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viernes, 21 de agosto de 2026
Locarno 2026: Los Vencedores
Ésta película ganó el máximo premio del festival de cine independiente de Buenos Aires (BAFICI) 2026 y mejor dirección en la competencia internacional del mismo festival. Estuvo en la sección La semana de la crítica del festival de Locarno. La dirige el argentino Pablo Aparo que viajó hasta las islas Malvinas o islas Falkland. Sólo, hizo de camarógrafo, protagonista, director de fotografía, sonidista, entre otras cosas. Las imágenes que grabó se ven bien, están bien filmadas. Hay además una edición bastante competente. Por entonces según dice en pantalla, Aparo tenía 38 años. La película se llama los vencedores porque estos son los protagonistas, los isleños británicos que radican desde hace mucho tiempo en las islas Falkland. Los británicos la habitan desde 1833 hasta el presente. En 1982 el gobierno militar argentino ocupó el territorio y planteó recuperar las islas para su país, pero, en 74 días, Inglaterra se hizo del control de la zona, ganó la guerra. Aparo conversa con varios isleños, los entrevista. Todos ellos se sienten británicos y defienden su posición. Entre lo curioso que dicen es que la guerra los benefició de cierta manera, hizo que Inglaterra invirtiera en Falkland a continuación, además de otorgarle seguridad militar. Argentina hasta el presente sigue reclamando las islas. Los isleños dicen esperar que Argentina finalmente desista de reclamarlas. Aparo no desestima el pedido de Argentina, pero escucha a los isleños, les da la palabra. La película se convierte en el nacimiento de una amistad entre Aparo y un isleño escocés con quien comparte mucho tiempo del documental. Es una película sencilla y amable. El escocés reniega un poco, pero se le ve en realidad bastante llevadero. Expresa abiertamente que Aparo le cae muy bien. El escocés tiene un terreno grande y vive en el campo. Éste pelirrojo escocés por lo general yace sólo y le cae muy en gracia tener compañía, tener un buen amigo. Como británico cree que las islas le pertenecen a Inglaterra, pero no le mortifica para nada tener un amigo argentino. Medio que se quiere decir que puede ser peligroso por su afición a las armas, pero luce en mucho un típico hombre del campo que algo más. Se le ve fanático del western y de John Wayne. Es un tipo pintoresco en una medida. Aparo no confronta mucho con nadie, pero en su amistad el escocés oye algunas preguntas incomodas. No obstante no es esa clase de filme. Es interesante conocer como es la vida en las islas Malvinas. Algunos lo creen un lugar aburrido, otros lo defienden como un buen hogar. Aparo pone música tétrica cuando muestra algo militar, pero no pega mucho. Como los militares argentinos en 1982 cogieron a unos de prisioneros, se sienten los habitantes ahora tranquilos con el ejército británico entre ellos. Los ven como sus protectores. Los isleños explican que los contrarios eran soldados pobres y muy jóvenes, carne de cañón. Los separan de sus mandos y su gobierno. Sitúan la guerra similar a un acto criminal de ingreso violento y toma de rehenes. Se da a entender que Falkland es un sitio estratégico para Inglaterra, pero no se siente mucho así, aunque si un lugar muy británico, muy nacionalista, aunque tratan en general bien a Aparo como argentino. Incluso como suele ser habitual para la gente en general muchos se emocionan con ser filmados. Es una película que como no plantea un conflicto firme entre dos bandos opuestos sino se ve desde los isleños, se siente una película de cierto perfil bajo y se hace menos marketera, poco política, menos emotiva y menos efectista. Pero a un punto es interesante ver como piensa el otro y cómo se ve actualmente el lugar. La misma sorpresa que los isleños mencionan se llevaron los soldados argentinos cuando llegaron en 1982 y vieron que lucía como un lugar británico y no era que alguien quería ser salvado por Argentina. Lo que no suena raro cuando los británicos tenían 150 años viviendo ahí.
lunes, 18 de julio de 2022
Sean eternxs
martes, 12 de marzo de 2019
Las hijas del fuego
Las hijas del fuego (2018), de la argentina Albertina Carri,
es una película incendiaria, medio pornográfica, o porno pero sin mantener la explicites
todo el tiempo, con algunos momentos, y luego hay momentos artísticos a ese
respecto. Pero el filme tiene una gran carga porno de todas maneras, siendo el
principal hecho que ocurre en el filme. Un grupo de mujeres emprenden un viaje sin
rumbo, que no sea hacer realidad su hedonismo, su sexualidad. Se van deteniendo
y van aumentando la cantidad de pasajeros en ésta road movie.
Carri quiere que estas mujeres hagan lo que les plazca, como
una oda al libertinaje o la libertad de tener sexo todo el tiempo que uno desee
y éste es lésbico, entonces es la defensa de ésta libertad a voz en cuello, sin
medias tintas. El grupo de mujeres no para de besarse –a cada rato- y de tener
sexo entre ellas, cambiando de pareja y llegando al final hasta una orgía. No
por algo el filme termina con una mujer masturbándose con el genital a la vista
frontal de la cámara por cerca de unos 10 minutos, trasmitiendo toda su
calentura.
El filme no tiene narrativa, o ésta es ir por ahí recogiendo
mujeres, haciendo una porno poética como con esas palabras que vamos oyendo
analizar el viaje y el hacer el propio filme. Hay momentos que son mínimos de
trama como con Erica Rivas haciendo de mujer maltratada, defendida por el grupo
de mujeres, tortilleras, como les llama el marido abusivo; o con la visita a la
madre de una de las mujeres (Cristina Banegas) que prepara una comida con
hongos alucinógenos, como parte de la rebeldía general y el sentido de unidad
de la propuesta.
Las hijas del fuego es un canto al hedonismo, al placer lésbico,
con sexo por doquier, esto es su principal sentido y lo vemos continuamente. No
hay plan que no sea esto en realidad. El resto parece pretexto, la trama casi
no existe. Sofía Gala Castiglione aparece sensual como regente de un lugar sadomasoquista
y un burdel lésbico, luego come de un cuerpo desnudo. El filme se adscribe al
reino de las mujeres, no hay hombres se diría, no es su película ni su poética,
incluso la madre de una de las mujeres que visitan es viuda, aunque recuerda al marido con amor.
