sábado, 24 de febrero de 2024

Past Lives

Past lives (2023), debut de la canadiense-surcoreana Celine Song, es una historia de romance, pero un drama romántico. Empieza en el 2000 con 2 preadolescentes coreanos que tienen 12 años y que sienten un flechazo mutuo, desde una ambientación propia de su edad, sana y llena de inocencia. La niña se llama Na Young y el niño Hae Sung. Ésta parte es la representación del primer amor perfecto y lo que hará que Hae Sung la ame por siempre. El guion corre a manos de la propia Celine Song y tiene mucho de autobiográfico. Pero Na Young emigra a Canadá con su familia y forzosamente tienen que separarse. De ésta manera asistimos, explicado muy cinematográficamente, a una escena dulce y suavemente melancólica, donde la cámara se posa estática en una esquina de una habitual pendiente de casas coreanas, la que se bifurca y cada uno de los niños se va alejando por su lado tras despedirse. Pasamos al año 2012, y por internet se logran reencontrar, se renueva su amistad-amor, empieza a fluir mucha comunicación y momentos cálidos a través de lo virtual. No obstante Na Young, ahora llamada Nora (la americana de padres coreanos, Greta Lee), tiene muchos sueños y deseos profesionales en la carrera de escritora y Hae Sung (el alemán de ascendencia coreana Teo Yoo) pasa a ser segundo plano en sus decisiones, habiendo acciones muy realistas, muy feministas también. Pero al mismo tiempo dolorosas para el romántico Hae Sung quien más adelante, 12 años más después, él mismo se considera promedio y alguien que no tiene anhelos o ambiciones profesionales, pero entendiendo de que el éxito profesional y el poder adquisitivo te abre un millón de puertas, incluso en el amor. Hae Sung menciona un materialismo coreano que te hace aceptable frente a querer estar con alguien especial. Nora vive en New York, es una mujer que está americanizada, ella misma reconoce en Hae Sung al clásico coreano, al coreano neto, pero ella actualmente se ve lejana de sus orígenes. Es así que Arthur (John Magaro) entra en el panorama, quien se define perfectamente en tremendo monólogo, lo mejor de la propuesta, comparándose con el amor ideal y magnificente de Hae Sung, un amor que evoca lo platónico (o los sentimientos) que lo sexualizado (que deviene parte del paquete lógico, claro), un hecho interesante y atípico en una época donde todo pasa por el sexo y la liberalidad y las mil licencias, donde ya se ve a muchos gritando, vamos con la infidelidad a todo motor. Pero aunque hay momentos donde Arthur muestra una nobleza casi de santo, palpando una atracción y un vinculo muy fuerte entre Nora y Hae Sung, es creer finalmente en su persona -en la suya, frente incluso a la estadísticas; y la de ella-, en su propia relación, en la franqueza y firmeza de ésta, observando que Nora -la cabeza protagonista- actúa de manera contraria a la obviedad de la contemporaneidad, si bien está siempre tentada por el perfecto galán coreano -que hasta sobrevuelan suspiros-, el tipo poético ideal, aunque con poca aspiración y una notoria docilidad que va consigo por una gran educación, tranquilidad y amabilidad, pero en el fondo es el (difícil de poner en práctica) entendimiento pasivo de un pequeño Arthur y su notorio parecido en personalidad con Nora -por encima de las ascendencias; uno es caucásico y judío- que hace que pueda caber salvar el pellejo. Hasta el relato se permite un pensamiento sutil de que entre Arthur y Hae Sung puede haber tenido espacio una vida pasada de las mil que imagina el filme, así como también puede existir una conexión metafísica entre un ave y que se pose siempre sobre una banca. Es el inescrutable volver, tener una nueva vida, bastante distinta tras morir, y así sucesivamente. El filme para eso habla de un pensamiento filosófico coreano llamado In-Yun (que hay que hallarlo), que es un balance e incluye el sentido del universo, un equilibrio de opuestos que se complementan entre sí y crecen juntos, son vitales mutuamente para nuestra ascensión terrenal y espiritual y que busca la armonía con un mundo de por sí caótico. 

martes, 20 de febrero de 2024

Asedio

 

