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domingo, 5 de abril de 2026

Send help

Sam Raimi vuelve a sus orígenes, a sus mejores películas, a su humor negro. Aunque es en mucho un thriller (aventura, acción), también una comedia de terror como sus magníficas Evil Dead I (1981) y II (1987) o la estupenda Drag me to the hell (2009), mostrando menos notoriedad a ese respecto. La película empieza con una mujer llamada Linda (Rachel McAdams con 47 años de edad) que es de esas personas que no son populares, es una solitaria, que tiene digamos poca presencia física y social, trabajando en ello en el descuido higiénico y en lo antisensual con la naturalmente bella McAdams, pero sin requerir de ningún efecto en especial o muy elaborado, y es creíble así, sin forzar demasiado nada. Ella es empleada de una empresa donde espera ser promovida a un alto cargo, pero suelen pasar de ella, y así justamente pasa cuando el hijo del dueño hereda la empresa y Linda le termina desagradando, producto de que él es el opuesto, un tipo llamémosle popular, agraciado, muy social y además superficial. Éste jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien con 34 años de edad, que lo hace muy bien, poniendo muchas caras humorísticas bastante solventes), humilla abiertamente a Linda. Así queda el panorama, entre el hombre popular y la mujer marginal dentro del mismo trabajo, jefe y empleado, aun cuando Linda es muy capaz intelectualmente en lo suyo, merece el ascenso, sin embargo no lo obtiene. Éste es el arranque del contexto por el que se moverá toda la película. Surge un viaje en avión y ambos terminan de únicos sobrevivientes del accidente aéreo, varados en una isla en Tailandia. El filme tiene mucho gore brutal, como cuando Linda mata un jabalí o cuando mueren los demás pasajeros del avión. La película se parece un poco a Misery (1990), con la pierna rota y Linda haciendo de enfermera, o con cierta atracción perdonavidas. Hasta de lo que parece imposible. Hay un querer enamorarse. El filme coquetea un poco con ello o con la "improbable" amistad clásica de la buddy movie. No obstante Raimi resulta más perverso. Linda cuenta una historia macabra de su pasado y la película recorre un poco ello, salta a poner a la protagonista en un rol oscuro, si bien Bradley se mantiene dentro del cinismo y su posición privilegiada, de superioridad, cosa que termina dando nuevas oportunidades a Linda de quedar mejor, aun cuando llega a mostrar maldad por querer ser aceptada, como quien a ese respecto puede llegar a ser capaz de cualquier cosa. La palabra asesinato resonará en el ambiente sintiéndose una insoldable culpa, algo difícil de manejar, si bien parece ser una lucha por ganar un extraño respeto/afecto, aunque bastante recriminable, en donde entra a tallar, más que una mirada social, la libertad de estar dentro de una comedia de terror y tener a dos perros de pelea enfrentados, con uno aprendiendo a defenderse, cosa que funciona en ella al conocer profundamente los programas sobre sobrevivencia física, situación que sucede en la isla, incluso a través de Bradley que quiere deshacerse de ella hasta físicamente, cuando Linda se aferra a él, al que parece el amor imposible, donde yace la irreverencia, lo políticamente incorrecto, del filme. En general luce una película imperfecta, pero atractiva aun así. El momento de querer amputarle un miembro no queda del todo bien. Tenemos escenas de humor que resultan simplonas, aunque pretenden audacia. Se exhibe una burla que a ratos funciona y a otros no, a raíz de cambiar los papeles, cuando Bradley muestra su inutilidad de niño rico frente a la chica rústica que plantea manejarlo. Cuando Bradley se lanza al mar con su bote improvisado se siente como un cartoon y tiene gracia. El filme ostenta sus momentos divertidos, por otra parte. Hay, así mismo, momentos sensibles a lo comedia romántica, pero dentro de una obra de antihéroes, lo que la hace una propuesta más curiosa. La música de Blondi, one way or another, sirve para ironizar la situación, lo macabro, con un toque feminista, como es la idea de la canción en si misma. Más una cierta perversidad aprendida. Aunque en parte inocente, no obstante hablamos de corrupción. Como quien expresa que para ser cool se necesita de un poco de maldad que no picardía, aunque todo aguantado por el humor negro.

viernes, 13 de marzo de 2026

Training Day


Día de entrenamiento (2001), de Antoine Fuqua, con guion de David Ayer, se puede decir que es un clásico moderno, una película que pertenece a muchas cinefilias, además es una película que fue un hit comercial, y le dio un Oscar a Denzel Washington por actor protagonista, antes lo había ganado por actor secundario. Es una película cool. Es cierto que todos quieren serlo, pero la cuestión es conseguirlo. Es una película de entretenimiento, pero vaya que tiene mucha habilidad retratando la calle. Mucha gente se siente que es como la vemos en ésta película. El retrato es de los barrios bravos/peligrosos de Los Angeles. En el relato vemos que un policía corrupto, un verdadero demonio, Alonzo Harris (Denzel con 46 años) inicia en la policía anti-narcoticos, en su quehacer práctico, al novato Jake Hoyt (Ethan Hawke, con 31 años, y su primera nominación al Oscar como actor). Alonzo habla bastante, es bastante manipulador con la palabra. Es astuto, falso, perverso. En varias oportunidades se lo gana al novato, pero la recurrente corrupción que genera y el otro demora en procesar, hace que Hoyt llegue a un momento capital donde está apunto de ser asesinado por 3 pandilleros méxico-americanos, donde se luce muy bien Cliff Curtis, como el líder. Incluso uno de sus secuaces (Raymond Cruz) se muestra muy intenso y primitivo y es de tremendo realismo. Esa escena capital contiene mucho suspenso. Tiene que ser una de las grandes escenas del séptimo arte. Ahí lo vemos a Hoyt/Hawke metido en una bañera, doblado, esposado y con una escopeta en la mejilla, rodeado de malas palabras y sus ruegos, violencia/potencia en toda esencia y sin embargo cuidada, dentro de una puesta en escena muy verídica. Éste filme tiene momentos notorios de exageración pero es cine comercial, cine popular, busca despertar emociones. Llega de manera frontal, primaria, lo cual se perdona cuando no todo es perfecto porque es un filme de verdad entretenido, de esos que te sacan sonrisas auténticas y fáciles, que entusiasman, que te dan hedonismo puro y duro, claro. Alonzo es un protagonista que todo el tiempo está hablando y haciendo maldades, es complicado mantener el estándar de perfección, pero en mayoría lo consigue. Él se impone en un barrio bravo, a él lo detestan. Tiene una personalidad avasalladora, que no le importa más que hacer lo que le da la gana, algo imposible de sostener, una personalidad kamikaze, es como se dice en el hip hop, a real dog. Su carro es cool y la cámara ayuda abiertamente a hacerlo notar en varias oportunidades. Así mismo cuando entra a su barrio y sueltan palomas en aviso de que llega. Toda la parafernalia de las miradas de tensión y amenaza que los rodean es sustancial como retrato artístico dentro del entretenimiento, cuando ingresan a esos barrios donde hay mucha droga, repletos de pandillas, y sin embargo entre ellos tenemos familias y niños jugando. Todo el movimiento por esos espacios es notable y se dejará en claro al final que no todos son iguales. Se oye preciso -nunca mejor- de fondo Cypress Hill como banda sonora, así como se luce Snoop Dogg de invalido vendedor de crack y encima le dan una escena donde se ve toda la calle y perversidad de Alonzo. La cara cuando a Hoyt le dicen que acabe con el amigo ex dealer (Scott Glenn) es impagable, y en esa misma línea se percibe toda su recurrente perplejidad. Cada explicación del momento de su sentencia de muerte, cómo pierde su arma, cómo se halla solo, es un despertar argumental muy astuto. Lo mismo toda la preparación con la mafia rusa y tener que juntar mucho dinero. Alonzo dice tener todo planeado y así se va mostrando toda su perversidad, que busca sostener su terrible corrupción. Toda la historia del lobo entrenado para deshacerse de los otros lobos y proteger a las ovejas es de un cinismo mágico como cine. Eso empieza a engordarse desde el arranque. Ver a Eva Mendes desnuda, con 27 años, también es un plus. La cara de Hoyt lo dice todo, no puede creer a ratos qué está sucediendo. Alonzo es sin duda todo un personaje, todo un logro. La escena del policía arreglando la llanta funciona para embaucar, porque en el fondo Hoyt quiere ser un héroe, una estrella del departamento de narcóticos, aunque tiene material para serlo. Es interesante verlo desde la perspectiva de Hoyt, un buen complemento, un novato que resuelve, que se enfrenta a cosas complejas donde anida el miedo, un temor lógico porque remite a sobrevivencia, real, práctica. Cuando Hoyt dice estar incomodo por recibir dinero corrupto, y habla en serio de llevarlo al cuartel, tras lo que está en curso, una intervención policial, donde antes ironizan que está lejos de Starbucks, es de antología. Toda la sorna que se imprime. No queda ahí, le piden ya lo inaudito. Imaginemos ponernos en su lugar. Después está escrito, como dice el policía que hace Dr. Dre. Hay que matarlo. Hoyt sin embargo es el novato idealista, medio inocentón, pero con recursos físicos. Se deja llevar de cierta manera, como cuando queda drogado. Como que no se convence de lo que sucede, si bien todo pasa en corto tiempo y eso hay que tomar en cuenta. Igualmente la perversidad y el cinismo de Alonzo es de no creerse. También es un tipo lleno de abundante atrevimiento. Como se oirá, un oficial muy conocedor, con muchos años de servicio. Por su parte, Hoyt muestra excepcional valentía. Llegará a responder, prefiero ciertamente ir a poner multas a los estacionamientos.  

