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viernes, 21 de agosto de 2026

Locarno 2026: Los Vencedores


Ésta película ganó el máximo premio del festival de cine independiente de Buenos Aires (BAFICI) 2026 y mejor dirección en la competencia internacional del mismo festival. Estuvo en la sección La semana de la crítica del festival de Locarno. La dirige el argentino Pablo Aparo que viajó hasta las islas Malvinas o islas Falkland. Sólo, hizo de camarógrafo, protagonista, director de fotografía, sonidista, entre otras cosas. Las imágenes que grabó se ven bien, están bien filmadas. Hay además una edición bastante competente. Por entonces según dice en pantalla, Aparo tenía 38 años. La película se llama los vencedores porque estos son los protagonistas, los isleños británicos que radican desde hace mucho tiempo en las islas Falkland. Los británicos la habitan desde 1833 hasta el presente. En 1982 el gobierno militar argentino ocupó el territorio y planteó recuperar las islas para su país, pero, en 74 días, Inglaterra se hizo del control de la zona, ganó la guerra. Aparo conversa con varios isleños, los entrevista. Todos ellos se sienten británicos y defienden su posición. Entre lo curioso que dicen es que la guerra los benefició de cierta manera, hizo que Inglaterra invirtiera en Falkland a continuación, además de otorgarle seguridad militar. Argentina hasta el presente sigue reclamando las islas. Los isleños dicen esperar que Argentina finalmente desista de reclamarlas. Aparo no desestima el pedido de Argentina, pero escucha a los isleños, les da la palabra. La película se convierte en el nacimiento de una amistad entre Aparo y un isleño escocés con quien comparte mucho tiempo del documental. Es una película sencilla y amable. El escocés reniega un poco, pero se le ve en realidad bastante llevadero. Expresa abiertamente que Aparo le cae muy bien. El escocés tiene un terreno grande y vive en el campo. Éste pelirrojo escocés por lo general yace sólo y le cae muy en gracia tener compañía, tener un buen amigo. Como británico cree que las islas le pertenecen a Inglaterra, pero no le mortifica para nada tener un amigo argentino. Medio que se quiere decir que puede ser peligroso por su afición a las armas, pero luce en mucho un típico hombre del campo que algo más. Se le ve fanático del western y de John Wayne. Es un tipo pintoresco en una medida. Aparo no confronta mucho con nadie, pero en su amistad el escocés oye algunas preguntas incomodas. No obstante no es esa clase de filme. Es interesante conocer como es la vida en las islas Malvinas. Algunos lo creen un lugar aburrido, otros lo defienden como un buen hogar. Aparo pone música tétrica cuando muestra algo militar, pero no pega mucho. Como los militares argentinos en 1982 cogieron a unos de prisioneros, se sienten los habitantes ahora tranquilos con el ejército británico entre ellos. Los ven como sus protectores. Los isleños explican que los contrarios eran soldados pobres y muy jóvenes, carne de cañón. Los separan de sus mandos y su gobierno. Sitúan la guerra similar a un acto criminal de ingreso violento y toma de rehenes. Se da a entender que Falkland es un sitio estratégico para Inglaterra, pero no se siente mucho así, aunque si un lugar muy británico, muy nacionalista, aunque tratan en general bien a Aparo como argentino. Incluso como suele ser habitual para la gente en general muchos se emocionan con ser filmados. Es una película que como no plantea un conflicto firme entre dos bandos opuestos sino se ve desde los isleños, se siente una película de cierto perfil bajo y se hace menos marketera, poco política, menos emotiva y menos efectista. Pero a un punto es interesante ver como piensa el otro y cómo se ve actualmente el lugar. La misma sorpresa que los isleños mencionan se llevaron los soldados argentinos cuando llegaron en 1982 y vieron que lucía como un lugar británico y no era que alguien quería ser salvado por Argentina. Lo que no suena raro cuando los británicos tenían 150 años viviendo ahí. 

lunes, 18 de julio de 2022

Sean eternxs


Sean eternxs (2022), del argentino Raúl Perrone, fue presentada en la competencia argentina del Bafici 2022 (El festival de cine independiente de Buenos Aires). Nos muestra a unos muchachos en su mundo, pero en particular en un recinto deportivo y de entretenimiento que hace de correccional de vida y locura juvenil; oímos por buen tiempo una voz en off, de uno de ellos, de que son joyitas en recuperación, tratando de alejarse de la delincuencia y de las drogas. Ésta es una docuficción, en mayoría parece un documental donde estos jóvenes protagonistas se interpretan a ellos mismos. No hay muchas muestras de narrativa, más es verlos actuar, revolotear, en su cotidianidad, donde Perrone les pone hasta cierta poética, cierto toque melancólico también aunque no todas las imágenes coordinen con ello, pueden estar tranquilos y de fondo se oye un sonido dulzón. Vemos amistad y mucho compañerismo, mucha identificación entre ellos, pero también hay un cierto halo de seducción y sensualidad, de ambos géneros, la chica alta de los lentes de sol, los chiquillos duros del barrio. Perrone muestra también mucha realidad sin adornos, vemos la humildad de algunos lugares de Ituzaingó, son chiquillos de barrio los que escoge la cámara, cargados de personalidad, orgullo sin exageraciones, un poco de vanidad, algo de risa llana, cierta fuerza, llenos de aretes y piercings, muchos tatuajes y su acompañamiento variopinto musical, rock, blues, cumbia electrónica, una canción emblemática de Soda Stereo, o folclore con carnaval y circo. En un momento suena una canción de rock y echan a correr tres personas y la cámara aérea los sigue desde el cielo produciendo poesía visual, fuerza expresiva y anímica. Perrone maneja emociones en su filme, estos jóvenes trasmiten mucho, están cargados de sentimientos, aun cuando lucen firmes, pero las drogas y la criminalidad y oír sus recuerdos nos hace pensar en dolor secreto, oculto en sus acciones criminales. La cámara se mete a la piscina a verlos "pelear", jugar, tontear, inmersos en el agua. Perrone plantea creatividad desde un recinto lleno de novedades, hasta se practica lucha libre olímpica. Es un filme que no teme demorarse en las tomas, detrás de coger esencias y crear estilo. No hay nada demasiado importante, y al mismo tiempo estamos conociendo la personalidad y el alma de la juventud del barrio. Conocemos a las personas detrás de los errores, de las faltas, de las carencias, de los golpes de la vida. Son aun chiquillos. Los seguimos, viéndolos pasear en moto o caminar por las calles llenas de grafiti. Todavía pueden hacer el tonto. Perrone muestra que pueden ser carismáticos, sin ser ningún tipo de modelo, pero también capaces de entender, de ayudarse, de hacerse feliz, de sonreír y amar el mundo. 

martes, 12 de marzo de 2019

Las hijas del fuego


Las hijas del fuego (2018), de la argentina Albertina Carri, es una película incendiaria, medio pornográfica, o porno pero sin mantener la explicites todo el tiempo, con algunos momentos, y luego hay momentos artísticos a ese respecto. Pero el filme tiene una gran carga porno de todas maneras, siendo el principal hecho que ocurre en el filme. Un grupo de mujeres emprenden un viaje sin rumbo, que no sea hacer realidad su hedonismo, su sexualidad. Se van deteniendo y van aumentando la cantidad de pasajeros en ésta road movie.

