martes, 10 de enero de 2023

Earwig

Éste filme basado en una novela del británico Brian Catling lo dirige la francesa Lucile Hadzihalilovic. Es una película difícil de entenderla en su totalidad, da pocos indicios, es bastante extraña teniendo pocos elementos. El filme yace sobre todo en una enorme casona europea de algún tiempo pasado (en comienzos del siglo XX), bajo cierto estilo gótico propio de Jack El Destripador. Hay un hombre que es un dentista que cuida de una niña. El hombre se llama Albert Scellinc (Paul Hilton). Éste sujeto se hace ver como un cuidador, un empleado, de una misteriosa empresa. Las llamadas de teléfono que recibe agregan locura. Aunque todo será ambiguo Albert será sindicado como padre de la niña, cosa que negará. A ese respecto existe cierto toque perverso, que siempre ha acompañado a Hadzihalilivic en su filmografía, como que asoma la pederastia, todo simplemente sugerido, como quizá sea una especie de provocación, o tentación del mal o la peor corrupción. Albert parece un poco lento, si bien es un tipo muy metódico, aunque bastante simple. La niña anda sola gran parte del tiempo y se inventa juegos algo extraños o atípicos, pero propios de esa efervescente y libre imaginación de los pequeños. Es un filme sin diálogos en buena parte. Observamos un cuadro representante de la propia casa donde habitan este adulto y la niña que luce como vivo, hay imágenes en el cuadro que parecen moverse y agregarse o desaparecer. En una de éstas imágenes vivas se ve a una niña como presa en una cárcel, y se ve cuando dejan un cesto con un bebé en la puerta. Es un filme que tiene de terror, pero algo mínimo, no es que tenga una atmósfera siniestra, sino más misteriosa, de cierta rareza general, si bien todo luce muy serio y formal, muy británico. A la mitad entra a tallar la camarera de una taberna, que todos parecen querer y señalar ser una buena persona. Ella se llama Celeste (Romola Garai). Ésta mujer es complementaria al pasado y existencia de Albert, pero todo es muy críptico. Albert ha perdido a su esposa en un parto y la percibe a su alrededor. Celeste a ratos es como un espejo de Albert, son como gemelos; ella parece dócil o débil, pero puede llegar a ser igual de violenta. Tenemos un momento de presión y explosión (en la taberna) que se percibe como un WTF y un punto de inflexión en la propuesta. Éste disparador genera una rápida combinación entre Celeste y Albert. En un momento el filme luce como que le hace un homenaje a Don´t look now (1973) o quizá hasta pretende algún diálogo con esa obra, en el lago, desde la unión de dos caminos, quien recoge y quien mira -quien yace pensativo-. La producción de arte es austera, pero llena de estética, es una gran labor visual, te atrapa. Como historia es intrigante. La parte de la casona es rara, de una rareza que genera curiosidad y visualmente es tremendo viaje, las imágenes le sientan bien a uno, al mismo tiempo ese toque gótico que maneja hace que la estética no sea algo superficial, tiene estilo; es como si Tim Burton hiciera una película de terror y le agregáramos el tema de la infancia en peligro, la agresión de la inocencia, tema que caracteriza el cine de Hadzihalilovic. 

