sábado, 10 de abril de 2021

Sound of metal


Sound of metal (2019), la dirige Darius Marder, es su debut en ficción, la produce Amazon y se puede ver en su plataforma de streaming, Amazon Prime Video. Está nominada a mejor película en los Oscars de éste año y es una muy buena película y competidora, aunque no favorita, ni por la trayectoria de premios previos al Oscar se ve que vaya a ganar mejor película. El guion es de Darius y su hermano Abraham, además Abraham compone la banda sonora. La historia se le ocurre a Darius y al director de cine Derek Cianfrance (Blue Valentine, 2010), habiendo trabajado antes juntos, en el guion de la segunda película de ficción de Cianfrance, The place beyond the Pines (2012). Ésta es una película con muchas aristas y profundidades, pero el aparente tema central, la perdida de la audición, esconde en realidad otro tema, digamos que el verdadero tema del filme, la relación amorosa del protagonista, de Ruben (Riz Ahmed), con Lou (Olivia Cooke). La falta de audición es el camino a revisar ésta relación, que entienda Ruben que a su mujer le crea conflicto su relación al tener muy presente su pasión por el metal y condición de músico bohemio. Ruben estuvo sumido en la drogadicción y esto atrajo a su esposa hacia la ansiedad -no del todo conocida- y otros problemas que hay que imaginar. El metal como sonido fuerte no solo es un estilo musical interesante y atractivo en el guion e historia, representa ruido, un simbolismo en el filme, representa caos, cierta perdición, cierto abismo e incluso inmadurez, que es el emparentamiento con la vida libertina, acelerada, y de drogas en que se embullen montón de músicos. Queda claro que ésta representación, de acciones del pasado, le afectan a Lou, tomando en cuenta de antes además el dolor de una gran perdida en la vida de Lou y querer romper lazos de autoritarismo con su padre, pero curiosamente el amor la llevó a cierta dependencia negativa en su vida, pero también es indudable que existe amor verdadero entre Lou y Ruben. Ésta es la parte sutil, velada si se quiere, pero captable, del filme, para dar pie a la otra de la perdida de la audición y el dejar de ser músico de metal, que no se ve tan difícil en la vida del protagonista. Tiene algo, pero no es la historia como The wrestler (2008), donde Mickey Rourke, en el papel de su vida, prefería morir en su callejón sin salida que abandonar la lucha libre profesional. En la película de Darius hay que aceptar dejar la música como la concebía Ruben en el pasado, incluyendo dejar de ser baterista por siempre, que tampoco era un triunfo, era algo humilde, pero existen otros retos más arduos, igualmente también aceptarse como sordo, como vemos en el silencio del final. Éste filme tiene un guion prodigioso, no solo por espolvorear detalles dejando el tema central encubierto y darle una segunda dimensión al filme, sino también por como nos pone en la piel de Ruben, como maneja el silencio, el ruido, escuchar, no hacerlo, proponiendo un sentir algo raro, particular, novedoso, pero notable en su puesta en escena. De la misma manera el devenir de los hechos está contado de manera ingeniosa y con su originalidad, anclada la sordera al presente, como a la tecnología, pero pensando en lo que nos hace tan humanos y mejores seres humanos desde siempre, donde interviene la gran actuación de Paul Raci, un actor no conocido, a quien le han otorgado una nominación como actor en el Oscar que es una sorpresa y justicia en estado puro. 