El grupo de mujeres es variado, hay todo tipo de cuerpos, bastante
robustos o delgados, también tonalidades, no se trata de estética o sí, pero
en la variedad y reverencia de todos los cuerpos existentes en el mundo. No hay
diferencia entre las mujeres, nos parece decir Carri; lo que importa es la
libertad sexual, ser lesbiana en todo gusto, intensidad y deseo. Eso se percibe
con el final, con el placer buscado sobre todo, no hay nada que mortifique al
deseo carnal ni que lo limite o siquiera lo intimide –como con aquella pelea en
el bar-, sino que se da una y otra vez como un lugar totalmente abierto,
celebrado e idolatrado, en el estado del poliamor, del amar a muchas y entre
todas.
sábado, 21 de abril de 2018
The Seen and Unseen (Sekala Niskala)
Tantri es una niña muy unida a su hermano gemelo, Tantra, quien
enferma y toda su familia se prepara para lo inminente. Es el sufrimiento y
como enfrentan la situación la que plasma con originalidad la directora indonesia
Kamila Andini. El filme recurre a la filosofía y espiritualidad de Bali, de manos
de Tantri, una niña de 10 años. En el filme hay momentos que pueden leerse como
sueños pero se entienden coherentes dentro de la realidad, a pesar de que tiene
un toque visual creativo. Hay mucha simbología también, como el sentir de colectividad
en el dolor con unos niños siguiendo la meditación de Tantri, con coreografías
de identificación y repetición. El filme tiene muchas puestas en escena
bastante elogiables, desde unas sencillas con esperar afuera de la habitación
del hermano enfermo o bañarse junto a su madre hasta aquellas caminatas nocturnas
por la hierba o esas miradas melancólicas a través de la ventana.
Hay una fuerte vigía en la niña. La enfermedad y la sombra de
la muerte está por todas partes, aunque también hay momentos de luz donde Tantra
participa, no solo es un eje de observación, como cuando el niño hace uso del Wayang
kulit, el teatro tradicional nacional de sombras de marionetas, en el cuarto de
hospital. Hay mucho folclore en el filme, expuesto con suma naturalidad. En un
momento la enfermedad se siente ser la luna llena que es cubierta por las
nubes, más tarde Tantri le baila a la luna. En los mejores momentos del filme
vemos a Tantri hallar inspiración en su entorno, como cuando aprecia una pelea
de gallos o pasea por la playa entre los monos. Surgen disfraces artesanales sencillos,
pero distintivos e ingeniosos, y unas danzas que tienen una suave mística, una
belleza creativa de ver y una pizca inasible.
El filme recurre a una originalidad que le funciona, aunque
se siente algo distante con la trascendencia que pudiera invocar. Pero el filme
luce muy imaginativo en la habilidad para retratar el dolor y la preocupación de
poder perder a alguien tan importante en nuestras vidas. Recurre también a lo
directo, como el llanto, pero es cuando lo vemos a través de distintos ritos
que entusiasma. Romper un huevo en la mano toma un sentir de sufrimiento, como
simplemente comerlo o abandonar el plato, es curioso ver los cambios que atraviesa
uno por el comer. El filme está organizado alrededor de su propia identidad, como
de la música, el canto reflexivo, los instrumentos (y el no poder tocarlos),
comer con la mano o el arroz en hojas, o los distintos rezos e invocaciones. El
filme no tiene muchos diálogos, son más composiciones que actuaciones
dramáticas. Trasmite desde lo esencial, a pesar de su curiosidad, y aunque le
da al mismo tema una y otra vez jamás llega a agotar.
Mochila de plomo
Un niño recibe un arma de un amigo de su edad que le dice
que la guarde, pero está pronto a salir de la cárcel el asesino de su padre.
Hay una influencia social criminal que pasa de entre hermanos a entre los niños
y mejores amigos. Tenemos una situación de cierta precariedad económica. El corte
de pelo como identidad popular, los niños jugando en grupo, las bicicletas y el
fútbol, el fervor deportivo, la reunión tras la parrilla y el alcohol en la
comunidad. Tomás (Facundo Underwood) es indisciplinado, pero no es un mal niño,
trasmite sensibilidad aunque se comporta rebelde -rayando el carro, escupiendo
del puente, fumando-, yace descuidado por su madre y tiene un abuelo mecánico
distante. Tomás tiene como eje el arma que carga a todas partes en su pesada
mochila, va mientras tanto preguntando cómo lo veían a su padre, cómo era, cómo
fueron sus últimos días. Tiene una presión, cree entender que el mundo parece
empujarlo a vengar a su padre, pero él tiene sus dudas y miedos, no quiere hacerlo,
aunque algo también en su interior se lo exige. En el filme del cordobés Darío
Mascambroni existe poca información alrededor de la muerte del padre. Los
adultos rehúyen explicar que sucedió. El filme mantiene el arma palpitando. Se
mueve en base al suspenso y la intriga, ¿qué va a suceder?, Tomás es sólo un
niño de 12 años y tiene un gran peso encima, aunque es un niño que está muy
libre en la vida. El filme tiene su emotividad, sobre todo porque el centro de
la propuesta yace en el amor familiar, hacia los padres, hacia las ausencias. En un
momento Tomás utiliza un golpe que recibió en la cara para generar la atención
de su madre, es un niño en busca de afectos. El padre es un elemento de
admiración, también de oscuridad, no lo conoce exactamente, de ahí tantas
preguntas. La situación crece en alcance por pequeños indicios y sugerencias.
Es un discurrir hacia una hora señalada. Éste filme argentino apenas dura una hora y unos
minutos, pero tiene tiempo suficiente para producir un panorama completo, el
niño y sus andanzas, hacia el colegio, amigos, conocidos y familiares, su
barrio, momentos en que departe con todos ellos bajo la sombra del padre, al
que imaginamos en diferentes personalidades o en un mix, bajo distintos
recuerdos. Un gran movimiento de lo mínimo.
Persepolis y Virus Tropical
La madre de Paola se ha ligado las trompas, todos los
doctores están sorprendidos porque parece estar embarazada y tiene ésta
operación, le dicen que seguramente sufre de un virus tropical, pero no, está
embarazada de su tercera hija. Paola es ésta hija. La película del animador colombiano Santiago Caicedo se basa
en la novela gráfica de la ilustradora e historietista también colombiana Paola
Gaviria, la que se hace llamar Power Paola. La película de Caicedo se basa en
una novela gráfica autobiográfica. Paola Gaviria también fue la directora de
arte de la película, hizo dibujos -brindando la estructura- especialmente para
el filme.
