domingo, 3 de marzo de 2024
Poor things
domingo, 5 de marzo de 2023
Saint Omer
jueves, 4 de noviembre de 2021
Los Huesos
Éste trabajo chileno de animación en stop motion ganó mejor corto en el festival de Venecia 2021, le pertenece a la dupla Joaquin Cociña y Cristóbal León. La protagonista es una muchacha que recuerda a la de la película de Tim Burton, El cadáver de la novia (2005). En éste corto de 14 minutos de duración una muchacha anónima es una especie de bruja y a la vez una anfitriona de teatro de variedades. La muchacha que luce como una princesa entre autóctona y refinada, ligeramente hippie, fresca, juega a la ironía popular, que recuerda en cierta manera a Beetle Juice (1988), otra joya de Tim Burton. El corto es de terror, es macabro, y trasmite susto en la mirada de piezas corporales desmembradas y descompuestas moviéndose caóticamente o en un baile frenético, como salidas de una plancha de autopsia, aun siendo animación y lo logra sin esfuerzo, viéndose natural y en un estado relajado que hasta se ve que la bruja juega a la titiritera y permite ver un poco el mecanismo técnico del filme que astutamente lo usa como recurso visual abierto y narrativo. El filme es progresivo en la construcción que implica al mítico Frankenstein de la gran Mary Shelley, se sacan de la tierra dos cadáveres pútridos, se les pone piel, forma, cuerpo; yacen primero en pedazos, luego son cosidos y forman monstruos, seres humanos deformes, hasta finalmente ser vestidos. Todo toma cierto tiempo, no es inmediato, cada momento piensa en cuajar; son huesos, piel y ropa, los monstruos pasan por éstas tres fases y distintos bailes y teatro. La muchacha "inocentemente" domina la situación, como una demiurgo; estos dos cadáveres yacen manipulados todo el tiempo por ella, ahora resurrectos como zombies, juzgados por la tierra, esa que la muchacha moviliza como parte externa de su anatomía mutante, mágica; es la fusión simbólica con las raíces chilenas, que han venido a juzgar a estos dos cadáveres, que son los políticos chilenos Diego Portales y Jaime Guzmán. Portales es el ministro que sentó las bases del estado de Chile, en el nacimiento de Chile como nación organizada independientemente, durante comienzos del siglo XIX, y representó el poder de lo aristocrático, es decir, lejos del poder del pueblo, y si se quiere, actualizándolo, del socialismo moderno, ese más moderado y económicamente inteligente. El otro es el continuismo que representa el ministro y asesor próximo de Pinochet, Jaime Guzmán. Ambos políticos fueron asesinados y su aparición en el retrato de variedades se hace mucho más lógico de lo que uno puede creer sin perder la perspectiva de un ubicuo análisis político del actual Chile, en ésta sesión de espiritismo con toques irónicos y teatrales, pero sin ir muy lejos del terror y del arte popular. El corto hace como que fuera material descubierto de una data de comienzos del siglo XX, pero aunque Guzmán nació después es por ser también una visión de futuro, de los cambios en la realidad política y social chilena contemporánea auscultando el pasado. Ésta data así mismo simboliza estar sentando los cimientos de la animación chilena y latinoamericana, hacia una visión competitiva, internacional, de nivel y con personalidad. Es un divertimento visual, estético, con su roturas de paredes y encuentro de pasajes secretos en busca de lo oscuro, y también una pequeña declaración política empatizando con los nuevos tiempos.
