martes, 20 de octubre de 2026

The Crucified Lovers (Chikamatsu Monogatari)


El director del filme es el célebre Kenji Mizoguchi, uno de los cineastas más destacados de la historia de Japón. El más popular y admirado de todos es Akira Kurosawa. Le siguen a continuación Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi. Ésta película no es de sus mayores celebradas, pero yace muy cerca, es una película notable. El título original se traduce como Una historia de Chikamatsu. El título Los amantes crucificados es el nombre comercial que se le puso para distribuirla en occidente, un nombre que alude directamente a la trama, que desde el inicio pone las cartas sobre la mesa cuando vemos desfilar en procesión a unos adúlteros condenados -anónimos para el espectador, como para los empleados de una imprenta quienes yacen como el punto subjetivo de observación-, una señora y su empleado, amarrados, rumbo a ser crucificados que era lo que estipulaba la ley del siglo XVII donde se contextualiza el filme. El título original refiere a una obra de teatro del siglo 17 escrita por Monzaemon Chikamatsu, llamado el Shakespeare japonés y es algo que se nota en la presente película, si bien Shakespeare es el máximo artífice del teatro y ha sido a menudo comparado/mencionado, pero eso habla del talento del autor nipón y en particular de ésta adaptación que ha sabido hacer algo especial con el material literario. Han habido en Japón cerca de 50 adaptaciones en el cine de obras de Chikamatsu. The crucified lovers (1954) es una de las mejores que se han hecho, sino la mejor. La trama se ubica en un hogar de clase alta que también es una empresa, viven todos juntos, como solía ser habitual. Le pertenece al millonario, dueño de la imprenta más próspera de la ciudad de Kyoto, en la isla de Honshu, Ishun (Eitaro Shindo), quien tiene 55 años y quien también es prestamista y tiene agarrados del cuello a muchos que le deben dinero y favores, pero igualmente hay muchos que se quieren deshacer de sus deudas sin cumplir, es decir que su negocio conjunto se venga abajo. El filme habla de la doble moral, lo que significa que hombres casados engañan a sus esposas y no son castigados, pero si una mujer casada engaña a su marido la ley las crucifica literalmente. Al mismo tiempo el marido que es engañado queda desprestigiado, deshonrado y eso le conlleva marginación social. Ishun trata de comprar en secreto a una de sus empleadas a cambio de poder poseerla sexualmente y esto hace que su esposa, Osan (Kyoko Kagawa), de 23 años de edad se sienta fuertemente decepcionada, al enterarse sin que él lo sepa, aun cuando su madre la ha forzado a casarse por ambición económica y nunca lo ha querido en realidad. Ishun quiere guardar ante todo las formas, siendo un hombre autoritario, machista. No se sabe si de verdad quiere a Osan, pero su vinculo matrimonial para él es muy importante. El filme empieza con muchos malos entendidos y después aparece la realidad, el meollo del filme y del título. Un empleado corrupto amenaza con denunciar a Mohei (interpretado por el suave Kazuo Hasegawa), si no le da dinero, y aunque es una suma minúscula la que pide, pero un precedente que lo ataría a éste espécimen, Mohei prefiere ser frontal. Mohei es el empleado estrella del lugar, un tipo muy correcto, muy pegado a la letra, a la tradición, incluso aceptando sus abusos, pero curiosamente Mohei terminara siendo un rebelde por amor, incluso contra su propia seguridad, al sentirse perdidamente enamorado de Osan, a quien respeta mucho y con la que se muestra muy humilde, muy del tipo del siervo. La amaba platónicamente. Se conformaba con esto. Pero Osan será más pedestre de lo que uno piensa y le corresponderá fácilmente a Mohei. De la misma manera, arriesgando su propia vida y más, sacrificando su lugar de privilegio. Que también puede tenerse en otra lectura por idealista. Ha encontrado a alguien que le rinde absoluta devoción y ella quiere eso en su existencia. El relato se pega al melodrama romántico, con un viejo Ishun como el ogro malvado, mujeriego. Todo esto suena a noir clásico, aun cuando el filme adapta una dramaturgia de 1715. No obstante lo único que hacen el delicado pero cada vez más intrépido Mohei -aun en las antípodas del samurái, sino mucho un tipo común y corriente- y la damisela en celo y en peligro Osan es simplemente huir, metiéndose en lo que curiosamente denota ser un thriller, una persecución de fugitivos condenados por la ley a la muerte. Mohei tiene un sueño de volverse próspero económicamente y por eso es muy competente como practicante en la imprenta de quien sería su maestro, Ishun, que es revelado como un rico en parte abusivo, pero que se va mostrando débil frente a las circunstancias, e incluso víctima de muchos que lo rodean que lo envidian. Es como que la vida lo castiga en toda fuerza por su soberbia (o por actos muy comunes en general como encapricharse por poseer una bella mujer, interpretada por Yoko Minamida, una muchacha que es bastante correcta siendo de un hogar humilde), por su "omnipotencia", por manejar mal su pequeño reino, aunque yace bajo el estado, quienes lo ven como un buen súbdito. Mohei viene de un hogar muy clásico, sencillo, muy firme con las tradiciones y los deberes, como vemos en su padre quien duda de poder salvarlo frente a hallarlo un mal hijo, al romper con la ley y la tradición y porque tira por los aires su futuro (la prosperidad viene de Ishun quien demuestra que es una fuente de evolución para los que lo rodean, es decir no es un explotador) y es que todo parte de un pequeño favor y al mismo tiempo un pequeño acto corrupto, pero dentro de la apariencia de algo intrascendente, que va más allá porque remite al pasado humilde de Osan y el arribismo y la vida superficial. Ishun de cierta manera no parece tan terrible, un tipo que es enojón porque es viejo y algo cerrado, autoritario, al ser jefe de muchos empleados. Pero pega un giro donde se ve vuelve pusilánime y lento, en lugar del tipo que empieza con carácter y poder, todo por forcejear por tener a una mujer que desea sexualmente. Mohei es un pan de Dios con Osan, pero resulta bastante cruel, más allá de las apariencias suaves que tiene, con Otama (Minamida), que como en Vértigo (1948) es la mujer perfecta, pero él quiere lo prohibido, lo peligroso, lo que parece imposible, lo que está fuera de su alcance. Se puede ver a Osan como un especie de trofeo, a la vera de lo excepcional. El padre de Mohei lo tiene por una vergüenza para su honor familiar. El momento en la barca me hizo recordar similitudes con la maravillosa L'Uuomo de paglia (1958) donde hay apenas 4 años de diferencia. Mohei y Osan se ven un poco tontos como amantes -aunque yo diría que estar realmente enamorados nos convierte en un poco tontos, nos desarma-, como con el final, que lucen orgullosos, pero es propio del melodrama romántico que se excusa del cliché y la inocencia por la época que se hizo como literatura y porque es notable aun así como película y escritura, como con los gritos de Osan en la montaña al ver que se aleja Mohei y rodar por colinas llenas de hierba, algo muy propio de los japoneses, que aparece en el anime con regularidad. 

