miércoles, 28 de octubre de 2020
Ficción Privada
domingo, 18 de octubre de 2020
Mes chers espions
Ésta película se podría pensar no es de las que se puedan hacer muchas veces, se agotaría el encanto del director que las haga. Pero, bueno, hay muchos cineastas que repiten la misma fórmula, y finalmente es cosa de cada uno, cinéfilos y autores. Es una película que está muy bien hecha realmente, y está formada por elementos bastante sencillos, como ponerse el director del filme, Vladimir León, a comer y a conversar con su hermano, actor y también director de cine, Pierre León. Mientras comparten un plato de comida y una botella de licor, a lo bien francés, van conversando sobre la temática de su filme. Debo decir que son gente culta e inteligente, sus diálogos representan esto muy bien, además son muy fluidos y se les ve muy relajados. Las conversaciones no son necesariamente plus ultra, pero son buenas, atraen, manejan muy bien el tema del filme. Este documental trata de una investigación familiar que ponen en práctica los hermanos León, que les intriga, notando que guarda secretismo y misterio de parte de hasta de su propia familia que no ha dejado mucho rastro, a raíz de la deportación de la madre de Vladimir y Pierre, cuando ella tenía tan solo 14 años, junto con la tía de ellos, producto de que sus padres, los abuelos, fueron acusados de hacer espionaje para la Unión Soviética en Francia. Éste hecho, la deportación a la URSS en 1948, hace que los hermanos León busquen comprobar si en efecto sus abuelos fueron espías o dobles agentes incluso. La madre del director llega a compartir su diario, pero aunque se habla de la deportación la causa no se profundiza en este diario, seguramente porque por ese entonces era solo una adolescente y más era la belleza y riqueza cultural de Francia lo que más le importaba. Los León ponen aderezo a su investigación, que yace siempre en la duda. Buscan pistas, aquí el documental y los autores se muestran ingeniosos, hay indicios interesantes, aunque también algo endebles, así va el filme, nada es contundente para afirmar un lado u otro, son posiciones distintas en juego y ya cada quien saca sus conclusiones últimas. Pero las pistas ciertamente son jugosas aun así. Es un filme curioso, atractivo, aun cuando requiere algo de paciencia y es un poco largo. Los León, porque el filme los tiene de guías a los dos, llegan a hacer una reunión íntima generando un pequeño debate entre amigos y pequeños intelectuales, la pregunta planteada en la reunión es ¿hay libertad hoy en día en Rusia, en la Rusia de Putin? (ésta pregunta se esclarece). Los León aunque son bien franceses, la verdad, cosa que está muy bien, perpetran moverse con agilidad en Rusia; hacen un viaje hasta allá y se citan con estudiosos y amigos de su familia. Ellos logran ser respetuosos con todas las ideas -cosa difícil en muchos-, aun cuando no son muy afines al comunismo, ni a la URSS ni a líderes como Stalin, porque sobre todo están en contra de cualquier tipo de limitación de los derechos y la libertad individual. Éste respeto mezcla amor y cierto rechazo por los abuelos. A la abuela la oímos hablar en un video casero grabado una década atrás, ahí ella mantiene todo ese garbo -aun en la vejez- de sus años como actriz. El diario de la madre narra penurias -en la URSS, como lo que cuentan los abuelos- y también un mundo de ilusión adolescente -la nostalgia por Francia-. El filme de Vladimir da para mucha conversación, dicho cómo virtud de un filme que nutre muy bien su temática y hace una obra notable e interesante por medio de cosas llanas. Desde luego para viajar se necesita plata, pero ante todo de voluntad, motivación, emprendimiento serio y, mucho, de audacia para generar tantos diálogos ricos, una investigación que manifiesta bastante atracción, que se da solvente, como también el saber contactarse con la gente idónea para nuestro proyecto, que genera atracción intelectual y entretiene sin ponerse esnob -aunque la guapa chica de lentecitos tenía su airecillo de chica profunda- o que la película se perciba como una sobredimensión de algo que parte de lo familiar e íntimo y de cierto dolor y fastidio que olvidar más que de algo muy memorable, pero que como ese muchachito de traje militar y esa bella pequeña actriz de esposa, personas aparentemente sencillas, puedas ser digno de la historia de una gran película y ¿por qué no de espionaje? La mejor basa de éste documental es estar en el punto de convertir lo "común" en algo llamativo -que tampoco es fácil-, hacer de todo lo que toca algo valioso.