Carri quiere que estas mujeres hagan lo que les plazca, como una oda al libertinaje o la libertad de tener sexo todo el tiempo que uno desee y éste es lésbico, entonces es la defensa de ésta libertad a voz en cuello, sin medias tintas. El grupo de mujeres no para de besarse –a cada rato- y de tener sexo entre ellas, cambiando de pareja y llegando al final hasta una orgía. No por algo el filme termina con una mujer masturbándose con el genital a la vista frontal de la cámara por cerca de unos 10 minutos, trasmitiendo toda su calentura.

El filme no tiene narrativa, o ésta es ir por ahí recogiendo mujeres, haciendo una porno poética como con esas palabras que vamos oyendo analizar el viaje y el hacer el propio filme. Hay momentos que son mínimos de trama como con Erica Rivas haciendo de mujer maltratada, defendida por el grupo de mujeres, tortilleras, como les llama el marido abusivo; o con la visita a la madre de una de las mujeres (Cristina Banegas) que prepara una comida con hongos alucinógenos, como parte de la rebeldía general y el sentido de unidad de la propuesta.

Las hijas del fuego es un canto al hedonismo, al placer lésbico, con sexo por doquier, esto es su principal sentido y lo vemos continuamente. No hay plan que no sea esto en realidad. El resto parece pretexto, la trama casi no existe. Sofía Gala Castiglione aparece sensual como regente de un lugar sadomasoquista y un burdel lésbico, luego come de un cuerpo desnudo. El filme se adscribe al reino de las mujeres, no hay hombres se diría, no es su película ni su poética, incluso la madre de una de las mujeres que visitan es viuda, aunque recuerda al marido con amor.

El grupo de mujeres es variado, hay todo tipo de cuerpos, bastante robustos o delgados, también tonalidades, no se trata de estética o sí, pero en la variedad y reverencia de todos los cuerpos existentes en el mundo. No hay diferencia entre las mujeres, nos parece decir Carri; lo que importa es la libertad sexual, ser lesbiana en todo gusto, intensidad y deseo. Eso se percibe con el final, con el placer buscado sobre todo, no hay nada que mortifique al deseo carnal ni que lo limite o siquiera lo intimide –como con aquella pelea en el bar-, sino que se da una y otra vez como un lugar totalmente abierto, celebrado e idolatrado, en el estado del poliamor, del amar a muchas y entre todas.

sábado, 21 de abril de 2018

The Seen and Unseen (Sekala Niskala)


Tantri es una niña muy unida a su hermano gemelo, Tantra, quien enferma y toda su familia se prepara para lo inminente. Es el sufrimiento y como enfrentan la situación la que plasma con originalidad la directora indonesia Kamila Andini. El filme recurre a la filosofía y espiritualidad de Bali, de manos de Tantri, una niña de 10 años. En el filme hay momentos que pueden leerse como sueños pero se entienden coherentes dentro de la realidad, a pesar de que tiene un toque visual creativo. Hay mucha simbología también, como el sentir de colectividad en el dolor con unos niños siguiendo la meditación de Tantri, con coreografías de identificación y repetición. El filme tiene muchas puestas en escena bastante elogiables, desde unas sencillas con esperar afuera de la habitación del hermano enfermo o bañarse junto a su madre hasta aquellas caminatas nocturnas por la hierba o esas miradas melancólicas a través de la ventana.

Hay una fuerte vigía en la niña. La enfermedad y la sombra de la muerte está por todas partes, aunque también hay momentos de luz donde Tantra participa, no solo es un eje de observación, como cuando el niño hace uso del Wayang kulit, el teatro tradicional nacional de sombras de marionetas, en el cuarto de hospital. Hay mucho folclore en el filme, expuesto con suma naturalidad. En un momento la enfermedad se siente ser la luna llena que es cubierta por las nubes, más tarde Tantri le baila a la luna. En los mejores momentos del filme vemos a Tantri hallar inspiración en su entorno, como cuando aprecia una pelea de gallos o pasea por la playa entre los monos. Surgen disfraces artesanales sencillos, pero distintivos e ingeniosos, y unas danzas que tienen una suave mística, una belleza creativa de ver y una pizca inasible.

El filme recurre a una originalidad que le funciona, aunque se siente algo distante con la trascendencia que pudiera invocar. Pero el filme luce muy imaginativo en la habilidad para retratar el dolor y la preocupación de poder perder a alguien tan importante en nuestras vidas. Recurre también a lo directo, como el llanto, pero es cuando lo vemos a través de distintos ritos que entusiasma. Romper un huevo en la mano toma un sentir de sufrimiento, como simplemente comerlo o abandonar el plato, es curioso ver los cambios que atraviesa uno por el comer. El filme está organizado alrededor de su propia identidad, como de la música, el canto reflexivo, los instrumentos (y el no poder tocarlos), comer con la mano o el arroz en hojas, o los distintos rezos e invocaciones. El filme no tiene muchos diálogos, son más composiciones que actuaciones dramáticas. Trasmite desde lo esencial, a pesar de su curiosidad, y aunque le da al mismo tema una y otra vez jamás llega a agotar.

Mochila de plomo


Un niño recibe un arma de un amigo de su edad que le dice que la guarde, pero está pronto a salir de la cárcel el asesino de su padre. Hay una influencia social criminal que pasa de entre hermanos a entre los niños y mejores amigos. Tenemos una situación de cierta precariedad económica. El corte de pelo como identidad popular, los niños jugando en grupo, las bicicletas y el fútbol, el fervor deportivo, la reunión tras la parrilla y el alcohol en la comunidad. Tomás (Facundo Underwood) es indisciplinado, pero no es un mal niño, trasmite sensibilidad aunque se comporta rebelde -rayando el carro, escupiendo del puente, fumando-, yace descuidado por su madre y tiene un abuelo mecánico distante. Tomás tiene como eje el arma que carga a todas partes en su pesada mochila, va mientras tanto preguntando cómo lo veían a su padre, cómo era, cómo fueron sus últimos días. Tiene una presión, cree entender que el mundo parece empujarlo a vengar a su padre, pero él tiene sus dudas y miedos, no quiere hacerlo, aunque algo también en su interior se lo exige. En el filme del cordobés Darío Mascambroni existe poca información alrededor de la muerte del padre. Los adultos rehúyen explicar que sucedió. El filme mantiene el arma palpitando. Se mueve en base al suspenso y la intriga, ¿qué va a suceder?, Tomás es sólo un niño de 12 años y tiene un gran peso encima, aunque es un niño que está muy libre en la vida. El filme tiene su emotividad, sobre todo porque el centro de la propuesta yace en el amor familiar, hacia los padres, hacia las ausencias. En un momento Tomás utiliza un golpe que recibió en la cara para generar la atención de su madre, es un niño en busca de afectos. El padre es un elemento de admiración, también de oscuridad, no lo conoce exactamente, de ahí tantas preguntas. La situación crece en alcance por pequeños indicios y sugerencias. Es un discurrir hacia una hora señalada. Éste filme argentino apenas dura una hora y unos minutos, pero tiene tiempo suficiente para producir un panorama completo, el niño y sus andanzas, hacia el colegio, amigos, conocidos y familiares, su barrio, momentos en que departe con todos ellos bajo la sombra del padre, al que imaginamos en diferentes personalidades o en un mix, bajo distintos recuerdos. Un gran movimiento de lo mínimo.