domingo, 18 de octubre de 2026

Sympathy for the Underdog


El director de ésta propuesta, el japonés Kinji Fukasaku, es uno de los grandes directores, de los más célebres, haciendo películas sobre los yakuzas, la mafia japonesa, las pandillas criminales niponas, un subgénero oriundo de éste país, que es bastante antiguo. Sus inicios en sí mismos se remontan a poco después de la segunda guerra mundial, como parte del cine negro y del cine de acción, teniendo como precedente al cine mudo, convirtiéndose en un subgénero super popular durante los 60s y en especial los 70s, como pasa con el poliziotteschi en Italia. El cine de acción asiático tiene a los thrillers coreanos y al cine noir hongkonés y así Japón destaca por sus filmes de yakuza en semejanza. Antes de que Johnnie To y John Woo se hicieran populares con sus grandiosas películas y mucho antes de que llegue el boom del thriller coreano en el 2000, estaba Kinji Fukasaku que tuvo mucho éxito con sus películas de yakuza donde se imprime como uno de los mejores autores en un subgénero nutrido y muy popular. Antes que Fukasaku se inmortalizara, llegara al tope de su arte, a plantar un hito en el subgénero, con su saga de 5 películas, Battles without honor and humanity (1973-74) sobresale en particular Sympathy for the underdog (1971) como la mejor película que hiciera antes, dentro de un buen nivel en general de varias de éste tipo de películas en su filmografía. Su película Japan Organized Crime Boss (1969) fue muy exitosa y tuvo 3 secuelas dirigidas por otros directores, pero Fukasaku consideraba a Sympathy for the underdog como la verdadera secuela digamos. De ésta película recoge varias cosas, como el protagonista interpretado por su actor fetiche, e ícono del cine yakuza, Koji Tsuruta, como el líder de una banda criminal mismo samurái o capitán donde su jefe máximo o maestro es asesinado y su banda destruida, mientras él hace poco recién salía de la cárcel tras casi una década preso. Igualmente los protagonistas pierden a sus mujeres y hay un mafioso manco pero son distintos como personajes y sus acciones en sus respectivas tramas. El gigante manco en Sympathy for the underdog lo interpreta Tomisaburo Wakayama quien 1 año más tarde se haría muy famoso como protagonista de la saga samurái Lone Wolf and cub. Wakayama también tiene un gran personaje en Japan Organized Crime Boss como un jefe yakuza muy violento que anda drogado y le hace un corte en la cara con un cuchillo a Tsukamoto (Tsuruta). Wakayama en ella hace del predecesor, posible inspiración, del mítico policía antidrogas corrupto ilustrado por Gary Oldman en El profesional (1994). En Japan Organized Crime Boss la acción parece a menudo más noticia que narrativa-visualidad desarrollada lo que le juega un poco en contra y el conflicto entre pandillas luce muy caótico, cambiando todos de parecer a cada rato y atacándose a traición todos contra todos por donde menos se piensa, dentro de un quehacer muy poco racional, muy de juventud, muy emocional. Éste filme se puede recoger como el pasado de la nueva banda de Gunji (Tsuruta) que se traslada de Yokohama a Okinawa con sólo 5 soldados a su servicio, a pesar del final que se parece refiriéndolo de manera general a Sympathy for the underdog, la película del gran nombre como título, dicho de paso. Más allá de que el final de la presente propuesta es más emocionante. Posee tremenda coreografía. Así mismo en la "secuela" la parte romántica con la prostituta tiene mucho más riqueza argumental, mejores anécdotas, mejores diálogos, mejor estética y además la mujer es más bella y más sensual sin mostrar nada. Japan Organized Crime Boss es más básica como relato y tiene de deja vu, salvo tener una guerra criminal muy caótica que se ve realista. Ambas películas se basan en hechos reales aunque desmienten la exactitud. EEUU devolvió Okinawa en 1972, lo que hace al filme de Fukasaku uno medio vidente al anticipar el hecho de que ante la devolución de EEUU los yakuza vieron a Okinawa como un lugar prometedor, novedoso, para hacer negocios sucios y empezaron pequeños grupos a pelearse por dominarlo. En jurisdicción americana éste proceder era inviable. De esa manera se habla de no llamar mucho la atención para que la policía y el gobierno no se les vaya encima con rigor, aun cuando en una película se canta el himno nacional en medio de la corrupción o se pasean con extranjeros. Pero también se menciona que Okinawa se ve como Yokohama, como puerto, y como la old school de los movimientos yakuza. Igualmente resulta interesante como los mafiosos okinawenses llaman continentales a los que vienen del interior de Japón, de las ciudades principales, como haciendo diferencia entre capitalino y provinciano. Así el gigante manco y su hermano menor quieren demostrar su valía frente a Gunji y su clan. Gunji reta a la muerte, muchas veces tiene todo para perder pero no se doblega, esto es una curiosidad en el cine de acción, porque no es que no vaya a morir y se muestre sobrenatural, si bien en Sympathy for the underdog si se ve que un sólo hombre es capaz de matar a muchos él sólo. Sobresale además el actor Noboru Ando en ambas películas. Noboru Ando en la presente es bastante efectivo como asesino y suele salvar o respaldar a Gunji quien siempre lleva lentes oscuros, un clásico de lo cool, en un filme que aunque maneja su modernidad como con la calle de carteles luminosos y burdeles, narrativamente es mejor que muchas otras porque respeta las narrativas clásicas. A Koji Tsuruta se le ve buen actor, es bastante expresivo. Lo hace bastante bien a esa vera. Su cara dice mucho en montón de ocasiones. El filme en varios momentos se ampara/sostiene en sus gestos. Sympathy for the underdog tiene un lado cosmopolita con sicarios afroamericanos y traficantes gringos, pero al mismo tiempo maneja folclore japonés. Las recreaciones de acción, de las que hay variedad, están muy bien, son notables. Es una película que se disfruta bastante, tiene su distinción, aun cuando recoge varias cosas de su predecesora, para rearmarla de otra manera, con una película que es autónoma, aun cuando la anterior puede verse como la profundización de ese inicio quemando simplemente el cuadro del maestro, de lo que se percibe que estos yakuzas del grupo de Gunji son muy orgullosos y son los "buenos". Es como quienes dicen que la vida no castiga a los malvados, sino a los débiles. 