Éste thriller del español Miguel Ángel Vivas se nota de bajo presupuesto y que recurre a tomas y secuencias de cine minoritario artístico, es decir a ratos desenfoca los contornos y solo vemos a la protagonista moverse, la policía antidisturbios Dani (Natalia de Molina), muy próxima a la cámara, muy enfocada por ésta, nerviosa, sudorosa, tensa, sufriendo por una inesperada decisión que ha tomado, coger el dinero corrupto de unos compañeros policías quienes han ido rutinariamente a desalojar y a arrestar a inmigrantes africanos ilegales dentro de un conjunto de edificios ordinarios. El filme también recurre a una extensa toma secuencia cuando Dani entra al lugar produciendo un efecto interesante con el tiempo real, como de estar ahí mismo con ella sufriendo su labor, como si fuéramos Dani en ese momento, pasando por ese trance tan incómodo -hasta peligroso- de los desalojos y arrestos, donde hay niños huyendo, mujeres gritando, gente peleando mientras no se dejan entender porque muchos ni hablan español. Tenemos así gente sumisa -esos zombies aglutinados en el hangar secreto-, pero también agresiva -los inmigrantes de tipo hippie de los pisos más altos, los que tienen de pequeños gánsteres-. Los policías se mueven como pez en el agua en la zona, muy duchos, muy fríos, muy acostumbrados, pero Dani no está definitivamente en su ambiente, demuestra sufrir en su trabajo (como con el compañero que le suelta un gesto obsceno). Por ratos trata de desprenderse de esa angustia laboral yendo a la discoteca, pero así mismo le viene la melancolía, y encima su madre, que sufre de cierta demencia senil, la hace meditar más de la cuenta. Es entonces que Dani desde el comienzo vive una vida tensa (que ella empeorará). Incluso un desalojo le marca, con un sugerente fuera de campo en el inicio del filme. En ese conjunto habitacional donde va a cumplir con su trabajo, Dani se gana con el pase de que policías extorsionan a algunos inmigrantes. Dani se tienda, ve la oportunidad, y coge ese dinero. Ella se exhibe alguien muy común, incluso el monto que coge no parece mucho. Uno habría esperado algo distinto de su persona, notándosele una mujer sensible; de paso, al ser la heroína, una que está en pos de vencer su fragilidad. Y se lleva el dinero de la habitual extorsión, pero pronto la detectan y empieza una fuga y persecución por recobrarlo y una prueba importante que incluso pierde. La propuesta presenta algunas cosas que no cuajan, por momentos parece muy fácil matarla, desde distintos puntos o gente, o no la revisan, cuando lleva los billetes consigo, pero como solía decir Hitchcock, parafraseándolo, no estamos para realistas o científicos, sino para entretener, y si hay que tomarse mil licencias para lograrlo, pues, muchos justamente eso harán, y en fin, éste es un thriller que maneja varios giros y muchos momentos de acción y suspenso. El filme abre con una especie de (auto)motivación indígena, que como el espíritu de la mítica africana, que si bien puede sonar a WTF, Dani cogerá para sacar valor y fuerza y poder seguir enfrentando a sus compañeros corruptos que como el colegio, es jalarles la silla cuando se van a sentar para usarla nosotros. Es bastante cómica la escena -manejada con sarcasmo- cuando los compañeros se dan cuenta que Dani tiene el dinero que buscan regularmente. Es una buena escena, nunca mejor dicho que, ésta es una hdp. Tal cual. 