martes, 13 de octubre de 2020
Dick Johnson is dead
miércoles, 7 de octubre de 2020
My Mexican Bretzel
sábado, 3 de octubre de 2020
Special effects
martes, 29 de septiembre de 2020
The plastic house
The plastic house (2019), de Allison Chhorn, es un documental de cine experimental, es un tributo a los padres -recientemente muertos- de la directora que tenía 27 años durante el estreno de la película. El filme pone a Allison a cuidar de un enorme vivero familiar, vemos como vive en el mismo lugar, su casa es continua al vivero. El espacio es un territorio emocional, un territorio íntimo. El lugar donde vivieron y trabajaron los padres sirve para exponer cómo se siente la protagonista, Allison, australiana de rasgos orientales. Hay grietas en la casa donde el filme pone el lente, los pone en primer plano en repetidas ocasiones, son como heridas por curar, cicatrices, como la etapa que vive Allison actualmente, de quiebre, de dolor, de luto. Es una historia sobre el tiempo además. El filme muestra la soledad de la protagonista, como cuando escucha música en un rincón, como cuando espera por dormirse y los ojos los tiene pensativos, tristes, en el silencio y la inmovilidad, en esa pasividad que arde en el cuerpo y si no sana destruye. El vivero pasa por ciclos, como el ser humano o la humanidad, nacimiento, maduración y deceso. Hay momentos donde todo es árido, desértico, se ve como abandonado, destruido por el viento y la lluvia, contra lo que luchaba el padre de Allison para embellecer su vivero. En otros momentos la semilla pega, la vegetación crece, el lugar se ve verde y hermoso, frondoso, luminoso. El filme se llama la casa de plástico por el plástico que está en el techo sobre el vivero. Este plástico también se rompe, se agita y se destruye con el viento y la lluvia, también brilla el sol a través de éste y protege el lugar. El lugar simboliza, yace como un elemento vivo, que late, como parece suceder con las grietas de la pared por donde la cámara recorre. A ratos se oye una banda sonora como salida de una película de David Lynch, hay algo surreal en todo esto. Pero el filme en buena parte luce muy natural, como cuando Allison duerme en el carro y se levanta con la pala para cubrir el pasado, y mirar hacia el futuro, hacia tender la semilla y volver al ciclo de la vida, del vivero en esplendor. Allison no muestra mucho su rostro, el pelo le suele tapar la cara, se le ve ponerse la ropa de espaldas. Ella yace como escondida en este lugar que lo abarca todo, que la dibuja de cuerpo entero, que habla por ella, que muestra sus sentimientos más poderosos y personales, también desde lo muy claro, seguir con la labor de los padres, seguir con el lugar que ellos amaban y compartieron con ella, es una muestra de amor y continuidad, el lugar es eso también, un templo, donde padres e hijos compartieron afectos y experiencias. El vivero es un lugar donde las voces de los padres siguen oyéndose, incluso literalmente, con las grabaciones familiares que va mostrando Allison con una cámara de mano.