jueves, 25 de diciembre de 2025

Die, my love


Ésta película sigue la estela de Beau is afraid (2023), es una propuesta incomoda, molesta, exagerada, extrema, delirante. La dirige Lynne Ramsay de quien muchos gustaron en particular We Need to Talk About Kevin (2011), si bien con distancia su mejor obra es Ratcatcher (1999), la que aunque es una película escocesa dialoga con el free cinema, con el obrero, con la clase trabajadora, de donde proviene Ramsay. We need to talk about Kevin, que le dio popularidad, tiene algunas conexiones con la presente película. Ahora una mujer es la que carga la locura en lugar de un adolescente. El filme adapta a la argentina Ariana Harwicz. El guion es de la misma Ramsay junto a los dramaturgos Enda Walsh y Alice Birch. El irlandés Enda Walsh tiene su mayor logro como guionista por un relato que remite a su propio país y es una muy buena película, Hunger (2008), del británico Steve McQueen con un gran Michael Fassbender -de madre irlandesa y criado en Irlanda- en uno de los highlights de su carrera. La británica Alice Birch tiene su mejor pergamino como guionista con la interesante Lady Macbeth (2016) aunque ahí está para detrimento The Wonder (2022), ambas con Florence Pugh (con Lady Macbeth como su highlight junto a Midsommar, 2019). La trama propone a una mujer de fuego, como en la apertura y en el cierre observamos abiertamente. Lo que veremos de ella no deja ninguna duda, frente a su comportamiento desenfrenado. Jennifer Lawrence es la absoluta protagonista de ésta película incendiara, algo polémica si bien actualmente pocas cosas llegan a impresionar frente a esperar lo inesperable. La bella y entregada Lawrence, con 35 años, de cuerpo hermoso, voluptuoso, abundante y naturalmente estético y seductor, a la que veremos mucho desnuda en pantalla, es Grace, ésta mujer que no quiere una vida familiar, una existencia convencional, que a partir del nacimiento de su hijo empieza a enloquecer, a perder los estribos (mención constante visual obvia de un caballo sin ataduras). Primero bajo pequeños detalles, miradas como a la nada, que engañan, que implican esperanza o salvación, que buscan contenernos; pequeños gestos, corporales, faciales, sutiles, algunos bromeando en solitario, tratando de soltar la pesadez, si bien cosas se van gestando, acumulando y en el fondo no es que existan culpables externos o rígidos, somos nosotros. Comienza a molestarle vivir en el campo, empieza a no soportar a su marido, Jackson (Robert Pattinson, quizá demasiado común y corriente para el terremoto que es Grace), por la vida matrimonial que no parece compaginar con su personalidad, a lo Britney Spears, de lo que se dice irónicamente de Grace que en otra dimensión debe ser una popular rockstar (también señal de verse autoreflejado en una hipérbole), al poco de (fastidiarle) sentirse diminuta al ver hacia las estrellas o el universo por el telescopio, en sentido peyorativo (particular, atípico un poco) de insignificante. Grace, no quedan dudas, es una mujer problemática, y de ello que valga mucho la autenticidad y honestidad que propone la novela de Harwicz, el desentrañamiento absoluto. Ahí hay originalidad que aplaudir aun a costa de llevarlo todo al extremo, a lo insoportable, que con seguridad a muchos va a molestar, como a los que no quieren críticas en contra o lo manejan con mayor astucia. Grace quiere sexo todo el tiempo con Jackson, es una fémina intensa -erótica, se podría decir- en toda magnitud, la que se aburre de las convenciones, aunque hay una parte de ella que anhela ser una buena madre y una buena esposa y ser autosuficiente a ese respecto, pero algo la supera. La podemos asociar con las jovencitas loquillas sueltas, las que no pueden contraer compromisos con facilidad, no lo quieren en realidad, o están detenidas en el tiempo, lo cual suena a un punto políticamente incorrecto de decir/ver, donde se estila mucho más cinismo y no se pretende juzgar a nadie negativamente, aun mirando dentro de la actual época de liberalidad que parece enaltecerte. Harwicz lo lleva al límite de lo aguantable, llegando literalmente a la locura, a la explosión emocional, a la crisis de quien uno es. Puede que ni siquiera sepa que le gustaría poseer. Le falta comprensión de sí misma. Se percibe aun como una anomalía. A esa vera a Nick Nolte se le llega a confundir, haciendo inicialmente de anciano con deterioro cognitivo producto de la edad. Se puede ver como feminista que la mujer no quiere depender de ningún hombre en ningún sentido o se defina en su libertad sexual. Percibe a los hombres por juguetes en sus manos, como con la fantasía del motociclista (LaKeith Stanfield) que la persigue a Grace como en una alucinación, y que después se descubre un simple mortal como todos. No obstante lo que atraviesa Grace se ve como un problema, hasta mental. Se podría decir que existe cierta autocrítica, porque la obra se propone no ser placentera, no ser fácilmente empática. No puede criar a su hijo, tranquila, como muchas mujeres. No puede sostener un matrimonio con alguien que parece querer, o eso pensaba y vivir en pareja le ha quitado en buena parte esa ilusión, aun cuando la suegra le ofrece ayudarle, al sentirla golpeada por la realidad de la maternidad, mientras vive inicialmente en una casa medio tétrica. La suegra es interpretada por la gran Sissy Spacek, como una sonámbula con escopeta en mano, tras la muerte de su marido, cuando deambula por el campo abierto, cuando se expone, como quien hace mención de una psicología, que está alerta a no dejar entrar a nadie más en su vida, el opuesto entonces de Grace. No obstante al final se harta un poco de ella, de su actitud, y viceversa, no desea oír. Grace realmente no quiere aprender nada. La cuestión parece ser lo ingobernable (para Grace la relación es una cárcel), como quien deja fuego por donde pisa y no es algo romántico de decir, aunque tiene de narcisista, el canto de la mujer realmente salvaje, como con la mímica de hacer de tigres en el pasto donde Jackson "no sabe" en donde se está metiendo. Está, curiosamente, demasiado enamorado (no obstante la engaña con aventuras pasajeras). No quiere ver, ni ella tampoco. En lugar de exponer la trama poéticamente, bellamente, como si fuera un comercial de publicidad donde todos se identifican rápidamente, se observa el asunto de manera insoportable, de forma bruta, lo que significa en realidad el comportamiento y las reacciones de Grace (daño). Existen soluciones para salvar la unión, pero Grace no está hecha para ninguna de ellas y ahí el relato es realmente duro. La escena cuando se lanza contra el vidrio puede ser un poco irónica pero deja todo en claro. Lo mismo la escena donde se queda en ropa interior y se arroja a la piscina en la reunión formal donde ya la gente es grande. Que en ese momento Jackson se hiperventile pone en pantalla humor negro. El comentario de que el bebé no respira tampoco es gratuito y dice mucho más de lo que aparenta, como el propio título.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Reflet dans un diamant mort


El cine tiene que seguir inventando para seguir existiendo. La literatura existe antes de Cristo y sigue vigente, está viva. El cine es un arte joven en comparación a la literatura. Tiene apenas 130 años de existencia. Pero en poco tiempo se ha hecho muchísimo cine y se sigue haciendo a ese ritmo. Es un arte efervescente. Reflect dans un diamant mort (2025), de los directores franceses radicados en Bélgica y esposos, Helene Cattet y Bruno Forzani, es una típica representante del cine que se hace hoy en día, el cine del presente y del futuro próximo, si bien uno prefiere por mucho lo clásico donde hay montón de obras maestras que cuesta superarlas. Tener una buena historia entre manos siempre es atractivo (más que la nada haciendo malabares para impresionarte), pero la cuestión del séptimo arte siempre ha sido como contarla. No es que abunden éste tipo de películas extrañas pero se distinguen del pasado, con sus múltiples lecturas, con su cierto estado de locura, con su uso de la fragmentación como no historia lineal, con su psicodelia, con el juego constante de las formas, con su extravagante pirotecnia, con su misterio imposible, con su elegancia formal pero con cierto cine B impreso, con ser una obra que busca tener estilo, con su explotación variopinta estética, con sus inagotables fusiones, aun cuando en realidad es la copia de la copia, llena de homenajes se diría y mucho reciclaje a lo Tarantino. Recurre a ser imitación mezclada, del giallo al poliziotteschi, del cine de género de culto italiano. Hay escenas que huelen a Hitchcock, aunque a ratos parece histérico el protagonista. Esa escena de homicidio y venganza tras la muerte de una ilusión crepuscular es Hitchcock a la vena. Igual toda la idea del asesino recluido en un hotel cinco estrellas de la Costa Azul, en medio de cierta decadencia económica, notoria inquietud, muchas culpas que lo persiguen, va por ese mismo camino del maestro del suspenso, del thriller. Serpentik es la versión feminista del Diabolik (1968) de Mario Bava, de donde hay mucha presencia, homenaje a éste célebre director. El relato nos muestra a un escritor de novelas thrillers de espías, John D., que parece seudónimo, interpretado por el gran Fabio Testi, con 84 años de edad, un actor que trabajó en todo tipo de películas, hasta de cine B. La versión "joven" la hace el belga Yannick Renier con 50 años que hace de un especie de James Bond. El escritor protagonista parece inmerso en el delirio del asomo de la demencia senil. Sus memorias, los personajes de sus libros, lo persiguen. Sus libros parecen beber de su vida cotidiana, convertido esto en historias fantásticas donde hay un aire a cómic, enemigos como salidos de la serie B o de una película de James Bond, con armas extravagantes, como uñas postizas o un vestido como cuchillas o incluso el propio cine como arma literal. En un momento se dice que uno de los enemigos del agente espía John D. lo tiene atrapado como en el libro de La invención de Morel (1940), donde el escritor se percibe como un personaje de ficción de algún sci-fi. Lo que vemos a la vera de la idea de Muerte en Venecia, un viejo escritor en sus últimos años descansando en un balneario con la fijación de una jovencita, cuando en efecto John D. es un mujeriego consumado, son pasajes de los libros que ha escrito, mucho neo noir como con esa muerte en aceite negro, mucho suspenso, mucho thriller, mucho cine de culto italiano, mucho agente secreto, némesis y femme fatales. Por ello seguir una sola historia o una historia lineal o convencional, la resolución de un misterio, no va por ahí ver así la película, sino son varios fragmentos de una saga policial, cantidad de relatos entremezclados, como con la artista afrodescendiente y agente asesinada inmersa como vecina de habitación, y a continuación el mismo político homicida y gángster muerto por un sicario nipón con una máscara a lo Onibaba (1964). La misma Serpentik de ésta manera tiene miles de rostros, representando enigma, anarquía y tensión. Pasa de rubia a caucásica de cabello azabache a mujer de piel morena. Ella parece representar un punto de ebullición para el escritor y el agente secreto, en su aspecto de mujeriego y no querer doblegarse a una relación formal, luego surgiendo una doble traición, quedándose sólo en ambas vidas, así mismo hacia una especie de agencia secreta gubernamental, lo clásico, tras el robo de unos diamantes en la aventura de la imaginación, en el que es un filme que parece homenajear a la propia arte de crear en sí misma. El escritor descansa, en su último acto, en una playa perdido en sus textos, imaginando compartir vidas fantásticas, historias increíbles. Por un lado la calma en la orilla de una playa y por el otro un auto volando por los aires para explotar al chocar. 