Persepolis y Virus Tropical


La madre de Paola se ha ligado las trompas, todos los doctores están sorprendidos porque parece estar embarazada y tiene ésta operación, le dicen que seguramente sufre de un virus tropical, pero no, está embarazada de su tercera hija. Paola es ésta hija. La película del  animador colombiano Santiago Caicedo se basa en la novela gráfica de la ilustradora e historietista también colombiana Paola Gaviria, la que se hace llamar Power Paola. La película de Caicedo se basa en una novela gráfica autobiográfica. Paola Gaviria también fue la directora de arte de la película, hizo dibujos -brindando la estructura- especialmente para el filme.

Se nota que Virus tropical (2017) se inspira en Persepolis (2007), de la franco –iraní Marjane Satrapi quien logró convertir sus novelas gráficas autobiográficas en bestsellers en Francia. Sus novelas gráficas se convirtieron en Persepolis que codirige con el galo Vincent Paronnaud y trata de la infancia de una niña hasta la adultez joven frente al cambio político en Irán, a lo que es el extremismo islámico. Virus tropical habla de cómo Paola nace hasta se hace joven adulta, de su vida diaria y común con su familia, su madre que lee la suerte y su padre que quiere seguir siendo sacerdote y deja la familia por un buen tiempo, junto a sus 2 hermanas, la del medio es su ejemplo y una segunda madre para Paola, lo mismo que vemos en Persepolis donde la abuela de Marjane, así también se llama su protagonista, le enseña mucho de la vida, forma su personalidad, como también un tío –hermano de su papá-  le trasmite su idealismo como un revolucionario socialista totalmente integro. En persepolis hay un mejor trabajo al respecto, hay mayor profundidad, pero Virus tropical mantiene una gran simpatía y empatía básica. 

La memoria de la familia es importante dice el tío revolucionario a Marjane pequeña. En Persepolis esto trasciende porque vemos los cambios políticos y la guerra en Irán, mientras que en Virus tropical es algo más propio de la individualidad. No obstante lo que nos muestra se asemeja a muchos como problemas familiares, una familia disfuncional, sobrevivencia económica, drogas, novios, inmigración, adaptación social, hallar el amor, vivir en una sociedad peligrosa, pequeños placeres y dolores de cabeza, un sinfín de momentos sencillos. Persepolis es una propuesta muy política, pero apunta a la identidad y al amor a la patria a pesar de todo -del maltrato a la libertad de uno-, al mismo tiempo es una película feminista como Virus Tropical, también ambas son historias coming of age y ahí, sin haber demasiado como en Virus tropical que se centra en la vida común de Paola y su crecimiento, Persepolis es más potente, entretenida y simpática, con una Marjane amante del punk que igualmente busca el amor con pretendientes que luego la desilusionan. Pero como es un filme político incluye el divorcio que está mal visto en su sociedad, pero a la vez se adscribe a la mirada común hacia la mujer en general, de cómo son vistas tras saber que ya han tenido sexo.

La abuela de Marjane impone feminismo y eso lo recoge la protagonista. Paola es mucho más simple, una chica muy común, que pasa de vivir en Quito, Ecuador, a ser una adolescente en Cali, Colombia. Trata de independizarse, algo –muy pequeño- influye la disfuncionalidad familiar, pero en Persepolis la situación política empuja a esta independización haciéndola madurar más rápido a Marjane que además es muy graciosa y cool. La lucha entre propia personalidad, política y realidad nacional afloran todo el tiempo, se combinan, formando un quehacer más definido y argumentado que en las raíces ecuatorianas de Paola viviendo en Colombia. Marjane con cada cosa que hace más que un acto de rebeldía juvenil es un acto de libertad, de derecho y esto hace grande al producto, de forma natural, con la misma espontaneidad que es la base y el mayor logro de Virus tropical.

La rebeldía juvenil está en Virus tropical, aunque Paola es una chica más centrada que el resto y se maneja bien en sus experiencias de crecimiento –novios, poder adquisitivo, drogas, integración social- pero es algo muy común, en sí Virus tropical es un recuento por la vida general de todas las personas con algunas diferencias como el apego religioso del padre que genera cierta ambigüedad pero que no trasciende. Esto tiene originalidad, pero en Persepolis lo religioso es histórico y cargado de tremendo conflicto por lo que la comparación es abismal. Marjane de chica habla con Dios, hasta termina peleando con él y más tarde reconciliándose, la adolescencia la pasa en represión por dogmas extremos. Persepolis habla de temas que hoy conocemos bien, pero su trato es muy creativo e imprime originalidad. Virus tropical también tiene su parte de creatividad, pero se siente mucho menos. Persepolis proclama la libertad, el feminismo, la independencia, la individualidad, occidente –reflejo de nuestro derecho al hedonismo- vive en nuestra libertad pero se ama -se mantiene en el corazón- al propio país, Virus tropical es también reflejo de su realidad –centrada en la familia-, de nuestra idiosincrasia, cotidianidad, de cómo piensa y actúa un latino sencillo y promedio.

