miércoles, 28 de octubre de 2020

Ficción Privada

 


Ficción privada (2019), del argentino Andrés Di Tella, es un documental algo curioso. De verdad que hacer documental hoy en día tiene encanto. El documental en general haciendo uso del cine arte y la libertad de autor plasma originalidad, ya no es documentar y exhibir simplemente una historia real, ser muy formal, ahora hasta brilla la extravagancia, el asunto ciertamente se ha vuelto más divertido, más cinematográfico, más artístico, y se puede mantener la esencia de la verdad. Como dice el título se hace uso de un poco de ficción, mientras se indaga en los padres de Di Tella como pareja, como matrimonio. Ésta propuesta no es un filme político en realidad, como uno pudiera pensar al ser la pareja de ideología de izquierda, es más una historia íntima la que se nos cuenta. Aunque la madre de Di Tella era de color, de la India, viviendo en Argentina e Inglaterra en especial, por donde andaban más, y la hacían sentir diferente por su color de piel, el filme no profundiza mucho sobre ello. La película hace ver que Kamala, la madre, no se sentía feliz en éstas ciudades, por la discriminación que padecía, que le traía soledad, pero se habla de ésta discriminación como en segundo plano; en primer lugar se hace ver que Torcuato, el padre de Di Tella, era el culpable de la tristeza que sentía Kamala, a razón de medio abandonar a su esposa por sus viajes de trabajo, dejarla expuesta. La discriminación no se siente brutal, se siente sutil, aunque se dice que la sentía directamente, que la gente se les quedaba mirando, que las parejas interraciales no las veían bien en éstas sociedades. Se leen cartas que le había entregado el padre de Di Tella a él -dirigidas a Kamala y viceversa- y que escuchamos en el filme de distintas maneras, aquí hay su originalidad. En una de las cartas Kamala pregunta si Torcuato había sentido lo que ella sentía en Argentina con su gente, que la veían como rara a su sociedad, que la buscaban marginar. La pregunta queda en el aire, esto implica que Torcuato no se portó a la altura del todo con su esposa, aun queriéndola y agradeciéndole quien fue él -en qué se convirtió como persona- al estar con ella, que esto último sí llega a decirlo. El filme pone a dos actores de la misma edad que los padres del director a interactuar como los actores mismos son, como pareja, como si esto fuera verdad o quizá lo sea, también conversan, interpretan, se identifican y leen sobre los padres del director. Estos actores implican cierta ficción, generan una dinámica y personalidad con el producto, con el tema de cómo fue la relación de la pareja Di Tella. Ficción y documental entonces dialogan. Hay un elemento físico y emocional nuevo interactuando con los muertos, novedoso si se quiere y externo que juega con el pasado -desde distintos planos-, con los hechos verídicos. Todo esto va de la mano del director -el demiurgo tras bambalinas- que incluso lo vemos dando indicaciones a los actores, no tan invisible, que hasta aparece en la apertura dejando una introducción. Aunque se quiere plasmar que la participación de los actores tiene de verdadera, de personal, como a su vez su parte de espontaneidad, también se nota claramente que hay una manipulación de elementos de ficción en lo que ellos muestran de sí. El director deja dicho que su película maneja su cuota de mentiras. Torcuato también le dejó a su hijo muchas fotografías de su viajes, como Andrés no sabe la historia de cada una de ellas -le son anónimas de cierta manera- hace ver como que puede inventarles un background, nuevamente entra a tallar la ficción, la fantasía, la imaginación, la libertad, la felicidad y el divertimento de la creación, el quehacer del documental de hoy en día, del documental de autor. 

domingo, 18 de octubre de 2020

Mes chers espions

 