sábado, 22 de noviembre de 2025

Le Couperet


En todo puede haber excepciones, pero si una película te hace dudar si es realmente buena o no, esa no es tu película. La película que instantáneamente, sin esfuerzo, te entusiasma, esa es. Le couperet (2005) es una película de humor negro sobre un tipo que era muy eficiente en su trabajo, era de la plana superior, pero al haber una ola de recortes lo despidieron, a lo que el filme del griego-francés Costa Gravas remite, al cine que le guste e importa, el cine social. También le gusta el cine político, pero aquí está ausente o como adapta la novela thriller The Ax (1997) del americano Donald E. Westlake puede leerse como una crítica constructiva contra el capitalismo extremo. El hombre lleva 2 años sin poder superarlo y entra en un trance de enojo y lo descarga convirtiéndose en un mix entre asesino en serie y asesino a sueldo para si mismo. Investiga prospectos de competidores al puesto que quiere tener y saca una lista de 5 nombres más un jefe, a los que planea matar, para hacerse indispensable, convertirse en el más calificado. La idea es que el capitalismo nos vuelve muy competitivos hasta deshumanizarnos visto como crítica en plan de sátira. Estos jefes no temen tampoco hacer ningún recorte, aun cuando tu puedes ser muy bueno en lo tuyo, dejándote en total segundo plano. El protagonista, Bruno Davert (José García, francés de padres españoles), quiere matar y simplemente lo hace. Una de las tantas frases existentes mencionan que la falta de oportunidades incrementa la criminalidad. Empieza con muchas torpezas, y anda cargado de inseguridad, no representa para nada al típico asesino, broma que se utiliza bastante, es un burgués dirán algunos, de paso huele al Chaplin de Monsieur Verdoux (1947), pero es como si el destino le ayudara a cumplir con su estado de locura. Utiliza una pistola luger, perteneciente a su padre que fue veterano de las guerras mundiales, un arma que también se puede identificar con el nazismo. Davert entiende perfectamente qué le sucede, comprende sus emociones, pero nunca se detiene. Es un talentoso Mr Ripley más pedestre, mata sin mucha planificación, sin demasiado ingenio. No lo atrapan porque el destino no quiere que lo atrapen, donde entra a tallar el humor negro. Es una película entretenida. Cada cosa es expuesta de manera muy práctica, casual, ligera. El humor puede ser algo naif, pero nunca se excede para ningún lado, ni muy tonto ni más listo de la cuenta. José García está perfecto, es creíble en su ligereza con respecto a su crueldad y frialdad como asesino. Es un filme sencillo, sin grandilocuencia, como la que lleva la muy celebrada y más pomposa Ocho sentencias de muerte (1949), con la que comparte algo de parentesco. El presente filme está mucho más depurado, pero curiosamente lo hace bien. Así siendo más pequeña la película le funciona excelentemente. Davert por su condición naciente de antisocial tiene problemas maritales, con lo que se complementa con una subtrama y lo resuelve mostrándose muy familiar. Por un lado está su quehacer criminal y por otro su familia. No es una película que quiera ser tremendamente divertida, no va por ahí, es un poco como para pensar y no matar su cualidad de thriller tampoco, aun cuando va por el camino de lo casual. Es una película sin duda curiosa, tiene mucho de cine social, pero como conjunto es mejor que sus anhelos reflexivos. Logra salir a flote, triunfar, más allá de ser engullida por tanto mensaje lanzado a vuelo constante. Hay además una cierta énfasis en lo publicitario que pasa medio desapercibido. La gente que Davert mata son como él, están pasando penurias siendo sobrecalificados, no parecen malas personas igual, pero piensa que debe matarlos para tener éxito. Es un mensaje obvio, pero trabajado en una medida, que busca ser más que superficial, algo normal de hallar en Costa Gavras -si bien su filmografía tiene altibajos pero también grandes películas- y lo que así mismo hace que no sea un producto como para ver y botar, sino que logra distinguirse, aun en su practicidad y su deseo de ser una comedia, y que se entiende que Park Chan wook haya querido hacer un remake (fijo más exagerado, pero no es una crítica, sino lo menciono por su sello, como del cine coreano), aun cuando los remakes no suelen superar a sus antecesores. Una broma que hallo ciertamente mala es justificar la corrupción cuando la hija de 14 años sube la escalera para acaparar la atención. También los policías se ven más tontos que el asesino, algo quizá clásico en los franceses. El final propone una mirada feminista de todo el asunto. No hay que dejar de anotar que cuando un autor serio hace una buena comedia, cosa rara, es de celebrarse. 

martes, 11 de noviembre de 2025

Klute


Éste filme tiene a una prostituta que suele hablarle a sus clientes que dejen sus inhibiciones y se dejen llevar por sus anhelos sexuales. Ella dice que todo está permitido, que si lo hablan, lo hacen. Igualmente menciona que todo el mundo son cínicos, porque todos tienen alguna cosa sexual oculta. Realidad que es más una autojustificación que una verdad absoluta. Ésta prostituta es de alto vuelo, vive sola. Suele ser muy ligera, como vemos hasta en el final, pero como yace con la sensación de que alguien la vigila, además de que la llaman a cada rato en la noche sin contestarle, yace en tensión. Ella trata de mantenerse como que nada le importa, pero su trabajo de prostituta no le ayuda mucho a su salud mental. Va al psiquiatra, quiere que le calme, pero siente que la especialista no lo consigue, quizá porque sigue prostituyéndose y esto es el germen de su inestabilidad. Ella le menciona que siempre está en control de las situaciones sexuales, con sus clientes y sus fantasías, a los que trata de relajar motivándoles a que no se inhiban, que se liberen, lugar donde entra en acción el giallo con un asesino en serie, el despertar de un asesino, en éste thriller del americano Alan J. Pakula. Es un filme que parece a ratos de terror, con su música de acompañamiento de miedo, de suspenso, y pasar por pasajes tenebrosos. Hay muchos techos de vidrio, en el apartamento y en el ascensor de la prostituta. A esa vera se mira mucho desde arriba con la cámara, hay una continua sensación de observación, de algún voyerista enfermizo que recuerda a Peeping Tom (1960). Ésta es una prostituta común y corriente, pero no exageradamente vulgar. Ella menciona que no le afecta lo moral, sino le desagrada en secreto un poco lo físico, confiesa a la especialista que no disfruta nunca del sexo con ningún cliente, que simplemente actúa con ellos, aunque hay algunos que le caen bien, como el señor de 70 años que vemos en el relato y del que ella curiosamente tiene buen concepto. Se trata de ver a la prostitución como algo normal, natural. La prostituta quiere ser actriz y ahí entra a tallar un fotógrafo profesional que en realidad es proxeneta (Roy Scheider), típico ladino, bien ejecutado. El problema o el thriller en sí y el giallo aparece cuando un tipo se toma al pie de la letra lo que dice la prostituta, se deja llevar por las palabras, por las grabaciones que tiene de sus encuentros (a lo película de espías), y sale de él un lado oscuro, perverso. Se quiebran los límites en su psiquis. Éste se vuelve un stalker, se obsesiona con la mujer, también porque quiere cubrir sus huellas criminales. Así mismo puede verse como un retrato del poder, del que se corrompe al sentirse por encima del mundo. Igualmente esto habla de un primitivismo. La prostituta está interpretada por la hermosa Jane Fonda, con 34 años para entonces, sex symbol de la época, quien deja todo en la cancha, bellas tetas al aire de por medio en varias oportunidades, ganándose un merecidísimo Oscar por su performance. Ella presenta una escena donde está aterrada que es imponente, una masterclass, A+. Bree (Fonda) se siente tocada además cuando observa que una compañera cercana ha pasado del lujo al abandono, es ahora adicta a las drogas. Esto le perturba. El filme se llama Klute por un detective privado, interpretado por Donald Sutherland, quien es eficiente pero básico. Hace bien su trabajo, resuelve el caso antes de una capital explosión emocional, pero no exhibe ningún tipo de impacto para el espectador. Incluso es lo más simple como pareja. Tiene un semblante serio, eso sí un perfil bajo logrado. Bree se siente honestamente bien con él, expresa que Klute la acepta sin juzgarla en nada, por completo, hasta en su peor faceta, aunque se confiesa autodestructiva. No se ve como una ama de casa, llega a decir, y manifiesta volver a lo mismo, pronto. Como thriller no hay grandes sorpresas, ni grandes secretos, tampoco grandes resoluciones, pero en conjunto es sobradamente entretenido, que no sea pensar en que todos llevan algo oculto que hace peligrar su estabilidad mental, ese control que cree tener Bree sobre sus clientes, y el giallo lo desmiente. El filme toma más materia si lo vemos como un especie de estudio sobre la prostitución, y también del peligro que puede significar ser demasiado ligero con la liberalidad. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Three Days of the Condor