sábado, 26 de junio de 2021
Shorta
Debut de los daneses Frederick Louis Hviid y Anders Olholm, presentada en la semana de la crítica del festival de Venecia 2020. Es una muy buena película de acción, pero más artística que una de acción pura y dura, con un manejo inteligente de la realidad, con un análisis sólido de la sociedad de Dinamarca y de Europa en general, con respecto a la migración árabe. Nos ubica en un ghetto de árabes en Dinamarca donde acaba de ocurrir el arresto violento de un muchacho por parte de la policía, y esto ha generado que se levante la gente, pandilleros en mucho, y éste ghetto se convierta en especial zona de peligro. Dos policías son enviados a investigar, a palpar la zona, y se hallan en una batalla y sobrevivencia frente a la revuelta del lugar. Los árabes gángsters del guetto suelen reclutar chiquillos, les dan armas. Esto, desde luego, pone las cosas más difíciles, porque los chiquillos se enfrentan a la policía, y la policía termina respondiendo. No es que la policía sea santa, pero aparte de ser gente ruda están como entre la espada y la pared. También el poder corrompe, saber que uno tiene la fuerza de lado hace que uno pueda tender a cruzar la línea. La inmadurez, rebeldía natural y temeridad de los muchachos es otro factor. Tampoco a la policía le tiembla la mano. Todo esto genera odio y mala imagen. De igual forma la pobreza y marginación del ghetto influye en el panorama. Tener otra cultura, o incluso ser muy devoto de la religión, una más de responder que de poner la otra mejilla, puede pesar además. El filme pone a un policía, a Mike (Jacob Lohmann), a parecer racista inicialmente, intratable incluso, un tipo muy rígido con sus convicciones y prejuicios, con su vocación y mirada del otro, pero a medida que pasa el filme y van sucediendo cosas, algunas con demasiada coincidencia, Mike se muestra más humano, más reflexivo y más compasivo con los árabes del ghetto. El otro policía, Jens (Simon Sears), luce como una buena persona, tranquilo, amable, justo, pero su justicia es demasiado idealista quizá, es como que está por encima del mal. Ésta película ciertamente es un poco tramposa, pero se presta para juzgar el bien y el mal más allá de lo perfecto, lo blanco y lo negro, colocar matices y poner en jaque al policía ejemplar, algo que puede fastidiar y no es tan común, sobre todo cuando Mike es percibido como el opuesto y hasta rajan feo de él en el arranque, incluyendo a Jens en dicho raje. No obstante ésta es la audacia del filme, generar algunos cambios o complementos a la personalidad de los protagonistas. Finalmente entendemos un poco a Mike, de quien se argumenta digamos su punto mediante la trama. Pero con el corazón de Jens presente en el tramite, cosa que nunca se pierde de vista, solo que él entra en un halo de desesperación, en un derrumbe, en una crisis que sólo un tipo curtido y algo más perverso puede solucionar, y ahí es tal cual la vida misma (la imperfección general, que tampoco es claudicar en los ideales, sino tenerla presente), con ello también llega la gloria de la propuesta, en una película que recuerda a la magistral Tropa de élite (2007).
domingo, 20 de junio de 2021
Milestone (Meel patthar)
Presentada en la sección Orizzonti del festival de cine de Venecia 2020. Dirigida por el indio Ivan Ayr. Orizzonti es una sección para cine de última actualidad (es como decir, el cine del futuro), cine rompedor, original, atrevido si se quiere. Éste filme es cine de autor, no es cine indio popular, aquí no hay musical ni melodrama, hay drama pero expuesto con cierto sostén emocional. El protagonista está en el trance de definir su existencia, de pegar un gran cambio, le ha llegado la vejez de golpe, a través de abandonar el trabajo que ha tenido toda su vida, él es camionero. Yace en medio de una fuerte tensión, y carga además un peso grande por la muerte de su esposa. El sufrimiento se ha posado en su diario vivir. No obstante el filme tiene cierta frialdad, le ha puesto razonamiento y temple a su protagonista, a Ghalib (Suvinder Vicky). Ghalib no llora, pero está preocupado en su interior. El filme tiene una narrativa no del todo convencional, hay respuestas un poco que salen expuestas fuera de lo común, quizá por estar haciendo cine arte o cine de autor o quizá porque también el cine indio tiene o busca su pequeña distinción. El filme es claro, sencillo, no del todo directo, maneja sutilidad, pero tiene momentos de clímax, momentos decisivos. Uno de ellos es cuando Ghalib ofrece una gran suma de dinero -un fajo grueso, mismo negocio mafioso- al muchacho aprendiz que ha llegado para tomar la posta, para relevarlo, para jubilarlo. Éste muchacho necesita el trabajo, tiene una necesidad económica, no hay maldad en sus acciones, es alguien humilde y amable, esto hace más complejo el panorama. Encima Ghalib ha tenido acciones discutibles, no es ningún santo aunque también es un tipo educado, no es tampoco un agente del mal. Se trata el retrato de personas comunes. La propuesta tiene un contexto sencillo, sin estridencias ni algarabía, hay mesura en el ambiente, por más que la situación no pinta bien, como llegamos a oír de huelgas y la explosión del amigo despedido, pero en fuera de campo; el filme deja la violencia para imaginarla, poniendo hincapié en lo intelectual, pero también en lo sensible, en lo humano, nos pone a razonar el fin de una etapa, la vejez, la compensación y los beneficios sociales, el filme es cine social sutil, conocemos de la sociedad, de la tradición india. Presenciamos lo autóctono de la mano de ese juicio popular que recibe Ghalib. Es un filme que sabe explotar elementos simples de manera muy competente y novedosa.