viernes, 9 de abril de 2021

Todos somos estrellas


Esta película se siente como una sentencia, un salto definitivo al ostracismo, de lo tan franco o revelador que es, que se muestra su protagonista contando cosas demasiado íntimas y un poco sórdidas, también por acceder a grabarlo un poco apurados por el deseo de novedad, atractivo y éxito. Es una película que busca a ver que fue del director de cine peruano Felipe Degregori, director que poco a poco fue desapareciendo de su actividad como cineasta, hasta que el 2012 lo dejó, y terminó recluido, aislado, por decisión personal. Vive en el Rimac, distrito cero pituco, que su hermano decía era una pose de pobre y él muy dócil da a entender que no es así o quizá ni lo ha pensado bien, simplemente actuó dicho a grandes rasgos. El documental de Patricia Wiesse va en busca de su actual historia, el documental es del 2017, que la cuenta Felipe mismo. La cosa es que Degregori está deprimido y disminuido, se le percibe con muy baja autoestima, y empieza a contarlo absolutamente todo, hasta impudorosamente, pero paradójicamente esto es carne para lograr un documental interesante sea dicho. Degregori se menosprecia constantemente, no le importa en absoluto su imagen, ni lo que piensen de él, parece hallarse muy deprimido que no puede contenerse. Se compara incluso con Blanche Dubois de la obra de teatro y película Un tranvía llamado deseo (1951); cae en la obviedad, pero también en la absoluta apertura de su sentir y hasta futuriza un final triste en su vida. Es un filme que incomoda un poco y hasta duele al sentirse cierta empatía. Degregori cuenta que es gay y que paga por favores a veinteañeros del barrio, gente que lo trata como zapatilla vieja finalmente, con ese criollismo tan nacional; se relacionan con él por interés, y él yace consciente, lo dice, como todo, y muestra cierta baja autoestima envuelta en sus actos. Degregori tiene una película que me encanta, Ciudad de M (2000), que curiosamente el documental no halla interesante y ni la menciona. Su película más popular que da título a este documental cuenta Degregori que lo arrastró curiosamente hacia el inicio del sentir de su derrota personal y existencial -esa que compara con el éxito de su hermano, el antropólogo y escritor e investigador Carlos Iván Degregori-, cuando su primera película, de 1980, la película de acción Abisa a los compañeros, fue todo un éxito de taquilla y hasta de crítica. No obstante, aunque no se especifica en el documental (salvo un guiño  por el título), Todos somos estrellas (1993) es la película por la que lo recordaran siempre. Éste es un documental que es demasiado pesimista y lacrimógeno, es un martilleo exagerado, Degregori no se da tregua con nada, se golpea sin parar, sin cortapisas, pero también es porque está solo, medio abandonado en su casa, que yace muy descuidada. Faltan amigos, faltan familiares. Como curiosidad hay que mencionar que hay mucho pensamiento de transexualidad también en su mente. Menospreciándose, imagina que nunca hallará el amor, duda si alguna vez lo hallo. Se compara con su hermano, pero no desde la envidia, se percibe sincero afecto y nostalgia hacia él, propone un buen recuerdo en general, aunque su franqueza lo lleva a criticarlo un poco, sutilmente no lo pone como dentro de una relación tan idílica como se espera. Es un documental poco sutil, aun no teniendo imágenes explícitas, aunque ciertamente te genera mucha atención e interés, en su expurgación exhaustiva desde el propio protagonista, para bien y para mal. 