Se nota que Virus tropical (2017) se inspira en Persepolis (2007), de la franco –iraní Marjane Satrapi quien
logró convertir sus novelas gráficas autobiográficas en bestsellers en Francia. Sus novelas gráficas se convirtieron en Persepolis que
codirige con el galo Vincent Paronnaud y trata de la infancia de una niña hasta
la adultez joven frente al cambio político en Irán, a lo que es el extremismo
islámico. Virus tropical habla de cómo Paola nace hasta se hace joven adulta,
de su vida diaria y común con su familia, su madre que lee la suerte y su padre
que quiere seguir siendo sacerdote y deja la familia por un buen tiempo, junto
a sus 2 hermanas, la del medio es su ejemplo y una segunda madre
para Paola, lo mismo que vemos en Persepolis donde la abuela de Marjane, así
también se llama su protagonista, le enseña mucho de la vida, forma su
personalidad, como también un tío –hermano de su papá- le trasmite su idealismo como un
revolucionario socialista totalmente integro. En persepolis hay un mejor
trabajo al respecto, hay mayor profundidad, pero Virus tropical mantiene una
gran simpatía y empatía básica.
La memoria de la familia es importante dice el tío
revolucionario a Marjane pequeña. En Persepolis esto trasciende porque vemos
los cambios políticos y la guerra en Irán, mientras que en Virus tropical es
algo más propio de la individualidad. No obstante lo que nos muestra se asemeja
a muchos como problemas familiares, una familia disfuncional, sobrevivencia
económica, drogas, novios, inmigración, adaptación social, hallar el amor,
vivir en una sociedad peligrosa, pequeños placeres y dolores de cabeza, un
sinfín de momentos sencillos. Persepolis es una propuesta muy política, pero
apunta a la identidad y al amor a la patria a pesar de todo -del maltrato a la
libertad de uno-, al mismo tiempo es una película feminista como Virus
Tropical, también ambas son historias coming of age y ahí, sin haber demasiado
como en Virus tropical que se centra en la vida común de Paola y su
crecimiento, Persepolis es más potente, entretenida y simpática, con una
Marjane amante del punk que igualmente busca el amor con pretendientes que
luego la desilusionan. Pero como es un filme político incluye el divorcio que
está mal visto en su sociedad, pero a la vez se adscribe a la mirada común
hacia la mujer en general, de cómo son vistas tras saber que ya han tenido
sexo.
La abuela de Marjane impone feminismo y eso lo recoge la
protagonista. Paola es mucho más simple, una chica muy común, que pasa de vivir
en Quito, Ecuador, a ser una adolescente en Cali, Colombia. Trata de independizarse,
algo –muy pequeño- influye la disfuncionalidad familiar, pero en Persepolis la
situación política empuja a esta independización haciéndola madurar más rápido
a Marjane que además es muy graciosa y cool. La lucha entre propia
personalidad, política y realidad nacional afloran todo el tiempo, se combinan,
formando un quehacer más definido y argumentado que en las raíces ecuatorianas
de Paola viviendo en Colombia. Marjane con cada cosa que hace más que un acto
de rebeldía juvenil es un acto de libertad, de derecho y esto hace grande al
producto, de forma natural, con la misma espontaneidad que es la base y el
mayor logro de Virus tropical.
La rebeldía juvenil está en Virus tropical, aunque Paola es
una chica más centrada que el resto y se maneja bien en sus experiencias de
crecimiento –novios, poder adquisitivo, drogas, integración social- pero es
algo muy común, en sí Virus tropical es un recuento por la vida general de
todas las personas con algunas diferencias como el apego religioso del padre que
genera cierta ambigüedad pero que no trasciende. Esto tiene originalidad, pero
en Persepolis lo religioso es histórico y cargado de tremendo conflicto por lo
que la comparación es abismal. Marjane de chica habla con Dios, hasta termina peleando con él y más tarde reconciliándose, la adolescencia la pasa en
represión por dogmas extremos. Persepolis habla de temas que hoy conocemos
bien, pero su trato es muy creativo e imprime originalidad. Virus tropical
también tiene su parte de creatividad, pero se siente mucho menos. Persepolis
proclama la libertad, el feminismo, la independencia, la individualidad,
occidente –reflejo de nuestro derecho al hedonismo- vive en nuestra libertad
pero se ama -se mantiene en el corazón- al propio país, Virus tropical es
también reflejo de su realidad –centrada en la familia-, de nuestra
idiosincrasia, cotidianidad, de cómo piensa y actúa un latino sencillo y
promedio.
★
Para hacer ésta película de 90 minutos de duración el
austriaco Johann Lurf requirió de más de 500 filmes y los ordenó de manera
cronológica. El título es simplemente el símbolo de una estrella, que es de lo
que trata, se aboca a poner fragmentos de cielos estrellados sacados de todo
tipo de películas, de aventura, terror, suspenso, religiosas, ciencia ficción,
románticas, musicales, experimental, hasta de animación -pero no se nota casi la
diferencia con las de ficción-. Lo que no incluye es documentales, lo cual
hubiera sido más fácil y quizá poco original. Comienza desde el cine silente,
lo cual desconcierta un poco por su precariedad. En cambio cuando aparecen las
bandas sonoras empieza también un juego y un disfrute, una cierta identificación.
Las bandas sonoras, los sonidos, las voces en off en distintos idiomas dan
distinción a cada fragmento. También es importante lo visual, como complemento,
fusión, destaque. Vemos diferentes explosiones galácticas, viajes a la velocidad
de la luz, estrellas fugaces, el espacio, el firmamento, la galaxia, gas y
polvo interestelar, nubes, luz. Aunque el eje temático –la ilustración de las
estrellas en la historia del cine, que Lurf ha dicho continuará actualizando-
pareciera algo pequeño y sencillo hay sorprendentemente una gran variedad. Está
desde lo más simple y utilizado, un fondo negro y minúsculos puntos brillantes,
a lo más elaborado y bello visualmente. En uno de los mejores momentos del
filme, bien avanzado el metraje, surge el silencio total, la pantalla yace en
negro y empieza a verse muy lentamente, de a pocos, pequeños brillos, aparecen
las estrellas, es algo místico. El filme nos hace experimentar muchas
sensaciones, que incluyen el entretenimiento en un filme muy curioso y
cinéfilo. Se oyen a los Rolling Stones, sobresale muy claramente el habla en
japonés, hay una voz en off en español, la sombra de Star Wars asoma por
doquier –tiene sonidos que parecen repetirse-, en el juego difícil de la
adivinanza, pero es más el dejarse llevar por la creatividad de la variedad de
un tema tan sencillo, el mirar hacia las estrellas.