martes, 3 de enero de 2023

Holy Spider

Holy Spider (2022), de Ali Abbasi, compitió por la palma de oro 2022 y ganó mejor actriz para su protagonista, para Zar Amir-Ebrahimi, quien hace de una periodista iraní venida de Europa donde reside, lo mismo que el director del filme, Abbasi nació y creció en Irán y a la veintena se mudó a Europa, hoy con el doble de edad está nacionalizado danés y vive en Dinamarca, pero sus raíces siguen aun en él, claro está, pero su visión, si bien se ubica en su país de nacimiento, su mirada critica es europea, como éste filme finalmente lo es aparte de la procedencia de su producción, y esto más que una crítica es de una gran riqueza, porque mezcla distintos orígenes, como analizar un contexto muy rico e interesante de asesinos en serie desde la particular mirada política-social que reina en Irán, un lugar que le otorga otra dimensión al concepto y conocimiento de los asesinos en serie, tema que para muchos es una debilidad, nos es interesante, dentro de ese boom del true crime que vivimos actualmente. El filme en poco más de la mitad es ver a un asesino en serie en general en el contexto del país de Irán, con características europeas curiosamente, como ver mujeres iraníes prostituyéndose y adictas a las drogas, pero desde un Irán que tiene una población también muy pobre económicamente y de esto que se arguye que éstas mujeres para subsistir y mantener a sus familias ejercen la prostitución y como hacerlo es muy complejo y bastante peligroso en ésta nación, las drogas las buscan para coger valor e inconsciencia. Es claro el filme en señalar muchas cosas, no es un filme arduo en sus postulados, en mucho es un típico filme de asesinos en serie, con un crudo realismo en los asesinatos y un asesino que es un poco loco, como se deja ver en algunas escenas como con el disgusto con el hijo mayor. Una de las criticas es hacia el gobierno, sin mencionar nombres, pero se entiende que señala los de la época que retrata, 2000-2001, donde éste real asesino en serie iraní que vemos, Saeed Hanaei, interpretado por un talentoso Mehdi Bajestani, mató a 16 prostitutas, señalando que lo hacia por su religión, la dominante del país en un gobierno teológico, y con lo que ven muchos no a un asesino sino a alguien que está cumpliendo con Dios en eliminar mujeres de la peor clase que van contra el pensamiento dominante religioso y contra Dios, y que como sabemos conlleva fanatismos. Se señala que el gobierno es corrupto, hasta vemos que la policía lo es, y asoman depredadores sexuales incluso desde ahí, o se percibe que el gobierno alienta lo que hace Hanaei. Para eso ésta periodista iraní de pensamiento moderno es el lente que juzga el feminicidio y la dictadura patriarcal y teológica; es en parte convencional en el bagaje cultural occidental que vivimos, pero para Irán ella es toda una revolucionaria y un ser bastante valiente. Es un filme que atrapa, es interesante ver el quehacer habitual de un asesino en serie desde un lugar como Irán, donde la prostitución es algo demasiado complejo de ejercerse, un salto al vacío total, vista desde una mirada muy poco halagadora, sin ciertos romanticismos europeos, porque el filme lleva igual e indudablemente cierto nacionalismo contextual. Tiene un lado siniestro básico pero efectivo cuando el monstruo sale en moto a hacer sus rondas asesinas y se oye una musiquilla tétrica. Las prostitutas conllevan un lado sórdido que denota autenticidad, incluida una escena explicita de sexo oral, pero al mismo tiempo se ve que hay hambre en ellas, que hay dolor y miedo, pero también mucho carácter. El filme por la media hora última refiere claramente porque es original el tema de estos asesinos en serie desde un país como Irán. Ésta propuesta es bastante amable de ver, aunque con su infaltable cine arte, con crueldad y cierta dureza visual; se entiende que el Oscar la tenga aun en su short list a mejor película extranjera, pero no solo es bastante entretenida, sino es inteligente en su exposición clara y sobre todo en escoger éste tema original geográficamente, con asesinos en serie que a ratos parecen no serlo, sino fanáticos religiosos dispuestos a cumplir con ese deber -tan contradictorio- que creen le deben a Dios.

domingo, 1 de enero de 2023

Swing and Sway y Sobre las nubes


Swing and Sway (2022)

Éste filme documental es el intercambio de video cartas de dos artistas de cine experimental entre otras actividades cinematográficas, una es la méxico-brasileña Chica Barbosa y la otra la brasileña Fernanda Pessoa, inspiradas sus video cartas como anuncia el plan en pantalla de su ejecución en 16 autoras de cine experimental. Estos especies de cortos documentales juegan con características de éstas admiradas cineastas experimentales que enumeran en el filme como créditos y que será complicado conocerlas a todas e identificar las señas de identidad de sus trabajos, pero qué igual se disfrutan puesto que éstas video cartas presentan curiosas señas o trabajos de edición o postproducción que se disfrutan por sí solas, como dentro de un juego a lo Georges Melies. Vemos cosas volando por ahí o representaciones indies de fines del mundo un poco a lo Abel Ferrara y cosas así, sencillas, pero curiosas que van dando cierta personalidad y al mismo tiempo, si conocen a las cineastas experimentales inspiradoras, se convierte en un buen homenaje de paso. En la parte -ya no sólo experimental- documental y personal van entablando diálogo con sus respetivos hogares o países originarios o de residencia. Fernanda con Brasil y Chica Barbosa con EEUU, unidos a los presidentes de entonces, ya que éste filme dura 1 año y se contextualiza en el 2020, en plena pandemia. Brasil con Bolsonaro y EEUU con Trump. Ambas cineasta los critican, incluso hay participación directa con la política de Brasil, y Chica se siente como vista un poco como enemigo del gobierno de turno en el señalamiento de un terrorismo intelectual, pero ambas tienen una injerencia bastante pequeña directa. Chica aunque más desconocida que Fernanda muestra mayor creatividad artística en sus video cartas. La vemos desnuda proclamando su libertad y hasta pone pasar a un vecino loco desnudo en la lluvia. Fernanda muestra más fijación con Bolsonaro. Chica habla de la identidad latina en EEUU y proclama la diversidad de orígenes que se hace interesante de oír, aunque falta profundizar más. Es un filme experimental claro y de buena factura, lo cual es plausible, porque el cine experimental también requiere escapar un poco de estos lugares comunes (de los opuestos). 


