderas obras maestras no son La gran ilusión (1937) o La regla del juego (1939), o por las que muchos van a quererle y admirarle más, sino las que proponen popularidad con alta maestría, películas como la presente, sus mejores noir, sus noir pioneros.
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martes, 5 de diciembre de 2023
Malqueridas
Malqueridas (2023) es un documental perteneciente a la chilena Tana Gilbert y es su debut en el largometraje. Ésta película se hizo merecedora del premio de la audiencia en el festival de cine de Valdivia 2023, como también ha sido galardonada en los festivales de Venecia y Mar del Plata 2023. Es una película estructurada a través de imágenes de teléfono celular, grabadas clandestinamente porque no están permitidos en la cárcel donde se hallan nuestras protagonistas, presas chilenas. El coguion y la edición igualmente le pertenecen a Tana Gilbert, proponiendo 2 voces en off que nos irán contando la vida de la cárcel por medio de 13 testimonios que han generado el guion de lo que vemos, con imágenes entregadas por una veintena de presas. La visibilidad tiene momentos de desenfoque, donde miramos como rayas o luces entremezcladas, la imagen a veces demora en ser nítida pero la humanidad, la verdad y el realismo que contienen es indiscutible, dentro de un filme que va por lo positivo, mostrando en especial la relación de las presas con sus hijos pequeños. Solo pueden tenerlos hasta los 2 años de nacidos, luego hay una separación que duele y observamos como ellas tratan de sobrellevar una relación de afectos y cuidados a la distancia, notándose una dura mutua ausencia en sus existencias. El documental no señala culpas ni menciona que delitos las han traído a todas ellas aquí. Se manifiesta que la criminalidad es una costumbre que va creciendo, salirse siempre con la suya y luego ir empeorando. También influyen las drogas, pero las mujeres que presenciamos no son señaladas aficionadas a éstas, lo han sido. Se ve que es un filme que busca la empatía con las presas, mostrando su lado más humano, más amable. Hay lesbianismo, pero más se habla de maternidad, cuidar de las más jóvenes. Puede que exista un cierto estado mixto, aunque ésta obra va por el camino de la maternidad en el afecto tradicional, aun cuando estar en la cárcel ya involucra un estado de excepcionalidad en todo sentido, de diferente adaptación. Las imágenes han sido mejoradas en la producción del filme, pero no dejan de ser muy austeras, pero que ofrecen una cierta mirada de privilegio para el espectador bajo un eje humanitario, de comprensión hacia su situación, estar privadas de la libertad, estar encerradas en lugares pobres y alejadas de sus familias, con la única posibilidad de relacionarse con mujeres, en un ambiente que lleva de elipsis cierta violencia intrínseca, cierta posibilidad de daño, cierto estado de peligro, pero Tana Gilbert muestra con ellas mucha camaradería, un vinculo emocional, harta amistad y protección mutua, aunque lo de madre e hija así mismo da a entender cierto estado de poder (no asumido directamente en pantalla). Se ve cantidad de llaneza, propia del estado de humildad económica en el que se hallan todas. Se exhiben imágenes que construyen o sugieren estados de ánimo, proveen de emociones, y definen el lugar, y eso habla -sin decirlo- de angustia, de miedo, de melancolía, de tener que buscar dentro de uno mucha fortaleza, como padecer fuertes lluvias y ver que el agua se empoza, ver que se mira por los barrotes o los cuartos apenas tienen cosas o yacen todas muy usadas. Escuchamos la descripción de como es la vida adentro, sin que suene tétrico o asome lo perverso. En éste particular universo se dan bailes, cumpleaños, risas, cariño, se las ingenian como pueden para tener momentos de alegría y relajo, hasta tratan de arreglarse físicamente un poco, son mujeres, son madres, son seres humanos, de eso va la propuesta, de sentir que son también proclives a sufrir y es particularmente difícil su situación, si bien no sabemos mucho de su pasado, de que las ha traído hasta acá, pero se puede captar que vienen de lugares pobres que llaman al crimen, que han alternado con malas compañías que generan pésimas decisiones y elecciones. Ésta propuesta es una mirada esencial, las mujeres a veces salen sólo en fotos, se sabe poco, pero lo más trascendental que se quiere dejar en el aire es que también son personas y no bestias salvajes como se puede esperar de muchos presos.
