miércoles, 30 de noviembre de 2022

Barbarian


Ésta es una de las películas de terror notables que ha dado el 2022. Dirige Zach Cregger que hasta entonces no se había hecho notar mucho. Barbarian (2022) empieza como una película un poco previsible, convencional, con un siniestro pero sobresaliente Bill Skarsgard haciendo de invitado no previsto, cuando una chica, Tess (Georgina Campbell), una morena guapa pero muy normal y formal pero amable, alquila una casa y se topa con que hay alguien dentro que dice que es él quien la ha alquilado. Ambos demuestran tener razón y como no hay a donde ir por esa noche deciden quedarse juntos hasta resolver el problema mañana. Tess como es lógico -sobre todo en EEUU- yace muy desconfiada, no es para menos, puede ser un  loco o un asesino, como se percibe que va el filme, aunque Keith (Skarsgard) siempre se justifica y todo el tiempo trata de ser simpático. No obstante sobre él pesa una cierta ambigüedad, Keith deja en el aire un cierto halo siniestro muy sutil. Con esto parece que la película está ya servida, ya planteada y estructurada y se ve un poco previsible; ya antes se han contado éstas historias de asesinos en serie o locos que esperan atacar intempestivamente, salvajemente, en medio de la soledad de la oscuridad, de la casa tenebrosa, convertirla en un habitual matadero. Pero Cregger muestra originalidad y novedad y da una vuelta de tuerca a las clásicas historias de terror o de asesinos seriales ocultos y sorpresivos. Sí, va de asesinos en serie, pero desde otro ángulo y mediante un complemento macabro propio del cine de Guillermo del Toro, pero con más perversidad que la que él suele manejar, con una historia a lo Minotauro del Laberinto, más y producto de una putrefacción humana de corrupción y despojo bastante sucia, sórdida, que hace del filme uno mucho más tenebroso y terrorífico de lo normal, más profundo como historia de miedo. La historia con Keith es sólida aunque bastante conocida, casi anécdota popular o leyenda popular urbana o crimen habitual. A muchos fans del terror les decepciona que la historia con Keith y un excelente Bill Skarsgard de un giro y cuente otra, aunque se mantiene el germen del asesino serial, pero Cregger hace bien porque apuesta por la creatividad y la originalidad, y no contar la misma historia una vez más. El cine es mucho reinvención, sino estaríamos estancados con el cine clásico y el pasado glorioso, y la rueda del séptimo arte debe seguir girando, debe continuar generando pasión, felicidad y entusiasmo. La ciudad de Detroit es otro elemento importante en el panorama, ésta parece propia de cine social americano o británico, con barrios pobres, abandonados, peligrosos, participes de una versión postapocalíptica. Los policías son los mismos de la serie Dahmer (2022); el "loco" de la cuadra más bien hace de salvador. Éste filme homenajea un poco a la magnífica REC (2007) aunque amplia el espectro con una maternidad enfermiza, muy perversa, que es tan curiosa que se enfrenta al ridículo, pero lo supera. Tiene, aunque no literal, de clásico descubrimiento de found footage. La acción pura y dura que genera una vez puestas todas las cartas sobre la mesa es típica del cine americano, pero no obstante bastante entretenida y efectiva, con un lado gory muy a favor y un Justin Long quien inicialmente ambiguo pelea por definirse como una buena persona y es en realidad tremenda joyita y un cínico de temer, logrando manejar una capa distinta a su natural simpatía y frescura de adulto joven. La propuesta exhibe la denuncia hacia los hombres abusadores, violadores y feminicidas en general. El filme recurre a un pequeño flashback y a la narración del "loco" de la cuadra para concretar un background muy bien argumentado. Las calles de Detroit son el infierno mismo, los monstruos pululan por la noche, amos, por el barrio.