jueves, 8 de abril de 2021

Runan Caycu


Este es un mediometraje documental perteneciente a la peruana Nora de Izcue. Debo decir que es un documental de izquierda, pero uno notable, incluso lo veo mejor que la celebrada Wiñaypacha (2017). Ciertamente sí se puede lograr arte de trabajos izquierdistas, a pesar de que la mayoría tienden a la propaganda y suelen fallar o ser mediocres. Este documental es una de esas excepciones y encima es peruano. También es propio de su época, época de ideología y lucha izquierdista y revolucionaria. Personalmente no soy socialista, no creo en un socialismo puro o absoluto porque estos gobiernos suelen traer pobreza más que soluciones y nunca cumplen con la ansiada igualdad, sino suman más pobreza más bien; estos gobiernos socialistas o comunistas suelen generar destrucción y sus sistemas económicos suelen ser bastante malos y empobrecedores, suelen hundir a los países, porque finalmente se necesita de las empresas, de los negocios, y el movimiento de un mercado libre y del capital en inversiones, encima terminan siendo dictaduras por lo general, coartando la libertad. No obstante ciertamente todo gobierno requiere de ejercer ayuda social y de cierto socialismo, no se puede negar tampoco, no sería justo, productivo, ni humano. Los trabajadores necesitan protección laboral y un salario y horarios justos también -las empresas no pueden tener toda la libertad laboral, sino existiría explotación y abuso-; también se requiere de un seguro médico familiar y una jubilación decentes, no migajas. Se requiere varias cosas que la ayuda social solventa como universidades y colegios estatales buenos, competitivos, hacedores de profesionales y éxito, y servicios básicos correctos en todas las partes del territorio nacional, aun en zonas alejadas, como en los cerros o asentamientos humanos. En pandemia se requiere de ayuda social, sobre todo cuando hay precarización del trabajo y la existencia familiar; hay casos así donde el socialismo salva y genera justicia. Un gobierno muy capitalista o puro no es justo, no todo es generar dinero, no únicamente enriquecimientos personales, sino debe ser también que todo el país se enriquezca y esto proyectarse en igualdad, en una clase media sólida y una obrera que viva bien, debe haber siempre ésta ayuda, consciencia social, éste cierto socialismo complementario. Este documental pone imágenes de pobreza, pueden ser algo manipuladoras sí, pero son reales, sensibilizan también; vemos a los indios o campesinos cargar grandes atados, gigantes, más grandes que ellos mismos, estando jorobados como burros de carga; miran extrañados a la cámara, humildes, sorprendidos. Así mismo el documental enfoca en toma de detalle los pies en sus viejas sandalias de los indios, pies maltratados, de trabajadores constantes, sufridos si se quiere ver. El protagonista de éste documental es el líder sindical indígena Saturnino Huillca, un hombre que a los 80 años se ve muy fuerte y firme. Es en parte peligroso, aun cuando no lo parece por su físico o su rostro medio bonachón, y muchas veces las apariencias engañan; es un líder socialista muy de gustar pelear y de conflicto, aunque su lucha es por la niñez aparte de los derechos del indio en general, como él mismo explica en el documental, que le da la palabra constantemente (él es el protagonista y medio su biopic); es una lucha por el legado familiar explica, por los niños e hijos de los campesinos, que se ven muy humildes, pero inocentes, sonrientes y bellos, libres de toda violencia, en sus juegos infantiles que la cámara recoge. El filme pone imágenes fuertes en pantalla, aunque parciales; vemos cuerpos muertos de campesinos. Digo parciales -sin justificar la muerte injustificada de campesinos, de seres humanos- porque las revueltas -de paso, la violencia- que ejercen los campesinos -por sobre todo invasiones, que ellos entienden por recuperaciones- se ven sólo en artículos de periódicos, en títulos de noticias, no en imágenes ni yacen muy desarrolladas, que no dejan ver todo el panorama de sus acciones, pero, bueno, informan de todas formas. La cámara simplemente encuadra los encabezados de los diarios en pantalla. Muchas imágenes se ven así, son fotografías por donde la cámara pasa en movimiento. Pero el registro que ejerce del momento o la coyuntura en general no se puede negar que es bastante bueno, aun en sus pocos recursos y cierta ausencia. También el filme pertenece a 1973, años después de la reforma agraria del general Velasco Alvarado, que también está presente en el mediometraje, aunque Huillca y el documental le resta importancia a la reforma, mencionando que los indios o campesinos tienen que tomar la batuta, no dejarle el trabajo al gobierno, que ellos no van a hacer lo que tienen que hacer ellos por sí mismos. Se ve que Huillca es un tipo difícil, no fácil de tratar ni del todo negociar -en todo caso no tiene ni un pelo de tonto ni de tranquilo-; es un sindicalista a muerte, es un tipo muy afín al socialismo, a la revuelta, al combate. Pero es cierto que pedían reivindicaciones justas, que la pobreza frente a la explotación de los hacendados era innegable y la dejadez y demora del estado era notoria y su culpa que hayan revueltas campesinas y como se dice en el filme que halla gente que se aproveche del enojo y la necesidad del campesino y los azuce también, como vemos que llegan a agredir al presidente del Perú Fernando Belaunde (aquí cero celebrado, sino señalado como parte de la dejadez, ausencia y lentitud del estado y hasta de acción risible con la perdida de una página vital de la reforma que proponía). El hermoso y poderoso Cuzco es el epicentro de todos estos sucesos. El mediometraje abre con la cara de Huillca hablándonos sin rodeos, humilde, simple, pero fuerte, a la cámara, presentándose, contando de su vida, para que luego imágenes muestren el arduo trabajo campesino. Es un registro histórico valioso, notable, aunque innegablemente de fuerte izquierdismo, además de propio de las reivindicaciones de la época. 

