domingo, 18 de agosto de 2019

Homeland (Iraq Year Zero)


Éste documental del iraquí Abbas Fahdel está dividido en 2 partes, antes y después de la ocupación americana de Irak. En la primera parte muestra la vida familiar de su país tomando de retrato a su propia familia, hermanos, sobrinos y cuñados. El filme muestra a ésta familia iraquí y todos sus miembros hasta los más pequeños se ven educados, dóciles, coherentes y se muestran siempre afecto entre sí. Los iraquíes a través de ésta familia modelo se ven tradicionales, pero entendibles, un poco cercanos a todos, no hay tampoco cosas muy extrañas o distintas, pero igual se siente que no son idénticos a occidente, y se ven diferentes en sus costumbres y eso los hace un poco curiosos y a la vez marca un poco de distancia, pero no resta humanidad, producen emociones y sensibilidades. No se percibe odio, hablan con naturalidad y hasta sabiduría, incluso el niño protagonista que tiene 12 años de edad, al que se le oye bastante conocimiento político y coraje para hablarlo. El documental muestra al pueblo, a la gente humilde, con la familia modelo de clase media o culta de guía. Se ve la calle, el campo, lo pobre, lo social, la denuncia, el fastidio ante la necesidad. La primera parte empieza en febrero del 2002. Sadam Husein aparece haciendo mucha propaganda política en la tv., propaganda que la familia de Fahdel simplemente observa y luego sabremos que callan por intimidación, miedo a represalias, y que luego se mostraran contra él en la segunda aparte -al estar derrocado-, por muchos abusos, diferencias sociales y asesinatos que le señalan. El documental es nacionalista, hay mucho amor por el país y por el pueblo, pero no está a favor de Husein, al que critican abiertamente más tarde, pero tampoco están a favor de la ocupación americana a quienes también critican y hasta tachan de inútiles por no darle calidad de vida al pueblo iraquí en la remodelación de la sociedad que ellos han prometido en democracia. Hay una fuerte militarización en las calles, están llenas de vehículos del ejército americano. Fahdel tiene un sistema de documentación muy dotado, él filma valientemente absolutamente todo, hasta sale a filmar disparos en la calle, mientras sus familiares hablan, hacen comentarios inteligentes o entrevistan a mucha gente en sitios claves de destrucción y padecimiento. Los familiares de Fahdel hacen de analistas políticos, sociales y de periodistas. En el filme se exhibe gente que ha dejado voluntariamente el judaísmo por el islam y se han integrado pacíficamente. Esto señala un fuerte nacionalismo en el documental. Hay mucha novedad en el filme, hay escenas emblemáticas, dotadas de cotidianidad. El filme defiende el respeto por el país y aunque no comparte afinidad con Husein si de que los invasores son un problema. En un momento una niña habla de la justicia mediante un libro de filosofía y hace hincapié en que debería estar de lado de los iraquíes. En una escena tradicional y potentemente religiosa un hombre viejo y ciego canta típicamente en un mercado mientras la cámara muestra a iraquíes sonriendo. El documental plasma que los iraquíes anhelan la tranquilidad, la cotidianidad y simpleza de antaño, paseando por un museo de la vida clásica del país. Vemos también a un actor iraquí de cierta edad y de poder adquisitivo hablando sabiamente, y celebrando la boda de su hija, aquí podemos cotejar sensibilidad, sobrevivencia, modernidad y costumbre. La propuesta da cabida a lo intelectual, junto a lo diáfano, sencillo y claro. Se hace llamado a la cultura, al arte, y al respeto por ello. La segunda parte empieza en abril del 2003. Un vendedor de armas pro guerrilla amante de Husein debate con el niño protagonista, de quien en un inicio sabremos morirá después, en medio de la inseguridad de ladrones y asesinos iraquíes sueltos en plaza. Produce tristeza ésta muerte en especial, de un niño tan inteligente, valiente y afectivo. La segunda parte merma un poco ante la primera maravillosa, pero el conjunto es sólido. En la segunda parte se ve la destrucción de muchos lugares, lo terriblemente peligroso de las calles, la militarización americana, la queja del pueblo, todo muy bien explicado. Es un gran documental, para conocer la mirada del que tiene poca visibilidad, el punto de vista complementario, humano, no violento, porque finalmente el planeta es uno solo.