miércoles, 18 de abril de 2018
Azougue Nazaré
El filme del brasileño Tiago Melo se sitúa en Nazaré da
Mata, Pernambuco, una zona rural, donde es muy importante el maracatu,
tradición afrobrasileña de baile y música que se celebra como carnaval y es
fuente de identidad y hedonismo. El protagonista, un hombre grueso de color,
ama ésta tradición, pero su mujer lo restringe, también porque él se convierte
en Catita, se traviste y se comporta con desorden. Su mujer, Darlene, es muy
religiosa, asiste donde un pastor evangelista que detesta el maracatu, éste lo
ve como un lugar de pecado. Pero el filme satiriza el fanatismo religioso, a lo
Pasolini, hace que el cura se avispe y trate de cumplir un sueño de Darlene
donde ella debe tener un hijo con el pastor. Ésta propuesta tiene esa lucha,
entre religión y carnaval, aunque la mayoría de la población participa del
maracatu. Mientras todo esto sucede hay una atmósfera de ciertos
acontecimientos sobrenaturales, en que gente del campo se viste como salidos de
tribus y se dedican a secuestrar gente haciendo ritos populares. El filme es
bastante variopinto y algo extravagante. Tiene un sentido del humor que pondrá
a prueba nuestro convencionalismo. Hay mucha juerga y cotidianidad, como la introducción
de batallas de samba, que imitan las batallas de rap en que uno trata de decir
la última palabra audaz frente a algún contrincante, revelando lo que al otro
le tortura, y como están en un pueblo chico todo se sabe, pero de todas maneras
no faltan las sorpresas como aquella joven mujer morena casada con un cerrajero
que tiene un amorío con un músico. El filme muestra el tonteo de los amigos de
Catita, todos amantes de la fiesta, del maracatu. La religión y la superstición
ponen la nota discordante. El pastor es visto como un extremista. Es un filme
loco, como su protagonista, lleno de humor y escenas llamativas, como la de la
mulata teniendo sexo en el carro o los secuestradores paganos que parecen
extraterrestres corriendo detrás de sus presas como historia de terror por los sembríos
de caña.
Teatro de guerra
Es un documental algo especial, plantea hacer performances,
poner a actuar a veteranos de la guerra de las Malvinas, o la guerra de las
islas Falklands, según como la conocen a cada lado del conflicto. La directora argentina
Lola Arias como actriz, performer y directora teatral hace que veteranos
argentinos e ingleses actúen para ella haciendo una película a ratos
extravagante, pero que ausculta los sentimientos de haber participado en ésta
guerra. Los veteranos se manifiestan desde el lado humano, e igualmente exponen
sus buenos argumentos y cada lado siente que tenía la razón, se habla de
colonialismo británico y de la sucesión del colonialismo español, de la
ocupación armada británica de 1833 o del primer ataque –por Argentina- por la
recuperación de las islas, también del plebiscito.
Más allá de argumentaciones personales y una fuerte carga
emocional unida no sólo a nuestra sensibilidad general, también a su país, se
ve camaradería entre ingleses y argentinos, se prestan para el juego que busca
la película. Hay muchos ratos graciosos y otros irreverentes, muy propios de la
labor artística de las perfomances. Se ve como hay una elección de cierta gente
excéntrica o predispuesta a mostrar un lado infantil. Éstas performances llevan
una carga de seriedad y otra hasta de la que se le escapa de las manos,
chacotera, con adultos envueltos en una temática sí, pero también prestos a
cierta espontaneidad desbocada.
Tenemos a un nepalí, un voluntario militar al servicio
británico, que enseña un ataque con cuchillos en una puesta en escena con un
perro interrumpiendo la demostración. Éste hombre ya mayor muestra un desgaste
y sus exhibiciones son muy precarias, pero tiene un espíritu fuerte y empático
que se gana al espectador. Un veterano argentino en buen estado físico cuenta
su cercanía con la natación en un acto de liberación existencial, lo vemos como
señala el título del filme actuar como en un teatro y recrear su momento de
epifanía. Un inglés conocido por haber llorado una experiencia de guerra en un
popular documental revela una y otra vez que es llevar ese peso encima –el de
la muerte- e incluye el de la notoriedad.
El documental se presta a trasmitir un legado, una memoria,
le enseña literalmente a los niños lo que fue aquella experiencia como
psicología, también le pasa la antorcha a la nueva generación de aspirantes
militares. El filme tiene un lado bélico marcado que es mostrado a ratos más
como curiosidad que como algo profundo. Son un montón de momentos llamativos,
fuera de lo común, pero expuestos con suma sencillez y austeridad. También
aparecen en escenarios básicos, como un set de televisión. Se percibe la
intención de querer abarcar lo íntimo, hasta lo más mínimo, como cuando se
revelan pensamientos personales sobre razones y manejos para hacer éste
documental.
Una banda de música de rock formada con todos los veteranos presentes
promueve el espectáculo o llámese la unidad; el dolor de la mala vida por
trauma asoma a ratos a la vez que el orgullo y la identidad con lo militar per
se; un tipo se desnuda como si estuviera en una fiesta alcoholizado; alguien
enseña defensa personal. Se intenta dar a entender que somos ante todo seres
humanos y no nacionalidades, un cúmulo de emociones y locuras, como lo es la
misma guerra. Puede sentirse como que va a saltar la fricción entre argumentos,
porque muchos lo tienen muy claro y no parecen querer dar su brazo a torcer, pero
prima y brilla cierto primitivismo amical, la simpatía y la ocurrencia. También
un legado de humanidad.
jueves, 4 de mayo de 2017
Atrás hay relámpagos
En el mundo de las bicicletas bmx y las acrobacias 2 amigas,
Soledad (Adriana Alvarez) y Ana (Natalia Arias), son las protagonistas del día
a día, de la intrascendencia y el juego entre amigos, de una pandilla, paseando
rodeados de focos de luz en sus bicicletas y teniendo sexo en carros deportivos
clásicos. El filme tiene una pequeña trama sobre el hallazgo de un cadáver no
identificado, en unos de los carros de la casa de la abuela de Soledad. Pequeña
trama que desaparece sin más. El asunto del filme es ir por ahí en son de
rebelde sano, pero vago. El director, el guatemalteco mexicano nacido en EE.UU.
Julio Hernández Cordón, trata de hacer una película para lucimiento de sus 2
protagonistas, pero al comienzo caen medio insoportables con su actitud de
chicas locas, en pos de lo cool, pero a medida que avanza el filme empieza uno
a adaptarse a ellas, y sentir el clásico pura vida de Costa Rica, que es donde
nos ubica Cordón, San José. El director a ratos pareciera tener solo en mente
hacer escenas estéticas y de entusiasmo primario, con su infaltable toque
musical confabulador. No pretende narrar nada especial, ni argumentar nada que
no sea vagabundear con las bicicletas y ser simplemente por siempre joven. No
hay mucho que decir del filme, es bastante simple, aunque tiene su simpatía,
como un final terrible, una crisis salida de la nada.
