martes, 19 de mayo de 2020

Van Gogh

La película narra los últimos 2 meses y días de vida del legendario pintor Vincent van Gogh (Jacques Dutronc). Van Gogh es retratado como un tipo coherente en buena parte, no se le ve tan loco, pero sufre de crisis, se siente mal y quiere matarse, se ve en varias oportunidades. Una de ellas es cuando se arroja al fondo del agua, todo repentinamente, mostrando que no era tan cuerdo. Después suele comportarse normal, incluso parece un tipo algo audaz. No un tipo triste, aunque también lo vemos quedar pasmado a ratos, como si un chorro de melancolía lo inundará, igualmente intempestivamente. Así queda lelo, inmóvil, frente a la propuesta de la hija de su doctor, de formalizar como pareja, ante sentir amor por ella que piensa la muchacha no le corresponde del todo. Van Gogh con su extraño silencio da a entender locura y también indecisión y algo de baja autoestima. Con Margarita (Alexandra London) plantea el director, el gran Maurice Pialat, un intercambio e interacción entre la burguesía y el proletariado, bajo la clásica crítica a los ricos. Margarita tiene una educación refinada, pero es una aventurera, una chica osada, y sale con un van Gogh que es un sujeto de cierta vulgaridad, un tipo del pueblo digamos. Van Gogh gusta de las putas, las trata bien dígase de paso, y con una hay un flirteo fuerte que vemos en toda la película. Pialat muestra 2 escenas en especial cargadas de personalidad, riesgo, intensidad, originalidad y mucha fiesta, cuando cenan el doctor Gachet (Gerard Sety), su hija Margarita, Vincent, su hermano Theo (Bernand Le Coq) y la esposa de Theo, y empiezan a hacer representaciones teatrales; el otro es cuando Vincent, Margarita y Theo celebran la vida en un burdel. En el burdel especialmente hay varias buenas bromas light a Toulouse Lautrec, por chiquito, dormilón y putañero. La relación entre Theo y Vincent tampoco es idílica, hay malos tratos y mala voluntad entre ellos, también amor. Vincent también es retratado a ratos como un tipo violento, como con la pelea en casa de Theo y con su esposa, Jo (Corinne Bourdon). Por su parte la relación con Gachet salta del aprecio al odio. Hay resentimiento cuando yace el final de los días de Vincent, que se puede creer que hasta lo dejan morir. Igualmente parece una carga para Theo, que deja ver esto en cierta manera por el mismo tiempo. Parece como que todos se aliviaran de que finalmente vaya a morir. La pintura de Vincent no importaba mucho para su época y eso queda claro cuando todo el mundo se regala los cuadros de Vincent sin sentir nada de ambición. Margarita lo ama, pero ahi la vemos llamándolo loco. Se ve trágica la vida de Vincent van Gogh. No obstante lo vemos reír con las putas y pintar compulsivamente proponiendo el estilo propio y revolucionario. Se permite un affaire con una burguesa bella y joven, ahí se propone algo de ambivalencia. Pialat también plantea la idea del egoísmo como forma de vida, los que viven sin remordimientos y pueden ser crueles sin castigo disfrutando para sí, y los que sufren por los demás y mueren como perros. No obstante siempre hay un poco de humanidad en todos, Gachet parece algo preocupado por su propia actitud y por el deber en su profesión frente al hombre que ha maltratado a su hija doblandole la edad; y Theo siempre ayudó económicamente a su hermano a pesar de que le podía ser insoportable muchas veces y tenía sus personales deberes, con su esposa e hijo recién nacido. Éste van Gogh parece comportarse un poco vil, pero como todo ser humano finalmente, pero como es visto como loco todos abusan de él en cierta forma. Es un retrato muy rico en ideas. Da para pensar muchas cosas a través de un cine muy claro y notable.