Sobre las nubes (2022)

Éste filme ganó mejor película en el festival de Valdivia 2022 y mejor película argentina en el festival de Mar del Plata 2022. Le pertenece a la cordobesa Maria Aparicio. Es un filme claramente indie, pero aunque austero narrativamente hablando de muy buena factura, estética o filmación, hay una notable claridad y limpieza visual. En cuanto a su narrativa tiene muy buen ritmo y cuenta cosas, no es que sea la típica película indie latina celebrada del pasado donde no pasa nada. Es un filme muy amable y lleno de aura positiva, de buena onda, de no hallar muchos problemas o no asumirlos con dramatismo, sino es un filme de los que llamaré felices sobre todo. Hay un hombre desempleado a los 49; hay una chica que le cuesta conectar con una pareja aun siendo un buen partido digamos, una chica sensible, sencilla e inteligente. Tenemos proximidad con el arte, con el teatro, con la literatura, vemos gente común interesada por el arte, por la cultura, pero también por la gente en general, no solo es la lucha en el trabajo que nos consume. Quizá la propuesta pueda sentirse ya demasiado buena onda, o como que falta un poco de dolor o más realismo, pero es un filme que resulta agradable, su cotidianidad tiene encanto. Es un filme extenso, de cosas mínimas, pero varias. Puede ser muy simple, pero también a ratos interesante con aquella simpleza. Visualmente tiene momentos buenos, aun desde la austeridad. Es como que Aparicio conoce bien el cine, se ha instruido bien, pero no le queda otra que trabajar con pocos recursos, con un bajo presupuesto. Habría que verla en acción con un guion más original o una productora con mayor economía. Se ve que promete. 

domingo, 25 de diciembre de 2022

Leonor Will Never Die

Leonor will never die (2022), de la filipina Martika Ramirez Escobar, ganó Mejor Dirección en la sección Nuevas Visiones del festival de Sitges 2022; y antes, el Premio especial del jurado (a la innovación) en la sección internacional del festival de Sundance 2022. Es un filme que se mueve, intercala, el pasado, el presente y lo onírico, a partir de la historia de ficción del guion inacabado de una guionista y ex directora de cine llamada Leonor (Sheilla Francisco). Leonor de pronto sufre tremendo accidente, nada sutil, un vecino lanza un televisor por la ventana y le cae en la cabeza y la deja en coma. Leonor entra en su guion, que es un homenaje al cine de acción filipino, donde la propia historia de Leonor, ella perdió a un hijo en un accidente en un set de cine, se vive a través de sus personajes pero desde una historia criminal, algo simple, pero que genera muchas escenas de peleas a lo thriller coreano, pero algo más humilde. Ronwaldo es héroe de acción y fantasma, dependiendo la dimensión. En la historia hay una zona de folclore donde los fantasmas cohabitan con los vivos, un poquito a lo Apichatpong. Leonor no pelea con nadie, es una señora robusta que camina lento y anda con rostro compungido, pero yace presente como en un set de cine en su guion puesto en vida en sus sueños. El filme de Martika es en mucho metacine y juega a construir el propio filme, bajo el pretexto de completar el guion de una heroína atípica, una señora de edad, una ama de casa. El filme nos habla de ser innovador y creativo, cosa difícil, a lo que Martika le tiene respeto y pretende entretener a muchos. Finalmente será un poco escapista, pero se sentirá como cierta humildad de su parte. El relato opta por un momento de musical a lo cine indio, como quien ya cumplió con divertir a su público. La propuesta trata de complacer al amante del cine de acción, desde lo muy funcional, como quien despliega coreografías con poca trama, como la mayoría de filmes del género, donde algunos pocos solamente se destacan a fin de cuentas, aun cuando es un género muy nutrido. A pesar de la simpleza del homenaje no deja de ser divertido verlo, los actores de acción incluso bailan y tienen mucho carisma y al mismo tiempo muestran naturalidad y agilidad con las coreografías que yacen desde lo campechano, igualmente los lugares lucen humildes, típicos. Es un filme curioso, aunque no demasiado original. No obstante logra presentar ciertas variaciones (o maleabilidad) que son de cierto valor. Es ante todo una propuesta que versa sobre la creación de cine pero de manera sencilla, Martika intenta destacar en un arte que es más complejo de lo que se cree y lo hace con astucia, desde lo cool y criollo, dando mucha cabida a la personalidad de su país lo cual es un plus, viendo que los filipinos gustan mucho del cine de acción, del cine de género, como todos en general.