Ésta película se podría pensar no es de las que se puedan hacer muchas veces, se agotaría el encanto del director que las haga. Pero, bueno, hay muchos cineastas que repiten la misma fórmula, y finalmente es cosa de cada uno, cinéfilos y autores. Es una película que está muy bien hecha realmente, y está formada por elementos bastante sencillos, como ponerse el director del filme, Vladimir León, a comer y a conversar con su hermano, actor y también director de cine, Pierre León. Mientras comparten un plato de comida y una botella de licor, a lo bien francés, van conversando sobre la temática de su filme. Debo decir que son gente culta e inteligente, sus diálogos representan esto muy bien, además son muy fluidos y se les ve muy relajados. Las conversaciones no son necesariamente plus ultra, pero son buenas, atraen, manejan muy bien el tema del filme. Este documental trata de una investigación familiar que ponen en práctica los hermanos León, que les intriga, notando que guarda secretismo y misterio de parte de hasta de su propia familia que no ha dejado mucho rastro, a raíz de la deportación de la madre de Vladimir y Pierre, cuando ella tenía tan solo 14 años, junto con la tía de ellos, producto de que sus padres, los abuelos, fueron acusados de hacer espionaje para la Unión Soviética en Francia. Éste hecho, la deportación a la URSS en 1948, hace que los hermanos León busquen comprobar si en efecto sus abuelos fueron espías o dobles agentes incluso. La madre del director llega a compartir su diario, pero aunque se habla de la deportación la causa no se profundiza en este diario, seguramente porque por ese entonces era solo una adolescente y más era la belleza y riqueza cultural de Francia lo que más le importaba. Los León ponen aderezo a su investigación, que yace siempre en la duda. Buscan pistas, aquí el documental y los autores se muestran ingeniosos, hay indicios interesantes, aunque también algo endebles, así va el filme, nada es contundente para afirmar un lado u otro, son posiciones distintas en juego y ya cada quien saca sus conclusiones últimas. Pero las pistas ciertamente son jugosas aun así. Es un filme curioso, atractivo, aun cuando requiere algo de paciencia y es un poco largo. Los León, porque el filme los tiene de guías a los dos, llegan a hacer una reunión íntima generando un pequeño debate entre amigos y pequeños intelectuales, la pregunta planteada en la reunión es ¿hay libertad hoy en día en Rusia, en la Rusia de Putin? (ésta pregunta se esclarece). Los León aunque son bien franceses, la verdad, cosa que está muy bien, perpetran moverse con agilidad en Rusia; hacen un viaje hasta allá y se citan con estudiosos y amigos de su familia. Ellos logran ser respetuosos con todas las ideas -cosa difícil en muchos-, aun cuando no son muy afines al comunismo, ni a la URSS ni a líderes como Stalin, porque sobre todo están en contra de cualquier tipo de limitación de los derechos y la libertad individual. Éste respeto mezcla amor y cierto rechazo por los abuelos. A la abuela la oímos hablar en un video casero grabado una década atrás, ahí ella mantiene todo ese garbo -aun en la vejez- de sus años como actriz. El diario de la madre narra penurias -en la URSS, como lo que cuentan los abuelos- y también un mundo de ilusión adolescente -la nostalgia por Francia-. El filme de Vladimir da para mucha conversación, dicho cómo virtud de un filme que nutre muy bien su temática y hace una obra notable e interesante por medio de cosas llanas. Desde luego para viajar se necesita plata, pero ante todo de voluntad, motivación, emprendimiento serio y, mucho, de audacia para generar tantos diálogos ricos, una investigación que manifiesta bastante atracción, que se da solvente, como también el saber contactarse con la gente idónea para nuestro proyecto, que genera atracción intelectual y entretiene sin ponerse esnob -aunque la guapa chica de lentecitos tenía su airecillo de chica profunda- o que la película se perciba como una sobredimensión de algo que parte de lo familiar e íntimo y de cierto dolor y fastidio que olvidar más que de algo muy memorable, pero que como ese muchachito de traje militar y esa bella pequeña actriz de esposa, personas aparentemente sencillas, puedas ser digno de la historia de una gran película y ¿por qué no de espionaje? La mejor basa de éste documental es estar en el punto de convertir lo "común" en algo llamativo -que tampoco es fácil-, hacer de todo lo que toca algo valioso. 

martes, 13 de octubre de 2020

Dick Johnson is dead

 


