sábado, 11 de septiembre de 2021

Laguna negra y Down in Shadowland


Laguna negra

Perteneciente al peruano, piurano, Felipe Esparza. En algún lugar de los Andes vemos los ritos de un curandero andino, de habla fluida y sencilla, no luce oscuro ni extraño, se presenta muy humano. El corto de 35 minutos abre con él sin poder verle el rostro, expresado como en el cine experimental. Más tarde -pasando a una hechura tradicional- vemos una casa grande pero antigua y a una niña y a un viejo viviendo en ella, su abuelo seguramente. Ésta niña se ve independiente, aunque pequeña, va haciendo sus cosas, se prepara el desayuno o se lava el pelo en un riachuelo junto a una amiguita. La niña es segura, pero trasmite inocencia, es muy flaquita y se comporta tal cual a su edad. Ella hace de ente observador y curioso, frente al curandero. El mundo del Ande peruano se perpetra místico, con su propio folclore y leyenda. Otro punto es el poder expresivo de la naturaleza y de los animales, todo el tiempo están cerca, son parte de un conjunto indisoluble. Naturaleza, representado en bestias o seres de Dios, y rito yacen juntos siempre. Todos los momentos suelen ser breves, incluso alguno como el de las velas rojas que en su belleza estética pudo durar mucho más al regocijo de la vista. El filme es un montón de escenas de fe y devoción por los orígenes, la cultura andina, y la trascendencia espiritual o el nirvana en la tierra.


Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite. 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

5 Muta: Do you want to go for a drive?, Capilla del diablo y Virus


Muta le dedica un foco a la cineasta experimental Kelly Gallagher. Revisándolo, la película que más me agradó y hallé más significativa fue Do you want to go for a drive? (2016), título sugerente, que da para bastantes ideas; se perciben los dos polos, un viaje especial, un viaje rutinario, que en realidad son complementarios, uno antecedente al otro, es el duro camino del error hacia un mejor yo, hacia la autocomprensión y superación. En imágenes vemos los dibujitos experimentales con los que trabaja Kelly, que acompañan descripciones y en especial a la omnipresente luna, que representa la noche y la promiscuidad en particular, la soledad, la melancolía, pero que va tomando matices y cambios. Finalmente llegaremos al viaje en auto, momento clave, momento de liberación, de goce interior, de alegría, tras el sentimiento de rechazo y el hallazgo. Éste corto dura 5 min. 6. Muta divide sus estudios dedicados o expresados en Latinoamérica en 2, del llamado Latinoamérica 1 rescato o sobresalen 2 cortos, ambos de Argentina y duran cada uno 8 min.; estos recurren al found footage y al archivo familiar. Uno es Capilla del diablo, de Nicolás de Bortoli; el otro es Virus, de Emi Castañeda. Capilla del diablo es un cuento de terror. Lorenzo, un inmigrante italiano en Argentina, construyó en agradecimiento por su buen recibimiento en Corrientes una capilla, pero al terminarla, como que perdió la razón. Alrededor de una capilla pequeña y fantasmal oímos una música mística misteriosa, mientras vemos imágenes empotradas que producen terror. Antes vemos la llegada del inmigrante y cómo construye la capilla con fervor. Pequeños detalles trabajan el miedo, un ataúd o una vela. Éste corto recuerda Amityville (1979) y Poltergeist (1982). Virus es una película de pesquisas. El padre de la autora del corto muere y Emi halla dos manuscritos suyos tiempo después, durante la pandemia; estos los expone en el corto y queda un misterio en el aire, algo que seguramente nunca se resolverá. Un hombre habla de sueños propios, pero no dice de que tratan, habla de frustración que anida en su vida familiar, su esposa le impone responsabilidad aunque duramente, él llama a ello estafa. Lo que viene después es el destino, aunque se pregunte el documental en incógnita. El padre de Emi era un poeta, pero la vida no tiene en realidad demasiada poesía. Pero sin embargo existe el arte para salvarnos.