lunes, 4 de diciembre de 2023
El sol del futuro (Il sol dell'avvenire)
Éste filme le pertenece al italiano Nanni Moretti, compitió por la palma de oro, Cannes 2023. Es una propuesta que abre con una pequeña operación de graffiti; en un muro se pone el título de ésta película. Así mismo se dice que el filme que está filmando el protagonista quien es un director de cine es una obra subversiva. Esto se manifiesta con ironía cuando personajes pasean contentos en scooters eléctricos, uno de ellos es el actor y director francés Mathieu Amalric que aquí hace de coproductor de la película ficticia de la trama (o de metacine). El otro es un director de cine llamado Giovanni, interpretado por el propio Moretti, que hace con El sol del futuro (2023) algo autobiográfico. La presente propuesta parece sencilla, pero es una obra bastante inteligente y tiene capas de lectura, es una mezcla entre el amor y la política, cosa que se confunden entre sí, son parte complementaria una de la otra en cierta manera, así el filme no solo es una historia que quiere ser romántica (o una comedia romántica) y por una parte familiar, siendo también un musical con homenaje a las canciones románticas italianas a través del tiempo, sino también es una historia que quiere reivindicar el socialismo, observando la política socialista como un lugar humanitario, un lugar para ayudar a la gente a vivir mejor o bien, un espacio en que se quiere al hombre humilde (de buen corazón, tranquilo), y en ese trayecto se desliga audazmente de la práctica comunista (autocriticándose) de la URSS y el imperio soviético que identifica Giovanni con Stalin quien no le agrada. Es así que Giovanni prefiere a su compatriota Antonio
Gramsci, político, periodista y teórico del marxismo, quien murió en 1937 a los 46 años, a poco de que el fascismo de Mussolini lo pusiera por sus ideas políticas en la cárcel, de 1926 a 1934, para ser liberado por gracia presidencial del mismo Mussolini tras hallarse Gramsci muy enfermo. Giovanni pretende hacer cine político alabando el socialismo, su película remite al Partido
Comunista Italiano, fundado por Antonio Gramsci en 1921, refundado en 1943 y desaparecido en 1991. En ésta película (dentro de la película) que filma Giovanni un circo húngaro de visita en Italia crea una relación entre Hungría y una pequeña sede del Partido Comunista Italiano en el contexto de 1956 donde una revolución del pueblo húngaro fue apagada brutalmente por la URSS, que tenía injerencia en el poder de ese país. El eje es a su vez una pequeña historia de amor -entre una secretaria y un líder sindical, interpretados por un carismático y suave Silvio Orlando, y por Barbora Bobulova como una mujer de carácter- que tiene que ver con enfrentar la propia ideología contra el sentido de sumisión a la ideología del partido, para dar paso a que, digamos, vuelva a nacer la utopía socialista que es lo que medio pretende Nanni Moretti, algo anacrónico (sobre todo si no lo ves complementario o en contraste) y nostálgico, sin tomar en cuenta tanta agua bajo el río, tantas lecciones aprendidas, si bien Moretti maneja sobresaliente el toque de comedia, de humanidad, de simpatía, de personalidad y de entretenimiento. A ratos muchos no comparten las ideas de Giovanni como cuando critica la violencia en el cine más contemporáneo -aludiendo incluso sutil y no tan sutilmente al thriller coreano, aunque suena algo curioso que no haga ninguna mención ni por asomo de Hong Sangsoo con quien puede sentir alguna empatía- y sale un pequeño estudio de ello, donde hay algunos críticos de cine que se sentirán representados por él (más allá de lo marxista), aun cuando hace salvedades con Taxi driver (1976) y Apocalipsis now (1979). Giovanni también tiene su propia historia. Moretti hace de una persona algo insoportable, alguien que tiene muchas ideas propias y quiere que la gente las acate de alguna manera, pero mucha gente no lo comprende, así mismo así se puede ver esa subversividad que clama El sol del futuro o resurrección socialista. De la misma manera Giovanni sufre por concretar su película, muy pocos la ven rentable y no quieren ser parte del proyecto. Giovanni es claramente alguien de otra época, por ello fácilmente sale la ironía de no entenderse con Netflix de quienes hace mofa con el estribillo de los 190 países (donde tiene visibilidad la plataforma), como señalando a un millonario jactándose de su fortuna de manera narcisista, superficial, el algoritmo dirían algunos. Tenemos también en la trama una historia de crisis matrimonial, que se asume ligeramente, como bien dice Giovanni éste en realidad es un filme político, pero la política en el pensamiento de Giovanni remite a lo más esencial (pero valioso), amar a los demás, no a la práctica de métodos técnicos de ningún tipo, es decir, hablamos simplemente románticamente o de manera idealista (como con esa marcha final de actores que no pertenecen a ningún star system, y uno puede no congeniar del todo con ésta ausencia, pero sí mucho con que se perciba que se trata de gente como uno finalmente, no de seres por encima de la humanidad). Es un filme que da a entender que a Giovanni (Moretti) le cuesta encajar en el mundo actualmente, sobre todo con el cine que hace, notando que el séptimo arte es parte importante para él, pero curiosamente lo hace muy bien con El sol del futuro (logra ser cine arte hardcore desde la claridad de postulados), que aunque es un filme algo discutible no deja de ser notable. Moretti hace de un tipo digamos insoportable, o así se presenta como parte de la trama, pero en realidad más cae simpático, aun cuando uno no comparta todas sus ideas. En un momento Moretti interrumpe a un joven italiano muy fijo en sus propias ideas políticas cuando ve una película (dentro de una película dentro de la película) con su novia en una sala de cine. Moretti aparece por detrás de la pareja de jóvenes cinéfilos, le señala a él que no hable de política (como quien le da una pequeña reprimenda a esos que critican todo el cine como si fuera una clase ideológica), le dice que no es tiempo para hablar de política sino para amar -que la bese- y se le prende el foco de porqué su matrimonio está en crisis y su esposa decepcionada de él (que parece buena persona, igual que ella, en la performance sencilla, pero agradable, bastante efectiva, de Margherita Buy), aun cuando agradar a las mujeres en relaciones serias nunca es fácil. Su trabajo en el cine y su gigantesco ego ha hecho que minimice la presencia y personalidad de su mujer que como actual feminismo es tiempo de esplendor para todas ellas, menos hombres y más mujeres, o mejor dicho, mejor expresado, más atención y más respeto con todas.