★


Para hacer ésta película de 90 minutos de duración el austriaco Johann Lurf requirió de más de 500 filmes y los ordenó de manera cronológica. El título es simplemente el símbolo de una estrella, que es de lo que trata, se aboca a poner fragmentos de cielos estrellados sacados de todo tipo de películas, de aventura, terror, suspenso, religiosas, ciencia ficción, románticas, musicales, experimental, hasta de animación -pero no se nota casi la diferencia con las de ficción-. Lo que no incluye es documentales, lo cual hubiera sido más fácil y quizá poco original. Comienza desde el cine silente, lo cual desconcierta un poco por su precariedad. En cambio cuando aparecen las bandas sonoras empieza también un juego y un disfrute, una cierta identificación. Las bandas sonoras, los sonidos, las voces en off en distintos idiomas dan distinción a cada fragmento. También es importante lo visual, como complemento, fusión, destaque. Vemos diferentes explosiones galácticas, viajes a la velocidad de la luz, estrellas fugaces, el espacio, el firmamento, la galaxia, gas y polvo interestelar, nubes, luz. Aunque el eje temático –la ilustración de las estrellas en la historia del cine, que Lurf ha dicho continuará actualizando- pareciera algo pequeño y sencillo hay sorprendentemente una gran variedad. Está desde lo más simple y utilizado, un fondo negro y minúsculos puntos brillantes, a lo más elaborado y bello visualmente. En uno de los mejores momentos del filme, bien avanzado el metraje, surge el silencio total, la pantalla yace en negro y empieza a verse muy lentamente, de a pocos, pequeños brillos, aparecen las estrellas, es algo místico. El filme nos hace experimentar muchas sensaciones, que incluyen el entretenimiento en un filme muy curioso y cinéfilo. Se oyen a los Rolling Stones, sobresale muy claramente el habla en japonés, hay una voz en off en español, la sombra de Star Wars asoma por doquier –tiene sonidos que parecen repetirse-, en el juego difícil de la adivinanza, pero es más el dejarse llevar por la creatividad de la variedad de un tema tan sencillo, el mirar hacia las estrellas.

miércoles, 18 de abril de 2018

Azougue Nazaré


El filme del brasileño Tiago Melo se sitúa en Nazaré da Mata, Pernambuco, una zona rural, donde es muy importante el maracatu, tradición afrobrasileña de baile y música que se celebra como carnaval y es fuente de identidad y hedonismo. El protagonista, un hombre grueso de color, ama ésta tradición, pero su mujer lo restringe, también porque él se convierte en Catita, se traviste y se comporta con desorden. Su mujer, Darlene, es muy religiosa, asiste donde un pastor evangelista que detesta el maracatu, éste lo ve como un lugar de pecado. Pero el filme satiriza el fanatismo religioso, a lo Pasolini, hace que el cura se avispe y trate de cumplir un sueño de Darlene donde ella debe tener un hijo con el pastor. Ésta propuesta tiene esa lucha, entre religión y carnaval, aunque la mayoría de la población participa del maracatu. Mientras todo esto sucede hay una atmósfera de ciertos acontecimientos sobrenaturales, en que gente del campo se viste como salidos de tribus y se dedican a secuestrar gente haciendo ritos populares. El filme es bastante variopinto y algo extravagante. Tiene un sentido del humor que pondrá a prueba nuestro convencionalismo. Hay mucha juerga y cotidianidad, como la introducción de batallas de samba, que imitan las batallas de rap en que uno trata de decir la última palabra audaz frente a algún contrincante, revelando lo que al otro le tortura, y como están en un pueblo chico todo se sabe, pero de todas maneras no faltan las sorpresas como aquella joven mujer morena casada con un cerrajero que tiene un amorío con un músico. El filme muestra el tonteo de los amigos de Catita, todos amantes de la fiesta, del maracatu. La religión y la superstición ponen la nota discordante. El pastor es visto como un extremista. Es un filme loco, como su protagonista, lleno de humor y escenas llamativas, como la de la mulata teniendo sexo en el carro o los secuestradores paganos que parecen extraterrestres corriendo detrás de sus presas como historia de terror por los sembríos de caña.

Teatro de guerra


Es un documental algo especial, plantea hacer performances, poner a actuar a veteranos de la guerra de las Malvinas, o la guerra de las islas Falklands, según como la conocen a cada lado del conflicto. La directora argentina Lola Arias como actriz, performer y directora teatral hace que veteranos argentinos e ingleses actúen para ella haciendo una película a ratos extravagante, pero que ausculta los sentimientos de haber participado en ésta guerra. Los veteranos se manifiestan desde el lado humano, e igualmente exponen sus buenos argumentos y cada lado siente que tenía la razón, se habla de colonialismo británico y de la sucesión del colonialismo español, de la ocupación armada británica de 1833 o del primer ataque –por Argentina- por la recuperación de las islas, también del plebiscito.

Más allá de argumentaciones personales y una fuerte carga emocional unida no sólo a nuestra sensibilidad general, también a su país, se ve camaradería entre ingleses y argentinos, se prestan para el juego que busca la película. Hay muchos ratos graciosos y otros irreverentes, muy propios de la labor artística de las perfomances. Se ve como hay una elección de cierta gente excéntrica o predispuesta a mostrar un lado infantil. Éstas performances llevan una carga de seriedad y otra hasta de la que se le escapa de las manos, chacotera, con adultos envueltos en una temática sí, pero también prestos a cierta espontaneidad desbocada.

Tenemos a un nepalí, un voluntario militar al servicio británico, que enseña un ataque con cuchillos en una puesta en escena con un perro interrumpiendo la demostración. Éste hombre ya mayor muestra un desgaste y sus exhibiciones son muy precarias, pero tiene un espíritu fuerte y empático que se gana al espectador. Un veterano argentino en buen estado físico cuenta su cercanía con la natación en un acto de liberación existencial, lo vemos como señala el título del filme actuar como en un teatro y recrear su momento de epifanía. Un inglés conocido por haber llorado una experiencia de guerra en un popular documental revela una y otra vez que es llevar ese peso encima –el de la muerte- e incluye el de la notoriedad.

El documental se presta a trasmitir un legado, una memoria, le enseña literalmente a los niños lo que fue aquella experiencia como psicología, también le pasa la antorcha a la nueva generación de aspirantes militares. El filme tiene un lado bélico marcado que es mostrado a ratos más como curiosidad que como algo profundo. Son un montón de momentos llamativos, fuera de lo común, pero expuestos con suma sencillez y austeridad. También aparecen en escenarios básicos, como un set de televisión. Se percibe la intención de querer abarcar lo íntimo, hasta lo más mínimo, como cuando se revelan pensamientos personales sobre razones y manejos para hacer éste documental.

Una banda de música de rock formada con todos los veteranos presentes promueve el espectáculo o llámese la unidad; el dolor de la mala vida por trauma asoma a ratos a la vez que el orgullo y la identidad con lo militar per se; un tipo se desnuda como si estuviera en una fiesta alcoholizado; alguien enseña defensa personal. Se intenta dar a entender que somos ante todo seres humanos y no nacionalidades, un cúmulo de emociones y locuras, como lo es la misma guerra. Puede sentirse como que va a saltar la fricción entre argumentos, porque muchos lo tienen muy claro y no parecen querer dar su brazo a torcer, pero prima y brilla cierto primitivismo amical, la simpatía y la ocurrencia. También un legado de humanidad.

jueves, 4 de mayo de 2017

Atrás hay relámpagos

En el mundo de las bicicletas bmx y las acrobacias 2 amigas, Soledad (Adriana Alvarez) y Ana (Natalia Arias), son las protagonistas del día a día, de la intrascendencia y el juego entre amigos, de una pandilla, paseando rodeados de focos de luz en sus bicicletas y teniendo sexo en carros deportivos clásicos. El filme tiene una pequeña trama sobre el hallazgo de un cadáver no identificado, en unos de los carros de la casa de la abuela de Soledad. Pequeña trama que desaparece sin más. El asunto del filme es ir por ahí en son de rebelde sano, pero vago. El director, el guatemalteco mexicano nacido en EE.UU. Julio Hernández Cordón, trata de hacer una película para lucimiento de sus 2 protagonistas, pero al comienzo caen medio insoportables con su actitud de chicas locas, en pos de lo cool, pero a medida que avanza el filme empieza uno a adaptarse a ellas, y sentir el clásico pura vida de Costa Rica, que es donde nos ubica Cordón, San José. El director a ratos pareciera tener solo en mente hacer escenas estéticas y de entusiasmo primario, con su infaltable toque musical confabulador. No pretende narrar nada especial, ni argumentar nada que no sea vagabundear con las bicicletas y ser simplemente por siempre joven. No hay mucho que decir del filme, es bastante simple, aunque tiene su simpatía, como un final terrible, una crisis salida de la nada. 