Robert Redford falleció el 16 de setiembre de éste año. Fue uno de los grandes actores de la historia del cine americano y uno de los grandes promotores del cine independiente. De las mejores interpretaciones que diera dentro de su filmografía está Los tres días del cóndor (1975). También posiblemente la mejor película del director americano Sydney Pollack. Adapta la novela más célebre del americano James Grady, Los seis días del cóndor (1974). Robert Redford no tiene necesidad de inventar una imagen que no le pertenece. Hace de un tipo que trabaja en una agencia de la CIA donde revisan/analizan textos literarios de alrededor del planeta. Podría adjudicársele que hace de un nerd, y encima amante del cómic, como de la tira del periódico dueña de su investigador favorito Dick Tracy, pero no lleva la figura cliché, porque Turner (Redford) se convertirá en todo un agente de la CIA hecho y derecho, más que un lector de libros. Turner es además un seductor neto, muy confiado en sí mismo y por ello relajado, gestor de la palabra precisa, como llegamos a ver. Las mujeres fácilmente se enamoran de él. Se hace una mención "sutil" de ello con el amigo intermediario. De esa manera hace de muy buena pareja la hermosa Faye Dunaway, la que se muestra de mujer sencilla, pero no tonta, con sus seductores 34 años. Tiene la carrera de fotógrafa, y se le coloca un lado artístico y existencial, aunque básico, funcional. Turner no tiene nada de extraño o extravagante, es siempre muy normal, clásico, encima es muy correcto. Dicen que hasta es un sentimental, pero puede ser rudo, aparte de que es muy inteligente. Se llega a saber que tuvo entrenamiento militar con lo cual justificar su fisicidad y su desenvolvimiento a lo James Bond natural, más pedestre. Ahí lo vemos intervenir teléfonos con cables públicos como seguir las líneas importantes con una computadora. Él logra dar tremendo revés y prácticamente en solitario enfrentarse a la comunidad de espías y asesinos a sueldo, contra un estupendo Max von Sydow como un asesino pagado alemán, un freelance, que da la curiosidad tiene un lado noble o justo (cuando se ganan su respeto), cuando es habitualmente muy frío para cumplir con los mandados. El filme es el descubrimiento de una extraña y silenciada masacre, donde mueren 6 personas, y luego se asesinan más por fuera. Interesante también el personaje del cartero asesino a sueldo (un fornido Hank Garrett). Se da una pelea cuerpo a cuerpo muy buena de paso. Turner empieza muy simple, sorprendido por completo. Se salva por mera casualidad, al salir, producto de la lluvia, por una puerta trasera de su lugar de trabajo. Arranca, lógicamente, muy inquieto, muy preocupado por todo, como cuando lo vemos en la calle sospechando de todo rincón, hasta de que le puedan sacar a lo gánster una ametralladora de un cochecito de bebé, mismo Los Intocables (1987). Pero poco a poco va cogiendo valor, fuerza, mostrando su audacia, y se dispone (entra en consciencia) para su propia investigación, la cual resulta algo increíble, que un hombre en solitario pueda llegar a averiguar unos negocios "sucios" de la CIA. Cosas habituales para la época, a los que se les llama irónicamente juegos, que son de estrategia política y recursos, cosa que cambia del libro original, por una denuncia más frontal. Entonces enfrenta a la CIA, hasta a lo Todos los hombres del presidente (1976), donde no sorprende que lo hayan contratado a Redford para hacer de Bob Woodward. Pero al mismo tiempo está expuesta la obra con verdadera sencillez que uno puede entenderla sin ninguna dificultad. Y en ese trayecto disfrutar de la maestría de su narración popular y sentir la fascinación por un excelente thriller. Es una película de ese ritmo glorioso que maneja el cine americano, donde uno nunca siente el tiempo. Siempre estás atento, entretenido, interesado. Es de esos filmes célebres donde abundan las novedades, las sorpresas, los giros, las emociones, justificadas/os. Hace fácil lo difícil. Si a algunos para su época no les gustó se le puede adjudicar a su idealismo que puede chocar con quienes son más ratas. Por ratos parece que será el relato de un típico loco neoyorquino, hasta Kathy (Dunaway) lo suelta muy sutilmente en una conversación, pero el filme cambia de registro y se crea uno de los mejores thrillers de espionaje de la historia. Un filme no tiene que ser inexpugnable para llenar esos zapatos, como Turner ganándose a pulso su sobrenombre de espía, El Cóndor. 

lunes, 3 de noviembre de 2025

The Day of the Jackal


El director de la presente película es el americano Fred Zinnemann, el director de las maravillosas High Noon (1952) y De aquí a la eternidad (1953). Adapta un libro que dos años atrás (1971) fue un bestseller, perteneciente al británico Frederick Forsyth. Es una ficción pero tiene un punto de partida real que es el inicio del filme. Un atentado contra el presidente de Francia durante comienzos de los 60s, contra Charles de Gaulle, a manos del grupo terrorista francés OAS, tras otorgarle de Gaulle la independencia a Argelia. El filme nos dice que para 1963 el OAS prácticamente estaba desarticulado, pero es ahí que entra en acción la ficción, cuando los últimos terroristas contratan a un asesino a sueldo apodado El Chacal, sobrenombre muy popular en adelante por el mundo, para un nuevo atentado a de Gaulle. Desde su contratación El Chacal trabaja sólo, aunque tiene informantes, topos, cerca de la policía. El Chacal es un tipo anónimo, sólo se sabe que es un inglés, pero al final Zinnemann hace una jugada (irónica quizá)  con no reconocerle nada, curioso dato, porque la producción del filme buscó británicos especialmente, y franceses, para su reparto, cuando el director tenía el anhelo de poner de protagonistas a nombres llamativos del cine americano. El Chacal es interpretado por el británico Edward Fox, en el papel de su vida, un rubio de cuerpo bien marcado, flaco pero atlético. El Chacal es famoso por diseñar sus propios planes de asesinato, como una Misión Imposible de un asesino a sueldo. Lo vemos mandar a diseñar un arma especial para el asunto, ligera y muy estratégica. Su identidad real es un gran misterio, borra toda huella con gran maestría. Es como si no existiera. Es los personajes que se recursea para movilizarce sin ser detectado. Es maestro en escapar, que es razón vital en su quehacer, poder huir y no ser hallado. Esto es pieza importante de todo lo que hace. Se dice que ayudó a asesinar a célebres políticos y hasta dictadores. El filme tiene una contraparte en la policía que lidera Lebel (Michael Lonsdale, también en el papel de su vida), especialmente llamado para atrapar al Chacal. El filme se convierte en una gran pesquisa, donde se pone a prueba el ingenio del Chacal, un tipo muy inteligente. Pero Lebel trabaja en equipo. Toda la policía, internacionalmente, particularmente la británica, está tras atrapar al Chacal y así evitar el atentado en Francia, en la próxima aparición pública del presidente. Lebel también es un cerebro y sabe sacarle el jugo a los recursos oficiales y hasta alguno no oficial. Es una película muy dinámica, bastante entretenida, una que nunca baja la guardia. Se pasa de poner en movimiento un plan de atentado a volverse la persecución del gato sobre el ratón. No obstante el plan de asesinato ya está definido, ya está sutilmente explicado al espectador, no sólo con palabras. La cosa es llegar al punto de ejecución (con todo en contra). Para eso el Chacal debe sobrevivir a la investigación policial en curso, cuando se dice que de Gaulle tiene la mejor seguridad (policía) del planeta de su lado. Es una película donde el asesino a sueldo es frío (mata inocentes o intrusos para no ser detectado, rastreado), sin llenarlo de pompa superficial. El Chacal es practicidad a la vena, muestra, ejecuta, detrás de su inteligencia. Su figura es de sofisticación, no es un héroe de la acción, que no es malo serlo, sino ésta es otra película, es un thriller político, no una película de acción pura y dura. Ésta obra es impecable en su producción de arte (como con los veloces robos de los bancos o el minucioso desfile del final), es una película imponente. Amable y audaz por igual. En todo momento se percibe cautivante. La policía se ve muy capaz con Lebel a la cabeza (donde muchos aportan, literalmente lo llaman seguido por teléfono). Van detectando todo. Las resoluciones son sencillas finalmente. No es una propuesta que pretenda ser compleja de entender, es una película de entretenimiento, popular, pero hecha con enorme talento. 

lunes, 27 de octubre de 2025

Night train (Pociag)


El autómata tiene más suerte que quien busca picos de entusiasmo, porque el autómata mira un millón de películas igualitas y se mantiene contento, sigue en lo mismo, de cierta manera es como si le fuera igual, no se le mueve un pelo. El que busca picos de entusiasmo busca películas que lo muevan, no quiere ripio, no quiere banalidad, es quien quiere ver siempre algo espectacular, algo especial, algo original, novedoso, algo realmente bueno. El autómata acumula millones de lo mismo. El que busca picos de entusiasmo piensa mucho que ver antes. Busca la gloria. Se toma su tiempo, disfruta el momento, le saca el jugo a cada experiencia, el IGB. El autómata es el cinéfilo eterno, el que no pide mucho, el que se conforma. El que busca picos de entusiasmo es el cinéfilo apasionado que un día puede decir adiós. Muchas veces pensar en películas pasadas quita magia a las presentes que estamos viendo, porque parece que todo fuera imitación, y la copia siempre es la copia, tiene siempre mucho menor valor. El filme presente es original, puedes ver a Hitchcock pero aquí como que le saca la vuelta. Es bueno verlo como un thriller porque eso te engancha, pero en realidad son cosas cotidianas la que veremos, es realismo común lo que vemos, desde un cine clásico, elegante, inteligente. Hay es cierto un asesino en el tren (tras un sugerente asesinato matrimonial, que tiene que ver mucho con el drama familiar y la libertad de pareja que presenciamos de manera muy dinámica, relajada y cautivante), lugar donde se contextualiza el filme, pero el tratamiento es totalmente otro al de una película de acción o suspenso. El filme maneja muy astutamente el misterio, sobre dos personas que suben al tren. Un hombre de lentes de sol que busca desesperadamente un compartimento doble en el transporte. No trae documentos. No pudo comprar el boleto afuera. Parece que escapa de algo. No oímos mucho su nombre pero dice llamarse Jerzy (Leon Niemczyk). La otra persona es una rubia muy hermosa. Lleva falda larga y tacos altos. Se llama Marta (Lucyna Winnicka). Ella anda llorando todo el tiempo, pero se nota que tiene carácter aun así. Le cambió el boleto a otro pasajero y no pasó el chequeo. Parece también que se esconde de algo o alguien. Ambos terminan juntos, en el mismo compartimento del tren. El filme tiene un aire fresco, levemente cómico, con la gente que va en el transporte. Son todos como vecinos curiosos. Muchas de las tomas son con gente que está literal muy pegada entre sí, o que van saliendo con el zoom out puesto muy sutil. Hay una sensación de aglomeración, de poco espacio. En el tren va incluso una peregrinación católica. Puede que hasta un sobreviviente judío. El filme es en mucho sobre relaciones afectivas, sobre romance, buscar al verdadero ser amado. Hay una mujer bella, también, que pretende ser infiel (Teresa Szmigielówna), que está buscando amante. Está casada con un abogado robusto que está muy pendiente de su intelecto, de sí mismo, cuando ella pretende más acción, más aventura, menos narcisismo. El filme va de difícil en hallar o sentirse realizado con alguien. No obstante hasta la boletera o la guardiana tiene su momento romántico. El filme tiene una gran escena de persecución, muy dramática, donde se incluye hasta un cementerio popular. Ésta propuesta tiene sus ratos irónicos, es una historia en mucho de derrota. Es también ansiar aventura romántica, que cotidianidad aburrida. De esto que tener un asesino en el tren sea todo un espectáculo, un circo, una aventura que todos quieren tener curiosamente, más que algo que temer o no querer que pase. Es claramente una ironía, como quien apuesta por la/el amante, que por la esposa/o. El filme es sobre lo común y corriente pero está tratado con cierta novedad, como cuando un joven persigue terco a una mujer columpiándose por fuera del tren a riesgo de lanzarse o caer. Hay un flirteo entre Marta y Jerzy que está muy bien. Ambos son muy seguros de sí y eso lo hace interesante. Hay atracción en el ambiente pero el misterio domina, los tiene ensimismados. Marta es coqueta, pero nunca fácil. Jerzy es algo sobrado. La gente está expectante de que algo pase en el tren. El filme cumple, a su manera, se apoya del periódico, como si fuera algo superficial, y así se trata al homicidio, sin grandilocuencia. Más es el deseo de participación del asunto de la gente común y corriente, como si todos quisieran heroísmo en sus vidas, y asome algo más vulgar al intentarlo. Incluso el abogado improvisa un discurso donde discute que matar puede ser menos de lo que en realidad es, como quien hace alusión a esa ironía que tenía también Hitchcock en sus películas. Las tomas del tren en sí mismo también son bastante buenas. Se siente que no sólo el transporte es un mero adorno o un lugar exótico para contar una historia. En sí es una película bastante curiosa, de las que te sorprenden sin alardes, lo que ves es lo que es, dándote sustancia, qué pensar. Te muestra con sutileza, pero sin dificultad, con delicadeza. Maneja la explosividad del hombre ordinario, no del tipo violento por costumbre. Ésta película es hacer de lo común algo extraordinario. La aventura del hombre promedio. No por nada es un tren que va a la playa, es un tren para tomar vacaciones, esperar lo excepcional, salir de la rutina. La lectura es de un universo donde amar es complicado para todos. Todos quieren que los amen (o los idolatren), no se ponen a pensar que (quizá) es otra la idea, según el filme. Es que tú muestres amor, que tú ames, antes que todo. Como quien dice que lo otro vendrá sólo o un causa-efecto fijo, aunque la vida suele ser más perspicaz o más rata que esto, como un guionista que siempre quiere ser más vivo que todos. Como decía el Nicolas Cage de El ladrón de Orquídeas. Yo soy lo que amo, no lo que me ama. Pero el filme se escapa de un lado y de otro. Vemos mucha desilusión, aunque hay también de la justa. Muy bien escenificado cuando el novio ve al hombre salir por la ventana del cuarto de la amada. Escena con mucha arte, cine puro, a la vena, que capta en pleno muchas ideas y emociones. Un poco de comprensión de un panorama, un poco heroico, un poco ruin, distintas perspectivas. Trasgredir está ahí y es cierto, depende de uno. Aquella mirada solitaria y melancólica rumbo a la playa, donde tampoco faltará pretendiente. La habitación que se descubre nido alegre de amor cuando ya todos se fueron. La mujer inquieta de amante soltando un quizá, quizá, quizá..., como el célebre bolero, y así. La mujer que feliz recibe a su marido, quien no sabe y ha podido perderlo. Éste es tremendo filme, del polaco Jerzy Kawalerowicz, porque esperas un thriller, que algo hay, y finalmente es otra cosa, de la que no esperas mucho, y da cátedra. 