jueves, 30 de noviembre de 2023
Bandidos en Milán (Banditi a Milano)
Bandidos en Milán (1968), del italiano Carlo Lizzani es una gran película de asaltantes de banco, basada en hechos reales, en asaltantes y asaltos célebres reales, con tremendo actor protagonista en Gian Maria Volonte quien hace de un ladrón y líder que se jacta de su perversidad, de ser criminal, y goza leyendo que lo creen un asaltante culto. El filme de Lizzani abre con una parte que luce a documental, que con actores recrea a modo de documental la idiosincrasia criminal de Milán, una de las ciudades más pobladas, más industriales y más modernas de Italia. Ésta parte documental es bastante realista, partiendo del modo de informe analítico criminal tal como mencionar que se queman vivas a mujeres -modelos principiantes, actrices noveles- como castigo a finalmente no aceptar ser prostitutas de alto vuelo, tras inicialmente ser engañadas. Se dice que antes había códigos criminales, que los criminales eran más elegantes y más conscientes o digamos que, dentro de su criminalidad, más justos, como si hablaran de la mafia. Se nota que éste filme le ha servido de inspiración a Francis Ford Coppola con su magnificente The Godfather (1972). Incluso se menciona con admiración a un sugerente Marlon Brando. Se deja ver, lo dice supuestamente un criminal ranqueado de antaño, que ahora la criminalidad se ha vuelto un lugar demasiado violento, bruto, salvaje, vulgar. La propuesta de Lizzani tiene además un arranque bastante caótico, super intenso, desenfrenado, donde una muchedumbre en plena calle quieren linchar a alguien y llega la policía y se lo lleva en auto. Luego de éste lapso hiper histérico, arrebatado, potente, entramos en un racconto y nos contaran sobre una banda de 4 asaltantes. Conoceremos profundamente quienes son los 4, su vida personal, y como con el liderazgo de Piero Cavallero (Volonte) montan incluso una fachada de una empresa. El racconto contará la cotidianidad y los trasfondos de quienes son los asaltantes. También veremos sus tácticas de robo, cómo se preparan. Lo curioso de ellos es que suelen robar 2 bancos muy próximamente en el tiempo, cada vez que salen a hacer su labor criminal, como para desorientar a su enemigo. La parte policial representa también efervescencia, bastante intensidad, un quehacer popular, muy campechano, muy italiano, con Tomas Milian como el jefe de policía a cargo de la investigación. Milian es otro actor famoso del spaghetti western, como Volonte; quien curiosamente paso del cine arte al cine de género con bastante solvencia, como decir de lo arty a lo popular (con talento, con trascendencia). El racconto pasará por una secuencia que es de las mejores persecuciones de robo que ha dado el cine y que por la fecha, finales de los 60s, muchos habrán tomado nota. La secuencia explicará perfectamente lo del momento clímax caótico del anhelo de linchamiento. Antes tendremos carros persiguiéndose (en pequeños Fiat), disparos por doquier. Cavallero, un tipo muy frío y cruel, un sujeto imprevisible, empezará a disparar intencionalmente contra la gente para generar desorden y pueda así deshacerse de la policía que le pisa los talones. Los agentes harán una gran persecución policial donde no darán ni un milímetro de ventaja y seguirán al pie del cañón a los bandidos que generan bajas en las fuerzas de la ley. El filme hará pequeñas presentaciones dinámicas de las victimas, serán entre 3 o 4, y cuando se topan con Cavallero, manejando y disparando desenfrenadamente, sabremos quienes son. El enardecimiento de la gente tendrá mucho sentido, también la imagen de odio que genera éste tipo de criminalidad al pueblo italiano y a la gente común en general. No son ningunos Robin Hood, aunque es por quien es Cavallero, porque los otros 3 no se le parecen en el grado de violencia e irreflexión vulgar que éste manifiesta y lidera abiertamente (aunque él se pretende de mayor inteligencia). Incluso hay un joven asaltante de 18 años (Ray Lovelock) quien en el momento donde las papas queman se quiebra y quiere renunciar. Cavallero, dentro de una gran interpretación de Volonte, representa también una imponente tenacidad, aunque lo hace dentro de la perversidad y es de temer, aunque lo haga con una sonrisa de jolgorio. El escenario apunta a la derrota, pero Cavallero no se doblega, llega hasta amenazar sutilmente a uno de su compañeros, se ve que ofrece una fuerte influencia, es un líder innato (aunque deleznable), todo un personaje, y Lizzani lo hace sin obviedad o cliché, aunque su imagen se le reconoce dentro del criminal medio loco, apasionado por lo que hace. Ahí se puede ver y referir querer ser de cierta manera excepcional o vivir una especie de vida fantástica, sueños que habitualmente la tv, el cine, las revistas, la literatura, etc o, aquí se menciona (a manera de crítica), los cómics, pueden generar, pero que esto no exista -estos sueños de excepcionalidad, no de crimen- sería temer al corrupto o perverso y no dar