sábado, 26 de septiembre de 2020
The fantastic
The fantastic (2020), mediometraje de la finlandesa Maija Blafield, pone a entrevistar anónimamente a unos norcoreanos en relación a la vida dictatorial en su país frente a poder ver películas foráneas, películas prohibidas en el territorio. Estos entrevistados dan su opinión íntima y personal sobre un cine que les parece extraño, novedoso, sobrenatural, analizándolo de cara a su realidad limitada, manipulada. El filme trata de conocer cómo en su país entienden ésta gente éstas películas de fantasía, de sci fi como Matrix, de acción como Rambo o películas románticas entre otras. Es un estudio sobre la mente y la percepción también, rozando la predisposición. Pero las respuestas son inocentes, sanas, son de sorpresa eso sí, pero lo ven con naturalidad, como cosas nuevas, pero comprensibles finalmente. No obstante se nota una cierta tendenciosidad del filme para que hablen algo contrario/negativo a su origen o den respuestas de mayor interés. Se entiende que Corea del Norte es un país con restricciones de libertad, derechos e igualdad, de nuestra normalidad, como la que existe en occidente, hay una cierta dictadura ahí. En Corea del Norte hay solamente 1% de gente con la facilidad de conocer lo foráneo, el resto como dicen los entrevistados yacen en la monotonía, tanto como en la limitación y en la abulia, pero los entrevistados ven en realidad de manera sencilla -aunque adictiva- ésta temática de los filmes extranjeros, salvo con cierta sorpresa y novedad ficcional. No creen que esto sea real, aunque hay algunas dudas, pero se entiende una tendenciosidad, querer buscar ciertas respuestas, más polémicas e irracionales, para que calcen con la tesis del filme, que no está mal tampoco porque uno está acondicionado por su realidad en cierta manera. Sin embargo la gente entrevistada se ve que es culta y sabe usar bien la abstracción a pesar de la novedad y la sorpresa. No obstante, como vemos, han respetado finalmente poner las respuestas honestas y sencillas. Después el filme busca adornar la propuesta con extrañeza, la misma que quiere crear un empaque, hacer un documental de autor. Pero se notan las costuras con esos efectos especiales tan efectistas, propio sobre todo del adorno sin más. Además hay imágenes de la frontera China-Corea del Norte y la zona libre entre las Coreas, cotidianidad, y esto se ve menos extraordinario, pero pega mucho mejor, mejor que esos efectos especiales y un carácter medio experimental. Es un filme no logrado del todo, pero que luce medio interesante aun así. Hubiera sido mejor el documental si habían más entrevistados y se enfocaban en su opinión igual de sencilla de lo nuevo que hallaban frente a ellos, proponiendo hacer un filme con el espíritu y magia natural de Eduardo Coutinho, en lugar de pretender sin conseguirlo un filme extraño. La diafanidad muchas veces vale más que lo raro.
martes, 22 de septiembre de 2020
Cuties
Ésta película no la hubiera visto así no más, fue la polémica lo que me llamó la atención para verla, la curiosidad de ver si era una película reprobable/censurable -como ha habido un clamor popular- o había una mala percepción general de ella y una mala promoción de Netflix. Aunque no es una gran película, no es tampoco mala, está decentemente hecha, tiene materia. Cuties (2020) no es mi tipo de película, pero no desprecio ninguna propuesta cinematográfica que se distinga. Maimona Doucouré ha hecho una película que se siente muy personal, que habla de lo que le identifica bastante, como francesa de origen senegalés, esto también es una virtud. Su filme retrata un conflicto serio -tampoco tan común, ver esto desde el niño-, el de una niña de 11 años llamada Amy (Fathia Youssouf), el de su trance de crecimiento emocional, observando en la propuesta cómo atraviesa un lado oscuro precoz, si se quiere, para poder madurar, para poder estar en paz consigo misma. El filme tiene un tono realista -atrevido- y eso es lo que tanto molesta -y distingue al producto-, la sexualización de niñas de 11 años, que tienen muy presente el sexo, aunque con una mezcla de inocencia y pose más que todo, las del grupo por no querer ser vistas como niñas. Pero cada acto precoz tiene sentido, hay justificación como propuesta. Tiene todo el estilo del cine europeo, falta más sutilidad quizá, pero así suele ser el cine europeo. También es un retrato franco y contundente, para bien y para mal. No obstante el filme ganó un premio en el festival de Sundance 2020, el de mejor dirección. Un niño debe vivir su edad, no debe quemar etapas, no debe pensar en asuntos que no le competen -salvo como prevención- ni le hacen bien tan temprano, pero el filme como conclusión piensa eso, cuando Amy queda como curada de su crisis emocional, de sus demonios, aun tan niña. El agrandamiento, la sexualización, es producto de carencias y conflictos. Tiene que ver mucho el nuevo casamiento del padre de Amy, la poligamia, la tradición senegalesa que choca con el amor, la felicidad y la unidad del núcleo de Amy, su madre y hermano -el pequeño es sumamente gracioso-, más que de Francia chocando con la tradición del hogar de la niña protagonista, pero que también tiene su influencia, desde luego, hay una parte de choque en la concepción de familia entre Europa y Senegal, celebrando la concepción familiar de occidente. No obstante Francia se presenta como de una cuota de mala influencia con las niñas agrandadas, que tampoco solo se remiten a Francia, es algo que está en muchas partes, también en USA. Pero tampoco son todas las niñas así, es porque Amy está predispuesta a ese grupo de niñas sexualizadas. El caso es algo más íntimo que por estar en Francia, pero algo hay, es la tentación de lo llamativo, frente a un lugar que te duele, que te pone a ver sufrir a tu madre. Todo lugar tiene algo bueno y malo, nos parecen decir salomónicamente, como quien se identifica con el cosmopolitismo. En la trama esas niñas que hacen twerking y son tan modernas son un escape mental, una fantasía que se cierne sobre la realidad. Pero es algo que Amy debe superar, y llega ese momento de botarlo todo intempestivamente, como un torrente, surge la pausa en medio del ajetreo, en medio de la intensidad, y se ve, finalmente se ve, y surge el llanto desesperado, aunque parezca disonante a la vera de la falsa felicidad y el vacío de la rebeldía.