Nope

Nope (2022), de Jordan Peele, salta de la obra maestra a coquetear con el bodrio. Peele se entusiasma consigo mismo demasiado, incluso se oye decir sugerentemente que estamos frente a una tontería exquisita. No obstante éste filme tiene mil escenas maravillosas, mil cosas muy creativas y notables a enumerar. Cuando el monstruo o animal depredador del espacio se revela abiertamente, a todas luces (cosa que no deja de ser una decisión valiente y por tanto hay que otorgarle ciertos elogios), tras verse previamente semejante -lleno de ingenio- como el concepto narrativo y emulador de las elecciones cinematográficas de Spielberg de un Tiburón (1975) de las estrellas, termina convirtiéndose visualmente en una especie de cometa gigante. Se nota entonces demasiado ser tratado digitalmente -aunque con estética de nivel, no trabajo barato de computadora- y pierde mucha presencia, no luce en nada como ningún tipo de animal depredador aun siendo del espacio (inicialmente confundido e interrogado como oculta nave espacial, otro despertador y generador de ingenios). Es así que pierde misterio, pierde harto suspenso, tensión y terror, como antes funcionaba desde lo cierto extravagante y un poco ambiguo esa cavidad que succionaba hacia un elíptico estómago o también disfrazado de quehacer en buena parte invisible en el movimiento de una gran nube, habiendo con ello una secuencia magnífica donde el protagonista, OJ (Daniel Kaluuya), trata de huir de esa nube depredadora mediante cambiantes contrapicados que emulan la mirada de OJ mientras corre por una casa o patio frontal viéndose perseguido. Éste filme tiene de western, también como espectáculo público de entretenimiento circense a ese respecto. La secuencia con el monstruo como freak show de feria con masacre incluida es tremenda audacia. Invoca lo ilógico y termina sumamente coherente desde esa extravagancia y es de esos momentos creativos que hacen del cine un lugar muy rico. Peele sin duda es un director notable, aun con un ego muy a flor de piel que le puede jugar en contra. La parte que decae el filme es una locura de todas formas, positiva y negativamente, y tiene sus hallazgos, como su ridículo, como poner a ese director capaz de grabar lo imposible que tiene la esencia de cierta ironía y al mismo tiempo magia irreverente, jugando al spaghetti western como si éste estuviera manejando no una cámara sino una clásica ametralladora de ese cine tan glorioso y cinéfilo. El actor Michael Wincott tiene la cara perfecta -así como las potentes expresiones- para ser éste tipo de director maestro freak de la mayor inspiración y trascendencia. Peele es muy cinéfilo como con anexar de background familiar el primer fotograma del séptimo arte, un jinete negro. Así tenemos la emulación del mítico freno violento, derrape y arrastre de la moto levantando polvo, de Akira (1988), con una Keke Palmer en estado de intensidad perenne, clásica de cierta imagen del afroamericano, ese lleno de vitalidad, verborrea, humor y un toque incomodador, confianzudo y cool; sin duda una futura receptora de un Oscar o mínimo un próximo estado de mucha popularidad, a diferencia de un Kaluuya que Peele pone ya demasiado solemne, muy serio, tocando ridículo con su heroísmo a lo postal de John Wayne. La parte introductoria y traumática del simio Gordy es otro momento de gloria inventiva, partiendo del cierto WTF o no temiendo caer en la peor tontería, lo cual no pasa. La tensión con los enanitos extraterrestres moviéndose con cortes de ocultamiento es también tensión de la buena, otro momento de buena ambigüedad, ya que éste monstruo pasa por mil conjeturas, hasta seguir la línea de la magistral Starship Troopers (1997). La parte que decae el filme es menos metraje que la grandeza y longitud del filme en general y no obstante es acción pura y dura muy entretenida. 

sábado, 24 de diciembre de 2022

La calumnia (The Children's Hour)