cabida al soñador o emprendedor positivo, que quiere rebatir la crueldad existencial de la normalidad del vivir. El filme no sataniza del todo a Cavallero, es como ver a alguien tal cual, en un momento ve a una joven mujer hermosa -de esas impresionantes italianas que parecen modelos- y trata de enamorarla con atenciones y no se le ve agresivo, sino hasta hay suave ironía, simpatía. Igual vemos que tiene familia y ahí se comporta muy amable y normalmente, es como que el robo lo energiza, saca lo peor de él, la ambición de tener mucho dinero fácil, la vida que no le es accesible por vía natural, como puede dejar ver que tiene familia que trabaja industrialmente. Muchas cosas pueden corromper a un hombre y también hay clases de gente y distinta personalidad y proclividad a cruzar límites, es como las drogas, unos las toman o prueban -los comunes-, otros -los realmente más audaces- no, otros no les destruye-no les pasa mucho, a demasiados sí. La parte documental no pretende ni por asomo ser periodística o plana o propia de un noticiero de domingo, sino tiene mucho cine, mucho dinamismo, mucha arte y hay momentos donde en el quehacer de mostrar policías y criminales, Lizzani, juega con su exposición analítica y muestra a una bella italiana (Carla Gravina), parte del imaginario nacional, llamando a la policía para que un agente haga de sueño húmedo y galán. Es una inserción curiosa-simpática, aunque no es muy extensa, hay otras así en ésta parte.
martes, 28 de noviembre de 2023
Mad Love
Ésta película de 1995 le pertenece a la británica Antonia Bird quien realizó solo 4 películas para cine. La presente es parte de mi cinefilia temprana, de esas películas que vemos sin considerarnos en realidad cinéfilos o amantes del cine y se nos quedan por siempre en la memoria con cariño. Es una de las películas más románticas que recuerdo y que más me gustan, aunque no teme ser cursi y trabaja sin temor a mostrarse muy sensible, y desde luego en ello puede caer en algunos lugares comunes y momentos que la gente actualmente se niega a tomarlos por enternecedores y prefiere minimizarlos o desestimarlos, perteneciendo a tiempos habituales más duros y menos propensos a mostrar demasiada sensibilidad hacia éste tipo de películas, pero es un filme notable tal cual, sin temor al que dirán o que pretenda querer ser complejo por obligación o tenga que ser super original, pero en su estilo descolla empatía, humanidad y tiene personalidad y novedad desde lo próximo, lo identificable por muchos. No quiere ser romántico con comedia, con ironía, como se suele hacer hoy en día frente al desgaste del subgénero, sino se toma en serio ser romántico y para serlo, en verdad, se va a tender a caer en ser algo cursi, lo cual es normal, no andar temiendo no ser eternamente cool, asociando ser muy sensible con no andar en toda onda, como decir ser muy sensible se cae en ser tonto. Pero el chico del filme, Matt Leland (Chris O´Donnell), va hasta llorar frente a otros, quien siempre es muy correcto e inteligente, sin tampoco dejar de ser joven, ser un poco intrépido, un poco inconsciente, tirarse a la aventura, ser un poco rebelde, cometer errores, pero en general es un muchacho que se comporta bien, quien es alguien inteligente, maduro. La chica que ama hace de la chica que le falta control, contención, pero luego esto deviene en que tiene un problema psicológico y el asunto se trata bien en la trama. No se trata del aplauso tonto o banal de ser muy extrovertido y te llamen loquito suelto, pero te ven re-simpático, re-cool, un lugar cómodo, sino ella en realidad tiene un problema, que parte de la rebeldía juvenil habitual pero que esconde un razonamiento más serio, hay detalles que lo hacen menos superficial. Todo esto es tratado de manera sencilla y frontal, es un filme que todo lo asume con soltura pero no por ello se trabaja con lo vacío, sino se entienden cosas, se piensa el desequilibrio, pero se vive como un rato de aventura también, de un espacio de amor absoluto, un momento de mucha pasión y harto romanticismo. Drew Barrymore quien venía de trabajar de muy chica en el cine pega buen salto por la época al sex symbol juvenil con 20 años de edad, proveniente también de una familia de actores. En lo personal soy de los entusiastas, de la época, por su belleza y carisma. Drew Barrymore es Casey, representa la chica impactante y muy libre, pero esto no se exagera en una recepción de popularidad escolar, sino ella es una outsider, no la conocen muchos, no va por ahí el filme. Ésta propuesta acepta ser austera, no buscar muchos momentos gratuitos, aunque pinta de muy amable para el público, incluso estamos ubicados en Seattle, y nos hallamos justamente en los 90s y el filme en lugar de coger toda la movida grunge propia de su tiempo lo hace indirectamente, sin celebrar esa música abiertamente, si bien es claro que Casey recuerda mucho a Kurt Cobain, pero hasta Casey prefiere Chicago, un lugar anodino en comparación al grunge de Seattle de 1995, pero