domingo, 17 de mayo de 2020

Ash is purest white

La película por tratarse de criminales uno pensaría que es de acción, pero la película va de relaciones humanas, de relaciones truncas, y de humanidad y lealtad y traición. No se podía esperar otra cosa tampoco del cine del chino Jia Zhangke, que aunque su cine ha tenido mayor apertura últimamente lo suyo sigue siendo el cine arte destinado a un público selecto y más hardcore. La presente película no ha sido expuesta a muchos. Es una película curiosa, sin duda. En ella un gángster, Bin (Liao Fan), es mostrado como un tipo con ciertos códigos morales, suele respetar a otros, a los débiles, y trata de ser justo y honorable siempre, a pesar de ser un criminal y un tipo capaz de ejercer mucha violencia. Nada del otro mundo que no sepamos ya después de conocer El Padrino (1972). Bin es un tipo serio, rudo, pero con la personalidad antes mencionada. Todos lo respetan y, desde luego, le temen. Hay una mujer en especial que muere por él, es su actual pareja, Qiao (Zhao Tao). Zhao Tao es la esposa en la vida real de Zhangke y éste le destina un gran protagonismo, un gran papel; Zhao también es una actriz que sabe aprovechar la oportunidad de brillar, tiene su talento. Es la parte más importante de la película, aunque Zhangke se basa en un conocido suyo real para el personaje de Bin, que interpreta el súper talento de Liao Fan, aunque su papel en los hechos en sí no exhibe tanta riqueza, no sólo, sino que brilla por medio del de Qiao. El filme recuerda un poco -en historia y transición- a Million Dollar Baby (2004), más no en estilo, Zhangke hace cine arte minoritario. El filme tiene bastante personalidad, su buena cuota de excentricidad, como cuando Qiao se separa de Bin y se liga con un tipo raro como pareja, uno que le habla de ovnis, con el que Zhangke se permite hasta hacer ver a uno, mientras habla de cárceles de distintos tipos. Éste filme tiene una única gran escena de acción, también parte nuclear en la trama. De aquí en adelante vendrá el vía crucis, más tarde compensado bajo una tragedia. La película de Zhangke está llena de grandes momentos; y sucesos inesperados, poco típicos, que sin embargo son manejados con notable coherencia (la escena de los repentinos golpes con fierros a las piernas o la humillación revanchista hacia un ex-todopoderoso Bin). El filme también se la juega de intrépido y sale bien parado, como con la supervivencia económica de Qiao. Por el final la historia toma una cierta estructura audaz narrativamente, se usa la elipsis y luego en el camino cuando los personajes toman nuevas posiciones van saliendo las explicaciones ya bien distribuidas las acciones. Por todo es un filme muy rico, cargado de variedad. En cierto momento del filme brilla la poesía, cuando Bin se pone místico en busca de querer arreglar la mala relación que ha generado su deslealtad, sobrevuela algo de Wong Kar Wai, en la que es mucho la historia romántica del seductor orgulloso y la mujer sacrificada y mártir.

jueves, 14 de mayo de 2020

Zombi Child

Ésta película de Bertrand Bonello es una película medio rara, no tanto por lo que veremos, sino un poco por cómo está contada. Por buen rato no se entiende de qué va el filme. Más tarde la protagonista, una muchacha de color, alumna de instituto, lo explicará todo, bajo una simple conversación, ya que las imágenes ya la habían precedido, que es lo que estuvimos viendo. Esto puede ser considerado un error, el filme requiere explicar lo que hemos visto. Finalmente lo explicado por la chica da a entender que no había sido tan complicado lo expuesto visualmente. A pesar de todo el filme aun así mantiene cierta virtuosidad. El asunto es que es una película de fantasía, pero sin ser radical, muy distintiva o potente visualmente. Puede tener de terror, pero definitivamente no es una película de terror. Por todo esto se hace una película extraña, curiosa si se quiere, aunque no tan interesante ni tan impactante. No obstante toda rareza siempre es bienvenida, para mí al menos en buena parte, en términos de originalidad y respetabilidad del autor. Bonello trabaja con 2 historias en paralelo. Es el presente con Melissa (Wislanda Louimat), originaria de una familia apegada al vudú, como alumna nueva en busca de ser aceptada en un colegio francés por el grupo cool de compañeritas; y también son los destellos del pasado en Haití de la familia de Melissa, con su padre que fue un zombi. El filme utiliza cosas del terror y la fantasía, pero es un filme dramático en realidad, intentando ser realista con la creencia y fe en el vudú y los zombis, con la cultura de Haití de estos 2 sucesos, pero, claro, aparece una posesión demoniaca y todo se ve algo un poco inclasificable. El demonio además es medio estrafalario, tiene cierto toque cómico. La idea también que subyace en la obra es que esto realmente sucedió -la historia del padre-, que la presente película se basa en hechos reales. Por todo es un filme llamativo, de la mano de un autor siempre atrayente como el francés Bertrand Bonello que exuda harta personalidad, aun a costa del resultado, pero sin caer tampoco en el adefesio.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Nona. Si me mojan, yo los quemo