Niñato

El título remite al nombre artístico que se ha colocado un joven español de 34 años llamado David Ransanz, aspirante a rapero, que viene trabajando por tener una oportunidad, lo vemos cantando por ahí, rapeando a cada rato en solitario ante la cámara, haciendo cambios y retoques musicales en su computadora, pero no se ve ningún progreso y sigue en el limbo a pesar de los años, que no sea un sueño que anhela firme contra todo pronóstico y realidad, ese que lo define algo injustamente de niñato, aunque él se lo toma muy suave y ligeramente y así se presenta, con un nombre artístico irreverente y conchudo, e igual de fresco frente al documental de su compatriota y amigo cercano Adrián Orr, pensando quizá en que puede ser su oportunidad para alcanzar la fama, o algún tipo de esta.

Niñato le viene porque tiene 3 hijos chicos -Mimi, Luna y Oro- que mantener y lo intenta muy ajustadamente o eso parece, presenciamos casi nada al respecto, es algo que tan solo queda tenue en el ambiente, tampoco Orr trata de juzgarlo con demasiada dureza, que ya lo hace con su inmadurez en general. David vive en casa de sus padres también, pero estos mantienen una respetuosa distancia hacia su voluntad. Niñato sale fumando marihuana en repetidas ocasiones de lo más tranquilo, y pasea con su novia por la cámara, ella es secundaria en realidad, son los niños y en especial el único hombrecito, el menor, quienes llaman realmente la atención. El pequeño busca emular a su papá, le entusiasma mucho también el hip hop, se sabe de memoria sus canciones y no se lleva bien con las tareas del colegio, es un rebelde.

El joven padre es cariñoso y amigo de sus hijos, se le ve una buena persona y a su manera corrige y educa a los niños. Lo vemos proponiendo mucho diálogo, como en aquella escena en que los despierta muy temprano alistándolos para ir al colegio y es toda una revolución, los niños se comportan difíciles, pero él insiste aunque con buenas maneras hasta que los moviliza. Esta escena es la mejor de la película. Niñato expande el mundo de un corto de Adrián Orr, Buenos días resistencia (2013), que abordaba a David y a sus hijos. Orr es parte del nuevo cine español, del otro cine español, el que va a festivales y busca brillar en el cine arte.

El filme atiende dos realidades, que al momento -y ya van años- son incompatibles, cuidar y hacerse responsable de lleno de los niños, y al joven rapero intentando seguir siendo un adolescente con su sueño de siempre, este es el sentido -notorio- del filme, por lo que no se le puede reclamar nada a la propuesta si hasta lo tiene de título. El documental invoca un pequeño llamado de atención en pos de la aparición de la madurez de David, pero también dígase que de su claudicación. Pero como en aquella otra escena en que los niños yacen solos esperando ir al colegio, hay un deber más importante que esta primero que uno mismo. Niñato ganó mejor película en la competencia internacional del Bafici 2017. 

domingo, 30 de abril de 2017

Merry Christmas Mr. Mo

Una película que empieza como todo filme que se pretende fácilmente de cine arte, con un hombre al que todo le molesta, es antisocial y es raro, pero no insoportable, se le pretende irónico en tono leve, un barbero que no gusta de hablar, de no comunicarse demasiado y teme hasta recibirle el almuerzo a su cuñada para no deberle ningún favor. Pero pronto el filme gira y se vuelve una película de la relación del protagonista Mr. Mo (Gi Ju-bong) y la gente que lo quiere de alguna forma, incluyendo a los asiduos de un club de natación, especialmente con su hijo cineasta ayudado por una esposa más inteligente y buena onda que él. Mr. Mo se muere de cáncer y quiere hacer una película, siempre quiso ser actor y nunca pudo, y se inspira en Charles Chaplin y en su propia enfermedad.

El filme del surcoreano Lim Dae-hyung viaja con Mr. Mo a preparar la película, un acierto es que el corto que veremos al final lo vamos apreciando –sin saber mucho- en escenas previas del filme que cobran sentido al verlas en el corto finalmente. El viaje de Mr. Mo tiene revelaciones, pero a estas les falta peso, y no generan ningún cambio o empatía especial, aunque más tarde en esa sala de cine reconozcamos a los pocos asistentes, gente secundaria, Mr. Mo ante todo ha sido un solitario y un hombre hermético. El filme tiene comedia y trasmite su pequeña cuota de sensibilidad, aunque pretende más de la que llega y cuando se relaja funciona mejor. En su desarrollo se vuelve más común y amable como película y gana más bien. Es un filme que no es perfecto, pero tiene su interés y entretenimiento.

Arábia

Un joven sale de la cárcel, quiere enmendar su vida. Lo vemos ir de trabajo en trabajo, mostrando lo duro que es sobrevivir, mantenerse a flote, para la gente honesta y de pocos recursos. Su intimidad la conocemos por el diario que ha dejado -y por su voz en off que acompaña y explica todo de principio a fin- y ha sido encontrado por un equis, el comienzo es muy endeble y poco importa como relato pero sí como significado de recepción general, sólo escuchamos que alguien lee y le parece interesante la vida de Cristiano (Aristides de Sousa), que contrasta con la suya, y puede hasta inspirarla. El filme, una road movie, va comunicando de los trabajos pesados que realiza Cristiano, los que son muchos, y a veces simplemente se dedica a mencionarlos. La propuesta nos enseña el de construcción civil, cargador de sacos, trabajador industrial, recolector de fruta, pero también presenciamos algún agradable momento de camaradería, como aquella escena donde todos los compañeros cantan felices y contagiosos mientras beben y fuman. La música es importante, tanto como la pena que va dejando las muertes de los buenos compañeros. Cristiano muestra su agotamiento, su estar enterrado en trabajos pesados, donde llega a percibir la soledad y no tener más que mostrar. Su mayor logro, y mayor estado de felicidad, es cuando se enamora de Ana que considera muy inteligente, aparte de ser bella, y al comienzo cree le queda muy grande y lejana, cosa que no es así, parece más poética suya, la mujer en cuestión es muy simple, pero igualmente la mala fortuna le cae encima y llega la depresión, pero el filme como en aquel obvio sueño del oscuro bosque expresa que lo importante es estar vivo, seguir en pie, vencer esa lucha que es ser correcto y seguir optimista tras la felicidad. La obra de los brasileños Joao Dumans y Affonso Uchoa trasmite humanidad y honestidad, pone en la palestra la voz de los humildes. Cristiano tiene una vida difícil, aunque común a muchos, siempre a puertas de caer en lo criminal, de tentarse por lo fácil y abandonar el trabajo duro. El filme rinde tributo a aquellas personas que afrontan toda esta realidad, hallan fuerzas para levantarse temprano todos los días, ser probos y máquinas de trabajo. 

