martes, 26 de mayo de 2020

Las criaturas (Les Créatures)

Las películas de ciencia ficción de grandes presupuestos y efectos especiales impresionantes tienen bastante encanto y cinefilia con obras y sagas con historias sólidas como Star Wars -aun cuando la última trilogía bajaba bastante el listón-, pero el sci-fi chiquito, sin (o casi sin) efectos especiales y con historias curiosas, siempre son cosa especial, excepcional y atractiva, al menos para éste servidor. Tiene un encanto especial también que la obra en cuestión pertenezca además -no es, obviamente, indispensable, pero sí un plus- a un autor respetado que no se dedica al cine de género en particular. Las criaturas (1966) le pertenece a Agnes Varda, autora que cumple a cabalidad con lo antes expuesto. Su película pone a Michel Piccoli como Edgar, un escritor que está justo elaborando una obra literaria. Lo curioso viene a ser que lo que escribe se confunde con su vida íntima; realidad y fantasía se mezclan sin ser tan fácil diferenciar donde empieza uno y donde acaba el otro, aunque se ven indicios decentes para distinguirlos. La cuestión es jugar en estos dos ámbitos fusionados. Edgar nunca deja de escribir, de soñar digamos. Su vida personal bien diferenciada también es particular, el filme arranca con un accidente a razón de la irresponsabilidad de Edgar para con su mujer, la bella Catherine Deneuve como Mylene. Edgar está en el trance de convertirse en papá. Ésta relación tiene su ambigüedad, en varios niveles, se cuela la ruptura de la pareja, y la muerte y la locura además. Pero Varda opta por un cine amable. No obstante siempre interesante y exigente. El filme tiene una escena de una caída sumamente explícita y violenta, híper realista. Como se aprecia, a Varda tampoco le falta carácter como directora y como una profesional de alto nivel tiene mucha apertura mental. Edgar dice en un momento que lo que está escribiendo es una obra de misterio y un sci-fi, y eso es lo que presenciamos. El filme es un poco raro, pero en toda la grandeza de la palabra, ya que tiene mucho tacto y aunque raro tiene coherencia. Edgar llega a jugar con el mundo contra un ingeniero demiurgo, como en una partida de póker a través de las historias de las personas, esto es el sci-fi en sí. También las pequeñas historias que acompañan versan sobre la ruptura del amor especialmente, pero con otras cosas más -como un anexo atractivo sobre 2 ladrones-, y la interacción con Edgar se hace muy entretenida y llamativa, aparte de que hay buenas actuaciones y buen cine arte. Ésta es una película que en su estreno no agradó y hoy pocos la valoran y conocen, pero, sin duda, es notable.