Tercera película de la chilena Camila José Donoso. Trabaja de protagonista la abuela de la directora, Josefina Ramírez, en una propuesta mitad ficción, mitad documental. La parte documental está grabada en Super 8, y simplemente es Josefina haciendo sus cosas y hablando de lo que sea. La ficción es más interesante, trata sobre una mujer que es piromaniaca. Josefina se muda a un pueblito chileno llamado Pichilemu. Ella no está muy feliz ahí. La mujer es un poco de espíritu adolescente. El título llega a suceder. Llegamos a ver a Josefina preparando y lanzando una bomba molotov como venganza. La película tiene su experimentación, hay una textura y expresión artística en el uso del Super 8. Como historia tiene forma, tiene su encanto, cómo va armándola Donoso, en ello no parece del todo tradicional. Pero no es tan atrapante en sí. No pasa nada muy emocionante o interesante como relato. Los incendios no poseen impacto visual ni un desarrollo poderoso. Pero es curioso ver a una anciana recordando su pasado de guerrillera, luciendo -aunque medio loca- combativa a su avanzada edad. Hasta la vemos corear una canción punk. Hay también un especie de affaire y ruptura no tan propio de la vejez. Josefina no se comporta como una vieja. Donoso construye una puesta en escena y una secuencia arty que se recuerda en especial con la nona sumergida medio cuerpo en el agua, bebiendo de una copa, que termina con la anciana acostada sobre una cama vistosamente mojada. La nona tiene su espectáculo, es un personaje, aunque no tan sabroso a fin de cuentas.

