Mostrando entradas con la etiqueta Festival de Cine de Locarno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festival de Cine de Locarno. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de agosto de 2026

Locarno 2026: Los Vencedores


Ésta película ganó el máximo premio del festival de cine independiente de Buenos Aires (BAFICI) 2026 y mejor dirección en la competencia internacional del mismo festival. Estuvo en la sección La semana de la crítica del festival de Locarno. La dirige el argentino Pablo Aparo que viajó hasta las islas Malvinas o islas Falkland. Sólo, hizo de camarógrafo, protagonista, director de fotografía, sonidista, entre otras cosas. Las imágenes que grabó se ven bien, están bien filmadas. Hay además una edición bastante competente. Por entonces según dice en pantalla, Aparo tenía 38 años. La película se llama los vencedores porque estos son los protagonistas, los isleños británicos que radican desde hace mucho tiempo en las islas Falkland. Los británicos la habitan desde 1833 hasta el presente. En 1982 el gobierno militar argentino ocupó el territorio y planteó recuperar las islas para su país, pero, en 74 días, Inglaterra se hizo del control de la zona, ganó la guerra. Aparo conversa con varios isleños, los entrevista. Todos ellos se sienten británicos y defienden su posición. Entre lo curioso que dicen es que la guerra los benefició de cierta manera, hizo que Inglaterra invirtiera en Falkland a continuación, además de otorgarle seguridad militar. Argentina hasta el presente sigue reclamando las islas. Los isleños dicen esperar que Argentina finalmente desista de reclamarlas. Aparo no desestima el pedido de Argentina, pero escucha a los isleños, les da la palabra. La película se convierte en el nacimiento de una amistad entre Aparo y un isleño escocés con quien comparte mucho tiempo del documental. Es una película sencilla y amable. El escocés reniega un poco, pero se le ve en realidad bastante llevadero. Expresa abiertamente que Aparo le cae muy bien. El escocés tiene un terreno grande y vive en el campo. Éste pelirrojo escocés por lo general yace sólo y le cae muy en gracia tener compañía, tener un buen amigo. Como británico cree que las islas le pertenecen a Inglaterra, pero no le mortifica para nada tener un amigo argentino. Medio que se quiere decir que puede ser peligroso por su afición a las armas, pero luce en mucho un típico hombre del campo que algo más. Se le ve fanático del western y de John Wayne. Es un tipo pintoresco en una medida. Aparo no confronta mucho con nadie, pero en su amistad el escocés oye algunas preguntas incomodas. No obstante no es esa clase de filme. Es interesante conocer como es la vida en las islas Malvinas. Algunos lo creen un lugar aburrido, otros lo defienden como un buen hogar. Aparo pone música tétrica cuando muestra algo militar, pero no pega mucho. Como los militares argentinos en 1982 cogieron a unos de prisioneros, se sienten los habitantes ahora tranquilos con el ejército británico entre ellos. Los ven como sus protectores. Los isleños explican que los contrarios eran soldados pobres y muy jóvenes, carne de cañón. Los separan de sus mandos y su gobierno. Sitúan la guerra similar a un acto criminal de ingreso violento y toma de rehenes. Se da a entender que Falkland es un sitio estratégico para Inglaterra, pero no se siente mucho así, aunque si un lugar muy británico, muy nacionalista, aunque tratan en general bien a Aparo como argentino. Incluso como suele ser habitual para la gente en general muchos se emocionan con ser filmados. Es una película que como no plantea un conflicto firme entre dos bandos opuestos sino se ve desde los isleños, se siente una película de cierto perfil bajo y se hace menos marketera, poco política, menos emotiva y menos efectista. Pero a un punto es interesante ver como piensa el otro y cómo se ve actualmente el lugar. La misma sorpresa que los isleños mencionan se llevaron los soldados argentinos cuando llegaron en 1982 y vieron que lucía como un lugar británico y no era que alguien quería ser salvado por Argentina. Lo que no suena raro cuando los británicos tenían 150 años viviendo ahí. 

sábado, 6 de septiembre de 2025

78 Festival de Locarno: Le Lac

Le Lac (2025), del suizo Fabrice Aragno, el director de fotografía de los últimos largometrajes de Jean Luc Godard, debuta con éste filme que no tiene en realidad narrativa o un relato entre sí de estricta convencionalidad. El mismo Aragno ha dicho que dejó de lado hacer un guion y asumió ésta obra con algunas notas no más, dejando filmar en cierta espontaneidad, interactuar con la naturalidad del clima y la aventura de su regata de vela colocada en una competencia equis/cualquiera del lago Lemán. Es valioso cómo compone bajo esa libertad, cómo coloca las tomas, los cambios, frente al lago, qué recoge de aquella espontaneidad del clima, como fuertes remecidas, algo de tormenta, la lucha por dominar a la naturaleza con la habilidad de sus protagonistas, una pareja. Uno de ellos, Bernard Stamm, un regatista profesional de 61 años de edad, real regatista. Lo acompaña la actriz Clotilde Courau que coloca la expresividad en mayor consonancia, las emociones que surgen del lago, el cual simboliza los estados de unión afectiva entre los dos. Vemos como pelean la relación, hay miedos, enojos, tristezas, meditaciones, miradas perdidas, desilusiones, compenetración, ternura, complicidad, hasta una nota sexual, desde la sugerencia, sin coito, como cuando Stamm yace desnudo en más de una oportunidad. Sacar las plantas acuáticas que se atoran en la regata, para permitir seguir adelante, ya lo dice todo. Courau como toda actriz europea se ve natural/tranquila frente al desnudo ajeno, aun siendo en la vida real una mujer casada. Ella tiene 56 años y una carrera humilde en cierta manera, aunque extensa. El filme es una fuente de expresividad emocional a través del lago. El final puede leerse como el de The Truman Show (1998), mientras pensamos en la dedicatoria de la película, al mismísimo Godard, que Aragno admira y fue su amigo cercano por la última etapa de su vida. En ese sentido puede que recoja parte de la experiencia existencial del mítico director francés, que en el trayecto/metraje se emparenta con todos los seres humanos, puesto que todos compartimos semejanzas como humanidad, aun los que podemos tildar de excepcionales. Incluso muchas veces lo emocional es mayor, por su alto grado de sensibilidad, de reflexión. Es la mirada a nuestra simplicidad -nuestra colectividad- y al mismo tiempo a nuestras batallas emocionales que complejizan todo. Lo difícil que son las relaciones humanas. Así mismo la dificultad de no sucumbir a la melancolía. La fuerza para superar los problemas que a todos nos acontecen. Vencer a nuestra mente. Es también así una despedida. Pero antes un triunfo del amor. El lago es complementado con la parte de la tierra, donde visto de manera ordinaria son solo actividades frente al agua, como veraneo, fiestas, puestas de sol, juegos en familia. Los mismos protagonistas viven en esas orillas, donde hay también bella infraestructura o un tren que impresionan a la vista. Ésta mirada de la orilla no tiene una explicación específica (narrativa), puesto que en realidad no existe un guion, no hay un relato, son como destellos de posibles ideas, que uno con la imaginación puede anexar a la aventura emocional de la pareja de la regata. Podrías pensar que son la juventud perdida o la consolidación o no de una familia, etc. El filme remite al conflicto de pareja, como en aquella casa donde uno está a solas intuyendo al otro, escondiéndose como un perro herido para después salir en busca de la otra mitad al pensarla simbólicamente lejos. Pero el conflicto es parte del viaje, de todo viaje, y más el de pareja. La verdadera esencia es hacer fuerte la relación, superar todo escollo y generar esa grandeza humana, con la persona correcta, que es justamente la técnica que hace que el enorme lago sea atravesado sin morir en el intento o perder la embarcación. La competencia finalmente es lo de menos, estamos solos contra nosotros mismos finalmente.  