Lo mejor del documental de Kirsten Johnson es que conmueve bastante, trasmite mucho amor por el padre de 86 años que la directora siente está cerca de la muerte por lo que se prepara de alguna forma para ese trance tan difícil, al mismo tiempo que propone vivir con intensidad tenerlo aún con vida, como quien pretende vencer a la muerte, por lo menos por un tiempo más, por un par de años. El filme tiene de base mostrarnos escenas de accidentes donde muere Dick Johnson, el padre de Kirsten, exhibiendo sentido del humor aunque negro, pero esto aunque es algo vistoso y original si se quiere no es tan interesante a fin de cuentas. El filme en realidad propone ver cómo es la vida con el padre cerca de la muerte producto de que empieza a sufrir de la memoria y poco a poco va dependiendo más de la hija. Dick es un hombre simpático, cae bien inmediatamente, luce muy tranquilo y ligero, también se le observa sensible e inteligente en muchas oportunidades, fue psiquiatra y se ve su capacidad para tener empatía con la gente. Es un filme sobre la cotidianidad de la edad avanzada, aunque Dick es un hombre un poco ágil, no es que sea un viejito de pocos movimientos, tiene hasta sus ocurrencias light. Los ancianos suelen no tener filtros al hablar, lo que puede molestar, pero en el caso de Dick él es un hombre muy medido, muy tranquilo, muy pensante, tiene respuestas notables. Dick llora con cierta facilidad (si se le empuja un poco), pero nunca cae pesado ni agota. No obstante el filme sí se percibe un poco manipulador, pero no son muchos momentos de ésta índole. En un momento en buena parte propiciado, pero emotivo e íntimo y sincero de parte de Dick, se deja la cámara correr "discretamente", pero Dick que es mosca (inteligente) a pesar de ser tranquilo, no busca fastidiar, le dice a su hija que le da permiso para exhibir el momento. En este sentido Dick es abierto a mostrarse tal cual, a mostrar su sensibilidad; gusta del cine también, aunque el documental es algo que menos afinidad tiene como público, cómo llega a comentar, aludiendo más que incomodidad a su sencillez como espectador. El presente documental tiene algunos momentos simplones, pero a su vez también memorables, uno de los más memorables es cuando se organiza la misa por la muerte del protagonista. La propuesta funciona mejor cuando se enfoca en la vida, en vivir, que en la proximidad de la muerte, cosa que empieza a tomar forma por el final, así el filme se pone a mostrarse en pro de la felicidad de existir, aun en la vejez y en su ocaso, como sale de la personalidad de Dick, aun pudiendo sonar algo a mensaje de autoayuda, pero de esta manera la película se pone mejor, se vuelve curiosamente más original, notando que este filme en conjunto contiene creatividad, no es el típico documental de estos temas. La muerte sucederá, pero esto queda relegado de cierta manera a vivir el presente, a elogiar el existir, a ser positivo a pesar de la racionalidad de los hechos, aun con problemas de memoria y cosas de la vejez, que aun no se ven tan duros -no obstante duelen, como ir perdiendo la independencia-, que están en una etapa manejable todavía, aunque Kirsten y su padre ya están preparándose para lo que vendrá, a razón también de cómo fue con su madre. El filme por el final da un cierto vuelco ideológico y enaltece un sentir de felicidad por encima de la sombra de la muerte, de aprovechar la presencia de Dick en la familia, de aprovechar la gran amistad y amor que une a padre e hija hoy en día -y que viene de siempre-, aun cuando Dick se nota muy dócil, y es de perfil bajo, o en realidad quizá gracias a esto. Dick come con gran alegría, con tremendo goce, en medio de sonrisas, helados y dulces, algo tan sencillo da a pensar en la felicidad de existir, éste positivismo medio inquebrantable y valiente que yace por encima de quedar desorientado en una habitación resuena como un filme más virtuoso que ese otro miedo expuesto aunque con brevedad de quedar abandonado u olvidado. Desde luego, Kirsten ama a su padre y este es otro caso, ese vínculo se ve fuerte en pantalla y aporta muchos momentos valiosos -con una Kirsten fuerte-, es una historia de amor que cala. 

miércoles, 7 de octubre de 2020

My Mexican Bretzel

 