jueves, 15 de octubre de 2026

Spider-Man: Brand New Day


Yo podría decir que soy un cinéfilo, y estaría en lo correcto, alguien que le apasiona el cine, que ve mucho cine, desde hace muchos años con regularidad, que tiene conocimiento especial de éste, habiendo distintas medidas, pero por lo mismo la palabra cinéfilo es muy general, muchas veces resulta muy básica, porque hay muchos tipos de cinéfilos, por lo que es una palabra muy gaseosa, muy amplia para definir y hasta minimizada por lo mismo. Desde ahí ser o no un buen crítico depende de la real, sólida, sustancialidad. Otro factor. Yo me siento ligado a la literatura, no estrictamente de la que suele hacerse como la novela o la dramaturgia, sino yo estoy recogiendo la esencia de ésta palabra, su significado. Me anclo a su total libertad, a su riqueza. A crear, no copiar. No sólo transcribir lo que está en pantalla, no ser un ente pasivo, sino agregar, con coherencia. Intelectualizar. Ejercer a través del propio contexto. Solía ver, antes, de todo, como investigación, pero hoy en día tiene que ser algo verdaderamente interesante, que me genere particular atractivo. No le debo nada a ninguna película, que no sea mi auténtico entusiasmo. De los superhéroes, yo soy clásico. Primero, Batman; después, SpiderMan. Yo soy de esa época, de los superhéroes de antes. Como no he bebido de mucho cómic en mi infancia, como sucede en EEUU, se me escapan muchos superhéroes e historias, habiendo un enorme pasado con estos. La película de Destin Daniel Cretton se explica bien y todo se entiende sin tener que buscar fuera de ella. Se recoge algunas cosas de antes, como que SpiderMan guarda su identidad de su antigua novia y de su mejor amigo que han perdido la memoria sobre su conocimiento de él, y se ha muerto la tía May. Peter Parker (Tom Holland) se siente sólo, melancólico, y además sufre de mutaciones que lo pueden volver en un monstruo, como Hulk, quien también participa. Hasta ahí tenemos el contexto de ésta nueva saga que con la presente van 4 películas. La idea del enemigo desconocido, invisible, que se mete en la mente de los comunes mortales, e incluso los no tanto, y los domina, que salta con velocidad de uno a otro y así sucesivamente, sonaba bastante interesante, peculiar, pero luego el filme se vuelve una historia conocida de los X-Men. Es una película destinada a la juventud. Los protagonistas son jóvenes mayormente. Holland y Zendaya tienen 30 años y el enemigo del relato tiene apenas 24. Pero hay otros como Bruce Banner, Mark Ruffalo, que tiene casi 60 y Jon Bernthal tiene 50. Éste último está muy bien integrado como The Punisher. El SpiderMan de Holland tiene su humor, su relajo, y trasmite mucha actualidad y frescura. Es una película que entretiene, pero como se llega a decir directamente en la trama, tiene un meollo bastante chiquito. Como película de entretenimiento cumple, pero como relato en sí no es muy novedoso finalmente. Incluso que SpiderMan sufra por no relacionarse abiertamente al querer salvaguardar la vida de quienes quiere. Esto ya se había tratado en otros SpiderMan del cine. Pero muchas veces se cuenta el "mismo" relato para nuevas generaciones. Visualmente el filme se disfruta. Verlo a SpiderMan volando sobre lo alto de New York, en tantas ocasiones. Igual con sus combates. La parte cotidiana del protagonista habla de la juventud en general y ese es otro gancho de empatía para ellos. Como entretenimiento puro y duro es eficaz. En realidad éstas películas de superhéroes es coger algo intelectual, filosófico, y convertirlo en comida rápida y en ese sentido no falla. La película es muy cosmopolita con el reparto y hay de todo en pantalla. Una jefe de policía latina o un afroamericano moviéndose a lo anecdota de UFOs con el gobierno apropiándose de todo. Cuando SpiderMan pelea con samuráis o ninjas parece salido de una escena de El tigre y el dragón (2000). El uso diverso de la telaraña de SpiderMan visualmente también es eficaz. Hay mucha tecnología y participación de redes sociales, lo que señala los tiempos presentes, a un SpiderMan de hoy en día. Por ratos Peter Parker hasta llega a coquetear con la actual ubicua ciencia de la psicología. Holland agrega sensibilidad como actor, con su expresividad, más que inocencia. Se le ve tranquilo, perfil bajo, más que nerd. La parte en que Peter Parker sigue a su amigo y se mete a la fiesta tiene su cuota de buen realismo contemporáneo. Los vuelos de SpiderMan se ven muy naturales. El trabajo con computadora a ese respecto es impecable. Como película pirotécnica es un éxito, así como película comercial para la sala de cine. Tal cual el sentir del niño que le hace el gesto de lanzar telaraña al protagonista. 

domingo, 11 de octubre de 2026

Predestination


Habrán unas 6 adaptaciones en el cine de novelas y cuentos de Robert A. Heinlein, uno de los grandes maestros de la ciencia ficción de origen americano. La presente película me parece la mejor que se ha hecho hasta la fecha, junto con Starship Troopers (1997). Es sorprendente que sea una película del 2014, cuando obras renombradas de la literatura realizadas recién, en tiempos tan avanzados y tan bien hechas, es algo muy poco común. Los directores son los hermanos gemelos australianos Michael y Peter Spierig. El cuento de Heinlein que se está adaptando es sumamente ingenioso, una maravilla realmente, algo especial, muy singular, pero construirlo/recrearlo en el cine bastante a menudo es complicado, arduo. Hartos fallan. Muchos se conforman con hacer la película, creen que simplemente hacerla ya es el logro, lograr que se encuentre en la pantalla, pero el arte y la trascendencia son otra cosa, algo superior. Hacer historia en el séptimo arte es otro pedigrí, otro tipo de autor, requiere verdadero talento. Se hacen millones de películas, en montón de países, todo el tiempo. Lo importante es conseguir la trascendencia, hacer una buena película, hacer algo distintivo, memorable, algo único. Ir más allá del nacionalismo o sólo ingresar como dato en algún inventario. Hacer una película requiere tecnicismo, elementos materiales, pero éste es finalmente vacío frente al relato, a una realidad en sí, a lo que se nos cuenta, lograr una película interesante, intelectual o un entretenimiento que destaque. El realismo, conseguir una realidad es importante, cumplir con los elementos requeridos -de buen estándar- para la construcción visual. El tecnicismo es el soporte para conseguir ésta realidad, como hacer por lo general imperceptible la cámara, colocar los ángulos, las transiciones de la imagen, generar el movimiento del ojo, tanto como proponer una estética, un universo particular. En hollywood se usan/contratan operadores, especialistas, técnicos, en diversas áreas. Estos no producen arte por sí mismos, sino que están a la orden de lo que cuenta un autor quien en conjunción produce la trascendencia, unifica todos los elementos, construye algo unitario bajo su tutela, su mirada, de la mano de ésta comunidad de empleados a su servicio, conseguidos por el productor, así como la inversión. El tecnicismo por sí mismo no tiene valor, sino fuera como el cine experimental, un aparato para impresionar sin entendimiento de por medio, algo sensorial, simple impresionismo, efectismo. El tecnicismo cobra verdadero valor cuando sirve a algo que implica pensar, construir un relato, una realidad, una cosmovisión. Éste puede traducirse en un realismo propio de cine de entretenimiento puro y duro, un lugar de emociones a flor de piel, esenciales, primarias, instintivas, de intensidad visual, acciones frenéticas a la vera de tramas sencillas, fáciles de seguir. Reducir el cine a una postura no es estar pensando en cine, en la riqueza y trascendencia de sus posibilidades, de su libertad. La mayoría no lo quiere así. El cine es una puerta abierta al pensamiento, a todo lo que concibe nuestra humanidad. El cine es un lugar para sentirse bien, para entusiasmarse, para pensar y soñar positivamente, para ampliar el intelecto en sí mismo. El cine te humaniza, al conocer sustancialmente todas las facetas del ser humano. Así, te hace mejor persona. El cine se divide en géneros, pero al decirle cine de género estoy hablando de cine de entretenimiento puro y duro. Las palabras se mueven en contextos, se enriquecen en el uso, no son sólo literales. Esto justamente hace que me identifique con la literatura, el uso libre y enriquecido de las palabras. Lo cual se traduce en mayor intelecto, creatividad, originalidad. El academicismo no me interesa. La ciencia incluso se construye primero y ante todo con la creatividad. Crear algo nuevo implica ser libre. Romper con los parámetros. Por eso yo no soy seguidor de los que copian, aun cuando suelen verse mejor. Impresionan a los más lentos pero que no saben que lo son. En un mundo de ciegos, el tuerto es rey. Ésta película te da pistas al vuelo para entenderla, aunque entender todo de manera precisa/perfecta es imposible, porque es como bien dice sobre la serpiente que se muerde la cola y ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, y gira interminablemente sin poder aprehenderse donde en realidad arranca (aunque lo vemos como un habitual gran relato contado a un barman, a cambio de unos tragos). Así ésta trama de viajes en el tiempo tiene una gran curiosidad, el unipersonal. He ahí la grandeza de la historia de conocer a cada una y sus relaciones. Un policía del tiempo o del futuro interpretado por Ethan Hawke persigue a un terrorista, ese es el punto de partida. Es interesante oír algunas cosas, como mirarnos desde distinta perspectiva, revisar de esa manera nuestro recorrido. Cómo nuestros pensamientos construyen nuestra vida y podemos estar errados. Es una lección de percepción. En ese lugar está ese deslumbre donde surge el descubrimiento de que en realidad era una joven muy bella. Nuestros sufrimientos pueden construir una mala personalidad o llevarnos a cometer muchos errores futuros. Acarrearnos a la soledad, al rechazo, al auto menosprecio, a la violencia. Creerse por encima del resto puede ser un boomerang por otro lado, aun cuando en efecto seamos muy/más inteligentes. Igualmente vernos feos ante la sociedad. Acompañar la versión de la marginación. Dejarse arrastrar por ésta. Inicialmente cuando salió el personaje cambiado de sexo, lo que se notaba, interpretado por la australiana Sarah Snook, pensaba tirar la toalla. Me dije, no otra historia más de los tiempos que vivimos, pero el filme se basa en una novela de 1959 y el filme no sólo es original con éste uso, sino que se justifica plenamente. Es una pieza de algo más grande/complejo, para que se cumplan ciertas relaciones vitales del sci-fi entre manos, sin remitir de manera obligada a un elemento ubicuo de la contemporaneidad. El filme habla de que uno es culpable del mal en su vida, lo cual es una perspectiva curiosa, poco pensada, poco asumida. Solemos pensar en todo menos en nosotros como culpables de nuestro devenir, aun cuando la protagonista fue una bebé huérfana, abandonada, y esto marcó su existencia, creo su aspereza, al igual que su embarazo, asociado con la mala suerte, un destino destructivo. Pero se trata también de las decisiones que tomamos, a pesar de percibir que algo nos empuja al abismo. Importa así mismo cómo miramos el mundo, cómo nos relacionamos con éste. Es una película contada con ánimo de entretener y lo consigue sin dificultad. Se podría decir, aparte de entender todos los cambios e interconexiones producto de los viajes en el tiempo, que es una película "ligera". Esto habla de lo que siempre menciono. La profundidad/sustancialidad no es sinónimo de inexplicable o incomprensible. La genialidad que hace uso de la claridad es el mayor logro de un intelecto superior. Es una propuesta que te suelta detalles para que entiendas mejor, que es honesta, pero requiere pensar, lógicamente. En esa línea oímos ideas conjuntas, como con la canción yo soy mi abuelo, o cuando el protagonista se quema la cara le comentan que ha cambiado bastante ya hecha su reconstrucción o cuando se dice que los viajes en el tiempo producen delirio, desequilibrios. Es una película donde el ingenio se juega una pizca de ridículo, así se siente como entretenimiento, pero esto es parte de su grandeza, vencer ese riesgo. Lo mismo se puede pensar de cuando se publicó el cuento de Heinlein. Como sci-fi es bastante notable el relato. Exhibe un halo de perfección con todo lo que está unido. 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Double Indemnity