viernes, 18 de junio de 2021
Selva trágica
Dirigida por la mexicana Yulene Olaizola, escrita junto a su compatriota Rubén Imaz. Nos ubica a comienzos del siglo XX en la selva maya, entre Belice y México, con gente que extraía goma de mascar. Un grupo de hombres halla a una mujer de Belice, una hermosa morena llamada Agnes (Indira Rubie Andrewin) que escapa de la tiranía de un matrimonio concertado con un ricachón gángster inglés. Éste la persigue para matarla, mientras todos caen poseídos por el espíritu de un demonio de la naturaleza salvaje metido en el cuerpo erótico y anhelado de una mujer en medio de muchos hombres. El filme mezcla aventura con cine de terror, va a medias según el ojo con que se mire. En un momento un hombre trepa un árbol y cae helado de golpe, se ve que algo se mueve en la cúspide de la vegetación, a lo Depredador (1987). Junto a momentos místicos y oscuros como éste vemos que los hombres se matan entre sí por el contrabando, la traición, la ambición, el poder y también por estar en el momento equivocado. Agnes camina en silencio medio como una zombie pero de fuerte atractivo sexual, su cuerpo ya no le pertenece, y en esa ruina y esa violencia y brutalidad, sumergida en el primitivismo masculino, vemos que el karma empieza a hacer su jugada macabra. Esto, desde luego, es interesante y entretenido, aunque el filme a ratos se resuelve demasiado simple. No obstante ésta propuesta vence cierto estado de deja vu y tiene gancho, logra ser atractiva en sí. La mujer yace entre criminales en potencia, la selva es un lugar para romper toda regla. Pero la trama, a través de cierta justicia divina, hace que la pasividad e indefensión de la mujer se convierta en destino firmado, en muerte, al que no puede contener su perversidad ni su libido. El filme por ello es una buena opción de un cine folclórico, con su personalidad e identidad, con su mito, enmarcado en un cine de gloria comercial, de la mano de la aventura y el terror gracias a la selva. Agnes es como esa mujer que dicen las historias aparece sensual en la carretera para robarte el alma, con el exotismo de una morena de Belice -no obviar un notable fetichismo con sus zapatos blancos sucios por el barro-. Lo que aumenta atractivo a la propuesta es que de manera inteligente la película nos hará entender como ella se convertirá en esa trampa mortal, sembrando terror sutil, al tiempo de un eficiente cine de género.
viernes, 19 de febrero de 2021
The disciple
Ganadora de mejor guion en el Festival de Cine de Venecia 2020. La dirige el indio Chaitanya Tamhane, es su segunda película. Es una película que requiere cierto esfuerzo, de cierta paciencia. Es una película inteligente, sutil, y cuando no es sutil lo contrasta muy bien, como cuando escuchamos lecciones y definiciones de la música clásica india que tiene de cierto aire de esnobismo y excepcionalidad. En el filme vemos cómo hacer o entregarse a la música clásica india del norte es algo especial, algo exigente y poco popular, es un sacrificio en sí y es algo que requiere de alguien místico de cierta manera. Todo esto se puede conjugar con la vocación por encima del éxito y el dinero, es decir, lo auténtico y al mismo tiempo lo romántico y poco práctico, en ello está la esencia de hacer algo trascendental, sin tener todo el reconocimiento que esto debería tener. Es señalar a ésta música como el arte y lo sublime y no lo popular, lo superficial o monetario. En el filme suenan algo pedantes las lecciones y conceptos de una maestra de la música que escucha y se entrega con devoción nuestro protagonista, Sharad (Aditya Modak), pero en otro momento esto se dice, mediante un especie de critico musical y coleccionista de rarezas musicales, a quien se le termina lanzando agua a la cara por sus comentarios tan descarnados, sin filtro se podría decir. Éste critico es un personaje rico en palabra, aun cuando, desde luego, no tiene nada de simpático; así igualmente el protagonista es lo más seco y poco empático que uno puede imaginar, incluso lo vemos masturbándose en varias ocasiones como desfogue común, otro punto de virtud del filme, esa naturalidad para no querer ganarse fácil al público. Es un retrato muy honesto, muy profundo, y valen mucho sus contrastes, son muy astutos y sabios, y complejos, como cuando la música clásica india -música mística, ascética, trascendental- se contrasta con esos programas de cable de concursos de talentos musicales (pero a través de una aspirante de aspecto tímido y sensible) o con la simple música romántica y melancólica que llegamos a ver cantar en el metro por alguien humilde. El filme maneja contrastes y matices notables; hay gente noble, pero imperfecta, discutible (aunque sin nada grave tampoco), seres humanos simplemente; hay gente honesta, pero igualmente imperfecta. El gurú o maestro musical de Sharad es un anciano que tiene problemas de salud, que toca con fervor, pero no le alcanza el dinero ni para su salud, y esto