Éste filme de William Wyler es bastante bueno, y muy entretenido de ver, pero se le pueden criticar algunas cosas y aun así sigue en muy buen nivel y es muy recomendable. Es una obra que peca de muy idealista, las acciones de Karen Wright (Audrey Hepburn), su lealtad y amistad, es demasiado impoluta, y no podemos desestimar que exista gente así, pero es más rico en cuanto a materia de personajes cuando estos llevan mayores matices. Ella se desprende de muchas cosas demasiado valiosas, enfrenta un entorno bastante hostil -desde lo cuidado-, que atenta con quitarle su identidad, y su vocación, y hasta el amor, y ella jamás duda puesto que su lealtad y amistad están primero. Ese ámbito de nunca dudar es lo que hace criticar el filme, esa perfección moral y ética, cosa que no nos acompaña a los humildes mortales por lo general. Vivimos en una época y en un pueblito de nacimiento donde vivir marginado puede ser demasiado. En ese sentido el personaje que hace una maravillosa Shirley MacLaine como Martha Dobie coge todo ese mundo que se viene abajo por un rumor y la malacrianza vengativa de una niña un poco cruel, con ayuda de oír un diálogo afilado de una perspicaz tía que con mucha sutilidad despliega las cartas sobre la mesa, señala la homosexualidad de Martha, debajo de una gran amistad y muchos años de compartir crecimiento, desarrollo, madurez y profesión y un negocio en común con Karen. Ambas comparten un colegio de niñas, ambas son maestras. La mujer poderosa, la abuela y matriarca y cabeza del pueblo que hace Fay Bainter como Amelia Tilford es un gran personaje. Lo fácil sería tacharla de simplemente malvada, u oír algunas oraciones que le lanza el guion en ese sentido, pero siendo mas detallistas es una mujer de otra época y alguien igualmente muy inteligente, y su disgusto aunque va contra la homosexualidad tiene cierta desconfianza natural que resulta lógica. Cuidar de niños es una gran responsabilidad y no se le puede destinar a cualquiera. Las decisiones de quitar en masa a las niñas de clase alta del colegio de Karen y Martha, a quienes les sindican de ser amantes y malos ejemplos y que asome quizá hasta la pedofilia, es directamente por considerarlas a secas y de golpe como lesbianas (y ser vista ésta opción sexual como algo semejante a lo perverso o una enfermedad), y hay un quehacer más funcional que proyectado -poco cavilado- en ese hilo. Es interesante cuando el filme pasa de ser elíptico con mencionar la homosexualidad y jugar con el rumor y la supuesta mentira y ser una mirada más heterosexual a una defensa abierta y firme (quizá algo básica) de la homosexualidad, tras una escena de MacLaine dentro del melodrama que es una de las joyas que nos ha dado el séptimo arte. El filme finalmente escoge una postura, parecía algo tímido inicialmente, aunque cae un poco del otro lado, del idealismo de una Karen que parece una santa o en el fondo corresponder el rumor, cosa que no es así, ella expresa ser heterosexual. El filme será poco sutil y un poco telenovelero con el devenir, pero es indudable que tiene su efectiva empatía y no deja indiferente, sensibiliza y es un bonito relato romántico platónico (o así trasciende mucho más, no porque deba faltar la sexualidad, sino porque hay finalmente amor como centro del filme). El enfrentamiento entre la señora y gran dama Amelia (aunque le falta más mundo y al planeta también por entonces) y una más activa y guerrera Karen, con una Martha hecha de papel, da muy buenas escenas, las cuales van cambiando de postura, a medida que se va revelando la verdad o parte de la verdad, pues en el fondo Karen lucha prácticamente sola, heroica, pues hasta el novio es desestimado. Es interesante ver cuan complejo resulta el personaje de Martha, era otra época y el lugar es pueblo chico infierno grande; por todo eso que no se dice es que éste filme es aun más notable de lo evidente. 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Foolish Wives