sábado, 17 de febrero de 2024

Oppenheimer

Hay que empezar diciendo que Christhoper Nolan no tiene un largometraje malo en su haber, incluso ha hecho tres películas de superhéroes muy buenas, y esto se debe a una alta exigencia que se pone encima en sus trabajos, haciendo cine comercial o cine popular, pero con alto nivel artístico. Nolan es uno de los mejores directores de la actualidad, uno de los máximos artífices que hacen cine para la sala de cine. El presente trabajo se basa en el multipremiado libro, de no ficción del 2005, American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer, de los americanos Kai Bird y Martin J. Sherwin. Es una película muy exigente, que maneja mucha tensión, que vemos incluso fuerte en el protagonista, el físico y teórico Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), el que logró crear la primera bomba atómica del mundo, desde el proyecto militar americano El proyecto Manhattan, ubicado el lugar de investigación y construcción en Los Alamos, New México, hasta probar en éste lugar la primera bomba atómica conocida como Trinity. El filme es planteado principalmente desde 3 lugares de tiempo que se van mezclando en todo el metraje, uno en que Oppenheimer trabaja en Los Alamos durante la segunda guerra mundial, reclutando a mucha gente, incluso de otros países; otro a finales de los 40s y comienzo de los 50s con el Mccarthismo o anticomunismo en toda boga en EEUU desde una investigación interna; y a finales de los 50s con un juicio del senado americano. En todos estos tiempos es leitmotiv hablar de la tendencia política de Oppenheimer que en su apertura intelectual podía confundirse como socialista, pero lo investigaban porque se temía que la URSS desarrollara bombas atómicas y que Oppenheimer traicione a EEUU, o alguien de su entorno, donde había simpatizantes socialistas. Se ven muchos momentos en los que se pone en tela de juicio la tendencia política de Oppenheimer, digámosles tentaciones o por algunas afinidades que más iban por lo humanista. Pero también habían lugares lógicos debatibles, como que su esposa y hasta algunas amantes fueran socialistas o ex-socialistas. Pero también era propio de la época. El filme muestra muchas caras de Oppenheimer, se vive mucha complejidad alrededor de su personalidad, que se estudia exhaustivamente, cosa que le exige al espectador, habiendo muchísimo diálogo, que hay que prestar atención porque enriquece la mirada y éste biopic se sustenta mucho de ello, habiendo visualmente mucha tensión, como esa recurrente imagen de una bola de fuego de la explosión de una bomba atómica, que nos rodea de intensidad, de calor, como el nerviosismo del protagonista, que hasta refleja miradas de videncia, hasta posarse en cierto pesimismo (o, mejor, lógico temor), que bien señala una frase que lo describe, ser el destructor de mundos, poniéndonos, como planeta, ahora en peligro de autodestrucción. Se piensa también la responsabilidad y coherencia de crear la bomba atómica, desde diversos ángulos, hasta contradictorios. Hay una conversación que lo explica todo, no se trata de Oppenheimer al fin y al cabo, aunque está para estudiar nuestra humanidad, sino del poder que se esconde en la oscuridad, pues el poder mayormente no es visible, así el presidente americano, Harry Truman, que ordenó lanzar las dos primeras bombas atómicas del mundo sobre poblaciones, en guerra, a Japón, lo llama a Oppenheimer, a cry baby. Pero habían razones morales que discutir, no sólo por lo que ha inventado (que también es tremendo logro científico e intelectual y por ahí van muchos motivos), sino porque se lleva a ponerlo, a verlo, en práctica sobre gran cantidad de seres humanos. El ataque de ésta bomba es devastador, acotando que el primer gestor de querer crear la bomba atómica es la lucha contra el nazismo. También tenemos entre manos el peligro que produce, en el que nos coloca desde entonces. Es una película que trata de comprender a Oppenheimer, un tipo bastante especial y excepcional pero al mismo tiempo muy humano, y cómo ese premio que recibe, de reivindicarlo en varios sentidos, si bien al mismo tiempo, ese poder que manda, que está detrás, se siente bien consigo, como se dice en diálogos. Es una película que maneja un detallismo enorme, que cansa por lo mismo, en esencia es un thriller, aunque se hable bastante. Maneja a la vez un grandioso dinamismo, sobre todo viendo lo que es, un lugar de juicios en buena parte o en realidad de eso va. Pero también ver a ese intelectual (lograr) ir hacia la creación y consolidación del proyecto Manhattan es -para bien como para mal en la historia- muy interesante como cine, como muestra de arte, y gracias al cine de Nolan, de enorme talento narrativo desde el código de un séptimo arte muy popular, pero que en ésta situación es particularmente arduo de procesar, pues te exige mucha atención como resistir tensión -la bomba atómica siempre latente-, pero que logra no obstante tener semejante ingenio -siendo el guion de Nolan- para hacerse entender dentro de la mayor capacidad, hacia un enorme público. Todos los actores involucrados son de gran nivel, pero aparte de un magnífico Cillian Murphy, en el interior de un protagonista de aspecto muy sufrido en varios ratos, y a quien se le ve por momentos frágil, hay que mencionar en especial a Robert Downey Jr. como Lewis Strauss, un especie de seleccionador de primer estado de éxito, y el malo de la película, la cara visible, pero con complejidad, aun así con matices, aunque también como persona resulta básico (inclusive él mismo se hace llamar un sencillo vendedor de zapatos), quiero decir, semejante a cualquiera. 

jueves, 15 de febrero de 2024

El crimen de Oribe

El crimen de Oribe (1950) la codirige Leopoldo Torres Ríos quien era ya un director bastante experimentado y su hijo, Leopoldo Torre Nilsson, que contaba con 26  años de edad y era su debut como director de cine. Adaptan el cuento El perjurio de la nieve, de Adolfo Bioy Casares. Ésta es una película argentina de ciencia ficción donde 1 día se repite como bucle de tiempo por más de 1 año. Esto tiene su argumentación, su motivo y uno definido en un amor enorme. Pero yendo más atrás el filme se presenta como un misterio ubicado en la Patagonia argentina, cuando un periodista de Buenos Aires, es decir, un porteño, visita una zona lejana de su lugar de confort, quien al viajar al interior se halla con un mundo lleno de cosas extraordinarias en lo rural, descubre la leyenda o donde el relato fantástico aflora en las conversaciones cotidianas de los pueblos. Éste asunto no muestra una aclimatación especial, todo luce muy natural, muy sencillo. Incluso el primer encuentro del periodista, Villafane (Roberto Escalada), es con un Dr. que guarda las formas pero le habla con ironía, se toma a la ligera su circunstancia, que se le ha malogrado el auto. No obstante el Dr. viaja en sulky. El campo está ahí como fondo. En el hotel del pueblo en que se hospeda, Villafane conoce a un poeta que también no hace mucho ha llegado de Buenos Aires, Oribe (Carlos Thompson), quien parece también curioso por esas luces que se prenden y apagan religiosamente en especial orden, las que esconden jóvenes mujeres muy bellas, hijas de un extranjero, un tipo que veremos lanzar cerillas como un sutil gángster, aunque simplemente es un padre que muere por sus hijas. Podemos tener a ésta historia como una de natural sobreprotección paterna, incluso frente al mundo en general, y no solo los llama a los hombres el misterio sino la belleza de esas mujeres, vírgenes llamémosles, como escondidas de los depredadores, si bien el trasfondo es otro, uno más sensible. El filme por una parte se convierte luego en un tipo de noir, con esa sensación de tensión, de persecución, de quien le ha hecho daño a la persona equivocada, aunque el desarrollo es un poco naif. El título habla de un sujeto que le roba a todo el mundo. Así apropiarse de lo ajeno llega hasta el ridículo (y la ironía básica). El relato implica al ambicioso sin escrúpulos, de cara a un Oribe bajo la capa del éxito y que tiende a impresionar y a generar conveniencias, mientras el periodista es dibujado torpe, muy simple y tiene una curiosidad que le mueve a la inconciencia. Se mezclan géneros cinematográficos. Asistimos a una historia fantástica con su originalidad (la que remite al talento o la excepcionalidad humana de un creador en varios sentidos). Al mismo tiempo es el relato noir del escarmiento de un tipo que busca triunfar a toda costa, sin moral ni ética, como si llevara consigo alguna clase de toc. 