viernes, 8 de mayo de 2020

Tony Manero

Tony Manero (2008), de Pablo Larraín, es una gran película del cine latinoamericano. Pero es una película incómoda, de retrato feo. Pone en la palestra a gente poco agraciada, gente del submundo, gente pobre también. El gran actor chileno Alfredo Castro es Raúl Peralta, cincuentón que está obsesionado con el personaje de Tony Manero que hiciera John Travolta en Fiebre de sábado por la noche (1977). Peralta practica siempre los bailes de Manero, vive siendo éste personaje de ficción. Peralta es de cierta manera el as y galán del barrio, aun cuando es impotente actualmente. Hay muchas escenas de sexo subidas de tono, cargadas de realismo sucio. La talentosa Amparo Noguera hace de una mujer enamorada de Peralta, una de las tres del barrio y del local donde todos practican la imitación de los bailes de la película obsesión de la propuesta. Hay escenas memorables pero mayormente chocantes, como los asesinatos brutales que van sucediendo, salidos de la ira repentina, la frustración existencial y la locura, en medio de la dictadura de Pinochet. En un momento Peralta siente envidia de un compañero y defeca encima de la ropa del amigo -con quien iría a compartir escenario-, como un animal salvaje, como un eterno solitario aun acompañado. Éste protagonista es mucho esto, una bestia salvaje. El filme de Larraín tiene un escenario de pobreza, con curiosas canciones latinas melodramáticas de fondo en varias acciones que terminan luciendo incómodas, como cuando Peralta se excita de pronto y seduce a la hija de la mujer con quien yace emparejado mientras ésta queda cada vez más desencajada por sus acciones en todo un ambiente de gente que suele quedar mal parada. Se da una escenificación de fealdad reinante, dominante. El filme busca ser revolucionario, como todas las obras primerizas, así rabiosa apunta ésta obra, la segunda película en la carrera de Larraín. Es una película que adrede quiere ser desagradable y a pocos terminará gustando. Pero Peralta es un personaje poderoso, como con aquella mirada frente al ganador del concurso, yendo en el mismo ómnibus. Intuimos claramente que viene. Todo gira en base a la pasión que genera el personaje de Tony Manero y su película. Peralta llora mirando la actuación mítica de Travolta, en la sala de cine, en esa otra película también medio incómoda y no feliz ni complaciente, pertenecientes a un grupo de obras hechas con cierto toque de perversidad, mucho más la de Larraín. Es irónico, cruel, malvado, cuando Peralta imita el baile dotado de Manero y suele fallar y caer de rodillas ante el esfuerzo físico; es un perdedor en toda regla, pero un tipo violento, salvaje, además. La presente es en parte cine social, pero uno que le saca la vuelta, que rompe con la tradición del cine latinoamericano, que va más allá. Es un filme sobre la pobreza y la violencia refractada por el gobierno de Pinochet, que influye sórdidamente en la sociedad chilena de su época. Peralta es firme retrato de todo esto. La gente que está con él sólo son satélites a su alrededor. Quieren irse de donde están, quieren superarse, tienen sueños y afectos, pero Peralta es pura frustración y mala hierba, lo suyo es algo enfermizo. En el filme vive la decadencia, en la historia de lo marginados, de los golpeados, de los socialistas -como bien simboliza que Goyo reparta volantes contra Pinochet-, no el crecimiento económico del régimen. Alfredo Castro está enorme en su actuación, como un tipo con carácter explosivo e impredecible, bajo una mirada de alerta, de tensión, constante, con una calma a ratos -tal cual cuando se tiñe el cabello- como canción de cuna macabra. Por todo ello Tony Manero es una película interesante e impactante, llena de emociones en el apogeo de las mezquindades, de los "feos", de los peligrosos, de los vulgares, de los antisociales.

martes, 5 de mayo de 2020

El oficial y el espía (J'accuse)