El found footage pareciera fuera algo donde no parecen haber muchas posibilidades, algo limitado, si seguimos el manual, o algo banal y vacuo como en gran parte del cine de terror, pero sin embargo se llegan a hacer películas notables. En algunos, como no puede faltar, es una fuente de originalidad. Hay sus trabajos bastante buenos, como el presente, de la española Nuria Giménez. Es una película donde mucho es falso, pero también tiene de verdad, y hasta de trascendencia. El filme abre con una frase que dice que muchas mentiras a veces muestran la verdad en realidad, así tal cual. Las mentiras muchas veces son necesarias, alivian o hacen la vida mejor en muchos sentidos, así de contradictorio es el mundo, así estamos diseñados, pero eso se aprende con el tiempo. El filme recoge material de archivo, videos caseros, hallados en Suiza, pertenecientes a los abuelos de la directora que ha revisado, escogido, resumido, para luego "inventar" la historia que veremos, sobre una pareja que lleva otros nombres, León y Vivian Barrett, que al tener poder adquisitivo los vemos viajando muchas veces y disfrutando de la vida, aunque también se habla del negocio del hombre, sobre un medicamento. En el filme leemos subtítulos, ahí yace la lectura del diario de Vivian quien es quien cuenta la historia que presenciamos. Como podemos apreciar es una mirada femenina la expuesta. Los vídeos caseros que vemos pertenecen a León, el marido, pero es Vivian quien los analiza o les da forma, y tras ella la artífice, la directora, a la vera del found footage y su creatividad. Hay una amalgama perfecta entre los diarios y las imágenes de archivo. León se la pasa posando, mientras su esposa denota estar un poco aburrida de él. León es un hombre realizado, feliz, pero su mujer yace medio disconforme con su realidad, aunque no lo dice directamente. Esto puede sorprender un poco, porque los Barrett se pudren en plata y se dedican a gozar de la vida, a viajar por el mundo. Pero así somos todos los seres humanos, nadie está conforme con nada nunca, a todos nos fastidia algo, en toda vida hay dolor y pena. La felicidad como se puede ver -aunque tendemos a pensar distinto- suelen ser menos momentos que otros. Todo llega a aburrir. León como que de tanta felicidad -sonrisas que vemos a diestra y siniestra- no le presta toda la atención que las mujeres suelen exigir. Vivian tiene un affaire, de aquí el título del filme, con un mexicano. Éste mexicano puede ser un invento de Nuria, o puede que en efecto sea alguna historia íntima familiar. El mexicano yace en fuera de campo, nunca lo veremos, se habla de él únicamente, Vivian habla de él. Más que de Los puentes de Madison (1995) éste mexicano es solo una aventurilla producto del aburrimiento que siente Vivian del marido egocéntrico, a razón de esa atención que falla. A Vivian se le percibe muy formal, algo contenida públicamente, pero cuando la vemos descalza por la playa con sus tacos en la mano podemos notar -fetichistas, eso sí- que ella puede ser una mujer provocadora y sensual sin pretender exageración. Esa mujer también filosofa a través de un gurú indio que es otro invento de Nuria, otra mentira que guarda mucha verdad y trascendencia. Nuria ha dicho que éste gurú nace de lo cotidiano más que de textos en específico. Es su cualidad de directora culta, e inteligente, para pensar por sí misma. Como la manzana de Newton el mundo que nos rodea es una ventana al saber.  

sábado, 3 de octubre de 2020

Special effects

 


Special Effects (1984), de Larry Cohen, es una película de bajo presupuesto bastante entretenida y atrapante. Tiene algo de Vértigo (1958), con una mujer por la que un hombre está obsesionado hasta el surgimiento de una doble de ella, aunque aquí se trata de su esposa que quiere ser actriz a toda costa. Cohen muestra su admiración de siempre por Alfred Hitchcock, pero se actualiza, es una película propia de su tiempo, se pone afín a un cine más sucio, el de los 80s, sin embargo se ve como una mixtura de audacias, entre lo clásico y lo moderno. El filme nos muestra a un director de cine fracasado y desesperado aunque acomodado en busca de hacer una película gloriosa, para ello habiendo cometido un crimen quiere materializarlo en la gran pantalla, cree que ahí está el material más potente. Andrea (Zoe Lund) es muy cruel con su esposo, Keefe (Brad Rijn), su crueldad la lleva a caer en el karma, cuando quiere trabajar con el director de cine Neville (Eric Bogosian), un psicópata. Neville se hace amigo de Keefe, y empieza una amistad secretamente perversa con él. Keefe muere de amor por su esposa a pesar de todo, y cuando conoce a Elaine (también Zoe Lund) no le importa más que volver a ver físicamente a su mujer en Elaine, que es idéntica, y aunque no es tan arpía como Andrea pronto queda seducida con ser actriz. El filme tiene a las mujeres por muy liberales, los hombres orbitan alrededor de ellas padeciendo su superficialidad. La maternidad es una carga para mujeres como Andrea, pero Keefe ha prometido a su hijo pequeño que le llevará a su mamá. El filme es muy campechano, sin llegar a lo burdo o vulgar. Hay sexo y erotismo, infaltable en el cine de los 80s, de imagen pedestre, aunque Cohen de por sí es algo chacra con lo sensual. En un momento un actor le soba un seno a Elaine y Keefe se vuelve loco. A ratos falta sutilidad, pero el filme funciona bien aun así. Los protagonistas se notan muy reales, y hay muy buena interacción entre ellos, sin necesidad que sean actores luminarias, pero lucen competentes tal cual, hasta agregan personalidad al producto. Keefe y Andrea como que vienen de abajo mientras Neville es un rico carismático, sin ínfulas. Bogosian sobresale en especial, hace de un buen psicópata. Keefe transmite literalmente tensión por su  mujer, pero no llega a ser insoportable, Rijn tiene un aspecto desgarbado, de muy relajado, que contrasta con su tensión, y hace una amalgama particular, aunque tiene de defectuosa. Éste filme no es muy complejo, pero tiene su gracia, sin duda, como que Neville es muy amigo de un jefe de policía con anhelos de trabajar en el cine, con lo que el crimen real siempre está a dos pasos del ficticio o cinematográfico, proponiendo suspenso y un planteo sobre la fuerte realidad o el impactante realismo del séptimo arte. 