Ésta película es uno de los noir más celebrados y populares del género. Escribe el guion, el director del filme, Billy Wilder, junto al escritor Raymond Chandler quien escribió 7 guiones para hollywood que lograron concretarse en 5 películas. 3 de sus trabajos como guionista fueron películas aplaudidas. Adaptaron a otro reconocido artífice del género, al escritor James M. Cain. La película es sencilla de entender, bastante simple se podría decir, pero se debe mucho a que ha sido copiada miles de veces y es como que uno reconoce con facilidad su trama y meandros. Tiene la particularidad de que se habla mucho en éste y esos diálogos si bien no es que complejicen directamente la trama criminal en sí, hacen al filme más rico, distintivo, en cuanto a hondura de personajes, en cuánto padecen emocionalmente la situación, cuan cínico puede uno ser y cómo van otorgándose matices en su personalidad y accionar. El filme es sobre un vendedor de seguros, Walter Neff (Fred MacMurray), quien dice en pantalla tener 35 años y es además la edad real del actor, quien tras buscar una venta casual o fidelizar clientes queda impactado por la mujer de un millonario, por Phyllis Dietrichson, interpretada por Barbara Stanwyck que tenía 36. Stanwyck hace de una femme fatale, supone ser una mujer deslumbrante. Lleva un brazalete en un tobillo, un fetiche que vuelve loco a Neff. Stanwyck, visualmente, no denota ser una mujer voluptuosa ni muy sensual o muy impresionante en realidad, fuera de que es cine clásico, cine refinado por llamarlo de alguna forma, pero es una actriz con mucha seguridad en pantalla, mucha personalidad, mucho talento, y hace un papel notable, por encima de su físico real. Esto tampoco es un detrimento para la propuesta porque observándolo de manera realista, no es en la vida real que la gente por lo general se ve estéticamente perfecta, sino esto da cierta cotidianidad, naturalidad, veracidad, humanismo. Phyllis engatusa a Neff, aun cuando luce astuto y comprende rápido que es lo que ella quiere y no es algo simple u ordinario, pero Neff curiosamente cruza sin problemas esa línea, hasta genera el plan, lo cual señala a un tipo bastante corrupto e inmoral, por más que después se plantea cierta nobleza de su parte con respecto a la felicidad de la hija de su víctima, no concretar un plan de escape cuando hay uno revoloteando claramente con Nino (Byron Barr con la pinta de niño gángster) o es su voz en off, muy literaria, muy noir, la que conduce la trama. Lo tenemos como nuestro vehículo de entendimiento, con el advertido atenuante que implica cierta atípica/antinatural imparcialidad pero que se lee como una descarnada honestidad frente al mea culpa final, en la apreciación de sentirse en su propio purgatorio, haber saltado al abismo y buscar cierta difícil condescendencia, quien como todo gángster no quiere ir a donde corresponde. Es conocer el razonamiento del mal, a través de un protagonista propio de cine amable, destinado al espectador, aunque la idiosincrasia de sus actos es todo lo contrario. Neff es el narrador de la historia, desde una herida de bala. Lo que le duele a éste protagonista es sentirse engañado, utilizado, traicionado, no verse dentro de algo espontáneo, aunque se trata de una rata juzgando a otra rata -pero curiosamente, ratas que también sienten-, una que con sus palabras demuestra comprender todo el panorama a la perfección, ser alguien con muy poca inocencia en la sangre. Moralmente es un criminal hecho y derecho, aun cuando su gran amigo -incondicional, que él emparenta al buen corazón, una interpretación que es la mirada de Chandler y es bastante discutible- es justamente el investigador de la película, que tiene la particularidad que es otro vendedor de seguros, pero un hombre de oficina (Neff sería el outsider emocional), alguien que suele pensar en todas las trampas y engaños de la gente para cobrar una alta suma de dinero, cobrar un seguro sin realmente merecerlo -y ellos, estos especies de empresarios, exhibiendo la apariencia de pocas ganas de querer pagar nada finalmente- o para el caso, una doble indemnización. Es éste personaje, Barton Keyes, interpretado por Edward G. Robinson, que con su cuantiosa experiencia, perspicacia y sapiencia siempre suele descubrir el lado criminal de muchos asegurados. Neff tiene a su favor que Keyes le tiene mucho aprecio y no pone en tela de juicio su participación en un sospechoso seguro por accidente o muerte, algo muy recurrente como trama criminal, pero por lo dicho, Double Indemnity (1944) ha sido ese faro de donde millones han bebido. Otra curiosidad es que Phyllis y Neff se suelen encontrar en una tienda de comestibles de las que acompañan los grifos, o un pequeño mercado del tipo americano. Pasean y discretamente se van hablando, ahora que tienen que esconder sus huellas, su estrecha relación, que es la más fácil de imaginar, que hasta Keyes lo alude sin inculpar a su amigo. La película es pues una historia de amistad también, una buddy movie de cierta manera. Algo muy americano dígase de paso. Pero si bien Neff cubre sus pasos de todos, me produce preguntar al ver la reacción de Keyes quien dice estar oyendo a Neff desde afuera de la oficina desde hace rato, ¿hasta donde se puede ser permisivo o cómplice con alguien próximo que tiene acercamiento con lo criminal? Es interesante el manejo clásico del filme sobre el meollo del asunto -aparte del dinero- en cuanto a una relación muy sexual entre Phyllis y Neff, sin que en pantalla haya prácticamente nada en ese aspecto desde lo visual, salvo unos besos histriónicos que indican apasionamiento. Siempre una lección de cine. La explicites siempre es el camino del más flojo y efectista y que trabaja con ese tipo de espectador, el que cree que el sexo es lo mismo que el amor. El arte y el intelecto son otra cosa.  