miércoles, 14 de febrero de 2024

The makes

The makes (2009), es un corto de 26 minutos y debut del director franco americano Éric Baudelaire. Es un falso documental. Se basa en el libro escrito por Michelangelo Antonioni, That Bowling Alley on the Tiber, publicado en 1983, y son notas, literatura cinematográfica e ideas para hacer películas, películas específicas que nunca llegó a hacer. A esto Baudelaire le suma el contexto de que Antonioni se planteó hacer un filme en Japón, pero tampoco llegó a suceder. El guía es el crítico de cine y periodista real francés Philippe Azoury, quien habla de los filmes nunca realizados, de las notas de Antonioni, como si algunos de estos filmes se hubieran hecho, proporcionando especies de reviews ante la cámara, cuando se interpreta así mismo. No obstante el filme deja ver a ratos su mecanismo de falso documental, incluyendo momentos como especies de detrás de cámaras, con Azoury, quien es muy carismático y al mismo tiempo luce bastante creíble en lo que nos cuenta. Se ve inteligente y empático. Hay una anécdota de Azoury con el mismo Antonioni que suena a surrealismo puro y duro y así el filme de Baudelaire hace que confundamos ficción con realidad de manera ingeniosa y entretenida, en éste filme experimental. Azoury va mostrando fotos con actores japoneses, fotogramas de películas niponas, buscando que la recreación resulte más material, más física, más real digamos en éste cuento que presenciamos. Por ratos las películas (no realizadas) cobran vida frente al espectador, se materializan en nuestras mentes, si bien Azoury plantea hablar además del vacío literalmente como parte de la estructura de estos filmes, aludiendo incluso a intelectuales franceses en su monólogo. También fusiona la identidad italiana de Antonioni con la mística asiática, provocando multiculturalidad y un enriquecimiento artístico argumentativo. Idolatra a Antonioni, pero también lo deja ver muy humano. Aunque el corto es ver a Azoury hablando en una pequeña sala sin mucho lujo, el corto se manifiesta con dinamismo y se oye interesante. Hay su creatividad también en la interpretación del material de Antonioni; Azoury se explica muy bien, es bastante fluido además. Es una película curiosa, audaz a un punto. Es ver el trabajo de un crítico en plena gloria -mostrándole pleitesía- con material que en realidad son esbozos, aunque provenientes de una mente particularmente habilidosa con hacer cine. Se palpa un entusiasmo incluso por lo trunco, lo abandonado (por algo que lo sedujo con mayor fuerza), por la ilusión de más arte de un director admirado, analizado al milímetro. Pero también se percibe un tipo de oda al interprete del cine, desde un Philippe Azoury muy natural, muy fresco, siempre amable y próximo. Así mismo se percibe cierta nostalgia hacia la cinefilia del ayer, cuando se menciona la dificultad del pasado para poder acceder a los filmes, que hasta ubicándonos un poco ahí éste falso documental hubiera sido más contundente con su mecanismo de engaño. Pero, sin duda, actualmente brillan más las ventajas/virtudes, como poder ver éste filme en una plataforma de streaming (Mubi). Y donde no puede faltar, capacidad de asombro, curiosidad, la eterna búsqueda, el perenne hype (sustentado) y el infaltable eclecticismo. 