sábado, 26 de noviembre de 2022

La gran guerra


La gran guerra (1959) es una muy buena película bélica, dirigida por el italiano Mario Monicelli. Es una comedia también y tiene gran tino donde pone la broma como cierre de cada secuencia. El filme es un retrato duro de la primera guerra mundial, donde se escenifica la lucha entre austriacos con italianos. Ostenta una mirada seria de los terrible que es la guerra, pero al mismo tiempo se permite hacer humor dentro de un contexto atípico de esto. Nunca la broma anula el contexto de guerra, no lo superficializa, pero la broma es buena porque bromea donde "no" se debe bromear, pero no llega a ser humor negro, sino es algo más inocente, aunque tiene de comedia italiana y ésta permite cierta llaneza o un poco de ordinariez, pero es un mínimo, porque Monicelli siempre mantiene el buen nivel de su comedia, sin perder identidad general y al mismo tiempo ponerle su impronta. Tiene a 2 pillos como protagonistas, pero nunca caricaturas ni que la comedia los exceda de perder su humanismo, su nexo fuerte con lo real. Están interpretados por dos actores italianos de mucho talento. Vittorio Gassman como Giovanni Busacca y Alberto Sordi como Oreste Jacovacci. Bussacca es de gran tamaño y le gusta jugar un poquito al intelectual pero desde el campechanismo; Jacovacci es bajito y más débil, pero bastante pícaro. Los 2 se parecen bastante, pero Jacovacci es más abierto con quien es o no es algo que le interese o esté al tanto; Busacca es más cínico. Pero los dos temen por su vidas y tratan de escapar en cuanto pueden del peligro natural del enfrentamiento, de la guerra. No temen hacer trampa, ser un poco viles, como que el miedo les gana y predomina su preservación, pero aun así no quieren ser malas personas, y tiene ratos muy humanos, quizá por eso son unos cobardes y requieren de ser tramposos y ladinos para sobrevivir. Se conocen cuando Jacovacci lo tima a Bussacca, pero éste finalmente lo perdona, pero luego logra desquitarse poniéndolo en aprietos con el paredón. Hay otros soldados que trasmiten nobleza y personalidad, como el ducho Bordin (Folco Lulli) que a pesar de tener una numerosa familia detrás se arriesga bastante, pero siempre mostrando que tiene mucha experiencia en la guerra. El mismo teniente Gallina (Romolo Valli) es otro gran personaje secundario, como un muy buen líder, muy identificado con su pelotón. Tanto Sordi como Gassman tienen momentos propios de genialidad en la comedia, son realmente un éxito, tienen mucha empatía con el género y se trasmite bastante al público. Uno puede verse bastante reflejado en su llaneza, en su campechanía y picardía, aunque son timadores y cobardes. Esa es la genialidad de Monicelli, de ponerles matices, nunca son tontos del todo, bonachones sí más a ratos. Tampoco temen jugar con quedar mal parados. No obstante siempre salen ilesos, son inmunes a la lapidación total. El final redime a uno de ellos y el otro cae en la misma situación pero en la ley de la eterna venganza de los compañeros disparejos o peleados, jugando a tomarse el pelo siempre. Se parecen bastante, hacen de compinches, pero en el fondo son agua y aceite porque son como espejos y saben de sus defectos y en el fondo se da una autocrítica. El cierre es como una última broma macabra, con su cuota de perversidad, pero curiosamente dentro de cierto toque tangencial o envuelto en cierto paquete de inocencia. La picardía y la perversidad maneja mucha astucia en la propuesta, nunca deja de ser un filme amable, popular, buena onda, pero es notoriamente inteligente. Hay muy buenas bromas al termino de cada secuencia, hay tremendo nivel de humor, y es una gran película de guerra y a la vez una excelente comedia. La parte femenina que hace Silvana Mangano como la prostituta Constantina es también maravillosa. Tiene escenas muy pícaras y graciosas con Gassman que hace de pretendiente serio como que no sabe de su oficio, pero se da un juego donde disimulan no conocerse para timarse mutuamente, pero también se forma un lado romántico muy bueno. Es una mirada muy liberal; al mismo tiempo Mangano maneja un lado rústico y naturalmente sensual y un toque de humanidad, un lado femenino común, a pesar de su profesión donde suele calmar sexualmente a los soldados y se conoce a todo el regimiento. Mangano es bella y muy chispeante, es muy intensa, tiene un personaje lleno de carácter y llano, típico de la comedia a la italiana. El filme tiene de violencia propio de la guerra, tiene de comedia y también tiene ratos de ternura. 