J'acusse (2019) ganó el Gran Premio del Jurado en el festival de Venecia 2019, película de Roman Polanski. Polanski es un excelente director de cine, sin duda, pero anda desestimado de todo tipo de actividad por los movimientos feministas que han tomado tanto peso hoy en día. La presente película es una recreación histórica, pero no una para nada aburrida, cuando suele suceder muy a menudo. Polanski es un maestro poniéndole gran ritmo y entretenimiento a su filme, sin perder la seriedad y el interés del tema, la acusación falsa militar, judicial y política de una época, a razón del antisemitismo reinante en Europa. Al militar Alfred Dreyfus (Louis Garrel) se le acusa injustamente de traidor y se le degrada del ejército humillándolo públicamente y se le manda a una prisión en una isla, a la isla del diablo en la Guayana Francesa. El panorama es deprimente y horrible para éste hombre, pero Polanski nos muestra a alguien de espíritu fuerte, no lo vemos mucho en pantalla, pero supone no baja la guardia, representado en el hermano que busca su inocencia y en los directores de periódicos y a Émile Zola que lo apoyan, por medio de un oficial intachable, sumamente honesto y valiente que interpreta el talentoso Jean Dujardin, que no cabe duda es un estupendo actor viendo su actuación presente. Dujardin es el coronel Georges Picquart, quien ingresado a los servicios secretos franceses descubre que Dreyfus no es ningún traidor, que se han puesto hasta pistas falsas, e inclusive sabe quien es el verdadero traidor. El antiguo jefe del despacho llega hasta señalar a varios traidores, y a ningún judío. El sarcasmo del antiguo jefe habla de una persecusión de antisemitismo, de buscar culpar a alguien para agrupar a todos sus semejantes y desestimarlos, generar rechazo colectivo. Éste rechazo queda muy bien dibujado por Polanski desde la degradación pública de Dreyfus, tan llena de emociones, hasta los gritos en el juicio de la gente hacia todos su defensores. Vemos también la quema de libros pertenecientes a Zola, quien en 1898 publicó en el diario L'Aurore una defensa para Dreyfus, acusando a varios militares, investigadores judiciales y cómplices con el título de J'acusse. Esto generó un fuerte rechazo hacia los defensores del capitán Dreyfus, estaba bien arraigado el antisemitismo y el apoyo de los militares franceses por el pueblo era fuerte, cosa que inteligentemente vemos como Polanski retrata. También es notable como argumenta Picquart su responsabilidad con la verdad, por encima del amor y respeto que le tiene al ejército. No solo es esto, toda la investigación y los descubrimientos del verdadero traidor y la inocencia de Dreyfus es sumamente notable, explicado de manera muy clara y con potencia y hedonismo, durante más de una hora, para pasar a la ahora persecusión de Picquart por los mandos militares que consideran que los desacredita y quieren librarse de él. La investigación del caso Dreyfus pudo ser complicada de entender, pero Polanski mostrando mucha destreza lo deja todo bastante claro. Es un filme que por el final notoriamente apura el paso, simplifica una etapa, donde Dreyfus aun sufre castigo, y hay muerte y prisión como contraataque hacia la defensa, pero, aunque se hace extrañar una hora más de metraje más o menos, Polanski ya nos ha entregado un gran filme, de poco más de 2 horas.

lunes, 4 de mayo de 2020

Per Aspera Ad Astra

Per Aspera Ad Astra (1981), de Richard Viktorov, restaurada por su hijo Nikolay Viktorov, es una película de culto, y aunque con algunas cositas no tan notables es una buena película de ciencia ficción. Es una obra que maneja bastantes ideas. En un inicio una mujer de aspecto humanoide ya que no la creen muchos humana -en esto hay un debate científico ficticio-  se muere por descubrir si en realidad lo es, para ello es acogida por la familia de uno de los científicos que la encontró en el espacio como único sobreviviente. Niyya (Yelena Metyolkina) es ésta humanoide de aspecto extraño y por lo general silenciosa. Niyya tiene cosas muy particulares, como tener un dispositivo en el cerebro con el cual se le puede controlar. También puede moverse a velocidad, teletransportarse y tiene todo tipo de avances super humanos. Se le cree humano porque estos viven en otros planetas también, como el planeta del que más tarde descubriremos proviene Niyya. Éste planeta se llama Dessa y sufre de una catástrofe climática. En la segunda parte viajaremos hasta Dessa. En éste lugar hay una contienda política, hay un hombre que busca manipular al resto, Turanchoks, que tiene cierta curiosidad física. En ésta segunda parte hay hasta un monstruo clásico que se le puede ver en películas de terror como The Blob (1958). No pasa mucho con ello pero es otra de las mil novedades que ofrece la película. La primera parte es más íntima, hay hasta un posible romance. Ésta parte es interesante en la discusión de qué nos hace humanos; es además el anhelo -aunque expuesto levemente- del posible robot que quiere ser humano como en Blade Runner (1982), pero luego esto simplemente se disipa, pasa al viaje a Dessa, al retorno del pasado hallando lo contemporáneo futurista y al mismo tiempo lo profético. En Dessa hay una historia post-apocalíptica, pero muy humana, de ambiciones y controles políticos. El grupo de científicos de la tierra serán los héroes junto a la humanoide que es más como una especie de samurái, altruista, bondadosa, pero alguien al servicio de otros. Es un filme a ratos austero, pero siempre competente. No parece un filme revolucionario -sus ideas son conocidas, salvo por la humanidad desplegada por el universo y en la diversidad a otro nivel-, no demasiado original -otros se han hecho de mayor sonoridad-, pero sí uno entretenido, curioso y atractivo.