sábado, 29 de abril de 2017

Adiós entusiasmo

Esta coproducción entre Argentina y Colombia dirigida por el colombiano Vladimir Durán se hizo merecedora del premio de mejor director y mejor película colombiana en el Festival de Cine de Cartagena de Indias 2017 (FICCI). Durán emula el cine de Yorgos Lanthimos pero de manera muy leve, muy mínima, con una situación central, con una madre que vive encerrada en su cuarto, nunca la cámara la deja ver, solo se comunica por una ventanita del baño y habla tras la puerta, da indicaciones, consejos y mimos a su hijos, y recibe su comida, libros, vídeos de películas o su cumpleaños que celebran en la casa pegados a su puerta. Aparte de este encierro voluntario, de lo que una pelea clama que es porque la madre está loca, se sabe que toma algún tipo de pastillas, su cumpleaños lo decide celebrar 3 días antes de la fecha porque así lo quiere, se le antoja. La mujer tiene 4 hijos, 3 mujeres jóvenes y un chiquillo, ellos cuidan de ella, pero a veces sienten fastidio hacia su situación, sin embargo nunca se oponen, lo aceptan sin justificaciones que conozcamos. El filme tiene esa rareza, después es lo más ordinario, aunque todo gira alrededor de ese cuarto de la madre que nunca vemos por dentro. Tampoco esconden la situación, los hijos llevan gente a su casa, pretendientes y amigos. El filme puede interpretarse como el extremo de una enfermedad mental, tipo Howard Hughes, aunque a la madre se le oye muy despreocupada, pero también a ratos inocente. El acomodo de la situación igualmente recuerda a The Wolfpack (2015), como con el pequeño festival de variedades que se montan, preparándose con anticipación, pero por sentirse atraídos hacia su madre, se percibe voluntad propia, a la que se supone quieren proteger y compartir con ella, producto del amor, ya que la madre suena muy afectuosa también aun tras su encierro, y se acomodan a ese atípico eje, aunque se presiente que produce ciertos enraizamientos psicológicos en los hijos que a la larga les puede terminar cobrando una factura. 

El Amparo

La ópera prima del venezolano Rober Calzadilla es un filme de denuncia y derechos humanos, retratando la masacre de El Amparo, localidad venezolana ubicada en el estado de Apure a orillas del río Arauca y fronterizo con Colombia, donde fueron asesinados 14 pescadores por las fuerzas militares venezolanas que los creyeron guerrilleros colombianos. Ocurrió el 29 de octubre de 1988 durante el gobierno de Jaime Lusinchi en manos del Comando Específico “José Antonio Páez” (Cejap). El filme nos habla del hecho real de la sobrevivencia de 2 pescadores que se tiraron al agua y se escondieron, los que más tarde fueron inculpados de terroristas. Según el filme el gobierno y el ejército trataron de deshacerse de ellos, luego intentaron que firmaran una confesión de culpabilidad. El gobierno no quería aceptar responsabilidad, y quiso comprar a los familiares. Lo mismo pasa con el contratante de los pescadores que va queriendo convencer a las esposas.

El filme delinea mucho la figura y se pone en clara y potente defensa de los pescadores, y exhibe al gobierno de Lusinchi y al ejército como corruptos. Las circunstancias de las muertes no se revelan más allá de lo muy esencial y básico, que solo queda imaginar los motivos concretos. La propuesta pierde cierta sensación de cine arte ante su cariz subrayado de denuncia, pero en general está acompañada de una buena estética y las actuaciones son dignas. En el filme uno ve como el pueblo respalda a los sobrevivientes y lo mismo el policía local que se comporta heroico, también los dos pescadores inculpados, Chomba y Pinilla, se niegan a firmar confesiones con abogados tramposos, todo surge muy obvio, y algo fabuloso, pero hacen pensar en una lucha valiente y desde abajo por los propios derechos, por los derechos de los humildes y desprotegidos, que es lo que quiere dejar fehaciente la película.

No es un filme con matices, aristas o ambigüedades, aunque a la película se le siente palpitar, querer tocar emocionalmente, por lo que abunda lo dramático sin llegar a lo patético, si bien la emboscada del comando específico no se llega a ver, sólo la salida cargada de fiesta y optimismo, entre música, alcohol barato y distintas generaciones, lo que acerca al público hacia la cotidianidad y el trabajo duro de pobladores pobres. La despedida por miedo y cansancio de la esposa de un sobreviviente –las esposas y familiares juegan un papel importante, más que el periodismo que se ve útil pero secundario- o la procesión de los entierros en que vemos llorar a Pinilla, o a Chomba clamar ser todo lo peor menos guerrillero, logra alguna conexión más íntima. Otros momentos dramáticos son la confusa bulla que hacen afuera de la dependencia policial por querer saber que ha pasado con los pescadores, algunos diálogos entre esposas que confrontan no venderse y defender y guardar memoria, o una mujer corta verduras y hace ver el cuchillo entre sus manos como posible reacción. 

viernes, 28 de abril de 2017

Los territorios

Se presenta como un documental, pero termina diciendo el director y protagonista del filme, sea con su voz en off o con su presencia, ya que la propuesta trata de él, el argentino Iván Granovsky, que se considera actor, no productor ni director de cine, mucho menos periodista (específicamente corresponsal de guerra) que es a lo que juega en la presente película, con lo que da a entender que el documental más bien trata de un cuento. Pero, ¿qué vemos?, a un chico bien, de familia con dinero, por la madre, y de padre periodista político, que busca encontrarse en alguna labor, tener algún tipo de éxito, aunque exponga más bien sus fracasos, pero muy ligeramente, como quien quiere caer simpático.