jueves, 21 de mayo de 2020

Nunca subí el Provincia

Puede sonar aburrido filmar simplemente la esquina de nuestra calle, pero el documentalista chileno Ignacio Aguero hace una película decente de esto. Se nota su habilidad para el documental y luciendo, lo que hace, siempre de un alto estándar, empezando por tomas y recorridos bien hechos que dan tono y profundidad al filme. Filma desde el interior de su casa, incluso los jardines próximos, quedándose a ratos en la visión sencilla del revoloteo de algunas aves. Entrevista a gente que anda cerca. Un hombre que vive en la calle, un anciano flaco de mirada perdida y cansada, dice irónicamente que él hacía de todo para subsistir, como el mentholatum. No tiene el cariño de sus hijos y eso es lo que recoge la cámara introspectiva y sentimental pero tranquila de Aguero. Desde la casa actual de Aguero se alcanzaba a ver el cerro Provincia, y ahora un edificio le cubre el panorama, pero igual Aguero lo busca y lo enfoca al majestuoso cerro, proponiendo nostalgia. Niños juegan propios de su edad, ven una película de Chaplin y ríen felices, hermosos e inocentes. Aguero busca indagar y conocer a todos sus vecinos, los enumera por su respectivo piso y va comentando de ellos, así como sale en busca de personas entrañables que trabajan cerca de su casa o menciona a otros que ya han muerto, como un hombre del tipo dandy que señala lo recuerda bastante por su parecido a Peter O'Toole. Por todo el filme se convierte en una obra interesante. Toda ésta gente es atractiva, desde la mayor normalidad y sencillez. Un zapatero, un panadero, una costurera, todos gente humilde, pero atractiva de ver y conocer por el documental presente. La cámara se posa en simples transeúntes también, que pasan por la calle, y algunos de ellos hasta parecen actores de cine actuando para la película que vemos, pero son ellos mismos, sin darse cuenta de la potente imagen que recoge la obra de Aguero. Algunos otros saben de la cámara y se prestan a un poco de artificio, como el hombre que toca la puerta y lo recibe la cámara subjetiva de la presencia de Aguero, pero el concepto queda muy bien, las personas muestran naturalidad y tranquilidad, el hombre habla un poco simplemente de sí mismo. Otro artificio son las cartas que escribe el director chileno a una cineasta, joven y aprendiz, en tono de anécdota y de contarlo como un diario personal. Se puede entender un cierto amor platónico con éstas cartas. Ésta película ganó el máximo premio en el FID Marseille 2019, un festival chico, dedicado al documental, que los más hardcore aman.

martes, 19 de mayo de 2020

Siete años en mayo

Mediometraje documental perteneciente al brasileño Affonso Uchoa. Cuenta la historia de Rafael Dos Santos Rocha. El mismo Rafael casi en lágrimas monologa su propia historia, con la cara melancólica mientras la cámara yace estática, él quieto contando, y el fondo desenfocado. Esto domina el filme. La historia es una que va contra la brutalidad y el abuso policial, es una denuncia de la realidad brasileña generalizada. La propuesta parte de un pandilla que se disfraza de policías y rapta de su casa a Rafael y lo tortura psicológica y físicamente. Lo de los falsos policías es también un simbolismo para referir a la policía que no es realmente policía porque es corrupta y abusiva. Por buen tiempo Rafael cuenta como termina inducido a ser dealer y drogadicto, cuenta sus 7 años de perdición, influenciado por ésta corrupción. Más tarde un amigo de Rafael lo compadece y lo conforta, le dice que esto viene de mucho tiempo atrás y sigue, señala que hay muchos muertos, muchos abusos e impunidad. Para terminar hay una representación de asesinato y sobrevivencia de lo que se denuncia, de los muertos bajo la policia violenta y corrupta. El juego infantil se presta para señalar lo macabro. Se trata de escenificar con pocos recursos. Lo de la brutalidad policial también puede venir de más arriba -aunque el filme se dirige en imágenes a la policía corrupta-, de un Estado permisivo con esto, de un Estado también malogrado. Lo que ofrece Uchoa es algo con cero agresividad o incluso libre de ira de parte de los denunciantes, es algo que busca la compasión, es un llamado a algún tipo de solución arguyendo algo masificado, refiriendo a los denunciantes como gente ordinaria, completamente alejada del tipo del pandillero o aspecto criminal, pero en realidad el retrato luce incompleto porque también refiere ciertamente a criminalidad de parte del otro lado a la policía, hablamos de tráfico de drogas por dar una mención. Sería bueno completar el visionado con una película magistral como Tropa de élite (2007).