miércoles, 7 de abril de 2021

The father y Nomadland


La película británica The father, debut de Florian Zeller, es de las nominadas a mejor película de los Oscars 2021 la que más me ha gustado e impresionado y hallo mejores atributos, por encima de las más sonadas y se ven como obras gigantes, Nomadland, de Chloé Zhao, y Mank, de David Fincher. La favorita es Nomadland, y la que seguramente ganará. Fincher como autor tan admirado y tan seguido se irá con algo, pero poco. Fincher es un gran director, todo lo que hace es interesante y de alto nivel, al tiempo que fabrica películas ultra entretenidas y sustanciales, Mank no es la excepción. Zhao encanta a todo el mundo en el cine americano, a partir de su anterior película, The rider (2017); es una directora nacida en China que entre los 15 y 19 se instaló en el mundo anglosajón, hizo estudios en EE.UU, y se enamoró de éste país, haciendo cine indie gringo desde el inicio, de fondo nacional, produciendo historias bien americanas. No hay que obviar que EE.UU. es en realidad un país hecho de inmigrantes, Zhao siente su casa éste país. Nomadland es una película de cierto aire y tema social, habla sobre desempleo, de ir a parar a la carretera, al desierto como metáfora. Pero ésta propuesta se transforma en otra cosa, termina siendo un filme e historia sobre la libertad y el amor por los seres perdidos, por sobre la derrota o la necesidad económica. La protagonista, la fantástica Frances McDormand, de mis actrices favoritas, puede contrarrestar la recurrente tensión del desempleo y la necesidad de subsistencia (solo consigue trabajos por muy corto tiempo, eventuales), inclusive la soledad, en más de una oportunidad, obtener estabilidad y seguridad, pero ella escoge sus ideales, y al mismo tiempo el ideal americano, valerse por sí misma y no perder ni olvidar sus afectos personales (su recorrido, su pasado, quien es, como su marido difunto, su gran amor). Éste filme es sentimental en recurridos momentos, va y viene en la tragedia y la melancolía, con cancioncita de pena incluida, pero es un filme mucho más que decente. Hay actores en éste filme que son verdaderos nómades, no son actores profesionales, sino propios de la ideología de vivir en la carretera, en el desierto, de vivir en camionetas a la intemperie, como forma de vida y grito de libertad y felicidad plena. Se notan no profesionales, pero se ven bien aun así, tienen en sus manos otra virtud, la autenticidad, aun cuando se les suma ficción. Ésta ficción implica un sentir lacrimógeno, Zhao le pone bastante, aun cuando hay respiro también, y McDormand puede ser irónica y relajada. El filme plantea dolor y cine social -sí, en EE.UU., la tierra de las oportunidades y el sueño americano, donde el obrero y la clase media pueden vivir bien-, y a la vez felicidad, tenacidad o terquedad de cierta manera, convicción; el desierto se abre como una flor en más de una arista, es un filme que finalmente deja el mensaje de una sobrevivencia positiva -de aferrarte a lo tan tuyo, evitando pasar la página-, de ser independientes a toda costa, de ser autosuficientes aun en el dolor, un mensaje bien gringo. Por todo esto se siente y se ve un filme bueno, un triunfo del cine americano, hecho por una china amante de EE.UU. No obstante mi opción es The father, una película humilde digamos, pero magnífica. Florian Zeller, el director, es también el dramaturgo de la obra en que se basa el filme. Es un filme que es notable transportando el teatro al cine, usando sus pocos elementos, usando su poderosa proyección, su continua audacia, aun cuando algunos sobresaltos y humor pueden pegar de ridículos o poco necesarios, por no tener la necesidad de forzar al público hacia las constantes emociones -a picos de intensidad- dentro de una sala. Pero ciertamente es un filme hermoso en su sentimiento, con una escena final gigante, triste y notable a la vez. La talentosa Olivia Williams nos regala tremenda escena, ante un hombre destruido por completo, apagando el feroz incendio, venciendo el callejón sin salida. El filme juega continuamente con nuestra percepción, hablando de un viejo que sufre de demencia senil. Durante mucho tiempo todo es extraño y endeble, cambia la lógica una y otra vez, no se sabe donde yace la verdad. El filme exhibe a un Anthony Hopkins de reales 83 en estado de gracia, perfecto, pasando por todo estado posible de actuación, desde la debilidad máxima hasta la insolencia, momentos donde ya ni tiene la facultad para colocarse una chompa encima, escucha cosas raras inexistentes, fusiona y distorsiona su pasado y presente, no identifica ni a sus seres queridos, no puede ver la realidad, su mente le quita absolutamente todo. Esto hace sentir a uno un filme triste, aun cuando estamos muy atentos y entretenidos con tanta sorpresa y giro continuo de guion. Pequeños momentos del teatro al cine dejan ver puestas de escena notables, como alguna de paranoia, lo que oye furtivamente y percibe engañado y se replica luego lógicamente desde el pasado; o ese miedo a que un ser querido lo mate, algo tan extremo y loco, visto desde la repetición del mismo momento, desde la monotonía, del rito nocturno, creyendo sufrir una estrangulación, observada desde atrás, o un simple acomodo gentil de uno en la cama, producto de la proximidad.