domingo, 20 de noviembre de 2022

Enamorada


Enamorada (1946), de Emilio "El Indio" Fernández, es una gran película, se puede decir que es una comedia romántica, a la mexicana, con la revolución mexicana de contexto y un general revolucionario, José Juan Reyes (Pedro Armendáriz), perdidamente enamorado de la hija de un aristócrata, de Beatriz Peñafiel (María Félix). José Juan es muy idealista y un revolucionario de pura cepa, además tiene de intelectual, es un tipo muy inteligente y muy justo, pero tampoco le tiembla la mano para fusilar a los enemigos de su revolución y enaltecer su ideología de justicia e igualdad social, pero una muchacha de porte, carácter y vanidad que lo rechaza y le tiene ojeriza lo pondrá en jaque con no poder conquistarla y padecer sus terribles desplantes que juegan a la broma de los golpes y las caídas, como con los fuegos artificiales. Éste general revolucionario domina un pueblo, empieza a ejercer su deber con su puesto y de pronto conoce a Beatriz que no le teme en absoluto y más bien lo reta constantemente, aun cuando José Juan la perdona la vida a su padre que también es altanero con los revolucionarios. Hay momentos donde José Juan define muy bien su lucha, como con el uso de la pintura y los reyes magos. En cierta circunstancia José Juan pierde la paciencia y la abofetea a ella y al mismo tiempo golpea al cura del pueblo, que es un viejo amigo suyo, también muy inteligente e idealista, al padre Rafael (Fernando Fernández). Pero esto lo lleva a redimirse más adelante y mostrar su calidad como ser humano en todo sentido, aun cuando él representa el poder absoluto y ésta aguantando a gente contraria a su revolución, pero así mismo el enamoramiento que plantea tiene que hacer que Beatriz aprenda a convivir con su ideología y ese es otro reto, aparte del carácter díscolo de ella y su ira natural hacia él. El filme es astuto y creíble, aun cuando el escenario de enamoramiento luce propio de la ficción y la libertad creativa, de la comedia romántica. Es una propuesta que diluye un poco lo revolucionario y da más cabida a la interacción del enamoramiento "imposible", que es el juego de éste subgénero, poner siempre las cosas complicadas. Ciertamente el general desde su humildad las tiene muy difícil, pero ese es el encanto de la propuesta. El Indio no sataniza ni a los revolucionarios ni a los aristócratas, si bien presenta una versión light de los revolucionarios (y es ahí donde se posa más). De la misma forma exhibe a un líder ideal, a alguien excepcional, en el general José Juan, pero digamos que se pone en el punto medio donde Beatriz, la representación de la élite, debe trabar conexión favorable con la revolución y un nuevo mañana para el país. No se irá a fusilar a todos los ricos, como reza el original estribillo revolucionario. La intervención con el cura también es bastante buena, hace de entrada que el general sea más suave y ya con Beatriz se humaniza bastante. Los soldados de José Juan lo entienden y lo respetan, lo admiran, y nunca hay descontento en el grupo, por lo que se mantiene una imagen de unidad detrás de cada acción del general enamorado, aun cuando puede parecer algo risible frente a la mujer que lo humilla, lo rechaza, pero en tono fresco y jocoso. La guerra queda bajo el concepto del amor como prioridad y ese es el talento del Indio, hacer la temática de la revolución muy accesible, aunque infaltablemente con un velo de cierta fantasía, donde hay rudeza notable también, como con el subalterno bien mexicano que hace el talentoso Miguel Inclán, y el mismo Pedro Armendáriz que es de mente abierta, pero también un tipo fiero. Esa ceja levantada en él es toda una expresión de estar pensando ir a la yugular, pero dentro de un ser racional, contenido, pero con fuerza interna. El filme manejará melancolía, propio del romance negado, y habrá gran maestría en todo el soltar del objeto amado. Pensemos que Beatriz se va a casar, con un gringo, aunque luce poca competencia en realidad, y su intervención es muy de quehacer ligero, que incluso pregunta tranquilo si el matrimonio está todavía en pie frente a saber de la pasión que siente el general, pero el meollo es la posición férrea de la dama, donde entra a tallar la canción "La Malagueña" que es muy precisa en lo que dice y es muy representativa con lo mexicano, con los mariachis y cantar de noche a la dama amada, hacia su balcón, despertándola en varios sentidos. 

viernes, 18 de noviembre de 2022

El bonaerense

Mundo Grúa (1999) es una película representativa del cine argentino, propia de una época de renovación en su cine, una cinta de bajo presupuesto y de corte popular, un retrato moderno o último de cine social, pero El Bonaerense (2002), la segunda película de Pablo Trapero, es hacer algo mucho más notable bajo el mismo concepto que Mundo Grúa, con un poco más de arte en todo sentido y no notarse tanto como un filme indie austero, sino más que hacer notar su presupuesto es hacer cine popular y social pero con mayores recursos, estéticos y narrativos. Se nota que Pablo Trapero ha hecho la tarea y su guion y sus coguionistas han investigado en los casos policiales o los conocen bien o donde está la carnecita o llamémosle el espectáculo, aun cuando su retrato de la policía de Buenos Aires, de donde viene la designación de bonaerense, ciudadano de la capital, es bastante crítico con la policía nacional, luciendo estos muy emparentados con la corrupción y la pobreza social, tanto que a ratos estos policías se comportan como narcos o gángters, como con su cena navideña con disparos enloquecidos al cielo en medio de cumbia electrónica, o mediante actitudes matonescas y criminales directas, como el rato con los de una moto, aunque le costó el puesto al jefe policial. Uno de los relevos será nuestro protagonista, apodado Zapa (Jorge Román), quien llegará como todo muchacho provinciano, exhibiéndose un poco lento, pero pronto no desperdiciará ninguna oportunidad de crecer, aun cuando esto quiere decir ser criminal y corrupto dentro de la policía. No obstante éste retrato no satanizará a Zapa, sino como buena ficción, en pleno estado de libertad, lo mostrará típico criollo u hombre astuto, hombre propio de éste mundo deplorable y sórdido que veremos en pantalla. Zapa tiene un lado humano, sensible, y nunca estará del todo contaminado por su entorno, si bien su decisión será hacer carrera en la policía y pues será parte de un retrato conjunto muy criticable, con cero ética, en total opuesto de la esencia que representa ser policía y pues es notorio que se quería dar espectáculo con el filme y el retrato busca cierta empatía y exageración con una línea de negatividad y pobreza general, propio de un cine latinoamericano que en buena parte ha dejado de mostrarse así hoy en día. Lo sueldos magros y los malos líderes tienen asidero real en toda Latinoamérica y pues el filme se ceba en todo ello, especialmente con un jefe policial como Gallo (Dario Levy), que también son gente que son todos unos personajes, propios genéricamente de lo ciudadanos de las capitales, como indica el título, típicos criollos. En pequeñas dosis vemos todo lo que se enfrentan también los agentes, que no es cosa fácil, si bien hay una cultura del machoman muy fuerte como núcleo, pero es indiscutible que hay que ser valiente y un poco en ese lugar Zapa también es bien humano. En otro aspecto el lado sexual de Zapa es bastante seguro de sí, como con su relación con su maestra de la academia, con una genial Mimí Ardú como Mabel, quien como que se niega a tener sexo cuando le sobran las ganas y forcejea con sus propias decisiones, lo cual da bastante momentos jugosos, escenas eróticas potentes y que tienen de políticamente incorrectas. Mabel tendrá matices y personalidad, y será parte de éste Buenos Aires digno de periódico amarillista. 