Van Gogh

La película narra los últimos 2 meses y días de vida del legendario pintor Vincent van Gogh (Jacques Dutronc). Van Gogh es retratado como un tipo coherente en buena parte, no se le ve tan loco, pero sufre de crisis, se siente mal y quiere matarse, se ve en varias oportunidades. Una de ellas es cuando se arroja al fondo del agua, todo repentinamente, mostrando que no era tan cuerdo. Después suele comportarse normal, incluso parece un tipo algo audaz. No un tipo triste, aunque también lo vemos quedar pasmado a ratos, como si un chorro de melancolía lo inundará, igualmente intempestivamente. Así queda lelo, inmóvil, frente a la propuesta de la hija de su doctor, de formalizar como pareja, ante sentir amor por ella que piensa la muchacha no le corresponde del todo. Van Gogh con su extraño silencio da a entender locura y también indecisión y algo de baja autoestima. Con Margarita (Alexandra London) plantea el director, el gran Maurice Pialat, un intercambio e interacción entre la burguesía y el proletariado, bajo la clásica crítica a los ricos. Margarita tiene una educación refinada, pero es una aventurera, una chica osada, y sale con un van Gogh que es un sujeto de cierta vulgaridad, un tipo del pueblo digamos. Van Gogh gusta de las putas, las trata bien dígase de paso, y con una hay un flirteo fuerte que vemos en toda la película. Pialat muestra 2 escenas en especial cargadas de personalidad, riesgo, intensidad, originalidad y mucha fiesta, cuando cenan el doctor Gachet (Gerard Sety), su hija Margarita, Vincent, su hermano Theo (Bernand Le Coq) y la esposa de Theo, y empiezan a hacer representaciones teatrales; el otro es cuando Vincent, Margarita y Theo celebran la vida en un burdel. En el burdel especialmente hay varias buenas bromas light a Toulouse Lautrec, por chiquito, dormilón y putañero. La relación entre Theo y Vincent tampoco es idílica, hay malos tratos y mala voluntad entre ellos, también amor. Vincent también es retratado a ratos como un tipo violento, como con la pelea en casa de Theo y con su esposa, Jo (Corinne Bourdon). Por su parte la relación con Gachet salta del aprecio al odio. Hay resentimiento cuando yace el final de los días de Vincent, que se puede creer que hasta lo dejan morir. Igualmente parece una carga para Theo, que deja ver esto en cierta manera por el mismo tiempo. Parece como que todos se aliviaran de que finalmente vaya a morir. La pintura de Vincent no importaba mucho para su época y eso queda claro cuando todo el mundo se regala los cuadros de Vincent sin sentir nada de ambición. Margarita lo ama, pero ahi la vemos llamándolo loco. Se ve trágica la vida de Vincent van Gogh. No obstante lo vemos reír con las putas y pintar compulsivamente proponiendo el estilo propio y revolucionario. Se permite un affaire con una burguesa bella y joven, ahí se propone algo de ambivalencia. Pialat también plantea la idea del egoísmo como forma de vida, los que viven sin remordimientos y pueden ser crueles sin castigo disfrutando para sí, y los que sufren por los demás y mueren como perros. No obstante siempre hay un poco de humanidad en todos, Gachet parece algo preocupado por su propia actitud y por el deber en su profesión frente al hombre que ha maltratado a su hija doblandole la edad; y Theo siempre ayudó económicamente a su hermano a pesar de que le podía ser insoportable muchas veces y tenía sus personales deberes, con su esposa e hijo recién nacido. Éste van Gogh parece comportarse un poco vil, pero como todo ser humano finalmente, pero como es visto como loco todos abusan de él en cierta forma. Es un retrato muy rico en ideas. Da para pensar muchas cosas a través de un cine muy claro y notable.