domingo, 21 de julio de 2019

El discreto encanto de la burguesía


El discreto encanto de la burguesía (1972), de Luis Buñuel, es una película celebrada por la puerta grande, incluso ganó el Oscar a mejor película extranjera, pero parece algo un poco desproporcionado, no parece una película de las más grandes –no de las que generan entusiasmo rabioso y hedonista-, aunque es una película más que decente. Es una película rara, pero entendible. Buñuel hacia cine amable al 85% más o menos, mostrando al mismo tiempo una autoría mayúscula, un estilo, personalidad y originalidad.  Ésta película son como viñetas de sucesos extravagantes, no una narrativa convencional con presentación, conflicto, drama y desenlace, tiene una unión general tenue, con 6 personas que se suelen reunir a comer y siempre terminan sorprendidos por algún hecho fuera de lo común. Buñuel es ingenioso en presentar montón de sucesos, con un toque surrealista, onírico, social, político, jugando a desmenuzar a la burguesía en un tono inteligente y suavemente irónico. Hay muchas pesadillas de por medio, incluso encadenamientos de sueños. Con esto Buñuel se permite hacer lo que le place con sus personajes. La sátira va audaz en ésta condición, pero hay que ser perspicaz para coger toda la ironía. También es un filme entretenido, donde hay mucho suceso impactante e interesante así a secas. Buñuel es inteligente, y en ese trayecto es un director claro. Su sapiencia para hacer cine es cosa de autores excepcionales. Estamos frente a una comedia, pero antes cine arte. El reparto de los 6 protagonistas centrales también es privilegiado, con Fernando Rey como un embajador de un país latino imaginario y quien es narcotraficante como hobby; Paul Frankeur y la bella Delphine Seyrig son el matrimonio Thévenot con la infidelidad de la mujer con el embajador de Miranda; Bulle Ogier hace de la hermana de Seyrig; la sexy Stéphane Audran y Jean-Pierre Cassel son el matrimonio Sénéchal. Estos 6 burgueses pasaran mil aventuras en cada comida en que se plantean juntarse, donde se incluyen militares, la iglesia, comerciantes difuntos, policías fantasmagóricos y violentos, la inmersión entera en un teatro, historias de terror y venganza y cosas bastante curiosas. Todos sueñan, todos dejan volar su imaginación, hay hasta terroristas y hartos homicidios. Es un filme raro, aun siendo comedia, único de cierta manera, pero no es un filme hedonista en toda magnitud, es más para pensarlo, aunque pueda no parecer así por sus viñetas de sorpresas. Es un filme que tiene cierta seriedad, no es una comedia tradicional, un simple divertimento superficial, Buñuel es más inteligente que eso, aunque siempre diáfano. Buñuel es igual de franco y directo que la empleada que sirve la comida en la casa de los Sénéchal, sin embargo se te escaparan cosas porque el nivel intelectual también es alto. Aun así el filme mantiene su humildad con los Sénéchal corriendo al jardín a tirarse un polvo tras ponerse calenturientos poco antes de que lleguen sus visitas y puedan notarlos por la costumbre de gritar al excitarse la mujer; igualmente con el embajador deshaciéndose de una bella joven terrorista. Lo sueños aportan la cualidad de cuentacuentos de Buñuel, su calidad de entretener. El filme posee dos lecturas, una intelectual e irónica de lo social y político, y otra de aventura y novedad. El filme nunca es vulgar, barato o facilista como comedia. No obstante puede ser sencillo.