viernes, 29 de agosto de 2025

78 Festival de Locarno: Dry Leaf

El georgiano Aleksandre Koberidze es dueño de un estilo que viene de antes y mantiene en ésta película, pero aquí resulta más interesante, más cuajado, más experimentado. Consolida sus ideas, sus preferencias cinematográficas. Por ratos parece que hiciera cine experimental, juega con las texturas, como con el agua mojando una ventana de un auto con la cámara encuadrándola bajo una vista subjetiva. Juega con las propias nubes. Con los colores que van metamorfoseándose como por la luz. Las tomas son perfectas, arriesgadas, estéticas, profesionales, creativas, aun cuando graba con un celular de punta y la imagen tiene una definición imperfecta, percibida nostálgica, de vejez, de madurez, que puede hacer pensar en algo más casual que de lo que verdaderamente es, porque se ve un trabajo de alto nivel en general. Pero el filme escoge la imagen más rústica, de orden casero, que se emparenta con el viaje, la road movie, algo que pretende sencillez argumental, que es lo que presenciamos. El propio padre de Aleksandre es el protagonista, David Koberidze, llamado Irakli, un personaje de ficción, pero como la mayoría de los que vemos, es como si se interpretara a sí mismo. Su hija Lisa, según la narrativa, se ha ido, como ha hecho antes, ella es periodista/fotógrafa deportiva, y tenía encomendado fotografiar canchas de fútbol, pero ha dejado una carta y como que ha "desaparecido". Irakli, típico padre, se preocupa más de la cuenta y va en busca de Lisa. La pesquisa hace de pretexto para que Aleksandre ponga en acción la pasión que siente él y su gente por el fútbol, para muchos el deporte rey. Irakli viaja visitando canchas de fútbol preguntando por su hija que iba a fotografiarlas. Lleva a un redactor de la revista donde trabaja ella, pero da la curiosidad que no lo vemos en pantalla, sino se finge verle, es invisible literalmente. Aunque esto puede leerse de irónico, similar en parte al Apichatpong de Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (2010), pasa por otro juego poético, estilístico, del director georgiano. Aleksandre busca plasmar su subjetividad, antes lo ha mencionado, proponer una poética personal. De ésta manera escuchamos mucha música que va en esa onda, de amor por lo simple y que es bello. También hay otras más lúgubres o un poco misteriosas. La cámara se detiene en plantas, flores, hierba, árboles, animales, burros, vacas, perros, hojas secas (que bien indica el título). Incluso los troncos que hacen de vallas y las maderas que hacen de arco de fútbol se prestan para que sea romántico. Es un viaje donde el paisaje toma mucha importancia, buscando naturalidad, nada demasiado imponente. Irakli pasea por pueblitos rurales de Georgia y comparte con la gente común, algunos también son invisibles a la cámara. Come con la gente (brillan en particular las manzanas), conversa con ellos (se implanta la confianza de la buena educación), se detiene a apreciar a los animales (que hasta pasan en fila), escucha, mira, guarda mucho silencio. El filme en ese sentido es muy cinematográfico, hablan mucho las imágenes. Es una película de 3 horas de duración y es un trayecto poético en conjunto. Requiere de paciencia, hay que relajarse. Es semejante a sentarse con algún budista a respirar del campo, de la naturaleza, del entorno, apreciar lo básico, lo esencial. El filme dice que la vida tiene muchas rutas (y millones de seres humanos), es decir, diversas aventuras. El presente camino va detrás de la belleza de lo ascético. Yace (consciente/activo) detrás de la paz. Ésta road movie no presenta preocupación de manera abierta, aun buscando a alguien, aunque pone la mirada en empezar a ver/atender a los demás. La búsqueda de Lisa es querer simplemente ver a alguien amado, estar siempre pendiente de éste. Así mismo es porque la familia de Irakli parecen ser muy sentimentales, muy sensibles, y puede devenir en melancolía, de la que uno guarda para sí, y de la que nadie se escapa finalmente. Amar es también consolar -y muchas veces no se necesitan de palabras-, provocar felicidad, ¿cómo?, de la manera más simple, justamente de todo lo que participa Irakli. En un momento se dice que hay una conexión espiritual entre padre e hija tras la road movie. Ven lo mismo desde su individualidad, se hace notar un viaje colectivo, eso termina siendo, igual que el planeta. Aleksandre plasma su subjetividad pero está queriendo conectar con los demás. ¿De qué manera? Amando a un tierno perro cachorro suelto alegre y libre en el pasto. Compartiendo un vino con un proyeccionista de una sala de cine rural reparada por él mismo para beneficio de todos (suplir una carencia). Participando de la anécdota sobre un profesor religioso, que no era dogmático, admirado por los niños más traviesos (un héroe invisible). Es atractivo ver mucha novedad/variedad desde la austeridad de la temática de las canchas de fútbol, amor por el deporte. Oímos de lucha amateur, de gimnasia, vemos la foto de Maradona. Se siente la importancia del deporte en la gente, en lo que le despierta una sonrisa. Los caminos, tal si hablara Kerouac del encuentro de Lisa (o mejor, Kiarostami), a razón de una bombilla de la calle que prende y apaga, pueden ser simples, vivos y originales.

miércoles, 20 de agosto de 2025

78 Festival de Locarno: Silencio


El director de la película, Eduardo Casanova, es algo polémico, le gusta que estén hablando de él y hay gente que se lo toma demasiado en serio y siente antipatía hacia su persona, y esto rebota en apreciar su trabajo a veces de mala manera. Lo cual es injusto. El presente filme se puede decir que tiene algunos defectos, es una obra muy libre y por lo tanto va a conseguir equivocarse por momentos, pero en general es una propuesta muy entretenida, buena. Tiene gran intensidad. Hay un diálogo frenético y super irónico entre 4 hermanas vampiras rodeadas de blanco y rosa. Tienen tremendo maquillaje y prótesis. La recreación de las vampiras es de primera. Los diálogos fluyen con harta velocidad y nunca dejan de tener humor y dar plenamente en el clavo diciendo cosas curiosas e interesantes para el oído del espectador ansioso de divertirse y eso da mucho, tenemos harta diversión. Se nota que Casanova goza haciendo ésta película. Tiene escenas potentes, impactantes. Muy rebeldes. Hay partes de musical que salen de pronto y otorgan novedad y un poco de risa. Es una comedia de muy buen nivel, aun cuando puede ser esperpéntica. Lo del enano vendedor de sangre artificial no es lo más óptimo, no es el mejor chiste, y la línea del SIDA se siente muy superficial, pegada en realidad apenas a la narrativa (aun con obvia conexión de estigma vampiro-enfermedad), no aporta gran cosa, pero el filme en conjunto ostenta más de virtuoso. Maria León con tacos altos desnuda es muy erótica, muy bella, un deleite para la vista, aun como drogadicta. La parte del futuro tampoco es lo mejor, pero se entiende la idea, de que los homosexuales no se oculten, enfrenten su opción sexual a puertas abiertas. Se les iguala con los vampiros, con que los quieran matar siempre, que les tengan rechazo tan virulento. Para esto hay varias generaciones desencantadas, pero el final es positivo, optimista. Es una película que es un poco punk y puede herir susceptibilidades, pero cuando vaya al festival de Sitges, de aquí a unos 45 días, todo apunta a que será recibida con entusiasmo por muchos. Se pudo haber afinado más, sí, para hacerla mejor, pero éste tipo de filmes locos y muy libres también arriesgan bastante. Se nota que Casanova ama el cine, quiere ponerle su identidad, hablar de sus preferencias y lo que a él le emociona. Es una obra con mucha personalidad. En el futuro, pensar un poquito más, demorarse un poquito más, será productivo, pero no obstante no debe perder ese glorioso espíritu punk que brota tanto, su libertad, porque hay escenas muy desopilantes, que te mantienen gozando. Menciono especialmente a otra actriz, la joven Lucia Diez, de 29 años, muy bella, talentosa, prometedora.  

viernes, 15 de agosto de 2025

78 Festival de Locarno: Nova '78

Éste documental lo dirigen Aaron Brookner y Rodrigo Areias. Se basa en la restauración (y composición) del material que filmó Howard Brookner, tío de Aaron, durante La Nova Convention de 1978, un encuentro de 3 días en New York en honor de las ideas de William S. Burroughs, quien estuvo presente en todo el proyecto donde ejerció de inspiración. Hubo encuentros, performances, musicales, exposiciones poéticas de índole alternativa, experimentales, representando a la contracultura, con rostros muy representativos de la época de los que muchos han quedado consolidados vistos desde la actualidad. Burroughs con 64 años asiste a comidas, habla de política interna e internacional y hasta acompaña/participa directamente de algunas performances. Es la contracultura representada en su figura. Burroughs es todo un personaje. Sale jugando con un cuchillo que lanza a una mesa, disparando armas hablando de una cierta asociación de autodefensa de minorías. Frontalmente defiende en un pasaje a la homosexualidad en EEUU del ataque de un político. El mismo Allen Ginsberg refleja en todo momento esa apertura sexual y es muy cercano de Burroughs. Ginsberg también hace una performance en honor de su amigo. La Convención tiene exhibiciones donde se habla de arte sin encasillarla, donde prima mucha libertad que hasta dudan definiéndola, lo hacen reduciéndola a cualquier expresión, como propio del arte moderno, quitándole toda grandilocuencia, por ello muchas de las performances pueden ser un poco ridículas o de muy poco formalismo o bastante como en estado bruto. Se siente si bien algo de intelectualidad -hay escritores, psicólogos, filósofos presentes, pertenecientes a la contracultura- también un cierto aire hippie, de mucho relajo. No obstante Burroughs viste con traje y es un hombre mayor y así es su imagen, el que a ratos puede ser distante, aunque pinta de viejo medio loco, de aspecto literal formal pero perteneciendo a lo extravagante. Se ausculta, se fundamenta, la idea de arte que tenía ésta especie de comunidad liderada por Burroughs, que era como autoadjudicarse de futuristas, como si fueran a ser ellos el futuro, quienes son, como se expresan, como se comportan, que hacen, así íbamos a ser o eso creían, jugando un poco a lo sci-fi en los discursos. Aluden los sueños como viajes a otros planetas y esos sueños lo viven a través de convertirlos en arte, sueño literal -aunque no tan inconsciente- que muta en revelación puesta en práctica, así como cada performance señala algún pensamiento de Burroughs, a quien llegan a llamar un tipo de profeta o visionario. Oímos el método que tenía Burroughs para generar arte. Es todo un gurú, quien llega a decir que deberían escuchar más a Andy Warhol para que el mundo sea mejor. Pasea en carro por Manhattan a lo Cosmópolis (2012). Se puede ver claramente porque quiso Cronenberg hacer The naked lunch (1991). Se defiende el uso de drogas con Timothy Leary que exhibe un panel de debate. Éste Leary recuerda a Altered States (1980), lo que es recoger el pensamiento de una época de experimentación. Las performances llevan un estado de cierta ironía aunque leve hacia el statu quo si bien el documental nunca lo hace motivo central. La composición escoge un  camino que tiene mucho de show de variaté. Hay una sola escena donde algunos policías yacen como vigilantes afuera del teatro de la convención, pero pasa por poca cosa, nada especial. Estos performers parecen un poco niños fastidiados, mezcla de imperfección y libertad, pero se percibe más ironía que furia. Más hay calma. Cuando la cámara enfoca los rostros de estudiantes, o los jóvenes seguidores de rockeros outsiders, el público presente, muchos si bien fans tienen cara de sorprendidos, como quien mira algo que no comprende del todo. Las poesías recitadas tienen un cierto aire a lo Ed Wood, aun cuando lo hace gente de cierto renombre. Tenemos presentaciones de Philip Glass, John Cage y de Laurie Anderson, pero todo desde lo austero. No se puede negar tampoco que de lo que vemos parece el club de los loquillos. Detrás están esos estudiantes que aman literalmente lo arty, que la viven como se podría decir. Burroughs hace una performance de una autopsia y no tiene nada que envidiar a ninguna película de terror. Las mejores performances son las de Patti Smith y Frank Zappa. Zappa dice que no le gusta leer literatura, pero dentro de sus excepciones le encanta Naked Lunch (1959), aunque para muchos seguramente es más fácil identificar Yonqui (1953). Zappa lee un pasaje del libro, compartiendo su entusiasmo. Patti Smith ante la ausencia de Keith Richards (Susan Sontag también se escapó), que dijo iría a la convención, bromea con que no tiene en realidad mucha importancia que no esté presente. Ofrece 12 dólares en total pensando en los que pedirán su devolución por no estar él. Patti Smith canta y toca en honor de Jim Morrison, a 7 años de su muerte. Luce el encuentro de muchos amigos. Es un documental atractivo como experiencia de una época. 