domingo, 17 de mayo de 2020

Ash is purest white

La película por tratarse de criminales uno pensaría que es de acción, pero la película va de relaciones humanas, de relaciones truncas, y de humanidad y lealtad y traición. No se podía esperar otra cosa tampoco del cine del chino Jia Zhangke, que aunque su cine ha tenido mayor apertura últimamente lo suyo sigue siendo el cine arte destinado a un público selecto y más hardcore. La presente película no ha sido expuesta a muchos. Es una película curiosa, sin duda. En ella un gángster, Bin (Liao Fan), es mostrado como un tipo con ciertos códigos morales, suele respetar a otros, a los débiles, y trata de ser justo y honorable siempre, a pesar de ser un criminal y un tipo capaz de ejercer mucha violencia. Nada del otro mundo que no sepamos ya después de conocer El Padrino (1972). Bin es un tipo serio, rudo, pero con la personalidad antes mencionada. Todos lo respetan y, desde luego, le temen. Hay una mujer en especial que muere por él, es su actual pareja, Qiao (Zhao Tao). Zhao Tao es la esposa en la vida real de Zhangke y éste le destina un gran protagonismo, un gran papel; Zhao también es una actriz que sabe aprovechar la oportunidad de brillar, tiene su talento. Es la parte más importante de la película, aunque Zhangke se basa en un conocido suyo real para el personaje de Bin, que interpreta el súper talento de Liao Fan, aunque su papel en los hechos en sí no exhibe tanta riqueza, no sólo, sino que brilla por medio del de Qiao. El filme recuerda un poco -en historia y transición- a Million Dollar Baby (2004), más no en estilo, Zhangke hace cine arte minoritario. El filme tiene bastante personalidad, su buena cuota de excentricidad, como cuando Qiao se separa de Bin y se liga con un tipo raro como pareja, uno que le habla de ovnis, con el que Zhangke se permite hasta hacer ver a uno, mientras habla de cárceles de distintos tipos. Éste filme tiene una única gran escena de acción, también parte nuclear en la trama. De aquí en adelante vendrá el vía crucis, más tarde compensado bajo una tragedia. La película de Zhangke está llena de grandes momentos; y sucesos inesperados, poco típicos, que sin embargo son manejados con notable coherencia (la escena de los repentinos golpes con fierros a las piernas o la humillación revanchista hacia un ex-todopoderoso Bin). El filme también se la juega de intrépido y sale bien parado, como con la supervivencia económica de Qiao. Por el final la historia toma una cierta estructura audaz narrativamente, se usa la elipsis y luego en el camino cuando los personajes toman nuevas posiciones van saliendo las explicaciones ya bien distribuidas las acciones. Por todo es un filme muy rico, cargado de variedad. En cierto momento del filme brilla la poesía, cuando Bin se pone místico en busca de querer arreglar la mala relación que ha generado su deslealtad, sobrevuela algo de Wong Kar Wai, en la que es mucho la historia romántica del seductor orgulloso y la mujer sacrificada y mártir.

jueves, 14 de mayo de 2020

Zombi Child

Ésta película de Bertrand Bonello es una película medio rara, no tanto por lo que veremos, sino un poco por cómo está contada. Por buen rato no se entiende de qué va el filme. Más tarde la protagonista, una muchacha de color, alumna de instituto, lo explicará todo, bajo una simple conversación, ya que las imágenes ya la habían precedido, que es lo que estuvimos viendo. Esto puede ser considerado un error, el filme requiere explicar lo que hemos visto. Finalmente lo explicado por la chica da a entender que no había sido tan complicado lo expuesto visualmente. A pesar de todo el filme aun así mantiene cierta virtuosidad. El asunto es que es una película de fantasía, pero sin ser radical, muy distintiva o potente visualmente. Puede tener de terror, pero definitivamente no es una película de terror. Por todo esto se hace una película extraña, curiosa si se quiere, aunque no tan interesante ni tan impactante. No obstante toda rareza siempre es bienvenida, para mí al menos en buena parte, en términos de originalidad y respetabilidad del autor. Bonello trabaja con 2 historias en paralelo. Es el presente con Melissa (Wislanda Louimat), originaria de una familia apegada al vudú, como alumna nueva en busca de ser aceptada en un colegio francés por el grupo cool de compañeritas; y también son los destellos del pasado en Haití de la familia de Melissa, con su padre que fue un zombi. El filme utiliza cosas del terror y la fantasía, pero es un filme dramático en realidad, intentando ser realista con la creencia y fe en el vudú y los zombis, con la cultura de Haití de estos 2 sucesos, pero, claro, aparece una posesión demoniaca y todo se ve algo un poco inclasificable. El demonio además es medio estrafalario, tiene cierto toque cómico. La idea también que subyace en la obra es que esto realmente sucedió -la historia del padre-, que la presente película se basa en hechos reales. Por todo es un filme llamativo, de la mano de un autor siempre atrayente como el francés Bertrand Bonello que exuda harta personalidad, aun a costa del resultado, pero sin caer tampoco en el adefesio.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Nona. Si me mojan, yo los quemo