martes, 15 de noviembre de 2022

Un burgués pequeño, muy pequeño (Un borghese piccolo piccolo)


Un burgués pequeño, muy pequeño (1977), de Mario Monicelli, es una película bastante curiosa, original, pues maneja a grosso modo dos géneros cinematográficos pero no los mezcla. Utiliza primero únicamente uno y luego sólo el otro, pasa de la comedia al terror, para ser exactos pasa hacia el thriller. Empieza como una comedia a la italiana por 1 hora, todo es veloz, los diálogos son intensos y extensos, las situaciones igualmente, es complicado llevarle fiel el ritmo, pasan varias cosas rápidamente. Se trata de un padre que tiene un trabajo de oficina de clase trabajadora donde es un simple empleado administrativo, pero éste pequeño personaje tiene tremenda personalidad, y aunque no es un astro en el trabajo el sabe que tantos años en donde trabaja le otorga inmediatamente influencia con el resto, si no pues él lo vé así y lo pondrá en práctica, en ejecución, y esto es hacer que su hijo entre en su mismo espacio laboral, como figura prometedora, ya que aunque es un empleo burocrático y de esclavo donde difícilmente creces no abundan los trabajos y postulan montón de personas a éste y es bastante arduo conseguirlo, lo que significa estabilidad económica aunque siendo clase media baja. Son épocas de crisis en Italia y estos trabajos se veneran, son muy pedidos y escasos. Es como reza el título, propios de burgueses pequeños pequeños, cójase cierta ironía, pues son en realidad clase obrera, aunque dentro de una oficina. El hijo, un carismático Vincenzo Crocitti como Mario Vivaldi, es la luz de los ojos de su padre, Giovanni Vivaldi (el inconmensurable y magnífico Alberto Sordi), es un chico super bonachón, pero quizá demasiado sencillo, pero su padre hará absolutamente todo para que entre al trabajo y triunfe en la vida. Su relación y amistad es amor en estado puro, y bastante práctico, no se ven como palabritas, Monicelli crea semejante vinculo entre ellos, se manifiesta mucha empatía entre padre e hijo, lo que vemos se luce harto sólido, dentro de un ambiente simpático, alegre, lleno de humor suave pero siempre astuto reflejando la cotidianidad y los lugares comunes de los italianos, desde la austeridad económica, mediante una estética humilde, reflejando al italiano de a pie o en general promedio, si bien abunda aun así gente muy curiosa -como el jefe y la atroz escena de caspa- o se le suele subestimar a la clase media baja quizá. Monicelli es uno de sus mejores representantes recreando su idiosincrasia. No obstante Monicelli se permitirá un cierto WTF que es el thriller-terror que vendrá. Luego de una hora impecable, de una obra maestra absoluta, con la intromisión desestructurando lo estérico, desde la injerencia en el panorama de unos "improbables" o atípicos masones o más random de lo que conocemos, entramos a una espiral hacia el horror absoluto. Lo que viene después es reimaginar a la italiana -por la mente de Monicelli participando del guion, adaptando la novela de su compatriota Vincenzo Cerami quien escribió su novela en 1976- el nacimiento de El Vengador Anónimo (1974). Lo que manejaremos ahora es un registro lúgubre y tétrico, y hasta un poquito sórdido. La transición es brutal, pero no obstante funciona, aunque inevitablemente decae un poco de la maestría de la hora inicial, sin dejar de ser un filme notable. Monicelli en una escena de la apertura ya lo deja ver, cuando Giovanni mata un pez con una piedra, le saca la cabeza. Éste bromea con estar haciendo una película de cine B de terror. Puede haber sido un reto personal para Monicelli intentarlo o alguien quizá lo retó y se animó al libro de Cerami. Hay que decir que Monicelli maneja muy bien lo popular, como epitome de la comedia a la italiana, y lo hace bastante bien con el thriller o el terror, aunque aquí es menos creativo, si bien Sordi, con el terror aunque aun más con la comedia, es oro puro e igualmente Shelley Winters, ambos de principio a fin. Sus escenas matrimoniales son la gloria misma en persona. 