lunes, 28 de agosto de 2023

76 Festival de Locarno: Camping du lac

Ésta es la ópera prima de la francesa Éléonore Saintagnan quien dirige y escribe un guion muy personal. Nos ubica en Bretaña, Francia, actuando ella misma de alguien a la que se le malogra el auto y termina en un campamento galo en la campiña, lugar habitual de vacaciones de sus compatriotas. Éste filme dura apenas 65 minutos. Lo curioso es que el protagonista o guía es un especie de pez mágico y no como pudiera uno creer, la propia Éléonore, si bien todo es producto de su imaginación, sus lecturas personales y el misticismo que ha averiguado de la zona. Tratamos con una docuficción con un lado raro o fantástico que le ha agregado Éléonore a la gente del lugar donde algunos son ellos mismos y otros han dejado volar un poco su imaginación o han jugado a ser actores de ficción. Así tenemos un travesti haciendo de madre de un niño aun chico, viendo que ambos hacen cosas simples en su hogar mostrando la vida en el campo, sin avances tecnológicos al uso común. Éléonore utiliza un aparato de escucha para la ornitología, pero con el aparato va captando conversaciones cercanas también, como quien se llena de historias que luego iremos viendo. Es así que el campo invade la vida de la autora quien se vuelve luego una contadora de cuentos, de folclore local. Es importante la historia de un santo real, Corentin de Quimper, que deviene en la historia mitad literatura, mitad misticismo, sobre un pez que cumple milagros. Al lago del pez mágico no solo llega el estado preocupado, cazadores de recompensas, sino hay hasta celebraciones con inesperados fuegos artificiales. Al mismo tiempo vamos conociendo a la gente del lugar y van apareciendo personajes pintorescos, como un solitario americano entrado en años que parece imitar a los sureños tocando el banjo como bienvenida y del que obtendremos una historia emotiva. También veremos a una especie de groupie del pez mágico o la habitual loca de pueblo. Éléonore va como anotando un diario de vacaciones o días de campo mientras va relacionado Bretaña no con el famoso santo local sino con una pequeña característica de él -su amor por los animales-, como quien medio que tergiversa las cosas en pos de hacer algo distinto a un documental convencional, produciendo un trabajo que hace de lo cotidiano o simple un lugar de mayor extravagancia sin por ello perderse de tener su cuota de empatía campechana.

martes, 22 de agosto de 2023

76 Festival de Locarno: Do Not Expect Too Much from the End of the World

El problema de hacer comedia muchas veces es creerte más inteligente que los demás y caer en el fastidio (o la mala broma) más que en algún tipo de relevante complicidad, aun cuando tampoco se trata de hacer comedias nacidas muertas, sin personalidad, sin verdadera inteligencia, sin ideas propias. Esto claro cuenta para todo el cine, pero en especial con la comedia donde hay que balancear la personalidad autoral con la empatía en particular ya que la comedia suele ser una búsqueda de popularidad, aunque si haces algo realmente personal es prácticamente imposible contentar a todo el mundo. El director del filme es el rumano Radu Jude y tiene de todo lo antes expuesto, desde una propuesta muy libre. Incluso en un momento se permite burlarse de los propios rumanos, señalando y mostrando una seguidilla de cruces producto del mal entendimiento de la conducción en unas pistas. Esto generará 10 minutos de ver pintorescas cruces. Por otro lado también se llamará imbécil a Nicolae Ceausescu y puede que no se esté mintiendo, pero parece aludir a que el socialismo no es malo sino que el socialismo de Ceausescu lo es, lo fue, y es de lo que se mofa o critica sin concesiones. Pero, claro, el pueblo rumano se ve bastante curado del comunismo para siempre. Por ahí hay un par de bromas con ello, como mostrar un libro de Karl Marx como adorno y la sorpresa de verlo por nuestra protagonista, Angela (Ilinca Manolache). Angela tiene unos treinta y pico de años y le gusta la música tipo hip hop, desde el idioma rumano. Es una chica notoriamente moderna, contemporánea, propia de su época. Trabaja como asistenta de producción de una empresa de marketing y su trabajo es buscar a alguien apropiado (o conveniente) para hablar en un comercial institucional sobre la seguridad interna de una empresa de capital austriaco-alemán. Angela para manejando su auto viajando en pos de los candidatos para el comercial y esto es el centro de lo que veremos por casi 3 horas de película. Además de esto la obra de Radu está combinada -sólo un poco- con Angela goes on (1981), película de su compatriota Lucian Bratu que muestra a una mujer taxista y su cotidianidad en su trabajo, como algo bastante amable de ver (digámosle inocuo), como quien tiene problemas menores, lejos de la política que se vivía con el dictador Ceausescu que gobernó hasta 1989, año en donde lo llegaron a ejecutar. La música incluso de la película de Bratu hace de opuesto a lo que está haciendo Radu Jude quien hace una comedia de las que se identifican con sectores mucho más artísticos, más pequeños, más intelectuales. La Angela de Radu también usa un filtro del celular convirtiéndose -pero notándose que es ella, en parte como un glitch- en un tipo pelado, cejón y de chivita, un sujeto vulgar y frontal que analiza la idiosincrasia rumana soltando comentarios a lo Borat (2006), como quien habla de autenticidad y compromiso con la gente de a pie con las maneras que estila, bajo la idea de total franqueza. Esa que no tiene el trabajo formal de Angela quien versa y todos alrededor dentro de cierto cinismo. No obstante Radu con sus criaturas deja en claro que para él absolutamente todos ejercen cierto marketing y política en sus quehaceres, arguyéndolo con ejemplos del cine. Llega hasta bromear mediante aplaudir al director de cine el alemán Uwe Boll quien dice que literalmente sube al ring a boxear con sus detractores (que suelen ser muchos). No se puede esperar que todas las bromas de Radu funcionen pero se ve que está haciendo claramente una obra muy suya. Igualmente con Boll nos está hablando de hacer lo propio, ser uno mismo, tener convicciones, a pesar de todo, cuando sobran los que nunca pretenden nada propio. Puede que Boll no sea una eminencia del cine, pero es fiel a sí mismo, y lo vemos trabajando un sci-fi de cine B sin tapujos. Participa también en la obra de Radu la célebre actriz alemana Nina Hoss como la supervisora y cliente perteneciente a la empresa austriaca, supervisora del comercial. Nina Hoss maneja tremenda naturalidad, hace completamente suyos los diálogos y otorga buenas secuencias, aun plagadas de ocurrencias, aunque la estrella aquí es la muy competente al uso Illinca, y Hoss tiene un pequeño papel solamente. Ilinca abre la propuesta con su descarnada desnudez, dejando la camiseta en su papel, en los pensamientos y el filo de Radu. 