Tercera película de la chilena Camila José Donoso. Trabaja de protagonista la abuela de la directora, Josefina Ramírez, en una propuesta mitad ficción, mitad documental. La parte documental está grabada en Super 8, y simplemente es Josefina haciendo sus cosas y hablando de lo que sea. La ficción es más interesante, trata sobre una mujer que es piromaniaca. Josefina se muda a un pueblito chileno llamado Pichilemu. Ella no está muy feliz ahí. La mujer es un poco de espíritu adolescente. El título llega a suceder. Llegamos a ver a Josefina preparando y lanzando una bomba molotov como venganza. La película tiene su experimentación, hay una textura y expresión artística en el uso del Super 8. Como historia tiene forma, tiene su encanto, cómo va armándola Donoso, en ello no parece del todo tradicional. Pero no es tan atrapante en sí. No pasa nada muy emocionante o interesante como relato. Los incendios no poseen impacto visual ni un desarrollo poderoso. Pero es curioso ver a una anciana recordando su pasado de guerrillera, luciendo -aunque medio loca- combativa a su avanzada edad. Hasta la vemos corear una canción punk. Hay también un especie de affaire y ruptura no tan propio de la vejez. Josefina no se comporta como una vieja. Donoso construye una puesta en escena y una secuencia arty que se recuerda en especial con la nona sumergida medio cuerpo en el agua, bebiendo de una copa, que termina con la anciana acostada sobre una cama vistosamente mojada. La nona tiene su espectáculo, es un personaje, aunque no tan sabroso a fin de cuentas.