martes, 6 de abril de 2021

La revolución y la tierra


Para empezar éste escrito debo decir que soy apolítico por lo general, mi escrito es netamente cinematográfico, no muestra una tendencia política, ni de izquierda ni de derecha, es mi opinión honesta, transparente, siempre libre, de este documental de Gonzalo Benavente estrenado el 2019. Éste ha vuelto a la palestra de cierta manera cuando iba a ser proyectado éste domingo 4 por televisión nacional, el canal del estado, pero se le ha postergado para después de las elecciones para no influir en la votación de presidente del Perú, elecciones que serán éste domingo 11 de abril. Ciertamente sí luce como un filme de izquierda, un filme muy político; qué es bueno, ciertamente es más que decente, es entretenido hay que decir de paso. El filme habla de la reforma agraria ocurrida a fines de los 60s, por el general Juan Velasco Alvarado, quien gobernó de 1968 a 1975. Velasco dio un golpe de estado y ejerció una dictadura militar, lo curioso de ésta dictadura es que a diferencia de lo que suelen ser las dictaduras militares (de derecha), ésta fue una dictadura militar socialista, revolucionaria. Hay que decir que a los peruanos nunca nos ha faltado la creatividad, no iba a ser diferente en la política. Se debe mencionar que el filme es incompleto en su mirada del gobierno del general Velasco Alvarado. No pretende ahondar en que fue una dictadura y las dictaduras nunca son el ideal humano ni se les justifica (o habría que hacer más de una salvedad, la ruptura que abre la puerta). Pero este filme aunque es izquierdista, aunque hace ver al general Velasco como un héroe, tiene puntos que si se le pueden considerar que por una parte lo fue. El método, la expropiación de tierra de hacendados y empresarios, fue propio de una dictadura, por la fuerza bruta, aunque se dice no hubo muertos. Pero ciertamente había explotación del indio, del campesino, tratados como servidumbre, incluso se dice que mucho peor, como objetos de propiedad. Trabajaban prácticamente gratis para los hacendados y estos les daban una muy pequeña tierra para subsistir. Habían reivindicaciones que hacer, darles igualdad y derechos como ciudadanos peruanos a los indios o campesinos. Puede que el método no fue el más legal, pero sí se pedía a gritos, no escuchados por mucho tiempo. El fracaso de la reforma agraria tiene sus argumentos en el filme, pero ciertamente se oyen incompletos. Se dice que fue una reforma cultural exitosa, de justicia, una reforma laboral necesaria, y en mi opinión es verdad -aunque faltó mucha educación en varias formas-. Que fue un fracaso la reforma -como empresa o economía interna- en mayoría sí, hubo error del gobierno también, fue error del campesinado también, fue producto de hacerlo muy rápido y por poco tiempo sí también, ¿ameritaba hacerlo ya?, sí seguramente. En el filme se dice algo interesante, que el socialismo impuesto por el general Velasco Alvarado pudo concebir lo que sería más tarde el terrorismo de los 80s, y ciertamente suena muy lógico, aun cuando los 60s eran épocas de fuerte influencia socialista, de lucha ideológica. El filme argumenta que más bien Velasco y su reforma salvó al país de que el terrorismo triunfara o que empezara antes, se dice que el campesino o indio no apoyó al terrorismo al verse reivindicado por el gobierno, por la reforma agraria, y aquí entra a tallar algo que no se menciona de los 80s hasta el 93 del terrorismo, la violencia extrema como método recurrente de justicia y la brutalidad y facilidad de ejercer el asesinato (cosa que la gente humana no tiende a defender), incluyendo la muerte de campesinos, campesinos que mayormente han mostrado humanidad. El filme es muy cinéfilo al mismo tiempo que no abandona lo político, pasa revista a muchas películas peruanas que hablan del tema de la reforma agraria, vemos que las imágenes hacen de soporte, de archivo, de análisis, de perspectiva. Vemos películas de Federico García Hurtado, de Nora de Izcue, Bernardo Batievsky, Felipe Degregori, Armando Robles Godoy, Francisco Lombardi, Bernardo Arias, del Grupo Chaski, sale hasta Las Malas Intenciones, entre otras. Así mismo el filme hace entrevistas a destacados sociólogos, sindicalistas, comunicadores, historiadores, politólogos, incluso a un crítico de cine y a un guionista de telenovelas, la mayoría rostros fáciles de ubicar. El filme tiene poca intervención, casi nada -serán un par-, de gente que no gusta de Velasco Alvarado. La postura aquí es clara, puede que algo a razón de que Velasco públicamente es golpeado mayormente y muy poco reconocido en lo que tuvo de bueno. El filme intenta darle ese mérito, aunque lo suyo es convertirlo en un héroe en grande. Es un filme que da para hablar, Velasco fue un personaje como se dice complejo y lo suyo no fue menos. También sale quien lo derrocó entrevistado a puchitos, el general Morales Bermúdez, curiosa participación, de aporte sencillo, pero presencia muy curiosa. El filme utiliza 40 minutos antes de introducir a Velasco, en crear el background antes de la reforma. El filme utiliza elementos externos, pero coherentes. Gonzalo Benavente ha pegado el salto de un filme pituco con algunas bromas socialistas (Rocanrol 68) a un documental ultra político. Por lo general es al revés, lo light viene después de la trasgresión, una prueba más de nuestra originalidad nacional. 