La película pasea por diferentes partes del mundo, juega con las banderitas (la de argentina hace gracia con el sol de cabeza), esto se ve muy fácil, muy relajado, los viajes son el plus del filme, lo que lo hace más que una ocurrencia de a ver en que puedo brillar. Granovsky intenta hacer de periodista, pero no le nace muy bien, aunque tiene un fuerte vínculo con su padre –que admira- a quien entrevista y comparte un trato próximo en la película. El protagonista enseña en pantalla sus cartas/conversaciones intimas con sus padres, amigos y algún posible contratante. El filme intenta y logra ser cálido en su tono ligero. También se pretende espontáneo, como que se va haciendo el filme al andar, con los pedazos de cada fracaso, que acerca empatía con el público o eso supone, incluyendo los amorosos, ya que Granovsky no es ningún conquistador, es un hombre sencillo, de eso va, hasta demasiado simple y con muchas limitaciones si pensamos en los fracasos, cosa que uno creería lo contrario con su personalidad, esa que exuda como guía del filme, con una voz que se oye inteligente.

El filme fluye, no es muy revelador, pero también pretende transparencia, leve intimidad, aunque quiera al final catalogarse como actor, que está fabulando una ficción de cómo se muestra, un perdedor en busca de gloria (dinero parece que ya tiene). Granovsky nos dice, no soy ninguna luminaria, nos muestra sólo a un buen tipo, uno como cualquiera diría. El filme tiene gracia aunque no va de nada especifico, lo cual es un tipo de cine arte y de documental, y a veces importa demasiado poco, pero entretiene, genera atención y puede que hasta complicidad, aunque surja intrascendente, filmando a papá, casual con mamá y paseando (por ahí hablando sin anhelo de profundizar de judíos y palestinos, de terroristas, de protestas o del contraste de derecha e izquierda). El filme termina y uno pareciera oír a Granovsky en elipsis diciendo: el éxito tampoco me quita el sueño, sino que es divertido viajar a donde sea, y hacer documentales al respecto. 

The Love Witch

Estamos ante una película con grandes virtudes de composición, y también como ensayo, con un discurso sólido y bien relacionado al mundo, a lo próximo, y a su propia historia especifica. Entre lo destacado del filme tenemos su estética, su puesta en escena, incluso un tono narrativo telenovelero (en el buen sentido, en lo adrede), en una propuesta que también recurre a homenajear al sexplotation y al cine cutre de terror de los 70s y 80s y hasta al cine de Herschell Gordon Lewis, sin gore, pero lo hace de manera estilizada, luce todo como una construcción calculada más no por limitaciones de perfeccionamiento, donde el erotismo y la sensualidad trasciende, no se presenta vulgar ni torpe, aunque tiene de explícito y de recurrente, porque este es parte importante de la argumentación.  Los hombres se guían por el sexo, por el cuerpo seductor, por el deseo del sexo casual, por las fantasías, por lo netamente físico y no pretenden nada más que divertirse, mientras las mujeres buscan al hombre perfecto, al hombre fuerte, bello, inteligente y amable, con el que pasar del sexo, un recurso de acercamiento, al amor, donde exista la entrega y compromiso de la personalidad y la vida íntima. En la argumentación, que es típica americana, los hombres son reacios a comprometerse, a entregarse emocionalmente, las mujeres en cambio como la protagonista, la muy guapa Elaine (Samantha Robinson), anhelan tener una relación sólida y eterna. Pero piensan que ser mujeres recatadas y correctas no les dará aquel príncipe soñado, por lo que Elaine se vale de su cuerpo, de ser un juguete sexual para las fantasías de los hombres, para luego caerles con lo personal, pero la gracia del filme es que Elaine es una bruja que utiliza pócimas para que los hombres pasen de lo físico a enamorarse y se suelten hasta la locura, que se vuelvan emocionales y abiertos. Solo que nada es perfecto, y entra a tallar el “terror”, los hombres enferman y mueren (lo que suena irónico también).

The love witch, de Anna Biller, tiene humor fino, hasta los striptease de salón son del tipo burlesque, no se presenta como un entretenimiento superficial, es un filme raro, tanto como original y valioso. Lo de las brujas está adaptado a la actualidad, juega con una palabra gringa muy popular (bitch) que tiene tantos significados, que por algo está muy cerca de esta otra witch (bruja). Elaine es todo eso, una zorra, una mujer sagaz, también algo desalmada y centrada sólo en sí misma, aunque es producto de la sociedad, el machismo, los cuentos de hadas y la calidad unidimensional del deseo y composición de un gran sector masculino. El filme juega con una realidad mayoritaria, pero no lo hace de forma barata. El filme es rico en perspectivas. Las brujas (witch, bitch) son perseguidas y castigadas hoy en día aunque de otra manera. Elaine tiene de hipócrita en algunos casos, y de doble moral, porque quiere también un hombre perfecto, un hombre guapo y fuerte, y cuando estos se comportan como cliché femenino, muy emotivos y dependientes, son desechados. El filme también la presenta como una mujer sensible, de buenas maneras, delicada, calmada, aunque juega al papel de objeto sexual, lo que a primera vista y en la estética se percibe muy natural e inofensivo (lo pagano incluso se siente así, parece todo digno del teatro), no obstante representa el subterfugio para obtener y hacer lo que sea. El filme dentro de su complejidad finalmente argumenta en favor de la protagonista, que más que una puta cruel y avispada de apariencia amable y atractiva busca un apoyo psicológico en la brujería, porque esconde mucha ternura, puede que hasta un audaz aire melancólico y solo quiere un príncipe azul, pero tiene un trauma detrás (redoble de audacias), que llega hasta la psicopatía, y solo atrae “malos” elementos, el cliché masculino, los hombres mujeriegos, en busca solo de sexo, a los que pretende cambiar. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Karaoke Crazies

Un karaoke de pueblo chico es regentado por un dueño melancólico y solitario con inclinación al suicidio, al porno y a los dulces, llamado Sung-wook, que para mejorar la asistencia de su negocio contrata a una asistente para los clientes, a Ha-Suck, donde ella aparte de ser adicta a la computadora, vestir un poco femenino buzo verde o un atractivo vestido blanco, tiene la particularidad y voluntad propia de darles sexo oral a los clientes para mantener el buen rendimiento del karaoke. Entre Sung-wook y Ha-suck hay una relación de conmiseración mutua que subvierte cualquier imperfección social, extrañeza laboral y peligro de denuncia  (aun teniendo a la policía cerca, en un ávido contador de sucesos criminales), un sentimiento que circunda por todo el filme, como el concepto de una familia atípica.

Ésta familia del karaoke cargan todos pasados miserables, yacen golpeados por desgracias y pérdidas (secuestro y muerte, un accidente fatal, una madre soltera huyendo, una violación en grupo), hasta el daño psicológico. Familia de la que es parte otra ayudante de karaoke que se dice profesional, Na-Ju, una mujer vivaz e intensa pero ansiosa y necesitada de producir mucho dinero, y un gigante medio retardado, sordomudo además, que se encarga de la limpieza.