viernes, 8 de mayo de 2020

Tony Manero

Tony Manero (2008), de Pablo Larraín, es una gran película del cine latinoamericano. Pero es una película incómoda, de retrato feo. Pone en la palestra a gente poco agraciada, gente del submundo, gente pobre también. El gran actor chileno Alfredo Castro es Raúl Peralta, cincuentón que está obsesionado con el personaje de Tony Manero que hiciera John Travolta en Fiebre de sábado por la noche (1977). Peralta practica siempre los bailes de Manero, vive siendo éste personaje de ficción. Peralta es de cierta manera el as y galán del barrio, aun cuando es impotente actualmente. Hay muchas escenas de sexo subidas de tono, cargadas de realismo sucio. La talentosa Amparo Noguera hace de una mujer enamorada de Peralta, una de las tres del barrio y del local donde todos practican la imitación de los bailes de la película obsesión de la propuesta. Hay escenas memorables pero mayormente chocantes, como los asesinatos brutales que van sucediendo, salidos de la ira repentina, la frustración existencial y la locura, en medio de la dictadura de Pinochet. En un momento Peralta siente envidia de un compañero y defeca encima de la ropa del amigo -con quien iría a compartir escenario-, como un animal salvaje, como un eterno solitario aun acompañado. Éste protagonista es mucho esto, una bestia salvaje. El filme de Larraín tiene un escenario de pobreza, con curiosas canciones latinas melodramáticas de fondo en varias acciones que terminan luciendo incómodas, como cuando Peralta se excita de pronto y seduce a la hija de la mujer con quien yace emparejado mientras ésta queda cada vez más desencajada por sus acciones en todo un ambiente de gente que suele quedar mal parada. Se da una escenificación de fealdad reinante, dominante. El filme busca ser revolucionario, como todas las obras primerizas, así rabiosa apunta ésta obra, la segunda película en la carrera de Larraín. Es una película que adrede quiere ser desagradable y a pocos terminará gustando. Pero Peralta es un personaje poderoso, como con aquella mirada frente al ganador del concurso, yendo en el mismo ómnibus. Intuimos claramente que viene. Todo gira en base a la pasión que genera el personaje de Tony Manero y su película. Peralta llora mirando la actuación mítica de Travolta, en la sala de cine, en esa otra película también medio incómoda y no feliz ni complaciente, pertenecientes a un grupo de obras hechas con cierto toque de perversidad, mucho más la de Larraín. Es irónico, cruel, malvado, cuando Peralta imita el baile dotado de Manero y suele fallar y caer de rodillas ante el esfuerzo físico; es un perdedor en toda regla, pero un tipo violento, salvaje, además. La presente es en parte cine social, pero uno que le saca la vuelta, que rompe con la tradición del cine latinoamericano, que va más allá. Es un filme sobre la pobreza y la violencia refractada por el gobierno de Pinochet, que influye sórdidamente en la sociedad chilena de su época. Peralta es firme retrato de todo esto. La gente que está con él sólo son satélites a su alrededor. Quieren irse de donde están, quieren superarse, tienen sueños y afectos, pero Peralta es pura frustración y mala hierba, lo suyo es algo enfermizo. En el filme vive la decadencia, en la historia de lo marginados, de los golpeados, de los socialistas -como bien simboliza que Goyo reparta volantes contra Pinochet-, no el crecimiento económico del régimen. Alfredo Castro está enorme en su actuación, como un tipo con carácter explosivo e impredecible, bajo una mirada de alerta, de tensión, constante, con una calma a ratos -tal cual cuando se tiñe el cabello- como canción de cuna macabra. Por todo ello Tony Manero es una película interesante e impactante, llena de emociones en el apogeo de las mezquindades, de los "feos", de los peligrosos, de los vulgares, de los antisociales.

martes, 5 de mayo de 2020

El oficial y el espía (J'accuse)

J'acusse (2019) ganó el Gran Premio del Jurado en el festival de Venecia 2019, película de Roman Polanski. Polanski es un excelente director de cine, sin duda, pero anda desestimado de todo tipo de actividad por los movimientos feministas que han tomado tanto peso hoy en día. La presente película es una recreación histórica, pero no una para nada aburrida, cuando suele suceder muy a menudo. Polanski es un maestro poniéndole gran ritmo y entretenimiento a su filme, sin perder la seriedad y el interés del tema, la acusación falsa militar, judicial y política de una época, a razón del antisemitismo reinante en Europa. Al militar Alfred Dreyfus (Louis Garrel) se le acusa injustamente de traidor y se le degrada del ejército humillándolo públicamente y se le manda a una prisión en una isla, a la isla del diablo en la Guayana Francesa. El panorama es deprimente y horrible para éste hombre, pero Polanski nos muestra a alguien de espíritu fuerte, no lo vemos mucho en pantalla, pero supone no baja la guardia, representado en el hermano que busca su inocencia y en los directores de periódicos y a Émile Zola que lo apoyan, por medio de un oficial intachable, sumamente honesto y valiente que interpreta el talentoso Jean Dujardin, que no cabe duda es un estupendo actor viendo su actuación presente. Dujardin es el coronel Georges Picquart, quien ingresado a los servicios secretos franceses descubre que Dreyfus no es ningún traidor, que se han puesto hasta pistas falsas, e inclusive sabe quien es el verdadero traidor. El antiguo jefe del despacho llega hasta señalar a varios traidores, y a ningún judío. El sarcasmo del antiguo jefe habla de una persecusión de antisemitismo, de buscar culpar a alguien para agrupar a todos sus semejantes y desestimarlos, generar rechazo colectivo. Éste rechazo queda muy bien dibujado por Polanski desde la degradación pública de Dreyfus, tan llena de emociones, hasta los gritos en el juicio de la gente hacia todos su defensores. Vemos también la quema de libros pertenecientes a Zola, quien en 1898 publicó en el diario L'Aurore una defensa para Dreyfus, acusando a varios militares, investigadores judiciales y cómplices con el título de J'acusse. Esto generó un fuerte rechazo hacia los defensores del capitán Dreyfus, estaba bien arraigado el antisemitismo y el apoyo de los militares franceses por el pueblo era fuerte, cosa que inteligentemente vemos como Polanski retrata. También es notable como argumenta Picquart su responsabilidad con la verdad, por encima del amor y respeto que le tiene al ejército. No solo es esto, toda la investigación y los descubrimientos del verdadero traidor y la inocencia de Dreyfus es sumamente notable, explicado de manera muy clara y con potencia y hedonismo, durante más de una hora, para pasar a la ahora persecusión de Picquart por los mandos militares que consideran que los desacredita y quieren librarse de él. La investigación del caso Dreyfus pudo ser complicada de entender, pero Polanski mostrando mucha destreza lo deja todo bastante claro. Es un filme que por el final notoriamente apura el paso, simplifica una etapa, donde Dreyfus aun sufre castigo, y hay muerte y prisión como contraataque hacia la defensa, pero, aunque se hace extrañar una hora más de metraje más o menos, Polanski ya nos ha entregado un gran filme, de poco más de 2 horas.