domingo, 20 de agosto de 2023

76 Festival de Locarno: Nuit Obscure - Au revoir ici, N'importe où

La traducción del título francés sería, Noche oscura, adiós aquí, no importa donde sea. La dirige el galo Sylvain George dedicado al cine documental y comprometido política y socialmente digamos que con el mundo. Pero éste filme más que político es humanitario, aun con esa última poesía del cierre del filme, muy sugerente, donde habla de que puede no ser fácil tratar con ellos, ya que la vida los ha hecho o pide que sean duros, ya que siempre han estado solos, tomándole la palabra a la simbólica declaración literaria. Pero lo que vemos son niños, adolescentes, jóvenes viviendo en las calles muy pobremente, en el enclave de Melilla, territorio español ubicado al norte de África, rodeado por Marruecos, de donde son todos estos chiquillos, sobreviviendo en las calles, muchachos árabes. Lo curioso es que casi no se menciona la religión, hay apenas un comentario de uno de ellos al respecto, cuando muchos asocian a los árabes con el fanatismo religioso, aunque se dice que en realidad el Corán no habla de seguir a la violencia, sino al amor entre seres humanos. El documental de Sylvain George muestra todo lo que suele representar la ficción sobre juventud abandonada, pero aquí tratamos con una cámara "invisible" que literalmente busca coger la realidad. Puede que algunos momentos sean parte de la noción de que algo los está observando y cree cierto estado de recreación, pero son pocos, se percibe más coger la realidad tal cual, se siente mucha naturalidad, mucho realismo, además que el filme no usa música de acompañamiento que suele ser vital para generar momentos o estados cinematográficos. El filme se percibe descarnado,  y aunque vemos mucha pobreza no asoma violencia ni corrupción moral. Estamos ante niños y jóvenes abandonados, comiendo de la basura, durmiendo envueltos en cartones, jugando con objetos que han recogido como patines o patinetas, drogándose, jugando a boxear o luchar, sueltos por infinidad de lugares en Melilla, metiéndose incluso a los lugares resguardados fronterizos, conviviendo con guardias y policías vigilantes de ellos. Estos muchachos sueñan con una vida mejor en Europa, quieren oportunidades que no ven en Marruecos. Uno señala que sabe que hay racismo contra ellos, que seguramente los van a golpear los guardias, que irán a reformatorios primero, pero luego se abrirá una vida mejor para ellos en Europa; ellos se oyen como jóvenes pobres más que como árabes. El filme muestra también caminatas introspectivas por la playa; jugando de noche solitarios en los parques de skaters. Risas, pequeños enojos, no vemos llanto; presenciamos jóvenes/niños muy fuertes, aun en sus situaciones, pero menores al fin y al cabo (que hay que resaltar), sencillos en todo, como es ésta propuesta, donde yacen montón de formas del abandono en la pobreza infantil y juvenil. Son 3 horas muy detalladas, expuestas en blanco y negro, con un Sylvan George que no se reviste de ningún alarde o lujo, pero que pone la cámara donde las papas queman, sin buscar el llanto fácil, pero mostrando la pobreza en todo apogeo. Es una propuesta exigente por el mismo quehacer sin demasiados adornos, aunque hecho por alguien profesional que tiene mucha experiencia en el documental, uno que tiene su impronta dentro del documental arty austero, pero bien filmado, con claridad y sencillez apabullante en cuanto a coger momentos de privilegio. Se permite algunos ratos de poesía autoral, pero más busca el realismo simple y el cine social frontal, sin mostrar, en el abandono, sordidez moral, aunque miramos que asoman drogas. Muestra temple en ellos, como el gesto auto-motivacional, de cierto reto, del muchacho frente al Arco del Triunfo de Paris. 

jueves, 17 de agosto de 2023

76 Festival de Locarno: Animal

Animal (2023) es una sorpresa, la obra de una gran autora, la griega Sofia Exarchou. Digo sorpresa porque es tremendo filme y solo el segundo de ésta directora (aun) no tan conocida. Es una película que posee muchísima intensidad. De principio a fin tenemos una propuesta potente, eléctrica, que no histérica, cargada de música, la música es parte de la directora y de la esencia de la protagonista, Kalia (Dimitra Vlagopoulou) y hasta de su compañera Eva en particular (Flomaria Papadaki). La película tiene una cierta aura autobiográfica o quien propone quizá imaginación, pero bastante de uno mismo, mucha personalidad propia, lo que además hace del filme una obra especial, aparte de tener un impresionante manejo de las emociones y los momentos para proponerlas sin caer en la excesiva fragilidad o vacuidad, o error recurrente de éste uso tan importante, una cierta falta de credibilidad ante querer abrir el alma, o temer hacerlo, y encima desde el cine artístico. La propuesta te hace sentir lo que siente Kalia, una mujer cansada de su vida, de ser animadora o anfitriona en un lugar de vacaciones para turistas en una isla griega, una de tantas islas; e iguales, se supone, idiosincrasias, teniendo en cuenta la dependencia de este país del turismo, su primer ingreso económico. Kalia está cansada de depender mucho de su sexualidad y de los hombres, casi como una historia velada de prostitución y cansancio y dolor existencial a esa vera. Kalia representa la idiosincrasia femenina en general, con respecto a ésta dependencia femenina muy palpable. El filme no busca lo fácil; hablar directamente de prostitución lo hubiera sido. Kalia no es una prostituta, pero se mueve alrededor de su sexualidad. Ella trabaja divirtiendo turistas, extranjeros, con bailes, canciones, juegos, en un lugar paradisiaco. Éste filme habla mucho de la diversidad europea, de alemanes, rusos, austriacos, que veremos interrelacionarse con Kalia y sus compañeras, contexto habitual en especial de los griegos y sus miles de islas turísticas. Kalia canta en ruso, en inglés; Eva en polaco. Muchos son hijos de inmigrantes, se habla de interculturalidad y esto también es un poco un cierto problema, aunque también como en los cantos poliglotas hay un interesante y rico cosmopolitismo. En todo caso ésta diversidad significa muchas cosas, no del todo expurgadas en la propuesta, más sutilmente deslizadas o asumidas como parte de la idiosincrasia general, que también puede verse humanitariamente como conflictivamente en otros países. Kalia hace de una canción su bandera, que habla de siempre andar de parranda, de fiesta, pero todo llega a agotar, aun cuando Kalia aprovecha su sexualidad, no solo para tener cosas materiales (honestamente) y un lugar en el mundo o poder mantener a su hija pequeña, sino por placer personal, ella es sexualmente activa, libre, dentro de la heterosexualidad, otro gran punto de un filme que muestra amistades gays pero no hace de ello el lugar ubicuo que puede llegar a serlo en lo arty. Kalia intenta no sentir éste cansancio, ésta pequeña depresión, lucha contra no desistir de vivir la vida cool que parece tener, esa que hace referencia muy sugerentemente a la mismísima Madonna. Pero ya ella quiere otra cosa, quiere algo más que aun no encuentra, que no está del todo claro, porque el filme ahí tampoco busca lo obvio (la sordidez), y hasta Kalia tiene una especie de pareja que se ve sensible y gracioso, pero también muy superficial, y quien más bien refuerza (sin saberlo) la vida que Kalia ya no quiere, asumirse en la sexualidad y la soledad desde los 16 (incluso puedes tener pareja y no sentirte acompañado), ese ver a la propia familia como animales (salvajes). Kalia quiere justamente otro nivel mental, una vida más calmada, menos "cool" dirían algunos. Lo interesante del filme es que no hay que ser viejo para sentir lo que siente Kalia; Eva también ha vivido mucho de lo mismo a temprana edad, un segundo ejemplo (quien ha venido a reemplazarla) y así sigue la cadena. Hay una metáfora de los peces, que interpreto como alimento carente de profundidad, salpicando (intensos) en el agua, en poco espacio, cuando el mundo es mucho más grande. Exarchou maneja originalidad, y no solo dentro de la temática de su país. No es sencillo buscar la normalidad o lo que creemos que es ésta en un mundo siempre complicado. El filme tiene mucha habilidad tratando con la sexualidad, muestra escenas fuertes, pero todas al servicio de algo mayor o del conjunto. 

lunes, 14 de agosto de 2023

76 Festival de Locarno: El auge del humano 3

Presentada a competencia por el leopardo de oro, recientemente, en el festival de Locarno 2023, perteneciente al argentino Eduardo Williams. Ésta, primera secuela (de mismo título), aunque marque el número 3 (pero en efecto, su tercer largometraje), repite la idea de su ópera prima, con nuevos países, ésta vez participan Sri Lanka, Perú y Taiwán. El filme se pone a deambular por estos lugares con un grupo de gente joven de estos países. Logra pasar de un lado a otro, va y viene, como si estos tres países o naciones fueran fronterizos o como si al final de una calle pasáramos de una ciudad de la selva peruana -en la realidad, rodeada de agua- a Taiwán -con impresionante naturalidad, sobre todo cuando tratamos con islas y archipiélagos; sumada a una buena técnica de edición y precisión- y así montón de veces. En el trayecto a ratos parece que estuviéramos viendo una película donde la gente se interpreta a sí misma, aunque ésta propuesta es un documental, pero de aquellos actuales muy libres. Tratamos con una docuficción. El filme tiene desde diálogos intrascendentes hasta algunos más elaborados, igual como si fuera "ficción" y habría una trama que seguir, pero no finalmente con ninguna gran atadura, y así se permite hasta ser onírico y surreal. En un momento los árboles giran y parece que nos metimos en un hoyo (medio sutil) a lo Alicia en el país de las maravillas, o nos metimos a una nueva dimensión, pero que tampoco deja su mismo formato ni su panorama, paisaje, general. La propuesta utiliza cámaras de tipo burbuja o de 360 grados, luego, lógicamente, va al salón de edición, y quedan ángulos bastante vistosos o incluso atípicos en pantalla. El filme maneja buena empatía mediante sus pequeñas historias o diálogos, y en ello experimenta una sutil libertad moderna. Pero no es estricto en la interrelación y se maneja cierto estado de relajo y espontaneidad que rompe un poco con los lugares comunes antes mencionados, aun cuando hay un guion detrás que mueve los hilos de lo cotidiano. En algunos ratos exhibe conversaciones o confesiones algo extrañas, pero esto trata de ser parte de ese ambiente ligero de yacer en medio de cierta fantasía, como si por otra parte estuviéramos un poco en otro planeta. Williams trabaja con lo conocido y algo lo vuelve audazmente una atmósfera como lo hiciera en sus propias reglas David Lynch o Albert Serra; lo hace con su cuota de personalidad. Esas levitaciones o fuegos en la mano hacen pensar en ese Bruno Dumont que mezclaba de pronto la magia o lo místico con el realismo. En otro momento uno imagina cierta inspiración en el cine naturalista en medio de la Amazonia a lo, su compatriota, Gustavo Fontán. Es un filme creativo en cierta manera, con un Williams que experimenta e intenta hacer algo nuevo, distinto, propio. 