Foolish Wives (1922), de Erich von Stroheim, tiene una traducción inteligente digamos, Esposas frívolas, esposas que no saben valorar (a sus maridos, hombres convencionales, más simples) por amantes y Don Juanes o seductores por naturaleza, gente que se ve más vistosa digamos también. Pero el significado literal o más específico del filme de Stroheim indica en realidad de título Esposas tontas, o Esposas fáciles de engañar, lo que lleva más ironía o algo más de perversidad. Uno de estos hombres llamativos y falsos es el conde ruso Sergius Karamzin (el mismo von Stroheim), un tipo que solo quiere dinero de las mujeres tontas. Lo curioso es que von Stroheim no es un tipo pintón, pero, claro, representa a un aristócrata, a un hombre refinado, de paso a un militar, pues aquí en Monte Carlo, donde estamos, está lleno de militares, con la guerra tan próxima detrás, la primera guerra mundial. Stroheim es un tipo muy seguro de sí, con su monóculo clásico. En el filme se presenta como un hombre sofisticado y muy masculino, un hombre de acción y al mismo tiempo un intelectual, un oficial de alto rango, como salido de una historia de Tolstoi. La mujer a engañar es esposa de un diplomático americano, Helen Hughes, es una mujer muy simple. Ella incluso aparece leyendo una novela -de mismo título del filme- donde es como una telenovela de mujeres tontas o básicas seducidas por hombres interesantes. Stroheim es un truhan que llora y se manifiesta sensible con las mujeres (frívolas o tontas) y al descuido ríe de medio lado de sus trucos para engañarlas. El personaje que escoge ser Stroheim lo sindican como un actor de los grandes, no sólo un excelente director. Es un filme mudo muy simpático con su comedia suave, pero como con aquel final del conde ruso puede tener su toque duro de realismo crudo, aun siendo todo un clásico. Lleva el aire del pasado más allá de lo evidente, como ponerse en el lugar de defender el matrimonio y a la figura del marido, cuando hoy en día se apunta al amante, al seductor, al chico malo o a la aventura. Lo hace de manera que maneja una gran historia ante todo más que un mensaje idealista, proyectando mucho con poco, valiéndose de los detalles. Por todo ello me parece una genialidad Foolish Wives, aparte de mil y un virtudes q posee. También me parece un tipo de rebeldía (positiva) valorar Foolish Wives hoy en día porque se puede entender como de cierto aire católico si se quiere, sin dejar de ser respetuosos de la libertad que puede limitar cierta religiosidad. Stroheim escoge ser un malvado absoluto, ahí lo vemos tratando de aprovecharse de una mujer-niña, de mente infantil, y hasta de la empleada, a quien no duda en quitarle su dinero con malas mañas, pero como le pasa a los perversos de los cuentos terminará padeciendo el karma de su seducción mentirosa. El filme maneja dos escenas épicas, impresionantes para la época del cine, una cuando hay una tormenta y otra un incendio. Éstas escenas tienen potente naturalidad, aun cuando el cine mudo le pide a sus personajes histrionismo, cierta exageración gestual, ya que no hay sonido directo y hay que expresarse mediante otros medios, aparte de los muy acertados intertítulos. El conde Sergius tiene dos compinches, sus "primas" amantes. Destaca de ellas la Princesa Olga Petchnikoff (Maude George), otra gran malvada y estafadora. La empleada Maruschka (Dale Fuller) tiene cara de loca y esto agrega genialidad visual en cada acto de revancha que ejecutará. Lo mismo con la anciana de la posada pobre tras la tormenta, es un escenario curioso y un personaje entre siniestro como una bruja y humano de cine social dependiendo la luz, en sí el filme tiene una estupenda producción de arte. Hay ratos donde vemos aristócratas perversos, arribistas y estafadores; pero también gente sencilla con poder y dinero como con el diplomático americano que no es en lo práctico muy relevante, más mero objeto para que el filme trabaje tranquilamente y bastante con el conde y la esposa tonta. Stroheim se roba el show con su personaje, pero tanta injerencia es pura maestría, es la gracia del filme, el demonio que empuja a que la gente buena caiga en desgracia, sean desfalcados. También el incendio se ve simbólica y literalmente como oprobio para el marido, la vergüenza de saberse dentro de una infidelidad, pero aquí lo que importa es salvar a la damisela en peligro, de ese demonio aprovechado en todo sentido. La mujer del diplomático en éste filme es un ser inocente, opuesto total de las primas amantes. La propuesta también plantea buenos ratos de ironía, como cuando el conde le dice al diplomático lo que pretende con su mujer, como quien dice la verdad y no crees que algo así tan infame, tan abiertamente, suceda.  

jueves, 8 de diciembre de 2022

Alexandre le bienheureux

 
                                                                                                                               
Ésta comedia de 1968 la dirige el francés Yves Roberts. Tenemos a un granjero llamado Alexandre (Philippe Noiret) que su esposa lo tiene pisado, lo hace trabajar todo el día en sus extensas hectáreas de tierra. Alexandre para cansado y en cuanto puede se duerme. Su esposa apodada La Alta (Francoise Brion) chasquea los dedos a cada rato llamándole a obedecerle. Es una buena comedia sobre el matrimonio, con una mujer todopoderosa sobre su marido, en donde incluso es ella quien le ordena cuando tendrán sexo. No obstante éste dominio no es a través de ningún tipo de agresividad. Alexandre es como un gigante bueno, aunque finalmente no tan tonto. Lo que descubrirá es que es en realidad un terrateniente y decidirá a la muerte de su esposa pegarse un descanso, en medio de la ironía de no hacer nada e incitar de manera espontánea al pueblo a rebelarse frente al trabajo y tirarse a ociosear que se traduce en vivir la vida relajado, disfrutarla. El disfrute aquí es mal visto por el mejor amigo de Alexandre, Sanguin (Paul Le Person), un hombre que tiene montón de hijos y como que es un líder popular. Sanguin hará todo lo posible porque su amigo regrese a su monotonía laboral, lo verá como un mal ejemplo, a esa especie de enfermedad contagiosa que es estar ocioso. La ironía es notoria cuando Alexandre dispone su cama como un lugar multiusos para no levantarse de ésta. Se desprende del tránsito de Alexandre que el trabajo y las responsabilidades como que tienen oprimida a la gente -y que uno vive agotado y perdiéndose de poder existir en realidad-; Alexandre y su parábola práctica de ociosidad y vivir la vida relax y feliz lo convertirá un poco en un tipo de héroe, así llega una mujer como pretendiente de él, Agathe (Marlene Jobert), entusiasmada por su manera de vivir, pero más tarde se verá contagiada por el materialismo si se quiere y a repetir patrones, como la vida misma. Alexandre es muy unido a su perro, por quien curiosamente realiza su primer acto de rebeldía o de justicia para uno mismo. Es una comedia sencilla, pero bastante interesante. Le pasa revista a la vida común, a la vida de todos, con un estilo no tan típico, pero sumamente amable; tiene un buen tono y un humor de muy buen nivel. El campo como lugar de rebeldía se ve curioso en el filme, desde la vida de granjero de la Europa más rica, pero de ese ser humano de a pie que la mayoría somos. 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Barbarian