martes, 13 de febrero de 2024

La sociedad de la nieve

Ganadora reciente de 12 premios Goya (2024); actual competidora a mejor película extranjera en los premios Oscar 2024. La dirige, y coescribe el guion, el español Juan Antonio Bayona. Es una película que se ve muy real, de tremenda factura técnica, coproducida por Netflix, dramatizando un gran hecho histórico de 1972 sobre un equipo de rugby del Uruguay que en su viaje hacia Chile cayeron en la Cordillera de los Andes y tuvieron que comer de los cuerpos muertos de sus compañeros para poder sobrevivir. Estuvieron incomunicados por más de 2 meses y se creía todos estaban muertos, aparte de desconocerse su paradero exacto. Unos sobrevivientes lograron una hazaña de alpinismo al cruzar la Cordillera, tras el accidente aéreo, que mató a varios pasajeros y a los 5 tripulantes de las fuerzas armadas, y el posterior enfrentamiento con el clima, el hambre, las heridas y las avalanchas a la vera de la naturaleza de la poderosa cordillera de los Andes. Dos personas en particular fueron trascendentales en la sobrevivencia del grupo, si bien fue un trabajo de equipo. Fueron Roberto Canessa (Matías Recalt) y Nando Parrado (Agustín Pardella), quienes apenas estaban alrededor de los 20 años de edad. El realismo que crea el equipo de producción de Bayona es impresionante, todo es impactante y muy visceral, sin proponer sensacionalismo, pero si tal cual percibir ésta vivencia extraordinaria en toda su gama, donde practicar el canibalismo era la única salida para poder vivir y ese trance a aceptar hacerlo se vive tan determinante en el filme. Ese paso que no solo representaba un esfuerzo del tipo de alimento que era para comerlo, al pensarlo, sino como aspecto o debate ético y hasta, o después, religioso, desde gente quien era intachable. No obstante el filme de Bayona propone una mirada alejada del catolicismo que profesaban los integrantes de ese vuelo, arguyéndose en conversaciones un apego a lo más terrenal y palpable, proponiendo una fe en la misma humanidad, amparada en la misma gente, en sus recursos intelectuales, saberes y sensibilidades, en tener los pies puestos en la tierra y buscar soluciones por ellos mismos, incluso desestimando que los vengan a rescatar, aunque estaban llenos de figuras católicas en sus vestimentas. Es una película que empieza narrando preguntas que se supone responderá lo que veremos, como enfrentarse al mundo por uno mismo, no solo de manera existencial, como complemento; o por lo más marcado, lo más terrenal, sino incluso se puede entender económicamente o desde el cine social. Se siente en ello un humanismo hacia el prójimo y al mismo tiempo proclama el anhelo de autosuperación. El filme hace ver cuan difícil era dar el paso de comer carne humana, pero era un paso indispensable para lograr sobrevivir, aun cuando Nurma Turcatti (Enzo Vogrincic), un eje importante, no quería hacerlo (aunque lo llegó a hacer). No obstante ayudó en todo y proporcionó un estado de ánimo general, un estado positivo al grupo, como de unidad y compañerismo casi de hermanos, de gente que se ama altruistamente, tal como anuncia el título, de una sociedad en que todos se ayudan mutuamente, en que todos juntos salen adelante, apoyados en las distintas propias habilidades, como aquel que arregla la radio o aquel que sabe de electricidad, o de medicina, o se halla en mejores condiciones físicas. Es un filme en el que se vive mucha tensión y a la misma vez mucha fe en la humanidad. Se siente un estado de lucha más que de melodrama, de enfrentar la adversidad, aunque había lógicos bajones anímicos, pero no pasaba mucho y volvían a la carga, a no dejarse rendir. El presente suceso es un canto de éxito, hasta conseguir lo extraordinario, desde gente real. Cada momento, cada pensamiento, toma peso humano, que implica trascender como persona, desde la esencia humana, enfrentar la muerte, que la invoca la poderosa naturaleza; así mismo enfrentar la falta de recursos. Se trasmiten muchas emociones, visualmente. Hay mucha sensibilidad en el ambiente, Bayona logra mucha empatía con su versión. 