martes, 29 de septiembre de 2020

The plastic house


The plastic house (2019), de Allison Chhorn, es un documental de cine experimental, es un tributo a los padres -recientemente muertos- de la directora que tenía 27 años durante el estreno de la película. El filme pone a Allison a cuidar de un enorme vivero familiar, vemos como vive en el mismo lugar, su casa es continua al vivero. El espacio es un territorio emocional, un territorio íntimo. El lugar donde vivieron y trabajaron los padres sirve para exponer cómo se siente la protagonista, Allison, australiana de rasgos orientales. Hay grietas en la casa donde el filme pone el lente, los pone en primer plano en repetidas ocasiones, son como heridas por curar, cicatrices, como la etapa que vive Allison actualmente, de quiebre, de dolor, de luto. Es una historia sobre el tiempo además. El filme muestra la soledad de la protagonista, como cuando escucha música en un rincón, como cuando espera por dormirse y los ojos los tiene pensativos, tristes, en el silencio y la inmovilidad, en esa pasividad que arde en el cuerpo y si no sana destruye. El vivero pasa por ciclos, como el ser humano o la humanidad, nacimiento, maduración y deceso. Hay momentos donde todo es árido, desértico, se ve como abandonado, destruido por el viento y la lluvia, contra lo que luchaba el padre de Allison para embellecer su vivero. En otros momentos la semilla pega, la vegetación crece, el lugar se ve verde y hermoso, frondoso, luminoso. El filme se llama la casa de plástico por el plástico que está en el techo sobre el vivero. Este plástico también se rompe, se agita y se destruye con el viento y la lluvia, también brilla el sol a través de éste y protege el lugar. El lugar simboliza, yace como un elemento vivo, que late, como parece suceder con las grietas de la pared por donde la cámara recorre. A ratos se oye una banda sonora como salida de una película de David Lynch, hay algo surreal en todo esto. Pero el filme en buena parte luce muy natural, como cuando Allison duerme en el carro y se levanta con la pala para cubrir el pasado, y mirar hacia el futuro, hacia tender la semilla y volver al ciclo de la vida, del vivero en esplendor. Allison no muestra mucho su rostro, el pelo le suele tapar la cara, se le ve ponerse la ropa de espaldas. Ella yace como escondida en este lugar que lo abarca todo, que la dibuja de cuerpo entero, que habla por ella, que muestra sus sentimientos más poderosos y personales, también desde lo muy claro, seguir con la labor de los padres, seguir con el lugar que ellos amaban y compartieron con ella, es una muestra de amor y continuidad, el lugar es eso también, un  templo, donde padres e hijos compartieron afectos y experiencias. El vivero es un lugar donde las voces de los padres siguen oyéndose, incluso literalmente, con las grabaciones familiares que va mostrando Allison con una cámara de mano. 