Ésta es una de las películas de terror notables que ha dado el 2022. Dirige Zach Cregger que hasta entonces no se había hecho notar mucho. Barbarian (2022) empieza como una película un poco previsible, convencional, con un siniestro pero sobresaliente Bill Skarsgard haciendo de invitado no previsto, cuando una chica, Tess (Georgina Campbell), una morena guapa pero muy normal y formal pero amable, alquila una casa y se topa con que hay alguien dentro que dice que es él quien la ha alquilado. Ambos demuestran tener razón y como no hay a donde ir por esa noche deciden quedarse juntos hasta resolver el problema mañana. Tess como es lógico -sobre todo en EEUU- yace muy desconfiada, no es para menos, puede ser un  loco o un asesino, como se percibe que va el filme, aunque Keith (Skarsgard) siempre se justifica y todo el tiempo trata de ser simpático. No obstante sobre él pesa una cierta ambigüedad, Keith deja en el aire un cierto halo siniestro muy sutil. Con esto parece que la película está ya servida, ya planteada y estructurada y se ve un poco previsible; ya antes se han contado éstas historias de asesinos en serie o locos que esperan atacar intempestivamente, salvajemente, en medio de la soledad de la oscuridad, de la casa tenebrosa, convertirla en un habitual matadero. Pero Cregger muestra originalidad y novedad y da una vuelta de tuerca a las clásicas historias de terror o de asesinos seriales ocultos y sorpresivos. Sí, va de asesinos en serie, pero desde otro ángulo y mediante un complemento macabro propio del cine de Guillermo del Toro, pero con más perversidad que la que él suele manejar, con una historia a lo Minotauro del Laberinto, más y producto de una putrefacción humana de corrupción y despojo bastante sucia, sórdida, que hace del filme uno mucho más tenebroso y terrorífico de lo normal, más profundo como historia de miedo. La historia con Keith es sólida aunque bastante conocida, casi anécdota popular o leyenda popular urbana o crimen habitual. A muchos fans del terror les decepciona que la historia con Keith y un excelente Bill Skarsgard de un giro y cuente otra, aunque se mantiene el germen del asesino serial, pero Cregger hace bien porque apuesta por la creatividad y la originalidad, y no contar la misma historia una vez más. El cine es mucho reinvención, sino estaríamos estancados con el cine clásico y el pasado glorioso, y la rueda del séptimo arte debe seguir girando, debe continuar generando pasión, felicidad y entusiasmo. La ciudad de Detroit es otro elemento importante en el panorama, ésta parece propia de cine social americano o británico, con barrios pobres, abandonados, peligrosos, participes de una versión postapocalíptica. Los policías son los mismos de la serie Dahmer (2022); el "loco" de la cuadra más bien hace de salvador. Éste filme homenajea un poco a la magnífica REC (2007) aunque amplia el espectro con una maternidad enfermiza, muy perversa, que es tan curiosa que se enfrenta al ridículo, pero lo supera. Tiene, aunque no literal, de clásico descubrimiento de found footage. La acción pura y dura que genera una vez puestas todas las cartas sobre la mesa es típica del cine americano, pero no obstante bastante entretenida y efectiva, con un lado gory muy a favor y un Justin Long quien inicialmente ambiguo pelea por definirse como una buena persona y es en realidad tremenda joyita y un cínico de temer, logrando manejar una capa distinta a su natural simpatía y frescura de adulto joven. La propuesta exhibe la denuncia hacia los hombres abusadores, violadores y feminicidas en general. El filme recurre a un pequeño flashback y a la narración del "loco" de la cuadra para concretar un background muy bien argumentado. Las calles de Detroit son el infierno mismo, los monstruos pululan por la noche, amos, por el barrio.