Niñato
El título remite al nombre artístico que se ha colocado un
joven español de 34 años llamado David Ransanz, aspirante a rapero, que viene
trabajando por tener una oportunidad, lo vemos cantando por ahí, rapeando a
cada rato en solitario ante la cámara, haciendo cambios y retoques musicales en
su computadora, pero no se ve ningún progreso y sigue en el limbo a pesar de
los años, que no sea un sueño que anhela firme contra todo pronóstico y
realidad, ese que lo define algo injustamente de niñato, aunque él se lo toma
muy suave y ligeramente y así se presenta, con un nombre artístico irreverente
y conchudo, e igual de fresco frente al documental de su compatriota y amigo
cercano Adrián Orr, pensando quizá en que puede ser su oportunidad para alcanzar
la fama, o algún tipo de esta.
Niñato le viene porque tiene 3 hijos chicos -Mimi, Luna y
Oro- que mantener y lo intenta muy ajustadamente o eso parece,
presenciamos casi nada al respecto, es algo que tan solo queda tenue en el
ambiente, tampoco Orr trata de juzgarlo con demasiada dureza, que ya lo hace
con su inmadurez en general. David vive en casa de sus padres también, pero
estos mantienen una respetuosa distancia hacia su voluntad. Niñato sale fumando
marihuana en repetidas ocasiones de lo más tranquilo, y pasea con su novia por
la cámara, ella es secundaria en realidad, son los niños y en especial el único
hombrecito, el menor, quienes llaman realmente la atención. El pequeño busca emular
a su papá, le entusiasma mucho también el hip hop, se sabe de memoria sus
canciones y no se lleva bien con las tareas del colegio, es un rebelde.
El joven padre es cariñoso y amigo de sus hijos, se le ve
una buena persona y a su manera corrige y educa a los niños. Lo vemos proponiendo
mucho diálogo, como en aquella escena en que los despierta muy temprano
alistándolos para ir al colegio y es toda una revolución, los niños se
comportan difíciles, pero él insiste aunque con buenas maneras hasta que los
moviliza. Esta escena es la mejor de la película. Niñato expande el mundo de un
corto de Adrián Orr, Buenos días resistencia (2013), que abordaba a David y a sus
hijos. Orr es parte del nuevo cine español, del otro cine español, el que va a
festivales y busca brillar en el cine arte.
El filme atiende dos realidades, que al momento -y ya van
años- son incompatibles, cuidar y hacerse responsable de lleno de los niños, y al
joven rapero intentando seguir siendo un adolescente con su sueño de siempre,
este es el sentido -notorio- del filme, por lo que no se le puede reclamar nada
a la propuesta si hasta lo tiene de título. El documental invoca un pequeño
llamado de atención en pos de la aparición de la madurez de David, pero también
dígase que de su claudicación. Pero como en aquella otra escena en que los
niños yacen solos esperando ir al colegio, hay un deber más importante que esta
primero que uno mismo. Niñato ganó mejor película en la competencia
internacional del Bafici 2017.
domingo, 30 de abril de 2017
Merry Christmas Mr. Mo
Una película que empieza como todo filme que se pretende
fácilmente de cine arte, con un hombre al que todo le molesta, es antisocial y
es raro, pero no insoportable, se le pretende irónico en tono leve, un barbero
que no gusta de hablar, de no comunicarse demasiado y teme hasta recibirle el almuerzo
a su cuñada para no deberle ningún favor. Pero pronto el filme gira y se vuelve
una película de la relación del protagonista Mr. Mo (Gi Ju-bong) y la gente que
lo quiere de alguna forma, incluyendo a los asiduos de un club de natación,
especialmente con su hijo cineasta ayudado por una esposa más inteligente y
buena onda que él. Mr. Mo se muere de cáncer y quiere hacer una película,
siempre quiso ser actor y nunca pudo, y se inspira en Charles Chaplin y en su propia
enfermedad.
El filme del surcoreano Lim Dae-hyung viaja con Mr. Mo a
preparar la película, un acierto es que el corto que veremos al final lo vamos
apreciando –sin saber mucho- en escenas previas del filme que cobran sentido al
verlas en el corto finalmente. El viaje de Mr. Mo tiene revelaciones, pero a
estas les falta peso, y no generan ningún cambio o empatía especial, aunque más
tarde en esa sala de cine reconozcamos a los pocos asistentes, gente secundaria,
Mr. Mo ante todo ha sido un solitario y un hombre hermético. El filme tiene
comedia y trasmite su pequeña cuota de sensibilidad, aunque pretende más de la
que llega y cuando se relaja funciona mejor. En su desarrollo se vuelve más común
y amable como película y gana más bien. Es un filme que no es perfecto, pero
tiene su interés y entretenimiento.
Arábia
Un joven sale de la cárcel, quiere enmendar su vida. Lo
vemos ir de trabajo en trabajo, mostrando lo duro que es sobrevivir, mantenerse a flote, para la gente honesta y de pocos recursos. Su intimidad la
conocemos por el diario que ha dejado -y por su voz en off que acompaña y explica todo de principio a fin- y ha sido encontrado por un equis, el comienzo
es muy endeble y poco importa como relato pero sí como significado de recepción general, sólo escuchamos que alguien lee y le parece
interesante la vida de Cristiano (Aristides de Sousa), que contrasta con la
suya, y puede hasta inspirarla. El filme, una road movie, va comunicando de los trabajos pesados que
realiza Cristiano, los que son muchos, y a veces simplemente se dedica a
mencionarlos. La propuesta nos enseña el de construcción civil, cargador de
sacos, trabajador industrial, recolector de fruta, pero también presenciamos algún agradable momento de camaradería, como aquella escena donde todos los compañeros cantan
felices y contagiosos mientras beben y fuman. La música es importante, tanto
como la pena que va dejando las muertes de los buenos compañeros. Cristiano
muestra su agotamiento, su estar enterrado en trabajos pesados, donde llega a
percibir la soledad y no tener más que mostrar. Su mayor logro, y mayor estado
de felicidad, es cuando se enamora de Ana que considera muy inteligente, aparte
de ser bella, y al comienzo cree le queda muy grande y lejana, cosa que no es
así, parece más poética suya, la mujer en cuestión es muy simple, pero igualmente la
mala fortuna le cae encima y llega la depresión, pero el filme como en aquel obvio
sueño del oscuro bosque expresa que lo importante es estar vivo, seguir en pie,
vencer esa lucha que es ser correcto y seguir optimista tras la felicidad. La
obra de los brasileños Joao Dumans y Affonso Uchoa trasmite humanidad y
honestidad, pone en la palestra la voz de los humildes. Cristiano tiene una
vida difícil, aunque común a muchos, siempre a puertas de caer en lo criminal,
de tentarse por lo fácil y abandonar el trabajo duro. El filme rinde tributo a
aquellas personas que afrontan toda esta realidad, hallan fuerzas para levantarse
temprano todos los días, ser probos y máquinas de trabajo.
sábado, 29 de abril de 2017
Adiós entusiasmo
Esta coproducción entre Argentina y Colombia dirigida por el
colombiano Vladimir Durán se hizo merecedora del premio de mejor director y
mejor película colombiana en el Festival de Cine de Cartagena de Indias 2017 (FICCI).