sábado, 29 de abril de 2023

Fairytale (Skazka)

Fairytale (2022), del ruso Aleksandr Sokurov, compitió por el leopardo de oro, en el festival de Locarno 2022. Es una película de animación. En ésta los protagonistas son 4 líderes, máximos dirigentes políticos, de sus respectivos países y época, en particular alrededor de La Segunda Guerra Mundial. Exceptuando a Winston Churchill estamos hablando de dictadores (Churchill instó al pueblo a respaldarlo, creer en él, casi ciegamente, proponiendo sangre, sudor y lágrimas durante la guerra, pero fue en libertad, siempre democráticamente digamos, nunca se corrompió), pero también en su momento gente muy popular y muy admirada y, por qué no, querida, aunque el devenir de la historia universal y sus propias acciones cambiaría ello, como quedarían inmortalizados e incluso cómo murieron. Estos dictadores son Adolf Hitler, Benito Mussolini y Joseph Stalin. La animación hace uso de archivos o imágenes reales de los propios grandes personajes, son como figuritas recortadas, que vienen a ser puestas en un marco trabajado digitalmente, éste es el Purgatorio. El Purgatorio tiene mucho de inspiración de la famosa, impresionante y real ciudad de Petra, ubicada en Jordania, que está formada de construcciones labradas laboriosamente -como si fuera un trabajo de escultura- en la mismísima roca, en un valle, en medio de la montañas. Petra, fundada el VIII a.C., es fuente creativa de inspiración además porque éste Purgatorio de Sokurov también es un santuario religioso, cultural y político, aunque curioso, políticamente incorrecto dirían algunos, donde Sokurov les hace decir cosas salidas de su propia imaginación e intelectualidad. Las voces son dobladas y siguen un guion que ha hecho en solitario. Éste Purgatorio está rodeado de niebla por doquier, y los protagonistas salen a campo abierto donde parece no haber mucho y hasta se interrelacionan con otras famosas figuras y hasta con gente del pueblo o soldados. Sokurov muestra gran respeto por la figura del soldado en general. Tiene una escena surrealista donde cadáveres de soldados les hablan a los 4 míticos protagonistas. Es crítico en cambio con esas masas que vitorearon y vitorean a los dictadores, los llenan de popularidad; aquí es vista la popularidad como un estado de crítica negativa. Entre los célebres personajes de éste especial santuario o Purgatorio tenemos al mismo Jesús, quien otorga más la sensación de estar en ese anterior señalamiento del lugar de contextualización donde él también fue una legendaria figura política. Jesús espera, como todos, cruzar esas dos gigantescas puertas que representan el cielo. Jesús no quiere despertar, está como agotado de todo. Curiosamente -quizá como una advertencia- las 4 míticas figuras protagonistas hablan de querer volver a la humanidad y se oye posible. Esas dos grandes puertas por las que Churchill parece, de los 4 centrales líderes políticos, el único apto a pasar recuerdan un poco al cuento breve de Franz Kafka, Ante la ley. Es el hombre frente al destino. Unos serán pequeños como el campesino del cuento y así el propio Kafka se veía, en la engañosa derrota, pero en el dolor; y otros, como estos célebres tipos (aunque 3 reprobables), en el éxito máximo de sus ideologías y pensamientos, aunque al final han terminado ser vistos con desprecio. Fairytale, un cuento de hadas para adultos, una animación intelectual y de paso entretenida como medio de creatividad expositiva personal, habla mucho de política, con todas esas desbordantes personalidades que tenían sus protagonistas. Se dicen con ellos cosas ingeniosas, pero también muy afiladas, irónicas, irreverentes. También vastamente inteligentes y poco complacientes; se dicen también cosas que no se quieren escuchar. El astuto y timador intelectual -popular también gracias a ello- Jorge Luis Borges se sentiría orgulloso -sería fan- de lo que ha hecho Sokurov. Se mueven y se duplican como quien coge y detiene la mirada en el efecto del movimiento y del tiempo frente a la cámara. Esto le otorga al producto cierta visualidad de cine experimental mientras tratamos precisamente con lo que indica el título. La unión entre figuras de archivo moviéndose literalmente al gusto de Sokurov y un contexto de Purgatorio tiene estética y congruencia. Para nada se ve una obra pobre o fea visualmente, hay nivel no solo conceptual e intelectual, sino un tipo de animación de exhibición original. Se juega muy bien también con lo preexistente; es como si hubieran nacido todos ellos para ser participes del gran teatro del mundo, como actores naturales de esa gran obra dramática que es la existencia. El movimiento de las figuras se ve bien, así mismo el fondo que interactúa con creatividad, haciendo buen uso de la fantasía, tal se ve con aquel molino y rememoración del Quijote de Cervantes. Se dice que a ningún líder le falta o le falla el socialismo (incluso a los fascistas), éste es más tratado en la propuesta que el capitalismo de Churchill, un Churchill que no para de abogar por una elíptica The Queen, otra especie de dictadura popular. El populismo funciona, parece decirnos Sokurov con esas imágenes de vitoreos furiosos y celebratorios que se ven, de hordas enloquecidas, embrutecidas. El filme también juega con el estereotipo de sus protagonistas, y cierta ironía a esa vera, como con un Mussolini como un latino sensual (típico italiano) pero poco atractivo físicamente, no obstante muy seguro de sí; con un Hitler que parece un ser rastrero perverso, semejante a un hombre-rata, propio de cierta caricatura demoniaca (pero que aquí se le ve también muchos ratos de normalidad, que lógicamente tuvo); con un Stalin en lo clásico de su sobrenombre, de acciones bastante duras, pero aquí arrastrando mucha ("contradictoria") melancolía; y un Churchill, una mente maestra sea como sea, muy súbdito de la aristocracia o el gobierno de las élites. 

lunes, 5 de septiembre de 2022

75 Festival de Locarno: The Adventures Of Gigi The Law (Gigi La Legge)

Premio especial del jurado, segundo puesto, en la competencia principal. Dirige el italiano Alessandro Comodin. Es una docuficción. Vemos la labor de un policía de pueblito de campo. Es un filme austero, pero creativo a un punto. Se toma sus tiempos bastante. Gigi, el policía protagonista, fuma y el tiempo va a su ritmo, se lo toma con tranquilidad, así es el filme de Comodin, la cámara se mueve al paso parsimonioso de su especie de estrella, si bien no tiene todas con él, hay gente que no gusta de su persona. Una policía de su misma edad, en la mediana edad, lo pone en su sitio, lo trata como si fuera una esposa mayor. Gigi es educado, se mantiene muy controlado y relajado. Gigi tiene también un lado loco, en sí el filme juega mucho con la psiquiatría, hay varias posibilidades de historias con esto. Se juega a la identidad secreta de locura, hay alternativas de interpretación. En una lectura Gigi se siente muy identificado con el caso de un chico llevado a un hospital mental, parece que fuera él mismo dicho sutilmente, además la policía contemporánea le achaca haber estado en una clínica psiquiátrica. Suena extraño que un policía halla estado recluido en un centro mental, puede en una lectura ser que Gigi cree ser policía, quizá no lo es en realidad y esto es una fantasía suya. En un momento cree ver en una zona llena de vegetación, como una selva donde perderse, su propio jardín, cuando a todas luces no lo es. Gigi se comporta ahí raro. Comodin maneja ambigüedad. El filme yace en un pueblito donde no suele pasar nada, Gigi se pasea en su carro conversando con todo el mundo; en la particularidad de la propuesta sus interlocutores yacen en fuera de campo, solo los podemos imaginar. Así mismo hay una mujer novata que trabaja en la radio policial con la que se plasma un juego de seducción entre Gigi y la mujer invisible a la cámara. Gigi por ratos parece encantador, un tipo de lo más simpático, muy relajado, tanto que no parece policía, quizá así son los que han crecido o vivido toda la vida en un mismo lugar, un lugar pequeño donde todos se conocen. La mujer policía de su edad parece una amiga de toda la vida, quizá por eso sabe más de lo normal sobre él, también por la mucha confianza con la que le habla, hasta sobrepasarse un poco. En el pueblito hay un tren que pasa por el lugar y nunca se detiene, a la vera de éste suceden suicidios. Gigi sospecha más de lo normal, cree que ahí hay un caso criminal, no cree que sean simples suicidios. Éste caso puede ser parte de la imaginación sumada a la idea de no ser Gigi en realidad policía. Son posibles lecturas y deducciones, aunque el filme aparte de plasmar éste tipo de flexibilidad, es una docuficción y Gigi en realidad es familiar del director del filme y éste es él mismo haciendo una película sobre su cotidianidad, sobre que no suceda nada y para paliar el vacío se fabula un poco de ficción. Llevar a una muchacha joven a un psiquiátrico puede ser tal cual, pero se presta además para seguir dejando volar la imaginación. Es un filme creativo porque sino sería ver a Gigi no hacer prácticamente nada, conversar tonterías y rodar tan sólo en la patrulla. Dos veces, de la intrascendencia general, terminan cantando. En una oportunidad es carismática la mención e interacción con Sono Un Pirata, Sono Un Signore (Soy un pirata, soy un caballero), la canción en italiano de Julio Iglesias, con la que seguramente Gigi se identifica; y en otra oportunidad la aparición de la canción italiana Amore Disperato produce más bien cierto ridículo. 