martes, 7 de septiembre de 2021

5 Muta: Mutaciones (((Audio))) Visuales


El Festival peruano Muta presenta la curaduría de éste trabajo entre 10 cortometrajistas y 8 especialistas en sonido, con la guía de Tete Leguia que ha proporcionado una lista de reproducción a 7 especialistas en música -más él- para que la manipulen y creen un sonido propio, personal, original. Después se ha juntado uno de estos sonidos con imágenes que han entregado uno o dos cortometrajistas interpretando el sonido, en el que es un trabajo peruano de cine experimental. De los 8 cortos terminados recojo 5 que son los que creo son los más valiosos. Repetición traslucida es el corto de Felipe Esparza, con sonido de Michael Magán. Dura 6 min. 12. Con sonidos que hacen pensar en Terminator (1984) y la Masacre de Texas (1974) y gotas de agua que hacen temblar logran hacer de la película Mary Poppins (1964) un lugar siniestro, con los bailarines llenos de hollín y vestidos de negro bailando sobre azoteas creando otro feeling, algo misterioso. Vemos el sentir del ser humano vuelto un autómata con fábricas e industrias. Una niña tiembla fusionada observando la mítica salida de la fábrica Lumiere, de 1985. Incluso Walt Disney y su laborioso trabajo se prestan para pensar en el libro 1984, que termina con un Mickey Mouse gigante viejo, sucio y abandonado. Enterrar la cara es el corto de Verónica Luyo y Álvaro Icaza, con sonido de Karen Chalco. Dura 7 min. 51. Éste es un poderoso corto de terror. Tiene una gran fusión entre sonido e imagen. Es como si pasáramos de cerca por la piel de un elefante, con la sensación de estar muy cerca de tierra, para hallar descubrimientos extraños en ese recorrido próximo, con sonidos siniestros de fondo. Se percibe, con el sonido, similar al jadeo de un animal salvaje, hambriento, peligroso. Éste acompañamiento nos transporta hacia pinturas viejas, raras, lúgubres. Pasamos la mirada luego por unas brasas que nos llevan a pensar en el infierno. Más tarde vemos destellos de luz en la oscuridad y pensamos en la estética de La bruja de Blair (1999). Los Cazadores es el corto de Paola Vela, con sonido del mismo Tete Leguia. Dura 7 min. Éste es un corto sencillo, pero bastante bueno. Las imágenes pertenecen a un archivo que muestra a la aristocracia alemana cazando faisanes en los 50s. Son imágenes en super 8. La música de Tete hace pensar en insectos y en extraterrestres. Todo lo que por lo general sería muy normal se percibe extraño, misterioso, intimidante, como si algo nos fuera a sorprender en cualquier momento. No obstante ésta normalidad de solo las imágenes es relativa, ver niños muy cerca de la muerte, aunque se trate de aves, resulta un poco particular. La diversión en el fondo versa sobre la muerte, lo cual deja la percepción de estar haciendo algo incorrecto permitido por el poder, aunque sea legal, propio también de un territorio íntimo. El corto de 3 min. 51, sin título, de Cristina Kompanichenko y Rodolfo Rueda no se siente tan fusionado con el sonido, sonido que pasa medio desapercibido. Éste corto en una primera parte alude demencia, con caras deformes, sobrepuestas, mientras en la segunda parte se exhibe criminalidad y sexualidad. Éste corto por momentos parece propio de una instalación de video. Recuerda Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone. A Love song es el corto de Maricé Castañeda, con sonido que puede o no estar incluido y no hacer mucha diferencia. Dura 4 min. 7. Éste corto luce interesante y algo trasgresor; recurre a escenas sexuales pero que no se ven con claridad. Tiene también la rareza de hacer pensar en el apocalipsis cuando vemos imágenes de fecundación, de óvulos, células, al estar amalgamado con planetas e imágenes reales de la NASA. 

lunes, 30 de agosto de 2021

25 Festival de Lima: Noche de fuego y La Civil

 