jueves, 24 de septiembre de 2026

Chronique d'un été


Lo que escribo aquí siempre es lo que sale de mi mente, mi intelectualidad. El filme es el disparador. Me proporciona el tema. No sólo soy un espectador. No puedo ser sólo eso. No está en mi naturaleza. Alguien no puede catalogarse de objetivo si sólo escoge los filmes pertinentes a su visión, que sólo escribe sobre ello. En todo caso se dirige a un público que espera eso. No estaríamos hablando de cine en realidad. Muchas veces se ha llamado al cine comercial de apolítico o se le adjudica incluso una postura. A esa vera hay quienes lo critican, lo minimizan o les es indiferente, puesto que no va con su mirada. Otros dicen que tal cine refleja el futuro o la realidad/esencia del momento/época, pero pasa muchas veces lo mismo, es la elección de una postura similar a la de uno. Yo trato de dar cabida a todo lo que considere interesante. Dentro de lo normal. Trato de ser ecléctico, libre. No busco decir qué es bueno y qué es malo, sino hablar de porqué el filme que escogí es atractivo de ver, porqué desde mi perspectiva sobresale en el séptimo arte. Es valioso que en todo existan opciones para que cada quien tenga la oportunidad de encontrar su paridad y que exista novedad, riqueza argumental. Yo sólo escribo de lo que a mi ver es interesante. No escucho a nadie. Hago simplemente uso de info general. Se ha podido hablar antes de un filme y ahora estoy analizándolo desde mi perspectiva. Justamente yo escribo porque lo demás no me satisface. Me cuesta escoger cada película, pero me moviliza hallar cine que me produzca entusiasmo. Vivo cada propia elección, cada hallazgo personal. Ésta película dura 1 hora 25 minutos, lo que viene a solventar que toda gran película se irgue bajo un dotado uso del tiempo. Todo momento en ella es valioso, profundo. El director es el documentalista francés Jean Rouch y se ayuda del filosofo y sociólogo Edgar Morin con quien codirige. La única vez que Morin lo hizo. La presente pone en práctica el llamado cinéma vérité que en el documental se llega a explicar. Es el cine de la verdad, buscar que el documental atrape un tipo de verdad, dentro de cierto realismo, aun cuando lo ponen en duda al haber cámaras, interpretarse a si mismo en algunos momentos o repetir algo que previamente se ha dicho. Esto se discute abiertamente en el filme. Se menciona que habrá una edición y que los participantes fluyan frente a la pantalla, se dejen llevar. Alguien lo llega a señalar como hecho conseguido, ejecutado. Aparece tanto Rouch como Morin frente a la cámara en varias oportunidades. Llaman al presente un cine que experimenta con esto de atrapar realmente la verdad. Morin hace entrevistas en éste filme sociológico que tiene de psicólogo. Se escoge a un grupo de gente y se les entrevista. Se les pone a conversar entre ellos además, o hasta a debatir política y al filme en sí mismo. De la misma manera salen haciendo sus actividades diarias, como paseando por el metro de París. Vemos a una persona practicando judo en solitario o a una pareja de amigos yendo a ver una corrida de toros. Atrapar la verdad es contener mucha intimidad o emotividad, que los entrevistados o seleccionados abran su alma. Una joven habla de su fracaso amoroso, estando en pantalla al lado de su pareja, un chico que se define apolítico y que cree que la juventud militante es en realidad un mito, algo forzado. Se menciona la guerra con Argelia, frente al colonialismo francés, a 1 año de que logre su independencia. Rouch hace participes a jóvenes africanos de habla francesa, interactúan en cenas y paseos. Se involucran intelectualmente compartiendo pareceres sobre colonialismo o relaciones interraciales. Tenemos distintos estudiantes presentes. Hay gente de la clase trabajadora que hablan con emprendimiento, sin perpetrar el habitual cine social. Vemos una fábrica de Renault en toda su esencia. Se critica que el trabajo lo absorba todo. Se alude la necesidad de ser uno mismo, de aprovechar la vida. Una chica italiana que es empleada del hogar desde los 24 años, por tres años, menciona su dificultad de hallarse a sí misma, perdida en la vida superficial, una y otra vez. Una muchacha habla de haber estado en un campo de concentración para judíos. Se recrea con su andar y su voz en off memorias de aquel tiempo. Se pregunta en la calle sobre la felicidad, asunto por el que gira la película. Morin llega a decir que por el amor. Es una propuesta que recuerda el talento del brasileño Eduardo Coutinho, alumno aplicado en películas como Edificio Master (2002) y Juego de Escena (2007). Una premisa puede ser sencilla como la de éste documental pero el talento consta justamente de consumar esa búsqueda, contener autenticidad, coger la verdad de las cosas. La mayoría falla. La presente obra lo consigue. Versa sobre la idiosincrasia de la gente común y corriente de Francia. Lo que vemos le saca mucho provecho al sociólogo Edgar Morin que se explaya intelectualmente. Tenemos a una chica hermosa paseando en bañador por Saint Tropez, mientras menciona querer convertirse en una celebridad. Hace de modelo para subsistir económicamente. Refiere la falta de intelecto de muchas aspirantes a actriz o modelos, pero que en efecto a todos les gusta ver mujeres bonitas. El filme analiza mucho a la juventud, incluso hace alusión al aburrimiento natural de la temprana edad, filosófico de paso. No obstante como pregunta un transeúnte, queda en pie que es un filme sobre la naturalidad y la cotidianidad. En eso aunque se oyen temas políticos y sociales el filme no se percibe ideológico, aun cuando hace uso de mucha sociología, lo cual es una verdadera curiosidad, porque hasta a Godard le gustaba, aunque al de 30 años, el de À bout de souffle (1960). Ésta obra ganó el premio de la critica en el festival de Cannes. 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Wake in fright