se dice que en parte es por su culpa -no hizo todo lo que estaba en sus manos-, tanto por la idiosincrasia de su tipo de música. Así en el filme se da más de una sola perspectiva, hay un panorama complementario, aun con el comentario poco empático. ¿Verdad o comentario mala vibra?, queda cierta duda, hay algo de cierto ahí. Es una propuesta que quiere que el arte o la música hablen por sí mismos; nos dice que el arte también conlleva su marketing, sus historias, y que lo popular también tiene su gente auténtica o no demos todo por sentado, no cerremos las puertas. Sharad es un hombre inteligente, tendrá éxito, será empresario, él haya la salida a sus dificultades y retos musicales, no todo puede ser romanticismo nos expresa el filme. Por otro lado es una película exigente porque todo lo que hace Sharad no parece gran cosa, el tratamiento es bastante austero. Así mismo la música clásica india que oímos no se percibe muy empática, hay cierta distancia, pero esto se dice muy bien en la película, y queda muy bien definido como cine. Ésta música es para pocos. Aun así la oiremos bastante en ésta obra, hay mucha performance. En la última escena, con el músico callejero, se puede entender que nada está escrito, que el éxito le cuesta más a algunos, a cierta arte, pero el éxito finalmente no tiene dueño, depende de cada uno. En un momento se dice con euforia, claramente, si quieres tener dinero trabaja con canciones románticas, pero la presente película nos dice como conjunto, no des nada por sentado, y con eso nos quedamos. Ésta película es tal cual la música que retrata, aun bajo la autocritica, es una propuesta exigente, pero exitosa, y es mística no para pegarla de trascendente o esnob, sino por la dedicación que le entregas, por el amor que le pones, por tu sacrificio, porque el protagonista no es simpático, pero sí un tipo verdadero, así verlo masturbándose no será algo lindo, pero es eso, la imperfección de lo real, y uno no deja de luchar y ansiar no solo trascendencia; más que sobrevivencia, también éxito.
martes, 5 de mayo de 2020
El oficial y el espía (J'accuse)
lunes, 4 de noviembre de 2019
Joker
domingo, 30 de diciembre de 2018
The woman who left (Ang babaeng humayo)
domingo, 23 de diciembre de 2018
Dulce país (Sweet Country)
martes, 12 de junio de 2018
Manon
martes, 1 de agosto de 2017
Heart of a Dog
miércoles, 27 de enero de 2016
Verano de Goliat, Los Ausentes y Minotauro
En Verano de Goliat, Pereda, hace una docuficción sumamente austera – que incluye harta espontaneidad, como en aquellas entrevistas y sonrisas de los primos de Goliat, o con una mujer con sus tantos hijos- donde el título de Goliat es el sobrenombre de un chiquillo de aspecto ordinario que cuenta con la leyenda y el misterio de haber matado a una novia, sin que nos remita a ningún castigo. El filme es sumamente libre en su ordinariez narrativa, sobrellevando una gran falta de trascendencia expositiva, salvando la de recordar de memoria una carta de pendientes que revela toda una problemática común de subsistencia, que resulta en escenas repetitivas, morosas y típicas de cierto cine arte, que no por ello no es que carezca de naturalidad y hasta de belleza escénica.
sábado, 19 de diciembre de 2015
El Clan
lunes, 14 de diciembre de 2015
Trilogía existencialista
La trilogía también tiene en común la cámara estática, un cromatismo identificador del grupo (en la última en marrones y amarillos), la adscripción por lo general de lugares casuales como escenarios (el bar clásico, pequeñas habitaciones y austeros apartamentos, la simple calle, lugares de negocios, entretenimiento y trabajo, espacios de consumo, ventas o restaurantes), un quehacer de cierto absurdo o particularidad, aunque también hay mucha ordinariez, mientras otro tanto parte de un aire surrealista (la segunda, Du levande, 2007, es entendida como un sueño completo con aquella llegada de los bombarderos), bastante humor negro o, en cambio, suma sutilidad e ironía, en una trilogía formada por tragicomedias, con a su vez unos pocos momentos de plenitud luminosa, además llevan alguna crítica política, social, militar, religiosa o histórica, y una cantidad de sólidas y bien trabajadas metáforas, como en la primera película de la trilogía, Canciones del segundo piso (2000), en el sacrificio de una niña a manos de la clase dominante creyente en milagros, los que aun sabiéndolos infantiles apuestan por lo imposible; y luego la llegada de la caminata de los fantasmas/zombies hacia el abandono y la soledad, tras el arrojo de los crucifijos como medio trunco de subsistencia.
La trilogía existencialista es un llamado a analizarnos como seres humanos, incluyendo no solo nuestros tantos pesares, sensibilidades, locuras y extravagancias, dentro de monotonías, necesidades y obligaciones peleadas con nuestra trascendencia, sino por su parte nuestra crueldad, la dificultad de la convivencia social, las limitaciones humanas, los defectos.

