Durán emula el cine de Yorgos Lanthimos pero de manera muy leve, muy mínima, con
una situación central, con una madre que vive encerrada en su cuarto, nunca la
cámara la deja ver, solo se comunica por una ventanita del baño y habla tras la
puerta, da indicaciones, consejos y mimos a su hijos, y recibe su comida, libros,
vídeos de películas o su cumpleaños que celebran en la casa pegados a su
puerta. Aparte de este encierro voluntario, de lo que una pelea clama que es
porque la madre está loca, se sabe que toma algún tipo de pastillas, su
cumpleaños lo decide celebrar 3 días antes de la fecha porque así lo quiere, se
le antoja. La mujer tiene 4 hijos, 3 mujeres jóvenes y un chiquillo, ellos
cuidan de ella, pero a veces sienten fastidio hacia su situación, sin embargo
nunca se oponen, lo aceptan sin justificaciones que conozcamos. El filme tiene
esa rareza, después es lo más ordinario, aunque todo gira alrededor de ese
cuarto de la madre que nunca vemos por dentro. Tampoco esconden la situación,
los hijos llevan gente a su casa, pretendientes y amigos. El filme puede
interpretarse como el extremo de una enfermedad mental, tipo Howard Hughes,
aunque a la madre se le oye muy despreocupada, pero también a ratos inocente. El
acomodo de la situación igualmente recuerda a The Wolfpack (2015), como con el
pequeño festival de variedades que se montan, preparándose con anticipación, pero
por sentirse atraídos hacia su madre, se percibe voluntad propia, a la que se
supone quieren proteger y compartir con ella, producto del amor, ya que la
madre suena muy afectuosa también aun tras su encierro, y se acomodan a ese atípico
eje, aunque se presiente que produce ciertos enraizamientos psicológicos en los
hijos que a la larga les puede terminar cobrando una factura.
El Amparo
La ópera prima del venezolano Rober Calzadilla es un filme
de denuncia y derechos humanos, retratando la masacre de El Amparo, localidad venezolana
ubicada en el estado de Apure a orillas del río Arauca y fronterizo con
Colombia, donde fueron asesinados 14 pescadores por las fuerzas militares venezolanas
que los creyeron guerrilleros colombianos. Ocurrió el 29 de octubre de 1988
durante el gobierno de Jaime Lusinchi en manos del Comando Específico “José
Antonio Páez” (Cejap). El filme nos habla del hecho real de la sobrevivencia de
2 pescadores que se tiraron al agua y se escondieron, los que más tarde fueron
inculpados de terroristas. Según el filme el gobierno y el ejército trataron de
deshacerse de ellos, luego intentaron que firmaran una confesión de
culpabilidad. El gobierno no quería aceptar responsabilidad, y quiso comprar a
los familiares. Lo mismo pasa con el contratante de los pescadores que
va queriendo convencer a las esposas.
El filme delinea mucho la figura y se pone en clara y
potente defensa de los pescadores, y exhibe al gobierno de Lusinchi y al ejército
como corruptos. Las circunstancias de las muertes no se revelan más allá de lo
muy esencial y básico, que solo queda imaginar los motivos concretos. La propuesta
pierde cierta sensación de cine arte ante su cariz subrayado de denuncia, pero
en general está acompañada de una buena estética y las actuaciones son dignas.
En el filme uno ve como el pueblo respalda a los sobrevivientes y lo mismo el policía
local que se comporta heroico, también los dos pescadores inculpados, Chomba y
Pinilla, se niegan a firmar confesiones con abogados tramposos, todo surge muy
obvio, y algo fabuloso, pero hacen pensar en una lucha valiente y desde abajo por
los propios derechos, por los derechos de los humildes y desprotegidos, que es
lo que quiere dejar fehaciente la película.
No es un filme con matices, aristas o ambigüedades, aunque a
la película se le siente palpitar, querer tocar emocionalmente, por lo que
abunda lo dramático sin llegar a lo patético, si bien la emboscada del comando específico
no se llega a ver, sólo la salida cargada de fiesta y optimismo, entre música, alcohol
barato y distintas generaciones, lo que acerca al público hacia la cotidianidad
y el trabajo duro de pobladores pobres. La despedida por miedo y cansancio de
la esposa de un sobreviviente –las esposas y familiares juegan un papel
importante, más que el periodismo que se ve útil pero secundario- o la
procesión de los entierros en que vemos llorar a Pinilla, o a Chomba clamar ser
todo lo peor menos guerrillero, logra alguna conexión más íntima. Otros momentos
dramáticos son la confusa bulla que hacen afuera de la dependencia policial por querer saber que ha pasado con los pescadores, algunos diálogos entre esposas que
confrontan no venderse y defender y guardar memoria, o una mujer corta verduras
y hace ver el cuchillo entre sus manos como posible reacción.
viernes, 28 de abril de 2017
Los territorios
Se presenta como un documental, pero termina diciendo el
director y protagonista del filme, sea con su voz en off o con su presencia, ya
que la propuesta trata de él, el argentino Iván Granovsky, que se considera
actor, no productor ni director de cine, mucho menos periodista (específicamente
corresponsal de guerra) que es a lo que juega en la presente película, con lo
que da a entender que el documental más bien trata de un cuento. Pero, ¿qué
vemos?, a un chico bien, de familia con dinero, por la madre, y de padre
periodista político, que busca encontrarse en alguna labor, tener algún tipo de
éxito, aunque exponga más bien sus fracasos, pero muy ligeramente, como quien
quiere caer simpático.
La película pasea por diferentes partes del mundo, juega con
las banderitas (la de argentina hace gracia con el sol de cabeza), esto se ve
muy fácil, muy relajado, los viajes son el plus del filme, lo que lo hace más
que una ocurrencia de a ver en que puedo brillar. Granovsky intenta hacer de
periodista, pero no le nace muy bien, aunque tiene un fuerte vínculo con su
padre –que admira- a quien entrevista y comparte un trato próximo en la
película. El protagonista enseña en pantalla sus cartas/conversaciones intimas
con sus padres, amigos y algún posible contratante. El filme intenta y logra
ser cálido en su tono ligero. También se pretende espontáneo, como que se va haciendo
el filme al andar, con los pedazos de cada fracaso, que acerca empatía con el
público o eso supone, incluyendo los amorosos, ya que Granovsky no es ningún
conquistador, es un hombre sencillo, de eso va, hasta demasiado simple y con
muchas limitaciones si pensamos en los fracasos, cosa que uno creería lo
contrario con su personalidad, esa que exuda como guía del filme, con una voz
que se oye inteligente.