Para las películas llamadas de género uno no necesita pensar mucho y eso apunta a todos los públicos, en ese sentido uno se deja llevar por la adrenalina en general. Las películas de entretenimiento no suelen exigirte, son hedonismo, entusiasmo puro y duro como quien se mete en un parque de atracciones y simplemente busca divertirse, relajarse, disiparse, coger felicidad básica, ligera. Wake in fright (1971) fue una obra censurada, que estuvo perdida en buena parte, tenía poco público que le gustara y logró ser redescubierta, relanzada y convertida en una película de culto y hasta apreciada por serios cinéfilos, entusiastas y entendidos, aun cuando la palabra cine de culto puede albergar mucho capricho, remar a toda costa contra la corriente, destilar mal gusto, mucha imperfección, aunque también pueden ser obras minusvaloradas o incomprendidas, mejores de lo que se les ha tratado inicialmente, juzgadas injustamente. Existen algunas que no han sido comprendidas en toda su expresión y generan decentes defensores y propulsores de virtudes descubiertas tras su debacle original o su tiempo. En pocas palabras, algunas valen la pena celebrarlas, aunque no son tantas como uno puede creer. Wake in fright se entiende porqué inicialmente no agradó, es una película sobre la vulgaridad, el primitivismo y la violencia, de la gente común o la gente más ordinaria, enfocada en uno de esos pueblitos abandonados donde existe mucho atraso y poco que hacer y lograr, para el caso, se ubica en el país de Australia y sus desiertos. Es parte del Ozploitation, el cine de explotación australiano que tuvo su movida durante los años 70s hasta fines de los 80s. Actualmente se considera a Wake in fright un pilar del movimiento tanto como desencadenante de la movida, y además de las películas más celebradas hoy en día de esa época. Llegan hasta llamarla una obra maestra del Ozploitation, junto con Mad Max (1979). Las top. Wake in fright la dirige el canadiense Ted Kotcheff y muchos dicen que es curioso que la mejor película hecha en Australia puede estar hecha por un canadiense. También se podría interpretar que el filme tiene numerosa presencia británica y eso hace que la mirada sea más cruda y crítica como foráneos. No obstante la idea del filme encaja mucho más allá de Australia, es una mirada general hacia los peligros de la mayor vulgaridad. Se ve la película como un resacón, ir de juerga en alcohol constante, a un tipo de submundo. Un profesor de colegio tipo rural, John Grant (el inglés Gary Bond en la película de su carrera, de su vida) quiere viajar a Sidney, una gran ciudad, y visitar a su bella novia, para vacacionar, olvidarse un poco de la frustración de ser profesor y estar tan mal retribuido. Para ello hace una parada en un pueblito parecido a donde vive, aunque menos solitario, menos abandonado, más masivo, llamado El Yabba. Quedará atrapado en ese lugar, empujado por los lugareños a tomar y tomar alcohol, que no aceptan que uno se niegue a compartir un vaso de cerveza. Hasta se enojan y aplican fuerza para que se cumpla éste especie de acto protocolar de pueblo chico, infierno grande. Grant se la pasa borracho, invitado por todo el mundo, gente de la peor calaña, aun cuando uno de ellos es un doctor, interpretado por el gran actor británico Donald Pleasence con 52 años, que le cae a pelo el sobrenombre popular en mala crítica de hippie. Pleasence hace tremendo personaje, por algo es un actor de verdadero culto, todoterreno, muy talentoso. Los lugareños intentan ser buenos anfitriones, pero su manera de ser aflora y es tal cual el título, un despertar de miedo. Van hacia lo peor, lo extremo. Es como andar con criminales en potencia, aunque no llegan hasta allá como quien dice matar a nadie, salvo producir/mostrar una feroz cacería de canguros -que fue grabada por cazadores reales y contiene mucho exceso- de realismo sucio y condicionamiento de grupo, para esto, bastante deplorable, en varios sentidos, y que puede tirar abajo el entusiasmo por el filme. Igualmente se muestra a una mujer que es la mujer de todos, de estos tipos con lo que anda el Dr. y Grant, interpretada por la inglesa Sylvia Kay que concibió una carrera de actriz, aunque humilde, que se pega perfectamente al papel de fémina vulgar de pueblito, además de algo rara. Grant por ratos se deja llevar, al estar muy tomado. En pantalla veremos un millón de vasos de cerveza bebidos a prisa. Será arrastrado por una perversa diversión de grupo, por quienes representan a una juventud -o eterna juventud (inmadurez)- descarriada, gamberra. Grant se siente incomodo con estos tipos salvajes, los que por momentos lo tratan como si se creyera más que el resto. Le implican que debe poner los pies sobre la tierra. Quieren que sea más ordinario, más campechano, cuando Grant es de lo más simple en realidad. Inducen a pensar que hacerles caso lo harán una mejor persona, aunque en ello entra el exceso, la violencia, la vulgaridad, la falta de respeto, permitirlo todo, exponerse a lo peor. Entra a tallar que los tipos que rodean a Grant tienen armas y no están del todo conscientes. Grant cae desmayado en más de una oportunidad, de tanto alcohol. Es una película que adapta la novela de 1961 del australiano Kenneth Cook, y Deliverance (1972), que adapta la novela del americano James Dickey de 1970, el que coguionizó la película de Boorman con él, comparte parecido, aunque aquí estos lugareños no buscan agredir a los que sienten foráneos o distintos, sino quieren hacer parte del grupo a Grant observando que ésta vulgaridad suya es su manera habitual de comportarse, su forma de ver el mundo. Así son, dirían otros. Quieren influenciar en los que se acercan o asoman. Meterlos en el comportamiento que practican, un tipo de vida hippie, u outsider. Proponen un mundo paralelo de corrupción/decadencia. A esa vera se adhiere la atractiva simpleza de las apuestas. Muy cinematográficas, hay que decir. Con grandes escenas y tremenda visualidad. Éstas apuestas engañan al protagonista. Lo dejan atrapado en el lugar. Lo meten dentro de una falsa ilusión, del escape de su vida pobre o humilde y mal pagada que es otra critica hacia buscar lo rápido y fácil, y uno diría, lo embaucador, a quien ahora realmente el infierno se lo ha tragado. Wake in fright es una crítica a un comportamiento violento y excesivo, socialmente peligroso, diferente a cierta mirada muy condescendiente y paternalista de lo criminal. De la misma manera que se critica a las élites, aquí se está criticando la parte de abajo, apuntando a fomentar un mejor ser humano promedio. Con el mensaje de radio en el bar se percibe que hay un orden superior, coqueteo con 1984 incluso, pero éste bar con sus muchedumbres y apuestas, incluso teniendo al sheriff compartiendo en el mismo sitio, señalan que el orden yace muy descuidado, aun cuando el lugar de las apuestas luce similar a un especie de corral folclórico de pelea de gallos, pero no obstante el Dr. aparece con monedas en los ojos, semejante a un vikingo muerto, lo cual parece indicar un lugar de guerra, donde entra a tallar cierto surrealismo, tratando con el calor, el sudor, el delirio, ser parte de un mal sueño, quedar atrapado en el infierno, si bien la propuesta parece decir que se encuentra en duda si se halla o no ofendiendo a los humildes pueblerinos. Pero las cosas están claras, debemos construir una buena sociedad. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Solaris