lunes, 14 de noviembre de 2022

Doble suicidio en un verano japonés


Doble suicidio en un verano japonés (1967), del nipón Nagisa Oshima, es una película peculiar de un director peculiar, de esos que buscan confrontar o ser originales, llamar la atención. Todos quieren atención, pero pocos se atreven a no tener límites y buscar donde van a quemar las papas, ese es el tipo de director que es Oshima, pero con cualidades, no es un tipo efectista vacío, es alguien con sus fundamentos si se quiere. Éste filme es muy teatral, sus criaturas parecen del tipo de los personajes extravagantes y simbólicos que pululan en las tablas. Tenemos a la chica de 18 muy despierta sexual, quiere acostarse con cualquiera, prácticamente ruega por ello y curiosamente no encuentra con quien. Aunque de aspecto algo punk es provocativa físicamente, es una mujer de voluptuosas tetas y tiene belleza en su propio tipo bien oriental. Ella rebosa intensidad y alegría. Después en contraste tenemos al soldado o excombatiente retirado, el hombre sin nombre, que parece cargar una enorme cruz que no conoceremos y quiere suicidarse, pero quiere que lo maten, no quiere hacerlo él, igualito al famoso filme de Kiarostami, El sabor de las cerezas (1997). Ellos son la pareja protagonista, pero hay otros personajes menores que los acompañan, si bien todos estarán reunidos como iguales en lo que lucen como unos bunkers, sojuzgados por el crimen, por unos gángsters. Ellos no parecen temer su situación, pero están atrapados, hay coerción con armas de por medio. Tendremos a un asesino por naturaleza, alguien que mata sin pensarlo mucho, y viste medio como del tipo del samurái, es un especie de asesino serial. Habrá un tipo entre budista y hawaiano que jugará al veterano de guerra, entre fresco y moderno y viejo sabio. Luego a un chiquillo de 17 que quiere usar armas y aprender a matar, en sí todos están ligados a la muerte, al crimen y a lo anárquico. Por el final la cosa será muy clara cuando un grupo de ellos, de los apresados, ayuden a un joven asesino blanco, del tipo tirador, loco furioso con la sociedad. El filme es polémico porque quiere medio que justificar el crimen o el deseo de matar y claro la vida puede ser muy miserable pero ese no es el mejor mensaje, pero ahí hay algo de honesta verdad. También quiere ser ligero con esa juventud que no tiene reglas, o yace perdida. Es una propuesta curiosa, pero más es no tomársela demasiado en serio, aceptar que se mueve bajo cierta dosis de absurdo general, dígale nihilista y que aguante. No es un filme magnifico, pero tampoco es malo, y es entretenido. Sus escenarios austeros -de barro o desérticos- son aun así muy sugerentes, parecen de sci-fi de bajo presupuesto. A veces ver éstas películas desprejuiciadas y muy libres es dejarse llevar y disfrutar el recorrido. Vale el paseo cinéfilo.  