Noche de fuego de la mexicana Tatiana Huezo y La Civil de la rumana Teodora Mihai, ambas del 2021, son dos grandes películas, cogen toda le esencia de la realidad actual de México, un país difícil, peligroso, un poco tierra de nadie con el crimen, los narcos, y también con el poder del ejército. En La Civil una madre pierde a su hija joven, la secuestran unos chiquillos criminales. Ésta madre (una inconmensurable Arcelia Ramírez) primero intenta pagar el rescate, luego como no le devuelven a su hija es de armas tomar y emprende la búsqueda por ella misma y se propone luchar contra estos criminales. Éste filme en todo momento se percibe creíble por más que la madre resulta un personaje digno de lo extraordinario. También se ampara en que a Cielo (Ramírez) la ayuda un mando militar y el ejército, que hacen maniobras paramilitares en la zona. Se ve cómo frontalmente el ejército enfrenta al crimen en sus propias reglas. El amor y el coraje de Cielo es a toda prueba, demasiado grande y poderoso, y siempre emotivo, sensible, toca fibra. Es algo que remite a la acción, pero también al drama y a los afectos más profundos. Noche de fuego también implica un amor enorme, a cuesta de sacrificar -de la misma manera- la vida por el hijo, en éste caso la hija joven que es tentación para que los narcos la secuestren, aquí ubicados en el campo, en los pueblos alejados, donde la mayoría de pueblerinos trabajan la droga de las amapolas. En Noche de fuego hay un amor sólido, pero rudo entre madre e hija, notando que es una madre protegiendo a su hija. La hija medio que se le hace complicado entender, sufre, quiere ser como una muchacha común, pero la realidad del lugar no lo permite. Tanto en Noche de fuego como en La Civil el crimen domina el territorio, está muy arraigado. La civil es un thriller emocionante además; es atractivo como la madre, Cielo, va siguiendo los pasos de los criminales y posibles secuestradores y cómplices, como va apartándolos, destruyéndolos. Los lidera o es el principal sospechoso un joven interpretado por Juan Daniel García Treviño, el fantástico protagonista de Ya no estoy aquí (2019), que tiene una risa malévola, muy cruel. Por otra parte Cielo tiene una interacción con su marido, un vaquero mexicano; hay una lucha entre ellos de infidelidad, reencuentro, abandono y desamor. Cielo es una mujer que lleva encima la bandera del feminismo, sin ser militante directa o andar pensando en ello, si bien es ante todo una madre entregada en cuerpo y alma a su hija. En Noche de fuego la hija enarbola el feminismo, a puertas de construirse con la presencia de la madre -esa que bebe y llora lágrimas de azufre olvidando al esposo cobarde y huido-; se ve claramente cuando ella traba relación con el hermano de una de sus mejores amigas -con el arma y con los vehículos de él-, que tiene su buena salsa, su romance juvenil cool en medio del campo salvaje y vivo, intenso, lleno de power. El momento de acercamiento durante la fiesta regional, tras el acto de macho man con el toro, es sublime. También es notable la relación platónica y de fantasía juvenil sensual con el maestro de la gran vocación y el talento y con las amiguitas desde niñitas. Se puede ver un lado original que roza lo sobrenatural con la lectura del pensamiento, puesto como juego infantil. La melancolía de la chiquilla protagonista también es magistral, muy sentida en pantalla de manera natural, a la vez que el amor madre-hija con aspereza es cine en estado de gracia. La Civil es violenta, una mirada descarnada del México feminicida -donde en general la vida vale muy poco y los sicarios gobiernan-, así como las condiciones rurales de Noche de fuego lucen implacables -tal cual las lecturas de las desapariciones-, ambas películas recuerdan la guerra interna, contra el terrorismo, vivida en Perú. 

domingo, 29 de agosto de 2021

25 Festival de Lima: LXI


LXI (2021), la segunda película del director peruano Rodrigo Moreno del Valle, no es una luminaria de película, pero se ve interesante, luce hasta una estética de Lima -entre gris, azulada, solitaria, noctámbula, sonámbula- y de cine indie. Éste cine indie luce profesional. En realidad lo de indie es más una descripción de formas de un tipo de cine ya que en Perú la mayoría de cineastas se agencia la inversión, los gastos y producción de su película. Éste cine es austero, íntimo, personal, pero está muy bien hecho, denota nivel. Tiene un lado que refleja un cierto estado de eterno adolescente que apunta a lo cool, que suele acompañar cierto criollismo nacional y propio de cierta gente nice, hablando de ya casi cuarentones. No obstante ésta tiene una trama con un lado oscuro y sórdido o que genera culpas o desnudan almas y melancolías, alguna perversa. Se trata del reencuentro de 4 mejores amigos del colegio, pasados 20 años de no verse y compartir un suceso traumático juntos. Poco a poco se irá llenando la info de ese pasado oscuro y sórdido. Formaremos el rompecabezas. Sobre éste pasado gira el filme. Mientras tanto es simplemente la reunión de unos amigos que no se ven de mucho tiempo y se dedican a pasar la tarde y la noche en un apartamento divirtiéndose, tomando alcohol, conversando, fastidiándose o cantando karaoke. Los 4 amigos son interpretados por Sebastián Rubio, Cynthia Moreno, Rodrigo Palacios y Javier Saavedra. El más interesante de todos lo hace Rodrigo Palacios, es el malo de la película, el atorrante, el abusivo, el personaje antipático y molesto, que lo hace de maravillas, tiene harto talento. El personaje principal es hecho por Javier Saavedra. Saavedra pasea en bicicleta muchas veces y esto se ve estupendo, está excelentemente grabado, se ve muy potente y natural, encima propone harta melancolía y pensamiento existencial en su movimiento por la ciudad, por barrios de cierta clase acomodada que es donde se contextualiza la historia y son los protagonistas. El título de la película suena enigmático o extraño, puede creerse que se trata de alguna talla de ropa o algo así, pero Moreno del Valle ha explicado en una entrevista que es la denominación que usan los colegios pitucos para el número de promociones escolares.  