sábado, 26 de septiembre de 2020

The fantastic


The fantastic (2020), mediometraje de la finlandesa Maija Blafield, pone a entrevistar anónimamente a unos norcoreanos en relación a la vida dictatorial en su país frente a poder ver películas foráneas, películas prohibidas en el territorio. Estos entrevistados dan su opinión íntima y personal sobre un cine que les parece extraño, novedoso, sobrenatural, analizándolo de cara a su realidad limitada, manipulada. El filme trata de conocer cómo en su país entienden ésta gente éstas películas de fantasía, de sci fi como Matrix, de acción como Rambo o películas románticas entre otras. Es un estudio sobre la mente y la percepción también, rozando la predisposición. Pero las respuestas son inocentes, sanas, son de sorpresa eso sí, pero lo ven con naturalidad, como cosas nuevas, pero comprensibles finalmente. No obstante se nota una cierta tendenciosidad del filme para que hablen algo contrario/negativo a su origen o den respuestas de mayor interés. Se entiende que Corea del Norte es un país con restricciones de libertad, derechos e igualdad, de nuestra normalidad, como la que existe en occidente, hay una cierta dictadura ahí. En Corea del Norte hay solamente 1% de gente con la facilidad de conocer lo foráneo, el resto como dicen los entrevistados yacen en la monotonía, tanto como en la limitación y en la abulia, pero los entrevistados ven en realidad de manera sencilla -aunque adictiva- ésta temática de los filmes extranjeros, salvo con cierta sorpresa y novedad ficcional. No creen que esto sea real, aunque hay algunas dudas, pero se entiende una tendenciosidad, querer buscar ciertas respuestas, más polémicas e irracionales, para que calcen con la tesis del filme, que no está mal tampoco porque uno está acondicionado por su realidad en cierta manera. Sin embargo la gente entrevistada se ve que es culta y sabe usar bien la abstracción a pesar de la novedad y la sorpresa. No obstante, como vemos, han respetado finalmente poner las respuestas honestas y sencillas. Después el filme busca adornar la propuesta con extrañeza, la misma que quiere crear un empaque, hacer un documental de autor. Pero se notan las costuras con esos efectos especiales tan efectistas, propio sobre todo del adorno sin más. Además hay imágenes de la frontera China-Corea del Norte y la zona libre entre las Coreas, cotidianidad, y esto se ve menos extraordinario, pero pega mucho mejor, mejor que esos efectos especiales y un carácter medio experimental. Es un filme no logrado del todo, pero que luce medio interesante aun así. Hubiera sido mejor el documental si habían más entrevistados y se enfocaban en su opinión igual de sencilla de lo nuevo que hallaban frente a ellos, proponiendo hacer un filme con el espíritu y magia natural de Eduardo Coutinho, en lugar de pretender sin conseguirlo un filme extraño. La diafanidad muchas veces vale más que lo raro.

martes, 22 de septiembre de 2020

Cuties

 

Ésta película no la hubiera visto así no más, fue la polémica lo que me llamó la atención para verla, la curiosidad de ver si era una película reprobable/censurable -como ha habido un clamor popular- o había una mala percepción general de ella y una mala promoción de Netflix. Aunque no es una gran película, no es tampoco mala, está decentemente hecha, tiene materia. Cuties (2020) no es mi tipo de película, pero no desprecio ninguna propuesta cinematográfica que se distinga. Maimona Doucouré ha hecho una película que se siente muy personal, que habla de lo que le identifica bastante, como francesa de origen senegalés, esto también es una virtud. Su filme retrata un conflicto serio -tampoco tan común, ver esto desde el niño-, el de una niña de 11 años llamada Amy (Fathia Youssouf), el de su trance de crecimiento emocional, observando en la propuesta cómo atraviesa un lado oscuro precoz, si se quiere, para poder madurar, para poder estar en paz consigo misma. El filme tiene un tono realista -atrevido- y eso es lo que tanto molesta -y distingue al producto-, la sexualización de niñas de 11 años, que tienen muy presente el sexo, aunque con una mezcla de inocencia y pose más que todo, las del grupo por no querer ser vistas como niñas. Pero cada acto precoz tiene sentido, hay justificación como propuesta. Tiene todo el estilo del cine europeo, falta más sutilidad quizá, pero así suele ser el cine europeo. También es un retrato franco y contundente, para bien y para mal. No obstante el filme ganó un premio en el festival de Sundance 2020, el de mejor dirección. Un niño debe vivir su edad, no debe quemar etapas, no debe pensar en asuntos que no le competen -salvo como prevención- ni le hacen bien tan temprano, pero el filme como conclusión piensa eso, cuando Amy queda como curada de su crisis emocional, de sus demonios, aun tan niña. El agrandamiento, la sexualización, es producto de carencias y conflictos. Tiene que ver mucho el nuevo casamiento del padre de Amy, la poligamia, la tradición senegalesa que choca con el amor, la felicidad y la unidad del núcleo de Amy, su madre y hermano -el pequeño es sumamente gracioso-, más que de Francia chocando con la tradición del hogar de la niña protagonista, pero que también tiene su influencia, desde luego, hay una parte de choque en la concepción de familia entre Europa y Senegal, celebrando la concepción familiar de occidente. No obstante Francia se presenta como de una cuota de mala influencia con las niñas agrandadas, que tampoco solo se remiten a Francia, es algo que está en muchas partes, también en USA. Pero tampoco son todas las niñas así, es porque Amy está predispuesta a ese grupo de niñas sexualizadas. El caso es algo más íntimo que por estar en Francia, pero algo hay, es la tentación de lo llamativo, frente a un lugar que te duele, que te pone a ver sufrir a tu madre. Todo lugar tiene algo bueno y malo, nos parecen decir salomónicamente, como quien se identifica con el cosmopolitismo. En la trama esas niñas que hacen twerking y son tan modernas son un escape mental, una fantasía que se cierne sobre la realidad. Pero es algo que Amy debe superar, y llega ese momento de botarlo todo intempestivamente, como un torrente, surge la pausa en medio del ajetreo, en medio de la intensidad, y se ve, finalmente se ve, y surge el llanto desesperado, aunque parezca disonante a la vera de la falsa felicidad y el vacío de la rebeldía. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