miércoles, 16 de septiembre de 2020
I Married a Monster from Outer Space
I married a monster from outer space (1958), de Gene Fowler Jr., es una muy buena película, perteneciente al cine B, pero es tremenda equivocación generalizar y pensar que éste cine es malo o se halla plagado de errores. Es un filme de bajo presupuesto, sí, pero esto conlleva doble mérito porque aun así es una maravilla de película. Éste filme tiene gran nivel en todo sentido, es sólido e inteligente, tiene efectos especiales más que decentes, y es bastante entretenido, es el paquete completo para cualquier cinéfilo que se precie de hardcore. La trama es sencilla, alienígenas sumamente feos, monstruos como dice el título -con una presencia y estética de gloria para amantes del cine de género-, pero de gran inteligencia, dispuestos a aprender -cómo las emociones humanas, amor de pareja, amor familiar, devoción, lealtad, tristeza, etc- y a viajar por el espacio y salvar a su raza, secuestran hombres y toman sus cuerpos y recuerdos, se hacen pasar por ellos. La protagonista, Marge (Gloria Talbott), se casa con Bill (Tom Tryon), pero éste a un día de casarse es tomado su cuerpo por lo extraterrestres. Lo que viene es la interacción matrimonial del nuevo Bill y Marge y no es en absoluto una comedia como uno podría pensar, el filme es muy serio y transmite incluso cierto drama, hay feeling en la propuesta. Esto es una genialidad si pensamos que se trata físicamente de monstruos, sin medias tintas estéticas, pero también porque Fowler no sobredimensiona nada, no busca el melodrama, sino todo tiene un aire súper clásico y tranquilo. No obstante al final ciertamente hay un querer hacer un poco de espectáculo, propio del cine de género, y está muy bien, es un combate abierto cuando Marge ha logrado su misión. Marge es la heroína, es una mujer común, pero eso no le impide delatar al nuevo Bill, mostrando carácter y osadía. Aunque ella lucha por tener el matrimonio que ha soñado -un matrimonio tradicional- claramente tiene ella un sentir feminista en su ser, de lucha férrea contra eso extraño que no le gusta, Bill pues no es el mismo, no la satisface como esposa, en ello está la frustración de no tener un hijo. Marge lo siente frío con ella además, y eso no es nada, intervendrá la locura. En la relación entra a tallar, claro, que el nuevo Bill no es humano y no conoce las emociones, trata de disimular, pero es tal cual estar en un disfraz. En mucho el filme habla de desamor. La película se pone buena porque el nuevo Bill empieza a sentir amor, a valorar éste sentimiento, y a sus enemigos -a los seres humanos-, y se vuelve compasivo, ve más allá de su esencia de procreación y subsistencia, incluso cuando Marge quiere deshacerse de él. Marge nos está diciendo que no puede amar a un monstruo, léanse todas las posibilidades de lectura que algo tan sencillo y claro puede provocar, esa es la magia del cine clásico. La obra de Fowler Jr. crea escenas memorables como cuando la desesperación gobierna y la consecuencia es la burla y el crimen. El nuevo Bill tiene un retrato complejo, puede ser muy frío y decidido, como cuando mira por la ventana a sus compañeros en acción, o muy sensible, hasta ser suicida.