viernes, 2 de abril de 2021

Visión nocturna y Odoriko


Visión Nocturna

Ganadora del máximo premio del festival de Marsella 2020 y mejor dirección en  FICUNAM 2021. La dirige la chilena Carolina Moscoso. Moscoso es la protagonista, cuenta algo muy personal y feo, sufrió de una violación y cuenta su caso de la mano de su cotidianidad. Divide su documental en un mix en tres partes, oscuridad, brillo y penumbra. Se puede entender el título de Visión Nocturna aparte de lo obvio del uso de la luz nocturna como buscar ver en la oscuridad, es decir, a través del pasado, del daño. Su caso está muy bien explicado por ella en subtítulos frente a la pantalla negra. Esto no es ninguna deficiencia en absoluto, todo el tiempo te genera mucha atención, aunque es doloroso. Como complemento vemos varios videos que ella ha hecho, incluso grabándose a sí misma siendo espontánea sin más, tonteando. Hay videos muy buenos, como ver a unas focas pequeñas nadando frente a la cámara submarina. Otro video notable es el de un parto casero. Se percibe una esencia hippie ahí. Carolina se ve muy suelta, muy libre, sale desnuda a ratos aunque brevemente. Pero esto le costó, le vino cierto trauma, cierto encierro psicológico en ella. Nos cuenta que se hizo una sanación con una indígena. Es un filme a ratos imperfecto y austero, pero en general notable. Su caso está perfectamente explicado, y no es un caso tipo juicio formal donde puede haber una distancia quizá. Es curioso que algunas de sus respuestas a ella le parecen raras, pero se ve la influencia del entorno. Se exhibe un aire juvenil en todas las filmaciones, es la historia de un daño hecho a una chiquilla que se abre al público. El daño lo hizo un chiquillo. Es bueno notar que un agresor sexual puede salir de casi cualquier parte. Hay que cuidarse, y denunciar. Carolina cometió varios errores, pero su película deja precedente que no debe haber impunidad. Es un trámite doloroso, difícil. Es un filme que como se explica tiene tres tipos de luz, como la vida misma. Éste documental es otro paso adelante.


Odoriko

Presentada en el festival Cinéma du Réel 2021, ganadora de un par de premios ahí. La dirige el japonés Yoichiro Okutani. Este documental es sobre clubs de desnudistas en Japón. Estos desnudos tienen un cierto toque cultural, artístico, y algo de teatro y de danza clásica y hasta algo del circo y la acrobacia a lo Cirque du soleil. Hay un feeling aquí y la gente que va a ver a las chicas son en mayoría muy formales o respetuosos. Todas las asiáticas que vemos en los clubs son flaquitas; son de buen cuerpo pero de muy poca voluptuosidad. Paran calatas, pero de manera tan natural y en gran parte seca que poca sensualidad trasmiten, poco erotismo. Como en Japón son respetuosos y tradicionales en mucho ellas se sienten diosas en varios casos, poco o nada vulgares, pero se muestran algo ordinarias, muy simples y superfluas. Es un documental artístico con ratos muertos y algunos poco significativos. Es un filme llamativo para conocer otras culturas, aun cuando se percibe con su fuerte influencia occidental. Se llaman hermanas entre ellas, como la cultura hip hop. Muchos desnudos tienen un toque emotivo y delicado, hay cierta arte con su sexualidad en segundo plano. Los animadores instruyen al público, les dicen que aprecien la belleza y la complejidad de las performances. Hay fotos con las desnudistas en poses -cosa que se menciona, se oye, no se ve- y muchas se comportan muy frescas pero el concepto del filme es uno -aunque completista- más de observador calmado y formal. No hay fuegos artificiales ni su picante o audacia en ésta propuesta, pero es un documental interesante aun así, para apreciar algo poco conocido de Japón, un lado más pedestre. Puede que las desnudistas tengan sus ínfulas, yacen sobredimensionadas por sus propios egos y el entorno tradicional, pero ésta obra tiene su parte simpática, oírlas no abruma, aun cuando ronda las 2 horas y pudo ser más corto y más vivo. 