I Married a Monster from Outer Space


I married a monster from outer space (1958), de Gene Fowler Jr., es una muy buena película, perteneciente al cine B, pero es tremenda equivocación generalizar y pensar que éste cine es malo o se halla plagado de errores. Es un filme de bajo presupuesto, sí, pero esto conlleva doble mérito porque aun así es una maravilla de película. Éste filme tiene gran nivel en todo sentido, es sólido e inteligente, tiene efectos especiales más que decentes, y es bastante entretenido, es el paquete completo para cualquier cinéfilo que se precie de hardcore. La trama es sencilla, alienígenas sumamente feos, monstruos como dice el título -con una presencia y estética de gloria para amantes del cine de género-, pero de gran inteligencia, dispuestos a aprender -cómo las emociones humanas, amor de pareja, amor familiar, devoción, lealtad, tristeza, etc- y a viajar por el espacio y salvar a su raza, secuestran hombres y toman sus cuerpos y recuerdos, se hacen pasar por ellos. La protagonista, Marge (Gloria Talbott), se casa con Bill (Tom Tryon), pero éste a un día de casarse es tomado su cuerpo por lo extraterrestres. Lo que viene es la interacción matrimonial del nuevo Bill y Marge y no es en absoluto una comedia como uno podría pensar, el filme es muy serio y transmite incluso cierto drama, hay feeling en la propuesta. Esto es una genialidad si pensamos que se trata físicamente de monstruos, sin medias tintas estéticas, pero también porque Fowler no sobredimensiona nada, no busca el melodrama, sino todo tiene un aire súper clásico y tranquilo. No obstante al final ciertamente hay un querer hacer un poco de espectáculo, propio del cine de género, y está muy bien, es un combate abierto cuando Marge ha logrado su misión. Marge es la heroína, es una mujer común, pero eso no le impide delatar al nuevo Bill, mostrando carácter y osadía. Aunque ella lucha por tener el matrimonio que ha soñado -un matrimonio tradicional- claramente tiene ella un sentir feminista en su ser, de lucha férrea contra eso extraño que no le gusta, Bill pues no es el mismo, no la satisface como esposa, en ello está la frustración de no tener un hijo. Marge lo siente frío con ella además, y eso no es nada, intervendrá la locura. En la relación entra a tallar, claro, que el nuevo Bill no es humano y no conoce las emociones, trata de disimular, pero es tal cual estar en un disfraz. En mucho el filme habla de desamor. La película se pone buena porque el nuevo Bill empieza a sentir amor, a valorar éste sentimiento, y a sus enemigos -a los seres humanos-, y se vuelve compasivo, ve más allá de su esencia de procreación y subsistencia, incluso cuando Marge quiere deshacerse de él. Marge nos está diciendo que no puede amar a un monstruo, léanse todas las posibilidades de lectura que algo tan sencillo y claro puede provocar, esa es la magia del cine clásico. La obra de Fowler Jr. crea escenas memorables como cuando la desesperación gobierna y la consecuencia es la burla y el crimen. El nuevo Bill tiene un retrato complejo, puede ser muy frío y decidido, como cuando mira por la ventana a sus compañeros en acción, o muy sensible, hasta ser suicida. 