25 Festival de Lima: A cop movie


Ésta propuesta es un hibrido entre documental e historia de ficción. Dirige el mexicano Alonso Ruizpalacios. En un inicio es un filme realmente sólido sobre el día a día de 2 policías, una mujer y un hombre. Estos 2 policías van contando cosas personales y los observamos en acción. Ella manifiesta haber enfrentado a un padre machista y no muy tirado a dar afecto. Ella logró ganárselo, nos cuenta, trasmitiendo mucha empatía y naturalidad, proponiendo igualdad de géneros, de oportunidades. Luego el filme tras las presentaciones de ambos nos pone una nueva faceta enfrente, estos 2 policías son pareja. Ésta película no luce extraordinaria pero va bien como documental, aun recordando la serie americana Cops, aunque más intima, más personal. Pero de repente se revela frontalmente que estos 2 policías en realidad son actores, interpretados por Raúl Briones y Mónica del Carmen. El filme intenta ser original y revela secretos de como estos actores han creado a sus personajes. Ellos hablan directamente. Toda esta parte a la larga funcionará como conjunto, pero inicialmente lo golpeará un poco negativamente, aun cuando la primera parte tenía de convencional. Ésta nueva parte o giro no será todo lo interesante que podemos creer porque se le percibirá un poco banal. Lo que sí queda claro es que como documental se estaba haciendo un gran trabajo de recreación y actuación, aunque desde luego tanta magia recopilando la verdad crea también cierta sospechosa. El filme regresará a la ficción o mejor dicho a la recreación de los actores de la realidad, es decir, estos 2 policías se basan en 2 oficiales reales que podremos ver en pantalla dando opiniones y contando un poco de ellos, de su situación y experiencia. En el filme veremos honestidad, aunque no es que te pongas de su lado, sino que dejan cosas que pensar. Es bastante curioso notar cuanto se parece la policía mexicana a la policía peruana. Los policías reales intrépidamente justificaran la corrupción de su profesión, y cómo no es la policía los únicos culpables de que exista. Lo que señalan en parte es cierto, tiene de verdad, pero tampoco significa que deba hacerse, que tengan carta abierta y que todo siga así. Otra cosa notable del recojo de la verdad, que veremos desde la ficción, es que al policía mexicano se le falta el respeto con suma facilidad. Se le compara con el policía americano y es abismal la diferencia, al americano lo respetan, si no hay consecuencias. Ese es otro punto, el oficial mexicano genera también desconfianza, que se traduce en temor, creen que puede convertirse en un criminal peligroso. También es de apuntar que para ser policía en México se expresa que solo se requiere de 6 meses de entrenamiento, y medio que el resto es sentirse en el cargo, en la figura. Por todo lo expresado es una obra con varios atributos, varias virtudes, como conjunto es un buen filme. En poder observar a un actor transformarse en un personaje de ficción es además atractivo, cómo brilla la magia del séptimo arte. Como documento sobre auscultar al policía latinoamericano presenta su peso, revela asuntos que deberían tener más atención de la que se ha normalizado y debería de cambiar.  