lunes, 23 de junio de 2025

The Laughing Policeman


Adapta la novela de misterio de mismo título perteneciente a los suecos Maj Sjowall y Per Wahloo. Posiblemente la novela más celebrada del dúo. El director Stuart Rosenberg no fue tan estricto al parecer con la adaptación y se puede percibir de ello en que a pesar de que puede verse como una trama compleja hay muchas pistas falsas en el ambiente, pistas las cuales se desechan de manera donde la gran pantalla y el thriller ponen sus fichas. Es un filme que más allá de la apariencia de arduo de resolver posee bastante adrenalina y además tal cual señala un slogan de producción, tiene bastante realismo, un realismo que para parte de la actualidad puede herir susceptibilidades o pasar por políticamente incorrecto. Me parece que refleja muy bien el ambiente policial, así como el ambiente de barrio, la calle, como dentro de la comunidad de color, los burdeles de striptease y hasta Chinatown o la comunidad gay. El contexto es en San Francisco. El detective principal lo interpreta Walter Matthau quien ya se perfilaba como actor de comedias, pero aquí para la época hizo su gran paréntesis como actor más serio, literalmente, digámosle. El siguiente año haría igualmente de policía protagonista en la mega famosa –de las que no tienen detractores- The Taking of Pelham One Two Three (1974), una película más de entretenimiento puro y duro, un noir de cine popular. Matthau hace de un policía sin tanta cosa encima, algo curioso pensando que su personaje es parte de una reconocida saga policial en la literatura. También puede ser que alguien lo eligió pensando en el título, jugando con lo inesperado, con romper con el lugar común y de paso mostrar justamente algo de sarcasmo. El detective que interpreta es de los que no se hallan felices con sus vidas, dentro de la monotonía y la indiferencia familiar, mientras están obsesionados con su profesión y la corrupción que tienen que resolver. Éste detective de paso deja ver que tenía un affaire con la mujer de su mejor amigo, con quien se obsesiona por resolver su caso, quizá por un mea culpa. Éste compañero de la policía muere asesinado, investigando sobre una prostituta en sus horas libres. De la misma manera es interesante ver que el meollo criminal se relaciona con un asesino de esos locos que matan en masa y que el modus operandi se repetirá como si fuera un accionar serial. Un super plus es la performance y el personaje que hace Bruce Dern. Es un detective de policía del tipo que tiene rasgos detestables y otras cosas rescatables, que pueden saltar entre el bien y el mal o rozar los límites. Dern hasta coquetea con lo sospechoso por el tipo de personalidad que tiene, de esos policías que se les adjudica de muy pedestres, propios de la misma calle que retrata tan bien Stuart Rosenberg. El filme tiene también ratos como de un poco muertos que no le ganaran fanáticos, pero que agregan más verosimilitud a la propuesta, sobre todo a esa vida del protagonista que bien define el título irónico. Tampoco es que las pistas falsas sean vacías del todo porque agregan un ecosistema de variopintos caracteres.  La figura de la calle es bastante nutrida, hay pequeños gángsters, proxenetas, dealers o hasta vendedores de armas ilegales. Exhibe un panorama bastante completo y por ahí se instala muy bien Matthau y Dern como comiendo en las cocinas de restaurantes austeros. El quehacer de buddy movie también se maneja con cierta originalidad, puesto que llega a sobrevolar estar la vida en peligro de uno de ellos en ese compañerismo, tras su cuota de ambigüedad, tal lo muestra una interactuación con otro detective, que bien ejecuta Louis Gossett Jr. En éste compañerismo no asoma comedia, pero sí esquina. Es una propuesta curiosa, que se le puede criticar ciertamente, pero que en general es verdaderamente atractiva, vale la pena, mucho mejor que ver algo sin real personalidad o sin proponer algún tipo de reto formal. Hay que tomar en cuenta que se distingue aun hoy, como adaptación de una saga literaria renombrada y con bastante agua bajo el río, cosa que tiene peso, porque uno no quiere ver nuevamente lo mismo, de ningún tipo de cine.

sábado, 10 de mayo de 2025

L'Istruttoria È Chiusa : Dimentichi


Lo que sorprende inicialmente es que Franco Nero aunque hizo una carrera con varias producciones de bajo nivel es de reconocerle que es tremendo actor. Aquí realmente lo hace muy bien, es muy expresivo, sabe contener el miedo y el dolor de su personaje, sabe ser frágil y también valiente, todo de manera convincente y bajo contundente emocionalidad. El director del filme, Damiano Damiani, también es un gran director de cine, quizá muy poco reconocido para la buena calidad de sus películas, que no se revisten de demasiada materia, recurren bastante a lo esencial sin caer en lo monótono. Igualmente domina el cine de entretenimiento y lo hace con cierto grado de sofisticación en sentido de darle sustancia al cine de género que hace y que puede leerse hasta un poco intelectual, sin dejar las coordenadas de un cine accesible a cualquier espectador, hasta el más afín al de la acción pura y dura. El cine de Damiani es realmente seductor. Mantiene un alto nivel de atractivo como narrador. Su arte es interesante y al mismo tiempo se ve con mucho agrado hedonista básico. Nero interpreta a un arquitecto que cae en una terrible cárcel llena de mafiosos y asesinos producto de un choque accidental y su fuga. Es un hombre de bien, un hombre de dinero, un hombre incluso idealista a cierto punto, pero esto se pondrá a prueba producto de la ley de lo criminal, la ley de la sobrevivencia. En la cárcel conoce a un hombre realmente probo e intachable que es capaz de sacrificar su vida por sus principios. Vanzi (Nero) intenta hacer lo correcto, pero al tratar con un importante mafioso de la prisión, Salvatore Rosa (Claudio Nicastro), que uno puede confundir con el director de la penitenciaria y quien necesita deshacerse de Pesenti (Riccardo Cucciolla), el sujeto idealista que quiere señalar la culpa de cierta mafia empresarial, entra en una vorágine de miedo frente a la criminalidad de la prisión. Damiani maneja éste miedo como pocos, como se puede ver en el esquema y ejercicio dotado que coloca en su magistral película –valga la obviedad del título- I Am Afraid (1977), con los grandes Gian Maria Volontè y Erland Josephson. Hay un buen plan –que lleva cierta originalidad como película en toda su estructura hasta el final devastador y traumático- para sacar de en medio a Pesenti que lo involucra a Vanzi como fintiando su participación casualmente y en ese trayecto se ve como puede uno quedar fuera de circulación si chocas con los poderosos amos de la prisión. Es un filme que muestra muy bien la fragilidad de vivir o morir si te ponen en la lista de los enemigos oficiales o cuando estás como anillo para el dedo como prueba de legitimidad. Es de esa manera que muchos capos de la mafia se ganan el miedo y el respeto, por su cualidad de miserabilidad. Vanzi hace lo que puede para adaptarse, pero el lugar lo sobrepasa, como a cualquier persona de bien. El realismo del filme es potente, no cae en la caricatura, ni tampoco en la sobredimensión. Así el sistema para tener sexo (con la impresionante Patrizia Adiutori) en prisión es audaz y coherente. El dinero en la cárcel te puede ayudar, pero el poder (la pirámide) está primero. En ese ámbito Pesenti es un kamikaze, pero Vanzi es alguien mucho más pedestre y la pieza clave para el jaque mate en varios sentidos. Temer morir está en todos, pocos hombres pueden ser realmente heróicos, Pesenti es uno de ellos. Pero Salvatore es un demonio en toda la palabra. Igualmente, el cinismo y la frialdad del guardia al mando del centro (Turi Ferro). Hay diversos vínculos de amistad en prisión. Asistimos a muchos tipos de presos, como Biro (John Steiner), el eterno delincuente juvenil. También se apela a la dignidad del preso, como con Campoloni. Muchos estan expuestos a la fragilidad de la existencia, en un lugar donde es un pequeño reino donde favores esenciales valen más que la propia vida. Es el opuesto de la civilización idealista donde cada ser humano es importante. También hay una señalización de clases bajas empujadas a corromperse, como arguye el jefe de policía. Es una película pesimista, pero también la cárcel representa un submundo infernal.