así mismo es la etapa en que el movimiento musical pierde su apogeo, un año después de la muerte de Cobain a los 27 años. O´Donnell tenía 25 años por entonces. Se enamoran en un concierto de grunge en una discoteca. Pero el filme no busca explotar directamente mucho el grunge, incluso no musicalmente, con la banda sonora, por eso la propuesta es menos gloriosa por no escogerle mucho más. Sin duda habrían tenido más repercusión como película si lo hubieran hecho, aunque Casey en su personalidad es el vivo reflejo de todo ello. No obstante se opta por algo más camuflado, menos explotativo, y también menos identificación, pero el filme como algunos hacen a veces no coge toda la idea, pero no deja uno de identificarse con aquello. El filme tiene momentos muy románticos, algunos surgen de ratos de debilidad emocional y se da refugiarse en el amor con transparencia. Es una película que no se adscribe al clásico rebeldismo sin causa, ni siquiera ella en realidad yace ahí. O´Donnell hace de un tipo siempre correcto, siempre maduro, aun con amigos más comunes, y lo hace bastante bien, le queda perfecto, es el chico que cualquier padre quisiera para su hija, pero curiosamente no todo se perpetra en esa dirección, pero son más cosas que salen de las manos de uno. Aunque Matt es pura bondad no fastidia en su calidad de muchacho ideal, cosa que no siempre funciona, esto puede pasar por anodino y no es así, porque no se ve como esa clase de gente que quiere pintar de gran persona, la cosa fluye, se ve natural. El filme gana con la mirada de alguien que no es de esos que se la saben todas, sino que parece un poco a la deriva, aun con inteligencia. Él es de los que no juzgan con ligereza. Toda esa construcción de personalidad es interesante, no representa el típico galán de las películas del cine americano de cierto nivel, y jamás se le siente telenovelero. La aventura en carro es emocionante de principio a fin, siempre desde la cercanía con el espectador. Toda la escena con el actor Liev Schreiber, de quien no sabemos nunca su nombre, es notable.
jueves, 23 de noviembre de 2023
The Happiest Girl in the World
Éste filme del 2009 es el debut del rumano Radu Jude, como se suele señalar al hacerlo en el largometraje, su entrada en la nueva ola rumana, a cinco años de apuntarse el inicio de ésta nueva ola, y a 4 años de hacerse conocido el movimiento con el triunfo de la popular e hito The Death of Mr. Lazarescu (2005) de Cristi Puiu al alzarse con el premio Un Certain regard del festival de Cannes 2005. El debut de Radu se ve claramente como un filme primerizo, pero aun así interesante y bien hecho, bastante simpático, instalado en la cotidianidad del cine rumano, retratar la normalidad de la gente rumana. Hace uso de varias tomas largas, estáticas y a ratos diálogos demasiado extensos, que hablan de cierto toque primerizo, mostrando artificialidad, como buscando ser arty y denota cierta antinaturalidad, aun cuando uno pensaría que porque se deja correr la cámara imitando el tiempo real sería todo lo contrario, pero el efecto artístico es el opuesto, denota artificialidad e imperfección, aun cuando las conversaciones no son malas tampoco, pero gritan por un recorte, ya que el cine es el buen uso del tiempo, construirlo, más allá de adjudicarse un toque inmediato arty o de cine exigente. El filme luce antinatural con estos aspectos técnicos porque en general es bastante sencillo de seguir, luciendo una historia en sí atractiva, porque lo que se nos cuenta es muy humano, muy empático, desde lo simple, que va de una joven de 18 años que gana un auto último modelo en un concurso hecho por la marca de un jugo nacional y ella para recibir el carro tiene que hacer un comercial donde deberá promocionar la bebida y dar a conocer la entrega del premio. Delia (Andreea Bosneag) se transporta con sus padres en su viejo auto hasta la capital rumana, Bucarest, para cumplir con el contrato del regalo. Pero los padres tienen en mente otra cosa, quieren vender el vehículo ganado para hacer un negocio familiar. Ellos son pobres y quieren de verdad a su hija, pero ellos ven el premio como una oportunidad de inversión para el futuro donde incluyen pagarle la universidad a su hija y hasta después con las ganancias darle otro carro. Pero Delia como toda chica joven piensa en manejar un bello auto y que sus amigos se maravillen con ella, quien pinta, como bien se dice, de una chica común y corriente. Entra de esa manera en pelea con sus padres que tratan de convencerla hablándole, pero la muchacha se mantiene fastidiada y terca sin caer por ello nunca mal por su actitud, que es propia de su edad. Siente que es una injusticia quitarle algo que es suyo, y no le importa mucho su actual estado económico familiar ni ninguna oportunidad de progreso, tampoco que todo vehículo es gasto. Hay muy buenas argumentaciones de los padres; y Delia tampoco se defiende mal, aunque se exhibe algo inconsciente. Entre todo esto vemos como se graba el comercial del