viernes, 27 de agosto de 2021

25 Festival de Lima: Las mejores familias


Es una comedia peruana dirigida por Javier Fuentes-León, su tercera película. Retrata a la clase alta limeña representada en 2 familias que son vecinos. Es un retrato típico de broma, para un peruano no es nada del otro mundo, por ello hacer algo realmente especial con los pitucos -como se le dice acá en jerga a la gente de plata- resulta complicado, encima en una comedia, cuando no solemos dominar éste género. No obstante hay varias comedias en nuestro cine, lo intentan todos, incluso directores serios. La mejor comedia peruana, y comedia dramática en realidad, que se ha hecho en el cine peruano es Pantaleón y las visitadoras (1999), de Francisco Lombardi. Las mejores familias se burla de todo lo clásico, incluso hay un personaje interpretado por César Ritter que recuerda a Jaime Bayly. El meollo de la historia es una pésima costumbre peruana, aprovecharse sexualmente de las empleadas. En el filme en un momento clave se dispara la histeria en la mesa, todos contra todos, sacando trapos sucios sin parar como metidos en una balacera, en una película interminable de acción. Ésta extensa secuencia es la mejor del filme, aunque te saca el IGV, te agota, hay que tenerle paciencia. Esto ocurre a media hora de ir a acabar el filme, o sea falta metraje cuando parece todo ya prácticamente finiquitado o gastado todo el tanque de gasolina, pero, claro, falta el final feliz, o arreglar un poco ésta pequeña lucha de clases, de respetos, que quiere manejar la propuesta. Finalmente el mensaje es que todos son una gran familia, y en éste panorama incluyen a los empleados, algo que no luce lejano de nuestra mirada nacional de la realidad. En el fondo es como decir que somos imperfectos y ya, que nos gusta golpearnos/maltratarnos, hacer burradas y malabares, también cometer actos algo malvados con aire de relajo, pero finalmente esto es ser un criollo nacional, esto también es nuestra putiquería, entre nice y al fin y al cabo algo ordinaria. Es un filme coral, donde no queda títere sin cabeza. En varios momentos se pone un tono algo más elaborado de lo de siempre, con ralentización de movimientos y su musiquilla burlesca y de aspecto algo elegante y clásico. No se puede desestimar tampoco -cegarse- que hay muchos momentos ridículos, como lo de tirar a 2 viejas al suelo a jalarse lo pelos o que ellas saquen como as de la manga máscaras de gas tras una protesta de aspecto forzado -más cliché- y poco significativa o muy poco trabajada. El uso elaborado de una protesta (del pueblo) se puede ver en La Llorona (2019), y cójase el guante que es una película de terror. Algún día, esperemos, o mejor no, quizá sea mejor que se rindan, tendremos una buena película peruana burlándose de la aristocracia nacional; mientras tanto seguiremos pensando que como aquí tenemos tan solo un Buñuel barato.

miércoles, 25 de agosto de 2021

The Spanish Prisoner y Caravaggio


The spanish prisoner

Dirige el dramaturgo americano David Mamet. Es una película lenta, que se maneja en base a una trama que parece un esqueleto, es super minimalista. En el filme hablan de "El proceso", palabra clave para generar mil trampas y engaños. Joe (Campbell Scott) ha inventado algo que solo se le dice "El proceso", y esto va a generar millones a una empresa, pero muchos quieren robar "El proceso". Joe es algo inocente y pronto cae en una trampa, que es de lo que va el filme de Mamet, resolver que está sucediendo con Joe, quien o quienes son esas malas personas que lo han perjudicado. En todo ello entra a tallar el cómico Steve Martin con un personaje serio, dramático, como Jimmy Dell. Entre Joe y Dell hay una interactuación de nueva amistad bastante rica, Jimmy es millonario y pronto seduce a Joe como amigo, quiere que él conozca a su hermana. Así van sucediendo sorpresas, timos, mentiras. Mamet cocina despacio su obra, pero es una muy buena película. Hay varios actores poco conocidos como protagonistas y esto en lugar de disminuir el filme lo enriquece, lo hace más interesante. No son actores super carismáticos, lucen más sencillos y efectivos en una trama más calmada que lo típico. Ésta propuesta se resuelve de manera fácil, es un filme austero, pero inteligente. 