domingo, 13 de septiembre de 2020
I'm Thinking of Ending Things
Ésta es una de las películas top del año, la pongo desde ya en la lista de lo mejor del 2020. Charlie Kaufman logra su mejor película hasta la fecha, con sus pensamientos íntimos y personales y el cine que ha hecho y trae de background. Su cierta lástima y soledad están presentes, su dificultad de adaptación social. Sentimos un cierto aire de depresión recorriendo toda la propuesta. El filme se enfoca en el amor como herramienta para vencer la complejidad de ser uno mismo y de existir, como salida a derrotar las poderosas taras mentales que no nos dejan vivir con normalidad. Pero aun así no falta un poco de humor negro para señalarlo. El filme en gran parte es una historia contada convencionalmente, mediante una voz femenina, sobre una chica, que cambia de nombre constantemente, interpretada por Jessie Buckley, que quiere terminar con su novio, Jake (Jesse Plemons, que tiene un cierto parecido físico con Philip Seymour Hoffman, pero transmitiendo mucho más temple y un aire más común). Lo piensa -está segura- cuando la pareja está realizando un viaje en carro a la casa de los padres de él. Ella siente que su historia debe acabar, no especifica bien la causa, pero siente que su relación debe terminar así sin más, siente que esta relación se ha extendido demasiado, casi 2 meses. Jake es un hombre inteligente y preocupado por su novia. No obstante no sabe que su relación está por finalizar, curioso cuando él la lleva a dar un paso más hacia adelante, conocer a su familia. Esto molesta a la chica, pero no lo dice. El filme tiene a la joven ensimismada en sus pensamientos, filosofando sobre su relación, por algo ella es algo entre física y poeta. Todas estas cavilaciones se mezclan con sus conversaciones mientras están dentro del auto. Después conocerán a los padres de Jake, interpretados por los geniales Toni Collette y David Thewlis. El filme es muchas versiones de una misma historia, es mucha gente también en una sola interpretación, se trata de proponer miles de alternativas y posibilidades a la temática de la relación de pareja que es el centro del filme, pero que se extiende al tiempo de una vida y etapas de las personas. El amor se presenta como la salida, pero no es acatar sin más, es también perder y sufrir, quedarse tal cual en el abismo, patear el tablero, ahí radica su lado pesimista y lastimero, propio del cine de Charlie Kaufman. La pareja es muy racional, todo pasa por su pensamiento, en éste yace incluso la infancia, la fuerte presencia de los padres, el aislamiento de vivir en el campo. La chica protagonista también es Jake, el desdoblamiento y la mezcla de la tesis de la ardua adaptación al mundo lo recorre todo. El filme es ingenioso en romper la linealidad de la narrativa y proponer cinematográficamente la fusión de miles de vidas e historias representadas en la pareja protagonista, e incluso mediante los padres y hasta por medio de la participación de gente que trabaja en empleos desgastantes. Puede que todas sean versiones del mismo ser humano, es decir las tantas caras de nuestra humanidad, la de los mundos paralelos o del recorrido hacia el nirvana. Todo esto ocurre en la tercera parte del filme, tras dos tercios de linealidad. El filme rompe con lo "convencional", lo hace con apenas algunos detalles, como cuando la joven ve un cuadro de Jake y se ve a sí misma de pequeña en la fotografía. El sótano hace de película de terror, de puerta secreta a la psiquis, porque también el filme es un aparato mental, el interior de una cabeza. Hay un hombre personal de limpieza que se encarga de asear un colegio, su intervención que parece intrascendente propone más amalgamas que juegan con el tiempo. En un momento en una representación de ballet, o propio de un musical, lucha el Jake en plena efervescencia y lozanía con el Jake derrotado por la vida, el final es triste, tanto como artístico. La propuesta incluye el surrealismo de un crimen, la historia de un homicidio, ese carro abandonado en la nieve es un cuento de miedo también, una radiografía americana. El filme de Kaufman está repleto de melancolía, también de erudición, hay mucha intervención de la literatura y del cine, si bien no es que no se entienda, no se trata de una erudición pedante, hay intelectualidad, sabiduría y reflexión en muchas conversaciones que parecen poco importantes. Las películas y la literatura conversada por la pareja protagonista sirven para estudiar la realidad y la temática del filme en especial. Hay muchas intervenciones interesantes. Kaufman debate con John Cassavetes, específicamente con A woman under the influence (1974) y con otro tema que también pasa por sus obras, la locura. La muerte también está presente en el filme, aunque de manera sutil, con David Foster Wallace.