martes, 30 de agosto de 2022

75 Festival de Locarno: Tengo Sueños Eléctricos


Compitió en la competencia principal por el leopardo de oro 2022 y ganó 3 premios, mejor actor, mejor actriz y mejor director(a). El debut en el largo de la costarricense Valentina Maurel es una maravilla y una sorpresa por venir de un país no tan reconocido por su cine. Maurel hace una película como su título, reminiscente a una famosa novela de Philip K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), Tengo sueños eléctricos, cargada de intensidad, electricidad, poder, llena de velocidad y mucha novedad, plagada de detalles, sobre una chica de 16 años que debe enfrentar el divorcio de sus padres. Eva es esa joven, interpretada por Daniela Marín Navarro. Eva quiere vivir con su padre, con Martin, interpretado por Reinaldo Amien Gutiérrez. Tanto Reinaldo como Daniela impresionan como actores, y ganan merecidos premios por sus performances. Martin es medio loco, tiene mucha violencia en el cuerpo, pierde la compostura como si cargara una enfermedad, esa que describe uno de sus poemas (en consonancia con la melancolía), que una fuerza lo impulsa a ser violento, una sinrazón, viene de afuera de él. Ésta locura lo lleva incluso a autolesionarse. La relación padre e hija es muy fuerte y rica en pantalla, muestra un vínculo más allá de la autoridad, de la paternidad, son como amigos, compinches también, aunque siempre la figura del padre está por encima, hay una verticalidad invisible, no dicha, aun cuando Eva tiene mucha personalidad y carácter. Martin es permisivo, pero tiene buen concepto de su hija. La edad de Eva la hace próxima al descubrimiento sexual, como vemos en pantalla. Algunas chiquillas llegan a lucir -como se dice- ligerillas, tal tenemos así a la mejor amiga. Eva tiene algo de ello, pero nunca llega al extremo, a lo burdo o penoso. El filme maneja muy bien cierta vulgaridad, lo popular, lo ordinario y cotidiano, hay muy buen realismo, incluso puede molestar cierta fealdad que tiene la propuesta. El gato familiar refleja el sentir de Eva, mea fuera de su caja como síntoma del divorcio, del dolor silencioso, del choque del cambio. Cuando quieren botarlo, tanto el padre como la madre por su propia cuenta, Eva defiende al gato -es la única que le quiere y muestra su nobleza-; se siente defraudada y hasta enfurecida con que quieran botarlo, es decir, siente que se le niega cariño a ella, comprensión, que se le maltrata, y ésta muchacha no pretende ser una víctima, ni lo permitirá, porque su rebeldía no es tanta, hay una cierta lógica y hambre de vivir propio de su juventud. Los padres han sido como ella, muy libres, muy intensos, queda claro con su acercamiento de ambos al arte, con la danza y la literatura, y con la participación de drogas y bohemia que bien refleja el amigo del padre, El Paloma (que es otro tremendo personaje, que rompe con los estereotipos en todo sentido), y además se comparte en el ambiente un aire de seducción latente y quizá promiscuidad; lo sexual en el filme se maneja perfectamente, con libertad, pero sin regodeo o efectismo. Hay la participación de una gringa bisexual que no luce forzada, así mismo la chica de las tetas al aire en el juego mecánico sirve de sueño surreal y lisérgico junto con la mujer gorila. La sexualidad y la violencia están muy presentes en la trama, con un pie una en lo criminal y la otra en sentir que defraudamos nuestras propias expectativas. Eva es una chica normal, pero inteligente, es un gran personaje, muy contundente y al mismo tiempo con matices. Es un filme lleno de pequeños momentos grandiosos, muy sustanciales y viscerales, muy realistas, muy prácticos, y también atractivos, y además no buscan ser estéticos, flagelan a la superficialidad. La fealdad del filme no se ve como demérito, es parte del halo popular del filme que se siente aunque austero parte de la producción de arte, del realismo, del instante. Es un filme que con la madre muestra un estatus mayor y hay otras estéticas y decorados más elaborados. Incluso que el padre escuche reggae es un plus de identidad y originalidad. En la búsqueda de apartamentos no se maneja una sola clase social, sino varias, y ahí anida un filme que no se encasilla, que puede ser popular -como con la masturbación con la mesa-, pero también trascender y ser complejo -toda la relación e interactuación con el padre, un milagro-. 

sábado, 27 de agosto de 2022

75 Festival de Locarno: Pardi di domani (cortos y mediometrajes)


Soberane

Lo dirige la brasileña que se hace llamar solamente Wara. El corto de 26 minutos se ubica en Cuba. Wara también es la protagonista, es una mujer guerrera, feminista, que tiene luchas contra el racismo o enfrenta la identidad. Ella juega a venir de otro planeta, habla como si estuviera en un sci-fi. Brasil es ese otro planeta, pero también el de la piel que estamos dejando, para formar un mejor ser humano, como con ese cabello que cortamos, como ese oxigenamiento del cabello que dejamos de lado. La carrera termina con el canto de una fiesta, con la apertura del carnaval, del ser que se encuentra, que se revitaliza. En Cuba se siente la necesidad, la carencia, una mejor amiga quiere huir de ahí, pero Wara siente ésta precariedad como mejor que el vivir de su propio origen, pero va a volver, las raíces no se pueden eliminar, uno muta para salir a pelear. Da la sensación que Wara se siente más latina que brasileña, como si Brasil fuera tan distinto. Wara es muy buena actriz. Éste trabajo ganó el premio de mejor corto de todos. Es interesante ver como lo latinoamericano interactúa con lo europeo, como se logra una gran empatía. El título es muy sugerente (soberano/a), gobernador de nosotros mismos. Es decir, que nada nos tire hacia abajo. Hagamos nuestra mejor versión. 


Neighbour Abdi 

Éste corto de 29 minutos del holandés Douwe Dijkstra se ubica en una sala de efectos especiales, de postproducción o hechos con computadoras. Están preparando un filme, vemos como van a contar la historia y de qué se basa. Versa sobre un somalí que a los 11 años de edad vino a vivir a Holanda y estuvo 8 años en la cárcel por una vida de violencia y desenfreno. Éste somalí ya se arregló y va definiéndose, lo tiene claro, intelectualiza su existencia de manera llana. Es algo pretencioso y no muy buen actor, pero es auténtico y tiene personalidad e ideas. Vemos montón de trucos que capturan el pasado del protagonista en ésta sala de efectos especiales, donde conocemos que Somalia es un lugar de guerras y mucha violencia. El protagonista dice no ser victima de su pasado, pero claramente lo es, pero no busca culpar a nadie, ni siquiera a sí mismo, trata de mirar hacia adelante solamente, su pasado se ha convertido en arte, en creatividad, misma la carpintería de la que vive como oficio. Es interesante ver que en poco espacio dicho literalmente se abre algo bastante elaborado (visual y mentalmente) y desde lo entendible sin dificultad. El protagonista es un tipo atractivo de conocer, pero con matices hasta hoy, aun siendo actualmente disciplinado. Su pasado le ha enseñado, aun habiendo sufrido tanto caos. Trata de la destrucción -la anarquía, el nihilismo- y la resurrección -la iluminación-. Es un muy buen corto, ganador del segundo lugar de la sección. 


Mulika

Le pertenece al congoleño Maisha Maene. Dura 14 minutos. Es un filme un poco de ciencia ficción, un afrofuturista, como se hace llamar Maene y quien comparte su filosofía de renovación y progreso, un especie de astronauta intergaláctico desciende en un cráter de volcán e ingresa del campo a la ciudad del Congo, camina por las calles, la gente como si presenciáramos un documental se sorprenden pero lo hallan divertido, curioso. Es una propuesta que intenta mezclar tradición, mística, con la creación de un Congo modernizado. Vemos el contexto congoleño lleno de folclore, de una austeridad que lo envuelve todo, es ahí que éste astronauta y afrofuturista quiere entrar a tallar como pilar del nuevo Congo, como si esparciéramos una nueva política, un nuevo gobierno, es sólo esa premisa. Falta poner en práctica no solo la intencionalidad sino el plan a ejecutar, mientras tanto mismo Mesías nos llenamos del halo de magia y leyenda, en una playa. Éste corto fue premiado en la sección. 


Last Screening

La dirige el kasajo Darezhan Omirbayev, es un filme que se mueve en la cotidianidad de un joven sencillo, pero inteligente, que es como si viéramos a un Omirbayev joven o alguien a quien dejarle un mensaje, como si el futuro hubiera lanzado una botella al mar y los Omirbayev del mundo la vayan a encontrar, esto se asume desde mucha gente que ama el arte pero tienen personalidad, quieren hacer algo auténtico, y la fama muy posiblemente se les escurra, como a todo el que carece de arribismo en una llegada a la cumbre perdonavidas. Es la historia de alguien solitario, el joven protagonista va solo al cine por la tarde. En un día ordinario presenciamos política, identidad, estado social, modernidad, atraso, es un paseo por la vida, esa que golpea y hay que sobrevivir, como el viejo mirando al joven recorrer el mismo camino, es una lección de carácter, de amor y pasión más allá del reconocimiento. Se dice sin melancolía, son hechos, son luchas eternas. Omirbayev muestra mucha destreza formal, aunque hace algo de espíritu llano. Éste mediometraje no obtuvo premio. 