Caravaggio

Dirige el británico Derek Jarman. Caravaggio es un pintor bastante famoso, excepcionalmente talentoso e interesante y en parte misterioso; Jarman juega a interpretar sus pinturas más los hechos históricos para crear su biografía íntima, agregando parte de la propia personalidad y su atrevimiento como director. Caravaggio es bisexual, Jarman le pone bastante homosexualidad a su película, su personal esencia. Ciertamente hay mucho de imaginación, se trata de llenar huecos, pero al mismo tiempo resulta aparte de curioso atractivo el Caravaggio que crea el director británico. Caravaggio de joven, interpretado por Dexter Fletcher, es un pequeño criminal en potencia, un chico de la calle, pero a la vez pinta, crea algo con originalidad y su filosofía temprana. Un cardenal de dudosa sexualidad lo acoge y paga por su talento. Quien sabe que más, pero Jarman lo deja ver en un comentario entre sutil e irreverente. Al Cardenal le vienen más las apetencias sexuales que el arte dice un joven Caravaggio. No obstante la apariencia de éste cardenal es otra, a quien no se le lapida nunca. Jarman se mueve en su mundo homosexual, en su conocimiento, en su mirada. El filme no es todo lo vulgar que pudo ser, hay arte. Sean Bean hace de un boxeador callejero, un vividor, un tipo con dientes podridos y de oro, pero de atractivo físico. Caravaggio de mediana edad, interpretado por Nigel Terry, se enamora de él, de Ranuccio (Bean). Ranuccio tiene pareja, es Tilda Swinton en su primera actuación del cine. Swinton como Lena es una arribista, pero Jarman a la par le fabrica un alma y se compadece de ella. Es un mundo terrible también el que ilustra el británico, el de los depredadores aristócratas. La religión igualmente cae en ello. Éste filme está lleno de construcciones artísticas maravillosas, como con un Caravaggio muchacho pasándose un cuchillo por la boca o una escena sensual con monedas de oro entre Ranuccio y Lena. Jarman ha hecho con Caravaggio (1986) un filme único.

sábado, 21 de agosto de 2021

Criatura, Nimic y The one I love


Son tres películas que tienen en común utilizar el terror y/o el sci-fi alrededor del mismo tema, la crisis y la consiguiente ruptura de pareja o de matrimonio, pasando a la soledad y un mundo psicológico devastado y/o a ser reemplazado. 

Criatura (2021), de la argentina María Silvia Esteve, ganó mejor corto suizo en la sección Pardi di domani del 74 Festival de Locarno. Criatura nos relata sobre como una mujer sufre por su recién terminada relación, una relación lésbica. Ella percibe el mundo distinto al común denominador, en su caída al abismo, como quien -por un lado- pasa por una película de ciencia ficción, semejante a entrar en otra dimensión espacial, por algo extraño, como en aquel viaje final de 2001 Odisea del espacio (1968), de Kubrick, que puede leerse finalmente como un primer paso en el camino hacia el retorno de la compostura, a la reconstrucción interior. Por el otro lado -anterior- ésta mujer de Criatura alimenta un monstruo -visto desde una niña-, en su intimidad, en su enorme dolor, recurriendo al terror (y un poco al recuerdo sensual), al daño psicológico y emocional, momentáneo, como al latente recuerdo de las carencias de la personalidad. Ésta ruptura afectiva de Criatura representa una crisis existencial. 

Nimic (2019), un corto de apenas 12 minutos, del popular cineasta griego Yorgos Lanthimos, es notable. Más allá de hacer de la mujer del metro lucir como una loca (dentro de recursos básicos), con los ojos saltones y gestos de rareza -de robot-, y una música de acompañamiento motivadora hacia el terror, es una película ingeniosa, en como mediante una copia, aunque femenina, ésta reemplaza a un tipo, a un marido, a un hombre de familia y violonchelista, tan solo siguiéndolo y apoderándose de su vida con poco esfuerzo. El corto representa simplemente la pérdida, el divorcio y una nueva conformación, pero Lanthimos y el guionista asiduo de la nueva ola griega Efthymis Filippou hacen lucir todo bastante extraño, bastante atmosférico, hasta ver sobarse los pies mutuamente en una cama -con el objeto en disputa, la esposa- para aludir amor o desamor, así como los niños e hijos son mostrados moldeables fácilmente a cualquier nueva relación, aquí ciertamente una banalidad y algo muy poco atinado, pero es parte del juego imaginativo y fantástico también. El filme transmite un fuerte descorazonamiento con el violonchelista que interpreta un muy buen Matt Dillon. En la propuesta no hay diferencias entre razas ni opción sexual para que alguien te reemplace. Lo terrorífico del asunto es lo tan sencillo que se observa perderlo todo en la vida.