lunes, 24 de febrero de 2025

The Getaway


Ésta es una película de acción muy buena. Pero hubiera sido perfecta sino fuera por la introducción que se hace del amor de pareja que se exhibe muy propia de telenovela, pretendiéndose poética, y hasta en la laguna parece comercial de tv., si bien es importante porque el filme se solventa de ésta relación. Ésta parte inicial notoriamente romántica luce muy endeble y no es tan breve, parece de otra película. Incluso el protagonista peca mucho de híper sensible en esa consonancia, no como un convicto, alguien que ha pasado las de Caín en la cárcel. Sobre todo cuando su salida implica que seguirá por el camino criminal. Pero después el filme otorga intrepidez en su acción, se pone realmente memorable, sin exagerar la grandilocuencia. También con los pergaminos y maestros que tiene, una novela de Jim Thompson, Walter hill como guionista y Sam Peckinpah en la dirección, no había pierde. Ali MacGraw en sus 33 años se luce muy bella, se diría que es irresistible para cualquiera, pero se le percibe en buena parte frágil para el personaje que tiene y que se necesita como soporte. De todas formas cumple, no malogra el filme. No es la elección más idónea, pero da personalidad al conjunto, aun así. Ella no tiene una carrera con muchas actuaciones; ésta debe ser la mejor que ha dado. La parte del basurero es bastante emocionante, claro reel del mejor cine de acción. Muy detallada. Cine puro y duro. Las tomas del recojo hasta el terral te ponen a sentir un paso a paso de mucha potente tensión. Igualmente el desenlace a lo Unforgiven (1992), con los 6 hombres contra uno es súper atractivo. Full adrenalina. Produce escenas gloriosas. Doc McCoy (Steve McQueen) con su escopeta y su revólver, dando la cara, en desventaja, a lo Django (1966), es oro puro. Finalmente ahí lo vemos al protagonista en toda hazaña. La llegada de los mafiosos sureños de aire clásico en el carro musculoso parece salida de una de las mejores películas mexicanas de ajuste de cuentas. Posee una maravillosa visualidad. Se ve super into the movie, en el contexto americano folk. Ben Johnson como el capo y político corrupto, con una mirada filosa y a otros ratos sutilmente pícara, muy sugerente, es tremendo acierto desde el principio hasta el final. Es un formidable antagonista. Mención especial además de John Bryson como el contador. Cuando dice que hay que dejar el cadáver en una zanja, limpiando su rastro y la escena, suena a noir serio. Las persecuciones y enfrentamientos con la policía también generan muy buena acción. Se nota una fuerza policial muy poco inteligente, poco previsora, más funcional, como pasar cerca de un ómnibus sin notarlo, o no poner barricadas en el pase a la frontera. Pero puede verse como la película de otra época, más light en todo sentido, más despreocupada. McQueen es sólido como antihéroe, de ladrón de bancos. Trasmite mucha naturalidad. Tiene un toque de tipo duro muy conseguido, sin necesitar de posturas intimidadoras, sino todo muy en su normal expresividad, normal seriedad. Se le ve un hombre rústico, campechano, sin llegar a ninguna cuota de vulgaridad. Es como que está en el medio de cierto refinamiento y cierta llaneza. Se le ve un tipo común pero educado. Lo interesante de él es que así puede concretar roles bastante verosímiles de tipo duro. La vulgaridad viene con el compinche, Rudy Butler (Al Lettieri, tremendo secundario) que tiene una sub-trama que inspira ese porno moderno con el supuesto marido observando ser engañado en una faena sexual y esto se mantiene en gran parte del filme con la ligera mujer muy bien interpretada por Sally Struthers, a la que tratan como adolescente boba. Esto se observa perverso, pero también irónico, como el sentido del humor de un cierto machismo. Pero el filme se ubica en Texas y en estos relatos predomina el clásico duro rural. La escena con el viejo cowboy de clase trabajadora pone el sentimiento en pantalla y la humanidad existencial y de paso consolida sin disfuerzos al dúo. Hay un fuera de campo sobre un coito por negocios que escenificarlo hubiera aumentado el realismo y agregado sordidez al filme, pero ésta película es una obra de cine cuidada y rehúye ello. El fastidio a esa vera se reduce en su efecto pero es afín a ser usado repetidas veces para discutirlo, habiendo en el aire un quehacer emotivo, lo cual es curioso en un filme de vaqueros. El robo del banco es competente aunque no impresionante, luce un asalto sencillo/fácil, de pueblito y entidad con mil descuidos de seguridad, pero es capital en la historia, como implica el título. En adelante la propuesta –éste gran thriller criminal- paga con creces su precio como una notable película. Se mantiene hasta el final en gran nivel de acción. Lo que sigue es perfección pura. McQueen representa al hombre que puede tener a cualquier mujer y al mismo tiempo un tipo sin musculatura, pero capaz de enfrentar cualquier reto físico. Cuando pasan por la máquina de basura es una representación inteligente de que pueden con todo, aunque no es una lucha de aquellas como contra lo imposible que se ve en la realidad más contemporánea del cine de acción, sino una historia de pueblitos del sur, una historia campechana, que se palpa sustancial, notablemente real. 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Longlegs


El director de la presente película es Oz Perkins, el hijo del querido actor Anthony Perkins y aquí hace una película sobre un asesino en serie, como lo era Norman Bates. Longlegs es el asesino en serie del filme pero tiene la particularidad que no yace presente en el lugar explícito de los homicidios, produciendo un misterio de porqué los padres de familia de cada hogar escogido en una fecha recurrente -según una misiva que se suele encontrar, firmada por el tal Longlegs- terminan matando a sus propios seres queridos en total acto de demencia. En ese sentido el filme se inspira en la serie True Detective (2014), la excelente primera temporada, y en Zodiac (2007), en la parte de investigación sobre un asesino en serie. De True Detective recoge la contextualización del campo, de lo rural, de aquellas casas que parecen granjas modernas. Se ubica en el estado de Oregón. Pero el filme va más allá de una investigación realista e implica el terror puro y duro con buenas escenas de miedo y gore impactante. La explicación del filme no convencerá a todo el mundo porque es como si en realidad no existiera, pero se ampara en el cine de género, en la libertad del espectáculo, y tampoco es malo, salvo para quien se ajuste o fije a la parte donde Maika Monroe como Lee Harker, una especie de Clarice Starling, hace su búsqueda e interpretación de lo que está ocurriendo. En esto entra a tallar que ella tiene visiones de su pasado que ha olvidado o no quiere reconocer porque le es traumático. Es un filme que se justifica en el imaginario del cine de terror, sólo que la guía es una joven agente del FBI -en constante estado de tensión- investigando un caso policial. Como tal, visto bajo el código del cine en sí mismo, es un filme atractivo. La explicación no es complicada de entender, porque no va por convencerte con pruebas (pero sostiene su relato en la libertad del arte), sino sobre todo contarte una historia como a la luz de una fogata donde se te trata de asustar y en ese lugar lo hace muy bien la madre de Harker (Alicia Witt) que tiene varios elementos interesantes en su figura. Es una película que se plantea en los opuestos, el amor desmedido de un padre con el que les hace daño. Hay una figura retorcida bien trabajada en el ambiente, creepy, que suma bastante y ya venía buscando el director con anterioridad. Nicolas Cage luce un poco ridículo, pero al mismo tiempo es genial su compromiso con el arte y poder actuar en papeles bastante extravagantes, sin miramientos de decoro si se quiere decir. 

martes, 30 de julio de 2024

Taste of fear


Taste of  fear (1961) es una producción de la Hammer escrita por Jimmy Sangster, muy reconocido en la productora y éste uno de sus mejores trabajos como habitual guionista. Dirige Seth Holt. Es un thriller y una película de suspenso. Lo primero que hay que decir de ella es que es una película muy ingeniosa, no es lo que parece y lo digo de verdad. Puede señalársele de un poco tramposa, pero esto es parte de la trama también y es una lucha de poder aunque un juego invisible además. Es una película de investigación, hay un hombre que se le presiente desaparecido, asesinado, y ahí entra a tallar el efecto de la imaginación, la locura, un juego psicológico, si bien al final como película quedará como otra cosa, optará por una afirmación straight, frontal, dentro de un toque novedoso. Hay pocos personajes pero todos conllevan riqueza de complejidad. Tenemos al gran Christopher Lee como un doctor y mejor amigo. Realiza oficialmente un personaje secundario, pero como hay pocos todos son muy importantes. La trama maneja muy bien la imagen de la protagonista, una chica en silla de ruedas, interpretada por Susan Strasberg. Ella lleva una notoria indefensión, fragilidad física, que se pone bajo el reflector en varias oportunidades, pero es una chica valiente y aventurera. Ella hace de la detective de la historia. También es interesante el papel del chofer, con muy buena performance de Ronald Lewis, que hace de galán y se roba un poco el show, dibujado con mucha forma, para hablar incluso. Es valioso ver como socialmente lo tratan en su entorno, como por la joven rica (amistosamente, horizontalmente). El chofer sabe su lugar como obrero, pero al mismo tiempo llega a ser audaz con la muchacha rica. Le dice algunas cosas osadas, pero perspicaces. Cero amor telenovelero de por medio. Es una película que por el final resulta brutal, pero en mayoría del metraje todas son suposiciones. No obstante siempre es un filme de aspecto clásico, elegante, muy sofisticado para el grueso de la entretenida Hammer, pero de los que se dejan entender aunque para lograrlo hay que hilar un poco.  