sábado, 2 de mayo de 2020

El diablo entre las piernas

Éste trabajo de la pareja de esposos, dirección, Arturo Ripstein; y guionista, Paz Alicia Garciadiego, es un trabajo que tiene escenas y diálogos realmente malos, y también momentos interesantes. De ésta manera ésta película fácilmente entretiene y se convierte en un placer culposo. No es que provoque rechazo hacia Ripstein, más bien por favor que vengan más películas suyas. El filme y el dúo parece tener en mente a Tennessee Williams, aunque, desde luego, con mucho menor acierto que su teatro y las películas que lo adaptaron. El diablo entre las piernas (2019) es una película que tiene mucho de teatro, así claramente hay diálogos muy extensos e histriónicos. El escenario casi es solo una casa de amplio tamaño y algo antigua, y la calle apenas aparece. También hay muy pocos personajes, prácticamente todo gira en base a tres personas, unos esposos de avanzada edad y su joven empleada del hogar. Es atractivo ver que como protagonista femenina está Silvia Pinal, ahora ya de avanzada edad y robusta. Es una propuesta que le exige mucha presencia de su físico, y también escenas sexuales. Es un filme que tiene a una vieja en posiciones comprometedoras. No obstante Pinal no pierde ni un poco de cariño ni respeto nuestro, se ve su total entrega como actriz, aunque ya no está en las mejores condiciones y se le exige un montón. El filme, claro, está bastante consciente de su físico y edad, y lo explota hasta el máximo. Es una película que retrata la vejez pero que se mantiene encendida con las pasiones y el sexo. El filme empieza algo cargoso con el marido (Alejandro Suárez) fastidiando, buscando humillar y maltratar a su mujer, la tilda de prostituta, de ninfomaníaca. Inicialmente esto puede sonar exagerado, medio loco, pero al estilo del teatro, tomará justificación más tarde. El filme busca sorprenderte y algo lo consigue, pero no en todo, es regularmente identificable. La empleada no es una trabajadora humilde, ella más bien presenta personalidad fuerte e independiente, segura de sí, atrevida y hasta malcriada y algo perversa. Esto es típico del teatro, dígase también. Entre marido y mujer hay mucho conflicto, esto tiene su riqueza escénica y también su poca gracia y hasta fastidio. No todo es iluminado en éste filme. El sexo es algo desagradable o bien rústico, propio de la edad avanzada de los protagonistas, pero también interesante y llamativo gracias a cierta asertividad y creatividad. Tiene su parte de violencia, no todo tampoco es espléndido, pero funciona en general. Los diálogos son algunos pesados, pero otros pueden ser curiosos y hasta acertados, hay mucha verborrea. Existe una buena interacción entre Pinal, Suárez y la empleada (Greta Cervantes). Es una película un poco polémica quizá pero más real de lo que se pueda pensar y no tan impactante como se puede creer. Entretiene aunque es una obra larga y hablan mucho, pero hay varias novedades en el trayecto. Me hizo recordar un poco el tipo de trasgresión que pretendía Lars von Trier con Ninfomaniaca (2013), ambos igual no me desagradan para nada, pero se notan las intenciones. De todas maneras, no dejan de ser entretenidos.