El filme fluye, no es muy revelador, pero también pretende
transparencia, leve intimidad, aunque quiera al final catalogarse como actor,
que está fabulando una ficción de cómo se muestra, un perdedor en busca de
gloria (dinero parece que ya tiene). Granovsky nos dice, no soy ninguna
luminaria, nos muestra sólo a un buen tipo, uno como cualquiera diría. El filme
tiene gracia aunque no va de nada especifico, lo cual es un tipo de cine arte y
de documental, y a veces importa demasiado poco, pero entretiene, genera
atención y puede que hasta complicidad, aunque surja intrascendente, filmando a
papá, casual con mamá y paseando (por ahí hablando sin anhelo de profundizar de
judíos y palestinos, de terroristas, de protestas o del contraste de
derecha e izquierda). El filme termina y uno pareciera oír a Granovsky
en elipsis diciendo: el éxito tampoco me quita el sueño, sino que es
divertido viajar a donde sea, y hacer documentales al respecto.
The Love Witch
Estamos ante una película con grandes virtudes de
composición, y también como ensayo, con un discurso sólido y bien relacionado
al mundo, a lo próximo, y a su propia historia especifica. Entre lo destacado
del filme tenemos su estética, su puesta en escena, incluso un tono narrativo telenovelero
(en el buen sentido, en lo adrede), en una propuesta que también recurre a
homenajear al sexplotation y al cine cutre de terror de los 70s y 80s y hasta al
cine de Herschell Gordon Lewis, sin gore, pero lo hace de manera estilizada, luce
todo como una construcción calculada más no por limitaciones de perfeccionamiento,
donde el erotismo y la sensualidad trasciende, no se presenta vulgar ni torpe,
aunque tiene de explícito y de recurrente, porque este es parte importante de
la argumentación. Los hombres se guían
por el sexo, por el cuerpo seductor, por el deseo del sexo casual, por las
fantasías, por lo netamente físico y no pretenden nada más que divertirse,
mientras las mujeres buscan al hombre perfecto, al hombre fuerte, bello, inteligente
y amable, con el que pasar del sexo, un recurso de acercamiento, al amor, donde
exista la entrega y compromiso de la personalidad y la vida íntima. En la argumentación,
que es típica americana, los hombres son reacios a comprometerse, a entregarse
emocionalmente, las mujeres en cambio como la protagonista, la muy guapa Elaine
(Samantha Robinson), anhelan tener una relación sólida y eterna. Pero piensan
que ser mujeres recatadas y correctas no les dará aquel príncipe soñado, por lo
que Elaine se vale de su cuerpo, de ser un juguete sexual para las fantasías de
los hombres, para luego caerles con lo personal, pero la gracia del filme es
que Elaine es una bruja que utiliza pócimas para que los hombres pasen de lo físico
a enamorarse y se suelten hasta la locura, que se vuelvan emocionales y
abiertos. Solo que nada es perfecto, y entra a tallar el “terror”, los hombres
enferman y mueren (lo que suena irónico también).
The love witch, de Anna Biller, tiene humor fino, hasta los striptease de salón son del tipo burlesque, no se presenta como un entretenimiento
superficial, es un filme raro, tanto como original y valioso. Lo de las brujas
está adaptado a la actualidad, juega con una palabra gringa muy popular (bitch)
que tiene tantos significados, que por algo está muy cerca de esta otra witch (bruja).
Elaine es todo eso, una zorra, una mujer sagaz, también algo desalmada y
centrada sólo en sí misma, aunque es producto de la sociedad, el machismo, los
cuentos de hadas y la calidad unidimensional del deseo y composición de un gran
sector masculino. El filme juega con una realidad mayoritaria, pero no lo hace
de forma barata. El filme es rico en perspectivas. Las brujas (witch, bitch)
son perseguidas y castigadas hoy en día aunque de otra manera. Elaine tiene de hipócrita
en algunos casos, y de doble moral, porque quiere también un hombre perfecto, un
hombre guapo y fuerte, y cuando estos se comportan como cliché femenino, muy
emotivos y dependientes, son desechados. El filme también la presenta como una
mujer sensible, de buenas maneras, delicada, calmada, aunque juega al papel de
objeto sexual, lo que a primera vista y en la estética se percibe muy natural e
inofensivo (lo pagano incluso se siente así, parece todo digno del teatro), no
obstante representa el subterfugio para obtener y hacer lo que sea. El filme dentro
de su complejidad finalmente argumenta en favor de la protagonista, que más que
una puta cruel y avispada de apariencia amable y atractiva busca un apoyo psicológico
en la brujería, porque esconde mucha ternura, puede que hasta un audaz aire melancólico
y solo quiere un príncipe azul, pero tiene un trauma detrás (redoble de
audacias), que llega hasta la psicopatía, y solo atrae “malos” elementos, el
cliché masculino, los hombres mujeriegos, en busca solo de sexo, a los que
pretende cambiar.
miércoles, 27 de abril de 2016
Karaoke Crazies
Un karaoke de pueblo chico es regentado por un dueño
melancólico y solitario con inclinación al suicidio, al porno y a los dulces, llamado
Sung-wook, que para mejorar la asistencia de su negocio contrata a una asistente
para los clientes, a Ha-Suck, donde ella aparte de ser adicta a la computadora,
vestir un poco femenino buzo verde o un atractivo vestido blanco, tiene la
particularidad y voluntad propia de darles sexo oral a los clientes para
mantener el buen rendimiento del karaoke. Entre Sung-wook y Ha-suck hay una
relación de conmiseración mutua que subvierte cualquier imperfección social, extrañeza
laboral y peligro de denuncia (aun teniendo
a la policía cerca, en un ávido contador de sucesos criminales), un sentimiento
que circunda por todo el filme, como el concepto de una familia atípica.
Ésta familia del karaoke cargan todos pasados
miserables, yacen golpeados por desgracias y pérdidas (secuestro y muerte, un accidente
fatal, una madre soltera huyendo, una violación en grupo), hasta el daño psicológico.
Familia de la que es parte otra ayudante de karaoke que se dice profesional, Na-Ju,
una mujer vivaz e intensa pero ansiosa y necesitada de producir mucho dinero, y
un gigante medio retardado, sordomudo además, que se encarga de la limpieza.