jueves, 27 de junio de 2024

En retirada


Adolfo Aristarain esbozó algo de lo que haría Juan Carlos Desanzo ahora, con Últimos días de la víctima (1982), pero Aristarain recurriría al thriller psicológico y al noir, lográndose más con el noir a donde debió apuntar ya que es donde luce mayores virtudes. Si bien el filme de Aristarain se puede leer como una lectura social de la época, con la dictadura a sus espaldas se pierde en un cine muy poco explícito donde esa lectura puede no tomarse en cuenta o es proclive a pasar desapercibida. Es entonces que Desanzo retoma lo que intenta Aristarain y lo lleva a su terreno, a lo que conoce, a sus propias reglas y a su estilo y logra algo contundente, sólido, versando en una lectura social muy abierta, muy clara, muy potente, haciendo uso del exploitation, del cine de acción, inspirándose nuevamente en el cine de El Vengador anónimo (1974), obra maestra y ejemplo de inspiración de cine de acción. Desanzo es así el primer director de cine en hablar abiertamente de la dictadura, en dedicarle una película, y lo hace a sólo 1 año de que ésta terminase, con lo que muestra bastante osadía, pero en un producto que es redondo, no sólo una lectura social, sino un excelente thriller exploitation. El filme nos remite a un asesino, apodado El Oso (Rodolfo Ranni), que como menciona el título y el propio relato, debe adaptarse a la democracia, al estar todos en retirada, pero él que hizo cada cosa con total convicción (que lo dice a boca de jarro), crueldad y frialdad pasa por dificultades de poder insertarse en una sociedad normal, quizá porque es un ser primitivo y aun así auténtico, aunque deplorable. El oso es un tipo en realidad sin ley y va incluso contra su propio equipo y trata de extorsionar a un empresario coludido con el régimen anterior. Ésta es una propuesta que todo lo lee hacia lo social pero usando el exploitation, es por ello que métodos de tortura o violencia se pueden ver como métodos fácilmente asociados a ese pasado que no sabe éste asesino como quitárselo de la psiquis, que incluso denota problemas mentales, también porque éste tipo es un antisocial por naturaleza, como vemos con la relación con la mujer promiscua (la sex symbol argentina Edda Bustamante). Es un filme que tiene su buena cuota de erotismo, hay hasta un desnudo femenino y exhibición frontal de una modelo, porque el oso se mueve por mundos sórdidos, pornográficos y corruptos como buen exploitation en toda regla. El Oso y la propuesta le pasa revista al pasado reciente argentino y lo hace con mucha adrenalina y entretenimiento puro y duro, es un filme de género de esos que están muy bien hechos, muy bien amalgamados con lo social. La secuencia final con El Oso subido atravesando los techos es de gran suspenso. La participación de Julio De Grazia también es un plus, es un actor que trasmite mucha emotividad y refleja perfectamente su fijación. Los encuentros entre De Grazia y Ranni no tienen nada que envidiar a su inspiración americana. Por ratos parece que no estuviéramos en los metros de Buenos Aires sino en el mismísimo New York. Es un filme muy inspirado como exploitation, está muy bien ensamblado, el Oso es un tipo muy activo, siempre escarbando en el único mundo que conoce y lo define. En un momento juega al pinball y un joven lo llama gordo, no sabe con quien está tratando, el filme en ese sentido concreta un gran asesino en Rodolfo Ranni que cumple con lo que promete. La parte de atravesar los techos hablan de alguien muy particular que rompe con las apariencias, propio de lo que hace, de alguien capaz de lo más radical. 

sábado, 1 de junio de 2024

Get Carter


Get Carter (1971) es una de las mejores películas de gángsters no solo de Inglaterra sino de la historia del séptimo arte en general, es una película un poco intrincada pero compresible y honesta, como las mejores clásicas. Tenemos a un gángster llamado Jack Carter (interpretado por el gran Michael Caine) que es un sicario culto, hasta pasa por amable y educado y a ratos simpático (no teme sonreír), pero que es frío y muy cruel cuando quiere serlo, y él tiene una misión. Su hermano ha muerto y hay indicios de que lo han asesinado y Carter quiere descubrir todo el asunto, aun cuando trabaja en Londres y no quieren que investigue nada en Newcastle, pero Carter ama demasiado a su hermano y no tiene miedo a nada ni a nadie y no hace caso. La propuesta del británico Mike Hodges, en su debut como director de cine, trabaja con un thriller de investigación y al mismo tiempo va poniendo mucha acción en pantalla, pero no propia de hoy en día donde cualquier hijo de vecino con efectos especiales puede convertirse en arma mortal como salido de Matrix sino con sustancia, con inteligencia, con una narrativa notable, donde más que saber agarrarse a golpes de manera vistosa y veloz con un millón de contrincantes violentos, es hacer uso de si se quiere un apego con lo real, no obstante con cierta libertad para que el cine entusiasme, pero en sí es un filme que es progresivo y todo siempre muy justificado, que recurre a poderosas puestas de escena de cierta manera intelectuales, donde el cine se ampara en la creatividad narrativa sin tampoco despegarse de lo cool. El filme también tiene una escenificación muy británica, muy de cine social, muy campechana y nacionalista, que le otorga esa cierta suciedad que pega perfecta con un asesino a sueldo como Carter. Éste Carter es una joyita, se mete con todo el mundo, él mismo incluso se autodefine como una mala persona en una conversación, pero como todo personaje que no es unidimensional tiene sus afectos y muchas veces es difícil de clasificar. Siempre ha creído que su hermano ha sido una buena persona, y así lo dicen igual quienes se lo topan. Carter va sólo contra el mundo, se deshace de todos, no perdona a nadie en pantalla. En ese sentido el filme es muy nutrido, su mundo de la mafia es amplio y de esa manera aparecen muchos personajes muy bien construidos, dándose tiempo para otorgarles personalidad e identidad. Los filmes de acción de nuestra contemporaneidad, de artes marciales o combates a puño limpio, a grosso modo son entretenidos, pero efímeros e intercambiables entre sí, fáciles de olvidar. Siempre tratando de impresionarte con peleas cada vez más grandilocuentes, pero nada como una buena historia, así mismo dentro del género de la acción. Carter se ve real, Michael Caine no parece sobrenatural, no luce como un superhéroe, pero enfrenta a la mafia de Newcastle (y más) con total aplomo y efectividad. Uno contra todos, sí, pero con realidad si se quiere. Carter muestra mucha inteligencia, al mismo tiempo que es implacable, matando. Hay varias muertes que lo muestran tal cual se ha definido, no duda en hacer justicia por su mano. En un momento algo grave le impacta, llora y eso lo vuelve más firme con su misión, vengar a su hermano. Eso muestra una gran historia encima, más complicada de lo que empieza, y eso habla de la calidad de película que  tratamos y cómo un filme de gángsters, de venganzas, de ojo por ojo, de acción puede ser grande, tal como un filme arty. No sólo es matar, que desde luego de eso va en cierta manera, sino de preparar el momento, de preámbulos, de cortejos, de engrandecer la situación, sin que sea literalmente acabar con alguien. Ahí yace la maestría del filme, no sólo de adrenalina y velocidad que la tiene, pero es un filme impredecible. Es una película de gángsters, pero se siente como una visita al barrio, que justamente eso hace Carter, ir al lugar donde creció y hacerse cargo de quienes han olvidado quien es o han querido pasar por encima suyo, aun cuando eso es lo que hace él, no respetar a absolutamente nadie, pero ésta gente realmente es peligrosa, pero de aspecto real. El filme trabaja también muy bien la sexualidad y lo sórdido, la mafia de Newcastle está implicada en muchos negocios sucios y uno de ellos que se ve desde el inicio es la prostitución y la pornografía. En cierto momento Get Carter se siente como una película de espías, con una antiheroína jugosa con la apetitosa y ágil Glenda (Geraldine Moffat). Ella misma se autodefine como encubierta bajo la apariencia de una mujer tonta, pero aunque es una fémina adorno de los mafiosos, tiene dimensión, tiene muchas capas, de corrupción. Igualmente la participación de la casera (Rosamarie Dunham) en la trama es otra delicia, con escenas a lo cine social incluidas, a lo romance melodramático indie o low cost británico. Se puede ver algo de inspiración hacia los noir de Adolfo Aristarain. 

martes, 7 de mayo de 2024

By the law


El relato nos ubica en el Yukón, Canadá, donde se ve un fuerte invierno, muy bajas temperaturas y congelamiento por doquier. Más tarde feroces deshielos. Es un lugar difícil y solitario como observamos en sus grandes puestas de escena, en sus secuencias, y a través de su poderoso realismo, donde el lugar para lo que se nos cuenta es muy representativo y trascendental. Así en la misma línea observamos que es la época del descubrimiento de oro en la zona, una época llena de leyenda y aventura, fines del siglo XIX. El director del filme es el soviético Lev Kuleshov, un hombre importante para el cine, no sólo de su país sino del mundo, fundó una de las primeras escuelas de cine del planeta, inventó valiosos métodos de edición y montaje, hizo que el cine sea más dinámico, más psicológico, más empático y más profundo, fue un teórico del cine, sentó las bases para otros, fue pionero en el cine. Ésta película se basa en cuentos del americano Jack London quien era un humanista, un hombre que se preocupaba por el prójimo, y puede leerse en parte lo presente como cine social por la impronta del escritor y por ser un filme soviético. Pero Kuleshov y London van más allá, y hacen cine y literatura por la puerta grande, ese que es más que ideas políticas. Construyen una historia que juega con el terror, con el thriller. Presentan una narrativa que trasciende, como análisis del ser humano en general, estudian su psiquis. Para esto tenemos además mucho histrionismo, a falta de poder hablar, al ser cine mudo. Éste histrionismo orbita alrededor del cine de género, precursor e infuenciador de los Jack Torrance que vendrían después. Muchos de los gestos faciales que observamos en By the law (1926) parecen como propios de un demente, aunque también se plantean expresiones ligeramente cómicas (donde el histrionismo se ve más normal o menos antinatural). Pero como justamente tratamos con la patología, con el desequilibrio mental, éste histrionismo queda perfecto en esta historia de terror. Tenemos solo 5 personajes, una sociedad, que van en busca de oro al Yukón y quedan aislados en una pequeña casita de madera, una que por buen tiempo quedará a la deriva del inclemente frío, de las lluvias, lluvias que simbolizan varias cosas, que imprimen tensión, que reflejan estados de ánimo y hasta ayudan a pensar y concebir la idea de lo paranormal. Ver la casita con los personajes en el interior dentro de medio inundamiento -bajo una memorable escenificación- invoca ese caos en que se hallan, ese momento tan difícil donde la ley oficial está ausente y tienen que enfrentar el desequilibrio, alguien que parece animalista y actúa como empleado, cuida de los otros y hasta halla oro para ellos. Pero surge bullying, aprovechamiento, abuso de la bondad, de la humildad, de la pasividad, hasta se roba y se engaña, se humilla, desde cosas que parecen simples expuestas abiertamente y con una cierta inocencia infantil pero que esconden que una persona no se alimente cuando se halla en condiciones adversas. Entonces pasa lo que nadie espera, lo más extremo, lo que concibe terror mas que noir, produciéndose un lujo de escenas a esa vera y una formidable interacción. Vemos que las cosas que quedan regadas por el piso simbolizan sangre. Late la muerte con tremenda fuerza en escena como el cuento de Poe del corazón. La tetera anuncia que todo está hirviendo, en ebullición, se han metido en tremenda tensión, en tremendo dilema, han tenido (y tienen por adelante) que solucionar lo impensable, lo extraordinario. Se ha desfigurado y entremezclado entre todos el bien y el mal. La maldad y la crueldad ha engendrado más maldad y hasta peor crueldad. Se nos está diciendo que la falta de humanidad, la falta de compasión y empatía con el prójimo puede engendrar monstruos, a diestra y siniestra. En sí la propuesta tiene muy buen suspenso y perversidad como terror, desde el código del cine clásico, del cine cuidado, del cine mudo, del cine refinado y profundo pero al mismo tiempo empático y próximo con el público. El desenlace es tan siniestro e impactante como presenciar el pico máximo del problema, en que cae la inconsciencia. No obstante como cierre se permite un cierto chascarrillo o acto de liberación que atenúa para bien como para mal su conceptualización, tanto desencadenante. Muy bien todos, en particular la expresividad demencial que manifiestan y no es para menos en ella, Vladimir Fogel y Aleksandra Khokhlova, esposa en la vida real de Kuleshov. 