Watch The Fire Or Burn Inside It 

Dura 18 minutos. Es del dúo francés Caroline Poggi y Jonathan Vinel. Es una propuesta que molesta de ver en buena parte, por su ruido estridente, su musicalidad aturde, tensa. En sí es un filme que busca ser impactante, rebelde, polémico si se quiere también. Una pirómana repite como estribillo o te quemas o miras el fuego, lo cual suena muy limitado, como quien quiere ir contra el mundo sin mucho y no se puede salvo seas muy joven y aun inocente en creerlo, pero también es un grito de guerra, de sobrevivencia, y/o de combate, si bien intenso y extremo. La piromanía como vivir en el fuego y no quemarnos, enfrentarnos al mundo. Es un alarde de violencia, de fuerza bruta, de locura, de vivir golpeado y golpeando, esa es la distinción del producto. Vemos efectos especiales de fuego combinados con incendios reales. El fuego suele impactar, pero aquí tiende a lo desagradable más que de cierta manera a lo seductor, como el corto lo es, pero también define personalidad, aunque discutible. La protagonista está llena de fuego, es rehén de su voluptuosidad, de sus pasiones y enemistad. Es la simbolización de un mundo poco bello, problemático. No es un gran corto, tampoco no ganó nada, pero es curioso, aunque molesto. 

miércoles, 24 de agosto de 2022

75 Festival de Locarno: Cineasti del presente


Safe Place (Sigurno Mjesto)

El director croata Juraj Lerotić ganó mejor dirección emergente con éste filme. Su protagonista interpretado por Goran Markovic ganó mejor actor en la sección. Es un filme muy sencillo, un hombre ya no quiere vivir e intenta matarse a toda costa. Su hermano interpretado por el propio director trata de salvarlo igualmente a toda costa. El filme es solo esto, es ese forcejeo. Sin explicaciones, pero si se quiere con mucho cine en lo formal, que más que llamarlo artístico es hacer que una pequeña premisa dure hora con 40 minutos, recrear una idea y motivo y hacerlo real, como bien logra un siempre débil y melancólico, de aspecto destruido, Goran Markovic. Es interesante ver como éste ser depresivo va de un lado a otro con su familia tratando de salvarlo de sí mismo. Se menciona que se requiere de psiquiatras, pero se ve un poco cierta negligencia del aparato médico. Puede ser un llamado a la consciencia de mejorar el sistema y estar atentos con las tendencias suicidas -y la enfermedad mental- para que no lleguemos a ninguna tragedia. El filme digamos que busca la ilusión de estar en tiempo real, todo sucede en un día. Se puede leer también que el protagonista puede tener secuelas de guerra o en otra lectura que en la simplicidad del hombre común se esconde también el demonio. 


How Is Katia?

Dirige la ucraniana Christina Tynkevych. Es la historia de Anya (Anastasiya Karpenko), una mujer doctora y paramédico, que tiene 3 trabajos para poder pagarse un apartamento, es una mujer pobre con aspiraciones, por sobre todo para darle mejor vida a su única hija, con la que comparte una bella relación como madre soltera. Pero el filme se pondrá muy gris y trágico, incluye que Anya debe perderlo todo, hasta lo impensable, y hallarse con la peor decepción. Anya tiene una familia terrible. Anya se manda unos silencios tremendos, llena la pantalla de tensión. Anastasiya Karpenko ganó el premio de mejor actriz en la sección Cineasti del presente. El filme también ganó el premio especial del jurado, el segundo puesto de la sección. La propuesta maneja estética y formas artísticas en su exposición; tiene o busca harta expresividad cinematográfica con las formas. Hay un momento donde Anya recurre a un recuerdo, mira hacia su cama cómo juega con su hija, y luego la cámara se mueve por la espalda de la madre, esconde la toma y la niña desaparece, es un gran truco, generando la ilusión de que no hay un corte. Hay varios desenfoques y la furia de Anya está muy bien reflejada con las divisiones y yuxtaposiciones inmediatas, fragmentando e histerizando el momento en la proyección de una canción, que es sumamente incómodo y muestran tanta frustración y padecimiento emocional. El hombre casado de gran tamaño con quien Anya tiene un affaire produce momentos de humillación. Anya lo mira como cortando hielo con un filoso cuchillo, el tipo es muy cruel. Así la vida de Anya es un cúmulo tras otro de sufrimiento, pero el filme se las arregla para dar movilidad y novedad. Es la historia también de la lucha de clases, del pobre humillado frente al dinero y el poder. Lo peor (aun) es que ésta mujer pobre es una luchadora y una mujer muy trabajadora. Anya encima presenta cierta ética y esto le acarrea más bien estrellarse contra un mundo injusto, igual ella también no es una santa, acepta ser la amante de un hombre casado que no pretende nada serio con ella y parece que no se da cuenta. El retrato es de un mundo materialista, los pobres también pueden ser crueles y ambiciosos y corruptos, como la hermana de Anya. Es un filme sobre el duelo también, y un sistema corrupto de paso. Lo dice todo una propaganda de la televisión, se oye contradictorio y algo irónico aunque intentando doler, que Europa también tiene corrupción, pobreza e injusticia, que no toda ciudad es bella o cultural. 


Nightsiren (Svetlonoc)

Ganadora de mejor película en la sección Cineaste del presente. Dirige la eslovaca Tereza Nvotová. Es una película que si no fuera cine arte pasaría por película de género, está muy próxima a ello. Tiene vasos comunicantes con la maravillosa La bruja (2015). En éste filme una muchacha tiene una infancia traumática, tuvo una madre abusiva y la muerte de su hermana pequeña la persigue, encima en el campo o bosque o la montaña Eslovaca donde vive creen en el folclore y la leyenda, temen la brujería y persiguen a las brujas. 20 años después regresa ésta joven, Sarlota (Natalia Germaniova), y se topa con un lugar aun primitivo, donde se maltrata a la mujer y los hombres son violentos. Sarlota está envuelta en cierto estado freak. Aun así Natalia Germaniova es una muchacha muy guapa y aun con lo freak y descarnada estéticamente que puede ser mantiene ratos de belleza y sensualidad, que es un toque muy típico de la Europa menos popular. El filme recurre a paganismo, pero también existe magia, aun cuando se intenta poner ambigüedad, que maneja por momentos con dificultad. También hay una relación entre Sarlota y una protectora mejor amiga y viceversa que puede tener un cierto toque lésbico secreto. No obstante Carlota tiene un pretendiente y se corresponden. Es un filme que busca señalar cierto atraso y violencia contra la mujer, estigmatizada en ser bruja, que paradójicamente las hay. Existe buen uso de serpientes para manipular la brujería. Es un filme que por momentos es rápido. Es curioso, tiene una fealdad interesante. También la culpa la sigue a Sarlota, pero luego esto se vuelve una historia de gente del campo contra las brujas, y lo original si se quiere es que los malvados no tienen poderes sobrenaturales, es en realidad el primitivismo el que es el verdadero daño. 

sábado, 21 de agosto de 2021

Criatura, Nimic y The one I love


Son tres películas que tienen en común utilizar el terror y/o el sci-fi alrededor del mismo tema, la crisis y la consiguiente ruptura de pareja o de matrimonio, pasando a la soledad y un mundo psicológico devastado y/o a ser reemplazado. 

Criatura (2021), de la argentina María Silvia Esteve, ganó mejor corto suizo en la sección Pardi di domani del 74 Festival de Locarno. Criatura nos relata sobre como una mujer sufre por su recién terminada relación, una relación lésbica. Ella percibe el mundo distinto al común denominador, en su caída al abismo, como quien -por un lado- pasa por una película de ciencia ficción, semejante a entrar en otra dimensión espacial, por algo extraño, como en aquel viaje final de 2001 Odisea del espacio (1968), de Kubrick, que puede leerse finalmente como un primer paso en el camino hacia el retorno de la compostura, a la reconstrucción interior. Por el otro lado -anterior- ésta mujer de Criatura alimenta un monstruo -visto desde una niña-, en su intimidad, en su enorme dolor, recurriendo al terror (y un poco al recuerdo sensual), al daño psicológico y emocional, momentáneo, como al latente recuerdo de las carencias de la personalidad. Ésta ruptura afectiva de Criatura representa una crisis existencial. 

Nimic (2019), un corto de apenas 12 minutos, del popular cineasta griego Yorgos Lanthimos, es notable. Más allá de hacer de la mujer del metro lucir como una loca (dentro de recursos básicos), con los ojos saltones y gestos de rareza -de robot-, y una música de acompañamiento motivadora hacia el terror, es una película ingeniosa, en como mediante una copia, aunque femenina, ésta reemplaza a un tipo, a un marido, a un hombre de familia y violonchelista, tan solo siguiéndolo y apoderándose de su vida con poco esfuerzo. El corto representa simplemente la pérdida, el divorcio y una nueva conformación, pero Lanthimos y el guionista asiduo de la nueva ola griega Efthymis Filippou hacen lucir todo bastante extraño, bastante atmosférico, hasta ver sobarse los pies mutuamente en una cama -con el objeto en disputa, la esposa- para aludir amor o desamor, así como los niños e hijos son mostrados moldeables fácilmente a cualquier nueva relación, aquí ciertamente una banalidad y algo muy poco atinado, pero es parte del juego imaginativo y fantástico también. El filme transmite un fuerte descorazonamiento con el violonchelista que interpreta un muy buen Matt Dillon. En la propuesta no hay diferencias entre razas ni opción sexual para que alguien te reemplace. Lo terrorífico del asunto es lo tan sencillo que se observa perderlo todo en la vida.