La mano en la trampa


La mano en la trampa (1961), del celebrado director argentino Leopoldo Torre Nilsson, es una película interesante, un poquito rara, de narrativa amable, pero tampoco demasiado convencional. Adapta una novela corta de su esposa, Beatriz Guido, quien fue una escritora de cierta fama por esa época. Guido colaboró con el guion. Es un filme que exuda frescura. Retrata una sociedad prejuiciosa, así como convenciones que se tienen que salvar a toda costa, una deshonra emocional que manipula el escenario y hace que la gente opte por acciones extremas, raras. No obstante nuestra protagonista, una muchacha joven llamada Laura (Elsa Daniel) es de cierto aire liberal, o despreocupado en cuanto a la sexualidad, aunque no es una mujer sensual, pero como es bonita despierta fácil atracción. Ese es otro tema del filme, el peligro de tener una sexualidad despierta, o fuera del matrimonio. Laura tiene un noviecito de su edad, medio locuaz, intenso, pero respetuoso, incluso más de lo que aparenta, interpretado por Leonardo Favio. Laura no obstante es algo aventajada en su sexualidad y no teme meterse con alguien mayor y hasta casado, quien es el verdadero demonio del filme, en la actuación de Francisco Rabal como Cristóbal Achával, quien es un playboy, un millonario y mujeriego, aun estando casado. Ahí anida el peligro, Cristóbal destruye finalmente a las mujeres con su actitud de playboy. Pero ésta propuesta es más que esto, sino sería otra cosa, algo muy básico, propio de mensaje simplón sobre simplemente cuidar la sexualidad. La película entre manos un poco es un drama psicológico y en una medida un filme de terror. Esto yace mezclado con cierto aire fresco como de fiesta, propio de la élite que retrata la obra, aun cuando las mujeres de la casa de Laura son costureras, pero ahí tenemos el ejemplo de Phantom Thread (2017), dicha labor puede significar sofisticación y pues las tías y madre de Laura se codean con ésta élite. Otra cosa que influye en el retrato general es que se hallan en un especie de pueblito. El relato parte de la curiosidad de Laura por un pariente que esconde su familia en su misma casa quien dicen que sufre de retardo o hasta puede ser deforme. Con esto de arranque el filme mantiene cierto misterio y es interesante el giro que pega tras el primer tercio de la propuesta cuando Laura se topa con lo que le ocultan de ver, más no oír hablar, ya que éste pueblito es muy entrometido y chismoso, andan pendientes de todo para juzgar. Laura representa a una chica algo malvada, el filme tiene una cierta perversidad secreta o sutil. Laura como viene de un colegio estricto de monjas está como próxima a experimentar cosas, ella es algo extraña. Torre Nilsson le pone una personalidad y acciones que hablan de una chica misteriosa, algo compleja de entender. Aunque no parece inocente o lenta también se comporta a ratos como una simple chiquilla, aunque no por su comportamiento con los hombres, pero en la historia esto le traerá problemas. Es una trama lineal con algún pequeño flashback, pero puede entenderse un poco como que convive en un tiempo el pasado con el presente o el presente con el futuro de una sola persona y dentro en ese mix entra algo de drama psicológico. Puede que solo sea un esbozo, pero eso le pone una dosis más de curiosidad a la propuesta, aunque el filme finalmente va de simple. Tiene además su cuota de cinefilia, se menciona al Marlon Brando muchacho rebelde, a La Dolce Vita (1960) y a Rebeca (1940) y hay en la trama justamente eso. 

domingo, 13 de noviembre de 2022

María Candelaria (Xochimilco)