miércoles, 17 de julio de 2019

Ensayo de un crimen


Un niño recibe una cajita de música y oye una historia con ella que lo define durante su existencia. La cajita dicen tiene un poder, ésta mata a los enemigos de uno. Archibaldo de la Cruz (Ernesto Alonso) crece con dicha seducción de su infancia, con la idea de esa cajita de música, es decir, del asesinato. Durante su adultez planea matar a alguien, a una mujer, pero nunca puede llegar a ser el autor de ningún crimen. Surge una suerte de destino de esquivar que lo lleve a cabo; sucede, pero nunca es por su mano. Archibaldo parece una buena persona, es rico, refinado, simpático y muy educado, pero esconde esa perversidad, quiere ser un asesino. Luis Buñuel perpetra ésta maravilla de película, con ésta ironía como leitmotiv. Hay una escena donde Archibaldo muestra su maldad en toda potencia. Quema un maniquí, doble de una persona que quiere matar. Se dibuja como una escena de terror. Observamos el plan siniestro que quería llevar a cabo y, como siempre, queda frustrado. Archibaldo es un seductor, aunque no es un tipo tan atractivo. Pero su verdadera motivación es perpetrar un homicidio. La bella Rita Macedo hace tremendo papel, como Patricia Terrazas, una mujer desenfadada, sexual, avispada, una mujer promiscua en plan de juego, aunque finalmente fiel. Tiene una escena fetichista con sus tacos altos en un casino que la dibuja de cuerpo entero como una bomba sexy. Carlota, otra mujer en la vida de Archibaldo, se pliega lúdica también a la dualidad y a la corrupción, es una mujer que aparenta ser devota católica pero anda con un hombre casado. Archibaldo se enamora de ella, quiere casarse, pero termina queriendo matarla tras descubrir su affaire. La trama, como con la monja, repite la ironía del esquive de la cualidad/calidad de asesino que ostenta Archibaldo, hombre sofisticado y perverso, como es ésta obra de Buñuel.

martes, 16 de julio de 2019

The Ox-Bow Incident


Éste filme tiene un arranque fenomenal, con un Henry Fonda buscando entusiasmo en peleas de bar, para terminar desmayado por un botellazo del cantinero. Todo en son familiar por más extraño que suene. Así se presenta el filme, nos habla de un pueblo donde todos son como una gran familia que deliberan y debaten juntos, aunque tengan diferencias y rencillas de paso. El debate central y meollo del filme lo ocasiona la muerte de un ganadero, un hombre ejemplar y muy querido, ha sido robado su ganado y asesinado. El pueblo, los amigos, los compañeros, los vecinos, la comunidad, enardece, quieren venganza, quieren hacerse cargo de los asesinos, para eso quieren ir a buscarlos, atraparlos y lincharlos, ahorcarlos. El debate surge porque antes algunos pretenden que se les arreste y pasen por un juicio, pero la mayoría no quiere tanto tramite, están furiosos, quieren el linchamiento. Deliberan rápidamente, y salen en busca de los asesinos, la gran escena se muestra con montón de jinetes cabalgando. El filme se define por la justicia en manos de la gente contra la de la ley. La consciencia viene más tarde con un toque sentimental, con una declaración de por medio. El filme tiene un mensaje claro y muy certero. Es también una propuesta entretenida, muy ágil, muy simpática, aun cuando acción no es que abunde, es más un drama, una película para pensar dígase aunque no sea para nada compleja de ver. Como uno de los bandoleros está Anthony Quinn aunque como secundario. The Ox-Box Incident (1942), de William A. Wellman, es un filme en su punto de tiempo, dura menos de hora y media, y es muy potente.

jueves, 11 de julio de 2019

La muerte en este jardín (La mort en ce jardín)