Solaris (1972), del ruso Andrei Tarkovsky es una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del séptimo arte, que adapta la novela del mismo nombre del polaco Stanislaw Lem, novela de 1961 que es considerada un hito dentro del sci-fi de la literatura, con un Lem que prefirió colocarla en la ficción, pero contiene mucha ciencia, ensayo y filosofía. Solaris es una película honesta, que destaca intelectualmente porque sostiene lo que propone, una obra tremendamente profunda que uno puede llegar a comprender, a pesar de que la idea general suele dar más crédito a lo críptico -e incontables veces gratuito- y así lo valoriza, creyéndolo más complejo, cuando la profundidad dentro de la claridad, que tampoco entregarlo todo servido sino hay que pensar también, es el mayor logro de una mente privilegiada. Los hermanos Strugatski han confesado que la obra de Lem ha sido una inspiración para ellos y se puede ver que su famosa novela Roadside Picnic (1977) que Tarkovsky convirtió en Stalker (1979) tiene semejanzas con Solaris, pero a mi ver Solaris es una mejor película y novela, aun cuando Tarkovsky prefería Stalker. Encuentro a Solaris con mucha más sustancia, profundidad, mejor filosofía y existencialismo. Al ver tanto drama -hay imágenes de cuerpos moribundos y caminatas afiebradas-, uno de los 2 científicos y psicólogos que acompañan al protagonista en la estación espacial, el Dr. Snaut (Juri Jarvet), dice algo como, no conviertas un problema científico en un "común" sufrimiento de amor, y es tal cual, está latente la hondura filosófica, aun cuando lleva una sólida lectura existencial -que vista en conjunto gana muchísimo más- o visto de manera más pedestre, va sobre amor y sufrimiento, al igual que memoria que duele, ausencias, aunque también del vacío existencial y la decadencia. El filme hace notar nuestra simplicidad como humanidad frente a poder abarcar mayor conocimiento, aludiendo temor, a la vera de nuestra natural dependencia humana hacia otros seres humanos, como podemos ver que el protagonista pasa. Kris Kelvin (Donatas Banionis) es un científico/psicólogo enviado al planeta Solaris donde hay una estación espacial y un enorme océano que lo cubre todo, el que tiene vida en sí mismo e intelecto superior, extraterrestre. Kelvin ha perdido a su mujer, Hari (la bella Natalya Bondarchuk), hace 10 años atrás, cuando estaban distanciados, y él como que quiso dejarla. Actualmente carga con la culpa de su muerte, porque ella se suicidó, y el amor que mermó ha vuelto a surgir en él. Para eso Lem hace una lectura bastante interesante sobre el sueño. El océano de Solaris genera clones, producto de los pensamientos, cuando uno duerme. Se mete en el inconsciente -o la consciencia- y materializa lo que llevamos muy arraigado en nosotros, que deviene en una lucha existencial, la que produce no sólo miedo, sino vergüenza y depresión. El sufrimiento como algo innegable para todo ser humano, sea como sueño o como realidad, que yacen muy ligados entre sí. Hari es una mezcla entre replicante (Blade Runner, 1982, basada en las ideas de los 60s y comienzos de los 70s de Philip K.. Dick) y ser de Matrix (1999, palabra y concepto que se menciona directamente en la trama de Solaris). Ambas películas parecen recoger ideas de la presente película o tienden puentes entre ésta. El concepto de sueño se entiende como cuando pensamos en el deja vu o que ya todo está escrito, y en Solaris es que los sueños -el acto de dormir, habiendo una curiosa mención a la novela el Quijote- fabrican literalmente nuestro camino "terrenal", lo cual se llega a decir puede hasta crear cosas descomunales, señalando libertad en ese acceso. Así mismo el filme se puede leer como poseedor de muchos elementos del cine de terror. Los llamados invitados pueden tenerse por fantasmas que están ligados a nuestro existencialismo, como lo manifestaba El sexto sentido (1999). Hari muere y resucita, literalmente, porque sigue presente producto del pensamiento de Kelvin y las características del océano de Solaris, éste especie de Dios, de ser superior y al mismo tiempo mundo extraordinario, artificial, como deja apreciar el final cuando la lluvia cae desde adentro sin haber correlación natural o normal desde el cielo. Igualmente es interesante ver el concepto de replicante que maneja Hari como clon y materialización mental, que puede aprender y sentirse humana, convertirse en más que un ser artificial, auto-percibirse, pensar por ella misma y ayudar a Kelvin, entenderlo. Es una lucha entre las emociones más fuertes y la mirada científica, que lo arguye el Dr. Snaut y el Dr., Sartorius (Anatoliy Solonitsyn) resaltando a la ciencia y de paso su valor ético. Hari atribuye frialdad a Sartorius, además que la mira de menos, como una rata de laboratorio. Hari, desde su posición, no ve a la pasión como un defecto sino todo lo contrario. El guion lo escribe Tarkovsky junto con Friedrikh Gorenshteyn y se puede observar que Tarkovsky pone su pequeño grano de arena en la trama o se le siente bastante compenetrado con lo que adapta, como se percibe al respecto de la presencia de los padres de Kelvin desde un recuerdo en particular con la madre lavándole una simbólica herida -como quien puede sacarlo del caos de la culpa y el vacío o que lo siente así con su sola presencia- que hace pensar que lo inspiraría más tarde en algo en El espejo (1975). La proyección mental tiene muchas posibilidades, pueden ser cosas muy distintas, como lo que se puede suponer lleva a la muerte a uno de los científicos, o ver a un niño de 4 metros de altura, tras la niebla que construye las figuras como si manipulara arcilla, o a un enano escondiéndose en la estación espacial, o al candelabro flotando sin gravedad. Es ser parte de un universo donde la mente lo puede todo. De la trama recogemos que el misterio -no poder resolverlo- más bien alimenta la vida y la felicidad. Se dice que la muerte parece llegar cuando acaba el misterio -si bien muchos se van sin saber mucho- o cuando entendemos muy bien el mundo, lo que representa amar y sufrir. Del mismo modo se apunta que la razón de existir radica en ser simplemente feliz. El que es feliz en general no se pregunta mucho -aunque la calma también facilita la reflexión-, pero lo curioso viene a llamar la puerta con que siempre asome el sufrimiento, un disparador de pensamientos. Tenemos un poco de juego por parte de Tarkovsky, divaga un poquito, pero el filme tiene argumentos sólidos en varios aspectos. La propuesta tiene ratos que no se sienten propios de un sci-fi, como cuando se colocan a debatir en una sala de estudio o que Hari se ponga a fumar, pensativa, o mande una carta de despedida. Luce como si fuera un cierto defecto, pero así mismo es proponer a la ciencia ficción como algo más que futurismo y acción con tecnología, sino un lugar para pensar al ser humano y su evolución como tal. 