domingo, 13 de septiembre de 2020

I'm Thinking of Ending Things


Ésta es una de las películas top del año, la pongo desde ya en la lista de lo mejor del 2020. Charlie Kaufman logra su mejor película hasta la fecha, con sus pensamientos íntimos y personales y el cine que ha hecho y trae de background. Su cierta lástima y soledad están presentes, su dificultad de adaptación social. Sentimos un cierto aire de depresión recorriendo toda la propuesta. El filme se enfoca en el amor como herramienta para vencer la complejidad de ser uno mismo y de existir, como salida a derrotar las poderosas taras mentales que no nos dejan vivir con normalidad. Pero aun así no falta un poco de humor negro para señalarlo. El filme en gran parte es una historia contada convencionalmente, mediante una voz femenina, sobre una chica, que cambia de nombre constantemente, interpretada por Jessie Buckley, que quiere terminar con su novio, Jake (Jesse Plemons, que tiene un cierto parecido físico con Philip Seymour Hoffman, pero transmitiendo mucho más temple y un aire más común). Lo piensa -está segura- cuando la pareja está realizando un viaje en carro a la casa de los padres de él. Ella siente que su historia debe acabar, no especifica bien la causa, pero siente que su relación debe terminar así sin más, siente que esta relación se ha extendido demasiado, casi 2 meses. Jake es un hombre inteligente y preocupado por su novia. No obstante no sabe que su relación está por finalizar, curioso cuando él la lleva a dar un paso más hacia adelante, conocer a su familia. Esto molesta a la chica, pero no lo dice. El filme tiene a la joven ensimismada en sus pensamientos, filosofando sobre su relación, por algo ella es algo entre física y poeta. Todas estas cavilaciones se mezclan con sus conversaciones mientras están dentro del auto. Después conocerán a los padres de Jake, interpretados por los geniales Toni Collette y David Thewlis. El filme es muchas versiones de una misma historia, es mucha gente también en una sola interpretación, se trata de proponer miles de alternativas y posibilidades a la temática de la relación de pareja que es el centro del filme, pero que se extiende al tiempo de una vida y etapas de las personas. El amor se presenta como la salida, pero no es acatar sin más, es también perder y sufrir, quedarse tal cual en el abismo, patear el tablero, ahí radica su lado pesimista y lastimero, propio del cine de Charlie Kaufman. La pareja es muy racional, todo pasa por su pensamiento, en éste yace incluso la infancia, la fuerte presencia de los padres, el aislamiento de vivir en el campo. La chica protagonista también es Jake, el desdoblamiento y la mezcla de la tesis de la ardua adaptación al mundo lo recorre todo. El filme es ingenioso en romper la linealidad de la narrativa y proponer cinematográficamente la fusión de miles de vidas e historias representadas en la pareja protagonista, e incluso mediante los padres y hasta por medio de la participación de gente que trabaja en empleos desgastantes. Puede que todas sean versiones del mismo ser humano, es decir las tantas caras de nuestra humanidad, la de los mundos paralelos o del recorrido hacia el nirvana. Todo esto ocurre en la tercera parte del filme, tras dos tercios de linealidad. El filme rompe con lo "convencional", lo hace con apenas algunos detalles, como cuando la joven ve un cuadro de Jake y se ve a sí misma de pequeña en la fotografía. El sótano hace de película de terror, de puerta secreta a la psiquis, porque también el filme es un aparato mental, el interior de una cabeza. Hay un hombre personal de limpieza que se encarga de asear un colegio, su intervención que parece intrascendente propone más amalgamas que juegan con el tiempo. En un momento en una representación de ballet, o propio de un musical, lucha el Jake en plena efervescencia y lozanía con el Jake derrotado por la vida, el final es triste, tanto como artístico. La propuesta incluye el surrealismo de un crimen, la historia de un homicidio, ese carro abandonado en la nieve es un cuento de miedo también, una radiografía americana. El filme de Kaufman está repleto de melancolía, también de erudición, hay mucha intervención de la literatura y del cine, si bien no es que no se entienda, no se trata de una erudición pedante, hay intelectualidad, sabiduría y reflexión en muchas conversaciones que parecen poco importantes. Las películas y la literatura conversada por la pareja protagonista sirven para estudiar la realidad y la temática del filme en especial. Hay muchas intervenciones interesantes. Kaufman debate con John Cassavetes, específicamente con A woman under the influence (1974) y con otro tema que también pasa por sus obras, la locura. La muerte también está presente en el filme, aunque de manera sutil, con David Foster Wallace.