Luis Buñuel hace una película de aventuras, con un país equis en América latina que está gobernando por militares y que un día prohíben a los extranjeros extraer diamantes. Esto genera el choque entre los extranjeros y el gobierno dictatorial. Así comienzan las persecuciones, se forma un grupo que quiere escapar, se van rumbo a la selva del Brasil. Un extractor de diamantes, Castin (Charles Vanel), quiere casarse con la prostituta local, con Djin (Simone Signoret), ella lo considera viejo, pero por interés acepta. De esto saldrá una pequeña aventura sorpresa más adelante, con francotirador incluido. El héroe es un tipo corrupto en varios sentidos, un tipo violento con las mujeres, Shark (Georges Marchal), un ladrón que simplemente sobrevive como puede y se une al grupo de la fuga. Michel Piccoli es el padre Lizardi, un tipo común, curiosamente una rara avis de Piccoli que en el cine hace mucho de hombre extraño y extravagante. Junto a ellos la hija sordomuda de Castin (la hermosa Michèle Girardon). El filme recuerda el cine de aventuras de John Huston, pero con un toque de personalidad propia. Buñuel es más primitivo para escenificar los comportamientos. El filme es bastante práctico, tiene buen ritmo. Está explicado con suma facilidad, pretende la movilidad. No hay grandes protagonistas, están a media caña, les falta grandeza, por más que se intenta, pero se distinguen, no son personajes planos. Las acciones son decentes e interesantes, pero muchas muy simples, aunque es un filme que escapa del rótulo final de típico. Shark es un tipo bastante rudo y aporta cierto realismo, aunque carece de carisma. La mort en ce jardin (1956) es una película entretenida, pero no una gran película. Esta propuesta es una mezcla mexicana con francesa. Un nado entre europeo y latino. Sobresale la actuación de Piccoli.

jueves, 4 de julio de 2019

Ferat Vampire (Upír z Feratu)


Que un auto sea un vampiro suena híper extravagante y original, pero el resultado es un filme extraño para el cine de terror, pero interesante aun así. El auto en cuestión tiene un desenvolvimiento más discreto que algo potente y terrorífico, el terror es más anexo por otras cosas que por el propio auto; el auto vampiro, el ferat, más bien tiene una especie de investigación, comprobación, de que en efecto es un vampiro, y el trabajo en ello parte de un tipo que es freak y cuenta esto a un doctor (Jirí Menzel), el doctor se convence porque el ferat implica a una mujer que él ama, una enfermera, Mima (Dagmar Havlová). El filme gira en base a un rally, el ferat va a competir en éste rally. Mima va a conducir el auto, ya que la anterior piloto murió, supuestamente chupada su sangre por el ferat. En el filme hay un juego del doble con ésta mujer, Luisa (Jana Brezková) y su hermana Clara (la misma Jana), presentándose como una alucinación, un juego de terror, donde muchas mujeres quedan confundidas. Esta propuesta tiene su complejidad, es algo intrincada de entender. Mima y Luisa tienen sus vidas vinculadas, la morgue las espera. El doctor Marek es el padrote, las seduce a ambas, aun cuando tiene la pinta de nerd. Ferat Vampire (1982) es un poco seria con su investigación de hacer ver al ferat como un vampiro, esto se dilucida al final finalmente, antes todo busca comprobar los supuestos disparates de un tipo. Esto del ferat vampiro hace percibir al filme raro, porque no busca hacer terror barato, terror básico o intenso, es algo más sutil, el auto chupa la sangre por el pedal, hay una adicción y dependencia ahí, esto se conjuga con la pasión por el automovilismo y el deseo de éxito y reconocimiento. Mima ama el automovilismo, igualmente como Luisa lo amaba, ambas están dispuestas a morir por ello. También tiene influencia que un vampiro chupa la sangre a alguien y la vuelve dependiente de su hechizo, es como una esclavitud la que genera, hipnotiza a la persona, roba el alma. Ambas cosas van de la mano, la pasión por el automovilismo y el vampirismo, hay una fusión sólida en esto en la presente propuesta. Luego veremos hasta el rally en acción. Aparte el checo Juraj Herz espolvorea terror en el filme, pequeños sustos, pero también coloca una pesadilla potente con el ferat a lo Cronenberg, con un auto latiendo como la carne, lleno de sangre. El rally que es auténtico está bien inmerso en el filme. La compañía Ferat tiene una administración y directores que da a entender a un capitalismo violento, un capitalismo depredador y corrupto. El filme tiene su erotismo, pero nunca deja de lado su historia. La escena con las botellas en la cama es chocante, pero el filme da una explicación freak, así se ve un poco el filme. Es un cine de terror raro, particular, cine de autor con su roce con el ridículo en el que nunca cae. Ferat vampire no será una obra maestra, pero es una película bastante curiosa.