Perteneciente a la época de oro del cine mexicano y a uno de los más grandes directores de cine que ha tenido México, Emilio "El Indio" Fernández. Tiene a la famosa actriz mexicana Dolores del Rio como musa de Fernández, como María Candelaria, representación de la máxima belleza indígena y la mayor representante femenina de su país. Al mismo tiempo es representación de la belleza en general, como objeto de estudio. María Candelaria carga un estigma familiar, a su madre la mató todo el pueblo en que vive, en la demarcación de la capital mexicana de Xochimilco, por mujer pecadora, por mujer fácil, por mujer traidora a su gente y a su honra y costumbres, teniendo a la religión católica como muy pegada y dominante a su folclore y tradición. El pueblo estima mucho su honra y devoción religiosa, aun cuando paradójicamente ajustician a los pecadores. Como María es martirizada por su estigma se desprende una critica al fanatismo religioso y a la belleza emparentada con la vida lujuriosa y fácil lo cual es en gran parte injusto y arbitrario. La lujuria depende de los individuos, no de su belleza o la atracción que generan intrínsecamente, ni siquiera producto de su sensualidad natural, y María es una mujer muy honrada, muy tranquila, cero lujuriosa, muy humilde, pero tiene ese estigma familiar encima, que también se lee como envidia, celos de que los hombres la deseen y en especial que el tipo más prometedor del pueblo, Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz), se haya vuelto su pareja; y él también por ello tiene el rechazo de su gente. María sólo cuenta con Lorenzo, las mujeres la vigilan, no la dejan ni vender sus flores, todo esto acarrea infelicidad y pobreza, aun cuando la pareja es el ideal romántico entre ellos. Encima, el patrón del pueblo, un cowboy mexicano, un criollo, un terrateniente y dueño de casi todo en la zona deseaba, como todos, a María y como ella eligió a Lorenzo, él lo detesta y también quiere castigarlo(s) con su poder y dinero. Los actos de hombría, machismo, hasta salvajismo, y posesión sobre las mujeres que ejemplifica el patrón son otra muestra de la genialidad de ésta obra. Es un melodrama en toda majestuosidad, dentro del mundo indígena, tratado por Fernández con una delicadeza, belleza y sabiduría práctica y atrapante que es sumamente notable. Cuántos en Perú, país que se parece -aunque no somos iguales- al México indígena, quisieran tener la maestría para hacer cine del Indio Fernández. No solo tratar con lo indígena, sino hacerlo en el nivel de arte que él tiene en ese trayecto, y lo hace desde un cine amable y entretenido, y al mismo tiempo interesante. Lo indígena pasa por el uso de especie de canoas, vemos de ello mucho transporte en el río, incluso la pareja protagonista se ama a la luz de la luna en una escena hermosa llena de sentimiento. Hay mucho melodrama -asoma la enfermedad y la muerte, la desesperación- pero también mucho amor. Participamos de escenas de amor que calan tremendamente. Así mismo, tenemos en el mismo level de gloria escenas de melancolía, como cuando Lorenzo toca la flauta o va a la iglesia a pedirle paz a Dios. Se exhibe mucha interacción con la religión en distintos niveles. En un momento, en plena iglesia, María se molesta con la Virgen y enseguida emotiva le pide perdón, se da comprensión hacia la crueldad y el silencio de Dios. Éste es un filme triste, finalmente pasivo, y al mismo tiempo impone leyenda romántica, propone la redención al conocer la fatalidad y la injusticia de la historia que nos cuentan, guiada por un pintor que rompe con el lugar común y presenta una relación original con la historia. Aun cuando lo criollo puede ser brutal, con Don Damian (un talentoso y que se ve bien mexicano, Miguel Inclán), el patrón del pueblo; el pintor implica torpeza y no maldad, y se presenta un cierto halo de perdón en general o no se quiere meter a todos en la bolsa. El Indio Fernández luce sabio, luce muy enaltecedor de lo indígena, con un talento gigante en su retrato. Muestra también al pueblo como castigador, como cruel, pero dentro de cierta exageración de devoción, es decir pretender el bien -para la comunidad- pero que se halla equivocado. Siempre es notable ver matices en la humanidad, en colectividad no faltan, es parte de retratar con realismo, es difícil que el mal no exista de cierta manera en toda comunidad, así sea como advertencia o como tentación. Lo indígena también enfrenta la propia crueldad, y esa es la lección de la vida de María, un aprendizaje colectivo, porque aun ahí se ve que el cura también tiene culpa -su palabra tiene fuerza y respalda- y tiene de errado, aun cuando parece pura bondad, porque justifica la muerte de la madre de María y el proceder del pueblo. Todo esto tiene un lado muy campechano y también curioso, porque hoy en día puede leerse como políticamente incorrecto, pero es un buen retrato de nuestra imperfección natural y una gran ilustración del pueblo. La belleza como estigma de una mujer honrada, envidiada su hermosura por las demás mujeres, aunque aludiendo a la madre, como pretexto, es, sin duda, algo original de ver, o más pegado a lo clásico. Qué tal manera de auscultar la humanidad que tiene El Indio Fernández que también es guionista de sus filmes, dentro de una propuesta que está plagada de escenas maravillosas. La secuencia de la persecución del final no solo es impresionante visualmente sino inaudita, terrorífica a su modo, para cerrar éste melodrama maestro. 