El filme ciertamente maneja sordidez y perversión a grados mayúsculos, pero todo lo toma con una tranquilidad, descaro y comedia pasmosa, que puede verse con desagrado, producto de sentir su extrema superficialidad y vacío, a lo que se agregan momentos de ternura y reforzamiento familiar y humano chirriantes e incongruentes de cara a tanto trauma, luciendo abusivamente sentimentales, ridículos, hasta bochornosos, y fuera de lugar en su seriedad y cambio de registro, su falta de identidad, quererlo todo, producto de tomarlo tan ligeramente, y no porque quiera cundir el absurdo o el humor negro, no hallando un buen equilibrio entre lo harto desagradable y grave, lo intrínsecamente polémico, y lo sensible, relajado y buena onda. Pero también puede verse como un filme inclasificable, curioso e irreverente, aunque como la intervención de una porcelana en forma de pene usada como rezo para curar los traumas sexuales –vaya incoherencia- se tiende a subrayar el querer ser extravagante, distintivo e irónico, y pierde el filme capacidad de novedad, simpatía y autenticidad.  

El aspecto de locura está sobre-marcado en el filme, del sur-coreano Kim Sang-chan, que puede resumirse el producto en una comedia tonta con una intrascendencia atroz, como en una quinta de las ocurrencias, detrás de la expectante imagen congelada o el movimiento tipo túnel de aquel arco del pasadizo de entrada. La propuesta mezcla irreverencia, lascivia, oscuridad y melodrama, aunque teniendo momentos sensibles y fáciles de lo que quiere ser obviamente simpático con personajes al uso, pero conseguidos, el depresivo, la chica bella, alegre y cool, los freaks. Ostenta también una narrativa donde pasan muchas cosas (incluso tiene de thriller, de crimen perfecto, en una película que recuerda a The Quiet Family, 1998), entretiene, y exhibe una gran estética, a ratos lúgubre y misteriosa, en otras radiante, de lo que es como un cuento de hadas perverso. Con lo cual tenemos una propuesta irregular, con mucho defecto y un raro encanto.

martes, 26 de abril de 2016

A Magical Substance Flows Into Me

La directora americana nacida en Palestina Jumana Manna hace un filme convergente, dirige la eterna enemistad árabe y judía compartida centralmente en el territorio de Palestina e Israel, donde enfoca sus visitas, exposiciones y conversaciones, hacia la música autóctona de las distintas etnias de Oriente Medio y el norte de África, llegando incluso a poner a prueba al oído vernáculo tocando los sonidos del otro, fomentando unidad y sentido de pacifismo y alegría conjunta –tal cual el cierre del filme- en lo que nos hace a todos humanos y hasta dignos de cariño, todos iguales en la belleza y la variedad de la música folclórica, apareciendo, entre cantos, distintos y curiosos tipos de instrumentos de viento, cuerda y percusión.  

El ambiente escogido por Jumana para cada encuentro no es otro que el del hogar, apuntando a que sus invitados hagan una especie de ofrenda, a desarmarse por entero, a tomárselo con relajo, a no pensar en rechazo ni enemigos, que eso es lo que propone tener la cámara enfrente, como hace ver la sugerente pregunta de ¿qué piensan tus padres de tu trabajo?, y no parece tan fácil, pero termina siéndolo. Qué mejor que en el espacio más íntimo y auténtico que tenemos, en todo un ejemplo de comunión, en el lugar que solemos proteger más, que a través de este documental muestra todo el calor que uno puede tener y eso lo hace posible la música, y la finalmente buena voluntad que la mayoría de hombres tienen, en medio de tazas de café, cocinas, libros ancestrales e historia, regar las plantas, fumar, hervir alguna hierba, hace yoga o estar frente a la computadora, es decir, dentro de la mayor cotidianidad, calma y naturalidad, habiendo también ratos de franqueza y alguna pequeña crítica, no es que tampoco se trate de tapar el sol con un dedo, no obstante éste filme no pretende abordar ningún estado de conflicto, que no sea mostrar que árabes y judíos pueden ser capaces de llevar la fiesta en paz y hasta de provocar entre ellos felicidad, la mágica sustancia que flota dentro de uno, que anuncia el título.

Un hombre mayor y muy bien instruido expone con claridad y sin dilatarse la problemática de la región revisando la disposición histórica al vínculo entre judíos y árabes en Palestina, luego cuando va a dar una conclusión, hacia una imposible buena interrelación, corta el tema político y decide ir a disfrutar de la vida. No pretende complicarse ni enarbolar ningún odio, tal cual es el concepto del filme, de lo que muchos invitados aparecen practicando la devoción de la fe, y yacen en familia o con amigos. Es un trabajo que se inspira en las grabaciones de radio de la década de 1930, del etnomusicólogo judío alemán Robert Lachmann, que emitió desde los territorios palestinos un programa sobre música oriental de todos para todos.

lunes, 25 de abril de 2016

The Island Funeral

Laila (Heen Sasithorn), su hermano y un amigo, jóvenes que radican en Bangkok, deciden ir al sur de Tailandia, empecinada la mujer –una dama segura de sí, aprehensiva, curiosa, sensible, como suponemos a la directora- en buscar a una “extraña” tía, al lugar de origen y creencia religiosa de estos hermanos, a la provincia de Pattani, una de las tres provincias del país que tienen predominio musulmán y que contiene un centenario y antiguo conflicto separatista que es sofocado por el gobierno de turno, en especial el militar, tema y presencias que el filme de la tailandesa Pimpaka Towira deja ver –la fe musulmana; maniobras del ejército-, mucho como destellos, pequeñas Mise-en-scène bastante artísticas, o flashbacks, lo que aparentemente es la lectura central de la propuesta, en medio del entretenimiento de un filme con cierto aire a uno de género. La propuesta maneja misterio y suspenso, pero va más allá, trata la realidad política general de su nación, de inestabilidad –tanto cambio y golpe de estado- y cierta sombra de una falta de libertad, desde la religión (en un país mayoritariamente budista).

El filme es potentemente inquietante, donde el miedo tiene mucha presencia, como lo representa el amigo llorando y esperando lo peor del viaje, o que Laila vea un especie de fantasma en plena carretera. Laila observa cruzar frente al auto a una mujer desnuda, sucia y encadenada, una imagen sugerente de la realidad que se vive en  Tailandia. Ésta es la esencia del filme, un estilo sutil de expresión. Se habla de algo que no se ve. La fantasmagoría, la mitología y el folclore yacen tenues, se esconden en el ambiente, en algunas visiones que tienen de realidad y sueño –una mujer sumergida en el río en plena noche tras el viaje medio místico en bote- o debajo del descubrimiento tras las pesquisas de la villa de Al-kaf, de una procesión funeraria, de una isla que aunque más lúgubre recuerda a El hombre de mimbre (1973). Percibimos una amenaza a la libertad y al derecho no explicita (claramente emparejada con la atmósfera del filme), se implica harta sutileza, hasta “abrirse” hacía la conversación de la cena de aquella casona en medio de la selva. Es un filme que sabe a aventura de aire siniestro, bajo tentativas de que algo puede suceder en cualquier momento, lo que fácilmente pudo ser una película de terror.