The one I love (2014), debut de Charlie McDowell (hijo de Malcolm McDowell, el protagonista de La naranja mecánica, 1971), con guion de Justin Lader, con quien trabajaría siempre, es una excelente película. El filme entra de lleno al sci-fi con algo sencillo pero audaz y original. Una pareja que están en crisis, donde ella, Sophie (Elisabeth Moss), no lo soporta, está resentida con él, con Ethan (Mark Duplass), van a una casa a vacacionar, a relajarse, en busca de hallar la paz y el amor entre ellos, aconsejados por un psicólogo. Una vez los dos solos allá se dan cuenta que hay unos dobles de ellos literalmente y son perfectos, son lo que ellos no son en la relación con el otro. Todo esto genera mil cosas curiosas. Sobran los momentos cómicos buenos y de nivel y cosas notables para pensar una relación en general. La trama tiene tremendo tino. Ver las salidas del Ethan clon es un alarde de inteligencia. Mientras tanto el Ethan original es un tipo un poco antipático. La Sophie original es algo fastidiosa, difícil, pero tiene justificación. No obstante la Sophie clon es un pan de dulce, dócil y humilde. En cierto momento la película se pone extraña, perturbadora e inquieta, aflora un poco de terror, pero ésta incomodidad pasa. Es una propuesta que es clara y directa, pero es muy novedosa constantemente. Ésta es toda una gran exhibición de ingenio. Con "poco" se ha hecho algo estupendo.

miércoles, 18 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Brotherhood


Ésta es la mayor ganadora de la sección Cineasti del presente. Dirigida por el italiano Francesco Montagner que estudió cine en Republica Checa. Se ubica ésta obra en Bosnia. Trata sobre como maduran tres hermanos, 2 muchachos y un niño, durante 2 años de sus vidas, cuando su padre acusado de hacer terrorismo en Siria es condenado a 2 años de cárcel. Ibrahim, el padre, es un musulmán muy devoto del Qurán, libro sagrado del Islam, y siente tiene un deber con su religión. Fue en defensa de su gente, hizo propaganda para reclutar adhesiones políticas, es invalido, su quehacer no fue entrar en guerra. No se arrepiente, pero tiene que dejar a sus hijos solos, los deja con deberes y misiones en su granja, ellos son pastores. El hijo del medio -el que parece más profundo- es el que se asume como pastor más que los otros que reniegan abiertamente de serlo -una vez que ya no está el padre-; el menor es un poco rebelde; el mayor -un chico serio- quiere tener un negocio. El filme muestra como Ibrahim domina a sus hijos -sin maltratarlos, al menos no se ve eso en el documental- y quiere que sean tan devotos como él, pero en el fondo los chiquillos no yacen contentos con ello, no gustan mucho de ser pastores, ni trabajar en el campo, ni pretenden ser tan religiosos. Pero la presencia del padre es bastante fuerte en los tres hermanos -sobre todo en el del medio, aunque éste llega a renegar de sus animales, chocar con el amor misericordioso de Allah por las ovejas-. No obstante percibimos que hay una lucha no tan secreta en los tres. El filme tiene de construcción narrativa, de creación, aunque son ellos mismos, pero también de autenticidad, de abrirse frente a la cámara documental, como de mostrarse fuera de la caja, del Islam, y del cliché, los muchachos lucen muy normales, muy comunes a muchos, hablan coherentemente, se comportan como cualquiera. El pequeño juega videojuegos, el del medio usa zapatillas de moda, el mayor fuma y va a discotecas. Los muchachos no son tan afines a la educación, pero en el colegio vemos que se enseña a respetar el Islam, pero también a discernir, a pensar por uno mismo. Es un documental que luce natural en muchas partes, que los chiquillos yacen libres en la naturaleza, tal es ver que hacen wrestling al aire libre; como son Bosnios y el país ha estado marcado por la guerra juegan a dispararse aunque se nota algo sin demasiada violencia visual, que solo se entretienen. El filme también se ocupa bastante de mostrar cuando realizan los deberes en su granja, donde se ven muy capaces, muy duchos, aun siendo tan jóvenes. Hay sus buenas y sencillas conversaciones en el fuego. La propuesta recurre a la oscuridad, y la linterna va mostrando una luz simbólica, un camino, van observando en medio de la negra noche, como decía Rafael Alberti, caminante, no hay camino, te haces camino al andar, y ellos avanzaran o eso esperamos, que no queden atrapados por al autoritarismo, sino por esa educación del colegio que hemos visto en pantalla, que señala que no hay que usar anteojeras en la vida.