lunes, 7 de noviembre de 2022

Modesty Blaise


Modesty Blaise (1966), de Joseph Losey, es una sátira de las películas de James Bond, con una agente así de espectacular como él, interpretada por la italiana, la bella y carismática, Monica Vitti. Ya el nombre habla de sorna, la protagonista se llama Modestia, todo lo que no es James Bond, un superhombre, un tipo de ego colosal, ésta es la versión femenina de todo ello. El filme no tiene grandes escenas de acción, aquí todo parece broma. Modesty pelea prácticamente a cámara lenta, se ve muy común, aunque aun así Losey se las arregla para presentar ingenio en los combates cuerpo a cuerpo, aunque van de muy simples. Modesty tiene un aliado, Willie Garvin (Terence Stamp), que es un seductor. Modesty lo estima bastante en particular, pero como dice él, no sabe porque nunca han tenido relaciones sexuales. Modesty es liberal sexualmente, pero no es algo que lo tenga todo el tiempo presente, aun cuando estamos en los 60s. El enemigo lo interpreta Dirk Bogarde como Gabriel, quien parece un simple millonario disfrutando de la vida; lo de ser una mente maestra del crimen parece secundario aunque ésta es la idea de su personaje que se presta a la broma. Lo acompañan siempre su amable pero lógicamente preocupado contador y tiene una ejecutora guardaespaldas que poco se parece a ese estilo comiquero y fantástico de las clásicas películas de estilo Bond. Ésta es la señorita Fothergill (Rosella Falk), la que goza torturando y es también bien sexual, pero esto último queda en el guiño. El filme tiene giros, pero la premisa es sencilla, el servicio secreto británico quiere que un jeque árabe reciba unos diamantes para beneficiar con petróleo al estado inglés, pero ésta entrega corre peligro porque hay muchos ladrones y criminales en busca de los diamantes, como Gabriel, y hasta la propia Modesty que es una ex ladrona. El filme no se toma en serio nada, pero tampoco cae en ser una comedia sin contención o exagerada; su comedia es suave, tiene una ironía elegante o cuidada, pero cercana. Exhibe un nivel de seriedad aun así, la broma a veces es muy suave, puede que por ello sea un filme que no gusta mucho al gran público, y sea más una película medio de culto, como para cinéfilo hardcore. No es que sea una propuesta demasiado graciosa, no es que tenga mucha acción decente, pero todo esto tiene estilo, es un filme que parece como muy relajado, como quien yace con flojera, aunque no es que el ritmo sea malo, sino que no es un filme de adrenalina, sino ilustrado por gente ordinaria en personajes distintos a lo que representan. En un momento Gabriel deja la posibilidad de perdón a Modesty si ésta acepta ser su pareja. Modesty responde siempre como una party girl o una mujer de gran personalidad, pero de guerrera amazona no tiene nada, igualmente tanto Stamp como Vitti destilan notable simpatía. Éste filme no sigue los parámetros del cine de acción, y se hace impredecible en las respuestas de actividad que se dan, esa es una forma de comedia también, y de cierta originalidad, dentro de un cierto estilo propio. Es una película amable, pero como no es propiamente un filme de acción y su comedia es suave es claramente difícil de que guste fácilmente, es medio inclasificable y eso lo hace curioso. Es como hacer todo con cierto adrede desgano, pero es solo una apariencia, mientras la gente reboza de personalidad, y no le falla el ritmo. Incluso el esperado combate de Modesty con Fothergill es despachado como quien se saca de encima un pequeño estorbo. El servicio secreto británico liderado por Gerald Tarrant (Harry Andrews) también luce ocioso o muy pasivo, parecen andar en plan de cocteles, observando y pensando todo con lentitud abierta. Todo esto luce adrede y marca estilo, sin malograr la atmósfera de pseudo acción James Bond. Sin duda, éste es un ejercicio de personalidad y un lujurioso fracaso de recepción fácil. Aquí no hay computadoras, no está abierta la puerta de Jason Bourne donde cualquiera puede ser un héroe de acción de los más bravos, ni tampoco siquiera se han buscado dobles para las peleas. Vitti es tal cual, se mueve con la gracia de una mujer bella y simpática, solamente. Es un filme malo a vista y paciencia de todos, imitando a James Bond, pero eso es, una sátira para cinéfilos raros, hardcore. 

Apenas un delincuente

Ésta es la obra más celebrada del argentino Hugo Fregonese y una de las grandes del cine de su país. Es considerado uno de los mejores noir del cine argentino. Empieza llena de adrenalina, llena de velocidad, con un auto volcándose para pasar a ver la vida ajetreada e intensa de la ciudad de Buenos Aires. Luego conoceremos a un hombre llamado José Morán (Jorge Salcedo), un hombre lleno de sueños, quiere tener dinero, le gusta el dinero, como a todos, el dinero es necesario, pero José quiere una vida de privilegio y yace estancado en un trabajito de banco donde es un simple y pobre empleado. Apuesta mucho y está endeudado. Un día surge todo de pronto, se carga de presión y decide estafar a su banco. Lo que viene es ir a la cárcel. Por el final será puro noir, pura acción, lo veremos a José nadando y sobreviviendo en el mundo criminal. Lo que le juega en contra a José es su ego gigante y su tremenda ambición y su cierta inutilidad (normal) con el mundo, un mundo donde se presenta difícil triunfar y ser rico. José es del espíritu del hombre grande, pero vida pequeña, es ahí que su silenciosa -y no tan silenciosa- frustración le hace cruzar el límite donde uno hace todo, hasta delinque, para tener dinero. Como indica el título, José no es realmente un criminal, es solo un hombre estancado, un hombre común, que quiere lo que no puede tener, lo que la vida le niega a muchos. Es un filme sobre la aceptación de ser promedio o clase media baja; random, como indica ésta palabra tan popular actualmente. Es una historia clásica del hombre que se convierte en gángster, de lo que los motiva a serlo, pero José, como dice muy bien otro preso, es del tipo intelectual del crimen. Lo que hace para engañar al banco es sencillo, pero bien hecho, Fregonese economiza mucho trabajo en ello y propone ingenio. Es un filme también sobre la duda que carcome, la personalidad que nos hace trampa. José caerá en el mundo del crimen donde hay verdadera gente horrible, ese será el precio de su sueño, de cruzar el límite hacia la corrupción. Hay una escena muy representativa y sugerente donde una bella mujer baila como vedette, hace un impresionante baile. Termina de danzar acrobáticamente y camina hacia una mesa, pasa cerca de José que se levanta como para recibirla y, como la vida misma, ella le pasa de largo, lo ignora por completo, y se va a una mesa donde le espera un millonario. A José le gusta lo bueno, pero no está a su alcance, ese es el gran dilema.