domingo, 11 de febrero de 2024

Intriga familiar

Éste es el primer corto/mediometraje, el primer relato, de la película colectiva Cuentos inmorales (1978), formada por 4 trabajos, pertenecientes al habitual director de fotografía Pili Flores Guerra (en su única incursión como director de cine), a los reconocidos directores Francisco Lombardi (quien solo 1 año antes había estrenado su ópera prima, Muerte al amanecer) y Augusto Tamayo (quien recién en 1987 haría su primer largometraje, La fuga del chacal) y, el que nos compete, a José Carlos Huayhuaca, quien solo tiene 1 largometraje en su haber, Profesión: Detective (1986) y 3 cortos/mediometrajes. El trabajo más popular, más nombrado, de éste colectivo es el de Francisco Lombardi, Los amigos, pero en mi apreciación personal, si bien los tres restantes me parecen trabajos más que decentes, encuentro a Intriga familiar, de 31 minutos de duración, como el mejor de todos estos mediometrajes, por mucho. Siempre me ha parecido un relato gracioso y simpático y, encima, muy bien hecho. Es de cierto humor negro. Versa sobre un niño de 14 años llamado Bubby (Gustavo Vergara) que prácticamente ve como carne a sus tías, con quienes vive junto a su madre, estricta y de pocas pulgas. De aquí que el título colectivo de Cuentos inmorales y que sea la película de apertura le caiga como anillo al dedo. A Bubby, como a todo adolescente, le ronda el deseo carnal. Vive medio recluido en una casa de clase media alta con solamente mujeres. Ellas son 4, incluida la empleada, una chica joven, una morena pícara y muy criolla, como algo inocente o fácil de engañar. Bubby mira con lascivia a sus tías, una interpretada por la reconocida actriz Yvonne Frayssinet, aunque el plato fuerte es la tía Inés (Carmen Rosa Diez Canseco, la fémina más guapa del grupo, y medio sin querer la más erótica del grupo además, con un cierto aire o fantasía a soft porn). Ésta es una película muy cuidada, aunque tiene de criolla, donde podemos identificarnos como sociedad, pero también tiene su elegancia formal. El cuzqueño Huayhuaca satiriza por una parte a la clase privilegiada, con unas tías o señoras digamos que solteronas o viudas; o libres pero aisladas, en su burbuja. Y hay para todos los gustos, en los 20s, en los 30s y en la mediana edad. La madre dice ansiar tener un hogar inmaculado (pero ahí se quema o sobresalta con la plancha como que simbólicamente, con ese minúsculo accidente, deja entrever que es imposible no sentir la idiosincrasia nacional), lejos de la corrupción (o vulgaridad) de la calle, como muchos pueden pensar, si bien somos una sociedad que desde temprano coge o busca coger calle o criollismo. Sin embargo, Bubby ve en el novio italiano un especie de maestro (un bromista Gianfranco Annichini, también director de cine, reconocido guionista y editor, de origen italiano que vive hace tiempo en Perú), dentro de un clásico machismo con el cual muchos se identifican o sueñan, ser un hombre mujeriego o lleno de amantes. No obstante el retrato de Annichini juega con la broma gruesa o notoria, o un poco al cliché nacional -aunque con cierta clásica figura del latino y, más, el seductor italiano-, como el pariente chusco de la alta sociedad, impresentable, aunque de aquellos que se sienten especiales. Annichini tiene un pequeño momento ocurrente tocando el piano, con un Bubby que lo mira embobado como un fan de su comportamiento y personalidad. El filme está cuidado, es sugerente, más no vulgar, pero plantea lo que evoca el título general (del tipo del cuento erótico francés), como cuando Bubby le soba lateralmente el muslo a la tía Inés, con ese irrespeto del ímpetu juvenil ciego de calentura, y ella pega un salto al darse cuenta qué está pasando. En otro momento Bubby pondrá en práctica el mismo truco, igualmente en plan de escape, pero frente a una tía Inés que se sabe el cuento, a quien no se le puede engañar, aunque como manifiesta una conversación, se espera que se salte la confrontación o los entendimientos directos, propio de una sociedad conservadora. La tía Inés alega una pesadilla, y eso es para las mujeres de la casa, algunas distraídas, pero no la tía Inés, que con su sugerente bello cabello pasa de mujer sensual propia de las fantasías sexuales a mujer remilgada del tipo de una maestra de clase enfadada con el mundo. En éste hogar, con esa bella fachada de entrada y salida al mediometraje, tienen a un pequeño demonio en un anhelado especie de convento, si bien el actuar de Inés es el lógico y no la sobredimensión de la prima que se entiende está llegando de Europa. Tampoco se puede dejar de anotar que acá hay también mujeres con carácter y pronto llegará la cura con su toque de ironía, con una empleada que sobrevuela en el lugar común nacional de ser alimento natural para el patrón. No obstante logra una pequeña revancha de clase social, como quien vence ese prejuicio que la manipula inocentemente. 

lunes, 5 de febrero de 2024

Sensualidad

Sensualidad (1951), de Alberto Gout, es una de las películas más representativas, interesantes y destacadas del llamado cine de rumberas, género cinematográfico mexicano que brilló dentro de la época de oro del cine mexicano. Éste filme es cine negro también. Un juez intachable, muy correcto, Alejandro Luque (Fernando Soler, el más representativo patriarca que ha dado el cine mexicano), condena a 2 años de cárcel a una mujer de vida licenciosa que le roba a un hombre mayor que seduce con su belleza. Ella es Aurora (la bella, coqueta y simpática Ninón Sevilla, cubana de nacimiento), quien queda devastada con la sentencia, cuando se lo tomaba todo a la ligera. Pero el tiempo pasa rápido, cumple su condena y sale libre, pero lleva un gran odio y deseo de venganza hacia el juez Luque que todos conocen, temen y respetan. Aurora tiene un "novio" que es medio caficho, apodado El Rizos (un excelente Rodolfo Acosta) y una noche éste provoca una típica escena de violencia propia de proxeneta y el juez Luque aparece idealista en el asunto olvidando su personal vinculo con esa mujer. Aurora inmediatamente se pone manos a la obra, seduce al juez y en adelante éste queda totalmente emperrado con ella, hasta perder toda dignidad y decencia, se transformará por completo. El filme abre con los créditos que llevan el fondo de una mujer inmóvil tendida en el jardín. Cuando empieza la narrativa, Aurora aparece muy asustada escondiéndose de alguien y dice temer por su vida. Toda la familia y compañeros de trabajo del juez Luque tendrán una nueva relación con él, producto de ésta mujer que se le ha metido profundamente en la cabeza y llaman una mala mujer, que ella además lo deja expresamente, aunque no es una simple prostituta, sino también realiza shows de canto y danza dentro de magníficas coreografías. Baila realmente muy bien, presenta imponentes performances, llenas de gracia y arte, propias de las mejores rumberas, que no sólo son bailes tropicales -de origen afrocubano- con cierta sensualidad y coqueteo con garbo sino que llevan un aire también familiar (como de cine clásico americano) exudando en el trayecto personalidad con gracia o humor o inocencia suave, que yace en la misma potente expresividad facial de Ninón que realmente representa al cine de rumberas en toda la palabra. El filme por el final pega muchos giros, que hasta parece un quehacer eléctrico, al mostrar tantos ángulos en poco tiempo, tantos cambios de personalidad y engaño, amando y odiando en pocos segundos. No obstante no desentona, todo queda pegado plenamente, generando tremenda tensión. Se luce una obra, al paso, particular y que toma riesgos. Aurora se muestra como una verdadera serpiente, pero al mismo tiempo se le observa muy analítica e inteligente, no tiene un pelo de tonta, aunque se enamora fácilmente de gente que le perjudica, perdonando en ello alguna licencia narrativa para hacer más dinámico el filme y generar más jugo para la historia. La esposa del juez, Eulalia (Andrea Palma), es una santa, se inmola hasta por el peor marido que es en el que se ha convertido el juez, que entiende que hace mal, pero no deja de hacerlo y hasta empeora la situación, destruye todo rasgo del hombre que fue, como si estuviera metido hasta el cuello en drogas. Es un filme con escenas gloriosas. Ahí está una en especial cuando sale el juez a la calle de noche con el dinero robado. Se intuye claramente que algo va a pasar, se le ve vulnerable, algo está acechante y sabemos que es, y que es cuestión de tiempo. Y luego, en otro momento, veremos a ese mismo personaje en absoluto estado de enajenación, se ha convertido en un criminal. Las sombras, las pesquisas metidas en la torpeza del movimiento y el mismo recinto que ilustra los hábiles ángulos de la cámara, que parece un laboratorio, lo hacen ver fuera de sí. Tal cual un monstruo. 