The one I love (2014), debut de Charlie McDowell (hijo de Malcolm McDowell, el protagonista de La naranja mecánica, 1971), con guion de Justin Lader, con quien trabajaría siempre, es una excelente película. El filme entra de lleno al sci-fi con algo sencillo pero audaz y original. Una pareja que están en crisis, donde ella, Sophie (Elisabeth Moss), no lo soporta, está resentida con él, con Ethan (Mark Duplass), van a una casa a vacacionar, a relajarse, en busca de hallar la paz y el amor entre ellos, aconsejados por un psicólogo. Una vez los dos solos allá se dan cuenta que hay unos dobles de ellos literalmente y son perfectos, son lo que ellos no son en la relación con el otro. Todo esto genera mil cosas curiosas. Sobran los momentos cómicos buenos y de nivel y cosas notables para pensar una relación en general. La trama tiene tremendo tino. Ver las salidas del Ethan clon es un alarde de inteligencia. Mientras tanto el Ethan original es un tipo un poco antipático. La Sophie original es algo fastidiosa, difícil, pero tiene justificación. No obstante la Sophie clon es un pan de dulce, dócil y humilde. En cierto momento la película se pone extraña, perturbadora e inquieta, aflora un poco de terror, pero ésta incomodidad pasa. Es una propuesta que es clara y directa, pero es muy novedosa constantemente. Ésta es toda una gran exhibición de ingenio. Con "poco" se ha hecho algo estupendo.

miércoles, 18 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Brotherhood


Ésta es la mayor ganadora de la sección Cineasti del presente. Dirigida por el italiano Francesco Montagner que estudió cine en Republica Checa. Se ubica ésta obra en Bosnia. Trata sobre como maduran tres hermanos, 2 muchachos y un niño, durante 2 años de sus vidas, cuando su padre acusado de hacer terrorismo en Siria es condenado a 2 años de cárcel. Ibrahim, el padre, es un musulmán muy devoto del Qurán, libro sagrado del Islam, y siente tiene un deber con su religión. Fue en defensa de su gente, hizo propaganda para reclutar adhesiones políticas, es invalido, su quehacer no fue entrar en guerra. No se arrepiente, pero tiene que dejar a sus hijos solos, los deja con deberes y misiones en su granja, ellos son pastores. El hijo del medio -el que parece más profundo- es el que se asume como pastor más que los otros que reniegan abiertamente de serlo -una vez que ya no está el padre-; el menor es un poco rebelde; el mayor -un chico serio- quiere tener un negocio. El filme muestra como Ibrahim domina a sus hijos -sin maltratarlos, al menos no se ve eso en el documental- y quiere que sean tan devotos como él, pero en el fondo los chiquillos no yacen contentos con ello, no gustan mucho de ser pastores, ni trabajar en el campo, ni pretenden ser tan religiosos. Pero la presencia del padre es bastante fuerte en los tres hermanos -sobre todo en el del medio, aunque éste llega a renegar de sus animales, chocar con el amor misericordioso de Allah por las ovejas-. No obstante percibimos que hay una lucha no tan secreta en los tres. El filme tiene de construcción narrativa, de creación, aunque son ellos mismos, pero también de autenticidad, de abrirse frente a la cámara documental, como de mostrarse fuera de la caja, del Islam, y del cliché, los muchachos lucen muy normales, muy comunes a muchos, hablan coherentemente, se comportan como cualquiera. El pequeño juega videojuegos, el del medio usa zapatillas de moda, el mayor fuma y va a discotecas. Los muchachos no son tan afines a la educación, pero en el colegio vemos que se enseña a respetar el Islam, pero también a discernir, a pensar por uno mismo. Es un documental que luce natural en muchas partes, que los chiquillos yacen libres en la naturaleza, tal es ver que hacen wrestling al aire libre; como son Bosnios y el país ha estado marcado por la guerra juegan a dispararse aunque se nota algo sin demasiada violencia visual, que solo se entretienen. El filme también se ocupa bastante de mostrar cuando realizan los deberes en su granja, donde se ven muy capaces, muy duchos, aun siendo tan jóvenes. Hay sus buenas y sencillas conversaciones en el fuego. La propuesta recurre a la oscuridad, y la linterna va mostrando una luz simbólica, un camino, van observando en medio de la negra noche, como decía Rafael Alberti, caminante, no hay camino, te haces camino al andar, y ellos avanzaran o eso esperamos, que no queden atrapados por al autoritarismo, sino por esa educación del colegio que hemos visto en pantalla, que señala que no hay que usar anteojeras en la vida. 

lunes, 16 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Luzifer


Éste es un filme de terror de explosión final, que va calentándose lentamente, que va preparando el desenlace. Compitió por el leopardo de oro 2021. Dirige el austriaco Peter Brunner. El actor alemán Franz Rogowski es Johannes, un muchacho con retardo que su madre, Maria (Susanne Jensen), lo tiene obsesionado con el demonio. Rogowski y Jensen están magníficos. Johannes y su madre por lo general andan solos, en medio de las montañas. Maria es una ex alcohólica que en su fijación suele confundir a Dios con su expareja difunta; no se sabe por ratos bien de quien habla, si de Dios o de su gran amor, padre de Johannes; la línea es bien delgada en ello. Maria tiene apetencias sexuales, pero trata de controlarse, de todas formas roza un poco a Johannes en el lado sexual, pero engañándolo. Johannes cría águilas, hacia ellas hay una cierta lucha de control, éstas aves medio salvajes lo hieren, pero él no se intimida. Johannes se martiriza un poco con objetos punzantes, como parte de su obsesión frente a hallar al demonio (ésta pregunta es recurrente, expuesta como un susurro macabro). Al demonio lo vemos representado en una típica serpiente (imaginaria) y sobre todo por una repetitiva cueva que llama al abismo, donde parecen oírse voces oscuras. El demonio siempre acecha en el ideario, la madre vive pensando y hablando de él. La vieja progenitora sufre internamente, Johannes paga los platos rotos, es como que yace acumulando veneno, en su mente con problemas. Johannes tiene también deseos sexuales, y los libera finalmente; por supuesto es limitado expresándolo, pero no es que sea mala persona, es la naturaleza y la falta de cierto aprendizaje psicológico. Maria lo tiene en estado algo salvaje, aunque suele manejarlo; Johannes ama a su madre, aunque ve el mundo distinto desde su retardo; en su condición es difícil juzgarlo cuando hace algo malo o perverso, encima la madre como que lo está maltratando sin querer. Hay en la trama el uso de drones, son vistos como enemigos, especie de monstruos, por Johannes. Puede parecer que su uso son un recurso económico, barato, pero su presencia tiene lógica, aluden a vecinos abusivos. Éste filme es producido por el austriaco y director de cine Ulrich Seidl y uno podría esperar de su influencia cinematográfica lo peor en brutalidad, en violencia visual, pero no es el caso, aunque realismo si hay. Ésta historia -basada en hechos reales, mezclados con ficción- exhibe una secuencia final ciertamente fuerte y extensa, impresiona un poco, pero me parece que es soportable. De todas maneras si eres sensible a imágenes descarnadas mejor no ver la conclusión del filme, que también produce pena. El terror en el filme es más propio de su fuerte anclaje con la realidad, se puede leer tranquilamente como un drama y tragedia. Es una película que siembra bastante, que prepara bastante el terreno, en ello es potente, al tiempo que se da perturbadora por ratos, como cuando le rezan a una escultura con imágenes distorsionadas. 

domingo, 15 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Cop secret

 


Ésta película sin duda suena curiosa, competidora por el leopardo de oro 2021. Es curiosa porque es el debut en la dirección de cine del arquero de la selección de fútbol de Islandia del último Mundial, de Hannes Thór Halldórsson, que ha hecho una película de acción, una comedia ligerita también. Ésta película es una propuesta sencilla de género, no hay extremismos, es una muy mesurada película diría yo, lo cual se percibe positivamente. Lo especial u original en ella además de quien es el director es que es como ver una película de Starsky y Hutch gays, con la apariencia muy parecida en el dúo protagonista a Bruce Willis y a Dolph Lundgren en versiones jóvenes. El filme muestra a un policía, a Bússi (el comediante Audunn Blondal), como un super policía, el más duro, efectivo y rudo de Islandia, que esconde su verdadera sexualidad, él es gay. Pronto su nuevo compañero, Hordur (el modelo Egill Einarsson), un tipo que no esconde su tendencia sexual con Bússi, lo seducirá y buscará que aflore su esencia. En el trayecto enfrentarán a una banda de asaltantes de banco que finalmente hacen todo y no roban nada. Pero estos asaltantes tienen un plan maestro en realidad, otra rareza, de donde mencionan directamente a Duro de Matar 3 (1995), y tiene que ver con la tecnología e internet. El villano máximo se llama Rikki (Bjorn Hlynur Haraldsson), un ex modelo, convertido en un tipo loco, un cliché. Bússi se mueve entre matar criminales y aceptarse tal cual. Es un filme en realidad básico, pero no menos entretenido. Bússi se nota natural, sencillo, pero creíble, aunque en realidad con los avances tecnológicos de hoy en día ya casi cualquier persona puede convertirse en héroe de temer de una película de acción. Es un debut decente de Halldórsson, que habla de la apertura del cine de género en las competencias mayores, lo cual deja un saldo bueno para el cine en general, aun cuando es sólo un pequeño divertimento.