domingo, 30 de junio de 2019

Falbalas


Ésta película es una genialidad del director francés Jacques Becker y del séptimo arte. Falbalas (1945) tiene de protagonista a un modisto de alta moda, Philippe Clarence (Raymond Rouleau), que suele enamorar a mujeres, pero solo como juego, aquí le dicen como comedia, como aventura pasajera sexual y no formalizar con ninguna, para luego abandonarlas sin miramientos ni concesiones, esperando ellas un trato distinto. Cuando conoce a la novia de su mejor amigo, a Micheline Lafaurie (Micheline Presle), de lo más fresco busca hacer lo mismo, y lo consigue, logra acostarse con ella, un poco forzándola con su imponente seducción al estar medio reacia a ser infiel –pero se siente fuertemente atraída-.

No obstante al proponer el juego, la comedia, inesperadamente Clarence siente algo excepcional por ésta mujer. Queda flechado por primera vez en su existencia. Sin embargo la historia terminará como todo un melodrama, muy triste. Pero viendo más atrás, la seducción es atractiva, efectiva, rápida, como toda la película. Micheline luce hermosa con la cámara posándose rendida a sus pies sobre su rostro atractivo, brillando la fémina bajo una luz santificadora, endiosándola, aunque Clarence se porte inicialmente como un perro con ella, donde la personalidad del protagonista será un duro golpe de realidad.

Clarence es alguien que nada en la imperfección, tiene bastante de recriminable y así lo toma la película, no es para nada un héroe. No obstante Clarence es un hombre de éxito en muchos campos, un tipo seguro de sí, pero ciertamente se perpetra cruel al pasar por encima de su mejor amigo sin ninguna pena, que lo hace desde el principio y éste -una persona de abierta nobleza y lealtad- ni cuenta se da. También hay una historia extra con una mujer del trabajo de la moda que yace enamorada locamente de Clarence, que fue una antigua pareja de estas pasajeras que él tiene, pero quedó prendada ciega por él, continuando asediándolo, esperanzada, ahí Clarence se notará insensible en más de una oportunidad, comparando ambos devenires y volviendo a ser atacada el aura de múltiple éxito del protagonista.

La película que nos convoca ahora fácilmente ha debido inspirar a Paul Thomas Anderson para hacer Phantom Thread (2017). Falbalas es maravillosa, algo terrorífica en un comienzo, y así de la misma manera termina, con el delirio de Clarence sobre un objeto inanimado. El mundo de la moda está retratado con maestría, no apunta a ser dominantemente femenino por convención natural sino se percibe universal, y ni se siente, parece un contexto como cualquier otro, aunque muy bien representado.

El filme de Becker traiciona a Clarence tanto igual que él lo hace con la buena fe de las mujeres. Hay que notar que aunque Clarence se luce como un galán o un romántico es un tipo aprovechado por costumbre, juega con los sentimientos de las damas, las utiliza y las bota, aquí las mujeres no son liberales, buscan sexo con amor. Por todo esto Becker finalmente se pone del lado de las mujeres, y Micheline se vuelve heroica como ave fénix, aunque Clarence termina dando pena a último minuto, pagando por sus actos sin oportunidad de redención.