martes, 25 de agosto de 2026

Sedotta e abbandonata


Muchos pueden pensar, actualmente, que lo popular en el cine no suele ser bueno, lo que está destinado a las mayorías y pasa que se hace mucho producto insulso. También la oferta es grande y constante y lo bueno siempre va a ser menor a lo intrascendente. Pero cuando uno ve la presente película se da cuenta que no es así o no tiene que ser así. Ésta película de Pietro Germi es una lección en muchos sentidos. Es una película tremendamente popular, exitosa con el público masivo y es una obra maestra del séptimo arte. Es una comedia popular que retrata perfectamente como es la gente italiana de clase media y la gente del pueblo, de paso retrata gente de clase alta caída en desgracia. Cuántas veces vemos de menos a la comedia en la actualidad y además mucho peor a la comedia que no es americana. Ésta película se inserta en la comedia a la italiana, un tipo de comedia bien nacionalista que brilló a finales de los 50s a principios de los 80s, que se autorretrata y lo hace con humor negro y sátira, pero debajo construye algo positivo, te hace pensar en pos de algo mejor -no sólo reírte de una realidad o, mucho peor, ser cruel y distante con los "otros", aun cuando puede estar en realidad retratándote y la mayoría no se da cuenta- o eso es lo que hace el gran Pietro Germi con ésta película que es una de las más grandes de su país y de la comedia en general. Es una película que se lee como la crítica a casarse forzosamente producto de un abuso, para salvar el honor, puesto desde la mirada de un padre, interpretado por Saro Urzi en una sino la mejor actuación de su carrera, con la que ganó mejor actor en Cannes y es que Germi no sólo fue un hit comercial o un cineasta muy popular sino que su cine tuvo prestigio del más grande. La película sostiene que el matrimonio debe basarse en el amor verdadero para hacer valer su real esencia, como deja ver la ironía cuando le ponen el anillo a Agnese, una muchacha de tan sólo 15 años (una Stefania Sandrelli que a los 18 años era una belleza perfecta), a la que se le ve dentro de la trama un poco más madura que su edad, pero que como se autopercibe Peppino en el espejo (un muy cómico Aldo Puglisi que hace bien de galán pusilánime), no se justifica lo que se perpetra. Ella misma se da cuenta que Peppino, de irónico nombre en muchos sentidos, ha sido aprovechado con ella y se le ve enojada por ratos, hasta llegar a morderlo. Éste le pone encima, hace que le ronde, el estigma público de puta. La mira de esa manera para la época, cuando ni siquiera cuenta con la mayoría de edad. Lo habla directamente. Él mismo la culpa por acceder a sus forcejeos y avances, siendo el novio de su hermana mayor, una gordita muy distraída -que irónicamente se queda dormida con mucha facilidad- que parece aludir a las esposas y la infidelidad en general. Una pesadilla, alrededor de un juicio que revolotea, muestra que Don Vincenzo (Urzi) vive mortificado porque su hija vaya a ser tachada de prostituta. Don Vincenzo se desvive por el honor familiar que tiene un lado a lo mafia italiana, siciliana. Germi pone en acción una banda sonora que alude a matarifes y enfrentamientos de western. Hay buen humor con el hermano en esa dirección. Así mismo los seductores son vistos como muy engreídos por sus madres. Es una película que no deja títere con cabeza. Hasta el atormentado Don Vincenzo es criticado por algunos accionares, comportamientos. Su presencia física también es un plus. Urzi deja todo en la cancha. El filme tampoco es tonto o inocente y no se presta para el idealismo total donde construye su critica contra el matrimonio forzado producto del aprovechamiento, sino contiene calle, muestra la realidad, de que la costumbre dejaba muy mal parada a mucha gente en esos casos, pero tal cual lo habla el jefe de policía el salvoconducto lleva un uso exagerado, como deja ver todo el filme. Había que modificar no sólo las leyes sino hasta el folclore. La propuesta coloca en pantalla con pelos y señales la crueldad del asunto, como sucede con la misma gente del pueblo, con la muchedumbre en la plaza. Se da una escena bastante dramática con un lecho de muerte, donde el filme es audaz para salir de ese lugar, de la desesperación, y seguir haciendo uso del humor negro y la sátira, pero con sustancia, si bien el humor negro del filme es cosa seria, se toma bastantes riesgos. No obstante no sólo es intrepidez gratuita o mirar desde una torre de marfil o de superioridad. El filme enseña muchas facetas. Don Vincenzo tiene un millón de ideas, cantidad de salidas creativas. Se manejan bastantes giros, como una revolución. Se produce un tira y afloja constante e intenso sobre el caso o la temática del título. Donde podría considerarse indecisión se siente una audacia tras otra, humor tras humor. Ésta comedia presenta un sinfín de escenas memorables -como con la madre y las hijas caminando un domingo común para que se de un rapto y plan en ejecución- y detalles -Agnese encerrada comunicándose por el calentador del cuarto-. Es una propuesta vastamente entretenida. Te produce hartas risas. 

viernes, 21 de agosto de 2026

Locarno 2026: Los Vencedores


Ésta película ganó el máximo premio del festival de cine independiente de Buenos Aires (BAFICI) 2026 y mejor dirección en la competencia internacional del mismo festival. Estuvo en la sección La semana de la crítica del festival de Locarno. La dirige el argentino Pablo Aparo que viajó hasta las islas Malvinas o islas Falkland. Sólo, hizo de camarógrafo, protagonista, director de fotografía, sonidista, entre otras cosas. Las imágenes que grabó se ven bien, están bien filmadas. Hay además una edición bastante competente. Por entonces según dice en pantalla, Aparo tenía 38 años. La película se llama los vencedores porque estos son los protagonistas, los isleños británicos que radican desde hace mucho tiempo en las islas Falkland. Los británicos la habitan desde 1833 hasta el presente. En 1982 el gobierno militar argentino ocupó el territorio y planteó recuperar las islas para su país, pero, en 74 días, Inglaterra se hizo del control de la zona, ganó la guerra. Aparo conversa con varios isleños, los entrevista. Todos ellos se sienten británicos y defienden su posición. Entre lo curioso que dicen es que la guerra los benefició de cierta manera, hizo que Inglaterra invirtiera en Falkland a continuación, además de otorgarle seguridad militar. Argentina hasta el presente sigue reclamando las islas. Los isleños dicen esperar que Argentina finalmente desista de reclamarlas. Aparo no desestima el pedido de Argentina, pero escucha a los isleños, les da la palabra. La película se convierte en el nacimiento de una amistad entre Aparo y un isleño escocés con quien comparte mucho tiempo del documental. Es una película sencilla y amable. El escocés reniega un poco, pero se le ve en realidad bastante llevadero. Expresa abiertamente que Aparo le cae muy bien. El escocés tiene un terreno grande y vive en el campo. Éste pelirrojo escocés por lo general yace sólo y le cae muy en gracia tener compañía, tener un buen amigo. Como británico cree que las islas le pertenecen a Inglaterra, pero no le mortifica para nada tener un amigo argentino. Medio que se quiere decir que puede ser peligroso por su afición a las armas, pero luce en mucho un típico hombre del campo que algo más. Se le ve fanático del western y de John Wayne. Es un tipo pintoresco en una medida. Aparo no confronta mucho con nadie, pero en su amistad el escocés oye algunas preguntas incomodas. No obstante no es esa clase de filme. Es interesante conocer como es la vida en las islas Malvinas. Algunos lo creen un lugar aburrido, otros lo defienden como un buen hogar. Aparo pone música tétrica cuando muestra algo militar, pero no pega mucho. Como los militares argentinos en 1982 cogieron a unos de prisioneros, se sienten los habitantes ahora tranquilos con el ejército británico entre ellos. Los ven como sus protectores. Los isleños explican que los contrarios eran soldados pobres y muy jóvenes, carne de cañón. Los separan de sus mandos y su gobierno. Sitúan la guerra similar a un acto criminal de ingreso violento y toma de rehenes. Se da a entender que Falkland es un sitio estratégico para Inglaterra, pero no se siente mucho así, aunque si un lugar muy británico, muy nacionalista, aunque tratan en general bien a Aparo como argentino. Incluso como suele ser habitual para la gente en general muchos se emocionan con ser filmados. Es una película que como no plantea un conflicto firme entre dos bandos opuestos sino se ve desde los isleños, se siente una película de cierto perfil bajo y se hace menos marketera, poco política, menos emotiva y menos efectista. Pero a un punto es interesante ver como piensa el otro y cómo se ve actualmente el lugar. La misma sorpresa que los isleños mencionan se llevaron los soldados argentinos cuando llegaron en 1982 y vieron que lucía como un lugar británico y no era que alguien quería ser salvado por Argentina. Lo que no suena raro cuando los británicos tenían 150 años viviendo ahí.