jugo, y muchos contratiempos y detrás de cámaras con los trabajadores y gestores del spot. Como se ve es un filme muy sencillo, que queda dentro del estilo de historias que suele contar la nueva ola rumana y que la han hecho tan atractiva, aunque aquí con un cierto toque técnico arty que más bien hacen menos interesante el filme, pero que en el quehacer del comercial y la narrativa general de la pelea familiar posee más que suficiente riqueza para ser una buena propuesta, que maneja muchos distintos momentos con el spot, con las consabidas mil repeticiones y un millón de pequeños contratiempos inmersos en el ansiado profesionalismo y buscado éxito de la marca y el trabajo de publicidad, mientras calles muy concurridas de Bucarest hacen de fondo, puesto que el comercial se graba en plena calle. Andar por la urbanidad capitalina es un super plus, donde Radu maneja mucha cotidianidad, a ratos medio neorrealista con su cuota Pasolini. Delia pasea su fastidio (o desilusión juvenil) queriendo sostener paciencia y tranquilidad de cara a ir y venir del rodaje del comercial. El equipo de publicidad se ve muy campechano, así como Delia, nada pretenciosa. Los padres imponen tremenda austeridad pero de esa gente humilde clase media baja, educada, respetable. A través de éste premio vemos como la joven protagonista entra de lleno en cierto estado de madurez o reconocimiento de la frustración y las ausencias existenciales que viene con vivir, crecer.
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miércoles, 22 de noviembre de 2023
El crack
El crack (1981) es el cuarto largometraje del español José Luis Garci y una de sus obras más popularmente celebradas. El año siguiente ganaría con su película Volver a empezar (1982) el primer Oscar de España a mejor película extranjera, de 4 que ha ganado su país, hasta la fecha en total. Tres veces en adelante sería nominado a mejor película extranjera, proponiendo por medio de su filmografía la quinta parte del total de veces que España ha sido nominada en el rubro. El crack abre homenajeando al americano Dashiell Hammett, uno de los grandes nombres de la historia de la novela negra, celebración que va hacia EEUU, viendo que el protagonista, el detective madrileño -de donde es originario Garci y se contextualiza el filme- Germán Areta (Alfredo Landa, que por Garci cambió de registro, a una propuesta dramática, estando asociado con el humor y el estereotipo español) vive oyendo historias de New York y es hasta allá donde irá a ajustar cuentas traídas de casa, parte donde se resuelve la trama policial, en éste noir de los más famosos españoles. Hay una escena donde nos presentan al rudo y seguro de sí Areta, momento que recordará más tarde la mega popular Pulp Fiction (1994), el lugar cuando asaltan la cafetería. Areta se hace cargo de dos hampones de poca monta y así salva el día. Es una escena austera, y de esa manera es Areta, un héroe humilde, pero eficaz, a quien se le ve muy normal, con muy poca grandilocuencia. Landa tenía 48 años por entonces y aunque no es tampoco un viejo hace de un típico señor, bastante serio en esas mismas coordenadas. El filme maneja una impronta familiar, con la mujer de la que yace enamorado Areta, quien es pura calidez y amabilidad, Carmen (Maria Casanova), la que también tiene un look particular con sus rulos, que se asocia con esa normalidad general. La parte policial tiene sorpresas, novedades, habiendo buena aplicación de ingenio y deducción especial, surgiendo una trampa que tiene audacia en la propia historia y abre hacia un pequeño giro. Es un filme que no es tanto de fuegos artificiales o espectacularidad, sino es de aquellos reposados que tampoco demasiado lentos, e inteligentes, pero claros, ya que todo se entiende sin dificultad. El guion presente es de Garci y del gallego Horacio Valcárcel, quien trabajaría en varios guiones de Garci. El relato tiene su lapso perverso con una impactante explosión, cuando/donde se complica dramáticamente. Recordemos que el buen cine se trata de exigente detallismo, originalidad o creatividad sostenida y auto-dificultad. Areta no tiene nada del superhéroe propio del cómic, pero se encarga de cosas extraordinarias a fin de cuentas (have the dog inside), es un héroe dentro del realismo, un tipo en toda la señalización de clásico. Aparece bien tranquilo observando una pelea de boxeo, como quien es un sujeto muy sencillo. Tiene algunas frases vulgares en ratos claves que curiosamente le caen bien. Muestra una cierta mirada melancólica tal cual se menciona de Humphrey Bogart, un tótem del género. Hacer una explosión en New York puede parecer complicado, pero al uso queda competente. Es un filme más cálido que seco, aun cuando Areta representa al tipo en general de la poca expresividad, pero quien no intimida mucho. No obstante es eficaz, como quien con pocos recursos hace bien su trabajo. El Guapo tiene su buen momento de alarde corrupto y el ayudante de Areta hace bien su papel de personaje bíblico.