Daniel Rousseau (Jean Chevrier), el novio de Micheline, inicialmente da la impresión con su pinta de ser un gángster italiano, pero es más dócil que el pan, muy controlado, pero bien trabajado, aunque atípico al uso cinematográfico. Se suele ver a su tipo de personaje más desaforado, más torpe. Notable también que Falbalas no haga uso de un exceso de sutileza, sino es una propuesta muy clara, evita los eufemismos, aunque es delicada como cine clásico, nunca será vulgar. No necesitamos ver dormir juntos a Clarence y Micheline para saber que han tenido un encuentro sexual. Pero las cosas se dicen por su nombre, y así funciona ejemplarmente, para sorpresa de muchos. Falbalas guarda unos minutos finales llenos de suspenso, minutos finales gloriosos para el cine.

sábado, 29 de junio de 2019

El azar (Przypadek)


Ésta película versa en tres versiones del devenir futuro de un muchacho que tiene fuerte nexo político con el estado de su país; en una parte con comunistas que son el gobierno y en otra con gente que está contra el comunismo que hacen periodismo clandestino. El muchacho se llama Witek Dlugosz (Boguslaw Linda) y es un estudiante de medicina. En una versión Witek abandona su carrera de medicina y se mete al partido comunista, se pone con el orden hegemónico de su tiempo. Witek hace de enviado especial para sofocar una revuelta y se da uno de los momentos clímax del filme, pero en general es un filme pesado. Al mismo tiempo vemos la relación de Witek con una joven de su infancia, habiendo bastantes escenas eróticas y artísticas junto a ésta mujer. No obstante repercute en ellos el orden del partido comunista. En otra versión Witek pertenece a un grupo anticomunista y tiene además una relación con una mujer casada de su grupo habiendo más un estado político-social que erótico entre ellos. Por ultimo en la tercera versión Witek es neutral, ni pro ni contra el comunismo, piensa en tener familia y desarrollar su carrera de medicina aun cuando el decano lo ayuda, lo encausa profesionalmente, pero el decano tiene problemas políticos. El filme abre bien arty, con unos cuerpos muriendo en un hospital –sabremos que uno de ellos será el de la madre de Witek-, luego el padre del protagonista yace moribundo melancólico confundiendo su futuro y Witek pequeño aparece despidiéndose de una niña a la que promete volver a ver. El azar (1987) es un filme muy político y se hace difícil que uno se entretenga realmente, aunque tiene sus escenas agraciadas, de buen cine arte. El director polaco Krzysztof Kieslowski muestra a Witek corriendo desesperado hacia un tren y en el trayecto empuja a una vieja y hace que una moneda ruede hacia un vagabundo que luego toma una cerveza como centro de unión de todas las versiones. Estas escenas son arty igualmente, son pequeñas genialidades visuales, pero lo político está tan enraizado en todo que la propuesta agota. Las escenas eróticas ayudan, pero se suman conversaciones pesadas con casi todas las parejas que pasan por la existencia del protagonista. La última yace de pie completamente desnuda frente al umbral de una puerta, esta escena es muy sensual que destaca entre todas por su naturalidad y fuerza.

jueves, 27 de junio de 2019

Faster, Pussycat! Kill! Kill!


El director de ésta propuesta, Russ Meyer, hacia películas de segunda categoría, pero la presente película es una súper película, una obra de arte popular, una obra maestra del entretenimiento. Lo tiene todo como goce mayúsculo. Ostenta una malvada de antología, Varla (Tura Satana), que mata a puño limpio con golpes de karate. El filme abre con carreras de auto informales, con tres mujeres pandilleras de cuerpos esculturales, especialmente de tetas grandes, fisonomía distintiva del cine de Meyer. Estas tres mujeres se topan con una pareja de novios jóvenes donde el hombre quiere lucir la velocidad de su auto, su eficacia al volante, y Varla le hace el alto de la peor manera, al estar dotada de un ego gigantesco y peligroso. Luego las tres bellas pandilleras terminan en un rancho de un hombre en silla de ruedas que guarda una cuantiosa fortuna y conocen a sus 2 hijos, uno es un Hulk gringo de cierto retardo, el otro es un cowboy común, de valores, aun con este padre. El filme es pura acción, Varla hace todo en sus manos para no ser acusada de nada y querer llevarse la fortuna escondida. El tipo en silla de ruedas (Stuart Lancaster) es un sujeto perverso por su lado también, tiene sed de venganza de matar mujeres, pero se topará con la horma de su zapato en la temible Varla. El filme es uno de sobrevivencia donde Varla querrá deshacerse de todo testigo. Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965) tiene el erotismo medido, cuidado, al servicio del relato. No son necesarios argumentos profundos, solo es dejarse llevar por su intensidad, por su acción, todo es hacer, más que pensar, y así es hedonismo puro, la sencillez en estado de gracia.