martes, 28 de abril de 2020

The wild goose lake

La última película del chino Diao Yinan que compitió por la palma de oro 2019 es una película intensa y llena de cine arte, con ciertos momentos colocados especialmente para proponer una toma arty, notándose sus intenciones, pero a la vez otorgando un toque de distinción y cierta exageración escénica que resulta a mi ver positiva, efectiva, en un quehacer que no llega a molestar ni tampoco a ser demasiado impresionante o muy original. Más allá de esto que es propio del cine de éste director la presente es una muy buena película. Versa sobre pandillas de delincuentes motorizados, aunque suelen usar motos scooters más que vistosas máquinas. Estos se hallan en disputa tras pelearse por querer obtener y controlar los mejores territorios. El conflicto entre pandillas cómo arranca se da muy bien, en una escena vibrante. El protagonista se llama Zenong (Hu Ge) y por error mata a un policía cuando es perseguido por la pandilla rival. Éste simple acto genera mucha acción. El filme maneja varios frentes muy bien desplegados, que provocan harto entretenimiento y adrenalina. Por un lado está la policía, liderados por el capitán Liu (Liao Fan), que quieren atrapar al asesino de uno de sus oficiales; y por otro la pandilla rival con un criminal apodado Cat's eye. Todos quieren atrapar o matar a Zenong que es un criminal ranqueado, feroz, y lo único que busca es sobrevivir el tiempo suficiente para que su mujer reciba el dinero de la recompensa por su cabeza. Ésta propuesta usa la elipsis, pero no para crear profundidad argumental, sino para donde irían algunas escenas de acción, como la resolución con Cat's eye. Otro punto interesante del filme es la participación de una femme fatale, interpretada por Kwei Lun-mei, actriz muy prometedora. Hay una escena poderosa cuando Zenong recibe sexo oral de ésta femme fatale -que también es una prostituta-, la escena donde ella luego escupe el semen al mar. No es una escena explícita, más bien artística, pero muy fuerte aun así. Ésta mujer genera mucha intriga, a ratos es muy sencilla, a otros hasta produce estéticas, también genera un juego interesante de sospechas, con lo que la trama clara toma vuelo. Diao Yinan sigue siendo un cineasta interesante, sin llegar aun a ningún tope de popularidad -ni en el cine arte hardcore ni en el cine comercial de autor-, cuando ya lo merece.

miércoles, 22 de abril de 2020

Retrato de una mujer en llamas (Retrato de la jeune fille en feu)

El filme de Céline Sciamma es sobre un romance lésbico. Una mujer de buena familia, Heloise (Adele Haenel), yace depresiva, no quiere casarse; para ello se le pide un retrato de ella, pero como no quiere el matrimonio lo rehuye. Su madre, la Condesa (Valeria Golino), es la que quiere que su hija tome el curso natural de la vida. Trae entonces a una pintora, a Marianne (Noémie Merlant), para concretar el cuadro, pero como la hija no quiere, miente, y la muestra como si fuera a ser una simple acompañante de ésta niña mimada que es Heloise. De arranque Marianne se presenta muy independiente y fuerte; la parte lésbica asoma de antemano con ella. Heloise es más una dama dulce, aunque ciertamente culta y bien educada. Sciamma hace un romance entre típico y algo a tomar en cuenta. Es notable la escena que señala el título, en éste momento clave Heloise distraída deja que su vestido se encienda en fuego, camina lenta unos pasos y se desmaya, está abstraída, perdida. Lo que viene después es el romance. Ésta escena del fuego genera varias ideas. Heloise es seducida por Marianne, que en adelante la verá eternamente como una figura fantasmagórica imponente. El romance es propio de su época, siglo XVIII, prohibido, un cliché también, pero bueno... El filme es decente, pero no toma tanto vuelo creativo, parece en cierta manera más de lo mismo. La propuesta eso sí tiene sus escenas a destacar, sus actuaciones competentes en gente protagonista más perfil bajo, no son estrellas. Es un filme que es romántico, no es vulgar ni explícito, pero adolece de cierto carisma. Tampoco vemos mucho fuego -artístico-, es un filme educado, pero le falta curiosidad. Hay una calma general para bien y para mal; al final el cuadro es sólo algo menor. Otra escena memorable es cuando en un tira y afloja Heloise y Marianne se describen perfectamente a través de su gestos faciales "secretos". Es un filme que uno agradece ver, aun cuando no es tan impresionante.