lunes, 20 de noviembre de 2023
The killer
David Fincher es uno de los mejores directores americanos de la actualidad. Es un peso pesado del cine popular con arte, junto con Ridley
Scott, Marty Scorsese, Christopher Nolan, Steven Spielberg y Denis Villeneuve. Éste filme es un neo noir, y un thriller de acción, no un thriller psicológico como piensan algunos. Es una película inteligente pero frontal, straight, solo que tiene una voz en off del propio protagonista que acompaña toda la trama y es oír la mente del asesino, pues entonces si porque estamos en la mente del antihéroe protagonista es un thriller psicológico it´s ok, pero no veo duda, no veo miedo, no veo trampa, veo a una persona muy segura de sí, a un real motherfucker, alguien quien dice I dont give a fuck (no me importa nada) con respecto a su trabajo de asesino frío, y todo lo que veremos efectivamente es ahí donde se define plenamente, en ser el mejor en lo suyo, pero es hacerlo con tremendo cálculo y talento, ser el mejor o uno de ellos (tener éxito), contra todo. Él enfrentará su propio trabajo y mostrará que es alguien excepcional o uno de estos. Es como pertenecer a un club donde tratamos con el individualismo y una mente maestra, pero quien tiene las cosas claras o se las recuerda todo el tiempo, como no mostrar debilidad, o no ser crédulo con los demás, es un completo outsider, un bicho raro, pero que se articula en ser un tipo práctico y efectivo, en simplificar las cosas. La línea final, que medio que juega a la peonza de Nolan, nos habla de no creer en el destino ni en el futuro, es decir nos habla de una excepcionalidad cimentada en el trabajo duro. The killer (un gran Michael Fassbender) is a hardworker, y es éste trabajo duro suyo quien lo convierte en un tipo excepcional, alguien que hace su labor lo mejor que puede con detenimiento, aun cuando es un asesino cruel, un asesino a sueldo. Pero cuando tratan de deshacerse de él se verán enfrentados a tremendo error, cuando en el clásico error del subgénero de revanchas se le subestima. Otra cosa importante que mueve al asesino es su curiosidad, su gran curiosidad que lo moviliza hacia el trabajo más difícil de su carrera, ser él mismo, ponerse a prueba de cara al sistema en que se mueve. Su curiosidad lo conduce a ir más allá de la normalidad, lo lleva como menciona la maravillosa conversación con La Experta (Tilda Swinton, que aquí nos gana de lleno) a errar un tiro clave, a cometer un fallo que no es propio de su perfeccionismo, y no es una crisis en realidad, o no del tipo que te tumba al piso y te muestra débil o eclipsado, sino de lo que en realidad es un reto de alta exigencia personal, aunque a raíz de un acto medio inconsciente. The killer se percibe, es percibido, en La Experta, con la que comparte muchos lógicos vínculos, pero su supuesto error lo pone en un acto visionario, más bien salvador, futurista, aunque todo parece una banalidad como el final paradisiaco, en parte irónico, porque el asesino no se toma demasiado en serio, como Fincher, como en el fondo todos los grandes. Pero quienes a la vez buscan la excepcionalidad, ¿cómo?, justamente todo el acto de venganza que veremos lo justifican y ahí Fincher hace con su superhéroe lo que John Wick, pero con mayor intelectualidad, más estilo y profundidad arty. The killer es un tipo cool en todo sentido, aun cuando como bien dice, no busca la empatía (fácil), desconfía de ella, porque lo que él hace y busca es hacer bien su trabajo solamente, y más allá de lo literal de su éxito, puesto que se trata de sobrevivir, no morir, vencer a su enemigos, autoexigirse -ser tan metódico- desde el principio ya es un triunfo. Lo más cool en su personalidad o a simple vista sería lo que oye habitualmente en la primera mitad de la propuesta, lo que hace que se enfoque y se relaje, oír y ser fan del grupo británico The Smiths, apuntando que The killer (el protagonista) es también el propio David Fincher y su apropiación y sello adaptando la novela gráfica de los franceses Alexis Nolet y Luc Jacamon con guion de Andrew Kevin Walker, guionista de otro punto alto en la filmografía de Fincher, Seven (1995). La muerte móvil de venganza -otro error- es más un pretexto del intelecto del asesino, recordando que él no tiene sentimientos convencionales -para hacer lo que hace- o sabe que no puede hacer lo que hace si no sigue su especie de propio código samurái, o, más bien, propio de un ronin, un samurái sin amo, y de eso trata el filme, pegado por ello al cine de acción y su mente son sólo sus reglas prácticas, el recordatorio constante para tener éxito en el mundo particular, o extraño a muchos, en el que se mueve. El asunto gestor o justificación de la misión de The killer se revela como algo superficial, cosa de millonarios, punto para alejarlo una vez más del thriller psicológico. Éste es un thriller de acción, al tiempo de un noir de punta, pues he ahí la grandeza del entretenimiento con arte que hace Fincher, una clase de como el entretenimiento se reviste de trascendencia moviéndose a través de la practicidad del ingenio. La única trampa que se puede ver es creerlo un thriller psicológico, o llamémosle la demostración de que la inteligencia tiene muchas más formas de las que uno espera, en un filme que es lo que quiso y no logro ser Snowpiercer (2013).