sábado, 3 de febrero de 2024

A.K.A. Serial Killer

A.K.A. Serial Killer (1969), es un documental del japonés Masao Adachi, y es un filme que lo que muestra visualmente es la vida común de los pobladores y ciudadanos japoneses. Las imágenes se ven como las de un filme etnográfico del japonés promedio, sencillo, de su época. No se ve gente, ni nada, extravagante. Pero éstas imágenes son recorridas a ratos por una voz en off que genera una relación con la historia de un asesino real, un joven de 19 años que en 4 ciudades mató en total 4 personas sin mayores motivos en relación con ellos directamente, lo que lo sindica como un asesino en serie, alguien que muestra un cierto desequilibrio, un cierto estado de sinrazón. No se trata frontalmente de ninguna necesidad económica o una razón criminal pedestre, si bien también robó. Éste joven asesino se llamaba Norio Nagayama. Desde el 11 de octubre hasta el 5 de noviembre de 1968 ocurrieron estos 4 asesinatos. Al homicida se le llamó El asesino en serie de la pistola. Lo que se percibe a través de las imágenes y lo que vamos oyendo del asesino es que éste era una persona que desde el comienzo tenía dificultad para adaptarse. Era de tendencia nómade, aventurero. Desde temprano abandona muchas veces el hogar. No se halla, pierde constantemente trabajos pequeños, deja los estudios. El filme muestra muchos pueblitos y ciudades donde estuvo. Incluso observamos los trabajos que realizó, visto con gente que si se halla adaptada. Es un contraste notorio ver que en la imágenes se vive mucha tranquilidad, mucha normalidad y hasta paz. Esto se rompe solamente por el final cuando se ven policías antihuelgas formados y maquinaria del ejército en las calles, que algunos en lugar de orden y cuidado del ciudadano lo pueden interpretar como control social hacia un pequeño señalamiento a lo El Gran Hermano, pero esto en realidad no tiene que ver directamente con Nagayama, pero, claro, están para enfrentar, repeler, su tipo de acciones. Los policías indican estar preparados para la violencia y el ejército implica poder. Esto desde el punto que se vea. No obstante pesa mucho más pensar -verlo de ésta manera- que las fuerzas policiales-militares están para salvaguardar al ciudadano de pie y a la sociedad. Imaginemos la vida con criminales libres en toda plaza sin sistema de control. Pero otros lo ven como mecanismo de sojuzgación, como se entiende del propio Masao Adachi, como militante izquierdista, que piensa propio de su época. Pero se puede leer éste tipo de sojuzgamiento para toda ideología, como posibilidad, pero esto depende en realidad, pensando así, de quienes estén en el liderazgo. Adachi además parece posicionarse detrás del asesino, no por matar gente inocente, sino como alguien que no puede encajar en la sociedad, pero lo que muestran las imágenes más bien dan a entender que éste justamente es parte de la excepción. Así mismo que matar se plasma ligero desde ésta óptica. Resulta banal pensar algo tan serio como matar porque nos falta sentido, o nuestra vida nos decepciona, y lo que oímos de la biografía de Nagayama habla incluso de una familia que ha tratado desde su simpleza de que halle soluciones. Curiosamente de cierta manera descubrió sentido en la cárcel al convertirse en novelista, también al conseguir más madurez y quizá vencer complejos de autoestima. El filme se estrenó recién en 1975. Desde su arresto en abril de 1969 hasta agosto de 1997 tuvo tiempo para reflexionar. Finalmente en 1997 fue condenado a muerte. En las imágenes que vemos hay mucho de documental naturalista, pero también hay puestas en escena y hasta algo de poesía visual como con recurrir a los expresivos girasoles. A ratos la cámara parece fluir, simplemente mostrar la cotidianidad. Pero en otros, pensando en la cámara subjetiva de un vehículo recorriendo un túnel de árboles, se puede leer hasta simbolismos. Se ven muchas actividades, gente con pasiones, tanto como lugares humildes como un puerto industrial que la cámara recorre hacia la izquierda, mostrando gran parte. Otro punto de distinción es la banda sonora. Por un lado se escucha música jazz, que parece salida de un thriller, batería y saxofón; y por otro, música japonesa o asiática, gongs y tambores. Siempre música instrumental. 