El filme ciertamente maneja sordidez y perversión a grados
mayúsculos, pero todo lo toma con una tranquilidad, descaro y comedia pasmosa,
que puede verse con desagrado, producto de sentir su extrema superficialidad y
vacío, a lo que se agregan momentos de ternura y reforzamiento familiar y
humano chirriantes e incongruentes de cara a tanto trauma, luciendo abusivamente
sentimentales, ridículos, hasta bochornosos, y fuera de lugar en su seriedad y
cambio de registro, su falta de identidad, quererlo todo, producto de tomarlo
tan ligeramente, y no porque quiera cundir el absurdo o el humor negro, no
hallando un buen equilibrio entre lo harto desagradable y grave, lo intrínsecamente
polémico, y lo sensible, relajado y buena onda. Pero también puede verse como un
filme inclasificable, curioso e irreverente, aunque como la intervención de una
porcelana en forma de pene usada como rezo para curar los traumas sexuales –vaya
incoherencia- se tiende a subrayar el querer ser extravagante, distintivo e
irónico, y pierde el filme capacidad de novedad, simpatía y autenticidad.
El aspecto de locura está sobre-marcado en el filme, del sur-coreano
Kim Sang-chan, que puede resumirse el producto en una comedia tonta con una
intrascendencia atroz, como en una quinta de las ocurrencias, detrás de la expectante
imagen congelada o el movimiento tipo túnel de aquel arco del pasadizo de
entrada. La propuesta mezcla irreverencia, lascivia, oscuridad y melodrama, aunque
teniendo momentos sensibles y fáciles de lo que quiere ser obviamente simpático
con personajes al uso, pero conseguidos, el depresivo, la chica bella, alegre y
cool, los freaks. Ostenta también una narrativa donde pasan muchas cosas (incluso
tiene de thriller, de crimen perfecto, en una película que recuerda a The Quiet
Family, 1998), entretiene, y exhibe una gran estética, a ratos lúgubre y
misteriosa, en otras radiante, de lo que es como un cuento de hadas perverso. Con
lo cual tenemos una propuesta irregular, con mucho defecto y un raro encanto.
martes, 26 de abril de 2016
A Magical Substance Flows Into Me
La directora americana nacida en Palestina Jumana Manna hace
un filme convergente, dirige la eterna enemistad árabe y judía compartida centralmente
en el territorio de Palestina e Israel, donde enfoca sus visitas, exposiciones
y conversaciones, hacia la música autóctona de las distintas etnias de Oriente
Medio y el norte de África, llegando incluso a poner a prueba al oído vernáculo tocando los sonidos del otro, fomentando unidad y sentido de
pacifismo y alegría conjunta –tal cual el cierre del filme- en lo que nos hace
a todos humanos y hasta dignos de cariño, todos iguales en la belleza y la
variedad de la música folclórica, apareciendo, entre cantos, distintos y
curiosos tipos de instrumentos de viento, cuerda y percusión.
El ambiente escogido por Jumana para cada encuentro no es
otro que el del hogar, apuntando a que sus invitados hagan una especie de ofrenda,
a desarmarse por entero, a tomárselo con relajo, a no pensar en rechazo ni
enemigos, que eso es lo que propone tener la cámara enfrente, como hace ver la sugerente
pregunta de ¿qué piensan tus padres de tu trabajo?, y no parece tan fácil, pero
termina siéndolo. Qué mejor que en el espacio más íntimo y auténtico que
tenemos, en todo un ejemplo de comunión, en el lugar que solemos proteger más,
que a través de este documental muestra todo el calor que uno puede tener y eso
lo hace posible la música, y la finalmente buena voluntad que la mayoría de
hombres tienen, en medio de tazas de café, cocinas, libros ancestrales e
historia, regar las plantas, fumar, hervir alguna hierba, hace yoga o estar
frente a la computadora, es decir, dentro de la mayor cotidianidad, calma y
naturalidad, habiendo también ratos de franqueza y alguna pequeña crítica, no
es que tampoco se trate de tapar el sol con un dedo, no obstante éste filme no
pretende abordar ningún estado de conflicto, que no sea mostrar que árabes y
judíos pueden ser capaces de llevar la fiesta en paz y hasta de provocar entre
ellos felicidad, la mágica sustancia que flota dentro de uno, que anuncia el
título.
lunes, 25 de abril de 2016
The Island Funeral
Laila (Heen Sasithorn), su hermano y un amigo, jóvenes que
radican en Bangkok, deciden ir al sur de Tailandia, empecinada la mujer –una
dama segura de sí, aprehensiva, curiosa, sensible, como suponemos a la
directora- en buscar a una “extraña” tía, al lugar de origen y creencia religiosa
de estos hermanos, a la provincia de Pattani, una de las tres provincias del
país que tienen predominio musulmán y que contiene un centenario y antiguo
conflicto separatista que es sofocado por el gobierno de turno, en especial el militar, tema y presencias que el filme de la tailandesa Pimpaka Towira deja ver –la fe musulmana; maniobras del ejército-, mucho como destellos, pequeñas
Mise-en-scène bastante artísticas, o flashbacks, lo que aparentemente es la
lectura central de la propuesta, en medio del entretenimiento de un filme con cierto
aire a uno de género. La propuesta maneja misterio y suspenso, pero va más allá, trata
la realidad política general de su nación, de inestabilidad –tanto cambio y
golpe de estado- y cierta sombra de una falta de libertad, desde la religión (en
un país mayoritariamente budista).
El filme es potentemente inquietante, donde el miedo tiene
mucha presencia, como lo representa el amigo llorando y esperando lo peor del
viaje, o que Laila vea un especie de fantasma en plena carretera. Laila observa
cruzar frente al auto a una mujer desnuda, sucia y encadenada, una imagen
sugerente de la realidad que se vive en Tailandia. Ésta es la esencia del filme, un estilo sutil de expresión. Se habla de algo
que no se ve. La fantasmagoría, la mitología
y el folclore yacen tenues, se esconden en el ambiente, en
algunas visiones que tienen de realidad y sueño –una mujer sumergida en el río
en plena noche tras el viaje medio místico en bote- o debajo del descubrimiento
tras las pesquisas de la villa de Al-kaf, de una procesión funeraria, de una
isla que aunque más lúgubre recuerda a El hombre de mimbre (1973). Percibimos una amenaza
a la libertad y al derecho no explicita (claramente emparejada con la atmósfera
del filme), se implica harta sutileza, hasta “abrirse” hacía la
conversación de la cena de aquella casona en medio de la selva. Es un filme que
sabe a aventura de aire siniestro, bajo tentativas de que algo puede suceder en
cualquier momento, lo que fácilmente pudo ser una película de terror.
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