sábado, 26 de noviembre de 2022

La gran guerra


La gran guerra (1959) es una muy buena película bélica, dirigida por el italiano Mario Monicelli. Es una comedia también y tiene gran tino donde pone la broma como cierre de cada secuencia. El filme es un retrato duro de la primera guerra mundial, donde se escenifica la lucha entre austriacos con italianos. Ostenta una mirada seria de los terrible que es la guerra, pero al mismo tiempo se permite hacer humor dentro de un contexto atípico de esto. Nunca la broma anula el contexto de guerra, no lo superficializa, pero la broma es buena porque bromea donde "no" se debe bromear, pero no llega a ser humor negro, sino es algo más inocente, aunque tiene de comedia italiana y ésta permite cierta llaneza o un poco de ordinariez, pero es un mínimo, porque Monicelli siempre mantiene el buen nivel de su comedia, sin perder identidad general y al mismo tiempo ponerle su impronta. Tiene a 2 pillos como protagonistas, pero nunca caricaturas ni que la comedia los exceda de perder su humanismo, su nexo fuerte con lo real. Están interpretados por dos actores italianos de mucho talento. Vittorio Gassman como Giovanni Busacca y Alberto Sordi como Oreste Jacovacci. Bussacca es de gran tamaño y le gusta jugar un poquito al intelectual pero desde el campechanismo; Jacovacci es bajito y más débil, pero bastante pícaro. Los 2 se parecen bastante, pero Jacovacci es más abierto con quien es o no es algo que le interese o esté al tanto; Busacca es más cínico. Pero los dos temen por su vidas y tratan de escapar en cuanto pueden del peligro natural del enfrentamiento, de la guerra. No temen hacer trampa, ser un poco viles, como que el miedo les gana y predomina su preservación, pero aun así no quieren ser malas personas, y tiene ratos muy humanos, quizá por eso son unos cobardes y requieren de ser tramposos y ladinos para sobrevivir. Se conocen cuando Jacovacci lo tima a Bussacca, pero éste finalmente lo perdona, pero luego logra desquitarse poniéndolo en aprietos con el paredón. Hay otros soldados que trasmiten nobleza y personalidad, como el ducho Bordin (Folco Lulli) que a pesar de tener una numerosa familia detrás se arriesga bastante, pero siempre mostrando que tiene mucha experiencia en la guerra. El mismo teniente Gallina (Romolo Valli) es otro gran personaje secundario, como un muy buen líder, muy identificado con su pelotón. Tanto Sordi como Gassman tienen momentos propios de genialidad en la comedia, son realmente un éxito, tienen mucha empatía con el género y se trasmite bastante al público. Uno puede verse bastante reflejado en su llaneza, en su campechanía y picardía, aunque son timadores y cobardes. Esa es la genialidad de Monicelli, de ponerles matices, nunca son tontos del todo, bonachones sí más a ratos. Tampoco temen jugar con quedar mal parados. No obstante siempre salen ilesos, son inmunes a la lapidación total. El final redime a uno de ellos y el otro cae en la misma situación pero en la ley de la eterna venganza de los compañeros disparejos o peleados, jugando a tomarse el pelo siempre. Se parecen bastante, hacen de compinches, pero en el fondo son agua y aceite porque son como espejos y saben de sus defectos y en el fondo se da una autocrítica. El cierre es como una última broma macabra, con su cuota de perversidad, pero curiosamente dentro de cierto toque tangencial o envuelto en cierto paquete de inocencia. La picardía y la perversidad maneja mucha astucia en la propuesta, nunca deja de ser un filme amable, popular, buena onda, pero es notoriamente inteligente. Hay muy buenas bromas al termino de cada secuencia, hay tremendo nivel de humor, y es una gran película de guerra y a la vez una excelente comedia. La parte femenina que hace Silvana Mangano como la prostituta Constantina es también maravillosa. Tiene escenas muy pícaras y graciosas con Gassman que hace de pretendiente serio como que no sabe de su oficio, pero se da un juego donde disimulan no conocerse para timarse mutuamente, pero también se forma un lado romántico muy bueno. Es una mirada muy liberal; al mismo tiempo Mangano maneja un lado rústico y naturalmente sensual y un toque de humanidad, un lado femenino común, a pesar de su profesión donde suele calmar sexualmente a los soldados y se conoce a todo el regimiento. Mangano es bella y muy chispeante, es muy intensa, tiene un personaje lleno de carácter y llano, típico de la comedia a la italiana. El filme tiene de violencia propio de la guerra, tiene de comedia y también tiene ratos de ternura.