viernes, 21 de junio de 2019

Las margaritas (Sedmikrásky)


El filme es simple y a la vez no tan simple. Simple porque la propuesta trata de dos muchachas hermosas locas que se dedican a las mataperradas, a disfrutar de la vida haciendo locuras e incomodar al resto banalmente con sus libertades, con su deseo de tontear. Y no tan simple porque muchas de las cosas que hacen tienen pequeños efectos cinematográficos o parece simple juego “absurdo” y es difícil de cogerlo en la memoria. Se tiende a disfrutar lo que hacen, como cine, pero también a olvidarlo.

En un restaurante hay un espectáculo de Charleston, las chicas se dejan llevar por el baile y empiezan a hacer desmanes, a desenfrenarse, a ponerse intensas, haciendo que todo sea cómico como en una película muda de slapstick. En otro momento la rubia le corta el vestido a la de cabello negro, a la mejor amiga u hermana, y ésta en un efecto básico de edición le corta con la tijera un brazo, luego se decapitan y sus cabezas bailan, más tarde todo el escenario se hace picadillo, diminutos cuadritos, en total estado de juego. Es un filme de momentos así, de disfrute efímero, con unas muchachas simplemente vacilándose.

A ellas las veremos mostrándose lúdicas con tijeras, comen con éstas como cubiertos, apelando al festín, al fuego, al poder, a lo impredecible y a la violencia. Las chicas dicen que el mundo está corrupto entonces argumentan que no tienen por qué ser tampoco intachables, también serán corruptas, no hay regla que las detenga. Interactúan con el socialismo y el capitalismo. Con el primero (el socialismo) sucede cuando se topan con un jardinero trabajando concentrado en lo suyo y llaman algo hermoso a lo que hace, luego roban unas mazorcas y se extrañan que el trabajador no les llame la atención. Con el segundo (el capitalismo) sucede cuando entran a una fábrica. Se meten apiñadas en un pequeño ascensor de carga, y al abrir una puerta terminan en una cena de lujo donde aún no han llegado los invitados y como ellas son adictas a la comida como estado pleno de goce y diversión se dedican a tragar, a destruir todo orden y a lanzarse la comida.

Una se viste con una cortina, se trepa sobre la mesa de agasajos, camina sobre los alimentos, pisoteándolos rebeldemente, se burla del modelaje. Es la belleza al servicio de la personalidad, no la belleza vacía, tal cual preguntan filosóficamente, pero a su vez son libres para hacer de tontas en mil oportunidades. También se burlan de la edad, de los hombres mayores exitosos –mientras se le rinde pleitesía a la juventud-, con los que salen y terminan aprovechándose de ellos, en comilonas que estos pagan, para luego hacer que el tren se los lleve; los humillan y los desechan, bajo mímica cómica. El filme no es uno sexual, no hay escenas subidas de tono, a lo mucho vemos a la rubia salir desnuda tapándose sus partes más íntimas con cuadros de mariposas disecadas, siempre en estado de broma naif, pero sabiendo del poder sexual, de su poderosa femineidad.

Se burlan de tener pareja, también lo hacen de cualquier hombre, con uno que llama y expresa estar enamorado en el teléfono y ellas ignoran por completo sumidas en sus locuras. Es un canto de feminismo como entretenimiento, de fuerte e imponente personalidad, de extravagancia amable, como aparecer jugueteando a menudo en una piscina, echadas al lado, semejante a unas muñecas, o cuerpos en absoluto relajo. Las margaritas (1966), de la checa Vera Chytilová, es pura irreverencia alegre, un llamado a no aburrirnos nunca, a ser intensos y felices siempre, aunque haciendo mataperradas, portándonos como niños malcriados.