lunes, 4 de mayo de 2020

Per Aspera Ad Astra

Per Aspera Ad Astra (1981), de Richard Viktorov, restaurada por su hijo Nikolay Viktorov, es una película de culto, y aunque con algunas cositas no tan notables es una buena película de ciencia ficción. Es una obra que maneja bastantes ideas. En un inicio una mujer de aspecto humanoide ya que no la creen muchos humana -en esto hay un debate científico ficticio-  se muere por descubrir si en realidad lo es, para ello es acogida por la familia de uno de los científicos que la encontró en el espacio como único sobreviviente. Niyya (Yelena Metyolkina) es ésta humanoide de aspecto extraño y por lo general silenciosa. Niyya tiene cosas muy particulares, como tener un dispositivo en el cerebro con el cual se le puede controlar. También puede moverse a velocidad, teletransportarse y tiene todo tipo de avances super humanos. Se le cree humano porque estos viven en otros planetas también, como el planeta del que más tarde descubriremos proviene Niyya. Éste planeta se llama Dessa y sufre de una catástrofe climática. En la segunda parte viajaremos hasta Dessa. En éste lugar hay una contienda política, hay un hombre que busca manipular al resto, Turanchoks, que tiene cierta curiosidad física. En ésta segunda parte hay hasta un monstruo clásico que se le puede ver en películas de terror como The Blob (1958). No pasa mucho con ello pero es otra de las mil novedades que ofrece la película. La primera parte es más íntima, hay hasta un posible romance. Ésta parte es interesante en la discusión de qué nos hace humanos; es además el anhelo -aunque expuesto levemente- del posible robot que quiere ser humano como en Blade Runner (1982), pero luego esto simplemente se disipa, pasa al viaje a Dessa, al retorno del pasado hallando lo contemporáneo futurista y al mismo tiempo lo profético. En Dessa hay una historia post-apocalíptica, pero muy humana, de ambiciones y controles políticos. El grupo de científicos de la tierra serán los héroes junto a la humanoide que es más como una especie de samurái, altruista, bondadosa, pero alguien al servicio de otros. Es un filme a ratos austero, pero siempre competente. No parece un filme revolucionario -sus ideas son conocidas, salvo por la humanidad desplegada por el universo y en la diversidad a otro nivel-, no demasiado original -otros se han hecho de mayor sonoridad-, pero sí uno entretenido, curioso y atractivo.