viernes, 2 de febrero de 2024

Caliche sangriento

Caliche sangriento (1969), del chileno Helvio Soto, es una película sobre la guerra del Pacífico, la guerra entre Chile y Perú (Bolivia fue el detonante pero se rindió enseguida), y recibió cierta censura en su país, porque se permite ser crítica con la guerra, guerra que ganó Chile y de la que se siente orgulloso (si bien Cáceres nunca dejó de pelear), pero Helvio desnuda inteligencia, franqueza y humanidad y señala que el verdadero gestor de la guerra fue el ansía de riqueza y el salitre o el caliche representaba esa riqueza, al ser tan pedido el caliche que ansiaban países europeos y los americanos. Los ricos de Chile la impulsaron para obtener esa riqueza. Helvio -como director y guionista en solitario- menciona que a costa del roto, jerga para señalar al chileno más común o más humilde, como el soldado, que fueron a pelear, a morir, por simplemente amar y querer defender su patria. En el filme que es un especie de ensayo analítico sobre estar en una guerra, también un ensayo histórico pero recurriendo en su escenificación a la imaginación, a la ficción y hasta un poco del arte del teatro tenemos a 17 militares chilenos anclados en el desierto entre Moquegua y Tacna, sin agua, que se debaten entre ir a la costa, al cuartel, o seguir hacia la batalla o avanzadas en Moquegua y Tacna. El capitán del regimiento (Hector Duvauchelle) los hace ir al frente, es un militar totalmente tradicional, de los que solo siguen ordenes y, se deben, a comunicarlas, que no discuten ni quieren discutir nada. Pero el teniente o segundo al mando (Jaime Vadell) es un idealista, es abogado además, y discute las cosas políticamente y surgen debates éticos y morales entre ambos, de lo que se oye de su boca autocríticas de la guerra. Pero el capitán también tiene un poco de razón, uno defiende su país, como militares es su labor. No obstante eso no quita que el teniente diga la verdad, tenga semejante grado de honestidad y apertura, pero también en una guerra es matar y morir y cuesta ser humano, donde entra a tallar que el teniente aprenderá a ser un poco como el capitán y viceversa. El capitán es un buen líder, es muy estratégico, muy realista y astuto, y también tiene de noble, de humano, pero es más tosco, más consciente de que es peligroso romantizar la guerra, porque como pasa con el pistolero loco en el pueblo abandonado, pues éste filme tiene de spaghetti western de los que tienen su cuota política, puedes recibir un balazo si te fias o desconoces donde estás. En el inicio son los 17 militares vagando por el desierto (con un muy buen arranque con una canción satírica). El filme de Helvio Soto siempre es ingenioso y novedoso con pocos elementos, le alcanza con el desierto y los hombres para perpetrar mucho entretenimiento. En un momento es como un cuento de terror o noir donde uno por uno va desapareciendo, con la locura y la sed a cuestas. Hay muchos momentos propios de un buen western con la etiqueta chilena o latinoamericana. Existe autocrítica, pero también un poco de lógico nacionalismo, sin exagerar. Tenemos humanidad de ambas partes, representada en la bella mujer peruana interpretada por la chilena Patricia Guzmán. También el filme se permite momentos de traición y deserción. Se trata de gente puesta al límite. Es un filme contra la guerra en general, una obra humanista, mostrando que se llega a vivir miedo, desesperación, como la que viven estos soldados en el desierto. No obstante el capitán y el teniente, que son los puntos más fuertes del relato, se mantienen firmes. Finalmente es una propuesta pesimista, pues su fin es criticar las guerras en general, hay un quehacer altruista. Presenciamos momentos que conocemos bien en la historia bélica del Perú, heroísmo, sacrificio, lealtad, afecto por el prójimo, generosidad. Es una película que como western también se permite tirar a matar como acción y aventura y es un algo libre pensándose simplemente como entretenimiento, como con los planos del montonero. Es una película interesante en varios sentidos, desde lo ligero hasta lo reflexivo.