The assistant


Se inspira en el acosador sexual Harvey Weinstein, un poderoso y famoso productor de cine. Weinstein fue acusado el 2017, ésta película de la australiana Kitty Green es del 2019. Ésta propuesta bien vale verse y destacarse por una secuencia magistral -extensa- donde la asistente o secretaria protagonista, Jane (Julia Garner), al presenciar un notorio aprovechamiento sexual de su jefe, un productor de cine, de una muchacha nueva en la empresa -muy joven, algo inocente y afable y que parece modelo-, va a denunciarlo ante la compañía a donde un encargado de recursos humanos. Aquí se da un juego sutil de conversación, donde el tipo de recursos humanos parece no entenderla, hacerse el tonto, y lentamente, intercambio a intercambio, frente a la timidez y cierta cautela de la muchacha (idealista y altruista), se va mostrando lo rata que es éste lacayo -así como él hay muchos en la empresa, aunque éste luce como el peor-. El sarcástico y ruin hombre escuda al productor, con autosuficiencia y soberbia, e intimida a la muchacha sin perder las formas. Esto también sucede porque Jane es muy joven y llena de sueños de evolución de su carrera profesional en ésta empresa, y le falta carácter, producto también de su posición bastante subalterna. El jefe de ella la hace incluso llorar, la trata con violencia psicológica. Este rol -el de la joven- es muy claro en como las mujeres se ven maltratadas y vulnerables ante el dominio de un mundo masculino tan sexualizado. El filme pone a los trabajadores de la empresa a cubrirse las espaldas, sobre todo a los jefes, o a tratar de ganárselos como sea o no hacerse de luz en contra por ningún motivo (ahí vemos a los "amigos" dictando disculpas humillantes, encubriendo los abusos). Es la cultura del éxito, de la ambición profesional, a toda costa, que se pone en la palestra, saltando la ética, la moral y el respeto y cuidado por el prójimo que prácticamente no existe si hay que trepar en la empresa. Es la lastimosamente efectiva cultura del arribista y sobón convenido y ambicioso. El filme puede no ser sutil con ese final melancólico, de resignación, pesimista, en un quehacer sentimental y humilde, con las siluetas del sexo en la ventana, pero tiene sus cosas notables. El filme también ilustra el día a día de una secretaria o asistente, donde no es un retrato muy simpático, sino tenso, pesado y agotador y a esa vera se le retrata, de manera seca y apagada. También se ve cierto menosprecio por esta labor vista como muy subalterna, como la de un empleaducho. La pesadez de ponerse a limpiar asoma, cosas que hay que hacer para ganarse el piso, como se diría. Jane luce en buena parte invisible a otros en la empresa. Es el espíritu de Jeanne Dielman el que ronda, aunque no en su poderosa escala, aunque lo que más importa en esta propuesta es la depredación sexual, ésta denuncia. 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Catstream

 


Éste corto de 19 minutos de duración nos muestra a una rescatista de gatos haciendo una labor animalista, social, humana, castrando gatos de manera gratuita, yendo a lugares humildes y capturando los gatos por su cuenta, sola, en su auto y con sus canastillas. Lo dirige la croata Suncica Ana Veldic que además de cineasta es veterinaria. La protagonista del filme es la veterinaria Mirna Kirin, una mujer joven. En el corto vemos que Mirna es un poco torpe, le cuesta agarrar a los gatos, también como estos son callejeros son bastante escurridizos y temerosos. Se hace difícil cogerlos, pero ella al final del día lo logra, aun cuando piensa en tirar a veces la toalla, se deprime. Su labor es algo exigente, requiere de harta paciencia. Como visita lugares humildes mucha de la gente no colabora fácilmente con ella. Este documental muestra mucho en poco tiempo. Hay incluso alguna indiscreción que muestra la crueldad de cierta gente hacia animales indefensos. Mirna es algo tosca, pero tiene buenos sentimientos, como muestra su labor desinteresada. En el corto la vemos pasar por varias etapas emocionales, hasta verla reír y jugar atrapando a los felinos con amigas. Estos gatos no yacen muy cuidados por sus dueños -muchos están medio abandonados en las calles-, no es un mirada muy agraciada, pero estos animales tan bellos nunca pierden su atracción especial, sobre todo para quienes nos sentimos agradecidos de tener su afecto en casa. Es un corto que muestra el trabajo por completo de Mirna, con honestidad y con el realismo que busca el documental en su vertiente más formal. Todo esto envuelto en el aire de cierta frescura de la juventud y llaneza de la protagonista. 