jueves, 4 de enero de 2024

Bowling Saturne

Bowling Saturne (2022), de la francesa Patricia Mazuy, queda con un título perfecto en la traducción (pensando en Argentina) de Boliche Saturno, un lugar para sociabilizar (como con el club de cacería), así como para enamorar mujeres, que es lo que pretende el protagonista y administrador del boliche del filme, Armand (Achille Reggiani, hijo de la directora, que lo hace bien), pero lo curioso es que Armand es un asesino en serie y para más agregados interesantes, su medio hermano, Guillaume (un sobresaliente Ariel Worthalter), es el jefe de policía responsable de la investigación. Es una película que denota austeridad en los alrededores narrativos de los crímenes, pero los crímenes, los asesinatos, llevan tremendo realismo, bastante detallismo, que hasta se hace especialmente inquietante y muy incómodo ver el estado en que quedan los cadáveres y esto pasa en varios momentos. Armand tiene un problema grave mental con su sexualidad, pierde la cabeza cuando se excita. Vemos gradualmente su deterioro hacia empezar a matar mujeres por las que se halla muy atraído y logra conquistarlas con facilidad -es un tipo que tiene pinta de galán- y luego las mata tras excitarse. El filme asocia la cacería de animales salvajes con el accionar del asesino en serie y no es algo muy original, pero el club éste permite con su quehacer que se agreguen momentos algo distintivos a la película, aunque son finalmente poca cosa, no demasiado interesantes. Con esto es como si a Patricia Mazuy le interesará la protección o cuidado de los animales salvajes o la discusión de si practicar la cacería es en realidad algo inhumano e insostenible y ahí entra en el panorama la relación romántica del filme, quien tiene una organización de protección para animales, y es una chica que es un poco curiosa físicamente para una película, fémina que tiene ascendencia asiática y es algo gruesita, tal si sumara un lado común al conjunto y esto lo tiene la propuesta en general dentro de su formal austeridad o emparejamiento con un trabajo clínico, donde lo forense es un destaque brutal. Armand es un tipo que parece no haber tenido nunca amor de nadie, un ser solitario, un vagabundo, alguien abandonado de siempre a su suerte, como lo describe a perfección -con cine en esencia, con lo visual- los primeros 15 minutos de apertura de la película, hasta que su medio hermano -quien siente cierta compasión por él o responsabilidad por las acciones ajenas de su padre- quiere ayudarlo, pero no llegan a entablar un vinculo de afecto sino simplemente se tratan con distancia. Guillaume es un poco frío o seco, mientras se nota que Armand le tiene resentimiento (le llaman en un momento el hijo bastardo). De cierta manera Armand se impregna de su padre, de su falta de amor hacia él y de su afición por la cacería, de lo que nace un tipo enfermo. Posee una gran furia interna -como con los gritos que lanza en su camioneta- y se desembaraza de ésta de la manera más siniestra, de la forma más atroz. Es un thriller entretenido. Lleva su cuota estilo arty y una cotidianidad europea parecida al cine independiente americano. 

lunes, 2 de octubre de 2023

Reptile

Es el debut de Grant Singer, prácticamente un desconocido que ahora hay que seguirle la pista puesto que ha hecho un gran thriller y ha puesto un poco más en forma a Benicio del Toro, que tampoco le iba mal, ya que había hecho un thriller con Soderbergh, están las Sicario y una con Wes Anderson y aquí brilla como protagonista, un oficial de policía encargado de un caso que investigaremos junto con él. Como para que uno brille es importante que haya una buena película detrás, 3 actores ahora cuarentones, que han tenido antes sus épocas prometedoras o de gloria, aunque acá los tres medio perfil bajo lo han hecho bien y al dar la talla, más la empatía de la identificación de sus carreras profesionales, lo suyo es un triunfo en todo sentido. Así tenemos a Michael Pitt como el vecino (justamente) resentido y con cariz de fuera del sistema; a Alicia Silverstone -de 46 años- como la esposa del policía protagonista, Tom Nichols (Benicio Del Toro), que también opina sobre la investigación y hasta juega un poco a la desconfianza general; y Justin Timberlake, como un millonario dueño de inmobiliarias, sospechoso central de matar a su novia o conviviente con 33 puñaladas. El filme parte de ser una muerte de pareja a algo más grande con excelente manejo de la explicación dentro de cierta complejidad, donde poco a poco van saliendo sospechosos, hasta ir muchísimo más lejos. Entra a tallar también que Tom Nichols es sospechoso de respaldar la corrupción de un antiguo compañero, o quizá de solo guardar silencio; y esto así mismo, como bien dice el extraño pero ágil mental Eli Phillips (Pitt), es una historia de redención y de separar la paja del trigo. Es un filme interesante, cool y al mismo tiempo sin dejar de perder una necesaria formalidad, y es que luce como un filme inteligente, y un poco exigente. Es una buena película que pide por un espectador con cierto nivel de atención, pero planteando un tablero limpio, claro, bien sustentado. Tom Nichols necesita creer en sí mismo, cuando sufre un poco de no hacerlo, pero como bien dice, ama ser policía tanto como a su mujer. Igualmente es la historia del héroe contra el mundo, pero desde coordenadas que no se despegan de la realidad, pero que desde luego tienen momentos especiales. 

lunes, 10 de julio de 2023

Rapiña

El director mexicano Carlos Enrique Taboada no solo es un maestro del cine de terror, también tiene otro tipo de películas bastante buenas como la presente, Rapiña (1975), un thriller y drama rural hecho unos pocos años después que ya mostrara su dotes en el cine de terror y antes de lograr su mejor película en el cine de género, la magistral Veneno para las hadas (1986). Rapiña es cine social también, vista desde la óptica de la corrupción por el dinero; vista atípicamente en el cine, desde un campesino humilde. El detonante es oír una conversación intima llena de fastidio y enojo de un hombre venido de la gran ciudad que yace frustrado en el pueblito donde vive y se siente estancado y así mismo también Porfirio (Ignacio López Tarso), nuestro protagonista, en el reflejo de quedar como hipnotizado por el desprecio hacia la vida rural y, en segundo plano, hacia la humildad del campesinado. El hombre que habla es el doctor del pueblo, supuestamente un hombre culto, que se deja llevar por sus pasiones emocionales y su cierta auto-visión de superioridad, aun cuando es un hombre mediocre, no por trabajar en un pueblito, sino por aceptar que no puede cambiar su destino, y no tener fuerzas para salir de donde no se siente feliz. Todo ese enojo y desprecio hacen que Porfidio quiera distinguirse de sus hermanos -pensando incluso en el futuro de sus hijos señalados de primitivos-, pero ante la frustración natural de cara a la falta de oportunidades y de no tener dinero frente a condiciones generales adversas solo verá su obsesión ejecutable cuando vea una avioneta destruida y abandonada en las alturas, sin aun identificarse por las autoridades. Es costumbre ver avionetas de gente rica sobrevolar por lo rural y al caer queda mucha riqueza material lista para hacer lo que indica el título. Ésta se presenta a sus ojos como la gran oportunidad de Porfidio que lentamente no se dará cuenta que pondrá en practica caer en la inmoralidad tras soñar tanto en irse, en hacerlo a toda costa (producto del enajenamiento que le genera el supuesto intelecto del pueblo), tal como en Madeinusa (2005), exhibiéndose capaz de hacer hasta lo impensable, volverse un hombre digno de un cuento de terror. En adelante es un filme sencillo, es caer en la peor corrupción, quedar cegado por un sueño de mejoría, de donde saltará la aventura de poder salirse con la suya, pero como en aquella vista desde lo alto, es como quedar mentalmente atrapado, tentado por el demonio que se presenta elípticamente en todas sus acciones. Muy buena la interacción con la pareja de mejores amigos, con los actores German Robles y Norma Lazareno. Robles medio que está irreconocible y muy metido en su papel, como un tipo bastante básico. Éste filme recuerda un poco a otro de los mejores de México, Macario (1960), donde también lo protagoniza López Tarso con semejanzas, aunque en Rapiña es otra clase de hombre. López Tarso sostiene una gran interpretación, aun cuando utiliza una manera de hablar y un maquillaje bastantes primarios. Rosenda Monteros también actúa muy bien como la esposa de Porfidio y tiene una escena melodramática muy lograda, ella es dinamita para el espíritu más salvaje. Tenemos enfrente de nosotros la parábola del anhelo en bruto de dinero arrastrándonos hacia el simbólico desierto, separándonos de nuestros hermanos, de nuestra humanidad.