lunes, 13 de noviembre de 2023
The Working Class Goes To Heaven
En otra brillante colaboración, el director y guionista Elio Petri y el coguionista Ugo Pirro trabajan nuevamente juntos en ésta, la segunda película de la trilogía del Poder o la trilogía de la Neurosis como la llaman otros, ambos títulos muy acertados. Ésta película -ganadora de la palma de oro de 1972- es mas loca, o de aspecto caótico, en comparación a su predecesora (si bien en la anterior había un humor y un relato mucho más audaz o mas vistoso), pero es la sensación que dan las constantes -que es el contexto en que nos movemos- manifestaciones o huelgas y proclamas, disputas, defensas y exigencias de regulaciones de los derechos de los trabajadores, en manos de los sindicalistas, socialistas o izquierdistas, dividiendo por un lado la mirada hacia los obreros y otra hacia los estudiantes, haciendo ver que de cierta forma son un poco diferentes, como que el estudiante o intelectual es más confrontativo, e idealista si se quiere, mientras el obrero es más simple porque necesita trabajar para subsistir -y mantener a su familia- y a fin de cuentas solo quiere ciertas mejoras en su empleo, menos explotación -frente a un rendimiento que genera muchos dividendos- y más dinero o facilidades. El filme realmente tiene una buena argumentación, coherente, seria, pero como es también una sátira (aunque en menor medida), sobre la idiosincrasia ideológica de la época que atañe al pueblo y la realidad nacional no solo de Italia sino del mundo se permite exagerar en la visualidad o recreación del ambiente de huelga -o así se siente- que hasta medio parece película distópica con la gente amontonada como ganado, peleando fuera de las fábricas o detrás de rejas (hasta le llegan a quemar el auto a un supervisor). En ese ambiente de caos y lucha entre la muchedumbre izquierdista y los empresarios (a quienes no vemos directamente) tenemos a Lulu Massa (Gian Maria Volonte) quien es un trabajador muy aplicado -hasta lo obsesivo-, incluso lambiscón y fiscalizador de sus compañeros -lo suelen poner de ejemplo- que un día pierde un dedo trabajando y esto le cambia la visión y decide finalmente unirse a la huelga, dejar de trabajar, pero pronto verá que su situación irá de mal en peor, y llegará hasta pensar en la locura (lo conduce a visitar amigos en el manicomio; que hacen ver una pared imaginaria en representación de no poder ser libres, y lo que a cada uno compete), al no poder volver a adaptarse, entrar en un tipo de crisis (donde otros también enloquecen de obreros en medio del trabajo y puede parecer que se sentían como en especies de cárceles). Es de ésta manera que extrañará poder comprar cosas, aunque lo hace medio maquinalmente, como todos que incluye muchas cosas superficiales. Al entrar en la huelga se suma pelear con su familia donde su mujer pronto puede convertirse en una microempresaria, producto de su perseverancia. La mujer de Lulu, Lidia (Mariangela Melato), lo hace pensar en que la rueda algunas veces no es tan injusta como parece o puede mejorar o necesita complementarse. Da a entender que una persona común puede transformarse en jefe. Esto habla de la apertura mental del dúo Petri-Pirro, que señalan cosas positivas e igualmente manifiestan crítica, o permiten ver todo el panorama. Muestran que la huelga también genera beneficios y reivindicaciones justas. Así mismo se deja ver que producción debería equivaler a compensación, y aquí existe, pero debe siempre regularse. Además conocemos estudiantes que se ven conflictivos e intratables, que no saben en realidad porqué pelean pero quieren pelear; llegan a perder algunos la brújula de con quien combaten. Pero Lulu Massa es un obrero que se halla en su trabajo, aun cuando sucede que a unos los enloquece y a otros les parece la cárcel. Otro punto es que Lulu Massa tiene de perdedor. La propuesta abre con sutil comedia (o que da a entender que estamos frente a una película italiana, alrededor de la fogosidad latina y la cotidianidad), su mujer tiene sueños húmedos y Lulu está como si nada, como que no le interesa. Lulu señala en conjunto, en quien es él, la dificultad de ser heroico. En el fondo Lulu representa al obrero humilde, al hombre común y corriente, a la mayoría, a los muchos, a la humanidad, y finalmente solo conoce la forma de su vida, que es aceptar su imperfección.
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