lunes, 29 de marzo de 2021

Never rarely sometimes always

 


Ésta película es el viaje de una chica para hacerse un aborto en New York desde un pueblito de Pensilvania. Pero lo que habla en realidad ésta película de la americana Eliza Hittman es del continuo abuso masculino y el estigma de ser llamada puta por ejercer nuestra sexualidad; también de la incomodidad y peligro de ser todo el tiempo sexualizada y tratada como objeto de deseo, aun cuando la protagonista, Autumn (Sidney Flanigan), es una chiquilla, y no es alguien que busque ser sensual o erótica. El filme tiene tremendo arranque, apertura; sale Autumn, a lo abejita de Blind Melon, en un concurso de actuaciones del colegio, sale cantando; su canción menciona directamente un amor abusivo, a un novio que obliga a hacer cosas que no quiere a su pareja, un amor aprovechado y otro sumiso. Más adelante cuando se explica la razón del título, en un método de psicología, se menciona sin señalar a la persona exacta sobre alguien que gusta de maltratar hasta físicamente a una mujer. La apertura de éstas emociones conlleva una hermosa escena de cine, con suma delicadeza y precisión. En otro momento un chiquillo hace gestos obscenos a Autumn, busca humillarla de puta. Así van apareciendo muchos momentos donde la mujer es acosada, sexualizada, maltratada. Incluso lo que parece un simple flirteo o seducción tiene indicios de aprovechamiento y cierto maltrato, producto de la vulnerabilidad de la mujer y de las circunstancias. Autumn viaja a New York con su prima, Skylar (Talia Ryder); Skylar la apoya en todo el viaje y sus coyunturales difíciles emociones. El aborto es visto como un derecho femenino, en ello se ve mucha modernidad y naturalidad, aun cuando Autumn tiene un embarazo avanzado que la obliga a un método más complejo. El filme pasa por todos los momentos de rigor, los exámenes y pruebas, los trámites y entrevistas, es muy notable en esto, aun cuando puede pasar por formalismo como cine. Solo en un momento se ve a la iglesia incomodando, pero como algo sutil digamos, no algo lacrimógeno o exigente. Es un filme propio del año 2020, muy actual, que refleja perfectamente la época, las luchas femeninas tan en boga hoy en día, sin machacar, proponer violencia ni dividir, sino en pos de plena justicia. Fue merecedor del Gran Premio del Jurado en la Berlinale 2020. Es una obra realmente notable. 

Saxifrages, quatre nuits blanches

 


Perteneciente a los franceses Nicolas Klotz y Elizabeth Perceval. Es una película de imágenes bastante austeras, de tipo amateur o domésticas, incluso peor, sucias, pero puede ser adrede como los desenfoques. Tiene varios referentes del arte, la literatura, el cine, etc. en sus diálogos o monólogos, aunque la mayoría difíciles de asir. Es un filme sobre lo lumpen, la pobreza, la oscuridad, el dolor. Se habla poéticamente, aunque las imágenes y las personas tienen un aire duro, golpeado, tanto como melancólico. Una mujer desenfocada como una asesina -bañada en color rojo- blande un hacha corta por el aire, a lo guerrera en busca de caza o lucha, hace una danza clásica, de furia. Un hombre muy seguro de sí pide que lo siga una mujer pero ateniéndose a las consecuencias de esa decisión. Le espera la muerte, o el peligro, la acción, el sexo, la aventura, la intensidad. Otra mujer en un baño, cansada -aunque aun con algo de ironía-, bebe alcohol y fuma, habla medio decepcionada, dolida, pero estoica al mismo tiempo, con una mirada fuerte. Otras mujeres se dejan ver por calles empedradas o callejones. Hay mujeres promiscuas, de la vida, pero también más modestas, más débiles. Es un filme de guerrilla, punk, pero también culto, lleno de lo social y lo político.